La cárcel donde se gestó la Revolución mexicana se convertirá en en un espacio para la música, la danza, el teatro y la escultura.
(EFE).- Poco se imaginaba Francisco I. Madero (1973-1913) que la cárcel donde estuvo encerrado en 1910 y donde comenzó a gestar la Revolución mexicana se convertiría casi un siglo después en un espacio para las artes.
La próxima semana, el Centro Penitenciario de San Luis Potosí, en el central estado mexicano del mismo nombre, transformará lo que «fueron celdas en un espacio para la música, la danza, el teatro, la escultura» del Centro de las Artes, dijo a Efe Roberto Vázquez, el secretario de Cultura potosino.
Expertos griegos y japoneses estudiarán durante tres años la capacidad antisísmica de la construcción del templo, en pie desde hace más de 2.500 años, para contribuir a la preservación de monumentos.
Anatxu Zabalbeascoa 16/08/2008 en ElPais.com (España)
No sólo las ciudades coleccionan edificios emblemáticos. Firmas como Disney, Prada, Guggenheim o Vitra atesoran inmuebles proyectados por grandes arquitectos. Rolf Fehlbaum, precursor del coleccionismo de arquitectura contemporánea y jurado del Premio Pritzker, cuenta la historia de su selección, ubicada en un pueblecito alemán.
En la imagen: ¿LA CASA DE LA ALEGRIA? «The Mount«, la mansión en la que Edith Wharton recibía a amigos como Henry James, precisa tres millones de dólares para sobrevivir. Las casas-museos de Mark Twain y la de Harriet Beecher Stowe también están amenazadas por la debacle inmobiliaria.
Las casas donde vivieron o pasaron grandes estadías algunos de los escritores norteamericanos más emblemáticos del siglo XX, convertidas en museos desde hace décadas, están agobiadas por las deudas generadas por la crisis económica de Estados Unidos y podrían cerrar sus puertas al público y hasta ser desalojadas.
La Xunta quiere abrir al público el palacio campestre, propiedad de la familia Franco
La Consejería de Cultura ha firmado hoy la resolución por la que se inicia el proceso para declarar el Pazo de Meirás, construido a finales del siglo XIX en el Ayuntamiento coruñés de Sada, Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento, según ha informado la titular de este departamento de la Xunta, Anxela Bugallo. Esto implica que sus dueños, la familia Franco, no podrán realizar obras sin el visto bueno del Gobierno regional y tendrán que abrirlo al público al menos cuatro días al mes.
El hotel Four Seasons acaba de completar la restauración de la mansión Alzaga Unzué, que aloja un centro de convenciones y siete suites de lujo. Es un trabajo realmente notable, muy raro entre nosotros, que recrea un edificio de belleza singular.
«… Había una vez una ciudad que quiso parecerse a París. Era un pueblo grandote, medio de adobe, que un buen día se dio cuenta de que había sido pobre. El pueblote notó su pobreza de la única manera posible, despertándose un buen día mucho más rico. Con el tiempo, el pueblo desintegró sus viejas paredes bajas y anchas, coronadas de tejas rojas y cerradas con rejas de herrería. Eso era español y colonial, y traía malos recuerdos. Ya era una ciudad, el pueblo grande, ya tenía una clase media y ya construía a la italiana y a la francesa, y hasta comenzaba a tener cientos de piezas puramente inglesas, ferroviarias y residenciales.
En ese pueblo-ciudad que era Buenos Aires hace un siglo comenzó a construirse un barrio de ricos, un arrondisement de maisons, hotels de villes y chateaux urbanos. ¿Por qué franceses? Porque, en esa época increíble –el pasado es realmente una tierra extranjera–, Francia era el sinónimo de lo refinado y elegante. Y los criollos querían ir a lo seguro.
Así surgió esa banda porteña que iba del Retiro a los bosques de Palermo pegándose al río y con nudos de significado en la avenida Alvear, en el frente de Alcorta y en las callejas vuelteras del Barrio Parque. Eran unas cuadras gloriosas, la más alta concentración de belleza y valor en este sur, que duraron lo que un suspiro: en cosa de décadas, los palacios pasaron a ser embajadas o fueron demolidos sin pena ni gloria, la mayoría de los petit hoteles desapareció bajo un lucrativo departamento, los mobiliarios y tesoros artísticos fueron a los museos, a los semipisos o a las casas de remate …»
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