Cómo reinventar la rueda para un transporte sustentable – Innovación


Green Wheel – Scenario Intro from MIT Mobile Experience Lab on Vimeo.

La bicicleta es sin duda el medio de transporte noble por excelencia: no emite gases de efecto invernadero, ni sonidos molestos? tan sólo ese característico y agradable clic-clic de la cadena al dejar de pedalear. A su vez, también proporciona beneficios para la salud de sus usuarios gracias al ejercicio físico realizado. Tal es así que numerosas ciudades europeas, como Copenhague (donde tendrá lugar la cumbre sobre el medio ambiente al final de este año) y Paris, están nuevamente otorgándole gran protagonismo.

Sin embargo, la bicicleta no siempre es una opción viable. Por un lado, requiere contar con una infraestructura urbana que permita a los ciclistas trasladarse de manera relajada y segura sin la necesidad de tener ?ojos en la nuca? para evitar autos, colectivos y motos. Por el otro, según las distancias a recorrer y la temperatura ambiente, no siempre se tiene la posibilidad de tomar una ducha al llegar al lugar de destino.

El «Green Wheel» puede ser una solución interesante a estas limitaciones dado que agrega algo de potencia eléctrica a la bicicleta. Este sistema incorpora un disco, del diámetro de un plato de postre de cinco centímetros de ancho, a la rueda trasera junto a un acelerador. Fue desarrollado por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts ( Massachusetts Institute of Technology , MIT según sus siglas en inglés). En el interior del disco se encuentran un motor eléctrico, una batería de litio y un receptor inalámbrico basado en tecnología Bluetooth.

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El Toyota Prius, un vehículo híbrido que emplea el uso de combustible fósil y una batería eléctrica - Foto: Toyota
El Toyota Prius, un vehículo híbrido que emplea el uso de combustible fósil y una batería eléctrica - Foto: Toyota

Las baterías de los autos híbridos, bajo el microscopio

Por Rodrigo Herrera Vegas

La nanotecnología está logrando avances sorprendentes en diversas áreas de la ciencia. Se define como un campo de las ciencias aplicadas dedicado al control y la manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, o sea una milésima de milímetro. A este nivel, se están manejan directamente átomos y moléculas.

Existen numerosos ejemplos de nanotecnología aplicada a la sustentabilidad y si bien los desarrollaremos más profundamente en las próximas semanas, citaremos algunos de ellos. Las nanoestructuras, como los «aero-gels» por ejemplo, fueron descubiertas en 1931 y ayudan a conservar energía gracias a su aislación. Además de ser ultra-livianos, son hasta 8 veces más efectivos que la lana de vidrio o espumas de polímero.

A su vez, las celdas solares orgánicas, basadas en nanopartículas y polímeros, estarán pronto disponibles en el mercado e irán reemplazando gradualmente a sus pares de silicio. Estas son mucho más fáciles de fabricar y su flexibilidad aumenta considerablemente las posibilidades de aplicación, como por ejemplo poder colocarlos en el techo de los automóviles.

lanacion.com | Tecnología | Sábado 3 de octubre de 2009

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