Cimientos torcidos en obras públicas · Reportaje


Maqueta del proyecto ganador del Centro Nacional de Artes Visuales cuya adjudicación fue polémica.-
Maqueta del proyecto ganador del Centro Nacional de Artes Visuales cuya adjudicación fue polémica.-

Los arquitectos exigen cambios en la adjudicación por concurso – Denuncian que priman las propuestas de menor coste y piden que se paguen los anteproyectos

M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid

«Un fraude». «Una explotación». «Un método perverso». El rosario de descripciones no es precisamente halagüeño, pero sí bastante unánime. El mundo de la arquitectura en España está profundamente molesto con el actual sistema de concursos para la adjudicación de obras públicas. Lo que era un modelo envidiado por otros países del entorno -la teoría es que posibilita el acceso de los jóvenes al mercado y la experimentación de nuevas formas en el lenguaje de la construcción- desembocó recientemente en unas rotundas declaraciones, las primeras de Jordi Ludevid tras ser elegido presidente del Consejo Superior de Arquitectos de España (CSCAE). Algo hace aguas en la adjudicación por concurso en España, vino a decir. Y sus palabras han destapado un malestar extendido. Se cuestiona la idoneidad de los jurados; se denuncian adjudicaciones a dedo; piden que se retribuya la mera presentación de los anteproyectos que al final no ganan el concurso; y lamentan la, cada vez más frecuente, bajada de los honorarios por parte de los profesionales.

¿Un ejemplo? El Ministerio de Cultura convocó en agosto el concurso para adjudicar uno de sus más importantes proyectos: el Museo Nacional de Etnografía de Teruel -«el gran centro de la memoria histórica»-. Previsto para 2013, cuenta con un presupuesto de 46,5 millones de euros. Se presentaron 16 propuestas. Según los datos que se dieron a conocer, dos estudios de Madrid tenían las puntuaciones técnicas más altas. Sin embargo, la adjudicación provisional fallada en noviembre fue para el gabinete de Zaragoza (Olano y Mendo Arquitectos) que hizo una bajada del 27% sobre el tipo de licitación (honorarios) que había marcado Cultura: de 2,3 millones a 1,6. Daniel Mendo, del estudio ganador, argumenta que esta clase de prácticas «se da desde hace años». «La diferencia es que las rebajas rondaban el 20%. Nosotros estaríamos encantados de que se limitase o incluso que se prohibiese esa práctica. Esta vez como podíamos asumirlo nos hemos arriesgado más. Y se supone que estábamos bien en las puntuaciones técnicas», añade.

desde Cimientos torcidos en obras públicas · ELPAÍS.com.

Los arquitectos piden cambios “radicales” en la ley de concursos · España

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