Generalmente se entiende – en el lenguaje común y corriente- algo así como propiedad heredada de los ancestros. Así, por ejemplo, la RAE da como primera acepción del termino “Hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes.” Pero también hay “patrimonios” a los cuales los individuos tienen acceso como miembros de comunidades más amplias, tales como los patrimonios regionales y/o nacionales (por ejemplo: Patrimonio industrial; Patrimonio Nacional de España ; Patrimonio histórico (España))- pero además hay los denominados patrimonios culturales (ver también Patrimonio Cultural Inmaterial, Patrimonio arquitectónico, etc ); e incluso Patrimonio de la humanidad. Wikipedia.
Arqueólogos observan la estructura de ladrillo con un pilar de cuatro metros de diámetro recién descubierta durante unos trabajos de mantenimiento en el Foro Romano, en Roma / EFE
Se trataría de un salón giratorio que imitaba el movimiento de la Tierra, en el Domus Aurea, palacio del emperador en el Monte Palatino. Se destinaron 291.000 dólares para realizar las excavaciones
ROMA (dpa). -Un equipo de arqueólogos encontró en Roma lo que podría ser el comedor de Nerón durante excavaciones en el «Domus Aurea«, la «Casa Dorada», según se conocía el palacio del antiguo emperador, en el Monte Palatino, según informaron el 29 de septiembre.
Los arqueólogos encontraron un salón circular que podría tratarse del legendario comedor del emperador, que, imitando los movimientos de la tierra, giraba sobre sí mismo día y noche. La idea era que este espectáculo impactara a los invitados del emperador.
«Este salón es único en la historia de la arquitectura romana», explicó hoy la directora de las excavaciones, Francoise Villedieu, durante la presentación del descubrimiento.
El encargado especial de la ciudad para las excavaciones en Roma y Ostia Antica (ciudad antigua en la costa del Mar Tirreno que funcionó como puerto de la Antigua Roma), Roberto Cecchi, anunció en tanto que se destinarán 200.000 euros (291.000 dólares) más para desenterrar el valioso comedor lo antes posible.
Nerón hizo construir su palacio «Domus Aurea» sobre las cenizas de Roma, tras un incendio, en los años 64 a 68. Sin embargo, sólo vivió cinco meses en el palacio, recubierto de oro, piedras preciosas y marfil, ya que a los 31 años se suicidó.
El palacio fue reinaugurado en enero de 2007. Desde entonces, en visitas especiales, los turistas pueden visitar las partes recuperadas del «Domus Aurea» y observar las permanentes excavaciones.
La leyenda del comedor que gira imitando el movimiento rotatorio de la tierra, se ha convertido en realidad. No se trata de la última innovación tecnológica, sino que ha sido el descubrimiento realizado por un grupo de arqueólogos italo-franceses, confirmando la presencia de una habitación con estas características perteneciente a la Domus Aurea de Nerón.
Con este descubrimiento, la «coenatio rotunda» descrita por Svetonio en la «Vida de los Césares» recobra vida. Tras el incendio de Roma en el 64 después de Cristo, el excéntrico emperador se hizo construir una nueva residencia con paredes recubiertas de mármol y piedras preciosas. El lujo era tal que la casa se denominó «Domus Aurea». Precisamenete en el interior de la morada que se extendía por más de 2,5 kilómetros cuadrados entre el Palatino y Cole Oppio, se encontraba esta habitación circular con la que Nerón sorprendía a sus invitados.
El comedor ideado por el emperador romano y construido por sus arquitectos de confianza, Celere y Severo, tenía una base de agua con una especie de parqué flotante que permitía la rotación de la estructura. Por ahora sólo es posible ver el muro de dos metros que delimita el perímetro de la habitación que dibuja un círculo de 16 metros. Los pilares y la pared de la estructura aparecen unidos por una serie de arcos que cubren el primer nivel de la habitación compuesta de dos pisos. Según los arqueólogos la estructura estaba compuesta por un total de siete arcos, cuatro en el nivel superior, y tres en el inferior.
Mérida se alzó con el calificativo de ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 1993. Situada a 344 kilómetros de Madrid, a 287 de Lisboa y a 193 de Sevilla, fue durante siglos y hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, un importantísimo centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes en época romana.
Uno de los monumentos más relevantes de Mérida, capital de Extremadura, es su Teatro Romano. Construído hacia el año 16-15 a.C. es el único edificio que ha vuelto a cumplir su función original celebrándose desde el 1933 el Festival de Teatro Clásico de Mérida, una de las mayores manifestaciones teatrales del mundo de contenido grecolatino.
Castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén)
Quince fortalezas de Jaén acogen un centenar de actividades turísticas
GINÉS DONAIRE
La provincia de Jaén está considerada, junto con Siria y Palestina, el lugar del mundo con mayor número de torres, atalayas, fortalezas y castillos por kilómetro cuadrado. La ubicación estratégica del territorio jiennense, como puerta entre Andalucía y Toledo, hizo que musulmanes y cristianos poblarán Jaén de castillos, y Fernando III consideró clave la conquista del alto Guadalquivir para expropiarle Al-Andalus a los musulmanes.
Todo este legado heredado de distintas civilizaciones se ha puesto ahora en valor gracias a la Ruta de los Castillos y las Batallas, un itinerario turístico-cultural promovido por la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, con el apoyo de los empresarios turísticos, que conecta los principales castillos de Jaén junto a los escenarios de las importantes batallas entabladas en la zona: Baécula (208 antes de Cristo), Navas de Tolosa (1212) y Bailén (1808).
Desde el pasado mes de mayo y hasta diciembre, un total de 15 fortalezas jiennenses acogen más de un centenar de actividades que invitan a sumergirse en un viaje a la Edad Media y disfrutar de fiestas, torneos, mercadillos medievales, música andalusí y gastronomía de la época. Uno de ellos es el impresionante castillo de Burgalimar de Baños de la Encina, en Sierra Morena, una de las construcciones militares califales señeras de la España medieval. Aquí se han celebrado durante todo el verano visitas guiadas teatralizadas y actividades de animación y musicales, que volverán a repetirse el próximo mes de octubre.
Roma es una de las ciudades más bellas y visitadas del mundo. Sus fuentes, monumentos, iglesias, plazas y museos consiguen que el visitante camine por una urbe en la que el arte está presente a cada paso. Además, su deliciosa gastronomía, el clima del mediterráneo y el carácter alegre de sus habitantes consiguen que el turista disfrute de sus lugares mágicos.
Nada más llegar a Roma, el turista puede observar cómo los monumentos del Antiguo Imperio Romano se mantienen intactos al paso del tiempo, conservando la belleza con la que un día fueron construidos. Así, el Coliseo, que albergaba las famosas luchas entre gladiadores y fieras, llama la atención del visitante por el buen estado de su arquitectura. (Reservas en línea: www.pierreci.it).
El Foro Romano, que fue el centro de la ciudad y donde tenían lugar las relaciones comerciales de la Antigua Roma, ha permanecido entre ruinas para mostrar al viajero cómo fue la vida de los romanos en aquella época. El Panteón, un templo construido en el siglo II d.c en honor a los dioses, está situado en la Plaza La Rotonda y muchos son los turistas que se acercan hasta él para comprobar su belleza. Otro de los momentos que fueron erigidos durante la Roma Imperial son las termas de Caracalla, un amplio complejo de baños, que a pesar de ser despojados de sus riquezas aún siguen siendo una atracción turística importante.
Más de 2.000 años después de su desaparición, la civilización egipcia sigue captando la atención de historiadores y turistas. La espiritualidad de sus templos, los misterios de las pirámides y la riqueza cultural de sus ciudades hacen de Egipto un país de visita obligada. La mejor manera de descubrir sus secretos es realizar un crucero por el río Nilo, que nos llevará desde Luxor a Alejandría, pasando por Assuán, Gizeh y, por supuesto, El Cairo.
Trípoli es una amalgama de iglesias católicas, ortodoxas, ruinas romanas y medersas musulmanas
El viejo Trípoli recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Esta ciudad libia, apenas abierta al turismo y donde la imagen de Gaddafi es omnipresente, tiene una larga historia y ha sabido sobrevivir a todo tipo de sinsabores.
Javier Mazorra
Lo primero que llama la atención, justo antes de aterrizar en el aeropuerto de Trípoli, es lo cerca que se encuentra el desierto del Sáhara de la costa de Libia. Aún quedan algunas granjas y cultivos iniciados por los italianos durante la época colonial pero el avance de la arena parece imparable. Quien llegue con Catai o alguna otra agencia de cierto nivel, los trámites de policía y aduana son mínimos. Se aguardan unos minutos en una cómoda sala de espera donde se tiene el primer contacto con la imagen del Líder de la Revolución.
Pocos minutos después, fuera del aeropuerto, la presencia de Gaddafi -ya sea a través de proclamas, pasajes del Libro Verde o retratos en Technicolor- es avasalladora. En su compañía, vestido de beduino, de militar, de explorador o visionario, se hacen los cerca de cuarenta kilómetros que separan el aeropuerto del centro. De camino, el guía –con su correspondiente policía turístico que debe acompañar obligatoriamente a los visitantes- señala la presencia de una gigantesca fortaleza en su cuyo interior se esconde la ciudad prohibida donde reside el jefe.
Y casi de sopetón se llega al viejo Trípoli que recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Existe incluso una especie de malecón y unas playas donde la gente se pasea más que se baña. Nadie obliga a las mujeres a cubrirse pero lo hacen casi todas por razones culturales.
Ferrocarril Mitre, fachada Estacion (terminal) Retiro, Buenos Aires - Argentina
Uno de los patrimonios de mejor agua que tenemos en este país son sus estaciones ferroviarias, una masiva colección de arquitecturas diversas que funciona como un catálogo de estilos y una demostración clara de qué simple era lograr arquitectura parlante. Es que en paradores, cruces, aldeas, pueblos, ciudades y metrópolis una estación de trenes es un lugar inconfundible. Para mejor, los ferrocarriles fueron por varias décadas un verdadero símbolo de tecnología y desarrollo, con lo que sus edificios se alzaron con la mayor calidad.
Luego se vino la noche y Argentina se encontró con un tendal de estaciones abandonadas. Las que seguían en actividad no tuvieron un mantenimiento apto y lo único que puede decirse es que menos mal que los privados no se hicieron tiempo y fondos para “modernizarlas” masivamente. Es que los casos en que lo hicieron, como el de la estación Villa del Parque del viejo San Martín, mostraron una estética de gomería suburbana, de las que piensan que dejar ladrillo a la vista y cargarse muros internos te da moderno.
Con el nuevo siglo hubo, sin embargo, un cambio positivo y comenzaron procesos de restauración de algunas de las grandes terminales. Así se recuperó bastante la del Mitre, en Retiro, y la fachada de la gran terminal de Once, una obra hecha con fiaca conceptual y el obvio mandamiento de gastar lo menos posible. Ahora se está avanzando con los arreglos de esa bella torta francesa que es la terminal del Roca en La Plata. El trabajo arrancó como se debe, desde arriba, con arreglos de infinitos techos, pintura de interiores y diversas limpiezas y mantenimientos. La terminal fue construida con el monumentalismo Bellas Artes que define a la capital bonaerense, por lo alto y con todo el simbolismo posible: la terminal mostraba que se llegaba a una gran ciudad. Los trabajos están prometidos para fin de año y habrá que ver cómo quedan los detalles, sobre todo por la irresistible tentación moderna a cambiar cerramientos.
Si hasta hace apenas dos años La Granja de San Ildefonso era una excursión facultativa de ida y vuelta en el día desde Segovia, ahora se ha convertido en toda una ‘Escapada Real’, una visita a otra época con un esplendor recuperado, el de su Edad de Oro durante los reinados de Felipe V y Carlos III.
Javier Mazorra
A tan sólo 10 kilómetros de Segovia y apenas 80 de Madrid, La Granja de San Ildefonso surge a los pies de la sierra de Guadarrama. Muchos son los caminos que pueden tomarse para llegar hasta ella, ya sea por la moderna A-6 o por la impresionante carretera de montaña del Puerto de Navacerrada.
En cuanto llega al destino, el visitante comprueba que, más allá de un mero desplazamiento en el espacio, ha emprendido un viaje en el tiempo. Como decía hace poco el bailarín y coreógrafo Ángel Corella, el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso está recuperando el esplendor de su Edad de Oro durante los reinados de Felipe V y Carlos III. Y no sólo porque se está restaurando para su compañía de baile el Palacio de Santa Cecilia, sino también porque muchos de los edificios mandados construir por Carlos III en este precioso lugar, a la sombra del monte Peñalara, ya han recuperado su aspecto original.
Sólo hay que atravesar la Puerta de la Reina, obra ilustrada de granito y rejería levantada en el año 1784, para creerse transportado a otra época. Hay infinidad de palacetes como la Casa Baüer, con una espléndida columnata que da al jardín y que servía para alojar a los Gentiles Hombres de Cámara.
Pero también hay imponentes edificaciones, como la Real Fábrica de Cristales -hoy sede de la Fundación Centro Nacional del Vidrio- que incluye un interesante museo monográfico o el Cuartel de Guardia de Corps, que acogía las tropas de caballería al servicio de la Corona -ésas que estaban encargadas de la seguridad de la familia real- y que ahora se ha convertido en el Centro de Congresos y Convenciones creado por Paradores.
Además, está la Casa de Infantes, un soberbio edificio clásico diseñado por José Díaz Gamoens para la corte particular de dos de los hijos de Carlos III y María Amalia de Sajonia. Uno de ellos en especial, Don Gabriel (el padre de la famosa Duquesa de Chinchón) siempre se rodeó de una élite de músicos y artistas ilustrados que incluiría a personajes de la categoría de Goya.
Ambiente decimonónico en el siglo XXI
Utilizando como fuente de inspiración ese curioso ambiente donde la ciencia, el arte y el ocio tenían igual protagonismo, el nuevo Parador de La Granja que se ha instalado en su interior nos traslada a esa época, aunque con todas las comodidades del siglo XXI. En la entrada nos sorprende una magnífica lámpara de Cristal de la Granja de cuatro pisos, con cerca de dos metros y medio de altura, un anticipo a un paseo por una ilustración imaginada en la que tienen cabida todos los intereses.
Uno de los monumentos culturales más deliciosos de este país es un rancho que se alza en una hectárea arbolada en las afueras de Villaguay, Entre Ríos. El lugar está en pleno corazón de lo que fue una Argentina rural judía y es un producto sólo posible por las experiencias migratorias: es un rancho de adobes parejos, con galería de palo picado y piso de ladrillos, bien plantado entre eucaliptos añosos y dominado por una gran estrella de David. Es la única sinagoga rancho del sistema solar, un artefacto sólo creíble entre los gauchos judíos.
Los lugareños están acostumbrados a que les caigan visitas buscando el edificio. El escritor y periodista Andrew Graham-Yooll organizó, hace tantos años ya, una pequeña expedición para buscarla. Su interés nacía de que los escoceses –que tienen una inmigración argentina mucho más antigua de lo que se suele creer– también crearon un templo de adobes, la famosa rancho-kirk.
Resultó que su par judía era custodiada por una de las pocas familias de la gran inmigración organizada por el barón Hirsch que no terminó en las ciudades. Criollísima, la familia cuidaba la sinagoga como propia, se sabía su historia de memoria y la abría a quien quisiera verla. Y contaba que la vieja colonia local, ya disuelta, había
Está ubicada en departamento Villaguay Proyectan declarar monumento histórico la primera sinagoga rancho del país
El titular de la Asociación Israelita de Villaguay manifestó que buscan “poner en valor y dar una reparación histórica a edificios emblemáticos que funcionaban en este departamento, como el caso de la primera sinagoga rancho que data de 1850″.
El antiguo palacio de verano de la Reina, en ruinas
Efe | Atenas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de verano de la antigua familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes.
Así lo ha confirmado la prensa ateniense, tras la decisión esta semana del Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
La propiedad de Tatoi, a los pies del monte Parnes a unos 20 kilómetros de Atenas, fue confiscada por el gobierno socialista en 1992.
Tras un pleito presentado por el antiguo rey Constantino y una de sus dos hermanas, la princesa Irene, ante el Tribunal de Justicia Europea, el Gobierno griego les concedió una indemnización de 12 millones de euros en 2002.
El Gobierno griego de entonces anunció que Tatoi sería restaurado y transformado en un parque de recreación abierto a los ciudadanos. El Estado griego ya ha gastado más de un millón de euros para reparar unos 3.500 objetos que quedaron en el palacio, incluyendo pinturas, muebles, documentos, juguetes, ropa, alfombras, iconos y reliquias arqueológicas, que se encuentran aglomerados en tres contenedores.
El estado griego no tiene fondos para conservar la que fuera residencia estival de antigua familia real griega EFE – Atenas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de verano de la antigua familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes. Así lo ha explicado la prensa ateniense tras la decisión tomada esta semana por el Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
El Gobierno griego de entonces anunció que Tatoi sería restaurado y transformado en un parque de recreación abierto a los ciudadanos. El Estado griego ya ha gastado más de un millón de euros para reparar unos 3.500 objetos que quedaron en el palacio, incluyendo pinturas, muebles, documentos, juguetes, ropa, alfombras, iconos y reliquias arqueológicas, que se encuentran aglomerados en tres contenedores.
Atenas, 12 sep (EFE).- El palacio de Tatoi, cercano a Atenas, expropiado por el Estado griego al ex rey de los griegos, Constantino, constituye un elemento de debate entre el servicio de protección de monumentos y la parte gubernamental de los preparativos de los Juegos Olímpicos de 2004. El Consejo de Protección de Monumentos Recientes del ministerio de Cultura presentó una denuncia de que parte del terreno que ocupa el palacio de Tatoi, a 20 kilómetros de Atenas, está siendo objeto de trabajos sin la licencia apropiada, que incluyen poner alquitrán en algunos senderos, cortar árboles y la construcción de un lugar de aterrizaje para helicópteros que será usado como una opción de salida de urgencia para personas importantes durante los Juegos Olímpicos. La finca de Tatoi, sus 35 edificios y sus entornos (la capilla, la tumba de los padres de Constantino-el rey Pablo y la reina Federica- la residencia y el parque) fueron declarados «Monumentos bajo protección para preservación histórica» por el consejo de Protección de Monumentos Recientes del ministerio de Cultura, al igual que la finca y los dos edificios de Constantino, de Polidendri en Larisa (Grecia central), que le fueron expropiados según una ley de 1994 y recibió una indemnización de 10 millones de euros de parte del Estado.
El palacio de Tatoi, el favorito de doña Sofía, en ruinas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de la familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes. Así lo informó la semana pasada la prensa ateniense tras la decisión esta semana del Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
Recuerdos. La gente hace fila para ingresar al cine, en las vacaciones de invierno de 2004. Fue la última temporada en que abrió la sala.
Es el Gran Rivadavia, que funcionaba también como teatro. Está cerrado desde hace 5 años. Buscan que el edificio se convierta en un centro cultural.
Por: Miguel Middonno
Hay oficinistas de traje y corbata, jóvenes en bicicleta y hasta parejas maduras que hacen un alto en el paseo de sus perros. Las sombras dominan las puertas del viejo cine Gran Rivadavia, en Floresta, y sin querer, abren el camino para la nostalgia. Pero esta vez, debajo de un gigantesco cartel de venta, también se habla de futuro. Los vecinos quieren salvar de la desaparición al cine del barrio, cerrado desde hace cinco años. Y sueñan convertirlo en un centro cultural como sucedió, por ejemplo, con el 25 de Mayo de Villa Urquiza.
«Es inmenso, como los antiguos cines de la calle Lavalle», describe orgulloso Carlos Cordero, vecino de Floresta «de toda la vida», junto a los amplios vidriados que dan a Rivadavia al 8600. «Cerrado por reformas», miente un cartel que intrusa desde hace tiempo el lugar donde antes se anunciaban los estrenos.
La posible venta del cine alertó a los vecinos. Sa lvar a Floresta, una agrupación que busca proteger el patrimonio arquitectónico del barrio, tomó la posta del reclamo. «Además de perder un edificio de valor, se van nuestras vivencias como vecinos, desaparece un lugar de permanencia», alertan.
Recuerdos, justamente, sobran. «Los domingos daban tres películas, veníamos a las dos de la tarde y nos quedábamos hasta las ocho», cuenta Mercedes. El Gran Rivadavia, por ser cine teatro, permitió que los vecinos disfrutaran de las figuras del espectáculo sin necesidad de viajar hasta el Centro. Así desfilaron Antonio Gasalla, China Zorrilla, Mercedes Sosa, León Gieco, Spinetta y Jairo, entre otros. «Mucha gente pudo disfrutar de esos artistas porque venían al barrio», explica Cordero.
El empresario teatral Carlos Rottenberg recuerda aquellas épocas. «Mis giras pasaban siempre por el Gran Rivadavia. Entre la platea, pullman y superpullman tenía 1.400 butacas». Y revela que hace dos años estuvo involucrado en la posibilidad de recuperar la sala, aunque no llegó a un acuerdo comercial con los dueños.
Santiago de Compostela es una ciudad pequeña que invita al visitante a perderse por sus calles. De sus 100.000 habitantes cerca de un cuarto son estudiantes universitariosy dotan a la ciudad de una sobrada vitalidad con una destacada actividad nocturna así como una amplia oferta cultural.
Conserva las huellas del arte románico, gótico, barroco, renacentista y neoclásico. Impresiona la belleza de un casco antiguo que cubre la mayor parte de la ciudad. Cuatro plazas son las que dividen el conjunto histórico: Platerías, Quintana, Azabachería y Obradoiro. Sin duda, esta última, es el epicentro de la ciudad y también el final del camino para los peregrinos. Lugar donde se encuentra la fachada de la Catedral, este templo guarda el emblema que ha hecho tan famosa a la ciudad, se trata de las cenizas del Apóstol Santiago. Descubrimiento que la convirtió desde el siglo IX en uno de los santuarios más importantes de toda la cristiandad. En la plaza de Obradoiro se encuentran además, el claustro, el palacio Arzobispal, el hospital de los Reyes Católicos y el palacio de Raxoi. Buscando unos ojos que miren al conjunto de la ciudad, el monte del Pedrosoes el lugar idóneo para quedar embelesado por las vistas que ofrece, el atardecer ilumina al templo con una luz muy particular, dejando unas estampas de una belleza singular.
Nota personal: si bien Santiago de Compostela es el final del camino oficial, lo es para quienes solo siguen el turismo. Aquellos que persiguen la tradición, que recorren la auténtica Vía Estelar, culminan su marcha en el Finisterre, alli donde terminaba el mundo greco-romano, divisando las columnas de Hércules de los antiguos y luego nada más que vastas aguas… la tradición también marca que una vez allí deben quemarse las ropas con las que se hizo el recorrido, en una mezcla de ofrenda y acto ritual de purificación (cuentan aquellos que lo han hecho que no pueden describirlo con palabras, pero lo primero que les viene a la mente es «liberación»). La industria turística ha degradado la llegada al Finisterrae a simple actividad de senderismo, pero es, en esencia, el auténtico final del Camino, aquel punto en el cual ya no pueda avanzarse más, quedando al frente la inmensidad del mar océano …
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