Sobre una ladera de Guadalajara, Bernardo Gómez Pimienta proyectó una vivienda moderna con estructura metálica y vidrio, que desafía la ley de gravedad
¿Se puede proyectar una casa en un terreno de 3,20 por 29,30 por 0,70 metros, con una codificación que exige retiros de 50 centímetros de las líneas medianeras? ¿Y una vivienda donde la mampostería reemplace al equipamiento? Los diseños de Yasuhiro Yamashita, alma mater de Atelier Tekuto, derrochan imaginación en los contextos menos pensados. Yamashita nació en Japón en 1960 y a los 26 años se graduó en el Shibaura Institute of Tecnology and Civil Engineering. Abrió su estudio en Tokio en 1991 y, desde sus primeros trabajos, centró su reflexión tecnológica en el problema de las cubiertas delgadas. Por ejemplo, en la Penguin House, proyectada para un músico y su esposa, utilizó por primera vez una piel metálica de sólo 5 milímetros, constituida por placas de acero recubiertas con una película de tipo cerámico desarrollada en la NASA, resistente al calor y capaz de rechazar agentes contaminantes y poluciones presentes en el aire.
en el Suplemento «Futuro» de Página12 (Argentina)
Cúpulas geodésicas, casas prefabricadas de plástico y tetraedros que se edifican como ejes del universo fueron los temas que apasionaron a Richard Buckminster Fuller, un excéntrico arquitecto que, entre otras cosas, fue comparado con Leonardo Da Vinci por Marshall MacLuhan y se posicionó como crítico de las tecnologías en manos del capitalismo.
Entre los nuevos materiales que nos ha dado la nanotecnología, probablemente los más conocidos sean los fulerenos, gracias a los cuales un equipo inglés obtuvo un Premio Nobel en 1996. Sus moléculas están compuestas totalmente de carbono, pueden tener la forma tanto de una esfera hueca como de un tubo formado por anillos hexagonales y prometen una enorme gama de aplicaciones, que van desde la industria espacial hasta la medicina.
Los fulerenos esféricos se llaman buckyballs y los nanotubos, buckytubes, porque fueron descubiertos en 1985, dos años después de la muerte de Richard Buckminster Fuller, el arquitecto que se había hecho popular como Bucky. Su nombre completo es Buckminsterfullerene (C60).
A los fulerenos se les adjudicó ese nombre en homenaje a Fuller, porque sus moléculas tenían la misma estructura de las cúpulas geodésicas que lo habían hecho famoso. Si las cúpulas eran la mejor realización de la “integridad tensional”, Fuller había imaginado que el tetraedro podría ser el módulo esencial del universo, que debía estar en todas partes, desde los fotones hasta la doble hélice. Encontrarlo en una molécula fue toda una sorpresa.
Cualquier excusa es buena para hablar de uno de los grandes maestros de la arquitectura y del diseño del siglo XX. ‘Le Corbusier Le Grand’ (Phaidon) es el último libro que recorre la vida de este genio a través de 2.000 imágenes y documentos, algunos presentados por primera vez. (Fotos: Fondation Le Corbusier)
Le Corbusier, al desnudo El gran titán de la arquitectura moderna distaba mucho de ser un rígido asceta, como sus inconfundibles edificios y su característico aspecto sugerían. A los 43 años de su muerte, una monumental biografía aborda por primera vez su sorprendente vida privada.
El controvertido arquitecto holandés ganador del Premio Pritzker en 2000, que está construyendo una nueva Manhattan en Dubai, responde a los críticos que comparan su obra con Disneylandia, y analiza las tendencias en desarrollo urbano encabezadas por China y Medio Oriente.
La polémica persigue al creador valenciano. Tras las críticas recibidas por su trabajo en Bilbao, Valencia y Jerusalén, su puente sobre el Gran Canal veneciano no será inaugurado oficialmente por carecer de acceso para discapacitados.
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