Juan Pedro Bator, ayer en Bilbao, muestra su libro Paraísos perdidos sobre la urbanización del litoral. Momentum se escenifica en San Sebastián.
Un libro documenta en imágenes la desenfrenada urbanización del litoral español – La costa vasca sale retratada con excesos y aciertos.
SERGIO LÓPEZ – Bilbao –
«El estropicio de la costa española resulta el paradigma de algo que ha ido muy mal en nuestra economía, de un cáncer que nos ha llevado a donde estamos ahora». Juan Pedro Bator (Huarte, Navarra, 1950), periodista y editor, documenta ampliamente en Paraísos perdidos (Ormo, 2009) la desenfrenada urbanización del litoral español. Ha reunido en un gran tomo más de 300 fotografías que muestran el antes y el después en decenas de playas, entre ellas las de localidades vascas como San Sebastián, Orio, Sopelana o Mutriku.
Bator reconoce que, si se compara con el sobreexplotado Mediterráneo, la costa vasca se ha salvado del ladrillazo y aún conserva «paraísos» como los que cita en el título de su libro, pero recuerda que «aquí también» se han cometido excesos. «Uno de ellos sería Bakio», explica, mientras abre el libro para señalar dos fotografías enfrentadas de la localidad vizcaína: una en blanco y negro de los años sesenta y otra reciente en color. En la segunda, las torres de apartamentos que miran a la playa ocultan las colinas. «Reproduce, en pequeño, el modelo de Benidorm», apunta Bator.
A lo anterior, el editor opone -y pasa rápidamente las páginas- el caso de Zarautz, que, como puede verse en una gran foto aérea, ha crecido mucho, «pero conserva en primera línea de playa el sabor de las ciudades costeras vascas».
Interior del Teatro San Martín. Buenos Aires, Argentina.
Por Alejandro Cruz
De la Redacción de LA NACION
El 25 de mayo del año próximo el Teatro San Martín celebrará sus 50 años en el marco del Bicentenario. Un lujo para todos. Sin embargo, casi como una gran paradoja, las necesarias obras de infraestructura que comenzaron en 2001 estarán paralizadas a lo largo del año próximo y la dirección del Complejo Teatral de Buenos Aires tendrá menos dinero para la producción artística (de alrededor de 12 millones pasará a 9).
En realidad, salvo para el Teatro Colón, cuyas obras dependen de Desarrollo Urbano, las grandes inversiones relacionadas con infraestructura del área de Cultura estarán paralizadas. El triste listado abarca a todas las salas del Complejo Teatral, al Centro Cultural San Martín, a la Usina de la Música, al Museo del Cine y el Mamba.
Helsinki.- Un coloso de acero de 225.000 toneladas y 361 metros de eslora. ‘Oasis of the Seas’ es con diferencia en el mayor barco de pasajeros que jamás haya surcado los mares.
La compañía naviera estadounidense Royal Caribbean International ha tomado posesión del barco este miércoles en el puerto finlandés de Turku.
Con un coste cercano a los 1.000 millones de euros -el barco es también el más caro de la Historia-, el ‘Oasis of the Seas’, construido en los astilleros finlandeses STX Europe, tiene una capacidad máxima para 6.300 pasajeros y 2.160 tripulantes y cuenta con 16 cubiertas repartidas en sus 65 metros de altura sobre el nivel del mar
Impresionante desde todos los ángulos, la construcción de esta maravilla de la ingeniería naval costó casi tres años, en los que 500 diseñadores y miles de operarios se esforzaron en terminar esta gigantesca obra en los plazos estipulados por Royal Caribbean, la segunda compañía de cruceros más importante del mundo.
Para su construcción fueron necesarios 525.000 metros cuadrados de acero, 5.000 kilómetros de cable eléctrico y 630.000 litros de pintura, unas cifras que dan fe de la faraónica magnitud del proyecto.
El ‘Oasis of the Seas‘ emprendió este viernes su primer viaje, que lo llevará de Turku (Finlandia) hasta Fort Lauderdale (Florida).
Ha tenido un coste de cerca de 940 millones de euros.
De momento, el barco viaja sin pasajeros y el primer viaje turístico sólo se realizará después del 30 de noviembre.
EFE
El barco, que ha tenido un coste de cerca de 940 millones de euros, tiene 40 restaurantes y puede transportar cerca de 6.300 pasajeros y 2.165 miembros de la tripulación.
Además, el barco es una especie de parque de atracciones flotante con campos de baloncesto, paredes para escalar y hasta escenarios para representar musicales o espectáculos sobre el hielo.
El Oasis of the Seas de Royal Caribbean, desmesura y fascinación El Oasis of the Seas no pasará inadvertido. Previsto para finales de 2009, Royal Caribbean revela hoy algunos secretos de los que el buque más fascinante y nunca construido tendrá. Pisos en loft de180 m2, espectáculo acuático, jardines, noria para niños. Bienvenida la desmesura.
Mide 362 metros de largo, 74 metros de alto y pesa 220 mil toneladas. Tiene 16 cubiertas capaces de albergar a más de 6.000 pasajeros y 2.000 tripulantes.
Es el Oasis of the Seas, y acaba de tocar agua por primera vez al abandonar el muelle seco en Turku, Finlandia donde fue engendrado y donde va a dar sus primeros pasos acuáticos. Sólo falta por terminar el 35% del crucero para que emprenda su primer viaje a fines del próximo año.
Su madre, la Royal Carribean dice que será el crucero más lujoso jamás creado y que entre sus atracciones tendrá un anfiteatro de 750 asientos. Además tendrá un espacio abierto del tamaño de una cancha de fútbol con plantas y árboles simulando un parque al mero estilo Central Park.
Mi Opinión: mucho debe la arquitectura modernista al estilo naútico. Y ahora, en la primera década del siglo XXI la arquitectura naval nos sigue dando lecciones a los arquitectos sobre diseño, innovación, materiales, suficiencia energética, ergonomía y muchas otras de vital importancia.
El Oasis of the Seas costó más de US$ 1000 millones y es cuatro veces más pesado que el Titanic; cuenta con una pileta con olas para practicar windsurf, un muro para escalar y un anfiteatro al aire libre, entre otras atracciones;
Barco de Ávila se encuentra situado entre las Sierras de Gredos y Béjar
Salpicado de paisajes agrestes y pueblos medio deshabitados a los que ha venido a salvar el turismo rural, este precioso rincón del suroeste abulense, a dos pasos de Gredos, es el destino perfecto para desconectar perdido en medio de la naturaleza. Aquí, este tópico se cumple con creces.
Isabel García
Aquí, el tópico de parajes aparcados en el tiempo desde hace ya muchos lustros se cumple de sobra. Por eso, nadie se sorprende al ver jugar al cinco y caballo a un grupo de lugareños (sillas de mimbre mediante) a la puerta de la casa de uno. O al escuchar a eso de la una y media, dos menos cuarto, el insistente claxon de la furgoneta (hoy toca la que llega de La Horcajada; mañana, de La Carrera, un par de pueblos de alrededor) con el «del pan», el esforzado paisano que cada día (menos los domingos: eso es sagrado) se dedica a hacer kilómetros por la zona cargando con hogazas, pistolas y magdalenas XXL.
En definitiva, un ultramarinos andante a falta de cualquier atisbo de tienda, bar o sucedáneo por las inmediaciones de este Valle del Tormes, al suroeste de Ávila, casi pegado a las cumbres de Gredos y a dos pasos de las provincias de Cáceres y Salamanca. La taberna que hacía las veces de panadería en esta aldea en cuestión (Los Cuartos, dentro del municipio de Santa María de los Caballeros, a 75 kilómetros de Ávila capital) cerró en los 90. Hoy, se conforman con la Casa del Pueblo (antiguo cine-club en el que se reunían los vecinos para ver la única televisión de la zona), reconvertida en bar self-service en verano, cuando aquellos que emigraron con poco más de 14 años vuelven al pueblo con sus hijos y los hijos de sus hijos por vacaciones.
Entonces, el bocinazo del «del pan» basta para congregar a entrañables abuelos con boina y abuelas con pañuelo en busca de queso fresco u hornazo, una especie de empanada rellena de productos de la tierra rociados con manteca: chorizo, lomo, jamón… rociados de manteca. Es uno de los manjares de Ávila en general y de este apacible Valle del Tormes en particular. A menos de dos horas de Madrid por la N-VI, la mayoría de sus pueblos encabeza los ránkings de los menos habitados, no sólo de Castilla y León sino de toda España. Por eso, hace apenas unas semanas que Caballeros salió en los papeles porque aquí no nacía ningún niño desde los años 80. Normal entonces que en invierno no vivan más de 15 ó 20 personas, aunque para muchos ése es precisamente su encanto.
Arriba, Carla Bruni en el balcón de la mansión. Debajo, vista de la fachada del castillo.
FUE ADQUIRIDO A PRINCIPIOS DE AÑO POR UN EMPRESARIO SAUDÍ
El precio de la mansión asciende ahora a los 19 millones de euros
REUTERS
NUEVA YORK (EEUU).- Si usted siempre quiso vivir como una heredera italiana, supermodelo, estrella ‘pop’ y esposa de un primer mandatario europeo, en el mercado hay un castillo turinés que puede valer la pena. La histórica vivienda en las colinas italianas donde la primera dama de Francia, Carla Bruni-Sarkozy, pasó sus primeros años de vida está nuevamente a la venta, meses después de que un multimillonario saudí comprara la propiedad por 25 millones de dólares (casi 17 millones de euros).
El Castello di Castagneto Po está en las colinas al noreste de Turín, donde Bruni-Sarkozy vivió antes de que la familia se trasladara a París a comienzos de la década de 1970, cuando los grupos guerrilleros marxistas instauraron el temor entre la élite italiana. La propiedad fue vendida por la familia a comienzos de año.
El adquiriente fue el multimillonario empresario de Arabia Saudí, Príncipe Alwaleed bin Talal, quien está catalogado por la revista Forbes como uno de los hombres más acaudalados del mundo. Nunca ha vivido en la mansión y quizás por este motivo ha decicido revender el castillo, de 1950,9 metros cuadrados, por unos 19 millones de euros (28 millones de dólares).
En venta, castillo de infancia de Bruni Un multimillonario saudí vende el Castello di Castagneto Po en 28 mdd, un palacio que nunca habitó; la esposa del mandatario francés vivió en los años 70 en el recinto que cuenta con 40 habitaciones.
Asilah es una ciudad del norte de Marruecos bañada por el Atlántico
Refugio de artistas marroquíes y válvula de escape de muchos europeos que han descubierto, a 45 kilómetros de Tánger, un espacio de tiempo y lugar donde encontrar la comodidad de estar fuera de cobertura. Laberínticas calles, almuecines intempestivos para el visitante de sueño ligero y olas que mecen el sueño son el marco de esta ciudad del norte de Marruecos bañada por el Atlántico.
Almudena Ávalos | Fotos: Sara Janini
La medina de Asilah, abrazada por una inquietante muralla portuguesa del siglo XV, guarda una intimidad celosa y en armonía de blanco y azules por sus enjutas calles. No busques ningún mapa de ella, piérdete, desempolva tu nariz y guíate por el olfato: mar, especias, menta, cuero, pintura… deslízate por los olores hasta el transitado horno o la pastelería, visita la galería de arte, las tiendas y talleres de artesanía, cómprate unas sandalias, entra en un auténtico hamán, sucio y destartalado pero perfecto para hacer una guerra de agua o un videoclip de Shakira. Y sobre todo ten cinco años.
Pero cuando llegues a una gran plaza después de recorrer todas las callejuelas y contemplar los murales que las engalanan, tómate un té a la menta en el único café que hay dentro de la medina. Te encuentras entonces en la Plaza de Ibn Khaldoun donde se celebran conciertos en las semanas del Festival Internacional de Arte y Cultura (Moussem Cultural) y lugar en el que se alza como atalaya el torreón Al Hamra, símbolo de la ciudad, construido también por los portugueses en el siglo XV.
El animal, marca del movimiento «slow», traza la ruta española del viajero lento
ANDRÉS CAMPOS
En la pequeña ciudad de Bra, en el Piamonte italiano, el reloj de la iglesia va retrasado adrede media hora, las tiendas cierran jueves y domingos, los coches tienen vedado el acceso al centro y en la puerta de los restaurantes hay dibujado un caracol. Esta pasión por lo lento no es reciente ni casual. De Bra es Carlo Petrini, el crítico gastronómico que en 1986 creó el movimiento Slow Food (www.slowfood.com), indignado por el auge de la comida rápida en general, y por la instalación de un McDonald’s en la Piazza di Spagna de Roma en particular. Como emblema se eligió el caracol porque, como explica el propio Petrini, «es lento y es comestible». Y prolífico, cabe añadir. Hijas de Slow Food son las asociaciones Slow Fish (pesca sostenible) y Slow Cheese (quesos artesanales), pero también muchas actitudes que no guardan relación con la dieta, al menos a priori: slow sex (sexo), slow work (trabajo), slow school (educación), slow money (consumo), slow travel (viajes)… Viajes lentos, relajados y relajantes, como los que organiza la empresa Con Calma (www.concalmaviajes.com), que invita a quedarse en un mismo lugar cuatro o cinco jornadas, sin el mareo de tener que pernoctar cada día en un hotel distinto, cumpliendo un programa de visitas como de candidato electoral. O como las excursiones para dormilones de Arawak (www.arawakviajes.com), en las cuales se empieza a andar a mediodía en vez de, como es habitual, obligar a los senderistas a madrugar cual tahoneros. Viajar a pie, en bicicleta, en autocaravana, en tren o en barco es slow. El turismo rural y las pequeñas ciudades, también. Ir corriendo de un lado para otro para inspeccionar monumentos famosos no lo es.
Como destinos ideales para el viajero sin prisas se postulan las slow cities. Su origen, como el de casi todo lo slow, está en Italia, donde, en octubre de 1999, Bra y otras tres localidades (Orvieto, Positano y Greve in Chianti) se unieron para formar Cittaslow (www.cittaslow.net). Hoy ya son 116 poblaciones de 16 países. Para ser admitido en este club de la buena vida, el lugar no puede sobrepasar los 50.000 habitantes, ni ser una capital, y además debe cumplir 52 requisitos de calidad, que abarcan desde aspectos medioambientales hasta de hospitalidad. Son municipios donde abundan las zonas peatonales, los pequeños comercios, los artesanos, los huertos tradicionales; que cuidan el urbanismo, el paisaje y la gastronomía local, pro-mueven el uso de energías renovables y velan para que su aire sea puro, y sus noches, silenciosas.
Casi una década después, haciendo honor a tan parsimonioso movimiento, seis localidades españolas superaron las pruebas de certificación de Cittaslow y crearon la Red Estatal de Municipios por la Calidad de Vida (www.cittaslow.es), que se presentó oficialmente en abril durante la última edición del Salón Internacional de Turisme de Barcelona. Los hay de costa y de montaña, norteños y levantinos, pesqueros y hortelanos, amurallados y abiertos de par en par. A los seis, sin embargo, les unen un estilo y un afán comunes: vivir la vida al ritmo en que se vivía en los viejos tiempos. Con prisas, ya se ve, no nos ha ido mejor.
El Movimiento Slow propone aparcar la prisa y disfrutar del cada minuto. Para ello reivindica un una nueva escala de valores, basada en trabajar para vivir y no al contrario. La biodiversidad, la reivindicación de las culturas locales y un empleo inteligente de la tecnología, son algunas de sus principales señas de identidad. Por que como dice el corrido mexicano “ No hay que llegar primero, sino que hay que saber llegar”
Fired by the success and support for Slow Food the Italians set about initiating the Slow Cities movement. Slow cities are characterised by a way of life that supports people to live slow. Traditions and traditional ways of doing things are valued. These cities stand up against the fast-lane, homogenised world so often seen in other cities throughout the world. Slow cities have less traffic, less noise, fewer crowds.
Nacida en 1997 en Chile, hoy esta ONG opera en 15 países. (Fotos: Un techo para mi país)
Tienen entre 18 y 30 años. Levantarán 130 viviendas entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. La ONG «Un techo para mi país» los convocó por Internet. Lleva dos años en Argentina y ya construyeron 979 hogares.
En seis años, más de 5 mil jóvenes levantaron 979 casas para familias carenciadas en Argentina. Y para cerrar el 2009 pretenden sumar 130 más. Los miembros de la ong «Un techo para mi país» están en plena organización del desafío para este año. El próximo 31 de octubre y 1 de noviembre, 1.300 voluntarios de entre 18 y 30 años construirán –junto a las familias beneficiarias- esas viviendas.
A fin de mes, los barrios San Blas de Bella Vista, La Hoya de Malvinas Argentinas, El Triunfo y Nicole (La Matanza), Villa Nueva (Berisso), Eucaliptus (Ensenada) y el platense Ringuelet se revolucionarán cuando lleguen decenas de camiones, cargados con toneladas de materiales para construir las viviendas.
Entre el sábado a la mañana y el anochecer del domingo, los voluntarios –en grupos de 10- trabajarán codo a codo con una familia con la que construirán la casa en tiempo récord: dos días. En todo momento, estarán guiados por los jefes de cuadrilla y supervisados por un arquitecto.
Pero el objetivo de esta ong no es sólo levantar viviendas sino fomentar la relación con la familia que la necesita. Para eso, los voluntarios comparten las comidas cada día.
La fortaleza abre sus mazmorras al público por vez primera
M. J. LÓPEZ DÍAZ – Almería
La Alcazaba de Almería abre al público uno de sus rincones más secretos: las mazmorras. La actividad denominada El espacio del mes, con la que el monumento ofrece una lectura más detallada sobre algún elemento del recinto con visita guiada, se ha ampliado ante la expectación que ha levantado este lugar de cautiverio.
Las mazmorras son un espacio que pasa desapercibido para el visitante. La dificultad de acceso, al estar literalmente bajo la alberca y la casas árabes del segundo recinto, y la humedad acumulada en estos subterráneos de ocho a 10 metros de profundidad por otros tantos de anchura y en forma de botella, hacen casi impracticable la visita de manera ordinaria.
«Para empezar, los árabes no las utilizaron como mazmorras sino como silos de trigo y cebada. Ese fue su primer uso. Pero curiosamente silo en árabe se denomina matmura, de ahí viene nuestra palabra. Se usó como mazmorra a partir del siglo XVII y, de hecho, durante la visita pueden contemplarse restos de las cadenas» explica la directora de La Alcazaba Luisa García.
desde Las entrañas de la Alcazaba de Almería · ELPAÍS.com.
La Alcazaba de Almería se encuentra alrededor de 90 metros sobre la ciudad. Junto con la Alhambra de Granada, es uno de los principales castillos del Sur de España. Fue construido en el Siglo X por el Califa Abderramán III. Pudo dar cobijo en un tiempo a 20.000 personas.
En 1522, una gran parte del Castillo fue destruida por un terremoto. Desde los años 50, una gran parte del Castillo ha sido restaurada.
BARCELONA.- Un total de 250 promotores, unos 170 menos que en 2008, participarán en la próxima edición del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point (BMP), que tendrá lugar del 27 de octubre al 1 de noviembre y que contará, este año sí, con la presencia de las principales empresas constructoras del país.
En la pasada edición, promotoras españolas de la envergadura de Colonial, Martinsa-Fadesa, Restaura, Habitat, Sacyr Vallehermoso o Realia causaron baja en el salón por sus comprometidas situaciones económicas.
El presidente del BMP, Enrique Lacalle, ha explicado que, pese a la crisis, este año sí que acudirán a la feria «las principales empresas españolas y catalanas», como Acciona, Afirma, Amrey, Colonial, Núñez y Navarro, Habitat, Realia, Vertix o Sacresa, y de entre las grandes del sector «sólo faltará Metrovacesa».
El Meeting Point, que se celebrará en los palacios 5 y 8 de la Fira de Barcelona, dispondrá en esta edición de 250 expositores, frente a los 423 del pasado año, y habrá una destacada presencia internacional. Lacalle ha indicado que «las empresas han contratado menos metros de exposición, pero estarán prácticamente todas», asimismo, ha subrayado que el BMP «ha dejado de ser una feria de las vanidades» y que lo que se persigue ahora es vender.
Para el presidente del BMP, el Salón, que tendrá a Rusia como país invitado, «es más necesario que nunca», ya que actuará una vez más como punto de encuentro de los profesionales, que necesitan hacer contactos, y del público, que quiere comprar.
La segunda gran feria de la vivienda que se celebra en España tras el SIMA, abierta hasta el 1 de noviembre, ha sido inaugurada por la ministra Beatriz Corredor.
Cuatro activistas de Greenpeace han escalado hoy el obelisco de Calatrava en la plaza de Castilla de Madrid, con una altura de casi cien metros, para pedir al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero una mayor implicación frente al cambio climático.
Una portavoz de esta organización ecologista ha explicado a EFE que los activistas quieren desplegar una pancarta con una petición a Rodríguez Zapatero para que actúe contra el cambio climático y que acuda a la próxima cumbre que sobre este asunto se celebrará en Copenhague, el próximo mes de diciembre.
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