Erwin Hauer and business partner Enrique Rosado are opening a studio and manufacturing space on Chapel Street in the Fair Haven section of New Haven. (Arnold Gold/Register)
By Mary E. O’Leary, Register Topics Editor
NEW HAVEN — Erwin Hauer, designer of architectural screens favored by the likes of famed architects Philip Johnson and Marcel Breuer and recently enjoying a renaissance of his own works, is moving his business to a city neighborhood that is undergoing a renewal itself.
Hauer, 83, and Enrique Rosado, 42, a former student, are consolidating the design and production components of their company at the former Flint Ladder Company property bound by Chapel, Lloyd and River streets.
A professor at the Yale School of Architecture for more than three decades, Hauer’s geometrically complex screens, mainly cast in durable masonry materials, but now also in wood fibers produced through digitally controlled milling machines, thanks to Rosado, can be found in New York, Miami, Montreal, Mexico City and Caracas, Venezuela.
The screens serve as room dividers or walls, mostly in corporate or commercial settings.
El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), la oficina que más recursos interpone contra concursos de arquitectura, lleva revisadas este año 192 licitaciones, de las cuales el 60% corresponden a la Administración. La decana, Paloma Sobrini, explicó ayer que 30 licitaciones de concursos públicos fueron recurridas porque «incumplían la ley» y otras 70 «presentaban condiciones realmente abusivas».
El Mamba tendrá balcones con árboles en la fachada de la avenida San juan, y enredaderas en la opuesta, hacia la autopista 25 de mayo Foto: Emilio Ambasz
Avanza el proyecto de ampliación del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, del arquitecto Emilio Ambasz, que podría inaugurarse en un año y medio. Tendrá balcones con árboles en la fachada de la avenida San Juan, y enredaderas en la opuesta, hacia la Autopista 25 de mayo.
Finalmente avanzan las obras de ampliación del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 12 años despúes de que el arquitecto Emilio Ambasz donara el proyecto y de que una saga de idas y vueltas, y falta de efectivo, retrasaran la ejecución.
Ahora por los andamios se ve circular a los obreros, en plena tarea, gracias -al decir de sus mecenas- a los diez millones de pesos destinados al plan, y a la voluntad política del actual jefe de gobierno que se propone inaugurar las salas en al menos año y medio, lo que llena de expectativa a los vecinos del barrio.
El proyecto casi no ha sido modificado, y parte de la reutilización de las estructuras existentes de la ex fábrica de la tabacalera Nobleza Picardo, construída en el siglo XIX, y del edificio lindero levantado en la década del 50 en hormigón armado. Ambos quedarán unificados y envueltos en una piel verde lograda mediante balcones cubiertos de plantas, una forma de rendirle homenaje al caracter residencial del barrio donde está emplazado el edificio, donde aun quedan casas de patios en flor y terrazas con geranios. Sobre av San Juan la fachada tendrá balcones verdes y la parte trasera que mira a la autopista presentará, según explica la memoria descriptiva, «un muro poroso, a traves del cual crecerán enredaderas, y del cual emergerá una neblina de agua para refrescar las plantas».
Para Emilio Ambaz, que vive y trabaja en Nueva York, lo importante es que finalmente el edificio está en marcha, y que con un poco más de viento a favor (fondos), estará a la altura de los museos internacionales.
Norman Foster asegura que las restricciones se pueden convertir en fuente de inspiración para la arquitectura. No es una declaración menor, el británico está acostumbrado a contar con presupuestos enormes y ubicaciones privilegiadas. Sin embargo, ahora, eufórico por haber encontrado la forma de convertir en algo memorable una pequeña obra (para lo que él está acostumbrado), Foster celebra el optimismo que, asegura, necesitan siempre los arquitectos. A la falta de espacio, en un lote chico de Manhattan, inventó una sala-ascensor que recorrerá buena parte de los 8 pisos que tendrá su edificio. De alguna manera, Foster emplea una de las mejores herramientas modernas: la imaginación. Y, aunque su edificio no mostrará una imagen rutilante, tendrá su punto álgido puertas adentro.
En la foto: Izquierda: Profesor Gonzalo Velez Jahn. Derecha: Profesor Arturo Montagu, durante el CONVEACA I, 1999, XXV Aniversario del LTAD
El 18 de noviembre, durante el cierre del XIII congreso de SIGraDi se hizo la primera entrega del premio Arturo Montagú —en honor del profesor argentino, pionero de la computación gráfica en Latinoamérica y fundador de SIGraDi— que homenajea la trayectoria de personas vinculadas a esta sociedad y sus congresos, que han contribuido al desarrollo de estos temas en la región.
Ésta primera edición fue otorgada a uno de mis maestros, el Profesor Gonzalo Vélez Jahn, pionero en educación a distancia y realidad virtual en arquitectura, fundador del LTAD de la FAU – UCV, del cual tuve la honra de pertenecer.
The artist in his Weimar atelier in 1922 (ZPK/Donation fam. Klee/Felix Klee) ()
When Klee arrived at the Bauhaus school in Weimar, Germany in 1921 to take up a teaching post as «Meister», he was already a famous avant-garde artist.
The school, whose motto was «art and technology – a new unity», was charged with producing a new guild of craftsmen, in the words of founder, architect Walter Gropius.
Socialist in nature, the institute aimed to «raise the arrogant barrier between craftsmen and artists», according to Gropius.
During the early years of the Bauhaus, an artist was consigned to a craftsman, the idea being that they were two halves of a whole – the former would teach the formal course content, the other the practical.
This is where Klee the artist fitted in, teaching first bookbinding and later taking charge of the stained glass and mural painting workshops.
His new appointment forced him to order his thoughts on the theoretical aspects of creating art.
Prior to joining the Bauhaus, his considerations were of a private nature, contained in his diaries and letters addressed to his wife, Lily, a talented pianist who was frequently away from home on musical tours.
1921: Klee joins the Bauhaus Weimar as a «Meister».
1926: Bauhaus moves from Weimar to Dessau after the Thuringian government cuts its subsidy.
1926: The Klee family move into a «Meisterhaus», a purpose-built semi-detached house; their neighbour is Russian-born painter Wassily Kandinsky.
1930: The Fine Arts Academy in Düsseldorf offers Klee a post, which he accepts.
1933: The Klee family moves back to Switzerland.
In brief
The Bauhaus Academy existed from 1919-33 in Germany and its motto was «art and technology – a new unity».
Its founder was the architect Walter Gropius, who wanted to produce a new guild of craftsmen, who would «raise the arrogant barrier between craftsmen and artists».
The Bauhaus had three homes (in the following order): Weimar, Dessau and Berlin.
The downfall of the Bauhaus was due to the rise of National Socialism in Germany.
ARQUITECTURA | PROYECTO NACIONAL (Argentina) | REGATTA OLIVOS
La torre de viviendas de Lier & Tonconogy Arquitectos juega con la cercanía al Puerto de Olivos y ensaya la metáfora de un barco a vela.
Pablo Raimondi.
La arquitectura muchas veces se funde con el paisaje, respeta formas. Otras busca un punto de referencia, de identidad para relacionarse con el tejido. Este fue el caso de la torre de viviendas Regatta Olivos, proyectada por el estudio Lier & Tonconogy Arquitectos. La cercanía con el puerto de esa localidad generó una metáfora arquitectónica plasmada en hormigón, acero y vidrio: la figura de un velero. No es copia fiel de esos mudos testigos del cambio que se avecina en la zona, amarrados en las mansas aguas del Río de la Plata. Es una estilizada idea de proa y velamen.
En un terreno de 100 metros de largo por 50 de ancho –donde antes había un club social y deportivo–, hoy se levanta esta torre rodeada de arboles centenarios. «Por sobre la copa de los árboles ya se ve la figura de esta obra que parece una nave más que se acerca al puerto», dice el arquitecto Alberto Tonconogy, su proyectista y confeso practicante de la náutica.
Su ubicación, rodeado de clubes náuticos y frente al Puerto de Olivos, dió la idea de asimilar la construcción a un gran navío.
El arquitecto, admirador del racionalismo, reconoce que aplicó cierta discrecionalidad para que el volumen tuviera la forma de una embarcación. La orientación norte-sur debía coincidir con las fachadas principales. «Al ser un cuerpo de 75 metros de longitud y, proporcionalmente, poca altura, fue natural enfatizar su horizontalidad», agrega Tonconogy.El emprendimiento está inspirado en la torre de oficinas Regatta, construida por el mismo estudio, en 2006, en North Miami Beach, EE. UU., que tiene una planta en forma de arco con vistas a un club de remo. «Haber construido en un lugar tan exclusivo como son los Estados Unidos nos llevó a animarnos a proyectar algo similar, con mucha más libertad, acá. Nos ablandamos», agrega.La flamante obra de Olivos, de 15 pisos, se diferencia de su par norteamericana en su diseño radial con un punto de origen ubicado a 164 metros del lote. «Inflexiblemente, dicta la radialidad de cada uno de los elementos del edificio», dice el arquitecto.
Maqueta del proyecto ganador del Centro Nacional de Artes Visuales cuya adjudicación fue polémica.-
Los arquitectos exigen cambios en la adjudicación por concurso – Denuncian que priman las propuestas de menor coste y piden que se paguen los anteproyectos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
«Un fraude». «Una explotación». «Un método perverso». El rosario de descripciones no es precisamente halagüeño, pero sí bastante unánime. El mundo de la arquitectura en España está profundamente molesto con el actual sistema de concursos para la adjudicación de obras públicas. Lo que era un modelo envidiado por otros países del entorno -la teoría es que posibilita el acceso de los jóvenes al mercado y la experimentación de nuevas formas en el lenguaje de la construcción- desembocó recientemente en unas rotundas declaraciones, las primeras de Jordi Ludevid tras ser elegido presidente del Consejo Superior de Arquitectos de España (CSCAE). Algo hace aguas en la adjudicación por concurso en España, vino a decir. Y sus palabras han destapado un malestar extendido. Se cuestiona la idoneidad de los jurados; se denuncian adjudicaciones a dedo; piden que se retribuya la mera presentación de los anteproyectos que al final no ganan el concurso; y lamentan la, cada vez más frecuente, bajada de los honorarios por parte de los profesionales.
¿Un ejemplo? El Ministerio de Cultura convocó en agosto el concurso para adjudicar uno de sus más importantes proyectos: el Museo Nacional de Etnografía de Teruel -«el gran centro de la memoria histórica»-. Previsto para 2013, cuenta con un presupuesto de 46,5 millones de euros. Se presentaron 16 propuestas. Según los datos que se dieron a conocer, dos estudios de Madrid tenían las puntuaciones técnicas más altas. Sin embargo, la adjudicación provisional fallada en noviembre fue para el gabinete de Zaragoza (Olano y Mendo Arquitectos) que hizo una bajada del 27% sobre el tipo de licitación (honorarios) que había marcado Cultura: de 2,3 millones a 1,6. Daniel Mendo, del estudio ganador, argumenta que esta clase de prácticas «se da desde hace años». «La diferencia es que las rebajas rondaban el 20%. Nosotros estaríamos encantados de que se limitase o incluso que se prohibiese esa práctica. Esta vez como podíamos asumirlo nos hemos arriesgado más. Y se supone que estábamos bien en las puntuaciones técnicas», añade.
En Río de Janeiro, el Estado busca conquistar los territorios con un programa de obras públicas que se desarrolla en tres comunidades y se ampliará a otras; construyen escuelas, hospitales y hasta un teleférico; un arquitecto argentino dirige dos de las iniciativas del Plan de Aceleración del Crecimiento.
Por Luján Scarpinelli
Especial para lanacion.com
RIO DE JANEIRO.- Quizás no tenga las vistas de la Bahía de Guanabara del que sube al Pan de Azúcar, pero Río de Janeiro tendrá, en poco tiempo, un nuevo teleférico. El paisaje que se abrirá tras los vidrios será muy diferente: el cable carril cruzará varios morros del norte de Río, donde se encuentra la mayor concentración de favelas de la ciudad.
El proyecto, ya avanzado, forma parte del Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC), que impulsó el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva , y que se financia en Río de Janeiro con recursos de los otros dos gobiernos que convergen allí (municipal y estadual). El Estado busca legalizar los territorios con esta iniciativa, que tiene como objetivo el desarrollo de las favelas para mejorar la calidad de vida de los habitantes.
«Hacer simbolismo de un proyecto comercial es prácticamente imposible», dijo Viñoly, que fue finalista en el concurso para rehabilitación del WTC convocado en 2003. Y responsabilizó por la demora de las obras a la administración del gobierno anterior.
NUEVA YORK (EFE).- El arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, que tras acabar las obras del aeropuerto internacional de Montevideo ve en Latinoamérica un gran potencial arquitectónico, criticó el 27 de noviembre al plan de reconstrucción de la «zona cero» de Nueva York porque «hacer simbolismo de un proyecto comercial es prácticamente imposible».
«Si el proyecto de la ´zona cero´ se hubiera basado en algo que no fueran oficinas, ya estaría construido, pero hacer simbolismo de un proyecto comercial es prácticamente imposible», afirmó en una entrevista con Efe Viñoly, cuyo proyecto de rehabilitación del World Trade Center (WTC) fue uno de los finalistas del concurso que se convocó en 2003.
En opinión de este arquitecto afincado en Nueva York, la demora de estas obras es consecuencia de «la gran ineficacia y el mal uso de esta tragedia» por parte de la Administración de George W. Bush y el anterior gobernador del estado de Nueva York George Pataki.
«El problema del WTC no proviene de lo que el plan inicial quería obtener, que es un resultado arquitectónico, sino de que en realidad todo el proyecto está basado en un desarrollo comercial en el que la persona a quien se le adjudicó el proyecto no tenía ni voz ni voto», agregó.
El proyecto inicial del WTC contemplaba la construcción de cinco edificios de oficinas, una terminal de transporte diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, y espacio para locales comerciales, además de un monumento y un museo dedicado a las casi tres mil personas que murieron en los atentados terroristas de 2001.
Lo habían dañado durante la II Guerra Mundial y fue dinamitados por la extinta República Democrática Alemana. La puesta en valor de fachadas y los interiores nuevos se adjudicarían al arquitecto italiano Franco Stella.
BERLIN (EFE). -La Audiencia Superior de Düsseldorf dio hoy luz verde a la reconstrucción del Palacio Real de los Hohenzollern en Berlín, que resultó parcialmente destruido en la II Guerra Mundial y cuyos restos fueron dinamitados por la extinta República Democrática Alemana en 1950.
Aunque el citado tribunal declaró formalmente nulo por un error informativo el contrato con el arquitecto italiano Franco Stella para la reconstrucción del edificio, señaló que la adjudicación del mismo había sido correcta y que sólo será necesario mejorar y corregir el documento contractual.
Contra la adjudicación del proyecto a Stella había presentado denuncia el alemán Hans Kollhof, arquitecto que había perdido el concurso público y puesto en duda el derecho del italiano y su estudio a participar en el proceso de selección.
El edificio de estilo barroco será reconstruido respetando únicamente sus fachadas exteriores y patios, aunque sus interiores tendrán nuevo diseño y podrán ser aprovechados para distintas funciones, todas culturales, como la de albergar varios museos.
La previsiones actuales son que el edificio, cuya reconstrucción tendrá un coste inicial de 550 millones de euros, pueda estar acabado en 2016, dos años más tarde de lo previsto debido a los retrasos acumulados.
Reconstrucción del Palacio Real de los Hohenzollern de Berlín es autorizada por Tribunal alemán
El lugar resultó parcialmente destruido durante la II Guerra Mundial y luego sus restos fueron dinamitados por la extinta República Democrática Alemana en 1950.
Aunque el citado tribunal declaró formalmente nulo por un error informativo el contrato con el arquitecto italiano Franco Stella para la reconstrucción del edificio, señaló que la adjudicación del mismo había sido correcta y que sólo será necesario mejorar y corregir el documento contractual.
La idea de reconstruir viejos edificios genera polémica en la capital alemana. La ciudad ya no es un exponente de la arquitectura de vanguardia.
Marc Bassets (*)
Hubo un tiempo en que Berlín fue uno de los centros de la vanguardia arquitectónica mundial. Ya no. Fatigada de tanta modernidad e innovación, la ciudad vuelve la vista al pasado. Y se lanza a lo que algunos llaman la retroarquitectura y a la reconstrucción de edificios antiguos que terminarán de darle forma a la capital de Alemania.
Las autoridades alemanas están enfrascadas en un proyecto ambicioso:completar el viejo centro, que aún exhibe las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial y de cuarenta años de comunismo. La plaza donde se encontraba el palacio de los Hohenzollern «y los edificios de la época» deben conformar el núcleo de este nuevo Berlín. Una iniciativa controvertida que se impone con el apoyo de los grandes partidos políticos.
Titular del estudio chileno que fundó su padre, Pedro Gubbins detalla la características de su trabajo, sus obsesiones y su manera de enfrentar la realidad.
Miguel Jurado. mjurado@clarin.com
Invitado a participar de la XII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, el chileno Pedro Gubbins estuvo en Buenos Aires. Su presencia fue oportuna para hablar del alto nivel que muestra la arquitectura chilena de los últimos años. Como heredero de una tradición familiar ligada a la arquitectura, Gubbins tiene una visión extrageneracional que resulta más abarcativa. Minutos después de su conferencia en el Centro Cultural Recoleta, Gubbins recibió a ARQ para hablar de sus comienzos, su forma de trabajar y las obras que mejor lo representan.
—¿Cómo descubriste tu vocación?
—La verdad es que me surgió naturalmente. Mi padre es arquitecto, lo vi trabajando de eso toda la vida, así que nunca tuve que hacer una elección. Se dio sola.
—Siendo así, tu papá debe haber influido mucho en tu forma de proyectar
—Bueno, es el culpable de que haya estudiado arquitectura, además, estamos trabajando juntos ahora hace diez años ¿En qué me influenció? En cortarme los dedos con los cuchillos de tanto hacer maquetas…(risas). Es muy trabajador, apasionado, un tipo que todo el día está midiendo cosas, tratando de meterse con los temas nuevos de la arquitectura. Es por eso que nuestra oficina abarca de todo, hacemos ampliaciones, metros (subtes), canales de televisión y hasta planes maestros, desarrollos urbanos y bordes costeros. Este perfil heterogéneo hace que el estudio sea como una escuela. No somos especialistas en nada y en todo. Lo que no sabemos, lo aprendemos. Yo diría que el legado que me transmitió mi padre es ese: no transformar la arquitectura en una industria, resolverla para quienes debe servir con una visión lo más amplia posible.
—Viniendo de una familia de arquitectos, muchas veces la relación con la facultad resulta problemática ¿Cómo fue tu caso?
—Bueno. Me metí en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile porque, en los años 80, tenía algo que ha ido perdiendo: heterogeneidad en la gente, en su clase social, en su lugar de origen. Me recibí en el 85, después fui ayudante. Me gustaba dar clase, actualmente soy profesor en la Universidad de Chile (hace como diez años) y además doy clase en una privada, la Universidad de San Sebastián. Dar clases te mantiene vivo. En ese sentido, junto con la mayor producción arquitectónica que hemos tenido en Chile en los últimos diez años, las oficinas se han transformado en lugares de mayor experimentación-que las universidades. Se ha producido un fenómeno curioso.
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