(Del lat. scientĭa). 1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. DRAE.
Plano del prototipo de hábitat inflable lunar. (Imagen: NASA)
JOSÉ MANUEL NIEVES | MADRID
Las cuevas fueron el primer refugio de la Humanidad aquí, en la Tierra. ¿Lo serán también cuando el hombre empiece a viajar a otros mundos? Por primera vez desde que se explora nuestro satélite, los científicos han descubierto un profundo agujero en la Luna. Se trata, aseguran, de la entrada a un gran túnel subterráneo excavado por un antiguo río de lava y es la primera prueba directa de toda una red de túneles lunares, cuya existencia se sospecha desde hace tiempo pero que jamás habían sido observados. Estas cuevas, dicen los científicos, podrían servir de hogar y refugio a los primeros colonizadores terrestres.
Indicios de un circuito cerebral de navegación que se superpone al de la memoria autobiográfica
EL PAÍS – Madrid –
¿Cómo sabemos dónde estamos en cada momento? ¿Cómo procesamos la información de nuestros sentidos para situarnos en un contexto determinado? El cerebro humano dispone de neuronas en el circuito de la memoria que son capaces de situar espacialmente al sujeto como en una red de coordenadas, indican experimentos realizados por investigadores de varias instituciones londinenses, liderados por Neil Burgess . Hasta ahora este tipo de neuronas sólo se había identificado en roedores, en los que se disparan periódicamente para que tenga una representación actualizada del lugar en que se encuentran.
* Su concha en espiral tiene 3 capas que lo protegen y mitigan las fracturas
* El estudio de su robusto caparazón podría mejorar el blindaje militar
* Podrían diseñar cascos y sistemas de protección de deportistas más eficaces
Teresa Guerrero | Madrid
El blindaje de vehículos y la protección de soldados podría mejorarse gracias a un sorprendente aliado: un caracol hallado en el Océano Índico.
El robusto caparazón del ‘Crysomallon squamiferum’ podría inspirar nuevos materiales para los blindajes militares, según un estudio publicado esta semana en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).
A lo largo de millones de años, el caparazón de los moluscos ha evolucionado para maximizar su protección frente a las amenazas de su entorno. Su ‘armadura natural’ debe protegerlo de los depredadores y mantener su hidratación. Al mismo tiempo, debe resultar ‘cómoda’ para que el caracol pueda llevar a cabo actividades cotidianas como alimentarse, moverse y reproducirse.
La energía geotérmica es la que puede ser obtenida por el hombre mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra.
Si bien no es noticia a nivel tecnológico y se estima que la humanidad la utilizó desde la era paleolítica, es una fuente de energía limpia muy estudiada en los últimos tiempos.
Aunque no puede ser considerada una fuente de energía renovable en términos estrictos, sigue siendo más difícil de agotar comparada con la de los combustibles fósiles, dado que nuestro planeta posee un volumen y masa inmensos en comparación con la superficie de la corteza, en la cual habitamos los humanos y demás seres vivos.
Sin duda, el consumo de energía para la climatización de hogares y de oficinas a nivel mundial es inmenso. En países como Canadá o en la península escandinava, con inviernos largos y temperaturas bien por debajo del congelamiento, se requiere quemar cantidades significativas de combustible para mantener la temperatura ambiente a niveles agradables.
La energía geotérmica nos permite reemplazar o complementar estos sistemas de climatización con muy poco consumo de energía adicional e impactos despreciables a nivel ambiental.
No es requisito estar ubicado cerca de aguas termales, géiser o contar con alguna característica geográfica especial para el aprovechamiento de la energía geotérmica a nivel residencial. La temperatura de la tierra a partir de los 2 metros de profundidad oscila entre los 10 y 13 grados Celsius a lo largo de todo el año.
En el invierno, un sistema geotérmico absorbe este «calor» y lo transfiere al hogar. Durante el verano, el sistema toma el calor del hogar y lo transfiera a la tierra.
La temperatura ambiente anual, el nivel de humedad y tipo de suelo así como la cubierta vegetativa tienen una incidencia significativa sobre la temperatura de la tierra.
Los alcaldes reivindican su papel en la lucha contra el cambio climático – Las ciudades pueden hacer mucho: es necesaria la cooperación intermunicipal y de los Gobiernos
CRISTINA CASTRO CARBÓN
Es el tiempo de las ciudades, del piensa globalmente, actúa localmente. Porque esta conocida frase, cuya autoría no está clara, tiene una especial importancia en lo que a cambio climático se refiere. Por primera vez -desde 2008- los habitantes de entornos urbanos han superado a los rurales y para 2030 se prevé que más de cinco mil millones de personas vivan en ciudades. Por eso, la llave está en sus manos, de ellas es el reto de emprender acciones concretas y tangibles que a su vez cambien la forma de pensar y actuar de los ciudadanos. Y cada vez más lo están haciendo. La misma semana de la cumbre de Copenhague, los alcaldes de 80 ciudades vivieron su propio encuentro (organizado por el Ayuntamiento de la ciudad anfitriona, al margen de la cumbre) y España llevó en su delegación al presidente de la Red Española de Ciudades por el Clima y alcalde de Vigo, Abel Caballero. Con esta iniciativa, las ciudades han querido reivindicar su papel «imprescindible» en la búsqueda de un futuro sostenible.
Imágenes de la superficie de la Luna tomada por la sonda japonesa 'Selene' en la que se aprecia un agujero que puede tener más de 80 metros de profundidad- ISAS/JAXA/SELENE/JUNICHI HARAYUMA ET AL.
El hueco en el subsuelo podría ofrecer refugio para futuros astronautas y convertirse en una base lunar
A.R. – Madrid
«Hemos descubierto un agujero vertical en la Luna», afirma un equipo internacional de científicos que ha analizado los datos tomados por la sonda espacial Selene. La boca del agujero mide unos 65 metros de diámetro y tiene una profundidad de entre 80 y 90 metros, es decir, el tamaño de un rascacielos no muy alto. Los investigadores suponen que se formaría hace miles de millones de años, cunado el satélite natural de la Tierra estaba más caliente y tenía actividad volcánica.
El túnel debió formarse por un flujo de lava con un tapón que luego colapsaría, dicen los científicos, aunque también podría haberse formado por un seismo. «Los tubos de lava, como si fueran canales subterráneos por los que en un tiempo fluyó lava, se encuentran normalmente en la Tierra», explican los investigadores, dirigidos por Junichi Haruyama (Agencia Espacial Japonesa, JAXA). Aunque se había pensado ya que podría haber agujeros similares en la Luna, no se había encontrado ninguno hasta ahora.
Además de su interés científico, el hallazgo ha despertado inmediatamente ideas para su utilización, porque un túnel así podría convertirse en un buen refugio para astronautas exploradores de la Luna, un lugar para protegerse de la peligrosa radiación que castiga la superficie lunar, sin atmósfera o magnetosfera protectoras, explica Space.com. «Como los tubos de lava están resguardados del duro entorno, podrían convertirse en bases lunares muy útiles «, sugieren los investigadores, que han publicado su descubrimiento en Geophysical Research Letters.
Para la revista The New Scientist el agujero, que está en la región de Marius Hills, puede ser el primer indicio de un vasto sistema de galerías subterráneas en la Luna.
Científicos japoneses han descubierto un «tubo de lava» en un hoyo de unos 80 metros de profundidad, en la Luna, que podría ser el mejor sitio para el alojamiento de futuros colonos humanos, informó la Unión Geofísica de Estados Unidos. La revista de esa institución, Geophysical Research Letters, ha publicado un estudio encabezado por Junichi Haruyama, de la agencia espacial japonesa JAXA, que se sustenta en los datos enviados por la cápsula Selene que orbita a la Luna.
«Hemos descubierto un hoyo vertical en la Luna», señaló el equipo internacional de astronautas encabezado por Haruyama. «Los tubos de lava en la Luna son sitios potencialmente importantes para una futura base lunar, ya sea para la exploración y el desarrollo, o como un puesto de escala para la exploración más allá de la Luna».
La Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), una sonda espacial de la NASA destinada a la exploración de la Luna, ha obtenido unas nuevas y fascinantes imágenes de los agujeros que hace ahora un año fueron descubiertos en la superficie de nuestro satélite natural. Los hoyos, que parecen ser la entrada a grandes túneles subterráneos excavados por un antiguo río de lava, un mundo geológico completamente desconocido, han podido ser medidos con más exactitud. Uno de ellos, captado por la nave en el Mar de la Tranquilidad, tiene nada menos que cien metros de profundidad, algo así como el tamaño de un rascacielos y más de lo que se creía. Los científicos creen que estos túneles podrían servir de refugio a las primeras colonias de astronautas que se instalarán en la Luna, si es que algo así llega a producirse.
Máquina de escribir rediseñada por los artistas Sommerer & Mignonneau en su pieza Life writer.-
El centro Santa Mónica busca la creatividad nacida de la tecnología
ROBERTA BOSCO – Barcelona
Hace años que arte y ciencia han dejado de ser dos universos irreconciliables. A pesar de las resistencias de los sectores más ortodoxos de ambos campos, se han ido acercando hasta mezclarse y combinarse en nuevas prácticas híbridas. «La crisis existencial de los hijos de Derrida y Deleuze ha llevado a un replanteamiento de la sociología y las disciplinas que estudian el hombre y la sociedad desde los conceptos y las metodologías de las ciencias duras, como física y matemática», asegura el atípico físico Josep Perelló, responsable del área científica del centro Arts Santa Mónica de Barcelona.
Perelló es el comisario de Culturas del cambio.Átomos sociales y vidas electrónicas, una exposición que plasma el mestizaje entre ciencia, arte y tecnología a través de 10 propuestas que demuestran cómo las plataformas tecnológicas han cambiado las disciplinas humanísticas. «Ahora es posible cuantificar, medir, rastrear, monitorizar, procesar y visualizar aspectos de nuestra sociedad y nuestra cultura impensables hasta hace poco, con unos resultados que no se pueden comparar con las estadísticas arbitrarias y modestas de antaño», afirma el comisario. El ejemplo perfecto de cómo la tecnología modifica nuestra visión de la realidad es #iranelection RT, un proyecto que explica el desarrollo diario de la crisis electoral de Irán a través de los 650.000 tweets (mensajes Twitter) que se enviaron durante las protestas que tuvieron lugar entre el 10 y el 30 de junio.
TAL COMO EN EL PASADO. Un corte de la capilla Rosslyn en Escocia.
La lectura con láser puede evocar cómo eran exactamente los objetos en épocas pasadas. Aquí, la historia de un grupo de expertos escoceses.
Por: Michael Kimmelman para The New York Times y Clarín
En abril próximo, un pequeño grupo de expertos de la Escuela de Arte de Glasgow y la entidad Historic Scotland (Escocia Histórica) que se ocupa del patrimonio público, se trasladará a South Dakota a pedido de una organización llamada CyArk y el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos. Lo hará para realizar lecturas con láser y maquetas del Monte Rushmore en computadora.
El equipo escocés formado por cuatro o cinco personas pasará unos días instalando y moviendo sus distintos escáneres para capturar los rincones más recónditos del Monte Rushmore y recolectar miles de millones de bits de información digital, que luego analizarán por computadora.
El resultado deberían ser las maquetas tridimensionales más completas y precisas del lugar, millones de veces más detalladas y exactas que las mejores fotos o películas.
El equipo escocés ha alcanzado niveles de sofisticación sin precedente con sus maquetas. Mediante la lectura, los expertos pueden imaginar cómo eran los objetos en eras pasadas, atrasando efectivamente el reloj en sitios antiguos.
Hacemos un alto en esta travesía americana para tomarle el pulso al momento. Lo haremos tan sólo ocasionalmente, cuando la actualidad apremiante o la publicación de un libro imprescindible nos obliguen a ensanchar el horizonte.
Tal es el caso de ‘Our Choice‘, lo último de Al Gore, a tiempo para la cumbre del cambio climático en Copenhague… y a tiempo también para la última ofensiva del ‘Global Cooling’, la campaña urdida para hacernos creer que el mundo se está enfriando.
Matar al mensajero, esa sigue siendo la consigna. Y hasta el New York Times ha entrado en el juego, minimizando la labor enciclopédica de Al Gore y contribuyendo al mito del ‘millonario del carbono’.
De modo que Al Gore ha tenido que ponerse de nuevo a la defensiva («Pongo mi dinero donde pongo mis valores») mientras su mensaje queda diluido entre el ruido mediático y los americanos siguen atrapados entre el escepticismo y la complacencia (tan sólo el 52% cree que el planeta se está calentando, frente al 71% hace apenas seis meses).
Al Gore vuelve a predicar pues en la gelidez nocturna del desierto, pese a campañas como 350.org oConsequence que aspiran a sacar a sus compatriotas de la preocupante parálisis. Gore se confiesa, sin embargo, ‘optimista’ y sostiene que estamos llegando ya ese punto necesario de inflexión en el que no nos quedará más remedio que elegir.
‘Our Choice‘ se publicará en español en febrero (Gedisa) y el título está aún por decidir: ‘Nuestra elección’ o ‘Nuestra oportunidad’, tanto monta… El libro es el fruto de tres años sesudos de investigación y 30 cumbres de ‘soluciones’ ante en las que han participado decenas de científicos.
Acorde con Wikipedia, la biomimética es como un concepto que examina la naturaleza, sus modelos, sistemas, procesos y elementos para emularlos e inspirarse de ellos, con el objetivo de resolver problemas humanos de manera sustentable. La literatura científica la define de forma frecuente como el proceso de entender y aplicar principios biológicos a diseños humanos. Es un concepto antiguo que está actualmente regresando al pensamiento científico a través de personas como Janine Benyus y Paul Hawken .
Como explica Janine Benyus, la naturaleza viene respaldada por 38.000 millones de años de investigación y desarrollo, y por 10 a 30 millones de especies bien adaptadas, cada una de ellas afrontando el desafío de supervivencia
Los actuales sistemas de fabricación consisten en «calentar, golpear, tratar». Por ejemplo, la fabricación tradicional de la cerámica requiere de altas temperaturas mientras que la naturaleza crea materiales ensamblando átomos como si fueran ladrillos utilizando una mínima cantidad de energía como en la formación de perlas por los caracoles. La vida aporta información a la materia.
Imaginemos rociar organismos precursores de un panel fotovoltaico sobre nuestros techos para que luego este «panel» se vaya autogenerando, en vez de tener que crear paneles que requirieron calentar silicio a más de 2000 grados centígrados.
Las innovaciones que se lograrán con este tipo de enfoque son realmente sorprendentes. Un ejemplo tangible es el aire acondicionado inspirado en las termitas que se aplicó en el edificio Eastgate en Harare, Zimbabwe. Diseñado por el arquitecto Mick Pearce , «El hormiguero» abrió sus puertas en 1996 y ofrece 5600 m² de espacio comercial, 26.000 metros cuadrados de oficinas y 450 cocheras. Fue modelado según los montículos auto-refrigerantes de las «termitas macrotermes michaels» . Estas termitas mantienen temperaturas dentro de su nido a un máximo de 1°C de variación de 31°C, es decir que la temperatura nunca baja de 30°C o sube de 32°C aunque la temperatura exterior varíe entre 3°C a la noche y 42°C de día.
Convertir desiertos en bosques. Esta utópica propuesta es la solución que un equipo de biólogos y climatólogos ha presentado para detener el cambio climático. La idea consiste en plantar árboles de crecimiento rápido, como eucaliptos, para cubrir el Sáhara o el desierto australiano. Estas zonas arbóreas estarían regadas por agua de mar, que se trataría en una cadena de plantas desalinizadoras y sería canalizada hacia los bosques por plantas de regadío.
Este nuevo manto de árboles crearía lluvias y un microclima propio, a la par que succionaría dióxido de carbono de la atmósfera, según informa el diario ‘The Guardian’. Los cálculos del equipo sugieren que los ‘desiertos arbolados’ podrían retirar aproximadamente 8.000 millones de toneladas de carbono al año, la misma cifra que se emite actualmente a causa de los combustibles fósiles y la deforestación.
El responsable de este plan es Leonard Ornstein, biólogo celular de la escuela de medicina Mount Sinai en Nueva York, junto con Igor Aleinov y David Rind, expertos en clima de la NASA. La propuesta ha sido publicada en ‘Journal of Climatic Change’ y sus creadores afirman que «probablemente proporcione la mejor ruta a corto plazo para controlar los gases de efecto invernadero».
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