El Guadalquivir a su paso por Córdoba. Foto: Wikipedia
Las viejas dinastías dejaron por toda al-Andalus su sello cultural. Una ruta redescubre aquellas dos culturas religiosas, a caballo entre los reinos taifas y el periodo nazarí. Es un itinerario que une Cádiz y Granada por los paisajes y pueblos más bellos de Andalucía.
Texto | Fotos: Manuel Mateo Pérez
Algeciras y Tarifa, Castellar y Jimena, Cádiz y Jerez de la Frontera, Ronda y Málaga, Antequera y Granada. Y por mitad de todas ellas un reguero de pueblos y ciudades pequeñas que conforman una de las rutas turísticas más extensas y bellas de cuantas cicatrizan Andalucía. Es la Ruta de los almorávides y los almohades, un fascinante itinerario cultural vertebrado por la historia, puesto en marcha por el legado andalusí, una de las instituciones culturales más inquietas y sólidas del sur peninsular.
La historia comienza así. Camino de la última frontera, las huestes cristianas debieron avanzar allá por 1480 con el corazón encogido por la zozobra y la impaciencia. Apenas quedaban doce años para alcanzar la capital del último reino musulmán que a duras penas sobrevivía en la Península. La monarquía nazarí aguardaba resignada el momento de la claudicación y el exilio.
Tiempo atrás, el Reino de Granada había heredado la grandeza que dos soberanas dinastías amasaron en al-Andalus. Curtidos en la aspereza de la tierra bereber, los almorávides primero y los almohades después hallaron al sur de la Bética los prados, el agua, la luz y el ánimo donde hacer realidad sus más excelsos sueños. Buscaron al este los antiguos puertos del Mediterráneo andalusí y subieron luego hasta el valle del Ebro para dejar constancia de su empuje militar.
Dibujo de Walking City, uno de los proyectos futuristas de Archigram.
Reportaje
Valladolid acoge una muestra sobre la escuela arquitectónica Archigram
LAURA CANTALAPIEDRA – Valladolid
En las últimas décadas, la alta arquitectura ha descendido para jugar un papel trascendente en la vida pública. Aeropuertos, puentes, bodegas, edificios emblemáticos, viviendas sostenibles, han salido de los estudios de las estrellas del circuito actual, que en su época de mayor esplendor, crearon en Londres el grupo Archigram. Gente como Peter Cook, Warren Chalk, Ron Herron, Dennis Crompton, Michael Webb y David Greene, fueron los artífices de este movimiento, que enhebraba las palabras ARCHItecture y TeleGRAM y proponía una arquitectura profundamente tecnológica, realizada con nuevos materiales industriales, e indicativa de un modo de vida despreocupado y utópico. Más de cuarenta años después se presenta en Valladolid una retrospectiva de este colectivo. Un resumen de la historia de este importante movimiento a través de dibujos, maquetas, documentos y planos.
Archigram era al principio futurista, antiheróico y pro-consumista, y se inspiraba en la tecnología para crear una realidad con proyectos hipotéticos. Experimentaba con medios desechables, cápsulas espaciales e imaginería del consumo masivo. Sus obras ofrecían visiones seductoras de un glamouroso futuro de maquinas. Los temas sociales y ambientales quedaron olvidados. El movimiento bebía de las ideas del arquitecto italiano Antonio Sant’Elia, que imaginó un Milán futurista en su Città Nuova, y cuyas líneas, mezcladas con los conceptos de Archigram, fueron inspiración para el Pompidou, de Renzo Piano y Richard Rogers.
Una de las más famosas utopías del grupo fue la Plug-in City de 1964. La megaestructura de una ciudad dentro de la que idearon una universidad que crecería con el tiempo y cuyas aulas se instalarían o desmontarían según necesidades puntuales. Así, a medida que la gente tuviera más oportunidad de comunicarse a través de los ordenadores, el espacio sería el silo de almacenamiento de la información.
New this season: Twilight Tours will allow visitors of the Philip Johnson Glass House, a site of the National Trust for Historic Preservation, to experience the 47-acre site, containing 14 Philip Johnson-designed structures at dusk. Please join our e-mail list to receive Glass House updates.
Biografía A National Trust Historic Site dedicated to the preservation of modern architecture, landscape, + art honoring the legacy of Philip Johnson + David Whitney.
Nacida en Londres en 1843, Gertrude Jekyll vivió en la Inglaterra de la expansión industrial e imperial. Sus padres dejaron que diera el inusual paso para esa época de asistir a la Escuela de Arte South Kensington. Allí se entrenó como pintora, su aspiración original en la vida. Más tarde, esta educación influyó en todas sus actividades. Ella describía el diseño de jardines como la creación de un cuadro, una pintura natural. Diseñó alrededor de cuatrocientos jardines en su país, Europa y América, escribió trece libros y artículos de jardinería para prestigiosas revistas especializadas como Gardening Illustrated (Jardinería Ilustrada) y The Garden (El Jardín, donde fue editora por dos años).
Detalle del Pórtico de la Gloria. Esta imagen se encuentra en la fachada occidental de la catedral.
La restauración del emblema de la catedral de Santiago, uno de los conjuntos escultóricos más valiosos del mundo, lleva meses parada por «diferencias técnicas»
Los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela se encuentran con un muro de andamios donde debería estar uno de los elementos más emblemáticos de la Catedral: el Pórtico de la Gloria. La Xunta de Galicia espera que más de 200.000 personas lo visiten en 2010, el último Xacobeo hasta dentro de 11 años. También esperaba que el conjunto escultórico del Maestro Mateo estuviese al descubierto para aproximadamente estas fechas. Pero esos plazos se olvidaron hace tiempo. De hecho, en pleno Año Santo, los trabajos de restauración están bloqueados.
Muy pocos conocían los últimos contratiempos que afectaban al Pórtico hasta el pasado jueves, cuando el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, anunció tras la reunión semanal con su Gobierno que había autorizado un convenio para «desbloquear la restauración». Los problemas que alegó fueron «diferencias técnicas» entre la dirección de los trabajos, liderada por la restauradora del Ministerio de Cultura Concha Cirujano, y los especialistas de la Dirección General de Patrimonio de la Consellería de Cultura de la Xunta. Cuáles son estas disparidades no lo aclaran ninguna de las dos partes.
Bienvenidos. El pórtico de la Gloria es la apoteosis del Camino de Santiago. Dios Jesús y San Juan escribiendo sobre un águila recibe al caminante.- JORDI SARRÀ
Catedral de Santiago de Compostela
La construcción de la gran Catedral de Santiago de Compostela debió comenzar alrededor del año 1075, promovida por el obispo Diego Peláez y dirigida por el Maestro Esteban.
Vista del palacio municipal de la ciudad de Coronel Pringles.
LA 0.3
Futurismo pampeano
Cómo se vincula la monumental obra de Francisco Salamone con el Movimiento Futurista. Una arquitectura portentosa que, como propaganda del poder, simbolizaba la avanzada de la civilización sobre el desierto.
JUAN I. RUFFA. Arquitecto, Docente y Maestrando en Historia y Crítica
A comienzos del siglo XX empieza a gestarse en Italia una agrupación con ideas de ciudad innovadoras, pero sumamente extremas. Ideas regidas por el elitismo, la discriminación y el autoritarismo. Practicaban distintas disciplinas, pero la arquitectura era, tal vez, la más importante. Era la que iba a dar forma a la Ciudad Futurista. Veinte años después, del otro lado del océano, se creaba una alianza política que gobernaría la Argentina por doce años. Curiosamente, el elitismo, la discriminación y el autoritarismo también eran algunas de sus premisas. La Concordancia tuvo varios integrantes, uno de ellos fue Manuel Fresco, gobernador de la Provincia de Buenos Aires desde 1936 a 1940. Durante su período, la obra pública fue clave, y así como Alejandro Bustillo se encargó de las obras más emblemáticas, existió paralelamente otro arquitecto que intentaba expandir en silencio las ideas de su mecenas.
JERUSALEN.- «No lo dudamos ni un minuto. Apenas llegamos al lugar, tuvimos claro: estábamos frente a una calle clave de Jerusalén en la época bizantina. Estuvimos seguros al respecto de inmediato». El Dr. Ofer Sion, el arqueólogo israelí que encabezó las excavaciones en cuyo marco fue hallada la calle en cuestión, habla con firmeza y claridad, pero no oculta su emoción. Es la primera vez que se excava en la zona por la cual se le dio a él la responsabilidad y siente que tuvo un privilegio poco común.
«Es algo sin precedentes, estamos muy emocionados», dice a lanacion.com. «No es que el hallazgo nos haya revolucionado los conocimientos que teníamos sobre Jerusalén, sino que constituye una prueba concreta, en el terreno, que confirma lo que sabíamos por otras fuentes, escritos y mapas antiguos».
La referencia más clara al respecto es el conocido mapa de Mabada, un antiguo mosaico de 8 metros x 16, que data del siglo VI – VII , hallado en una iglesia en Jordania. El mapa mosaico presentaba la tierra de Israel en el período bizantino, en forma esquemática, poniendo énfasis en construcciones cristianas. Allí se ve que la entrada a Jerusalén desde el oeste era por un gran portón que conducía a una calle central en esa parte de la ciudad.
Excavación. La mayoría de los edificios importantes que aparecen en el mapa de Madaba existen hasta el día de hoy, como por ejemplo el Santo Sepulcro. Sin embargo, hasta ahora, no se había descubierto la calle más movida de la ciudad en el período en que la ciudad estaba bajo el dominio cristiano de Bizancio.
En la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, al pie de la sierra de Guadarrama, se encuentra Segovia una de las ciudades españolas que mejor conserva el espectacular legado que dejaron en ella los romanos.
El mayor reclamo turístico de Segovia es su acueducto construído en época romana para trasladar el agua desde el río Acebeda, aunque la leyenda asegura algo bien distinto. Según ésta una joven aguadora, cansada de arrastrar el cántaro por las empinadas y angostas calles de la ciudad, aceptó un trueque con el diablo. Éste dispondría del alma de la muchacha si, antes de que cantara el gallo, el agua llegaba hasta la puerta de su casa. El diablo trabajo a destajo. Debía construirlo en menos de 24 horas y por una piedra no lo consiguió.
Leyendas a parte, el acueducto constituye una majestuosa obra de ingeniería romana construído con sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa entre ellos y colocados a hueso. Nace en La Acebeda, paraje próximo a La Granja, desde donde conduce el agua hasta la capital durante un tramo de 15 kilómetros, de los cuales aproximadamente 728 metros van al descubierto y el resto de forma subterránea. Esta compuesto por 163 arcos y alcanza su altura máxima en la Plaza del Azogue.
La Alhambra y Sierra Nevada son la imagen por antonomasia de Granada.
Granada se merece una reconquista pacífica y abierta. Toda ciudad esconde varias ciudades. Y proponemos descubrir este otoño la Granada de los cuatro elementos. Tierra, aire, agua y fuego y sin coger el coche.
Hasta el siglo XVI fue la capital del antiguo Reino de Granada y en el escudo municipal ostenta los títulos de «Muy noble, muy leal, nombrada, grande, celebérrima y heroica ciudad de Granada».
DIARIO DE VIAJE :: ESPAÑA Granada, tierra de moros y poetas
La Alhambra, la vieja Catedral y otros tesoros de la mítica ciudad andaluza, punto de encuentro de culturas y cuna de García Lorca.
Egipto mostró el lunes una serie de tumbas de más de 4.000 años de antigüedad descubiertas recientemente y dijo que pertenecieron a trabajadores de las grandes pirámides de Giza que no eran esclavos como se ha creído popularmente sino personas cercanas al rey.
Las fosas de 2,74 metros (nueve pies) de profundidad tenían unos 12 esqueletos de los constructores de pirámides perfectamente conservados por la arena seca del desierto. En ellas también había vasijas que alguna vez tuvieron cerveza y pan para la vida en el más allá.
Las tumbas de ladrillos de arcilla fueron descubiertas la semana pasada muy cerca de la parte trasera de las pirámides y se amplían más allá de un sitio de entierros descubierto por primera vez en la década de 1990.
Datan del tiempo de la cuarta dinastía (2575 a.C. a 2467 a.C.), el tiempo en el que se erigieron las grandes pirámides de Egipto a las afueras de lo que ahora es El Cairo.
El antiguo historiador griego Herodoto describió alguna vez a los constructores de las pirámides como esclavos y creó lo que los egiptólogos consideran un mito que fue propagado por las películas de Hollywood.
Nuevas tumbas encontradas en Giza apoyan la visión de que las Grandes Pirámides fueron construidas por trabajadores libres y no por esclavos, dijo el jefe de arqueología de Egipto.
En distintos medios se han representado a esclavos que trabajan duro en el desierto para construir las pirámides, sólo para encontrar una muerte miserable.
Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo cual indica que esta gente no era por ningún motivo esclava, dijo en un comunicado Zahi Hawass, arqueólogo que encabeza el equipo de excavación egipcio.
SARRAMONE busca las huellas del fenómeno en la literatura, el ensayo y el tango, entre otras fuentes posibles. (Archivo Gral de la Nación)
El escritor Alberto Sarramone investigó el impacto inmigratorio a principios del siglo XX. Allí rastreó los orígenes de una nacionalidad argentina que se presenta como una pregunta de respuesta incierta.
En Inmigrantes y criollos en el Bicentenario, bajo la égida de un enfoque predominantemente sociológico, Alberto Sarramone se aboca a la tarea de mensurar el impacto inmigratorio en la formación de la nacionalidad argentina, ese aluvional crisol de razas que torna temeraria y, en muchas ocasiones, imposible de responder la pregunta por el ser nacional (una extraña quintaesencia que se pretende prototipo de rasgos y características singulares y, a un tiempo, compartidas). El peso que comportó el carácter inmigratorio se ilustra con clari dad en la progresión de carácter numérico: en el Censo Nacional de 1895, una de cada cuatro per sonas era extranjera; en el Censo de 1914, una de cada tres, pero los dos tercios de argentinos res tantes eran hijos o nietos de inmigrantes. Pero si en el resto de América latina hay fundamentos suficientes para hablar –según la expresión ya consagrada de Haya de la Torre– de «pueblos indoamericanos», en Argentina, señala el autor, se torna inevitable la expre sión «euro-americano» en virtud de la genealogía inmigratoria.
En términos generales, indica Sarramone, no sería un error des estimar la figura paradigmática del inmigrante que arriba «con una mano atrás y otra adelante», tal y como reza el lugar común, no pudieron salir de su tierra quienes eran extremadamente pobres en tanto que el pasaje en barco había que pagarlo y no era barato, aun viajando en clase hacinada y económica.
Según las cifras del Censo de 1914, el cincuenta por ciento de la población que moraba en Bue nos Aires era inmigrante; no en vano unos años antes, en 1887, Sarmiento se interroga: «¿Estamos en Italia o en Buenos Aires?, ¿en Europa o en América?» Julio Argentino Roca reflexiona: «Buenos Aires no es la Nación porque es una provincia de extranjeros», y Juárez Celman abunda: «Seré el presidente de la inmigración». Notablemente, nada afectó la intensidad del flujo inmigratorio, ni siquiera la tristemente célebre Ley de Residencia, promulgada en 1902 (y recién abolida en 1958) e inspirada en las huelgas de fines del siglo XIX, que autorizaba al Poder Ejecutivo a expulsar del país a cualquier extranjero que «comprometa la seguridad o perturbe el orden público». El sentimiento enraizado en una genuina xeno fobia, el temor a lo radicalmente otro, la inmigración externa o la migración interna contempladas como una de las formas más vejatorias de invasión al espacio propio y (en principio) intocado alimentaron manifestaciones lite rarias tan disímiles en tiempos y ejecución como las novelas En la sangre (Eugenio Cambaceres), La Bolsa (Julián Martel) y los cuentos «Casa tomada» (Julio Cortázar) y «Cabecita negra» (Germán Roz enmacher). No menos evidentes resultan los aportes inmigratorios a la formación del porteño de fines del siglo XIX y principios del XX, nacido y crecido –como bien apunta Sarramone– al calor de movimientos socioculturales propios y extraños; la presencia de la inmigración italiana en los nombres del tango es considerable: D’Arienzo, De Caro, Piazzo lla, Franchini, Di Sarli, Discépolo, Pugliese, Troilo, Canaro, Bassi y un larguísimo etcétera. Así como los títulos de algunas letras: des de «Giusseppe el zapatero» hasta «Canción del inmigrante». En este marco resulta, cuanto menos, astigmático el fervoroso anhelo de Ricardo Rojas proponiendo «restaurar el alma nacional» o la malhadada descripción de Leopoldo Lugones definiendo a los grupos inmigratorios como «la plebe ultramarina».
Debe estar conectado para enviar un comentario.