PIEDRA’10, ESCAPARATE INTERNACIONAL DEL SECTOR DE LA PIEDRA NATURAL
PIEDRA 2010, la gran feria monográfica de la piedra natural, celebrará su octava edición entre los días 5 y 8 de mayo de 2010. Un encuentro profesional, organizado por IFEMA en colaboración con la Federación Española de la Piedra Natural –FDP-, que presentará un completo referente de productos y novedades del sector, así como las últimas propuestas y aplicaciones de la piedra natural en los ámbitos de la construcción, la arquitectura, el diseño de interiores y la decoración en general.
Helena Rohner se hace un nombre en el difícil mercado escandinavo
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid –
No es la primera vez que sucede. Llegan sin hacer ruido. Pero para cuando muestran sus diseños en España ya se han hecho con un nombre en el mundo. Ocurrió con Patricia Urquiola, que se dio a conocer en Milán antes que en su propia tierra. La discusión ahora sobre si Urquiola factura diseño italiano o español no puede quedar más alejada de la naturaleza cosmopolita de su diseño. Y de su vida.
Vamos a volver a verlo. Tras entrar en el difícil mercado danés por la puerta grande, ideando un juego de té para Georg Jensen hace dos años, la diseñadora de joyas canario – suiza Helena Rohner (Las Palmas, 1968) fue elegida para lanzar una nueva empresa danesa al mundo.
Se llama Munio (del latín «yo defiendo») y ha presentado su primera colección en Copenhague definiendo un diseño paradójico: exquisito y sostenible, limpio, pero escultórico realizado con maderas amazónicas tan exóticas como la muiracatiara o la pau amarelo. Son tropicales, rarísimas, pero están certificadas, es decir, vienen con la prueba de que en los bosques donde se talan los árboles de los que se obtienen no caen más de siete árboles cada 30 años.
La idea de convertir algunas maderas en un bien escaso, como el oro, limitando su explotación y a la vez contribuir a salvar los bosques amazónicos puede parecer una jugada redonda y perversa, pero logra fundir lo exclusivo con lo sostenible. Y lo cierto es que esas maderas, bien trabajadas, consiguen hablar otro idioma. La danesa Munio ha sabido verlo. Y, entre todos los diseñadores del mundo, ha elegido a esta joyera de pocas obras para dar cuerpo a su colección de bandejas, cuencos, jarrones y candelabros.
La corrala Vallecas 51 cambia de color en función de incidencia de la luz.
RAQUEL G. RISCO | ITXASO GONZÁLEZ
MADRID.- El Pau de Vallecas en Madrid va camino de convertirse en un museo de arquitectura contemporánea, a medida que sus edificios son presentados en sociedad. El último de ellos es Vallecas 51, obra del estudio SOMOS Arquitectos, promovido por la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) de la capital. Sus edificio de ocho plantas y 123 casas -entregadas el 29 de diciembre- de una superficie aproximada de 50 metros cuadrados y dos dormitorios -a excepción de sus cuatro áticos que cuentan sólo con uno- son un aliciente más para visitar uno de los barrios más peculiares de Europa.
Su imagen irregular en tonos verdes y sobre todo los novedosos materiales de la fachada añaden a la tradicional fachada un toque contemporáneo. «Una de las apuestas ha sido la utilización de paneles de policarbonato, que juegan con tres tonos de color verde», explica José Antonio Tallón Iglesias, uno de los arquitectos que firma el proyecto. «A través de un análisis detallado se han integrado en la fachada 369 ventanas que responden a ocho medidas diferentes y de esta forma se componen todos los planos de la fachada uniformemente», añade.
El uso de este nuevo material, nunca utilizado para construir una fachada de VPO, otorga a estas viviendas dos cualidades clave. En primer lugar, «el tema del color, donde nos ha interesado, no tanto el verde por su imagen ecológica, sino por el juego de atornasolados y brillos que hace que la fachada vibre», comenta Tallón Iglesias.
* Su concha en espiral tiene 3 capas que lo protegen y mitigan las fracturas
* El estudio de su robusto caparazón podría mejorar el blindaje militar
* Podrían diseñar cascos y sistemas de protección de deportistas más eficaces
Teresa Guerrero | Madrid
El blindaje de vehículos y la protección de soldados podría mejorarse gracias a un sorprendente aliado: un caracol hallado en el Océano Índico.
El robusto caparazón del ‘Crysomallon squamiferum’ podría inspirar nuevos materiales para los blindajes militares, según un estudio publicado esta semana en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).
A lo largo de millones de años, el caparazón de los moluscos ha evolucionado para maximizar su protección frente a las amenazas de su entorno. Su ‘armadura natural’ debe protegerlo de los depredadores y mantener su hidratación. Al mismo tiempo, debe resultar ‘cómoda’ para que el caracol pueda llevar a cabo actividades cotidianas como alimentarse, moverse y reproducirse.
That’s right, confiscated weapons from the Metropolitan Police Department are being melted down into scrap metal and used to help build the stadium. That’s an anti-weapons and recycling program all rolled into one!
Mi comentario en «Arquitectura y Diseño» de La Gaceta.es
«… Extraordinario ejemplo de creatividad y promoción de la Paz, que ojalá fuera imitado por tantos otros eventos… la gente de Populous, encargada en la actualidad del diseño y construcción de varios de los mas grandes estadios del mundo, encabeza esta original y muy prometedora iniciativa: con menos armas y más deporte nos acercamos un poquito mas a un mundo mejor …»
Venecia, en Italia, se está hundiendo. Para salvarla, Rachel Amstrongdice que necesitamos superar la arquitectura hecha de materiales inertes y hacer arquitectura que crezca por sí misma. Ella propone un material «no del todo vivo» que se hace sus propias reparaciones y, además, captura el carbono.
Vista del Lago Nahuel Huapi desde la Isla Victoria
La arquitectura vernácula del Parque Nacional Nahuel Huapi también forma parte de nuestro patrimonio. Estas construcciones, realizadas por pobladores pioneros, resultan intuitivamente bioclimáticas.
Veronica Skvarca . *A cargo del Area de Conservación del Patrimonio Arquitectónico del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Según el diccionario de la Real Academia, «vernáculo» significa doméstico, nativo, de nuestra casa o país. Por extensión, se denomina vernácula al tipo de arquitectura que ha sido realizada por los habitantes de una región o periodo histórico determinado mediante el conocimiento empírico, la experiencia de generaciones anteriores y la experimentación. Existen parámetros reconocidos para catalogar algo construido como «arquitectura vernácula»: debe tener un modo de construir emanado de la propia comunidad, un reconocible carácter local o regional ligado al territorio, coherencia de estilo, forma y apariencia, así como el uso de tipos arquitectónicos tradicionalmente establecidos, sabiduría tradicional en el diseño y en la construcción (que es trasmitida informalmente), una respuesta directa a los requerimientos funcionales, sociales y ambientales, y la aplicación de sistemas, oficios y técnicas tradicionales de construcción.
Estas construcciones, algunas muy modestas, también son patrimonio. Tal como ha enunciado la Carta de Venecia (1964) del ICOMOS, la noción de monumento se refiere no sólo a las grandes creaciones sino igualmente a las obras modestas que han adquirido, con el tiempo, un significado cultural. Más tarde, la Carta del Patrimonio Vernáculo Construido, también del ICOMOS (1999), ha establecido que lo vernáculo es la expresión de la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio y al mismo tiempo, la expresión de la diversidad cultural del mundo, constituyendo el modo natural y tradicional en que las comunidades han producido su propio hábitat.
Debido a su profunda vinculación con lo natural, la arquitectura vernácula está profundamente relacionada con el ambiente geográfico y con el clima, es decir con el hábitat humano.
Hoy, la arquitectura bioambiental estudia y trata de entender los vínculos entre el medio natural –sea este urbano o rural– y el hombre, a fin de lograr una optimización de los recursos, teniendo en cuenta parámetros como la adaptación a la temperatura, las características térmicas de los materiales, la orientación, el efecto invernadero y utilización de ventilación cruzada.
Los arquitectos superan los tópicos de las edificaciones prefabricadas – Son más polivalentes y ecológicas
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
No más cabañas para Heidi. Algo está cambiando en las viviendas prefabricadas. Aunque el prototipo de estas construcciones continúa estando más cerca de la casa de la pradera de Laura Ingalls, o del refugio alpino de Heidi, que del racionalismo perseguido por la Bauhaus, algunos arquitectos ya han dicho basta. Apoyándose en nuevos materiales económicos y ecológicos, defendiendo las virtudes de la construcción limpia y en seco (sin hormigón, con planchas prefabricadas) y aprovechando el cambio de mentalidad, que está propiciando la crisis, muchos quieren cambiar las cosas.
El equipo madrileño Nolaster (compuesto por seis arquitectos en la treintena) ha levantado en Cedeira (A Coruña) una vivienda sólida y sin embargo experimental. Los plazos: dos días de montaje, uno de transporte y tres meses de fabricación en una nave hablan forzosamente de nuevos tiempos. Pero también lo hacen los materiales: paneles de viroc (una mezcla de hormigón y virutas de madera patentada por una empresa portuguesa), suelos de bambú y contraventanas-protectores de acero cortén. La casa, sin embargo, no tiene ninguna urgencia por comunicar esa revolución. Todo lo contrario: de lejos, recrea la arquitectura lógica de Galicia: levantada del suelo y con cubierta a dos aguas. De cerca, permite observar que el acero cortén -que cierra y protege la vivienda- está perforado por el hueco de una imagen fotográfica, la de uno de los bosques de la zona. También dentro se notan los cambios. El interior es holgado y polivalente. Con espacios de doble altura, una chimenea que cuelga del techo y un gran comedor-cocina-salón, que ocupa buena parte de los 150 metros cuadrados de la vivienda, queda espacio para dormitorios, baños y una terraza con suelo de madera.
Erwin Hauer and business partner Enrique Rosado are opening a studio and manufacturing space on Chapel Street in the Fair Haven section of New Haven. (Arnold Gold/Register)
By Mary E. O’Leary, Register Topics Editor
NEW HAVEN — Erwin Hauer, designer of architectural screens favored by the likes of famed architects Philip Johnson and Marcel Breuer and recently enjoying a renaissance of his own works, is moving his business to a city neighborhood that is undergoing a renewal itself.
Hauer, 83, and Enrique Rosado, 42, a former student, are consolidating the design and production components of their company at the former Flint Ladder Company property bound by Chapel, Lloyd and River streets.
A professor at the Yale School of Architecture for more than three decades, Hauer’s geometrically complex screens, mainly cast in durable masonry materials, but now also in wood fibers produced through digitally controlled milling machines, thanks to Rosado, can be found in New York, Miami, Montreal, Mexico City and Caracas, Venezuela.
The screens serve as room dividers or walls, mostly in corporate or commercial settings.
Butaca Serena de Ecolingus y cintas de hilo de polipropileno.
El mayor exportador de sillas español patenta una madera tratada para exterior
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Se quedaban a medias. El mayor exportador de sillas español veía cómo en la mayoría de los hoteles que amueblaban sus pedidos no salían de los salones. Y querían llegar a las terrazas y a los jardines sin dar la mano al plástico y sin perder su seña de identidad: la madera. Ése era el material que trabajaba Paco Andreu hace más de medio siglo, cuando fundó la empresa y cortaba las sillas a mano y las repartía en un carro. La identificación con la madera les llevó, con los años, a adquirir bosques en Navarra y Bulgaria y serrerías en Estados Unidos.
Las maderas empleadas en mobiliario exterior suelen ser tropicales, como el iroko o la teka, y de crecimiento rápido. Ese crecimiento veloz está causando la sobreexplotación de buena parte de los bosques de la Amazonia y la cuenca del Congo y ha hecho que unos árboles que antes se talaban cuando tenían 20 años se corten ahora con sólo cinco, con la consecuente pérdida de grosor en el tronco. Además, esas maderas deben transportarse desde lugares remotos, y su traslado genera una emisión de CO2 que el empleo de materiales locales evita.
En la fábrica de Andreu World (Premio Nacional de Diseño 2008) querían evitar las prisas y, en lo posible, el CO2. Así, decidieron continuar trabajando con las maderas que conocen, las de crecimiento lento: se empeñaron en llevar el haya y el roble macizo al exterior. ¿Cómo protegerlas de la lluvia y el sol? Jesús Llinares viajó incansablemente por el norte de Italia y los países escandinavos buscando soluciones. El director de la empresa valenciana averiguó que fueron los vikingos quienes comenzaron a tratar térmicamente la madera para proteger sus viviendas. También que el tratamiento térmico se empezó a estudiar a fondo en Alemania, en los años treinta, y que en los noventa la construcción de saunas y pavimentos exteriores de madera hizo avanzar la resistencia de las maderas frondosas a la intemperie. Tras tres años de pesquisas han registrado como marca la madera y el proceso Ecolingus, que permite el uso exterior de maderas como el haya y el roble, tras someterlas a un proceso de secado y de alta presión.
Escultor, pintor, arquitecto y teórico del arte, Georges Vantongerloo es un ejemplo de que son posibles «otras modernidades» reivindicadas por el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, para quien la muestra que esta institución dedica al creador belga «es una joya».
«Georges Vantongerloo. Un anhelo infinito» muestra más de ochenta obras realizadas entre 1917 y 1965 que suponen un amplio recorrido por la obra de un «gran desconocido» en España a pesar de ser uno de los más relevantes artistas y pensadores del pasado siglo, que buscó el infinito a través de esculturas creadas con la humildad del plexiglás.
Abordar el estudio de su obra bajo el prisma de sus últimas producciones «significa desplazar el acento que la historiografía del arte moderno había puesto sobre momentos sucesivos», según Borja-Villel, para quien «abrir el espectro a una visión del arte contemporáneo más heterogénea y acorde a nuestro presente forma parte de la voluntad del museo».
Atrapado entre «la modernidad y el modernismo«, desde unas propuestas transversales que tienen que ver con el diseño y la arquitectura, «evolucionó hacia un arte más ambiguo e indefinido. No quiso representar lo real, sino el cosmos y el infinito. No fue de lo individual a lo público, sino que, por el contrario, evolucionó hacia lo humilde».
Vantongerloo (Amberes,1886 – París,1965), inscrito en la experiencia de las vanguardias históricas y marcado por la invención de la abstracción, «firmó el manifiesto del grupo De Stijl, junto a Mondrian y Van Doesburg«, ha recordado Borja Villel para quien la introducción de la curva en sus pinturas le permitió crear un espacio más libre y abierto. «A través de la curva encuentra una orientación propia y busca reflejar el elemento del infinito a través de algo muy moderno: la creación de diagramas para entender este mundo».
El buque USS New York, con los rascacielos del centro financiero de Manhattan al fondo.- REUTERS
El buque militar USS New York, construido con siete toneladas y media de acero de las torres gemelas, ha navegado hoy hasta la zona cero donde, hasta los atentados del 2001, se encontraba el World Trade Center, al sur de la isla de Manhattan. Equipos de rescate, familiares de las víctimas y demás invitados lo han recibido a orillas del río, desde donde han saludado a la tripulación de este barco que ha costado un millón de dólares, construido en Louisiana con 7,5 toneladas de acero del World Trade Center.
Atraca en la ‘zona cero’ el USS New York, hecho con restos del World Trade Center
El buque militar USS New York, un navío elaborado con siete toneladas y media de acero proveniente de las Torres Gemelas, ha navegado este lunes por el río Hudson hasta la llamada zona cero, el lugar donde se encontraba el World Trade Center, en la punta sur de la isla de Manhattan.
Los trabajadores de la «zona cero» del sur de Manhattan han encontrado los restos de un barco de casi diez metros de largo que podría ser del siglo XVIII y que se habría hundido en esa zona del sur de la ciudad cuando se amplió hacia el río Hudson, informó este miércoles el diario New York Times.
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