Más de 2.000 años después de su desaparición, la civilización egipcia sigue captando la atención de historiadores y turistas. La espiritualidad de sus templos, los misterios de las pirámides y la riqueza cultural de sus ciudades hacen de Egipto un país de visita obligada. La mejor manera de descubrir sus secretos es realizar un crucero por el río Nilo, que nos llevará desde Luxor a Alejandría, pasando por Assuán, Gizeh y, por supuesto, El Cairo.
No es difícil haber visto, incluso haberse sentado en el taburete de madera apilable, aunque sólo sea en la versión fusilada por Ikea y que ha vendido a millones de hogares. Probablemente, la marca sueca (que fabrica el taburete con cuatro patas, en lugar de las tres del original) le deba algo más que su autoría a Alvar Aalto (Kuortane, 1898 – Helsinki, 1976). El arquitecto finlandés lo diseñó en 1933 y después de comprobar su gran éxito fundó la empresa Artek -junto a su primera mujer, Aino Marso, también arquitecta- para la producción industrial y comercialización de sus productos. Así inauguró la estandarización de piezas de mobiliario de madera con una visión muy comercial.
La exposición Alvar Aalto, A nuestra medida, hasta el 15 de noviembre en el Museo de Artes Decorativas de Madrid, es un anticipo de las actividades que habrá en noviembre, mes dedicado al diseño finlandés. Por ejemplo, la muestra del Matadero de Madrid será una radiografía de todas las generaciones de diseñadores finlandeses, desde Eero Aarnio hasta los más jóvenes, como el dúo Company o Ilkka Suppanen. También tiene un hueco para mostrar la potencia de sus empresas (Marimekko, Ittala o Nokia). Algunos de los que han sido Diseñadores del año en Finlandia (2008), como Tuuli Mattelmäki (industrial) y Anssi Tuupainen (moda) serán los protagonistas de las actividades en el IED de Madrid.
Hasta que llegue ese momento, la exposición Alvar Aalto, A nuestra medida, se centra en la vertiente del arquitecto como creador de objetos de mobiliario (sillas, lámparas, jarrones, telas) en unas 30 piezas repartidas en dos salas. Pese a no ser extensa, da cuenta del olfato de uno de los arquitectos más relevantes y polifacéticos del siglo XX, muy atento al tiempo que le tocó vivir
Planteada cronológicamente, recorre sus primeros años. Cómo evolucionó desde su formación clasicista hasta abrazar el funcionalismo después de entrar en contacto con las vanguardias europeas. Conoció a Le Corbusier y a miembros de la Bauhaus, como Gropius. Pero pronto se distingue por querer ir más allá de la funcionalidad del diseño convencido de que éste y los objetos de la vida cotidiana debían ser humanos y contribuir a una vida cómoda y armoniosa.
Trípoli es una amalgama de iglesias católicas, ortodoxas, ruinas romanas y medersas musulmanas
El viejo Trípoli recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Esta ciudad libia, apenas abierta al turismo y donde la imagen de Gaddafi es omnipresente, tiene una larga historia y ha sabido sobrevivir a todo tipo de sinsabores.
Javier Mazorra
Lo primero que llama la atención, justo antes de aterrizar en el aeropuerto de Trípoli, es lo cerca que se encuentra el desierto del Sáhara de la costa de Libia. Aún quedan algunas granjas y cultivos iniciados por los italianos durante la época colonial pero el avance de la arena parece imparable. Quien llegue con Catai o alguna otra agencia de cierto nivel, los trámites de policía y aduana son mínimos. Se aguardan unos minutos en una cómoda sala de espera donde se tiene el primer contacto con la imagen del Líder de la Revolución.
Pocos minutos después, fuera del aeropuerto, la presencia de Gaddafi -ya sea a través de proclamas, pasajes del Libro Verde o retratos en Technicolor- es avasalladora. En su compañía, vestido de beduino, de militar, de explorador o visionario, se hacen los cerca de cuarenta kilómetros que separan el aeropuerto del centro. De camino, el guía –con su correspondiente policía turístico que debe acompañar obligatoriamente a los visitantes- señala la presencia de una gigantesca fortaleza en su cuyo interior se esconde la ciudad prohibida donde reside el jefe.
Y casi de sopetón se llega al viejo Trípoli que recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Existe incluso una especie de malecón y unas playas donde la gente se pasea más que se baña. Nadie obliga a las mujeres a cubrirse pero lo hacen casi todas por razones culturales.
Ferrocarril Mitre, fachada Estacion (terminal) Retiro, Buenos Aires - Argentina
Uno de los patrimonios de mejor agua que tenemos en este país son sus estaciones ferroviarias, una masiva colección de arquitecturas diversas que funciona como un catálogo de estilos y una demostración clara de qué simple era lograr arquitectura parlante. Es que en paradores, cruces, aldeas, pueblos, ciudades y metrópolis una estación de trenes es un lugar inconfundible. Para mejor, los ferrocarriles fueron por varias décadas un verdadero símbolo de tecnología y desarrollo, con lo que sus edificios se alzaron con la mayor calidad.
Luego se vino la noche y Argentina se encontró con un tendal de estaciones abandonadas. Las que seguían en actividad no tuvieron un mantenimiento apto y lo único que puede decirse es que menos mal que los privados no se hicieron tiempo y fondos para “modernizarlas” masivamente. Es que los casos en que lo hicieron, como el de la estación Villa del Parque del viejo San Martín, mostraron una estética de gomería suburbana, de las que piensan que dejar ladrillo a la vista y cargarse muros internos te da moderno.
Con el nuevo siglo hubo, sin embargo, un cambio positivo y comenzaron procesos de restauración de algunas de las grandes terminales. Así se recuperó bastante la del Mitre, en Retiro, y la fachada de la gran terminal de Once, una obra hecha con fiaca conceptual y el obvio mandamiento de gastar lo menos posible. Ahora se está avanzando con los arreglos de esa bella torta francesa que es la terminal del Roca en La Plata. El trabajo arrancó como se debe, desde arriba, con arreglos de infinitos techos, pintura de interiores y diversas limpiezas y mantenimientos. La terminal fue construida con el monumentalismo Bellas Artes que define a la capital bonaerense, por lo alto y con todo el simbolismo posible: la terminal mostraba que se llegaba a una gran ciudad. Los trabajos están prometidos para fin de año y habrá que ver cómo quedan los detalles, sobre todo por la irresistible tentación moderna a cambiar cerramientos.
Si hasta hace apenas dos años La Granja de San Ildefonso era una excursión facultativa de ida y vuelta en el día desde Segovia, ahora se ha convertido en toda una ‘Escapada Real’, una visita a otra época con un esplendor recuperado, el de su Edad de Oro durante los reinados de Felipe V y Carlos III.
Javier Mazorra
A tan sólo 10 kilómetros de Segovia y apenas 80 de Madrid, La Granja de San Ildefonso surge a los pies de la sierra de Guadarrama. Muchos son los caminos que pueden tomarse para llegar hasta ella, ya sea por la moderna A-6 o por la impresionante carretera de montaña del Puerto de Navacerrada.
En cuanto llega al destino, el visitante comprueba que, más allá de un mero desplazamiento en el espacio, ha emprendido un viaje en el tiempo. Como decía hace poco el bailarín y coreógrafo Ángel Corella, el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso está recuperando el esplendor de su Edad de Oro durante los reinados de Felipe V y Carlos III. Y no sólo porque se está restaurando para su compañía de baile el Palacio de Santa Cecilia, sino también porque muchos de los edificios mandados construir por Carlos III en este precioso lugar, a la sombra del monte Peñalara, ya han recuperado su aspecto original.
Sólo hay que atravesar la Puerta de la Reina, obra ilustrada de granito y rejería levantada en el año 1784, para creerse transportado a otra época. Hay infinidad de palacetes como la Casa Baüer, con una espléndida columnata que da al jardín y que servía para alojar a los Gentiles Hombres de Cámara.
Pero también hay imponentes edificaciones, como la Real Fábrica de Cristales -hoy sede de la Fundación Centro Nacional del Vidrio- que incluye un interesante museo monográfico o el Cuartel de Guardia de Corps, que acogía las tropas de caballería al servicio de la Corona -ésas que estaban encargadas de la seguridad de la familia real- y que ahora se ha convertido en el Centro de Congresos y Convenciones creado por Paradores.
Además, está la Casa de Infantes, un soberbio edificio clásico diseñado por José Díaz Gamoens para la corte particular de dos de los hijos de Carlos III y María Amalia de Sajonia. Uno de ellos en especial, Don Gabriel (el padre de la famosa Duquesa de Chinchón) siempre se rodeó de una élite de músicos y artistas ilustrados que incluiría a personajes de la categoría de Goya.
Ambiente decimonónico en el siglo XXI
Utilizando como fuente de inspiración ese curioso ambiente donde la ciencia, el arte y el ocio tenían igual protagonismo, el nuevo Parador de La Granja que se ha instalado en su interior nos traslada a esa época, aunque con todas las comodidades del siglo XXI. En la entrada nos sorprende una magnífica lámpara de Cristal de la Granja de cuatro pisos, con cerca de dos metros y medio de altura, un anticipo a un paseo por una ilustración imaginada en la que tienen cabida todos los intereses.
Uno de los monumentos culturales más deliciosos de este país es un rancho que se alza en una hectárea arbolada en las afueras de Villaguay, Entre Ríos. El lugar está en pleno corazón de lo que fue una Argentina rural judía y es un producto sólo posible por las experiencias migratorias: es un rancho de adobes parejos, con galería de palo picado y piso de ladrillos, bien plantado entre eucaliptos añosos y dominado por una gran estrella de David. Es la única sinagoga rancho del sistema solar, un artefacto sólo creíble entre los gauchos judíos.
Los lugareños están acostumbrados a que les caigan visitas buscando el edificio. El escritor y periodista Andrew Graham-Yooll organizó, hace tantos años ya, una pequeña expedición para buscarla. Su interés nacía de que los escoceses –que tienen una inmigración argentina mucho más antigua de lo que se suele creer– también crearon un templo de adobes, la famosa rancho-kirk.
Resultó que su par judía era custodiada por una de las pocas familias de la gran inmigración organizada por el barón Hirsch que no terminó en las ciudades. Criollísima, la familia cuidaba la sinagoga como propia, se sabía su historia de memoria y la abría a quien quisiera verla. Y contaba que la vieja colonia local, ya disuelta, había
Está ubicada en departamento Villaguay Proyectan declarar monumento histórico la primera sinagoga rancho del país
El titular de la Asociación Israelita de Villaguay manifestó que buscan “poner en valor y dar una reparación histórica a edificios emblemáticos que funcionaban en este departamento, como el caso de la primera sinagoga rancho que data de 1850″.
El antiguo palacio de verano de la Reina, en ruinas
Efe | Atenas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de verano de la antigua familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes.
Así lo ha confirmado la prensa ateniense, tras la decisión esta semana del Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
La propiedad de Tatoi, a los pies del monte Parnes a unos 20 kilómetros de Atenas, fue confiscada por el gobierno socialista en 1992.
Tras un pleito presentado por el antiguo rey Constantino y una de sus dos hermanas, la princesa Irene, ante el Tribunal de Justicia Europea, el Gobierno griego les concedió una indemnización de 12 millones de euros en 2002.
El Gobierno griego de entonces anunció que Tatoi sería restaurado y transformado en un parque de recreación abierto a los ciudadanos. El Estado griego ya ha gastado más de un millón de euros para reparar unos 3.500 objetos que quedaron en el palacio, incluyendo pinturas, muebles, documentos, juguetes, ropa, alfombras, iconos y reliquias arqueológicas, que se encuentran aglomerados en tres contenedores.
El estado griego no tiene fondos para conservar la que fuera residencia estival de antigua familia real griega EFE – Atenas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de verano de la antigua familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes. Así lo ha explicado la prensa ateniense tras la decisión tomada esta semana por el Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
El Gobierno griego de entonces anunció que Tatoi sería restaurado y transformado en un parque de recreación abierto a los ciudadanos. El Estado griego ya ha gastado más de un millón de euros para reparar unos 3.500 objetos que quedaron en el palacio, incluyendo pinturas, muebles, documentos, juguetes, ropa, alfombras, iconos y reliquias arqueológicas, que se encuentran aglomerados en tres contenedores.
Atenas, 12 sep (EFE).- El palacio de Tatoi, cercano a Atenas, expropiado por el Estado griego al ex rey de los griegos, Constantino, constituye un elemento de debate entre el servicio de protección de monumentos y la parte gubernamental de los preparativos de los Juegos Olímpicos de 2004. El Consejo de Protección de Monumentos Recientes del ministerio de Cultura presentó una denuncia de que parte del terreno que ocupa el palacio de Tatoi, a 20 kilómetros de Atenas, está siendo objeto de trabajos sin la licencia apropiada, que incluyen poner alquitrán en algunos senderos, cortar árboles y la construcción de un lugar de aterrizaje para helicópteros que será usado como una opción de salida de urgencia para personas importantes durante los Juegos Olímpicos. La finca de Tatoi, sus 35 edificios y sus entornos (la capilla, la tumba de los padres de Constantino-el rey Pablo y la reina Federica- la residencia y el parque) fueron declarados «Monumentos bajo protección para preservación histórica» por el consejo de Protección de Monumentos Recientes del ministerio de Cultura, al igual que la finca y los dos edificios de Constantino, de Polidendri en Larisa (Grecia central), que le fueron expropiados según una ley de 1994 y recibió una indemnización de 10 millones de euros de parte del Estado.
El palacio de Tatoi, el favorito de doña Sofía, en ruinas
El palacio de Tatoi, en Atenas, que fuera residencia de la familia real griega, se encuentra al borde de la ruina a la espera de mayores fondos estatales para conservar la propiedad y sus bienes. Así lo informó la semana pasada la prensa ateniense tras la decisión esta semana del Consejo Nacional de Arqueología griego (KAS) de posponer la propuesta de integrar la restauración de Tatoi en un programa estatal, hasta después de las elecciones legislativas del 4 de octubre.
El arquitecto Rafael de La-Hoz Castanys en el paseo de la Castellana junto al edificio Castelar, obra cumbre de su padre.
La doble piel del edificio Castelar inspiró años después al hijo del arquitecto
PATRICIA GOSÁLVEZ – Madrid
«No lo decidí, yo nací siendo arquitecto». Rafael de La-Hoz Castanys es la tercera generación de arquitectos de la familia. Hace años que no visita el edificio Castelar, obra cumbre de su padre, Rafael de La-Hoz Arderius, y el primer edificio en el que participó cuando era un chaval. «¡Qué pequeño parece todo!», exclama en el lobby, como quien revisita el colegio después de mucho tiempo. «De mi padre trabajando recuerdo sobre todo que era entrañable y estaba pendiente de las personas; cuando empezó la obra yo tenía 17 años, él quería que viniera a aprender pero, con Franco muriéndose, yo prefería estar en la calle». Al final tuvo tiempo porque el asunto se alargó de 1974 hasta 1986. Entremedias el Banco Coca, que había encargado el proyecto, se fusionó con Banesto, luego se descubrió que por mucho más de lo que valía. Hubo un juicio, el dueño del Coca se suicidó y Banesto no supo qué hacer con el edificio. «Mis padre les convenció de que para venderlo bien había que acabarlo, les lloró mucho», recuerda De La-Hoz. Al final Banesto pagó la fachada y se lo vendió a la Mutua Madrileña que se lo alquiló a Catalana Occidente hasta hoy.
Por segunda vez, la familia Franco se ha topado con la negativa del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) en su intento de anular los efectos de la declaración del Pazo de Meirás como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obliga a la apertura al público durante cuatro días al mes de la que fuera residencia estival del dictador.
El TSXG ha rechazado el recurso de súplica presentado por Carmen Polo Franco contra la resolución de este mismo tribunal que desestimó las medidas cautelares solicitadas contra la apertura al público del Pazo de Meirás, en Sada (A Coruña).
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del tribunal gallego considera que el recurso de súplica «poco añade» a las alegaciones que ya hizo en su día la demandante.
El TSJG rechazó en junio de este año aceptar la suspensión cautelar del decreto de la Xunta que catalogaba como Bien de Interés Cultural (BIC) el pazo y que implica, entre otras medidas, la apertura al público de la instalación durante cuatro días al mes.
La demandante aducía como motivos para su pretensión los gastos de vigilancia y seguro por accidentes que le ocasionaría abrir el pazo al público durante cuatro días al mes, así como el «alto coste» de recibir visitantes de toda Galicia.
Los Franco se resisten a que el Pazo de Meirás se declare bien de interés cultural La Xunta no ha podido acceder a la propiedad para supervisar el estado de conservación
PAOLA OBELLEIRO – A Coruña
De refugio de una de las grandes de las letras españolas, la coruñesa Emilia Pardo Bazán, a escenario de la dictadura, como residencia veraniega de Francisco Franco durante 36 años, el Pazo de Meirás, en Sada, forma parte de la memoria histórica, cultural y patrimonial de Galicia. Propiedad de los herederos del caudillo, quien lo recibió en 1939 «por obsequio del pueblo de A Coruña», el singular castillo en una finca de más de seis hectáreas está cerrado a cal y canto. La Xunta trata de declararlo bien de interés cultural, pero la familia Franco se resiste y niega el acceso a la propiedad.
«Ya no se trata de de un pazo más o menos señorial, sino de una suntuosa y adecuada residencia del jefe del Estado nuevo». El artículo de La Voz de Galicia daba fe en 1938 del regalo que el pueblo de Galicia hacía a la familia Franco: el pazo de Meirás.
Detrás de ese regalo se acumulaban, mientras, una serie de dramas personales. Los regalos al General no salían del aire. Decenas de familias fueron expropiadas bajo amenazas, algunos sin recibir nada a cambio.
El Pazo de Meirás es un Pazo señorial situado en el término municipal de Sada, en La Coruña (España).
A pesar de su aspecto medieval la actual edificación es de finales del siglo XIX -la primera piedra se colocó en 1903– y está edificada sobre las ruinas de una antigua fortificación, perteneciente a los Patiño de Bergondo desde el siglo XVI,1 que fue destruida por las tropas francesas en el año 1809 durante la guerra de la Independencia.
Mediante enlaces matrimoniales las propiedades pasaron a manos de los Pardo de Lama, y mediante herencia llegó a manos deEmilia Pardo Bazán,1 que emprende la construcción de la actual edificación.21 Tras la muerte de Emilia, en 1921, y el asesinato de su hijo Jaime,3 en 1936 la propiedad queda en manos de su hija Blanca Quiroga de Pardo Bazán y de Manuela Esteban Collantes, viuda de Jaime.1 Las dos deciden donar el Pazo a la Compañía de Jesús con una serie de condiciones que no son aceptadas por éstos.1 Entonces las autoridades franquistas coruñesas deciden ofrecer el Pazo a Francisco Franco como residencia veraniega, por lo que se constituyó una comisión con el fin de acondicionarlo y recaudar el dinero necesario para ello.1A las propiedades iniciales que correspondían al Pazo, se le añadieron algunas cercanas.41
Este tradicional barrio, forma parte del Casco Histórico de la ciudad; abarca zonas fundacionales establecidas por Juan de Garay en la primera traza que realizó cuando dividió el territorio en manzanas
El viejo barrio está en etapa de recuperación; se advierte en el mejoramiento de sus edificios y la mayor demanda de los que eligen vivir allí. Hoy, el m2 en este sector alcanza hasta 1700 dólares.
Conserva el encanto que la historia selló en los primeros albores desde su fundación y que porteños y turistas recorren con una mezcla de admiración y culto por el pasado. Hoy, el perímetro de San Telmo abarca las calles Piedras, Chile, Defensa, y las avenidas Martín García, Paseo Colón, Brasil, Ingeniero Huergo y Caseros. Forma parte del Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires; es decir, un territorio que abarca zonas fundacionales establecidas en 1750 por Juan de Garay en la primera traza que realizó cuando dividió esa área en manzanas, según la Ley de Indias.
El barrio, hoy conjuga lo moderno con lo clásico, parece ser uno de los más buscados por los jóvenes y turistas. En materia de precios refleja una evolución del m2 desde 2001 hasta la actualidad. En diciembre de aquel año, el valor rondaba los 690 dólares, que en marzo de 2009 alcanzó los 1500 dólares.
Por tal motivo, desde Unidad de Sistemas de Inteligencia Territorial (USIT, entidad que depende del gobierno de la ciudad) aseguran que la cotización en este histórico barrio se encuentra por encima de otros del sur y muy cercanos a valores que existen en el centro y en el norte de la ciudad.
El genio creador de Oscar Niemeyer plasmado en siete décadas de trabajo queda patente en la mayor retrospectiva vista en España del revolucionario arquitecto brasileño, en la que el longevo artista, de 102 años, da fe de sus ganas de seguir trabajando.
En la exposición, organizada por la Fundación Telefónica en colaboración con la Fundación Cultural Hispano-Brasileña, abundan las maquetas, los dibujos y los croquis, además de una serie de libros, fotografías, una escultura y distintas proyecciones, y se podrá ver en Madrid hasta el próximo 22 de noviembre.
Desde sus primeros proyectos de arquitectura moderna en Brasil, allá por 1936 con la construcción del Ministerio de Educación y Sanidad en Río de Janeiro, el primer edificio moderno y a gran escala de la ciudad, hasta su producción de los últimos años, se aprecia la evolución de una arquitectura libre que huye del excesivo racionalismo.
Fascinación por las curvas
En una entrevista con el artista, impresa en las paredes de la Fundación Telefónica, éste deja clara su admiración por las curvas femeninas y las sinuosas montañas de Río, aspecto que ha podido influir -según explicó hoy el comisario de la muestra, el arquitecto Lauro Cavalcanti– en su exploración de las posibilidades del hormigón armado y su adaptación a líneas curvas.
Cavalcanti, amigo personal de Niemeyer desde hace más de treinta años, se congratuló de que España cuente con esta retrospectiva del hombre que revolucionó los conceptos arquitectónicos allá por los años cuarenta, y recordó que la misma llega justo cuando está próximo a inaugurarse el primer edificio del artista en España, el Centro Cultural Internacional de Avilés (Asturias).
Recordó que sus innovadoras propuestas le valieron las críticas de muchos colegas, que llegaron a considerarle más un escultor que un arquitecto, y destacó el hecho de que, a pesar de su longevidad, Niemeyer ha tenido más repercusión a partir de los años noventa que en la década de los sesenta, lo que pone de manifiesto su contemporánea forma de trabajar.
Este arquitecto, que se define apasionado de Mattise y Picasso en pintura, y Gabriel García Márquez o Baudelaire en literatura, y que no esconde sus debilidades ideológicas al citar a Marx o Lenin entre sus «héroes», sigue trabajando a diario en su estudio de Copacabana, donde a la pregunta de cómo le gustaría morir reconoce que «nadie quiere morir».
La Fundación Telefónica recorre la obra del arquitecto brasileño
ÁNGELES GARCÍA
Las formas de la mujer, la ciudad de Río y los vaivenes de la política son las curvas que han inspirado la monumental obra, en generosidad y en tiempo, de Oscar Niemeyer (Río de Janeiro, 1907). Una obra en la que, así lo decidió el artista un buen día, la vida manda sobre la arquitectura. Y esa premisa inspira sus 457 construcciones dispersas por todo el mundo. Entre otros, el primer edificio del artista en España, el Centro Cultural Internacional de Avilés (Asturias), hoy en construcción.
Su fenomenal peripecia vital y ese rotundo compromiso con las curvas centran la exposición que le dedica hasta el 22 de noviembre la Fundación Telefónica de Madrid. En ella, dibujos, croquis, textos y fotografías cuentan una vida que ya surca rumbo a los 102 años.
Lauro Cavalcanti, arquitecto y amigo de Niemeyer desde hace más treinta, ha sido el encargado de comisariar la exposición. Está convencido de que su trabajo es un calco de lo que hubiera querido contar Niemeyer. Cuenta que el artista se recupera de la rotura de una vértebra, pero que ni eso le impide seguir trabajando a diario en su estudio de Río de Janeiro.
Una mega exposición retrospectiva en Madrid reúne las siete décadas de trayectoria del arquitecto brasileño de 102 años, que manifiesta otra vez sus ganas de seguir trabajando.
La Fundación Telefónica recorre la obra del arquitecto brasileño que con sus 101 años sigue trabajando en su estudio, a pesar de que se recupera de una lesión en una vértebra.
Frank Lloyd Wright en la terraza del Museo Guggenheim, que no llegó a ver terminado.
Se cumplen cincuenta años de su muerte y de la inauguración de su obra cumbre: el Museo Guggenheim de Nueva York. Dos buenas razones para que visitemos la mítica casa Millard, del padre de la arquitectura orgánica. Además, su museo le dedica una retrospectiva que llegará en octubre a Bilbao. Si hubiese vivido en nuestros tiempos, Frank Lloyd Wright (Wisconsin, 1867 – Phoenix, 1959) habría acaparado portadas de periódicos y revistas. Incluso habría protagonizado su propio reality show. Porque, además de un genio –y posiblemente el mejor arquitecto norteamericano del siglo XX–, Lloyd Wright fue un personaje criticado, demandado, perseguido por clientes insatisfechos, por maridos engañados… Vivió una vida demasiado melodramática incluso para el Hollywood de entonces, pero que hoy lo habría encumbrado a la cima de la popularidad de masas.
Un romance con una clienta –que lo llevó a abandonar a su familia y a convertirla en su amante– que acaba con la muerte de ella, sus hijos y varios colaboradores de Wright a manos de un ayudante demente –los encerró en una casa, le prendió fuego y acabó con los que sobrevivieron a hachazos– es un buen arranque para el guión de una película de terror. ¿El escenario? La casa que él había diseñado para su nueva compañera en Taliesin (Wisconsin). Pero hay más. Su arresto bajo el Acta de Mann (una enmienda que prohibía la prostitución, la inmoralidad y el tráfico humano); la locura y las adicciones de su segunda esposa (hubo una tercera)… Sus aventuras de alcoba se aderezan con una carrera irregular que lo llevó del triunfo, tras la construcción del Hotel Imperial en Tokio, a la bancarrota y el olvido –se dedicó a escribir sobre urbanismo–, para luego volver de nuevo a la cima con la construcción, durante la Gran Depresión, de ese hito de la arquitectura que es la Casa de la Cascada.
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