América | Costa Rica | El vergel de Centroamérica


La Iglesia de Orosi sigue la típica estructura de la zona
La Iglesia de Orosi sigue la típica estructura de la zona

La alegría de sus gentes es una de las señas de identidad de Costa Rica. Pero también sus parques naturales, su exuberante vegetación, su clima, sus más de 1.250 especies de mariposas, sus eternas playas, sus cafetales, sus huertos.. Un auténtico paraíso en la Tierra.

Texto | Fotos: Lucía Martín

¡Pura vida! Es la frase que repite una y otra vez el camarero de un modesto bar de Heredia, ciudad cercana a San José, la capital de Costa Rica. La repite en su charla que ameniza con una guitarra porque según cuenta, él antes cantaba en una orquesta. Los presentes le escuchan divertidos mientras apuran su guaro con fresca, una explosiva mezcla compuesta de aguardiente de caña de azúcar (guaro) junto con limonada local (fresca).

De los presentes ninguno es rico, ni nada en la abundancia y seguramente hasta tenga mal de amores… y, sin embargo, está contento. La alegría es una de las características de Costa Rica y nada tiene que ver con la consumición del anterior combinado: se diría que es algo innato al tico, nombre del habitante local. Será el clima, la exuberante vegetación o una economía más o menos próspera (se denomina a Costa Rica como la Suiza de Centroamérica) pero los costarricenses son alegres y hospitalarios a partes iguales.

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Coimbra, siempre melancólica a orillas del río Mondego – Viajar_Gourmet – ABC2 – Portugal


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Hay quien asegura que el viajero que abandona Coimbra se ve invadido por un sentimiento de melancolía que le incita a regresar a esta milenaria ciudad ubicada a orillas del río Mondego. La importancia de su Universidad, una de las más antiguas de Europa, y su vasto patrimonio cultural ejercen sobre el visitante un poderoso influjo que provoca en él la necesidad de volver a recorrer sus sinuosas calles, donde aún pueden escucharse los nostálgicos fados de los estudiantes.

La ciudad de Coimbra posee una vitalidad propia como resultado de un pasado plagado de hechos relevantes y de los recuerdos de miles de portugueses que, todavía hoy, repartidos por todo el país o más allá de sus fronteras, añoran aquellos años de juventud vividos en ella mientras cursaban sus estudios universitarios. Tiempos de despreocupación, de festejos, de ilusiones y de esperanza, que aún permanecen en cada uno de los rincones de Coimbra y que el viajero que la recorre acaba sintiendo como propios.

La parte alta de la ciudad, rematada por la reconocible silueta de la Torre de la Universidad, representa la vertiente más cultural de Coimbra, donde se respira el juvenil ambiente de la vida académica y se conservan algunas de las construcciones más antiguas, como el Criptopórtico romano, la Catedral Vieja o la Iglesia de San Antonio de los Olivares. Recorrer las empinadas calles de la parte alta es todo un reto para el equilibrio, y las casas y antiguas residencias universitarias parecen ir descolgándose de la cima de la colina en un descenso imposible.

Sobre el margen derecho del río Mondego se asienta la parte baja de la ciudad, a la que se accede cruzando el Arco de Almedina. Allí, el bullicio de los mercados y restaurantes refleja el carácter más comercial de Coimbra, y pueden contemplarse verdaderas obras de arte como el Monasterio de la Santa Cruz.

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Coimbra, cuna de las ciencias y de las letras.
Coimbra es la tercera ciudad más grande de Portugal. Es una antigua ciudad universitaria, famosa por sus calles sinuosas y casas colgantes

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Asia | Patrimonio, Viajes| La Pagoda del Perfume


Templo en la Pagoda del Perfume, Vietnam
Templo en la Pagoda del Perfume, Vietnam

A sólo sesenta kilómetros al suroeste de Hanoi, Chua Hong – La Pagoda del Perfume – es un lugar sagrado, en medio de una naturaleza esplendorosa, llena de magia y encanto. Cada año concita a miles de peregrinos budistas que acuden en masa durante los grandes festivales de primavera, entre marzo y abril, y también todos los fines de semana.

Texto | Fotos: Francisco López-Seivane

Casi sin darse cuenta, pasa uno del marasmo de tráfico de Hanoi al océano de campos de arroz que se extiende hasta el horizonte en cualquier dirección. Es un descanso dejar que la vista se pierda sin fin por los inacabables arrozales, verdes y amarillos, salpicados de coloridas figuras humanas, bajo ese pequeño volcán de paja con que se protegen del sol (y de la lluvia) los vietnamitas. Los campos que nos rodean sólo se ven interrumpidos, más bien partidos, por la línea interminable de la carretera.

En la distancia, una larga cordillera de formas caprichosas pone un telón de fondo al paisaje. Al pie de las colinas, un pueblo sofocado por el mar de arroz que lo circunda, aprieta defensivamente sus casas como si temiera ser tragado por los tallos que lamen sus muros. Una nube horizontal, suspendida misteriosamente en el aire, impone el fulgor de su blancura sobre la policromía agostada de los arrozales.

Es como si Sorolla hubiera añadido la magia de su luz a un cuadro de Van Gogh. Me dicen que el pueblo se llama Van Son (‘Nube en la montaña’). Nada que objetar, excepto que al atravesarlo encontramos la carretera completamente cubierta de gavillas de arroz secándose al sol como si fuera un era. Ni que decir tiene que el conductor dejó rodar su vehículo sobre la parva como si tal cosa, recordándome mi infancia en las trillas de Castilla.

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hombreloboTV: Camino hacia la Pagoda del Perfume, en Vietnam

Vietnam (IV): Hanoi, Pagoda del Perfume y Bahía Halong
Hanoi
Un corto vuelo nos hizo atravesar la mitad del país que nos faltaba para llegar a Hanoi. (20 de agosto)

Desde el aeropuerto de Noi Bai ( a 37 kms. de Hanoi) un autobús nos trasladó hasta el centro de la ciudad de Hanoi. Durante el trayecto habíamos visto en la guía, un hotel que teníamos la intuición que sería interesante pernoctar en él.

Tierra de castillos y batallas · Reportaje


Castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén)
Castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén)

Quince fortalezas de Jaén acogen un centenar de actividades turísticas

GINÉS DONAIRE

La provincia de Jaén está considerada, junto con Siria y Palestina, el lugar del mundo con mayor número de torres, atalayas, fortalezas y castillos por kilómetro cuadrado. La ubicación estratégica del territorio jiennense, como puerta entre Andalucía y Toledo, hizo que musulmanes y cristianos poblarán Jaén de castillos, y Fernando III consideró clave la conquista del alto Guadalquivir para expropiarle Al-Andalus a los musulmanes.

Todo este legado heredado de distintas civilizaciones se ha puesto ahora en valor gracias a la Ruta de los Castillos y las Batallas, un itinerario turístico-cultural promovido por la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, con el apoyo de los empresarios turísticos, que conecta los principales castillos de Jaén junto a los escenarios de las importantes batallas entabladas en la zona: Baécula (208 antes de Cristo), Navas de Tolosa (1212) y Bailén (1808).

Desde el pasado mes de mayo y hasta diciembre, un total de 15 fortalezas jiennenses acogen más de un centenar de actividades que invitan a sumergirse en un viaje a la Edad Media y disfrutar de fiestas, torneos, mercadillos medievales, música andalusí y gastronomía de la época. Uno de ellos es el impresionante castillo de Burgalimar de Baños de la Encina, en Sierra Morena, una de las construcciones militares califales señeras de la España medieval. Aquí se han celebrado durante todo el verano visitas guiadas teatralizadas y actividades de animación y musicales, que volverán a repetirse el próximo mes de octubre.

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Roma, una ciudad llena de arte – Viajar_Gourmet – ABC2 – Italia


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Roma es una de las ciudades más bellas y visitadas del mundo. Sus fuentes, monumentos, iglesias, plazas y museos consiguen que el visitante camine por una urbe en la que el arte está presente a cada paso. Además, su deliciosa gastronomía, el clima del mediterráneo y el carácter alegre de sus habitantes consiguen que el turista disfrute de sus lugares mágicos.

Nada más llegar a Roma, el turista puede observar cómo los monumentos del Antiguo Imperio Romano se mantienen intactos al paso del tiempo, conservando la belleza con la que un día fueron construidos. Así, el Coliseo, que albergaba las famosas luchas entre gladiadores y fieras, llama la atención del visitante por el buen estado de su arquitectura. (Reservas en línea: www.pierreci.it).

El Foro Romano, que fue el centro de la ciudad y donde tenían lugar las relaciones comerciales de la Antigua Roma, ha permanecido entre ruinas para mostrar al viajero cómo fue la vida de los romanos en aquella época. El Panteón, un templo construido en el siglo II d.c en honor a los dioses, está situado en la Plaza La Rotonda y muchos son los turistas que se acercan hasta él para comprobar su belleza. Otro de los momentos que fueron erigidos durante la Roma Imperial son las termas de Caracalla, un amplio complejo de baños, que a pesar de ser despojados de sus riquezas aún siguen siendo una atracción turística importante.

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Viajar a Roma

La cultura y la magia del antiguo Egipto – Patrimonio ::: Viajes


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Más de 2.000 años después de su desaparición, la civilización egipcia sigue captando la atención de historiadores y turistas. La espiritualidad de sus templos, los misterios de las pirámides y la riqueza cultural de sus ciudades hacen de Egipto un país de visita obligada. La mejor manera de descubrir sus secretos es realizar un crucero por el río Nilo, que nos llevará desde Luxor a Alejandría, pasando por Assuán, Gizeh y, por supuesto, El Cairo.

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África | Libia | Trípoli, cuarenta años después


Trípoli es una amalgama de iglesias católicas, ortodoxas, ruinas romanas y medersas musulmanas
Trípoli es una amalgama de iglesias católicas, ortodoxas, ruinas romanas y medersas musulmanas

El viejo Trípoli recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Esta ciudad libia, apenas abierta al turismo y donde la imagen de Gaddafi es omnipresente, tiene una larga historia y ha sabido sobrevivir a todo tipo de sinsabores.

Javier Mazorra

Lo primero que llama la atención, justo antes de aterrizar en el aeropuerto de Trípoli, es lo cerca que se encuentra el desierto del Sáhara de la costa de Libia. Aún quedan algunas granjas y cultivos iniciados por los italianos durante la época colonial pero el avance de la arena parece imparable. Quien llegue con Catai o alguna otra agencia de cierto nivel, los trámites de policía y aduana son mínimos. Se aguardan unos minutos en una cómoda sala de espera donde se tiene el primer contacto con la imagen del Líder de la Revolución.

Pocos minutos después, fuera del aeropuerto, la presencia de Gaddafi -ya sea a través de proclamas, pasajes del Libro Verde o retratos en Technicolor- es avasalladora. En su compañía, vestido de beduino, de militar, de explorador o visionario, se hacen los cerca de cuarenta kilómetros que separan el aeropuerto del centro. De camino, el guía –con su correspondiente policía turístico que debe acompañar obligatoriamente a los visitantes- señala la presencia de una gigantesca fortaleza en su cuyo interior se esconde la ciudad prohibida donde reside el jefe.

Y casi de sopetón se llega al viejo Trípoli que recuerda de inmediato a La Habana, con sus suntuosos edificios de principios del siglo XX pidiendo a gritos ser remozados. Existe incluso una especie de malecón y unas playas donde la gente se pasea más que se baña. Nadie obliga a las mujeres a cubrirse pero lo hacen casi todas por razones culturales.

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Europa | Francia | Castillos, viñedos y buena vida en el Languedoc francés


Beziers, en el bajo Languedoc, es de origen romano
Beziers, en el bajo Languedoc, es de origen romano

En el extremo sur de Francia se ubica esta región que, por su situación, muchos comparan con un anfiteatro que mira al mar. Posee un largo litoral mediterráneo con playas arenosas que se extienden 180 kilómetros desde la frontera española hasta Camargue. El Languedoc es una tierra con fuerte personalidad y horizontes diversos.

Texto | Fotos: Pedro Madera

Los que disfrutan con las carreteras estrechas y los pueblos escondidos detrás de una curva tienen lugares míticos. El slow drive está de moda. El Languedoc es un lugar perfecto para nuestro propósito, a sus increíbles paisajes suma su ritmo tranquilo de vida. Este sitio hay que conocerlo sin prisas, paladeando cada reflejo del sol en el agua, saboreando cada destello en sus viñedos, degustando cada conversación con los lugareños… Un sitio donde volver es casi obligación.

La región de Languedoc–Rousillon se encuentra situada en el extremo sur de Francia y limita con los Pirineos, Andorra y España por la parte inferior; y con Provenza y los Pirineos Centrales al norte, hasta Auvergne. Por su situación muchos se refieren a esta región como un anfiteatro que mira al mar. Posee un largo litoral mediterráneo con playas arenosas que se extienden 180 kilómetros desde la frontera española hasta Camargue. El Languedoc es una tierra con fuerte personalidad, donde sus horizontes son tan diversos que la región no puede reducirse a un solo destino.

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Ávila, ciudad artística y espiritual – Arte – Cultura – España


Vista de la Muralla de Ávila, España
Vista de la Muralla de Ávila, España

M. MEDINA | MADRID

Ávila es una de las ciudades más bellas de nuestro país. Situada a 115 kilómetros de distancia de Madrid y perteneciente a Castilla y León, fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1985.

Lo que más impresiona de Ávila son sus murallas. Sobre su origen se ha escrito mucho. La versión más tradicional asegura que las obras comenzaron en el año 1090 tras la bendición del obispo Pelayo. Los autores serían, según la leyenda de Ávila, los «maestros de jometría» Casandro Colonio y Florín de Pituenga. Bajo sus órdenes, 2000 hombres levantarían esta estructura artística en nueve años.

Otros estudios más recientes defienden la construcción románica de las murallas pero en lo que todas coinciden es en que se trata del recinto amurallado mejor conservado de España y probablemente de Europa, y es el monumento completamente iluminado más grande del mundo.

Pero Ávila posee un centro histórico muy rico. Además, de su catedral, de estilo gótico y renacentista que alberga en su interior un monumental retablo realizado por Pedro Berruguete, Ávila cuenta con numerosas iglesias, basílicas y monasterios de gran valor artístico, como la basílica de San Vicente (siglo XV); la iglesia de San Pedro (siglo XII); la ermita de San Segundo o el monasterio de Santo Tomás.

Ávila también fue, y continúa siendo, la ciudad de la mística y de la espiritualidad. En ella nació, se educó, se convirtió e inició su obra reformadora y escritora, Santa Teresa de Jesús. También fue en Ávila, donde inicio su labor el místico poeta, San Juan de la Cruz. Existe una ruta turística, la ruta de Santa Teresa de Jesús, que nos lleva por los monumentos más importantes en la vida de esta santa. Comenzaríamos visitando el convento de Santa Teresa, su casa natal, que se compone de iglesia y convento. Continuaríamos por el Monasterio de la Encarnación, en el que ingresó Teresa de Jesús en 1535 y finalizaríamos en el Convento de San José donde vivió la santa desde 1562 hasta 1567.

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Imágenes de Ávila

Hoteles | The Balé, Bali | La elegancia de lo discreto


The Bale es de los mejores resorts de la isla de Bali
The Bale es de los mejores resorts de la isla de Bali

Pedro Madera

Buscar otra opción mejor es imposible. La mítica isla indonesia de Bali parece producir resorts de este estilo con mucha facilidad, y aunque cada uno tiene algo especial, The Balé despunta entre los mejores.

The Balé representa una forma de vida a la que uno se puede acostumbrar fácilmente. Descanso, privacidad, gastronomía exquisita y un servicio impecable son parte de la fórmula. De día es la paz balinesa, de noche una sinfonía de aromas, olores y sonidos. Todo ello en un lugar privilegiado con jardines exuberantes cuajados de orquídeas y flores tropicales, zonas comunes que armonizan con el paisaje en espacios abiertos y llenos de luz…¿El paraíso tal vez?

El camino que conduce al Pavillion ya anticipa la armonía y serenidad que aguarda al atravesar la puerta. El más pequeño tiene más de 200 metros cuadrados así que aquí se aplica aquello de que el verdadero lujo es el espacio. Las cristaleras a la piscina y el jardín privado aumentan esa sensación de amplitud que nunca abandona al huésped.

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Fotos de The Bale, Nusa Dua

La banca embarga dos de los últimos hoteles de lujo construidos en Barcelona – La Florida y El Miramar


Terraza del Miramar bar en el Hotel Florida de Barcelona.
Terraza del Miramar bar en el Hotel Florida de Barcelona.
  • Se trata de los hoteles Miramar y La Florida.
  • El banco alemán Aareal Bank está ultimando el embargo.

EFE.

El banco alemán Aareal Bank está ultimando el embargo de dos de los últimos hoteles de lujo de Barcelona, el gran hotel La Florida y el Miramar.

En los dos casos el banco alemán embargará ejecutando créditos por valor de 70 millones de euros, mientras que su propietario, el fondo de inversión norteamericano Apollo, ha optado por liquidar estos activos, según que publica La Vanguardia.

Apollo, que ha cambiado recientemente su nombre por el de Área Property, había invertido 100 millones de euros entre el 2005 y el 2007 en la compra de los hoteles, los dos al grupo Stein, situados en las dos montañas que rodean Barcelona, la de Montjuic, donde está el Miramar, y la del Tibidabo, donde se ubica La Florida.

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Ciudades sin civilización · Antonio Muñoz Molina, Ida y Vuelta


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«No puede haber civilización sin ciudades«, escribe Saul Bellow, «pero hay ciudades sin civilización«. Él se refiere a Chicago, la ciudad de los terribles inviernos sin misericordia de la gran Depresión; yo leo la novela en la que vienen esas palabras, The Adventures of Augie March, una mañana de agosto, en Madrid, sentado al fresco de los plátanos y los magnolios gigantes del paseo del Prado, que es una de las islas más indudables de civilización que pueden encontrarse en una ciudad europea, y por donde paso tantas veces camino de algunas de las instituciones más civilizadas que conozco: el Museo del Prado, la Real Academia, el Thyssen, el Botánico, el Reina Sofía, las librerías de viejo de la cuesta de Moyano, sin olvidar el añadido más reciente, la extraordinaria sede de la Fundación La Caixa, con su jardín vertical y sus viejos muros de ladrillo como suspendidos en el aire, una nave industrial de hace un siglo levantada sin peso en la ciudad del presente.

Uno de los rasgos de la civilización es que siempre es más frágil de lo que parece y siempre está amenazada. Un poco más arriba del paseo del Prado y del de Recoletos se abrió en la ciudad en los primeros años setenta el cráter imperdonable de la plaza de Colón, que no es una plaza sino un descampado sin alma de torres especulativas y tráfico como de autopista, con algo de urbanismo apocalíptico suramericano. En el paseo del Prado y en Recoletos se puede caminar siempre al amparo de los árboles: en Colón uno se ve arrojado a una intemperie de sol homicida o de vientos invernales, arreado en manadas para cruzar a toda prisa los pasos de cebra. La llamada plaza de Colón es una muestra infame de lo que estaban haciendo con las ciudades los planificadores, los teóricos del urbanismo y los grandes expertos en los años sesenta y setenta, cuando la capitulación institucional ante los intereses de los especuladores y de los fabricantes de coches aún se revestía con la máscara conveniente de la modernidad, del progreso implacable. Le Corbusier y sus discípulos alumbraban el camino del porvenir, que más que un camino resultaba ser una gran trama de autopistas. Hasta bien entrado el siglo XX las tecnologías del transporte colectivo se habían integrado sin quebranto en el tejido de las ciudades y habían contribuido a su expansión orgánica: las líneas de metro y de tranvías permitían el nacimiento de nuevos vecindarios hechos a la medida de los pasos humanos; los tranvías circulaban con la misma eficacia por las calles sinuosas de los cascos antiguos y por las perspectivas despejadas en las que las ciudades se abrían al campo. Cuando yo llegué a Granada, en 1974, acababan de clausurarse las líneas de tranvías, que comunicaban el centro de la ciudad con la Vega del Genil y con las estribaciones de Sierra Nevada. En Granada todavía quedan nostálgicos del tranvía de la Sierra, construido por un ingeniero ilustrado que se llamaba Santa Cruz, al que fusilaron los matarifes falangistas en el verano de 1936. Uno tomaba el tranvía en una acera arbolada de la ciudad y subía en él por la orilla del Genil hasta las laderas colosales del Veleta.

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Sobre el Autor del artículo:

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 10 de enero de 1956) es un escritor español y académico de número de la Real Academia Española (1996). Actualmente reside entre Madrid y Nueva York, donde dirigió el Instituto Cervantes hasta mediados del 2006.

Fotografía que ilustra la nota original retirada por orden del abogado de su autor.

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