Los videojuegos de hace tres décadas invaden Nueva York – Antena 3 Noticias


Es un ciberataque en toda regla. Nueva York ha sido invadida por los clásicos videojuegos de los años 80. Piezas de Tetris, Comecocos todo dominando la Gran Manzana…

Una nube de píxeles se transforma en conocidos personajes que toman la ciudad al asalto.

Los clásicos bloques de Tetris la bombardean como proyectiles aéreos que se comen los rascacielos planta por planta.

Pero puestos a comer, un comecocos gigante en los túneles del metro. No hay orificio que se le resista a Pacman.

También Donkey Kong encuentra su hueco en la cima del Empire State. Y desde el cielo, el ataque de los invasores del espacio. Todo un homenaje al entretenimiento de hace tres décadas.

vía Los videojuegos de hace tres décadas invaden Nueva York – Antena 3 Noticias.

PIXELS by PATRICK JEAN.
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Nueva York atacada y destruida por Pacman, Donkey Kong y otros compinches de 8-bits

Por Elías Notario

Muchos apasionados quedan aún a día de hoy a los videojuegos de antaño, esos de 8-bits que tantas horas de diversión proporcionaron, y proporcionan, a generaciones enteras de jóvenes y no tan jóvenes.

Patrick Jean, del estudio One More Production, es uno de esos apasionados a este tipo de videojuego y también un crack del vídeo. ¿Y qué pasa al juntarse ambas cosas? Pues que sale algo como el increíble vídeo que acompaña a esta entrada.

La otra historia del gigante de la Gran Vía · ELPAÍS.com


Edificio Telefónica, en la Gran Vía. Hasta 1953 fue el edificio con más altura en Madrid. Foto: Wikipedia
Edificio Telefónica, en la Gran Vía. Hasta 1953 fue el edificio con más altura en Madrid. Foto: Wikipedia

Reportaje

El arquitecto del rascacielos de Telefónica amenazó con dimitir para preservar su aspecto. De Cárdenas se exilió tras la guerra. Sus hijas recuerdan la vida del edificio.  El inmueble de la red de San Luis recibió 120 impactos que el creador documentó en un plan

MARÍA MARTÍN – Madrid

Bucear en la biografía de Ignacio de Cárdenas (Madrid, 1898-Segovia, 1979) es encontrarse en un mar de contradicciones. El arquitecto pasó gran parte de su vida nadando a contracorriente en defensa de sus ideas y, sobre todo, de su criterio artístico, muy avanzado para la época.

El padre de De Cárdenas, que pertenecía a la nobleza criolla, fue un periodista nacido en La Habana que emigró a Madrid en el siglo XIX. De su familia de 16 hermanos, surgieron, entre las mujeres, siete vocaciones religiosas. Y él «era el único de su familia que tiraba, ya no a la izquierda, sino al centro», recuerda su nieto Juan Manuel Matute de Cárdenas.

Su familia poco quiere hablar de los conflictos que provocaron en casa las ideas de su padre en un momento tan convulso como la Guerra Civil, pero los hubo y graves. «Es una herida ya cicatrizada y mi padre nunca habló con rencor», resuelven Inés y Elena de Cárdenas, las únicas hijas del arquitecto que quedan vivas.

Menos dolorosas, pero igual de conflictivas fueron las discordias entre De Cárdenas y sus jefes durante la construcción de su primera obra, «su hija la mayor», como él llamaba a la Telefónica.

La construcción del que, dicen, fue el primer rascacielos de Europa, de casi 90 metros de altura, fue un encargo de la International Telephone and Telegraph Company (ITT) para que su filial española instalase allí la primera central de telecomunicaciones del país. La estética del edificio, así como su ubicación, tenían un claro objetivo: halagar a posibles accionistas, una clase burguesa y conservadora.

El proyecto se encargó inicialmente en 1925 al afamado arquitecto Juan Moya, diseñador de la fachada de la Casa del Cura, que impuso que De Cárdenas, su joven alumno de 27 años, colaborase con él y compartiese honorarios. Según contó el mismo De Cárdenas en sus diferentes escritos, recogidos en el libro de Pedro Navascués sobre el edificio, Moya se lanzó a una decoración demasiado barroca de la fachada, encuadrando cada ventana con hojarasca retorcida, conchas y angelotes, lo que empezaba a espantar al joven arquitecto. «Como la Telefónica quería que hiciésemos algo muy español, nos inclinamos al Barroco de Madrid. Moya gozando con hacer otra vez algo muy barroco y yo aguantando mis aficiones a lo que entonces se llamaba estilo cubista, harto de tanto Renacimiento español».

vía La otra historia del gigante de la Gran Vía · ELPAÍS.com.

«Cuando bombardeaban, papá tenía que estar allí»

El primer rascacielos de Europa

POR MIGUEL OLIVER
FOTOS IGNACIO GIL
MADRID. El Edificio Telefónica «nació» en Nueva York. Su arquitecto, Ignacio de Cárdenas, lo concibió tras un estudio previo realizado en el estudio de Lewis S. Weeks en Manhattan. De ahí su inspiración americana. Situado en el número 28 de la Gran Vía, se construyó entre 1926 y 1929. Desde entonces no sólo fue el edificio más alto de Madrid -con sus 89,30 metros y sus 15 plantas de techos altos-, sino también el primer rascacielos de Europa.
Su hegemonía en la capital duró casi 25 años -hasta 1953-, cuando se inauguró el Edificio España, en Plaza de España, con 117 metros.
Ignacio de Cárdenas era responsable del departamento de edificaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España. Para proyectar el nuevo edificio viajó a Estados Unidos, donde se reunió con su homónimo de la compañía telefónica norteamericana. De ahí deriva la inspiración yanqui del edificio. Sin embargo, fue matizada por Cárdenas en el proyecto definitivo.

Los edificios más altos de Madrid

Asia | Persépolis | El legado de un imperio


Persépolis, abril de 2005. Foto: Wikipedia
Persépolis, abril de 2005. Foto: Wikipedia

Declarado por la Unesco en 1973 Patrimonio de la Humanidad, las ruinas de Persépolis se convirtieron en el símbolo de un vasto imperio. Hace tres décadas estuvieron a punto de desaparecer por la sinrazón del ser humano. El mismo destino estuvo a punto de sufrir 2.500 años antes. Pero la belleza de una de las grandes maravillas del mundo antiguo ha sobrevivido.

Texto | Fotos: Gerardo Olivares

Era una calurosa mañana de principios de agosto cuando abandonamos la ciudad iraní de Isfahán rumbo al sur. Atravesando los últimos barrios de la ciudad, el termómetro de nuestro camión marcaba 27ºC. Solo eran las ocho de la mañana y en unas cuantas horas el calor sería tan insoportable que incluso podríamos freír un huevo sobre la chapa del camión. Unos días antes, viajando de Teherán a Isfahán, el termómetro alcanzó los 56ºC.

Viajábamos a través de la Ruta 65 en dirección a las fabulosas ruinas de Persépolis, una de las grandes maravillas del mundo antiguo. Entre las páginas de mi guía Lonely Planet sobre Irán, guardaba una foto de mi padre hecha en el invierno de 1972. En ella aparecía él, elegantemente trajeado con chaqueta y corbata, posando entre antiguas columnas de lo que fue la capital de un vasto imperio construido hace 2500 años. «No dejes de visitar Persépolis y Palmira…» me dijo, con la emoción aun en sus ojos, antes de iniciar mi largo viaje por La Ruta de Samarcanda.

desde Asia | ocholeguas.com | El legado de un imperio.

Persépolis en Wikipedia

Persépolis (del griego ΠερσέπολιςPersépolis, literalmente «la ciudad persa»), en antiguo persaPars, en persa moderno: تخت جمشید,Tajt-e Yamshid «el trono de Yamshid», fue la capital del Imperio persa durante la época aqueménida. Se encuentra a unos 70 km de la ciudad de Shiraz, provincia de FarsIrán, cerca del lugar en que el río Pulwar desemboca en el Kur (Kyrus) (29°56′4″N 52°53′25″E).

Su construcción, comenzada por Darío I, continuó a lo largo de más de dos siglos, hasta la conquista del Imperio persa por Alejandro Magno.

Las ruinas de Persépolis fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.

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