Mitos de una obra inconclusa :: El inconcluso Edificio de la Facultad de Ingeniería, Buenos Aires


Mitos de una obra inconclusa - Clarín.com
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Secreta Buenos Aires

PorEDUARDO PARISE

No lo terminaron porque el arquitecto le erró al cálculo”, dijo uno. “Y por eso está sin revoque; si le ponen la cubierta se viene abajo”, agregó otro. Un tercero completó el cuadro: “Ni hablar si construyen las cúpulas previstas en el diseño original; se convierte en escombros”. El remate lo aportó el primero: “por eso, el arquitecto se suicidó pegándose un tiro dentro de la oficina que tenía en el edificio”. El diálogo, en un bar de las inmediaciones de Las Heras y Azcuénaga, aludía a otro de los tantos mitos de la ciudad: el inconcluso edificio de la Facultad de Ingeniería, uno de los símbolos de la zona de Recoleta que ocupa la media manzana que forman esas dos calles junto con Pacheco de Melo y Cantilo.

Pensado en los años del primer centenario de la Revolución de Mayo como sede de la Facultad de Derecho (por eso en algunos de sus vitrales aún se ve la balanza, símbolo de la Justicia) el edificio es una especie de “sinfonía inconclusa para obra neogótica”.

La piedra fundamental se colocó en 1912. La idea era plasmar en ladrillos lo que había proyectado el ingeniero civil y arquitecto Arturo Prins (1877-1939), el mismo que en 1926 diseñó el bello edificio Menéndez Behety, ese que en Diagonal Norte 547, a metros de la Plaza de Mayo, luce seis columnas monumentales. Pero volvamos al edificio de Las Heras. La construcción tenía previstas varias plantas que se remataban con tres cúpulas: una central y dos laterales, que en los papeles hacían recordar a las que proyectó el gran Antoni Gaudí para La Sagrada Familia de Barcelona. Así, el edificio de la Facultad empezó a desarrollarse. Pero, como muchas veces ocurrió en nuestro país, los fondos empezaron a faltar. Para colmo, por la Primera Guerra Mundial, el costo de los materiales importados se disparó, sumándoles otros dolores de cabeza a Prins. Hacia 1919, con el final de la guerra, una inyección de unos tres millones de pesos generó nuevas expectativas para que la obra avanzara. Se construyeron las aulas y el sector destinado a la administración, aunque para entonces, las proyectadas cúpulas ya se habían convertido en torres. El 17 de noviembre de 1925 (el último miércoles se cumplieron 85 años) se hizo la inauguración oficial de la parte del edificio, tal como se lo ve ahora. Pero en la calle ya estaba impuesta la sensación de que la obra nunca se completaría. Y algunos empezaron a denominarla como “el monumento al ladrillo”.

vía Mitos de una obra inconclusa.

Rincones, Historias y Mitos de Buenos Aires - rhmbuenosaires.blogspot.com
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Del paisaje urbano

La catedral gótica de la Facultad de Ingeniería oculta historias intrigantes

Así se denomina a la inconclusa sede del anexo de esa casa de altos estudios, de la avenida Las Heras.

“Enciclopedia de obras inconclusas y proyectos que nunca se concretaron.” Podría titularse así un extenso volumen sobre emprendimientos frustrados o que quedaron a medio camino en la Argentina. Por problemas económicos, o éstos, como “efectos colaterales” de peores asuntos.

No debería faltar, en semejante compendio, un monumental icono: el edificio de la Facultad de Ingeniería, también conocido como la Catedral,que ocupa la media manzana comprendida entre la avenida Las Heras y las calles Pacheco de Melo, Azcuénaga y Cantilo, en Recoleta. Es un anexo de la casa central, situada en la avenida Paseo Colón. Décadas atrás, fue sede de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

Posee una historia tan ajetreada como interesante, desde la colocación de la piedra fundamental, en 1912, al aprobarse el proyecto del ingeniero Arturo Prins.

Prins nació en Montevideo en 1877. Adoptó la nacionalidad argentina y en 1900 se graduó aquí como ingeniero civil. Realizó numerosos viajes a Europa, perfeccionándose en la arquitectura gótica de varias de sus capitales.

Su firma figura en no pocos edificios de significativo carácter, como el Banco Nación de Santa Fe y Azcuénaga, la refacción de la iglesia de San Nicolás de Bari y del Archivo General de la Nación o el tradicional club 20 de Febrero, de Salta, entre muchos más. También es autor de numerosas viviendas privadas, entre ellas, los palacetes de Manuel Quintana y de Norberto Quirno Costa. Fue miembro creador de la Academia Nacional de Bellas Artes y de Amigos de la Ciudad.

Al iniciar la construcción de la sede universitaria, hizo levantar una casona a metros de ella, en Las Heras 2166. Tiene dos plantas. La superior, propiedad de la familia Quaranta, posee 17 habitaciones, que incluye ámbitos destinados a tintorerías, lavaderos y residencia de cocheros.

“Una parte la ocupaban capataces que trabajaban en la facultad. Como vivían en la provincia, Prins concibió esto para que no se fueran”, apunta Jorge Quaranta.

Arturo Prins murió el 5 de octubre de 1939. En 1938 se había decidido dejar sin efecto la construcción, y en enero del año siguiente se resolvió incluir en el presupuesto de la Nación una partida de 6 millones de pesos para erigir otra sede, la actual, sobre la avenida Figueroa Alcorta. La suma era prácticamente igual a la asignada en el proyecto de Prins.

La Facultad de Ingeniería: Mito y realidad

La construcción de la facultad de ingeniría de la avenida Las Heras guarda una leyenda por más intrigante, aunque muchos conocedores de la historia dicen que contrasta con la realidad.

En el barrio de la Recoleta se levantan leyendas alrededor de su cementerio, se admiran los palacetes que sobreviven a lo largo de la avenida Alvear y los paseantes disfrutan de sus amplios paseos y parques.

Un edificio ícono del barrio se ubica en la avenida Las Heras al 2200, es el anexo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires conocida como “La Catedral”. Su nombre se debe al estilo gótico o “neogótico” –como lo llaman los especialistas- de la construcción.

El edificio es admirado por todo aquel que pasa por allí, diariamente ingresan alumnos para los cursos de la carrera de ingeniería que se dan en ese lugar como así también su sede central ubicada en la avenida Paseo Colón.