No hace mucho que está on line el sitio oficial que contiene información completa sobre la vida y la obra del arquitecto argentino Amancio Williams (1913-1989). Creado por el Archivo Williams, el sitio pone a mano de los interesados una colección completa de los documentos originales del archivo, y que fueron digitalizados.
Es difícil organizar una exposición de arquitectura que resulte amena al visitante no especializado. Dominique Perrault, arquitecto, que hasta el 17 de mayo se puede visitar en el Museo Colecciones ICO (Zorrilla, 3 – Madrid, España) es una excepción a esta regla. Famoso en todo el mundo por la construcción de la Biblioteca Nacional de Francia en París, (Dominique Perrault, Auvernia, 1953) muestra en Madrid 25 proyectos realizados después de su obra más faraónica, hecha a imagen y semejanza de la reconocida megalomanía cultural de François Mitterrand. Y es aquí donde de verdad se puede ver la originalidad de un arquitecto que ha construido su marca a base de paisajes y materiales especiales como mallas metálicas, vidrios o maderas.
La historia a veces hunde en el desprestigio a figuras que poco antes había encumbrado. Sólo el filtro del tiempo consigue poco a poco valorar a aquellas figuras vapuleadas por sus contemporáneos. Es el caso del arquitecto finlandés Eero Saarinen (1910-1961), que hizo carrera en Estados Unidos, al que hoy se mira como un innovador de las formas a través de una exposición que irá de gira por varias ciudades hasta 2010.
Eero Saarinen: Shaping the Future is a comprehensive project exploring the work of one of the most prolific, unorthodox, and controversial masters of 20th-century architecture.
Se cumplen 50 años del primer edificio que emplea la técnica de ‘fachada suspendida’
JOSE F. LEAL | MARIO VICIOSA | ITXASO GONZÁLEZ
MADRID.- El encuentro con Antonio Lamela tiene lugar a las 11 de la mañana, delante del número 33 de la calle O’Donnell de Madrid, a escasas dos manzanas del Parque del Retiro. No hemos terminado de presentarnos y ya ha empezado la clase. «En 1958 Madrid prácticamente acababa aquí. Nada de lo que veis a vuestro alrededor estaba construido», afirma, mientras explica en qué consiste la técnica de la «fachada suspendida«, aplicada en el edificio que tenemos delante.
Este mes se cumple medio siglo desde que terminó de construirlo, el segundo de toda su carrera. Entre otros muchos, después vinieron la Torres Colón, el nuevo traje para el Santiago Bernabéu (1998 y 2002) o la Terminal 4de Barajas. En él vive desde entonces y en él fijó el primer estudio de arquitectura donde trabajó hasta 1964, tan distinto del actual. «Ni yo mismo, ni mis colegas contemporáneos de entonces, supimos calibrar la importancia que iba a adquirir», dice, y «es ahora cuando se empiezan a apreciar las novedades que introdujo». El edificio apenas ha experimentado cambios desde entonces.
El pasado jueves falleció el arquitecto Luis Peña Ganchegui Oñati, Guipúzcoa, 1926 en su domicilio de San Sebastián. Peña ha sido el gran animador y referente de la modernidad en la arquitectura del País Vasco desde que finalizara sus estudios en la Escuela de Madrid en 1959. Pertenecía a aquella generación que tan bien encarnó el movimiento moderno de la arquitectura en una España que trataba de aprovechar el mínimo resquicio de libertad en el páramo cultural franquista. Nombres importantes de la arquitectura como Eduardo Mangada, Miguel Oriol, Fernando Higueras, entre otros, conforman aquella generación que se enraizó en la lección de los maestros Sáenz de Oiza, De la Sota y algunos pocos más. Peña Ganchegui pronto conectó, a través de aquellos legendarios Pequeños Congresos (1960-1969), con lo mejor de la arquitectura catalana y europea. Fueron casi constantes los encuentros lúdico-profesionales entre Oriol Bohigas, Federico Correa, Vázquez de Castro, Giancarlo di Carlo, Vittorio Gregotti, Alvaro Siza, Nuno Portas y tantos otros referentes de la arquitectura desde la segunda mitad del pasado siglo. Fueron importantes sus aportaciones humanas y profesionales en aquellos encuentros a los que, sucesivamente, se fueron incorporando quienes luego conformarían lo mejor de las arquitecturas de la modernidad en España: Rafael Moneo, Óscar Tusquets y algunos otros más.
El arquitecto Wang Shu defiende construcciones basadas en la naturaleza y en los materiales vivos
La mayor parte de las imágenes que nos llegan de las ciudades chinas se componen de enormes densidades de edificios. De mastodontes como Shanghai, donde viven la friolera de 33 millones de habitantes (diez veces Madrid) o Pekín. Pero la arquitectura china no se reduce a esas construcciones a gran escala que sólo representan a un país levantado hace cosa de 40 años.
Wang Shu está a sus 46 años entre los cinco mejores arquitectos chinos. La primera vez que China acudió a la Bienal de Venecia, en 2006, Shu fue elegido para construir el pabellón que representó a su país. También ha expuesto su obra en el Centro Pompidou. Estos días ha visitado por primera vez España, invitado por la cátedra de Cerámica de la Escuela de Arquitectura de Madrid. Y quizás porque los técnicos chinos no se prodigan mucho por el mundo, el salón de actos estaba lleno de alumnos y algún colega. «Los arquitectos importantes no aceptan encargos pequeños porque aún se construyen muchos complejos grandes. Sobran viviendas, pero se sigue edificando para ganar dinero. Eso ha logrado un desarrollo económico muy fructífero, pero un crecimiento urbanístico feroz, y el arquitecto no puede eludir su responsabilidad», apuntó Shu.
«… Pareciera que uno de los secretos de (Iván) Robredo pasa por invertir mucho tiempo en conocer la idea que tiene el chef del lugar, sobre lo que debe ser la cocina y el salón, «el que diseña tiene que conocer al que va a cocinar».
Pero sobre todo, en lo que no puede haber heterodoxia es en la cocina. Que tiene que haber una razonable separación entre la cocina fría y de postres, y la caliente, es algo que no se discute – hasta ahora que están empezando a aparecer algunos aparatos de la cocina molecular que embarran un poquito los criterios, porque ahí entra a jugar fuerte el tener en cuenta los procesos….»
CASAS DE AUTOR | VIVIENDAS EN ALTURA A LAS AFUERAS DE MADRID
La huella reciente del arquitecto se puede rastrear por todo Madrid
Las viviendas en altura permiten individualizarse dentro de la gran ciudad
JOSE F. LEAL | MARIO VICIOSA | ITXASO GONZÁLEZ
MADRID.- En Madrid, la huella reciente del arquitecto Carlos Rubio Carvajal se puede rastrear por cada esquina -la Torre Sacyr, el proyecto Madrid Río, viviendas en Vallecas, Sanchinarro, la remodelación del Edificio España y el futuro mercado de la Cebada…- hasta el punto de que, guste o no su trabajo, los estudiosos del futuro citarán su obra como referente de esta primera década del siglo.
Rubio Carvajal cree firmemente en las viviendas de altura, en su razón de ser en los entornos urbanos. «No me refiero necesariamente a rascacielos sino a edificios de 20 ó 30 plantas, que cada vez se demandan más porque permite individualizarse dentro de la gran ciudad. Además, liberan mucho espacio alrededor para el común y permiten la condensación urbana, algo deseable desde el punto de vista de las infraestructuras y el transporte colectivo».
El arquitecto y crítico catalán Miquel Adrià reflexiona sobre las principales obras mexicanas contemporáneas. Un lenguaje nacional dominado por un singular uso de la luz y la geometría.
Ayer logramos un nuevo hito en el crecicimiento sostenido de este Blog: más de 1.000 visitas en un sólo día (1.086para ser precisos)
Respuesta favorable que se venía anticipando a lo largo del mes, donde ninguna semana bajo de 5.000 visitas – a este ritmo pronto alcanzaremos el cuarto de millón de visitantes y en menos de un año el ansiado medio millón.
Gracias nuevamente por su apoyo y consecuencia; haremos lo posible para sostener esta (complicada) iniciativa y llevarles regularmente la información más interesante y actualizada.
Actualización: 1 de abril de 2009
Y volvió a superarse la marca: el 31-3-2009 contamos 1.214 visitas; tendencia que sitúa al Blog ArquitecturaS en un flujo de más de 6.000 visitas a la semana.
Coloquios, conciertos y proyecciones luminosas, entre los actos programados para la ocasión
La pirámide del Louvre, monumento dentro del monumento que atrae a tantos amantes del arte y turistas como la mismísima Gioconda, cumple hoy 20 años desde que fue erigida en el centro histórico de París, y lo celebra con un sinfín de actos culturales y artísticos. Coloquios, conciertos, proyecciones luminosas, conferencias, publicaciones, sesiones de cine y paseos «nocturnos» musicales recordarán a lo largo de este mes de abril que el promotor del proyecto, el presidente socialista François Mitterrand, la inauguró el 30 de marzo de 1989.
El encargado de construir el vistoso edificio acristalado que transformó la faz del Louvre y en cierta forma de París fue el arquitecto chino-estadunidense Ieo Ming Pei. Mitterrand provocó una violenta polémica nacional con su deseo de instalar una obra tan vanguardista en el corazón del antiguo palacio real fundado por Carlos V el Sabio (1338-1380) sobre el fortín construido en 1190, junto al Sena, por el rey Philippe Auguste. La obra de Pei se insertaba en un plan que muchos calificaron de faraónico, que incluía emblemáticos edificios como el Arco de la Defensa, la Opera de la Bastilla, la Gran Biblioteca Mitterrand o la rehabilitación de la Estación de Orsay, hoy Museo dedicado al siglo XIX y los impresionisas.
Miguel jurado. Editor de ARQ mjurado@clarin.com «… La semana pasada cumplió 20 años la Pirámide del Museo del Louvre. Es interesante por la enseñanza que nos puede brindar en este momento la epopeya de I.M. Pei para concretar la remodelación del viejo museo parisino. En su época, no fueron pocas las voces que se alzaron contra la obra. «Inapropiada intromisión en una obra maestra de la arquitectura», «diseño que hace mal a la vista» o, simplemente, «Adefesio» fueron algunos de los adjetivos que recibió la nueva empresa. Veinte años después, el éxito de la Pirámide es la postal más característica del Louvre.
En el ’89 nadie reparó en que el Louvre, un palacio devenido en museo cuatro años después de la Revolución Francesa, era cualquier cosa menos una estructura coherente. Al palacio real, fundado por Carlos V el Sabio (1338-1380), se le sumaron nuevas alas y ampliaciones que concluyeron con el completamiento de las principales fachadas durante el siglo XIX. Un verdadero pastiche histórico que suele leerse como una unidad, porque todo parece «viejo». …»
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