Yacimiento con ruinas romanas, en este caso en Arroyomolinos.
Jesús Acero, experto en los vertederos de la provincia romana de Lusitania, dice que su conciencia medioambiental era superior.
El arqueólogo trabaja en las letrinas del Teatro Romano de Mérida y afirma que los vertederos y las cloacas son lugares «interesantísimos».
El arqueólogo cacereño Jesús Acero, experto en los vertederos de la provincia romana de Lusitania, los «puticulum» o pudrideros, asegura que los romanos reutilizaban y reciclaban más que el hombre actual, unos datos que constata por los restos encontrados en los yacimientos, la mayoría orgánicos.
En una entrevista con Efe, ha explicado que tanto los documentos que hablan de los residuos en el Imperio como los restos hallados confirman que la conciencia medioambiental romana era superior.
Desde los inicios del Imperio, los romanos depositaban los elementos residuales fuera de la población
EFE / EL PAÍS
Mientras que en pleno siglo XXI, con los avances científico-tecnológicos y la globalización se continúa aún reflexionando y debatiendo sobre la preservación de la ecología, en la antigüedad, los romanos reutilizaban y reciclaban más que el hombre actual.
El arqueólogo cacereño Jesús Acero, experto en los vertederos (basureros)de la provincia romana de Lusitania, los puticulum o pudrideros, ha explicado que, tanto los documentos que hablan de los residuos en el Imperio como los restos hallados, confirman que la conciencia medioambiental romana era superior a la actual.
Acero, quien lleva cinco años estudiando los vertederos clásicos y que tiene una beca del Instituto de Arqueología de Mérida, es el único investigador en el mundo que ha centrado su tesis doctoral en la gestión y evacuación de residuos sólidos y líquidos urbanos en ciudades romanas. «La tendencia a agruparse en grandes núcleos poblacionales les llevó a establecer medidas higiénicas innovadoras hasta ese momento, como la gestión de residuos mediante vertederos y el alcantarillado urbano público», afirma el arqueólogo.
La marca de ladrillitos (que hasta un tiempo pensaba era sólo para chicos) acaba de dar a conocer su acuerdo con la Frank Lloyd Wright Foundation para lanzar una línea de productos dedicada a algunos de las obras más reconocidas del arquitecto.
La edición exclusiva dedicada a Frank Lloyd Wright será presentada bajo la línea Lego Architecture, en la que la marca sueca brinda réplicas de algunos de los edificios más conocidos del mundo. La presentación de esta nueva línea de productos Lego será acompañada con una presencia de las maquetas en la exhibición de las obras de Frank Lloyd Wright en el museo Solomon R. Guggenheim, obra del mismo arquitecto.
MADRID .-Tan bueno que no se ve. Dos diseñadores cosmopolitas, el inglés Jasper Morrison y el japonés Naoto Fukasawa, iniciaron hace un par de años una particular reivindicación de los placeres cotidianos. Defendían un diseño que llamaban supernatural . Era el goce de lo común: lo ordinario convertido en extraordinario. Su cruzada buscaba llamar la atención sobre magníficos productos anónimos, como el clip o el palillo, que acompañan toda nuestra existencia pero jamás nos molestan. Nadie se cansa nunca de un diseño así.
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No. Tiene algo de las tres cosas, pero en realidad es la nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, que ha diseñado Ricardo Bofill (Barcelona, 1939) y que algunos ya consideran una de las mejores obras de su larga trayectoria como arquitecto. Lo de Superman es broma, aunque teniendo en cuenta que el edificio, que se inaugura el próximo martes, tiene una superficie de medio millón de metros cuadrados, capacidad para acoger 55 millones de pasajeros al año y una amplísima área de servicios, mucho de super sí tiene. Lo que es más cierto son las otras referencias. «La forma es vagamente metáforica, entre un avión y un pájaro, aunque las metáforas en arquitectura no pueden ser exactas», explicaba ayer el arquitecto en su despacho, frente a una mesa amplia y casi vacía en la que sólo destacaban las hojas en blanco en las que dibuja sus proyectos.
«Empiezo a trabajar siempre con un lápiz y una página en blanco. Me encierro dos días aquí, en el despacho, y sin otras referencias me pongo a trabajar. Solo, porque la arquitectura es cosa de equipo, pero cuando defines el concepto y tienes que plasmar en una línea la síntesis de las ideas de un proyecto estás solo, contigo mismo, con tu experiencia y lo que sabes. Esta parte de definir mentalmente lo que quieres es lo que más me gusta de mi trabajo, lo más difícil y lo más bonito. Es la parte mágica de la arquitectura, lo más creativo».
La nueva terminal de El Prat, la T-1, que empezará a funcionar el próximo miércoles, supondrá en la práctica el estreno de un nuevo aeropuerto para Barcelona, ya que la instalación es cuatro veces mayor que la T-2, donde se concentran las antiguas terminales, y podrá atender a 30 millones de pasajeros.
Vivienda integrada en el paisaje de México del estudio Cadaval & Solá-Morales
REPORTAJE: Diseño
Un proyecto muestra el trabajo vigoroso, colorista y de coste sensato de 14 estudios emergentes iberoamericanos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
¿Qué están haciendo los arquitectos emergentes al otro lado del Atlántico? Y otra cuestión, a posteriori, nada irrelevante: ¿cómo darlo a conocer al mundo? El proyecto Freshlatino, comisariado por la arquitecta Ariadna Cantís, que se expondrá en varias sedes del Instituto Cervantes (Francfort, Hamburgo, Lyon, Bucarest, Río de Janeiro y Lisboa), trata de responder a ambos interrogantes. El proyecto reúne a 14 estudios iberoamericanos que en una videoinstalación responden a una cuestión básica: cómo ven la ciudad del futuro. Si atendemos a sus proyectos, éstos hablan de una arquitectura desprovista de prejuicios, con mucha energía, colorista, muy próxima a lo cotidiano, de pequeña escala y de presupuestos modestos (opuesta a la otra, versión americana), que difícilmente logra colarse en los canales de difusión.
Como una proa que se yergue en el cruce del Canal Grande con el de la Giudecca –las dos grandes vías que surcan Venecia–, el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Pinault en la Punta Della Dogana, (los viejos depósitos de la aduana) ha sido el eje de todos los comentarios a favor y en contra en estos días previos a la apertura oficial de la Bienal.
Nunca la democrática parada del «vaporetto» en iglesia de La Salute, frente a la plaza de San Marcos, se vio tan perturbada por lanchas taxis y gente glamorosa que subía y bajaba de las embarcaciones con vestidos Prada y bolsos Louis Vuitton.
«Me piace molto este Pinaultbourg», aprobó displicente uno de esos elegantísimos italianos con acceso irrestricto al nuevo espacio de arte contemporáneo que desde ahora tendrá a cargo el millonario francés François Pinault, cuyas inversiones cubren un rango tan diverso como la casa de subastas Christie’s, el Carrefour y la cadena de librerías FNAC. Su irónica alusión al Pompidou, que los franceses llaman familiarmente Beaubourg tiene que ver con que fue este centro el primero en priorizar la atención en el edificio más que en la colección.
Con el centro que se inauguró ayer en Venecia ocurre algo parecido. Por largos años en desuso, este edificio del Siglo XVI, magníficamente acondicionado por el arquitecto japonés Tadao Ando, vuelve a escena para convertirse en el «símbolo veneciano del nuevo milenio». Sus amplias salas de piedra y ladrillo centenario, con vista al Gran Canal, lucen magníficas debajo de las vigas de pinotea de la estructura original. En el interior, y ante la tremenda expectativa generada por la arquitectura, las obras, por último, empiezan a ser relegadas a un segundo plano. Podría decirse, por otro lado, que el conjunto de obras de la colección exhiben una singularidad: representan a la constelación de artistas estrellas pero no siempre sus obras más rutilantes.A la entrada, la muestra impacta con un caballo tamaño natural que incrusta su cabeza en uno de esos muros, obra emblemática del italiano Maurizio Cattelan. Más adelante una escena dantesca de los ingleses Jack & Dinos Chapman. Se trata de Fucking Hell (maldito infierno) una escena de guerra en miniatura. Diríase que un infierno de Bosch en registro contemporáneo que vale la visita por sí mismo.
Un niño de plástico observa asombrado la rana que sostiene en la mano derecha. Está allí, blanco, mirando la plaza San Marcos, ajeno a los turistas. Lo fotografían desde el vaporetto porque saben que será un nuevo icono, esta vez moderno, de Venecia, esa «señora» harta ya de que la consideren un parque temático de lo viejo.
El niño de la rana está en la punta del triángulo que forma la antigua aduana del mar reconvertida ahora en museo de arte contemporáneo tras una brillante intervención del arquitecto japonés Tadao Ando. Parece una escultura clásica, alejandrina, pero su autor es un artista californiano actual (Charles Ray), que ha tenido el privilegio de dejar su sello en la desembocadura del Gran Canal gracias al multimillonario francés François Pinault. Éste se mostraba exultante ayer en la presentación del nuevo centro de arte, que exhibe parte de su colección y que abrirá al público el sábado, víspera del inicio de la 53ª edición de la Bienal de Venecia.
Pinault, de 72 años, tiene que demostrar varias cosas estos días. En 2007 ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento de Venecia, empeñado en darle vida a este antiguo edificio del siglo XVII, abandonado y casi en ruinas, que durante siglos fue aduana de mar. Competía por dotar al lugar de un nuevo museo con la Fundación Guggenheim, que aportaba un proyecto de Zaha Hadid, y las controversias fueron fuertes. Ayer, pues, era su día. Más importante incluso que cuando en 2006 presentó por primera vez su colección en el Palazzo Grassi de Venecia, antes emblema de Fiat y desde entonces propiedad de un hombre que comenzó siendo empresario de maderas y se ha retirado como dueño de un imperio que incluye desde Gucci a la FNAC pasando por un equipo de fútbol o la casa de subastas Christie’s. Este último aspecto, por cierto, justifica -más que su propia colección- que algunos medios consideren a Pinault la persona más influyente del arte contemporáneo.
En realidad, Cuenca son dos ciudades unidas entre sí, la alta y medieval y la baja y moderna
La urbe manchega es, en realidad, dos ciudades. Una es la baja, moderna y actual. Y otra la alta, donde se ubica su admirable casco antiguo, con ese aire medieval todavía impreso en cada calle, cada iglesia y cada plaza, todas acomodadas a las dificultades geográficas del lugar.
Celia Rivera
Bien podría decirse que Cuenca son dos ciudades. La primera, la monumental, está allá arriba, en la parte alta, ubicada en un espolón largo y escarpado en la confluencia de dos cursos fluviales. El trazado de sus enigmáticas calles es fruto de las dificultades del lugar, pero sigue conservando ese aire medieval y los edificios característicos, tanto civiles como religiosos, que le han dado fama. La segunda Cuenca, la de la ciudad baja, es la zona moderna surgida de los ensanches acometidos a partir del siglo XIX. De momento, nos quedamos con esa urbe alta que bien merece una ruta por esos enclaves que resultan de la perfecta fusión entre ciudad y paisaje.
El recorrido por el casco antiguo de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1996 comenzaría (siempre a pie) por las hermosas plazas y calles que dejan entrever en cada rincón sus muchos lustros de historia. Junto a la catedral, la Plaza Mayor es una parada obligada, con su superficie irregular, simulando casi un trapecio, auténtico nudo de coumnicaciones entre los diversos elementos urbanísticos de la parte antigua. Y es que allí está el Ayuntamiento rococó, construido en la época de Carlos III sobre tres arcos de medio punto.
Varios fragmentos de un mosaico expuestos en la muestra 'Tarraco Pedra a Pedra'
El de los mármoles puede parecer un tema pesado. Pero cuando se piensa en la importancia que tuvieron en la Antigüedad, especialmente en la Roma imperial, como símbolos de poder, y la cantidad de información histórica que acumulan en sus pétreas hechuras, se miran de otra manera. Los mayores especialistas en mármoles de la Antigüedad están precisamente estos días en Tarragona, donde ayer comenzó, con investigadores de 25 países y bajo patrocinio del Instituto Catalán de Arqueología Clásica, (ICAC), la IX conferencia internacional de Asmosia (Asociación para el estudio de mármoles y otras piedras en la Antigüedad, en sus siglas inglesas), que prestará especial atención a los mármoles de la Península ibérica. En coincidencia con el tema, se inaugura hoy en el Museo Nacional de Arqueología de la ciudad la exposición Tarraco pedra a pedra, que mostrará los principales materiales pétreos de las canteras hispanas usados en la Antigüedad.
Los romanos denominaban mármoles, marmora, a toda una serie de piedras que incluían los mármoles pero también granitos, calcáreas y gres, entre otras. «Los marmora no eran sólo material caro, además cada tipo ofrecía un mensaje ideológico», explica la directora del ICAC, Isabel Rodà. «El pórfido rojo, por ejemplo, llegó a estar reservado para el emperador y su familia. Los buenos marmora, el pavonazzetto, el brocattello, eran símbolo de condición y poder. Hubo una época en que todo el mundo quería tener una columna en casa como ahora un Miró».
Los principales objetivos de la muestra apuntan a dar a conocer la producción de los dos últimos años de los diseñadores y las empresas, generar un espacio anual de exhibición de los nuevos trabajos y fomentar el vínculo entre diseño e industria. Estarán presentes los trabajos de Diana Cabeza, Ricardo Blanco, Vanina Mizrahi y Federico Churba entre otros
Los ganadores del concurso Vivienda Social ARQ tienen una obra diversa, caracterizada por su espíritu lúdico. Ponen el énfasis en el proceso proyectual y apuntan a la producción de estímulos.
POR GRACIELA BADUEL .
gbaduel@clarin.com
Exultantes, los ganadores del primer premio del Concurso Vivienda Social ARQ recorren de una punta a la otra el stand de Diario de Arquitectura en Batimat-Expovivienda. Miden los perfiles metálicos, juegan con la maqueta… Todavía no pueden creer que lo que hasta hace poco era un render hoy haya tomado forma tridimensional.
Ingeniosos, irreverentes y descontracturados, los tres integrantes de Paaar, Leonardo Jáuregui, Leandro Zapata y Marcos Calvari, se sacan chispas para hablar de sus obras. El estudio marplatense tiene apenas dos años de vida y se caracteriza por la diversidad de proyectos y por el espíritu lúdico que se adivina en cada uno de ellos, algo que se refleja también en el nombre que eligieron para la firma.
«Al igual que en nuestras obras –dice Jáuregui– la múltiple interpretación da como resultado numerosas respuestas, todas certeras. Para nosotros, se refiere a la producción del par ‘arte arquitectura’, no como dos elementos separados sino como un ente homogéneo, testimonial e intrínsecamente responsable… Cada uno de nosotros tres adopta una ‘a’ (por arte, arquitectura, acción, aberración, o cualquier cosa que se quiera).»
Representación del último gran incendio de la Plaza Mayor, el 16 de agosto de 1790. El fuego dejó a 1.302 personas con su hogar reducido a cenizas, aunque no hubo víctimas mortales
La muestra recoge en paneles reproducciones históricas de la Plaza Mayor, como este grabado de 1862, cuyo original está en el Museo de Historia
El Salón de Bóvedas de la Casa de la Panadería de Madrid albergará, desde finales de mes y hasta el 31 de julio, una exposición con las propuestas planteadas por técnicos expertos y sectores implicados para mejorar la calidad y accesibilidad de la plaza Mayor, dentro de la elaboración del Plan Integral de Calidad Urbana de la zona.
Además de galardones como el Pritzker, deberían instaurarse distinciones que apunten a los valores solidarios, el respeto ecológico y el respeto por los materiales y los recursos constructivos de cada lugar.
ROBERTO FRANGELLA – ARQUITECTO.
La buena arquitectura es siempre buena arquitectura. Aquella expresión que en función del hombre le construye su hábitat, satisfaciendo sus necesidades, respetando su idiosincracia, en su paisaje natural, y con los medios constructivos que se dispone. Cuando estos espacios habitables se conjugan con armonía, valores estéticos y vuelo poético, estamos seguros de haber diseñado la mejor arquitectura. Estos valores son independientes del tamaño de la obra y de su programa arquitectónico. Deben estar presentes tanto en un gran edificio como en la encomienda mas pequeña. Y son independientes de los presupuestos o recursos disponibles.
Debe estar conectado para enviar un comentario.