'GropiusTortenEstateRowHouseIsometric192628' de Walter Gropius. | EL MUNDOARTE | 90 aniversario
El MoMA de Nueva York muestra la historia de la escuela fundada por Walter Gropiusen una exposición que rompe todos los tópicos.
Julio Valdeón Blanco | Nueva York
La Bauhaus cumple 90 años y el MoMA lo ha celebrado con una exposición soberbia. Fundada por Walter Gropius en Weimar, trasladada a Dessau, donde también dejó varias obras maestras de la arquitectura, en 1925, y dirigida en sus estertores berlineses, de 1930 al 33, por Mies van der Rohe, hasta que los nazis decidieron cerrarla, aquella escuela de arte y diseño revolucionó el siglo XX.
Con más de 400 objetos, entre dibujos, planos, diseños, vidrieras, fotografías y muebles, la exhibición del MoMA trasciende la mera celebración para desarrollar una función pedagógica. Tal y como explica Nicolai Ouroussoff en ‘The New York Times‘, la exposición derriba prejuicios ya que demuestra que la congregación de talentos, por ingenuas que hoy resulten algunas de sus aspiraciones, iba a trastocar para siempre el mundo.
Esbozos multicolores de ataúdes pintados por Lothar Schereyer, pinturas alucinadas de Laszlo Moholy-Navy, obras de Kandinsky (que, por cierto, tiene una fastuosa retrospectiva en el Guggenheim) o Paul Klee o retratos de los estudiantes dinamitando convenciones, todo conspira para desmentir la visión aséptica previa de la escuela, para apabullar al visitante con tanto y tan variado arte, que nunca olvidaba su función utilitaria, sus ideales racionales conjugados con frecuentes ataques de colectivismo socialista y otras utópicas varicelas.
Retoques finales en la fachada sobre Av. Figueroa Alcorta. / Crédito: Prensa River Plate
El lunes próximo se inaugurará oficialmente el Museo de River, una obra de 3500 metros cuadrados que recorre su rica historia
Martin Castilla
Las obras no cesan por ese recorrido en el que se expresa la historia de River. El lugar, junto al Monumental, luce impactante e impecable, aun cuando se observan escombros y detalles sin terminar en una obra criticada en sintonía con los coletazos internos de una campaña política inevitable. El lunes próximo será la inauguración oficial de los 3500 metros cuadrados dentro de los cuales se podrá recorrer, con todos los sentidos, el pasado millonario desde sus comienzos hasta el día de la fecha. Para el público estará abierto a partir del 25 de este mes.
Sorprende la locomotora de siete toneladas, confeccionada manualmente, que ocupa un lugar preferencial, debajo de las imágenes de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau. Este espacio está ambientado en una vieja estación de tren repleta de infografías de aquellos equipos y con un microcine que exhibirá la historia de aquel glorioso plantel.
El acceso al hall de ingreso será libre y gratuito. De esa manera, quien pretenda comprar una camiseta podrá pasar a la tienda sin estar obligado a pagar la entrada, que se estima que rondaría los 18 pesos.
El museo cuenta con varios salones temáticos. Uno dedicado a los trofeos, otro al estadio. Habrá un sector para los jugadores que vistieron la camiseta de River, un tributo a las inferiores, a los embajadores en la selección, una sala de técnicos y presidentes (con biblioteca y salón de usos múltiples) y otro para revivir los goles inolvidables de todas las épocas. El recorrido, que demandará al menos 90 minutos, terminará en los locales de merchandising.
Las autoridades de River se preparan para inaugurar en hoy el museo en el que se mostrará la historia del club y los logros de sus ídolos, además de las distintas expresiones de socios e hinchas. El miércoles 25 será la apertura al público.
River buscará además que, por sus características arquitectónicas, tecnológicas y escenográficas, el museo se convierta en un punto de atracción turística. «Sin dudas, vas a ser el más importante de su tipo construído en el mundo», señalaron desde el club.
El lunes se inaugura el Museo de River, una obra de 3500 metros cuadrados que recorre su rica historia. Una de sus atracciones es una estación de tren con infografías de equipos del pasado y un microcine que exhibirá la historia del club.
Sitio Oficial River Plate El Museo River se inaugura el 9 de noviembre
La Comisión Directiva del Club Atlético River Plate aprobó anoche por unanimidad los detalles de inauguración y funcionamiento del Museo River, el proyecto institucional más ambicioso e importante de los últimos años de la historia riverplatense. El acto de inauguración será el lunes 9 de noviembre exclusivamente para invitados especiales. El miércoles 25 será la apertura al público.
Actualización: 13 de julio de 2010 Acceso. Se aprovechó el muro cortina para brindar luz natural al área más pública del museo. Foto: Clarín.com Arquitectura
El expertise no sabe de simpatías futbolísticas: el mismo equipo que en su momento fue responsable del Museo de la Pasión Boquense se encargó recientemente del proyecto del Museo River. Convocados nuevamente por la empresa Museos Deportivos, el estudio Lopatin Arquitectos y el multifacético Héctor Berra (escenógrafo, director teatral, diseñador de espectáculos multimedia) erigieron una caja de hormigón que vista desde afuera parece un simple volumen auxiliar al estadio, del que lo separan unos pocos metros, pero que por dentro se revela como una verdadera caja de sorpresas.
“Cuando empezamos con esta temática lo hacíamos como arquitectos, diseñando los espacios –explica Ignacio Lopatin, titular del estudio–, pero Héctor introdujo el tema de los contenidos, de la pasión, distinto al arquitectónico, y tuvimos que adaptarnos. Al final, resultó un trabajo interdisciplinario”, agrega. Un ejemplo: la arquitectura se preocupa por temas como el asoleamiento y la luz natural, mientras que el diseño escenográfico busca controlar el ingreso de luz para crear sombras, efectos teatrales y cajas negras en las que se despliegan las distintas escenas. Hasta hubo que cerrar la lucarna del edificio para que el sol no interfiriera con el clima buscado. Berra, quien fuera el responsable de las proyecciones en la fachada del Teatro Colón en los festejos del Bicentenario, lo sintetiza en una frase: “Dominar la luz equivale a dominar la escena”.
Escultor, pintor, arquitecto y teórico del arte, Georges Vantongerloo es un ejemplo de que son posibles «otras modernidades» reivindicadas por el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, para quien la muestra que esta institución dedica al creador belga «es una joya».
«Georges Vantongerloo. Un anhelo infinito» muestra más de ochenta obras realizadas entre 1917 y 1965 que suponen un amplio recorrido por la obra de un «gran desconocido» en España a pesar de ser uno de los más relevantes artistas y pensadores del pasado siglo, que buscó el infinito a través de esculturas creadas con la humildad del plexiglás.
Abordar el estudio de su obra bajo el prisma de sus últimas producciones «significa desplazar el acento que la historiografía del arte moderno había puesto sobre momentos sucesivos», según Borja-Villel, para quien «abrir el espectro a una visión del arte contemporáneo más heterogénea y acorde a nuestro presente forma parte de la voluntad del museo».
Atrapado entre «la modernidad y el modernismo«, desde unas propuestas transversales que tienen que ver con el diseño y la arquitectura, «evolucionó hacia un arte más ambiguo e indefinido. No quiso representar lo real, sino el cosmos y el infinito. No fue de lo individual a lo público, sino que, por el contrario, evolucionó hacia lo humilde».
Vantongerloo (Amberes,1886 – París,1965), inscrito en la experiencia de las vanguardias históricas y marcado por la invención de la abstracción, «firmó el manifiesto del grupo De Stijl, junto a Mondrian y Van Doesburg«, ha recordado Borja Villel para quien la introducción de la curva en sus pinturas le permitió crear un espacio más libre y abierto. «A través de la curva encuentra una orientación propia y busca reflejar el elemento del infinito a través de algo muy moderno: la creación de diagramas para entender este mundo».
En 12 años, el museo proyectado por Frank O. Gehry ha cambiado Bilbao. La casa madre neoyorquina celebra su 50º aniversario y el vástago vasco homenajea a Frank Lloyd Wright, arquitecto del museo en Manhattan.
EVA LARRAURI
El Guggenheim mira estos días a la historia de su propio nombre. Las dos exposiciones temporales que coinciden en sus salas hablan de los rasgos que marcaron la personalidad Guggenheim a lo largo del siglo XX, mucho antes de que cuajara la idea de exportar la marca fuera de Estados Unidos: la arquitectura de Frank Lloyd Wright, el autor del edificio en espiral del Guggenheim de Nueva York, y las aportaciones de los coleccionistas privados que se sumaron a los fondos de arte contemporáneo que atesoraba Solomon R. Guggenheim. El cruce de las exposiciones, en plena conmemoración del 50º aniversario del Guggenheim de Nueva York, revela el origen de la casa madre, que hace 12 años heredó el museo de Bilbao e incorporó con éxito a otro edificio de formas impactantes, el diseñado por Frank O. Gehry con sus formas curvas y su cubierta de titanio.
Wright, el arquitecto que buscaba la armonía física y espiritual entre los edificios, los seres humanos que los utilizaban y el entorno, creó al final de una prolífica carrera de siete décadas de duración un museo radicalmente diferente. La obra que cerró su trayectoria surgió de un proceso que se prolongó 16 años. En ese tiempo cambiaron aspectos fundamentales del proyecto, construido con acero y hormigón, pero desde los primeros bocetos estaba presente la rampa en espiral que aumentaba de tamaño al irse elevando. La exposición que se muestra en el Guggenheim de Bilbao recorre toda su carrera, con dibujos, fotografías, maquetas y vídeos de animación de más de 60 proyectos, incluidos los que no llegaron a realizarse. Detrás del talento de Wright en el proyecto del Guggenheim estaba el dinero de Guggenheim y el estímulo de Hilla Rebay, artista y mano derecha del magnate. Rebay encaminó la pasión coleccionista de Guggenheim hacia el arte no objetivo, hacia las nuevas manifestaciones que emergían en el convulso mundo de la primera mitad del siglo XX. La exposición De lo privado a lo público: las colecciones Guggenheim pone el foco de atención en las compras de Rebay que acabaron engrosando la colección y las que con el paso de los años fueron aportando los galeristas Karl Nierendorf y Justin Tannhauser; la sobrina del fundador, Peggy Guggenheim, y la mecenas Catherine S. Dreier, la creadora del primer museo de arte moderno de Estados Unidos. Con sus colecciones llegaron al Guggenheim las obras que configuraron su personalidad.
Vista de la exposición de Cerdà y el futuro de Barcelona en el CCCB, en la que uno puede sentirse dentro del Eixample
La nueva exposición del CCCB se basa en la experiencia de Barcelona como modelo para pensar en el crecimiento territorial de la ciudad hacia su área metropolitana
ELPAÍS.com – Barcelona
El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) presenta, del 20 de octubre de 2009 al 28 de febrero de 2010, la exposición Cerdà y la Barcelona del futuro. Realidad vs. proyecto, comisariada por los arquitectos y urbanistas Joan Busquets y Miquel Corominas. Esta muestra, enmarcada en los actos del Año Cerdà, destaca la riqueza urbanística del Proyecto Cerdà analizando el presente del Ensanche y pensando el futuro de la ciudad de Barcelona.
La exposición que presentamos relata cómo se ha aplicado y ejecutado el proyecto de Cerdà a lo largo de los últimos 150 años y cómo esta construcción concreta ha dado la forma del continente y el contenido que hoy tiene el Ensanche y, por lo tanto, también la ciudad de Barcelona.
Cerdà y la Barcelona del futuro propone una inmersión dentro de la realidad actual con el fin de descubrir e interpretar unas determinadas formas de organización urbana que han producido una ciudad compacta y confortable, con una forma de urbanidad muy apreciada.
Earlier this year, we teamed up with the Solomon R. Guggenheim Museum to launch the Design It: Shelter Competition. People all over the world were invited to use Google SketchUp to design small buildings and submit them for consideration. We received over 600 entries from 68 countries – the level of participation was astounding. You can check out all the entries on the Guggenheim website.
Two prizes were offered: the People’s Prize and the Juried Prize. To determine the winner of the People’s Prize, students from the Frank Lloyd Wright School of Architecture winnowed down the entries to a list of ten finalists. Visitors to the Guggenheim website could vote for their favorite; the shelter with the most votes won. A jury of seven experts selected the winner of the Juried Prize.
Here’s a video that announces the winners and talks a little bit about them:
INVERSIÓN| Reapertura del Museo Romántico en diciembre
La rehabilitación de este inmueble se ha realizado en tres fases
Se exhibirán objetos personales pertenecientes a Larra
Europa Press | Madrid
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde ha anunciado este jueves durante su comparecencia en la Comisión de Cultura del Senado la ampliación del Museo Sorolla con la adquisición, ayer mismo, de dos nuevos locales contiguos y la reapertura del Museo Romántico el próximo mes de diciembre.
González-Sinde se mostró partidaria de que el Gobierno mantenga la gestión y titularidad de estos dos museos así como del Museo Cerralbo y respondió que la Red de museos del Estado aún no ha tomado su forma definitiva por lo que calificó la petición de transferencia a la Comunidad de Madrid de «prematura» e insistió en que «no le faltan razones al Ministerio para seguir gestionando estos museos».
Acceder al museo cuesta 18 dólares. El día del aniversario ver a Kandinsky no costó un centavo.
Cientos de personas se concentraron hoy desde primera hora de la mañana en el museo Guggenheim de Nueva York, que este miércoles celebra sus 50 años para apreciar a Kandinsky en una jornada de puertas abiertas.
Por: Eva Font Mendiola / DPA
El carácter gratuito no dejó indiferente a muchos, teniendo en cuenta los 18 dólares que hay que pagar normalmente para acceder al recinto. El famoso edificio en forma de espiral, construido por el reconocido arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, fue rodeado ya desde temprano por una larga cola de personas: turistas locales y extranjeros y los mismos neoyorquinos que no quisieron perder la oportunidad. Como Lian Livingston, que vive en Nueva York y que es visitante habitual del museo. «Nosotros venimos mucho porque amamos la arquitectura y este museo, con su espiral, es único».
«Creo que en tiempos de recesión como estos hoy la gente se animó bastante a venir». Pero no sólo el hecho que sea hoy la fecha especial del aniversario del museo fue el único atractivo: la culpa también la tuvo Kandinsky.
La exposición sobre el artista ruso inaugurada por el Guggenheim en septiembre y que se puede ver hasta enero, la primera de grandes dimensiones que se hacía en 30 años y que ya se vio en Múnich y París, atrajo a muchos como es el caso de Michael Lamp.
«Yo soy de Colorado y nunca había estado en Nueva York», explicaba a dpa. «Ayer llegué a la ciudad con la idea de ver la exposición de Kandinsky porque me encanta desde que lo descubrí en el colegio; no sé decir por qué me gusta tanto».
Es un museo de aviones históricos pero no uno cualquiera, porque cada uno de estos pájaros de acero además de ser antiguos y raros, todavía pueden volar. Se trata de Hangar-7, el museo de la colección Flying Bulls, que pertenece al grupo homónimo dedicado a buscar hidroaviones y unidades de combate, a restaurarlos como nuevos y hasta pilotarlos a menudo en espectáculos aéreos.
El edificio, en pleno aeropuerto de Salzburgo, fue concebido como una burbuja de acero y vidrio por el arquitecto austríaco Volkmar Burgstaller, quien se inspiró en el perfil aerodinámico de las naves para conjugar un hangar high tech con un espacio contemporáneo de muestras de arte joven con restaurante y bares.
Mide 100 metros de largo por 60 de ancho y cuenta con una puerta de ingreso de 40 metros de alto, por donde entran y salen las máquinas voladoras; y está frente al Hangar-8, otra construcción similar pero más pequeña donde se realizan el mantenimiento y las reparaciones.En la planta baja del Hangar-7 se dispone el foyer Doppler (donde los visitantes pueden experimentar este efecto), un lounge y las oficinas de administración.
BERLIN – MARCH 06: People walk through halls of the newly-renovated Neues Museum on March 6, 2009 in Berlin, Germany. British architect David Chipperfield led the renovation of the museum, which took 12 years and costs EUR 200 million. The Neues Museum, originally completed in 1859 on the city’s Museum Island, was severely damaged during Wold War II and stood derilict throughout East Germany’s communist rule. Chipperfield has mixed modern elements with scarred remains of the building’s interior. The museum opens to the public on March 6-8, 2009. (Photo by Andreas Rentz/Getty Images)
Destruido por los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, el Neues Museum de Berlín vuelve a abrir sus puertas 7 décadas después, totalmente renovado y teniendo como estrella su obra maestra, el célebre busto de la reina egipcia Nefertiti.
Por: Audrey Kauffmann / AFP
Situado en el este de Berlín, en la «isla de los museos», declarada patrimonio de la humanidad, el Neues Museum (Nuevo Museo) expone cerca de 9.000 piezas procedentes en su mayoría de la prehistoria y de las civilizaciones antiguas.
Inaugurado en 1859, bombardeado en la guerra y luego dejado en ruinas en los tiempos de la RDA, el museo fue renovado por el arquitecto británico David Chipperfield.
Tras seis años de obras y un presupuesto de 212 millones de euros, el edificio neoclásico de interior depurado y luminoso, hace coexistir las formas modernas con los vestigios históricos.
Los berlineses podrán visitarlo gratuitamente el fin de semana y admirar el busto de Nefertiti, su obra maestra.
Une sala entera está dedicada a esa joya del arte de 34 siglos de antigüedad, descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchardt a orillas del Nilo en 1912. De belleza legendaria, el busto representa a la esposa del faraón Akhenatón tocada con una tiara.
La importante colección egipcia ocupa buena parte de los 8.000 m2 de exposición.
El busto de Nefertiti es objeto de una demanda de Egipto, que reclama su devolución, considerando que la estatua fue sacada ilegalmente del país.
Situado en el este de Berlín, en la ‘isla de los museos’, declarada patrimonio de la humanidad, el Neues Museum (Nuevo Museo) expone cerca de 9.000 piezas procedentes en su mayoría de la prehistoria y de las civilizaciones antiguas.
La casa de los Altos de Elorriaga, en la esquina noroeste de las calles Adolfo Alsina y Defensa. Buenos Aires, Argentina.
Son Altos de Elorriaga y de Ezcurra, en Alsina y Defensa, las dos viviendas más antiguas que quedan en pie.
Por: Nora Sánchez
En un mes, la fachada de losAltos de Elorriaga va a lucir como en el siglo XIX, cuando desde el mirador de su terraza se veía el río. Tras los andamios, en Defensa y Alsina, ya asoma el frente blanco pintado a la cal, tan reluciente como cuando la casa fue construida, en 1808. Sobre Alsina, también están restaurando la fachada de la casa de María Josefa Ezcurra, cuñada de Rosas, de 1830. Ambas casas, las viviendas más antiguas que se conservan en la Ciudad, son Monumentos Históricos Nacionales. Y su restauración forma parte de un programa del Gobierno porteño para recuperar fachadas de la calle Defensa.
Las casas forman parte del Museo de la Ciudad y, están organizadas en torno a dos patios, con planta baja, primer piso y terraza. A los 90 llegaron muy deterioradas, con derrumbes internos. El primer intento de restauración fue en la intendencia de De la Rúa, cuando se hicieron tareas de consolidación en la casa Ezcurra. En 2000, durante la gestión de Ibarra, la Secretaría de Cultura consolidó la estructura de Altos de Elorriaga y recuperó la terraza, incluyendo el mirador. Antes de la asunción de Macri, la gestión de la arquitecta Silvia Fajre en Cultura había encarado la conversión de la casa en museo. En cambio, en la casa Ezcurra un litigio con la contratista que había empezado trabajos en el 96 impidió avanzar hasta fines de 2006, cuando Cultura recién pudo entrar a la casa y hacer cateos para analizar su estado. En mayo, a través de la Jefatura de Gabinete, el Gobierno macrista empezó a restaurar las fachadas, con una inversión de $ 1.200.000.
La casa de Defensa y Alsina, de 1808, fue una de las primeras de altos. Su dueño era Juan Bautista Elorriaga, comerciante vasco que en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 votó a favor de que el Gobierno siguiera en manos del virrey Cisneros. Sus hijas heredaron la casa y la dividieron en tres. La de la esquina, una de las pocas sin ochava de la Ciudad, quedó casi intacta. La entrada, en Defensa 183, conduce a una escalera de madera. En el primer piso, se suceden habitaciones con gruesas paredes de ladrillos unidos con barro. Los obreros pintan de un celeste verdoso las ventanas a la calle. «Es el color original», dice la arquitecta Camila Piris Machado, a cargo de la obra. Y detalla: «Limpiamos la fachada de vegetación, grasa y hollín. Sacamos las baldosas de los balcones, las restauramos y las recolocamos. Lo mismo hicimos con las ornamentaciones del frente». La segunda parte de la casa, que en 1890 fue modernizada según la moda, recuperó su fachada color barroso. El frente de la tercera, será restaurado próximamente.
Son Altos de Elorriaga y de Ezcurra, en Alsina y Defensa
Por: Nora Sánchez
En un mes, la fachada de los Altos de Elorriaga va a lucir como en el siglo XIX, cuando desde el mirador de su terraza se veía el río. Tras los andamios, en Defensa y Alsina, ya asoma el frente blanco pintado a la cal, tan reluciente como cuando la casa fue construida, en 1808.
El Museo Santiago Graffigna fue reconocido por la Unesco por revalorizar y respetar el patrimonio edilicio, la identidad, y la esencia del lugar y las personas. Ya había sido declarado de interés por la Secretaría de Turismo y Cultura de San Juan, considerado ejemplo de turismo cultural sostenible.
El diseño, la dirección y conducción del museo estuvieron a cargo de la arquitecta Adriana Piastellini, que sobre la base de la antigua bodega hizo una cautelosa restauración logrando conservar los sistemas constructivos tradicionales de paredes de adobe y ladrillo, y el techo de cañizo, constituido por un armazón de cañas entretejidas.
Las antiguas bovedillas de ladrillo y perfiles de hierro pueden observarse a través de un piso de vidrio sobre el sector de guarda de vinos.
El tradicional establecimiento vitivinícola sanjuanino lanzó al mercado un vino de gran categoría de edición limitada llamado «Santiago Graffigna 135to Aniversario». Quiere con ello rendir un homenaje a su fundador por su enorme pasión por el vino. HUGO CARMONA TORRES
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