El río Tajo, sus sinuosas calles, el Alcázar, la Catedral, el arte mudejar y el plateresco, el Greco, Cervantes o los Reyes Católicos han concedido a la ciudad de Toledo un carácter único. La historia de España es la que cuentan sus calles, monumentos y también su principal fuente de vida, el Tajo. Toledo fue declarada en 1986 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un premio merecido que avala la trayectoría de Toledo como una ciudad que lleva impreso en cada rincón las huellas de las distintas épocas.
Tradicionalmente lugar de ocupación, espacio de actividades culturales, residenciales y productivas que han ido cambiando a lo largo de los siglos. Rastros de la edad de Bronce, de la esplendorosa época romana que ensalzó a Toledo como ciudad universal. Recoge también los pasos visigodos y la ocupación islámica, además de convertirse en la cuna de la difusión de la doctrina católica durante la edad contemporánea. Momentos históricos unidos inevitablemente a su rico patrimonio monumental, que hablan de Toledo como una ciudad que ha concentrado durante siglos el poder económico, político y cultural de España.
Mérida se alzó con el calificativo de ciudad Patrimonio de la Humanidad en el año 1993. Situada a 344 kilómetros de Madrid, a 287 de Lisboa y a 193 de Sevilla, fue durante siglos y hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, un importantísimo centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes en época romana.
Uno de los monumentos más relevantes de Mérida, capital de Extremadura, es su Teatro Romano. Construído hacia el año 16-15 a.C. es el único edificio que ha vuelto a cumplir su función original celebrándose desde el 1933 el Festival de Teatro Clásico de Mérida, una de las mayores manifestaciones teatrales del mundo de contenido grecolatino.
Roma es una de las ciudades más bellas y visitadas del mundo. Sus fuentes, monumentos, iglesias, plazas y museos consiguen que el visitante camine por una urbe en la que el arte está presente a cada paso. Además, su deliciosa gastronomía, el clima del mediterráneo y el carácter alegre de sus habitantes consiguen que el turista disfrute de sus lugares mágicos.
Nada más llegar a Roma, el turista puede observar cómo los monumentos del Antiguo Imperio Romano se mantienen intactos al paso del tiempo, conservando la belleza con la que un día fueron construidos. Así, el Coliseo, que albergaba las famosas luchas entre gladiadores y fieras, llama la atención del visitante por el buen estado de su arquitectura. (Reservas en línea: www.pierreci.it).
El Foro Romano, que fue el centro de la ciudad y donde tenían lugar las relaciones comerciales de la Antigua Roma, ha permanecido entre ruinas para mostrar al viajero cómo fue la vida de los romanos en aquella época. El Panteón, un templo construido en el siglo II d.c en honor a los dioses, está situado en la Plaza La Rotonda y muchos son los turistas que se acercan hasta él para comprobar su belleza. Otro de los momentos que fueron erigidos durante la Roma Imperial son las termas de Caracalla, un amplio complejo de baños, que a pesar de ser despojados de sus riquezas aún siguen siendo una atracción turística importante.
EFE Stella (Massachusetts, 1936), ayer en el IVAM ante una obra suya
MARTA MOREIRA | VALENCIA
Como admirador de la idea de dibujar en el aire que acuñara Julio González en los años 30, a Frank Stella le «ha llegado al corazón» la concesión del premio internacional del IVAM. El norteamericano -nombre indispensable en la Historia del Arte del siglo XX por su valor como precursor del minimalismo y la abstracción geométrica- dedicó al escultor catalán sus primeros pensamientos cuando supo que el museo le había concedido su galardón más preciado. González «puso los cimientos de la mejor y más radical escultura norteamericana», por eso «su obra está en el corazón de todos los artistas de mi generación».
Horas antes de recibir el premio, Stella compartió sus opiniones sobre los «nuevos» artistas – nómina en la que él destaca a Tim Hawkinson o Cai Guo-Qiang – o sobre la crisis económica, cuyos tentáculos también alcanzan a los más consagrados. «Me ha afectado mucho porque no puedo pedir préstamos para mis proyectos». Sin embargo, no coincide con el pronóstico de que la estética del arte cambiará como resultado de la debacle económica: «El arte evoluciona a un ritmo mucho más lento que el de la política y la economía».
Después de la retrospectiva del Reina Sofía en 1996, Stella volverá a España en 2011 con ocasión de una exposición en el Pablo Serrano de Zaragoza que estará centrada en sus obras «sobredimensionadas». Incluirá piezas antiguas y recientes, entre ellas una pintura para la que Calatrava ha diseñado un estrambótico marco. Como escultor interesado en la arquitectura, Stella defiende con denuedo al valenciano, cuyos edificios son criticados por la preeminencia de la forma sobre la funcionalidad: «Muchos deberían morderse la lengua. Las formas de Calatrava se inspiran en la naturaleza, y yo pienso como él que las líneas hermosas se justifican en sí mismas, y que es más fácil adaptarse a una forma bonita y hacerla funcional, que hacer que algo funcional parezca hermoso».
Desde que la tarde comenzó a declinar entre nubes de plomo y cobre ardiente, un tropel de gente dispuesta a todo ocupó ayer las calles de Madrid. Chaquetones, buen calzado y mucha marcha fue la tríada elegida para responder a la invitación municipal a trasnochar. Y, de paso, saldar la deuda de cada cual con los espectáculos y la cultura.
La noche brindaba una ocasión inmejorable en 196 focos de atracción dispersos por la ciudad. Pequeños grupos familiares con las cabezas pegadas encima de los programas de mano, intentaban trazar itinerarios viables y compatibles dado lo apretado de los horarios y el aluvión de oportunidades simultáneas.
Carmen y Miguel, cuarentones, y Samuel, Michi y Laura, veinteañeros, optaron por un trayecto familiar musical pero comenzaron por visitar el burro de Atocha, iluminado por ocho focos halógenos de 400 vatios cada uno. Luego, casi al trote, subieron por la Cuesta de Moyano y se adentraron en el Retiro. En la Chopera, un camión de donación de sangre abría las puertas al público hasta la una. Una vez en el templete de la centenaria Banda Sinfónica Municipal, Enrique García Asensio dirigía una primorosa interpretación de bandas sonoras de filmes como Un hombre y una mujer, La vaquilla o Los siete magníficos.
Cuenta la leyenda que una noche al año las calles del centro de la capital se llenan de criaturas mágicas que hipnotizan a todos con su arte. Como surgidas de la nada aparecen pintores, escultores, artistas, bailarines… para crear un mundo imaginario en una noche en la muy pocos evitaron frotarse los ojos. Todo eso ocurrió ayer, dicen, mientras usted dormía.
La Noche en Blanco volvió a conquistar en su cuarta edición la mente y los corazones de un millón y medio de madrileños. Todos ellos salieron a la calle para admirar, disfrutar y vivir de cerca la cultura. Una oportunidad única. Ninfas de la literatura esperaban tras una esquina para leer unos versos. Sirenas de secano acampaban junto a la plaza de España para ofrecer su música al común de los mortales. Diosas de la danza que invitaban al baile en la cuesta de Moyano o ante la mismísima Cibeles. También alguna criatura maligna que invitó a pescado a cambio de tu sangre… Fue el sueño de una noche que está a punto de despedir el verano.
… Y el peatón conquistó la ciudad de los coches
La Noche en Blanco fue ayer la noche del peatón. Durante unas horas mágicas la cultura y el ocio barrieron los coches de las calles y el ciudadano de a pie conquistó el sueño de un centro peatonalizado. Decenas de miles de personas patearon la noche en busca de las propuestas artísticas más vanguardistas, del asombro, de la música callejera, de la poesía nocturna, de imágenes impactantes, de espadachines, de danzas exóticas… En definitiva, de poesía. Un incesante hormiguero formado por decenas de miles de personas en vela discurrió durante horas por la calle Mayor, Gran Vía, calle Fuencarral, los paseos del Prado y Recoletos, la calle Alcalá…
Quizás llegue el día en que esta escena, que hoy nos resulta tan extraordinaria, sea una realidad. Mientras, habrá que disfrutar de oportunidades como la de ayer, pese a los inevitables problemas que un evento de esta magnitud causa para la movilidad.
ABC.es te trae una selección de una veintena de las actividades más destacadas que este sábado inundarán las calles de la capital en la Noche en Blanco madrileña.
Decía Oscar Wilde que «ningún artista ve las cosas como son en realidad, puesto que si lo hiciera, dejaría de ser un artista». Por eso la Noche en Blanco (la velada por excelencia de los artistas contemporáneos) se ha convertido en una especie de ensoñación de universos paralelos al nuestro al que los ciudadanos asisten a veces cómplices. A veces perplejos…
Madrid vivió anoche la cuarta edición de esta fiesta cultural por excelencia que, envuelta en el tafetán de la noche, se ofreció a la ciudad con la generosidad de un regalo sofisticado puesto, durante unas horas, al alcance de cualquiera. Sobre las 22.00 horas había ya 350.000 personas en el centro, que disfrutaron de una noche mucho más templada que la de la pasada edición.
Como la idea original era hacer que la gente se echara a la calle para vivir una madrugada de interacciones y espectáculos, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón dejó el coche oficial (y su séquito el autobús) y recorrió andando el centro aprovechando, de paso, para darse un baño de multitudes. Y también, por qué no reconocerlo, porque ésta es ya la única forma sensata de moverse entre las obras (no artísticas) que puede que algún día conviertan a Madrid en un espectáculo de puro arte urbano.
La cita comenzó en la Casa de la Panadería, donde se reunieron autoridades y artistas para participar en el arranque de un maratón que por momentos se conviertió en una carrera de obstáculos a la caza y captura del alcalde. «En tiempos de crisis no hay que abandonar la cultura, sino apoyarla» asevera Gallardón, antes de soltar los globos con poemas de la poetisa Ajo y el escritor Benjamín Prado, que llenaron el cielo de la Plaza Mayor y acompañaron a muchos ciudadanos en su colapsado paseo por el centro.
El genio creador de Oscar Niemeyer plasmado en siete décadas de trabajo queda patente en la mayor retrospectiva vista en España del revolucionario arquitecto brasileño, en la que el longevo artista, de 102 años, da fe de sus ganas de seguir trabajando.
En la exposición, organizada por la Fundación Telefónica en colaboración con la Fundación Cultural Hispano-Brasileña, abundan las maquetas, los dibujos y los croquis, además de una serie de libros, fotografías, una escultura y distintas proyecciones, y se podrá ver en Madrid hasta el próximo 22 de noviembre.
Desde sus primeros proyectos de arquitectura moderna en Brasil, allá por 1936 con la construcción del Ministerio de Educación y Sanidad en Río de Janeiro, el primer edificio moderno y a gran escala de la ciudad, hasta su producción de los últimos años, se aprecia la evolución de una arquitectura libre que huye del excesivo racionalismo.
Fascinación por las curvas
En una entrevista con el artista, impresa en las paredes de la Fundación Telefónica, éste deja clara su admiración por las curvas femeninas y las sinuosas montañas de Río, aspecto que ha podido influir -según explicó hoy el comisario de la muestra, el arquitecto Lauro Cavalcanti– en su exploración de las posibilidades del hormigón armado y su adaptación a líneas curvas.
Cavalcanti, amigo personal de Niemeyer desde hace más de treinta años, se congratuló de que España cuente con esta retrospectiva del hombre que revolucionó los conceptos arquitectónicos allá por los años cuarenta, y recordó que la misma llega justo cuando está próximo a inaugurarse el primer edificio del artista en España, el Centro Cultural Internacional de Avilés (Asturias).
Recordó que sus innovadoras propuestas le valieron las críticas de muchos colegas, que llegaron a considerarle más un escultor que un arquitecto, y destacó el hecho de que, a pesar de su longevidad, Niemeyer ha tenido más repercusión a partir de los años noventa que en la década de los sesenta, lo que pone de manifiesto su contemporánea forma de trabajar.
Este arquitecto, que se define apasionado de Mattise y Picasso en pintura, y Gabriel García Márquez o Baudelaire en literatura, y que no esconde sus debilidades ideológicas al citar a Marx o Lenin entre sus «héroes», sigue trabajando a diario en su estudio de Copacabana, donde a la pregunta de cómo le gustaría morir reconoce que «nadie quiere morir».
La Fundación Telefónica recorre la obra del arquitecto brasileño
ÁNGELES GARCÍA
Las formas de la mujer, la ciudad de Río y los vaivenes de la política son las curvas que han inspirado la monumental obra, en generosidad y en tiempo, de Oscar Niemeyer (Río de Janeiro, 1907). Una obra en la que, así lo decidió el artista un buen día, la vida manda sobre la arquitectura. Y esa premisa inspira sus 457 construcciones dispersas por todo el mundo. Entre otros, el primer edificio del artista en España, el Centro Cultural Internacional de Avilés (Asturias), hoy en construcción.
Su fenomenal peripecia vital y ese rotundo compromiso con las curvas centran la exposición que le dedica hasta el 22 de noviembre la Fundación Telefónica de Madrid. En ella, dibujos, croquis, textos y fotografías cuentan una vida que ya surca rumbo a los 102 años.
Lauro Cavalcanti, arquitecto y amigo de Niemeyer desde hace más treinta, ha sido el encargado de comisariar la exposición. Está convencido de que su trabajo es un calco de lo que hubiera querido contar Niemeyer. Cuenta que el artista se recupera de la rotura de una vértebra, pero que ni eso le impide seguir trabajando a diario en su estudio de Río de Janeiro.
Una mega exposición retrospectiva en Madrid reúne las siete décadas de trayectoria del arquitecto brasileño de 102 años, que manifiesta otra vez sus ganas de seguir trabajando.
La Fundación Telefónica recorre la obra del arquitecto brasileño que con sus 101 años sigue trabajando en su estudio, a pesar de que se recupera de una lesión en una vértebra.
Fernando Sánchez Castillo, con la obra el 'Burro Grande'
Una fundición de Rivas fabrica la escultura de 14 metros de alto que el artista Fernando Sánchez Castillo colocará en Atocha para celebrar la Noche en Blanco
PATRICIA GOSÁLVEZ – Madrid
«El mito romántico del artista solitario es basura; detrás siempre ha habido empresas, encargos, ayudantes…». Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970) destroza el mito del creador único entre hierros y chispas de soplete, rodeado de los obreros que ultiman su nueva obra. En el taller de la fundición Capa en Rivas el ruido es ensordecedor. Es el sonido que convierte las ideas en cosas a golpe de sierra, fuego y pintura.
La idea se titula Burro grande y es la obra más espectacular de esta edición de la Noche en Blanco: un pollino de chapa de 14 metros de alto y 9,50 de ancho que recuerda al mítico toro de Osborne. «Una obra así crea puestos de trabajo, no la puedes hacer tú solo», dice Sánchez Castillo paseando por el interior de la estructura de acero inoxidable que sujetará su creación. «Me gusta venir a ver cómo se hace realidad», dice el artista, «y ver qué opinan todos los implicados en el proceso, del concejal al soldador, aunque luego no haga caso a ninguno».
Puede que acabe siendo un trabajo colectivo, pero las obras siempre empiezan con un papel, un lápiz y una idea: crear una obra de arte inspirada en un cartel publicitario, el toro diseñado en 1956 por Manolo Prieto, «que a su vez se ha convertido en patrimonio y parte del paisaje de la… Península», dice el artista. No ha escogido la palabra «península» al azar. «Burro grande reflexiona sobre la animalidad de los nacionalismos». En el trasfondo de la obra está la polémica en torno al toro de Osborne como símbolo de españolismo repetido mil veces en camisetas y pegatinas para el coche sobre la bandera. En Cataluña, donde el único cartel taurino ha sido reiteradamente derribado, se creó como alter ego del toro el ruc catalá (la silueta en negro de un burro autóctono).
Para velar satisfactoriamente una noche inolvidable, buena idea acercarse a la luna sin necesidad de vagar por las nubes. En el Museo Naval de Madrid, una piedra a la vista de todos los terrícolas que quieran volverse algo más lunáticos, asumiendo el riesgo de convertirse en hombre lobo sin esperarlo. «Es del valle de la luna Taurus-Littrow», asegura el capitán Enrique Jarque, concretando aún más esa etérea cartografía de la galaxia.
El marino español comenta que esta «joya» no se recibió en 1969, cuando el hombre puso el pie en la luna por primera vez. «Fue el viaje del Apolo-17, misión entre el 7 y el 19 de diciembre de 1972», aclara siguiendo la documentación oficial. Un regalo de Nixon al almirante Carrero Blanco en 1973, por entonces presidente del Gobierno. A la muerte de Carrero Blanco, su hijo -almirante también llamado Luis- heredó esta roca que donó al museo. La piedra permanecerá expuesta junto a un distintivo del almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada que Pedro Duque llevó (y trajo de vuelta) en una misión de la Agencia Espacial europea a la Estación Espacial Internacional. El Museo Naval también expondrá la carta de Juan de la Cosa, el primer mapa que representa América cuando fue descubierta por Colón.
El presupuesto del evento se ha reducido un 21,3 por ciento.
Aún así, habrá 196 propuestas en 276 instituciones el sábado 19.
La música, el teatro y la danza volverán a llenar las calles de Madrid.
Las música, el cine, la pintura y las artes escénicas vuelven a inundar un año más las calles de la capital. La Noche en Blanco, que se celebrará el próximo sábado 19 desde 21 horas hasta la madrugada del domingo, llega con un presupuesto menor pero con mucho talento y grandes propuestas. El tema principal: el regalo.
El evento no se ha salvado de la crisis, y ha reducido su presupuesto un 21,3 por ciento respecto al año anterior, alcanzando la suma de 1,28 millones de euros. Sin embargo, la oferta cultural vuelve a ser amplia y con actividades variadas: 196 propuestas en 276 instituciones. «Éste es un año difícil en el que la imaginación y la inteligencia han superado la falta de dinero», aseguró Alberto Ruiz-Gallardón durante la presentación del acontecimiento.
Así, la noche girará en torno a tres ejes: un Programa Comisariado, dirigido por el comisario invitado, Rafael Doctor; los circuitos de cine, música, artes escénicas y artistas independientes, basado en la creación local; y el Programa Abierto, con actividades en diferentes entidades de la ciudad.
Ha tenido que crear un traje artístico para una ciudad entera por 300.000 euros. Se ha inventado una manera de engalanar Madrid por una noche guiado por un concepto: el regalo, el leitmotiv que él mismo eligió para esta cuarta edición de la Noche en Blanco que se celebrará el próximo sábado. Rafael Doctor (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 1967), fundador y ex director del Musac (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), asegura que «quería que éste fuera un año tranquilo», pero aceptar su condición de comisario para esa noche, con un presupuesto «que es la mitad de cualquiera de los montajes que desarrollaba en el centro de León», le ha llevado de cabeza desde hace meses. Ahora, con el trabajo hecho, sólo le queda esperar el éxito o el fracaso.
Lo que más impresiona de Ávila son sus murallas. Sobre su origen se ha escrito mucho. La versión más tradicional asegura que las obras comenzaron en el año 1090 tras la bendición del obispo Pelayo. Los autores serían, según la leyenda de Ávila, los «maestros de jometría» Casandro Colonio y Florín de Pituenga. Bajo sus órdenes, 2000 hombres levantarían esta estructura artística en nueve años.
Otros estudios más recientes defienden la construcción románica de las murallas pero en lo que todas coinciden es en que se trata del recinto amurallado mejor conservado de España y probablemente de Europa, y es el monumento completamente iluminado más grande del mundo.
Pero Ávila posee un centro histórico muy rico. Además, de su catedral, de estilo gótico y renacentista que alberga en su interior un monumental retablo realizado por Pedro Berruguete, Ávila cuenta con numerosas iglesias, basílicas y monasterios de gran valor artístico, como la basílica de San Vicente (siglo XV); la iglesia de San Pedro (siglo XII); la ermita de San Segundo o el monasterio de Santo Tomás.
Ávila también fue, y continúa siendo, la ciudad de la mística y de la espiritualidad. En ella nació, se educó, se convirtió e inició su obra reformadora y escritora, Santa Teresa de Jesús. También fue en Ávila, donde inicio su labor el místico poeta, San Juan de la Cruz. Existe una ruta turística, la ruta de Santa Teresa de Jesús, que nos lleva por los monumentos más importantes en la vida de esta santa. Comenzaríamos visitando el convento de Santa Teresa, su casa natal, que se compone de iglesia y convento. Continuaríamos por el Monasterio de la Encarnación, en el que ingresó Teresa de Jesús en 1535 y finalizaríamos en el Convento de San José donde vivió la santa desde 1562 hasta 1567.
La moneda de las Repúblicas Transnacionales Unidas. | Meritxell Mir
La muestra de Bienne (Suiza) reflexiona sobre la creatividad en las ciudades
La utopía es el tema central de 50 propuestas procedentes de todo el mundo
Para visitar la exposición de arte contemporáneo que hay repartida por la ciudad suiza de Bienne es necesario desayunar primero un bocadillo de curiosidad, un buen vaso de espirítu aventurero y un ‘croissant’ untado de imaginación. Si no, será difícil descubrir que tras una tapa de alcantarilla, una valla publicitaria o un anuncio pegado en una farola hay una propuesta artística.
«El arte urbano pasa desapercibido la mayoría de las veces porque en la calle hay demasiada información alrededor de la obra: señales de tráfico, carteles, gente…», explica Simon Lamunière, director de la 11ª edición de la Swiss Sculpture Exhibition, que se celebra hasta el 25 de octubre en esta ciudad helvética bilingüe.
Jugando con esa idea, Lamunière ha escogido obras de arte y las ha integrado en el paisaje urbano de tal manera que en muchos casos cuesta distinguirlas de ese ruido informativo de la ciudad al que se refiere. Encontrarlas es como un juego de habilidad, a no ser que se consulte la guía que la organización de la muestra ha editado para la ocasión.
«Muchas de las obras pueden parecer objetos corrientes, pero el mensaje que transmiten no lo es», asegura Lamunière.
Pájaro rojo en el Bronx Jon Naar es fotógrafo y uno de los primeros escritores que se interesó por la cultura del graffiti.
Una muestra en París eleva el ‘graffiti’ a la categoría de arte más allá del tópico
ANA TERUEL – París
Hace tiempo que el graffiti artístico, un arte nacido sobre la chapa de un tren neoyorquino hace más de 30 años, dejó la clandestinidad de las calles para dejarse caer en brazos de museos y galerías. Y sin embargo, la Fundación Cartier ha logrado con su exposición (Nacido en la calle: Graffiti, hasta el 29 de noviembre en París) sortear los tópicos de ese asombroso viaje. Lo hace con la forma de una retrospectiva de la parte neoyorquina del asunto, claro, pero también con la vista puesta en el futuro y en nuevas capitales (como São Paulo), más vibrantes y frescas, de un arte orgullosamente bastardo.
Para la ocasión, la Fundación ofrece su muro exterior a los graffiteros callejeros de la ciudad que desembarcan a diario con sus sprays de pinturas y sus cascos de música, y redecoran el mural a la vista de los transeúntes. «Pintar aquí es un lujo», comenta Ezty, agente comercial «de lunes a viernes» que dedica su tiempo libre a la pintura urbana. «Estamos expuestos al público, no escondidos tras una pared o a oscuras».
Como parte de la muestra, una docena de artistas han sido invitados a invadir in situ los espacios del imponente edificio, ideado por Jean Nouvel. Graffiteros consagrados como el veterano neoyorquino JonOne y jóvenes representativos de las nuevas olas como el chileno Basco Vazko y el brasileño Cripta -representante del pixaçao, una variante de graffiti propio de São Paulo- han realizado especialmente para la muestra gigantescas obras efímeras en diferentes soportes, incluidos las paredes y fachadas del inmueble.
El graffitero Barry McGee no es nuevo en las salas de los museos. También conocido como Ray Fong o Twist, el trabajo de Mc Gee ha llegado hasta la Bienal de Venecia.– BARRY MCGEE
El graffiti nació espontáneamente como un arte de la calle, sin pretensiones más lejanas que la de inmortalizar un nombre, una firma o un dibujo rápido sobre paredes y objetos. Desde hace tres años, el graffiti que iluminaba o ensuciaba, al decir de otros, los trenes del subterráneo en Nueva York empezó a extenderse más allá de los barrios suburbiales del Bronx para llegar al Soho, codeándose con los más altos valores del arte contemporáneo. La galería Sidney Janis, especializada en obra de artistas de mucho prestigio, ha traído este año, en su primera visita a la feria de Arco, a seis de estos jóvenes pintores.Torrick Ablack, Toxic, uno de estos artistas del aerosol, empezó pintando en el metro cuando tenía 13 años. Tenían que esconderse de la policía, que les perseguía y arrestaba por hacer estos enormes diseños multicolores que cubrían lados enteros de los trenes subterráneos. «Ahora ya no me atraparían», dice cuatro años después.
Entradas anteriores en ArquitecturaS dedicadas al Graffiti:
Las autoridades mexicanas estudian convertir en centro cultural una casa decorada con murales del pintor en Acapulco
La casa pertenecía a la coleccionista Dolores Olmedo, amiga de Rivera. Sus herederos la pusieron en venta el año pasado pero no ha encontrado comprador. EFE– México
Las autoridades mexicanas estudian la compra de una casa con vistas al mar en Acapulco, propiedad de los herederos de la fallecida coleccionista Dolores Olmedo, en cuyas paredes su amigo, el pintor Diego Rivera (1886-1957), dejó cinco murales con motivos prehispánicos. «Es una casa en un lugar extraordinario de Acapulco, con unos murales en sí maravillosos, de Diego Rivera, que han sido restaurados por el Centro de Restauración de Bellas Artes hace relativamente poco tiempo», ha dicho el titular de la Secretaría Cultural y Artística del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes «Conaculta«, Fernando Serrano Migallón.
El funcionario considera que el lugar tiene «un valor artístico notable» por los murales y por la actividad artística que desarrolló poco antes de morir el que fuera esposo de la también pintora Frida Kahlo (1907-1954). Serrano considera que es «viable» hacerse con la casa y convertirla en un «centro cultural en el más amplio sentido», con actividades didácticas, conciertos, espectáculos y otro tipo de actividades. «Para poder proceder a hablar seriamente con los dueños del terreno tendrían que coincidir tres voluntades: la del municipio de Acapulco, la del estado de Guerrero, y la del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes», ha explicado.
Una mansión ubicada en el balneario mexicano de Acapulco posee seis murales del genial artista mexicano. Tres de ellos están en el interior de la casa y casi nadie los conoce. Ahora, los propietarios venden la propiedad en un precio base de seis millones de dólares.
En la ‘Casa de los vientos’, construida sobre un acantilado en la época de esplendor de Acapulco, «hay (tres) murales dentro que no se conocen, sólo se conocen los que dan a la calle», que han convertido a esta residencia en un ícono cultural e histórico del centro turístico, dijo a la AFP Carlos Phillips, hijo de la fallecida Dolores Olmedo, dueña original del inmueble.
La casa, construida en 1940 por Olmedo, una sofisticada coleccionista de arte mexicana y amiga cercana de los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, guarda entre sus muros la historia de afecto que el artista mantuvo con Dolores. Rivera pintó esos murales en el ocaso de su vida entre 1955 y 1957, año de su muerte.
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