Una pequeña ermita neoclásica que alberga la pintura monumental más importante del pintor de La Corte de Carlos IV. Un íntimo ábside custodiado por un Cristo de marfil y una imponente lápida dónde leemos: Goya
Para garantizar la conservación de sus pinturas, el edificio fue declarado Monumento Nacional hacia 1900. La guía voluntaria comenta que estos frescos alcanzaron tal trascendencia en su época que la ermita se rebautizó como «la Capilla Sixtina del siglo XVIII«.
Poco después se construyó a su lado una iglesia idéntica con el fin de trasladar las celebraciones religiosas y reservar la original como museo. Esta ermita basa su singularidad en ser el panteón donde descansan los restos mortales del virtuoso pintor desde 1919.
La exposición ‘Deriva I. Un viaje por… 1929-2009’, una de las cuatro presentaciones que promueve el Ministerio de Vivienda del 14 de mayo al 28 de junio en la sala Arquerías de Nuevos Ministerios, refleja la evolución urbanística experimentada por el paisaje gallego de la mano de la vivienda en los últimos 80 años. Un vídeo donde se proyectan de forma paralela imágenes tomadas en 1929 y en 2009 es el eje central de esta muestra que incita a la reflexión.
PARIS.- Visitar en una misma semana dos grandes museos europeos en busca de testimonios de las culturas del Congo y de la Amazonía puede deparar al visitante insospechadas lecciones sobre la civilización de nuestro tiempo y la manera como en ella, sin que nadie lo pretendiera ni a menudo lo advirtiera, se ha ido produciendo esa sustitución del fondo por la forma -del contenido por el continente- que, en el pasado remoto, sólo era concebible mediante la magia, el pacto satánico o el milagro. Entre nosotros, los responsables del prodigio no parecen haber sido magos, diablos ni santos sino el narcisismo y la frivolidad.
«… Los buenos museos son, como los buenos mayordomos, invisibles. Existen sólo para dar relieve, presencia y atractivo a lo que exhiben, no para exhibirse a sí mismos y apabullar con su histrionismo a los cuadros, esculturas, instalaciones u objetos que albergan. ¿Pruebas? Todavía quedan algunas reminiscencias de un pasado en vías de extinción.
Por ejemplo, los dos museos de arte moderno de Renzo Piano que conozco: el que diseñó para la colección Du Menil, en Houston, y el museo de arte moderno de la Fundación Bayeler, en Suiza. En ambos, los limpios espacios, la atmósfera serena y sigilosa que fomenta la sencillez del diseño y la discreción de los materiales, permiten al visitante concentrarse en las obras y entablar con ellas ese silencioso diálogo en que el buen arte habla y enseña y el espectador escucha, goza y aprende. Renzo Piano debe de ser uno de los últimos grandes arquitectos que todavía creen que los museos están al servicio de los cuadros y esculturas, y no estos al servicio del museo y su progenitor. …»
La espiral más famosa del mundo, el Museo Guggenheim de Nueva York, cumple 50 años y lo celebra honrando a su creador, el arquitecto Frank Lloyd Wright. El mítico arquitecto norteamericano que reinventó la relación de la obra con el espacio es objeto de una apasionada retrospectiva en «su» casa, el museo que se comió dieciséis años de su vida. Y que se abrió al público sólo seis meses después de su muerte, en 1959.
Mucho ha llovido desde entonces. Y algunos chuzos cayeron de punta desde el primer día. Los puristas acusan, por ejemplo, al Guggenheim de haberse desviado del «verdadero» espíritu que Frank Lloyd Wright quiso imprimirle casi desde el principio, cuando parece que se dejaron sin respetar algunas instrucciones del creador. Particularmente sobre el color de las paredes (él quería que se pintaran de un blanco mucho más roto) y sobre la inclinación original del museo a ser visitado de arriba abajo, es decir, cogiendo un ascensor hasta arriba lo primero para ir descendiendo a pie por la espiral. En la práctica, muchas exposiciones se plantean en sentido ascendente, es decir, contrario.
* Nació en los años 50 junto a la base aérea y en 35 años fue habitado por 4.500 personas
* En 1992, los norteamericanos lo abandonaron y las casas pasaron a manos de los vecinos
* En los 120 chalés y 180 pisos no queda rastro de los inquilinos americanos originales
LAURA SANZ | ITXASO GLEZ. NAVIDAD (VÍDEO)
MADRID.- El año 1954 cambió la historia de Torrejón de Ardoz (Madrid, 116.500 hab.) cuando la dictadura franquista y el gobierno de EEUU acordaron la instalación de la base militar aérea en su término municipal. Para alojar a la tropa allí destinada, el ayuntamiento cedió 33.041 metros cuadrados a la construcción del barrio de El Saucar, donde levantó 287 viviendas en una primera fase, aunque finalmente fueron 300 -120 chalés y 180 inmuebles en altura- a imitación de las típicas urbanizaciones norteamericanas. En él, durante 35 años -hasta 1992- vivieron 4.500 militares y los 600 civiles que trabajaban a su servicio. Medio siglo después apenas queda rastro de aquella colonia militar ‘yanki’.
La semana pasada finalizó la edición 2009 del Salón Internacional del Mueble de Milán más conocido como Il Salone. La exposición no sólo reúne a los principales exponentes del mundo del diseño, sino que también sirve como plataforma para nuevas tendencias.
Recién llegado del Salón, el arquitecto Rubén Mochi compartirá con los lectores de epacioLiving.com algunas de sus experiencias dentro de la muestra. Rubén es arquitecto, profesor de la Universidad de Palermo y vivió varios años en Italia, donde llegó a diseñar algunos de los stands para ediciones anteriores de Il Saloni.
Fotografía tomada el 14-05-1959 en la que se observa el emplazamiento del Lincoln Center de Nueva York.
La gran institución cultural celebra su 50º aniversario inmersa en los cambios
BARBARA CELIS – Nueva York
Cumplir cincuenta años no es fácil en el mundo de las instituciones culturales. Pero en el caso del Lincoln Center de Nueva York, cuyo señalado aniversario se celebró el lunes, la efeméride ha servido también para lanzar una mirada hacia el futuro. Este centro cultural, el más grande de Estados Unidos, donde residen 12 compañías, desde la Metropolitan Opera a la Orquesta Filarmonica de Nueva York o al New York City Ballet, está inmerso en una profunda remodelación. La aspiración de sus gestores es humanizar esta estructura gigantesca y fría de 64.000 metros cuadrados concebida en una época, los años cincuenta, en que la relación entre espacios públicos, ciudadanos y oferta cultural era muy diferente a la del siglo XXI. «Ahora es imprescindible pensar en cómo maximizar el uso de estos preciosos espacios públicos. Además, hay que conseguir que el visitante se sienta bienvenido», aseguraba recientemente Reynold Levy, presidente del Lincoln Center.
La obra del maestro ha pasado por un proceso de depuración similar al que los cubistas sometían a los elementos de sus naturalezas muertas.
Marcelo Faiden . Arquitecto y docente *
Las naturalezas muertas resultaron ser uno de los medios más fértiles para muchos de los pintores cubistas. Con ellas lograron desplazar el interés que hasta el momento suponía el motivo o el tema a retratar, para concentrarse definitivamente en la consistencia visual que presentaba el lienzo.
El proceso de construcción resultaba aparentemente simple. En primer lugar seleccionaban una serie de objetos cuyas formas ya depuradas por el tiempo traían asociado un alto grado de estabilidad…
… Existen ya una serie de indicios que nos llevan a pensar que el trabajo de Mario Roberto Alvarez ha comenzado a pertenecer al universo de las guitarras, las botellas y las pipas. En primer lugar, cabe mencionar que el paso del tiempo ha hecho un trabajo impecable sobre su obra. (Precisamente, para verificar la acción del tiempo, el autor hace referencia a la obra construida hasta el año 1988.)
Lentamente ha erosionado todo lo que en algún momento se nos presentó como heroico, ideológico o racional, para dejarnos sin antesalas ni argumentos con fecha de caducidad, frente a un modelo de belleza que hoy más que nunca nos resulta propio.
Por otra parte, la universalidad de sus soluciones ha generado un catálogo latente, un material de paso obligado para gran parte de sus colegas.
Quien deba insertar una torre en una manzana consolidada sabe que podrá comenzar estudiando el edificio Panedile I o el Club Alemán; o quien desee diluir la ochava de los bajos de un edificio en altura sabe que en Posadas y Schiaffino encontrará un ejemplo canónico. Pero también estará disponible la obra de Alvarez para quien quiera verificar las múltiples maneras de resolver con criterios de precisión, economía y consistencia tanto un edificio como una cortina de enrollar, una escalera, un pasamano, una carpintería…
* El autor es titular del estudio Adamo-Faiden, profesor de la UBA, UP y doctorando de la ESTA Barcelona.
El edificio de la Gestapo, ubicado en la Prinz Albert Strasse, 8, Berlín, hacia 1945.
El antiguo edificio de la Gestapo en Berlín albergará un centro de documentación sobre la represión de las SS.
Un nuevo centro de documentación emplazado sobre la antigua cárcel de la policía secreta nazi, la Gestapo, ofrecerá a partir de 2010 una disección del aparato de represión estatal orquestado por las temidas SS. Tras doce años de exhibición al aire libre junto a un fragmento del muro de Berlín (1961-1989), Topografía del terror se hará un hueco definitivo en el panorama museístico de la ciudad para mostrar los crímenes de las tropas de elite de Adolf Hitler.
La fundación ha celebrado hoy la colocación del techo del edificio de acuerdo con la tradición, en la que el capataz de la obra brinda con los presentes por que el proyecto llegue a buen término y estrella la copa contra la estructura inacabada. El inmueble, una construcción cuadrada y diáfana, tendrá una superficie de 3.546 metros cuadrados, repartidas entre la planta baja y el sótano. El proyecto ha supuesto una inversión de 38 millones de euros, asumida por el Estado y por el gobierno regional de Berlín.
Nacido en 1902, Jacobsen ingresó al mundo del diseño por la arquitectura.
Sus primeros pasos fueron como albañil hasta que a los 22 años ingresa en Real Academia de Artes de Copenhague (donde años después se formaría su par Verner Panton). Como estudiante de arquitectura se embebe de las ideas de la Bauhaus, la vanguardia que prima por aquella época.
Diseño y arquitectura en tiempos de desafíos. Ambientaciones que fusionan estilos y la búsqueda del equilibrio entre lo estético y lo posible
Hubo el tiempo de la sencillez y la religiosidad colonial; luego, el de las influencias italianas y francesas, el de los imponentes palacios de inspiración neoclásica. En 1936, la construcción del edificio Kavanagh anticipó el ansia de modernidad que marcaría a la arquitectura argentina de los años 60. Durante esa década, los trabajos de Clorindo Testa, Mario Roberto Alvarez, Justo Solsona y Horacio Baliero, entre otros, demostraron que surgía una escuela argentina de arquitectura dispuesta a poner en crisis el clasicismo imperante hasta ese momento, influyente en el exterior y lista para plasmar sus principios en proyectos tales como los del Banco de Londres, la Biblioteca Nacional, Argentina Televisora Color, el Centro Cultural General San Martín.
La globalización y el cambio tecnológico de fines del siglo XX se cristalizaron en las espectaculares torres levantadas a partir de 2003: un auge constructivo que en su momento sorprendió a muchos de los implicados pero que hoy, en plena debacle económica internacional, llegó a su fin. ¿Qué esperar, entonces? A juzgar por las respuestas de los profesionales consultados por LNR, nada que no implique una confiada expectativa. «No hay duda de que la crisis está establecida y va a obligar a terminar con los desmanes y locuras propuestos por un mercado a veces frívolo y caprichoso -asegura Ignacio Lopatín, docente desde hace 40 años en la FADU-UBA, ex director de Planeamiento Urbano de la Ciudad de Buenos Aires (entre 2002 y 2004) y creador del estudio que lleva su nombre-.
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