En las urbes españolas proliferan los bancos y farolas reciclables
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid –
En 1995 Miguel Milá diseñó una versión del banco romántico de toda la vida. En lugar de las varillas de madera pintadas de verde puso lamas desnudas de mayor grosor y sustituyó la antigua fundición de hierro por aluminio, que se conserva mejor. Además, el nuevo banco era ergonómico, se adaptaba al cuerpo, era antivandálico y se mostraba atento a los cambios sociales: hacía hueco a los solitarios, permitía contemplar el paso de la gente en butacas individuales.
Durante años, muchas ciudades del mundo, de Buenos Aires a París y Londres, han instalado ese banco en sus calles. Pero la empresa que lo produce, la española Santa & Cole, no ha dejado de darle vueltas a cómo mejorar lo que parecía perfecto. En 2002 consiguieron el certificado FSC, que asegura que la madera empleada en la construcción de los asientos procede de bosques en los que se planta cuanto se tala.
La participación de los destinatarios en el diseño de sus viviendas es imprescindible para generar compromiso. Los profesionales tienden a reproducir modelos jibarizados de su propia clase social.
Los propietarios del mayor edificio diseñado y construido en Nueva York desde el 11S, por el estudio Cook and Fox, consiguieron la «mayor operación de rescate inmobiliario» desde el desplome de los mercados.
Diseñado por los arquitectos de la firma Cook and Fox, el edificio abrió en 2008, tiene 366 metros de altura, y es el primer rascacielos de EE.UU. que obtuvo la certificación de liderazgo en diseño medioambiental y energético (LEED, por su sigla en inglés), lo que lo convierte en el más ecológico de la ciudad.
El rascacielos, que ocupa el número uno del céntrico Bryant Park, produce el 70% de la energía que consume, cuenta con un sistema de «doble pared» que disipa o aprovecha el calor solar, y es capaz de reutilizar el agua de la lluvia y de reciclar la que se desperdicia en su interior.
Cuando uno trabaja durante dos décadas como director de diseño en una fábrica de muebles, tiene que recurrir a todo su ingenio para pasar a la posteridad. Y de ingenio iba sobrado George Nelson, autor de emblemas como la ‘Coconut Chair’ o el ‘Marshmallow Sofa’. Ahora, la Fundación Pedro Barrié de la Maza le dedica a este icono del diseño americano en los 50 una retrospectiva titulada ‘George Nelson. Arquitecto, autor, diseñador, maestro‘. La muestra, organizada por Vitra Design Museum, podrá visitarse hasta el 27 de septiembre en A Coruña. | ‘Coconut Chairs’.
Nelson (Hartford, Connecticut 1908- New York, 1986) es uno de los personajes imprescindibles que dieron forma, tras la II Guerra Mundial, al concepto de diseño moderno. La exposición en A Coruña reúne casi 300 piezas y audiovisuales y se estructura en torno a cinco temas: la casa de Nelson, diseño corporativo, el despacho, diseño de exposiciones, y Nelson autor, publicista, pensador y precursor del diseño del siglo XX. | ‘Marshmallow Sofa’, 1956
NATIVIDAD PULIDO | MADRID
Tras su paso por el Vitra Design Museum de Weil am Rhein (sancta sanctorum del diseño mundial), llega a la Fundación Barrié de la Maza, en La Coruña, la primera retrospectiva dedicada en nuestro país a uno de los grandes del diseño del siglo XX, George Nelson. Entre las 300 piezas que reúne la muestra -puede visitarse hasta el 27 de septiembre- no faltan algunos de sus más célebres iconos, como el sofá Marshmallow (1956), la Coconut Chair (1956), las Bubble Lamps (1964) o el Ball Clock (1947).
Oficina-estudio enterrado en un jardín de las afueras de Madrid, de los arquitectos José Selgas y Cano.
La nueva arquitectura sumerge sus cimientos – Una oficina de Selgas y Cano ejemplifica una tendencia orgánica
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Cavar un hoyo es un viejo recurso que suele resultar rompedor. Son muchos los animales que se resguardan de fríos y miedos en madrigueras, y los habitantes de Matmata, al sur de Túnez, viven en mudanza perpetua. En esa línea de orden natural, sentido común y resultados sorprendentes trabajan los arquitectos madrileños José Selgas y Lucía Cano. En sus proyectos más íntimos (su propia vivienda, levantada hace tres años, y ahora su estudio a las afueras de Madrid) demuestran que les gusta la vida entre los árboles. Así, mientras la mayoría de los arquitectos apuesta por las alturas y las vistas despejadas, ellos se concentran en las raíces. La vida a ras de suelo. Y en ese empeño, su arquitectura es un laboratorio de pruebas: cuestionan las tipologías e indagan en el uso de los nuevos materiales. Aunque no haya en ese ideario práctico ninguna vocación formal, tampoco temen a la forma: la idea es partir de cero y no contentarse con los cerramientos o las soluciones al uso. Ni siquiera con las formas habituales. Aunque el edificio resultante siempre rompa moldes, Selgas y Cano construyen arquitecturas lógicas, edificios que hablan de pruebas y de industria para, de modo paradójico, acercarse a los lugares. Dentro de esa ambición, pocos aislantes mejoran la vida subterránea.
El requerimiento para esta casa fue crear un jardín de agua. Por temas ecológicos, el agua de este arroyo cuentan con un sistema de retorno permanente.
Nacida y formada en Chile, hace diez años que trabaja del otro lado de la Cordillera, trabajando en proyectos privados y en grandes parques al sur de su país.
Verónica Romero estudió Diseño del Paisaje en INACAP y asistió a cursos de manejo del Macroespacio, Dibujo y Perspectiva, Fengshui, Iluminación, Flora Nativa y diversos seminarios de paisajismo en Chile y en Buenos Aires. Hace 10 años que recorre su país, de Norte a Sur, recreando paisajes y construyendo fantasías para su felicidad y la de los que lo disfrutarán luego. Ha formado su estudio de Arquitectura del Paisaje desde el cual desarrolla una gran variedad de proyectos privados, inmobiliarios, jardines de ciudad y grandes parques en el sur de Chile.
Centro de entretenimiento integrado en las áreas sociales, muebles diseñados por Andrés Remy
El arquitecto Andrés Remy proyectó la nueva distribución de las áreas sociales de este espléndido departamento de 550m2 en una de las torres diseñadas por Rafael Viñoly, su maestro durante los cuatro años que trabajó en su estudio neoyorquino.
Con un conocimiento real de la obra de Viñoly, se propuso no competir con la arquitectura sino, a partir de muebles de líneas simples, enmarcar la vista que ofrecía la doble altura vidriada. Con esta idea en mente, se diseñó un sistema de iluminación que permitiera crear diferentes escenarios en un mismo espacio, al tiempo que se incorporaba en este sector de la casa lo más avanzado en tecnología de audio y entretenimiento digital.
Campana de vidrio soplado negro - Javier Pérez, claustro de la Catedral de Burgos.-
Las obras de ambos artistas dialogan con la iconografía del monumento gótico
ÁNGELES GARCÍA– Madrid
El misterio y la belleza de la liturgia de la Iglesia católica ha inspirado una buena parte de la historia del arte. Su especial iconografía ha fascinado en el mundo antiguo, pero también en el arte contemporáneo. La intervención de Miquel Barceló en la catedral gótica de Palma de Mallorca es uno de los ejemplos más conocidos. Hace cinco años que la catedral de Burgos abrió sus puertas al talento de artistas contemporáneos. Una vez más, la escenografía de cálices, casullas, cruces o campanas ha sido transformada por dos representantes del arte más actual: Javier Pérez (Bilbao, 1964) y Alberto Corazón (Madrid, 1946). Las intervenciones de estos dos artistas se podrán contemplar hasta finales de septiembre.
A lo largo de las pasadas ediciones han participado artistas como Carmen Calvo y Miquel Navarro (2005); Martín Chirino y Gerardo Rueda (2006), José Manuel Ballester y Stephan Balkenhol (2007) y Bernardí Roig y Marina Núñez (2008). Rafael Sierra, el comisario de esta iniciativa, explica que ha escogido a Pérez y Corazón después de seguir su trayectoria durante muchos años: «Si se observa la lista de artistas, se ve que el proyecto de Burgos no es homogéneo, sino más bien todo lo contrario. De Javier Pérez me interesa la capacidad que tiene para enfrentarse a los grandes espacios, y de Alberto Corazón, la habilidad que tiene para integrar lenguajes».
Sintético o natural, un aire vegetal arropa edificios de todo el mundo
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Lo hemos visto en el paisajismo. Ya no se trata de recortar boj para formar escudos ni de sembrar parterres con flores en las que brillen los colores nacionales. El arte topiario quedó muy atrás y un nuevo paisajismo, más reparador que decorador, prolifera en las ciudades. Así, mientras la reconversión de zonas industriales en espacios verdes lleva árboles a los extrarradios urbanos, el centro de las ciudades clama por espacios sombreados, húmedos y verdes.
En Seúl, el arquitecto coreano Minsuk Cho, del estudio Mass Studies, envolvió la tienda de la diseñadora de moda belga Ann Demeulemeester con un manto de musgo. Consiguió así una fachada viva que convierte el edificio en un pequeño generador de oxígeno. Minsuk Cho (1966) es un arquitecto global. Tras formarse en Seúl, estudió en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y luego trabajó en Rotterdam para Rem Koolhaas y su estudio OMA (Office of Metropolitan Architecture). Sin embargo, más que en Holanda, fue en el periplo de sus viajes de estudio y trabajo donde Cho aprendió a construir lo inesperado, a saber ver donde más cuesta hacerlo. Así, en este pequeño inmueble ha sabido llevar naturaleza donde ésta no parecía caber ni tener cabida.
MADRID .-Tan bueno que no se ve. Dos diseñadores cosmopolitas, el inglés Jasper Morrison y el japonés Naoto Fukasawa, iniciaron hace un par de años una particular reivindicación de los placeres cotidianos. Defendían un diseño que llamaban supernatural . Era el goce de lo común: lo ordinario convertido en extraordinario. Su cruzada buscaba llamar la atención sobre magníficos productos anónimos, como el clip o el palillo, que acompañan toda nuestra existencia pero jamás nos molestan. Nadie se cansa nunca de un diseño así.
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No. Tiene algo de las tres cosas, pero en realidad es la nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, que ha diseñado Ricardo Bofill (Barcelona, 1939) y que algunos ya consideran una de las mejores obras de su larga trayectoria como arquitecto. Lo de Superman es broma, aunque teniendo en cuenta que el edificio, que se inaugura el próximo martes, tiene una superficie de medio millón de metros cuadrados, capacidad para acoger 55 millones de pasajeros al año y una amplísima área de servicios, mucho de super sí tiene. Lo que es más cierto son las otras referencias. «La forma es vagamente metáforica, entre un avión y un pájaro, aunque las metáforas en arquitectura no pueden ser exactas», explicaba ayer el arquitecto en su despacho, frente a una mesa amplia y casi vacía en la que sólo destacaban las hojas en blanco en las que dibuja sus proyectos.
«Empiezo a trabajar siempre con un lápiz y una página en blanco. Me encierro dos días aquí, en el despacho, y sin otras referencias me pongo a trabajar. Solo, porque la arquitectura es cosa de equipo, pero cuando defines el concepto y tienes que plasmar en una línea la síntesis de las ideas de un proyecto estás solo, contigo mismo, con tu experiencia y lo que sabes. Esta parte de definir mentalmente lo que quieres es lo que más me gusta de mi trabajo, lo más difícil y lo más bonito. Es la parte mágica de la arquitectura, lo más creativo».
La nueva terminal de El Prat, la T-1, que empezará a funcionar el próximo miércoles, supondrá en la práctica el estreno de un nuevo aeropuerto para Barcelona, ya que la instalación es cuatro veces mayor que la T-2, donde se concentran las antiguas terminales, y podrá atender a 30 millones de pasajeros.
Vivienda integrada en el paisaje de México del estudio Cadaval & Solá-Morales
REPORTAJE: Diseño
Un proyecto muestra el trabajo vigoroso, colorista y de coste sensato de 14 estudios emergentes iberoamericanos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
¿Qué están haciendo los arquitectos emergentes al otro lado del Atlántico? Y otra cuestión, a posteriori, nada irrelevante: ¿cómo darlo a conocer al mundo? El proyecto Freshlatino, comisariado por la arquitecta Ariadna Cantís, que se expondrá en varias sedes del Instituto Cervantes (Francfort, Hamburgo, Lyon, Bucarest, Río de Janeiro y Lisboa), trata de responder a ambos interrogantes. El proyecto reúne a 14 estudios iberoamericanos que en una videoinstalación responden a una cuestión básica: cómo ven la ciudad del futuro. Si atendemos a sus proyectos, éstos hablan de una arquitectura desprovista de prejuicios, con mucha energía, colorista, muy próxima a lo cotidiano, de pequeña escala y de presupuestos modestos (opuesta a la otra, versión americana), que difícilmente logra colarse en los canales de difusión.
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