El tiempo recuperado :: Edificio San Ignacio :: Argentina


ARQUITECTURA | PROYECTO NACIONAL | EDIFICIO SAN IGNACIO

Un edificio de oficinas dialoga en forma inteligente con las construcciones patrimoniales de la Manzana del Salvador, en el barrio porteño de Balvanera. El completamiento y la puesta en valor del conjunto.

por Ariel Hendler.

ahendler@clarin.com

Si algo puede afirmarse sobre el edificio San Ignacio, proyectado por Hampton/ Rivoira Arquitectos en la Manzana del Salvador, en el barrio porteño de Balvanera, es que su materia prima es tanto el tiempo como el espacio. Porque no sólo se diseñaron y construyeron espacios para habitar y trabajar, sino que también se buscó hacer visible y palpable una dimensión temporal, mucho más difícil de definir pero igual de real. Es, por decirlo así, una arquitectura que quiere inscribirse no sólo en el paisaje sino también en el devenir histórico.

Allí, en la esquina de Lavalle y Riobamba, donde un proyecto inconcluso para ampliar el colegio dejó un vacío edilicio, Hampton/Rivoira proyectaron un edificio de oficinas que aporta modernidad al conjunto sin agredirlo. Pero se trata de una modernidad que no se reconoce en ningún modelo o estereotipo, sino que fue concebida estrictamente para acompañar a la edificación existente.

«Nos interesa que la arquitectura tenga un cierto grado de atemporalidad, que no caduque con el tiempo», explica Emilio Rivoira, titular del estudio.

En este sentido, la primera decisión de los proyectistas fue no erigir en ese lugar un prisma con muros cortina o sus símiles, como parece ser en la actualidad la estética casi obligada para todo edificio de oficinas de alta gama o que simule serlo. En cambio, los proyectistas optaron por lo que Rivoira define como una «concepción muraria sólida perforada con aventanamientos, económica y compatible con la construcción existente, sin imitar a la historia ni rendirse a las tentaciones de las vanguardias».

Según explica, la elección no sólo respeta la tradición edilicia y el carácter de la manzana, no sólo atiende al pedido de sobriedad y austeridad del comitente, la Compañía de Jesus, sino que además asimila las lecciones de su arquitectura y busca reflejar la idea de su posible actualización. El concepto fue, entonces, erigir un edificio que «podría haber sido proyectado unas décadas antes o unas décadas después».

vía El tiempo recuperado.

Murió el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez – lanacion.com


El Escritor, en 2004 - Foto Archivo LaNacion.com.ar
El Escritor, en 2004 - Foto Archivo LaNacion.com.ar

Tenía 75 años; era columnista de los diarios LA NACION, The New York Times y El País de España; el autor de la novela Santa Evita padecía cáncer.

Fue columnista de los diarios LA NACION, The New York Times y El País de España. También escribió libretos de cine y televisión, y fue crítico cinematográfico, además de integrar el equipo de dirección del semanario Primera Plana. También dirigió la Opinión Cultural y la revista Panorama. Además, formó parte del equipo creador del diario Página 12.

Su vida y obra

«Las ficciones son nuestra forma de rebelión.» La relación del periodista y escritor Tomás Eloy Martínez con la escritura comenzó con una transgresión. Escribió su primer cuento cuando tenía menos de diez años para burlar el castigo de sus padres, que le habían prohibido leer. Ese gesto, el de llevar al máximo los límites, caracterizó toda su trayectoria.

vía Murió el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez – lanacion.com.

Dolor por la muerte de Tomás Eloy Martínez

Dolor por la muerte de Tomás Eloy Martínez

El fallecimiento del extraordinario escritor y periodista generó conmoción; el velatorio será mañana en Parque Memorial de Pilar desde las 8.30; diarios del mundo reflejaron la noticia; mensajes de afecto de lectores

Fallece el escritor Tomás Eloy Martínez

Colaborador de EL PAÍS y ganador del premio Ortega y Gasset de periodismo en 2009, murió ayer en Argentina a los 75 años de edad

A los 75 años, murió el escritor y periodista Tomás Eloy Martínez

Escribió La pasión según Trelew, mandado a quemar durante la dictadura, y Santa Evita, la novela argentina más traducida de la historia. En 2002 obtuvo el Premio Alfaguara por El vuelo de la reina. También fue autor de ensayos y guiones de cine.

@darioalvarez «Murió Tomás Eloy Martinez :: Notife.com -» http://bit.ly/cHXIyp Adiós a un Maestro de periodistas, escritor brillante, tucumano universal

Mi comentario en Facebook: Dario Alvarez recuerdo su valioso trabajo en los días fundacionales del «Diario de Caracas»… y la cantidad de claves que encontré en sus escritos de esa vivencia en el exilio… gracias Maestro TEM, descansa en paz (maldito cáncer, se lleva a los mejores antes de tiempo y con tanto dolor ;-(

TEM en literatura.org

Tomás Eloy Martínez en EPdLP

ENTREVISTAS (y artículos): Tomás Eloy Martínez en El País (España)
«Hay 10 años de mi vida que se han ido para … Tomás Eloy Martínez defiende la fuerza de la literatura contra «el poder … – ELPAÍS.com

Entrevista con Tomás Eloy Martínez -nº 22 Espéculo (UCM)

Tomás Eloy Martínez, el mismo, el mismo, abre la puerta de calle del edificio de Perú y Cochabamba, en el palpitante corazón del barrio porteño de San Telmo, …

Tomás Eloy Martínez y un adiós que deja huellas

Cuando la literatura es todo

Bartolomé de Vedia

lanacion.com | Opinión | Miércoles 3 de febrero de 2010

Arquitectura sustentable: una manera de conservar el planeta


Hotel Radisson Decapolis, Panamá - Foto: LMP Arquitectos
Hotel Radisson Decapolis, Panamá - Foto: LMP Arquitectos

El estudio Lacroze Miguens Prati representará al país (Argentina) en un simposio que se realizará en Tokio el 1 de febrero.

Por: María Sol Oliver

«El mundo pide a gritos que cuidemos sus recursos, que cambiemos nuestros hábitos». Esta fue la primera frase que soltó el arquitecto José Ignacio Miguens apenas comenzó la entrevista en su oficina en el estudio LMP (Lacroze Miguens Prati).

La arquitectura sustentable era el tema de la charla que apenas comenzaba y el motivo por el cual los tres socios de la firma fueron invitados a Tokio a un simposio organizado por la embajada italiana en Japón y el Instituto Italiano de Cultura. El evento, que cuenta con el patrocinio del Instituto Japonés de Arquitectura (JIA) y en el que intervendrán cinco especialistas de Italia, Canadá y Japón, se desarrollará el 1 de febrero.

Se trata del tipo de arquitectura que piensa los proyectos según el impacto que va a tener la obra, no sólo en su concepción y su construcción, sino durante todo su ciclo de vida. Entonces tiene en cuenta las condiciones climáticas, el ecosistema en el que se inserta, la hidrografía, los solsciticios, etc., es decir, el edificio es concebido como parte de su contexto.

«Los recursos del planeta no son inagotables. En el devenir de la profesión hemos aumentado la conciencia acerca del uso de los materiales, el aprovechamiento de las energías sobre cómo acondicionar o calefaccionar una vivienda», explicó Miguens.

vía Arquitectura sustentable: una manera de conservar el planeta.

El encanto de vivir en un prisma


[picapp align=»left» wrap=»true» link=»term=Le+Corbusier+%2b+house&iid=6135302″ src=»3/6/d/4/Housing_Project_d0ed.jpg?adImageId=8964154&imageId=6135302″ width=»380″ height=»570″ /]

Las Casas del Año (Argentina, Diario Clarín – Suplemento Arquitectura)

Cuáles son las principales tendencias que influyen en los proyectos locales. Análisis de las 15 casas que componen el nuevo coleccionable de Diario de Arquitectura. Cómo manejar los costos y la tecnología.

Cubos, cajas, cajones, cajoncitos, prismas de todas las proporciones parecen envolver lo que hoy se llama «casa». En este fin de década, lo último de la producción arquitectónica argentina muestra que, cuando de viviendas unifamiliares se trata, el lenguaje moderno parece ser dominante y la expresión prismática, hegemónica. Esta característica habla del momento cultural que está atravesando la profesión en el que el lenguaje ha adquirido un papel preponderante. Eso se nota en las casas, ya que, desde que la arquitectura obtuvo la denominación de moderna, la vivienda unifamiliar es el tema predilecto de los arquitectos. No por casualidad fue esta la tipología que sirvió de vehículo para los primeros manifiestos del Movimiento Moderno. Basta con ver los proyectos de Le Corbusier, Adolf Loos o del holandés Guerrit Rietveld, obras que revolucionaron la estética y el concepto de las casas para expandirse a toda la profesión.

Así, objeto de deseo para la clase media y oportunidad expresiva para los arquitectos, las casas siguen dando indicios del camino que transita la arquitectura en cada lugar y en cada tiempo.
Para abordar este tema, Diario de Arquitectura seleccionó 15 proyectos construidos por sus lectores. Este conjunto forma la actual edición de Casas del Año, un coleccionable que busca analizar el panorama profesional a través de los temas de diseño más habituales, sus costos de construcción y tecnologías disponibles.

desde El encanto de vivir en un prisma.

Editorial
El ADN de las casas
Miguel Jurado. Editor de ARQ

Tal vez, Adolf Loos pueda ser considerado como el primer arquitecto moderno. Fue pregonero de un cambio revolucionario que sigue golpeando nuestras puertas. En pleno Academicismo, este austríaco veía como decadentes a las vanguardias de su tiempo. Criticaba el exagerado mimo artístico con el que sus colegas secesionistas adornaban edificios. «Dónde quedará el trabajo de Olbrich dentro de 10 años», se preguntaba. Y así fue; superado por la historia, el magnífico trabajo de Olbrich se convirtió en una pieza de museo que solo nos recuerda una época que pasó definitivamente. El ADN de Loos está presente en cada proyecto que encarna con valentía su carácter contemporáneo.
Loos asoció el ornamento con el delito, afirmó que la arquitectura no tenía nada de arte y que la ausencia de adornos era signo de fortaleza espiritual.

Jardines urbanos: mirá esta forma de disfrutar la ciudad en verano | Revista Jardín


Los jardines urbanos son la excusa perfecta para disfrutar del aire libre en medio de la ciudad. A veces, incluso, pueden ser el lugar de veraneo durante una parte de nuestras vacaciones. Una pileta, plantas y el mobiliario adecuado son suficientes para pasarla bien en esta época.

En el diseño de esta terraza se propusieron crear dos niveles para poder alojar una pileta. En el primer nivel, se proyectó un espacio para estar, comer bajo la sombrilla y siempre permanecer entre plantas, preferentemente gramíneas (Pennisetum ruppelii) por pedido de la dueña de casa. La idea fue brindar intimidad y disimular vistas indeseables hacia la calle y los laterales.

Las paredes medianeras se forraron con madera, colocada en dirección horizontal para dar sensación de mayor amplitud. Un banco de mampostería recubierto en cemento alisado gris y de forma trapezoidal cierra un espacio para disfrutar del sol. La lucarna que ilumina el comedor de la planta baja fue cercada, por seguridad, con macetas altas.

desde Jardines urbanos: mirá esta forma de disfrutar la ciudad en verano | Revista Jardín.

(artículo que incluye galería con cinco fotos)

Cuando Buenos Aires era extranjera


SARRAMONE busca las huellas del fenómeno en la literatura, el ensayo y el tango, entre otras fuentes posibles. (Archivo Gral de la Nación)
SARRAMONE busca las huellas del fenómeno en la literatura, el ensayo y el tango, entre otras fuentes posibles. (Archivo Gral de la Nación)

El escritor Alberto Sarramone investigó el impacto inmigratorio a principios del siglo XX. Allí rastreó los orígenes de una nacionalidad argentina que se presenta como una pregunta de respuesta incierta.

En Inmigrantes y criollos en el Bicentenario, bajo la égida de un enfoque predominantemente sociológico, Alberto Sarramone se aboca a la tarea de mensurar el impacto inmigratorio en la formación de la nacionalidad argentina, ese aluvional crisol de razas que torna temeraria y, en muchas ocasiones, imposible de responder la pregunta por el ser nacional (una extraña quintaesen­cia que se pretende prototipo de rasgos y características singulares y, a un tiempo, compartidas). El peso que comportó el carácter inmigratorio se ilustra con clari dad en la progresión de carácter numérico: en el Censo Nacional de 1895, una de cada cuatro per sonas era extranjera; en el Censo de 1914, una de cada tres, pero los dos tercios de argentinos res tantes eran hijos o nietos de in­migrantes. Pero si en el resto de América latina hay fundamentos suficientes para hablar –según la expresión ya consagrada de Haya de la Torre– de «pueblos indoamericanos», en Argentina, señala el autor, se torna inevitable la expre sión «euro-americano» en virtud de la genealogía inmigratoria.

En términos generales, indica Sarramone, no sería un error des estimar la figura paradigmática del inmigrante que arriba «con una mano atrás y otra adelante», tal y como reza el lugar común, no pudieron salir de su tierra quienes eran extremadamente pobres en tanto que el pasaje en barco había que pagarlo y no era barato, aun viajando en clase hacinada y económica.

Según las cifras del Censo de 1914, el cincuenta por ciento de la población que moraba en Bue nos Aires era inmigrante; no en vano unos años antes, en 1887, Sarmiento se interroga: «¿Estamos en Italia o en Buenos Aires?, ¿en Europa o en América?» Julio Argentino Roca reflexiona: «Buenos Aires no es la Nación porque es una provincia de extranjeros», y Juárez Celman abunda: «Seré el presidente de la inmigración». Notablemente, nada afectó la intensidad del flujo inmigratorio, ni siquiera la tristemente célebre Ley de Residencia, promulgada en 1902 (y recién abolida en 1958) e inspirada en las huelgas de fines del siglo XIX, que autorizaba al Poder Ejecutivo a expulsar del país a cualquier extranjero que «comprometa la seguridad o perturbe el orden público». El sentimiento enraizado en una genuina xeno fobia, el temor a lo radicalmente otro, la inmigración externa o la migración interna contempladas como una de las formas más ve­jatorias de invasión al espacio propio y (en principio) intocado alimentaron manifestaciones lite rarias tan disímiles en tiempos y ejecución como las novelas En la sangre (Eugenio Cambaceres), La Bolsa (Julián Martel) y los cuentos «Casa tomada» (Julio Cortázar) y «Cabecita negra» (Germán Roz enmacher). No menos evidentes resultan los aportes inmigratorios a la formación del porteño de fines del siglo XIX y principios del XX, nacido y crecido –como bien apunta Sarramone– al calor de movimientos socioculturales propios y extraños; la presencia de la inmigración italiana en los nombres del tango es considerable: D’Arienzo, De Caro, Piazzo lla, Franchini, Di Sarli, Discépolo, Pugliese, Troilo, Canaro, Bassi y un larguísimo etcétera. Así como los títulos de algunas letras: des de «Giusseppe el zapatero» hasta «Canción del inmigrante». En este marco resulta, cuanto menos, astigmático el fervoroso anhelo de Ricardo Rojas proponiendo «restaurar el alma nacional» o la malhadada descripción de Leopoldo Lugones definiendo a los grupos inmigratorios como «la plebe ultramarina».

desde Cuando Buenos Aires era extranjera.

Alberto Sarramone (Open Library – La Biblioteca Abierta)
Historia del antiguo pago del Azul by Alberto Sarramone. Editorial Biblos Azul, 1997. Los abuelos vascos en el Río de la Plata by Alberto Sarramone…

Lecciones del pasado


Vista del Lago Nahuel Huapi desde la Isla Victoria
Vista del Lago Nahuel Huapi desde la Isla Victoria

La arquitectura vernácula del Parque Nacional Nahuel Huapi también forma parte de nuestro patrimonio. Estas construcciones, realizadas por pobladores pioneros, resultan intuitivamente bioclimáticas.

Veronica Skvarca . *A cargo del Area de Conservación del Patrimonio Arquitectónico del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Según el diccionario de la Real Academia, «vernáculo» significa doméstico, nativo, de nuestra casa o país. Por extensión, se denomina vernácula al tipo de arquitectura que ha sido realizada por los habitantes de una región o periodo histórico determinado mediante el conocimiento empírico, la experiencia de generaciones anteriores y la experimentación. Existen parámetros reconocidos para catalogar algo construido como «arquitectura vernácula»: debe tener un modo de construir emanado de la propia comunidad, un reconocible carácter local o regional ligado al territorio, coherencia de estilo, forma y apariencia, así como el uso de tipos arquitectónicos tradicionalmente establecidos, sabiduría tradicional en el diseño y en la construcción (que es trasmitida informalmente), una respuesta directa a los requerimientos funcionales, sociales y ambientales, y la aplicación de sistemas, oficios y técnicas tradicionales de construcción.

Estas construcciones, algunas muy modestas, también son patrimonio. Tal como ha enunciado la Carta de Venecia (1964) del ICOMOS, la noción de monumento se refiere no sólo a las grandes creaciones sino igualmente a las obras modestas que han adquirido, con el tiempo, un significado cultural. Más tarde, la Carta del Patrimonio Vernáculo Construido, también del ICOMOS (1999), ha establecido que lo vernáculo es la expresión de la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio y al mismo tiempo, la expresión de la diversidad cultural del mundo, constituyendo el modo natural y tradicional en que las comunidades han producido su propio hábitat.
Debido a su profunda vinculación con lo natural, la arquitectura vernácula está profundamente relacionada con el ambiente geográfico y con el clima, es decir con el hábitat humano.
Hoy, la arquitectura bioambiental estudia y trata de entender los vínculos entre el medio natural –sea este urbano o rural– y el hombre, a fin de lograr una optimización de los recursos, teniendo en cuenta parámetros como la adaptación a la temperatura, las características térmicas de los materiales, la orientación, el efecto invernadero y utilización de ventilación cruzada.

desde Lecciones del pasado.

Un exquisito palacio porteño, cuna de ricos y «patos» – lanacion.com


Foto: LA NACION   /   Patricia Di Pietro
Foto: LA NACION / Patricia Di Pietro

Confesiones de un taxista

Un exquisito palacio porteño, cuna de ricos y «patos»

Por Carlos Guarella

Especial para lanacion.com

El Palacio de Los Patos tuvo su origen en París, según el comentario que hiciera el señor Manuel Chopitea, hijo de don Alfredo Chopitea, propietario original del monumental edificio. Don Alfredo viajaba de manera habitual a Europa con toda su familia. En uno de esos recorridos quedó fascinado con un edificio que vio en la Ciudad Luz y pergeñó la idea de construir uno igual en Buenos Aires. Entonces, ubicó y contrató al arquitecto francés que lo había construido para lograr su sueño. Se trataba de Henri Azière, que sobre los datos del terreno porteño disponible, confeccionó los planos del nuevo edificio.

Pero Don Alfredo consideró que podían aprovecharse mejor los espacios. Entonces contrató al arquitecto Julio Senillosa y modificó el proyecto original. Alcanzaron así las 144 unidades funcionales, que combinaron el diseño original de Azière, el interés de Chopitea y el valioso aporte de Senillosa.

El origen del nombre Palacio de Los Patos es bastante controversial. No hay datos fehacientes, pero contaré lo que pude obtener basándome en el libro Historia del Palacio de Los Patos, del escritor Jorge Ercasi.

La tradición dice que los primeros inquilinos fueron familias de buena cuna y delgada billetera. La leyenda cuenta que en este edificio encontraron el lugar ideal para disimular sus penurias y aparentar que todo seguía igual. En el lunfardo porteño, la palabra «pato» expresa a la persona carente de dinero. Es que el plumaje del pato, aún estando en el agua, siempre está «seco».

desde Un exquisito palacio porteño, cuna de ricos y «patos» – lanacion.com.

Una piel verde para el Mamba – Entrevista al arquitecto Emilio Ambasz


El Mamba tendrá balcones con árboles en la fachada de la avenida San juan, y enredaderas en la opuesta, hacia la autopista 25 de mayo Foto: Emilio Ambasz
El Mamba tendrá balcones con árboles en la fachada de la avenida San juan, y enredaderas en la opuesta, hacia la autopista 25 de mayo Foto: Emilio Ambasz

Avanza el proyecto de ampliación del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, del arquitecto Emilio Ambasz, que podría inaugurarse en un año y medio. Tendrá balcones con árboles en la fachada de la avenida San Juan, y enredaderas en la opuesta, hacia la Autopista 25 de mayo.

Finalmente avanzan las obras de ampliación del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, 12 años despúes de que el arquitecto Emilio Ambasz donara el proyecto y de que una saga de idas y vueltas, y falta de efectivo, retrasaran la ejecución.

Ahora por los andamios se ve circular a los obreros, en plena tarea, gracias -al decir de sus mecenas- a los diez millones de pesos destinados al plan, y a la voluntad política del actual jefe de gobierno que se propone inaugurar las salas en al menos año y medio, lo que llena de expectativa a los vecinos del barrio.

El proyecto casi no ha sido modificado, y parte de la reutilización de las estructuras existentes de la ex fábrica de la tabacalera Nobleza Picardo, construída en el siglo XIX, y del edificio lindero levantado en la década del 50 en hormigón armado. Ambos quedarán unificados y envueltos en una piel verde lograda mediante balcones cubiertos de plantas, una forma de rendirle homenaje al caracter residencial del barrio donde está emplazado el edificio, donde aun quedan casas de patios en flor y terrazas con geranios. Sobre av San Juan la fachada tendrá balcones verdes y la parte trasera que mira a la autopista presentará, según explica la memoria descriptiva, «un muro poroso, a traves del cual crecerán enredaderas, y del cual emergerá una neblina de agua para refrescar las plantas».

Para Emilio Ambaz, que vive y trabaja en Nueva York, lo importante es que finalmente el edificio está en marcha, y que con un poco más de viento a favor (fondos), estará a la altura de los museos internacionales.

desde Una piel verde para el Mamba – lanacion.com.

Un velero de hormigón y vidrio con proa al río


Regatta Olivos
Regatta Olivos

ARQUITECTURA | PROYECTO NACIONAL (Argentina) | REGATTA OLIVOS

La torre de viviendas de Lier & Tonconogy Arquitectos juega con la cercanía al Puerto de Olivos y ensaya la metáfora de un barco a vela.

Pablo Raimondi.

La arquitectura muchas veces se funde con el paisaje, respeta formas. Otras busca un punto de referencia, de identidad para relacionarse con el tejido. Este fue el caso de la torre de viviendas Regatta Olivos, proyectada por el estudio Lier & Tonconogy Arquitectos. La cercanía con el puerto de esa localidad generó una metáfora arquitectónica plasmada en hormigón, acero y vidrio: la figura de un velero. No es copia fiel de esos mudos testigos del cambio que se avecina en la zona, amarrados en las mansas aguas del Río de la Plata. Es una estilizada idea de proa y velamen.
En un terreno de 100 metros de largo por 50 de ancho –donde antes había un club social y deportivo–, hoy se levanta esta torre rodeada de arboles centenarios. «Por sobre la copa de los árboles ya se ve la figura de esta obra que parece una nave más que se acerca al puerto», dice el arquitecto Alberto Tonconogy, su proyectista y confeso practicante de la náutica.
Su ubicación, rodeado de clubes náuticos y frente al Puerto de Olivos, dió la idea de asimilar la construcción a un gran navío.

El arquitecto, admirador del racionalismo, reconoce que aplicó cierta discrecionalidad para que el volumen tuviera la forma de una embarcación. La orientación norte-sur debía coincidir con las fachadas principales. «Al ser un cuerpo de 75 metros de longitud y, proporcionalmente, poca altura, fue natural enfatizar su horizontalidad», agrega Tonconogy.El emprendimiento está inspirado en la torre de oficinas Regatta, construida por el mismo estudio, en 2006, en North Miami Beach, EE. UU., que tiene una planta en forma de arco con vistas a un club de remo. «Haber construido en un lugar tan exclusivo como son los Estados Unidos nos llevó a animarnos a proyectar algo similar, con mucha más libertad, acá. Nos ablandamos», agrega.La flamante obra de Olivos, de 15 pisos, se diferencia de su par norteamericana en su diseño radial con un punto de origen ubicado a 164 metros del lote. «Inflexiblemente, dicta la radialidad de cada uno de los elementos del edificio», dice el arquitecto.

desde Un velero de hormigón y vidrio con proa al río.

La utopía de la ciudad anarquista que renació digital


Portada del libro de 1914
Portada del libro de 1914

Basado en La Ciudad Anarquista Americana, un libro prácticamente olvidado que Pierre Quiroule escribió en 1914, el artista plástico Ricardo Pons recrea la única utopía revolucionaria del anarquismo local. Multimedia y 3D para mostrar y contar el pensamiento de una época y de un movimiento.

Por: Horacio Bilbao

«No podemos los que tenemos en vista el mejoramiento económico y social de la especie, seguir colaborando en la obra insensata del capital, con sus ciudades inmensas y sus magnas empresas especulativas, factores forzosos de miseria y de ruinas», escribió Pierre Quiroule en La Ciudad Anarquista Americana, el libro que publicó en 1914, su utopía revolucionaria. Es ése el texto base que el artista Ricardo Pons usa para recrear la ciudad, y también la utopía de Quiroule. Y para componer su Ciudad Anarquista Digital.

Artística, histórica y hasta debatible en su blog, la obra que acaba de presentar Pons pasó de ser un work in progress a un intrincado mapa de archivos en soportes múltiples. No sólo reproduce el texto completo de Quiroule, sino que permite navegar un modelo 3D de la ciudad imaginaria, e incluye entrevistas, trabajos de investigación, fotografías e imágenes sobre el anarquismo, un actor político de peso en los primeros decenios del siglo pasado.

desde La utopía de la ciudad anarquista que renació digital.

Una biografía de Pierre Quiroule

Nota del Editor:  si desea conocer más acerca del Anarquismo, recomiendo la lectura del ya clásico «Bitácora de la Utopía« de Mendez y Vallota, que distribuyen libremente (como buenos anarquistas) desde archive.org; también sugiero un ensayo donde comento sobre posibles vínculos entre arquitectos, diseño y anarquismo bajo la óptica de Feyerabend.

Una estancia que se resiste al olvido | Argentina


Capilla Nuestra Señora del Rosario del Milagro de Characato, fue construida en 1895
Capilla Nuestra Señora del Rosario del Milagro de Characato, fue construida en 1895

Rescatada por una familia con profundo amor por la vida de campo, la Estancia Characato nos sumerge en días de austeridad y tradición.

Para quien vive enfrascado en el ruido y la prisa de la ciudad, llegar a este paraje tan remoto es, cuando menos, desconcertante. En un primer momento, descolocan la lejanía y la austeridad del modo de vida, pero pronto dan lugar a la placidez, ayudados por el sabor de una comida preparada como ritual y homenaje, de la lectura a la luz de las velas y del silencio profundo.

La hora y media que separa la ruta de asfalto que va a La Falda de la estancia es un camino de tierra, a lo largo del que se suceden cañadones y vertientes naturales. «Este inhóspito rincón del mundo tiene, para nosotros, el atractivo de la contienda diaria con la naturaleza. Además, nos cautivó la idea de rescatar un lugar que se estaba diluyendo en la historia» , explican los dueños de casa, que llegaron hace más de diez años desde Córdoba capital a este rancho y su estancia, en el que podrían cumplir el sueño de llevar una vida retirada y tener un establecimiento agropecuario.

Si bien los terrenos originalmente pertenecieron a los jesuitas, la estancia, desde fines del siglo XVIII hasta el siglo mediados del siglo XIX, fue propiedad de los descendientes del teniente coronel Francisco Antonio Díaz. Luego pasó a manos de la familia Peralta que, en 1895, construyó la capilla. Sus instalaciones fueron concebidas a lo grande, con coro, confesionario y sacristía para recibir al cura que venía periódicamente a celebrar misa.

desde Una estancia que se resiste al olvido | ESPACIO LIVING.

«Characato – Actividades Deportivas y de Aventura»

Córdoba, La Falda – A Pampa de Oláen y Characato
Paseo por una de las pampas de altura, con un paisaje diferente y visitando dos simpáticas capillitas


Characato – Nuestra Señora del Rosario del Milagro
Las Tierras

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar