
EFE | MADRID

EFE | MADRID

Era el primer día de trabajo para uno de los fallecidos, que no llevaban arneses ni cascos.- Los testigos apuntan al viento como causa
JUAN MANUEL PARDELLAS / AGENCIAS – S. C. de Tenerife / Madrid
Dos trabajadores de la construcción que realizaban sus labores sin protección han fallecido este lunes al caer la grúa en la que trabajaban sobre la autovía de salida de Arrecife, capital de Lanzarote, hacia el aeropuerto de la isla, han informado testigos presenciales del accidente laboral. El siniestro ha tenido lugar hacia las 8.45, cuando la grúa, una plataforma elevadora de las que se utilizan para la limpieza exterior de edificios, se ha desplomado lateralmente sobre la calzada. La grúa ha caído desde 13 metros de altura sobre un vehículo que circulaba por la vía y ha resultado herido su conductor. Los testigos apuntan que hacía un fuerte viento en el momento del accidente.
desde Dos obreros muertos al caer una grúa en Lanzarote · ELPAÍS.com.
Mi Opinión: el colapso de la industria del ladrillo y el subsecuente paro en el sector construcción agudizan los casos de improvisación y las «novatadas» – en esta ocasión, significó la pérdida de la vida de los implicados…
M. MEDINA | MADRID
desde Alcalá de Henares, la cuna de Cervantes – Arte – Cultura – ABC.es.

El color verde invade, trepa por las paredes y se desarma en el azul del cielo y el amarillo en un día soleado. Un sonido sutilmente metálico recrea un ambiente moderno y perdurable. Son las hojas de chapa de agapantos que coronan las dos alas laterales de la edificación central. Esta casa, que conjuga e integra espacios exteriores con interiores, se presenta clásica en sus proporciones pero con una estética contemporánea y funcional. Las paredes materializan las líneas fuertes; curvas y rectas de colores impactantes dan movimiento a las fachadas. Además, las formas curvas tienen la intención de dar tregua a los ruidos de la calle, y permitir un refugio privado.
Dos bloques de construcción se intercalan con tres espacios verdes. Estos sectores fueron trabajándose con la idea de resaltar de manera natural y descubrir los ámbitos de acceso, corredores y estar. Sobre la base de la arquitectura tan personal de Eugenio Cesar, el diseño paisajista de Teresa Zuberbuhler buscó mantener la sintonía con la propuesta preexistente. La premisa fue respetar el estilo fresco de la casa.
Lugares abiertos
Para el deleite de los que atraviesan la primera entrada y transitan el sector que separa el área de servicios del área principal, la vegetación neta y monocromática expresa frescura y abundancia. Antes de ingresar por la puerta del cuerpo central, dos estanques estrechos y curvos, que acompañan la forma de la pared, surgen de cada lado. Albergan camalotes, lotos, papiros y ranas huidizas. El agua sólo aparece como colchón silencioso donde las plantas flotan en armonía. Al atravesar la casa se llega a una generosa galería de ladrillos, preludio del jardín.
desde Paisajismo: Sintonías, ritmos en verde y blanco | Revista Jardín.
(el artículo incluye galería de imágenes del diseño paisajístico)
Archimag ist das etwas andere ArchitekturMagazin im Netz. In einer Mischung aus Blog und Magazin werden Architekten und deren Architektur vorgestellt. Hierbei liegt der Schwerpunkt auf den Perlen der Alltagsarchitektur und nicht bei den bekannten und genügend in den Medien vertretenden Personen und Objekten.

En 12 años, el museo proyectado por Frank O. Gehry ha cambiado Bilbao. La casa madre neoyorquina celebra su 50º aniversario y el vástago vasco homenajea a Frank Lloyd Wright, arquitecto del museo en Manhattan.
EVA LARRAURI
El Guggenheim mira estos días a la historia de su propio nombre. Las dos exposiciones temporales que coinciden en sus salas hablan de los rasgos que marcaron la personalidad Guggenheim a lo largo del siglo XX, mucho antes de que cuajara la idea de exportar la marca fuera de Estados Unidos: la arquitectura de Frank Lloyd Wright, el autor del edificio en espiral del Guggenheim de Nueva York, y las aportaciones de los coleccionistas privados que se sumaron a los fondos de arte contemporáneo que atesoraba Solomon R. Guggenheim. El cruce de las exposiciones, en plena conmemoración del 50º aniversario del Guggenheim de Nueva York, revela el origen de la casa madre, que hace 12 años heredó el museo de Bilbao e incorporó con éxito a otro edificio de formas impactantes, el diseñado por Frank O. Gehry con sus formas curvas y su cubierta de titanio.
Wright, el arquitecto que buscaba la armonía física y espiritual entre los edificios, los seres humanos que los utilizaban y el entorno, creó al final de una prolífica carrera de siete décadas de duración un museo radicalmente diferente. La obra que cerró su trayectoria surgió de un proceso que se prolongó 16 años. En ese tiempo cambiaron aspectos fundamentales del proyecto, construido con acero y hormigón, pero desde los primeros bocetos estaba presente la rampa en espiral que aumentaba de tamaño al irse elevando. La exposición que se muestra en el Guggenheim de Bilbao recorre toda su carrera, con dibujos, fotografías, maquetas y vídeos de animación de más de 60 proyectos, incluidos los que no llegaron a realizarse. Detrás del talento de Wright en el proyecto del Guggenheim estaba el dinero de Guggenheim y el estímulo de Hilla Rebay, artista y mano derecha del magnate. Rebay encaminó la pasión coleccionista de Guggenheim hacia el arte no objetivo, hacia las nuevas manifestaciones que emergían en el convulso mundo de la primera mitad del siglo XX. La exposición De lo privado a lo público: las colecciones Guggenheim pone el foco de atención en las compras de Rebay que acabaron engrosando la colección y las que con el paso de los años fueron aportando los galeristas Karl Nierendorf y Justin Tannhauser; la sobrina del fundador, Peggy Guggenheim, y la mecenas Catherine S. Dreier, la creadora del primer museo de arte moderno de Estados Unidos. Con sus colecciones llegaron al Guggenheim las obras que configuraron su personalidad.
desde La varita mágica del Guggenheim en El Viajero de ELPAÍS.com.

Diseño / Industrial / Mes del Diseño
Vivian Urfeig .
Pasó octubre, quedó el diseño. Con más de 130 actividades simultáneas el Mes del Diseño dio cuenta de la fuerza y la convocatoria que tiene la disciplina en Buenos Aires. El Centro Metropolitano de Diseño (CMD) organizó desde presentaciones, instalaciones, exposiciones y eventos interdisciplinarios, hasta visitas a estudios y fábricas, lanzamientos de productos, seminarios, conferencias y workshops. El variado cronograma dio cuenta de la diversidad de manifestaciones que validan el título otorgado por la UNESCO en 2005, cuando designó a Buenos Aires Ciudad de Diseño e integrante de la Red de Ciudades Creativas del planeta.
Además de haber funcionado como una plataforma ideal para mostrar novedades, generar redes y vincular a estudiantes y profesionales con algunos sectores de la industria, el evento sirvió para cocinar un plato fuerte: Buenos Aires como sede del Festival Internacional de Diseño 2010. Los organizadores confían en que la ciudad está a la altura de su Bicentenario y puede festejar de local. En este sentido, Enrique Avogrado, Director General de Industrias Creativas y Director General de Comercio Exterior (organismos de los que depende el CMD) se dedicó a testear y comprometer instituciones, diseñadores y organismos vinculados a la aplicación del diseño en el desarrollo económico, un eje clave de su gestión. «Me interesa focalizar que tanto industria como servicios se lean como sinónimo de agregación de valor, en función del armado y la proyección a futuro del festival internacional», le dijo a ARQ.
El entusiasmo por lo que viene se basa en las múltiples entradas que ofreció el Mes del Diseño para empaparse de tendencias locales e internacionales. Sin dudas, la identidad verde se posicionó como adn del diseño local y tuvo en la muestra Integrando al Futuro su ejemplo más contundente. Los productos, conceptos y prototipos que se exhibieron en el CMD comparten una identidad ecológica. La temática de la sustentabilidad fue el eje de los procesos productivos y los productos realizados con materiales nobles, de bajo impacto ambiental y extensa vida útil.La familia de cuencos térmicos en porcelana y cuero, de Optimo Design (Cristian Cavallini y Marcos Donatti), obtuvo el primer premio de $7.000 que otorgó por orden de méritos la Fundación Banco Ciudad a los participantes de la muestra. El segundo, de $3.000, fue pare el kit de cartera, bolso y monedero en fieltro Mamushka, del estudio Planar (Lucila Flombaum, Natalia y Pablo Di Muzio). Realizado en fieltro de lana industrial biodegradable, genera el mínimo desperdicio a partir del aprovechamiento total del material. También se llevaron aplauso, medalla y beso una cocina solar portátil, un generador eólico de campaña y un set de almohadones, puff y alfombras en scrapp de algodón (Azzularq). «Para que a largo plazo el diseño resulte viable es indispensable que se mueva en los ejes ambiental y social, además del económico», subrayó Anabella Rondina, coordinadora del Area de Gestión de Diseño del CMD.
desde Lo que dejó el mes del diseño.
Berto González Montaner. Editor jefe ARQ
bmontaner@clarin.com
El diseño inundó Buenos Aires durante el mes de octubre con más de 130 actividades que convocaron a diseñadores nacionales e internacionales y estudiantes. Según Enrique Avogadro, director general de Industrias Creativas, el éxito de esta movida da impulso cierto a la iniciativa de que Buenos Aires sea sede del Festival Internacional de Diseño 2010. ARQ hizo su aporte presentando dni#6 y d: Archivo de diseño, un nuevo coleccionable dedicado al diseño industrial, gráfico y de indumentaria y textil que ya cosechó elogios entre los especialistas (página 13). Hoy presenta su segunda entrega con fichas sobre la Bauhaus, Philippe Starck, Stefan Sagmeister y Giorgio Armani, entre otras.

CIUDADES :: ESTADOS UNIDOS
Considerada un santuario del juego, paradigma urbano del pecado y los placeres, es una de las ciudades más palpitantes del mundo. Toda su magia, su seducción
y su misterio.
Cómo visitar Las Vegas, la ciudad de los mil rostros? Cada metrópoli ofrece sus sorpresas y misterios, pero la mayor parte de las veces estos pueden rastrearse, contarse y fijarse. En Las Vegas (Estado de Nevada, casi dos millones de habitantes) esto es casi imposible. La ciudad arrancada al desierto de Mojave, que se localiza en una zona rodeada de montañas con un terreno completamente árido con viento polvoriento y suelo rocoso cambia cada día, es la viva representación -por momentos delirante- de un rasgo central de la cultura norteamericana: las posibilidades ilimitadas de la vida, la energía, la movilidad.
Casi 90 años atrás, era un pequeño pueblo que había conseguido agua potable del río Colorado hasta que en 1931, con la legalización del juego, inició su fama que se afianzó con la construcción de varios grandes hoteles en 1941. Lo demás fue una escalada hacia la gigantografía, las inversiones monumentales, la puesta en escena glamorosa de lo que algunos consideran pecados y otros, placeres: el juego, la bebida, las mujeres, la vida nocturna. Las Vegas es una ciudad en la que tres millones de personas se alojan al mes en sus hoteles, el doble que en Nueva York; Las Vegas tiene 1.700 salas de juego, decenas de shows de primer nivel (aquí cantaban en forma permanente Elvis Presley y Frank Sinatra), es una ciudad febril donde la mayoría de sus habitantes vino de otro lado, un lugar visitado por 35 millones de personas cada año de las cuales el 85 por ciento -según una encuesta- apostó a algo y gastó un promedio de 532 dólares en las mesas de juego, un sitio en el que se organiza el principal torneo de póquer del mundo (el año pasado participaron 58.720 jugadores de 124 países y se repartieron 180 millones de dólares).
desde ¡Que viva Las Vegas!.

Por Rodrigo Herrera Vegas
Para lanacion.com
Hace unos días fui a tomar un café con el ingeniero argentino Enrique Covas. Me estuvo contando sobre un concepto innovador que viene pensando hace varios años, y que podría ser una solución interesante para mejorar nuestra matriz energética, primordialmente orientada hacia los combustibles fósiles.
La energía eólica , como muchos saben, es una de las energías más «limpias» disponibles en la actualidad, y la Argentina tiene numerosas regiones consideradas dentro de las mejores del mundo. Sin embargo, presenta algunos inconvenientes
El primero es que el viento es discontinuo. Si imaginamos un pueblo alimentado exclusivamente por energía eólica en un lugar caribeño, solamente tendríamos electricidad entre el mediodía y el atardecer cuando soplan los vientos alisios.
Para tener electricidad a la noche se tendría que almacenar la energía de alguna forma . En las instalaciones hogareñas, se utilizan típicamente bancos de baterías de camiones o automóviles aunque a gran escala este sistema es impracticable y contaminante.
Otro inconveniente menos conocido de los molinos eólicos es que la electricidad producida suele ser de mala calidad en términos de frecuencia. La electricidad que consumimos proveniente de la red es de tipo alterna, es decir que cambia su polaridad de positiva a negativa varias veces por segundo. En Argentina lo hace 50 veces, por eso nuestra electricidad se define como 220V 50Hz. Todas las generadoras de electricidad del país que se encuentran en la red interconectada deben no solo producir electricidad a esta frecuencia de 50Hz sino hacerlo en sincronismo.
desde Una sinergia entre la energía hidráulica y eólica – lanacion.com.

El buque militar USS New York, construido con siete toneladas y media de acero de las torres gemelas, ha navegado hoy hasta la zona cero donde, hasta los atentados del 2001, se encontraba el World Trade Center, al sur de la isla de Manhattan. Equipos de rescate, familiares de las víctimas y demás invitados lo han recibido a orillas del río, desde donde han saludado a la tripulación de este barco que ha costado un millón de dólares, construido en Louisiana con 7,5 toneladas de acero del World Trade Center.
El buque militar USS New York, un navío elaborado con siete toneladas y media de acero proveniente de las Torres Gemelas, ha navegado este lunes por el río Hudson hasta la llamada zona cero, el lugar donde se encontraba el World Trade Center, en la punta sur de la isla de Manhattan.
Actualización: 16 de julio de 2010
Descubren un barco del siglo XVIII en las obras de la zona cero de Manhattan
Los trabajadores de la «zona cero» del sur de Manhattan han encontrado los restos de un barco de casi diez metros de largo que podría ser del siglo XVIII y que se habría hundido en esa zona del sur de la ciudad cuando se amplió hacia el río Hudson, informó este miércoles el diario New York Times.

SERGIO LÓPEZ – Bilbao –
«El estropicio de la costa española resulta el paradigma de algo que ha ido muy mal en nuestra economía, de un cáncer que nos ha llevado a donde estamos ahora». Juan Pedro Bator (Huarte, Navarra, 1950), periodista y editor, documenta ampliamente en Paraísos perdidos (Ormo, 2009) la desenfrenada urbanización del litoral español. Ha reunido en un gran tomo más de 300 fotografías que muestran el antes y el después en decenas de playas, entre ellas las de localidades vascas como San Sebastián, Orio, Sopelana o Mutriku.
Bator reconoce que, si se compara con el sobreexplotado Mediterráneo, la costa vasca se ha salvado del ladrillazo y aún conserva «paraísos» como los que cita en el título de su libro, pero recuerda que «aquí también» se han cometido excesos. «Uno de ellos sería Bakio», explica, mientras abre el libro para señalar dos fotografías enfrentadas de la localidad vizcaína: una en blanco y negro de los años sesenta y otra reciente en color. En la segunda, las torres de apartamentos que miran a la playa ocultan las colinas. «Reproduce, en pequeño, el modelo de Benidorm», apunta Bator.
A lo anterior, el editor opone -y pasa rápidamente las páginas- el caso de Zarautz, que, como puede verse en una gran foto aérea, ha crecido mucho, «pero conserva en primera línea de playa el sabor de las ciudades costeras vascas».
desde Algo se salvó del ‘ladrillazo‘ · ELPAÍS.com.
Territorios del turismo. Paisaje urbanizado de la costa mediterránea
Isabel Rodríguez Chumillas

El creador de “La Guerra de las Galaxias” y arquitecto aficionado George Lucas ha sido acusado de seguir muy de cerca los diseños del magnate de los medios William Randolph Hearst para su Castillo “Xanadu”. Debería haber mirado más cerca de casa para inspirarse: sus películas de “La Guerra de las Galaxias” están llenas de maravillosa arquitectura. A continuación la selección de El Diario de Arquitectos de los mejores diez edificios de “La Guerra de las Galaxias”…”

10.- Ciudad Nube, Bespin (Cloud City, Bespin)

9.- Edificio del Senado, Coruscant (Senate Building, Coruscant)
Con más de dos kilómetros de ancho, esta sede del poder se cierne sobre sus súbditos. Situado al final de la Avenida de los Fundadores Principales, incluye la Gran Cámara de Convocatorias, inmenso auditorio que contiene 1.024 estrados flotantes muy particulares (llamados repulsorpods), uno por cada senador (requirió una amplia remodelación tras el duelo sostenido entre el Canciller Palpatine y Yoda, el Gran Maestro Jedi). Se aprecian similitudes con el Louvre en Abu Dhabi del arquitecto Jean Nouvel.

8.- Crucero de las arenas, Tatooine (Sandcrawler, Tatooine)

7.- Villa del Árbol Brillante, Endor (Bright Tree Village, Endor)

6.- Base Eco, Hoth (Echo Base, Hoth)
Tomó dos años al Cuerpo de Ingenieros de la Alianza, bajo el mando del Mayor Kem Monnon, acondicionar la Base Echo en las cavernas de hielo naturales bajo la superficie congelada (del planeta) Hoth. El resultado es impresionante tanto técnica como estéticamente – un vasto iglú que luce cual concebido por Piranesi.
Contiene instalaciones médicas, un centro de comando y un enorme hangar, este inquietantemente pacífica base presenta también un perímetro defensivo con trincheras y cañón de iones v-150 para Defensa Planetaria .

5.- Viviendas artesanales, Tatooine (Artisanal dwellings, Tatooine)
4.- Coruscant, toda ella (Coruscant, the whole thing)
Como sumar Nueva York a Kuala Lumpur y Hong Kong, cuadrando luego la resultante. La capital de la Antigua República lleva al extremo la expansión urbana, realizando la visión del planificador urbano griego Constantinos Doxiadis de una ecumeonpolis: ciudad única que cubre toda la superficie de un planeta. El estilo «Arquitectura Nueva (Art Noveau)» común al Área del Senado de Coruscant se caracteriza por la apariencia de rascacielos de Manhattan anidados entre obeliscos afilados como cuchillas semejantes a los altivos minaretes de El Cairo.

3.- Templo Jedi, Coruscant (Jedi Temple, Coruscant)
La forma exterior del templo adopta la robusta tipología de los templos Maya, con especificaciones de durasteel para el revestimiento exterior de los muros de piedra que mejoran la fortaleza defensiva. Con más de un kilómetro de altura, el zigurat está construido sobre un vínculo con la Fuerza y cuenta con amplios espacios para instalaciones de entrenamiento, alojamientos y el Archivo Jedi. El templo consta de cinco torres, la más alta llamada Aguja de la Tranquilidad, mostrando similitudes con los minaretes que rodean la Ahghia Sofía en Estambul, Turquía.

2.- Palacio de Jabba el Hutt, Tatooine (Jabba the Hutt’s palace, Tatooine)
Monumental estructura en piedra y metal compuesta por tres torres cilíndricas; situada al límite del Mar de la Duna Nordica en el planeta Tatooine, fue construido originalmente como monasterio por los Monjes B’omarr. La masa imponente del palacio domina el entorno y es sede para cámaras de tortura, piscina, para robots, área de almacenamiento de enemigos congelados y el hoyo de «Rancor«. (Palacio) que no es admirado por todos, C3P0, comentó: «Eso es apenas lo que yo llamaría un palacio, Artoo. Parece más una fundición de hierro ».

1.- La Segunda “Estrella de la Muerte” (The Second Death Star)
Un agradable retorno a la simetría clásica, la Estrella de la Muerte resultó, para los críticos, la ganadora. A pesar de los rumores sobre construcción apresurada y debilidad estructural, esta amenazante esfera de infraestructura Brutalista muestra huellas en arquitectos desde Ledoux y Boullee al hotel lunar de Heerim Arquitectos.
Traducción libre de dos artículos por James Pallister en Architects Journal
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