A dos metros bajo tierra · Reportaje: Diseño


Oficina-estudio enterrado en un jardín de las afueras de Madrid, de los arquitectos José Selgas y Cano.
Oficina-estudio enterrado en un jardín de las afueras de Madrid, de los arquitectos José Selgas y Cano.

La nueva arquitectura sumerge sus cimientos – Una oficina de Selgas y Cano ejemplifica una tendencia orgánica

ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid

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Cavar un hoyo es un viejo recurso que suele resultar rompedor. Son muchos los animales que se resguardan de fríos y miedos en madrigueras, y los habitantes de Matmata, al sur de Túnez, viven en mudanza perpetua. En esa línea de orden natural, sentido común y resultados sorprendentes trabajan los arquitectos madrileños José Selgas y Lucía Cano. En sus proyectos más íntimos (su propia vivienda, levantada hace tres años, y ahora su estudio a las afueras de Madrid) demuestran que les gusta la vida entre los árboles. Así, mientras la mayoría de los arquitectos apuesta por las alturas y las vistas despejadas, ellos se concentran en las raíces. La vida a ras de suelo. Y en ese empeño, su arquitectura es un laboratorio de pruebas: cuestionan las tipologías e indagan en el uso de los nuevos materiales. Aunque no haya en ese ideario práctico ninguna vocación formal, tampoco temen a la forma: la idea es partir de cero y no contentarse con los cerramientos o las soluciones al uso. Ni siquiera con las formas habituales. Aunque el edificio resultante siempre rompa moldes, Selgas y Cano construyen arquitecturas lógicas, edificios que hablan de pruebas y de industria para, de modo paradójico, acercarse a los lugares. Dentro de esa ambición, pocos aislantes mejoran la vida subterránea.

desde A dos metros bajo tierra · ELPAÍS.com.

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