A través de las cortaderas la gran casona asoma, en impecable estado
Ostenta la distinción de haber sido propiedad del ex presidente Julio A. Roca en Ascochinga. Recibe a sus visitantes con un paisajismo deslumbrante.
Su nombre es una invitación a la pereza, un pasaporte a la belleza y, también, a la historia. Basta desempolvar algunos tomos vetustos para descubrir que alguna vez se llamó Corral de Piedra, un puesto de la estancia Santa Catalina, que en 1767 –cuando los jesuitas fueron expulsados de América– abarcaba más de 62.000 hectáreas.
Hubo una vez un emir de Córdoba, que gobernó del año 852 al 886, llamado Mohamed I. Se dice de él que fue el fundador de Magerit, el germen de la actual capital de España. El parque en su memoria, que conserva restos de la muralla árabe, lleva años abandonado a su suerte, y sirviendo de refugio ocasional de inmigrantes sin papeles. El área de Medio Ambiente del Ayuntamiento se ha propuesto recuperarlo, aprovechando los fondos del Plan E de inversión local, que destinan 1,2 millones de euros a esta zona verde.
La transformación ha comenzado ya: la lastimosa imagen de los inmigrantes pernoctando bajo los arcos del antiguo cercado se ha sustituido por vallas de obra y camiones trabajando. La visión para los numerosos turistas que se acercaban desde el Palacio Real o se asomaban allí después de ver la cripta de la catedral de la Almudena era terrible.
A día de hoy, la reforma ya se ha iniciado, y en ocho meses, el parque tendrá un nuevo aspecto, en línea con la estética clásica de los jardines árabes. En él pueden verse restos de los cimientos, seis de las torres y un lienzo de la antigua muralla árabe del siglo IX, la que protegía la Al-mudayna o ciudadela, y los edificios principales que estaban allí, como el Alcázar y la Mezquita Mayor. Son algunos de los vestigios más antiguos localizados en la ciudad.
Cuentan que sir Winston Churchill invitó a Franklin D. Roosevelt a reunirse con él en el hotel La Mamounia de Marraquech y le advirtió: «Es el lugar más encantador del mundo«.
La sentencia del conspicuo primer ministro británico selló el ingreso en la leyenda de La Mamounia, que, muy consciente de su propia historia, subasta estos días los muebles y enseres que han dado reposo a algunas de las personas más influyentes del último siglo.
Lo primero que hay que dejar claro es que las piezas en puja no tienen, en su gran mayoría, demasiado valor artístico ni una antigüedad que las convierta en obras de coleccionista.
Vista nocturna de los Jardines de Sabatini, junto a la fachada norte del Palacio Real (al fondo) de Madrid (España).
Una exposición de Patrimonio Nacional muestra la grandeza de las piezas recopiladas por el rey mecenas
RAFAEL FRAGUAS– Madrid
El visitante que acude al Palacio Real de Madrid a contemplar la exposición Carlos IV. Mecenas y coleccionista, experimenta en sus sentidos percepciones potentemente evocadores de una época fenecida -el tránsito del siglo XVIII al XIX- bien que, por la magnificencia de las creaciones artísticas expuestas al público, pareciera revivir allí en todo su esplendor. Artífice de tal fasto fue Carlos Antonio de Borbón, rey de España entre 1788 y 1808 y príncipe de Asturias durante las dos décadas previas.
Quieren expropiarla y cedérsela a un privado que la restaure y la explote comercialmente.
Desde que dejó de funcionar, se debate por primera vez en la Legislatura porteña un proyecto para expropiarla. (Archivo Clarín)
Inaugurada en 1917, la Confitería del Molino, joya del estilo art noveau, paisaje emblemático de Buenos Aires y refugio de poetas y políticos, languidece desde hace más 12 años, en la esquina de Callao y Rivadavia. Mientras su imponente fachada se deteriora año a año, se puso en marcha un nuevo intento para rescatarla: la Legislatura de la Ciudad estudia un proyecto de ley para declararla de utilidad pública «por su valor histórico y cultural», expropiarla y cederla a un concesionario privado que la restaure y la explote comercialmente.
La iniciativa establece que el Estado compraría únicamente la confitería, que es el 45% del total de la propiedad, y no los departamentos que se ubican encima del local, que forman parte de la misma propiedad. Si la ley es aprobada, el Banco Ciudad tendría que tasar la confitería, cuyo valor rondaría los 7 millones de dólares. En cuanto a la restauración, solamente la fachada costaría un millón de dólares. Otra inversión importante habría que hacerla en el interior, que mantiene en buenas condiciones sus vitrales italianos, los mármoles y las arañas pero tiene sus cielorrasos deteriorados.
El fondo de piezas exhibido 47 años se trasladará a Figueres.
Dará paso a un centro internacional de la paz.P. CARO. 25.05.2009
El sábado y el domingo el Museo Militar del Castillo de Montjuïc organizó dos jornadas de puertas abiertas. Y, el domingo, a las 20.00 horas, cerró sus puertas para siempre. La clausura definitiva de este patrimonio museístico de la ciudad la deja sin una sala de exposiciones de tipo militar.
Así se desprende de cotejar el proyecto que presentó por escrito la propia SGAE pidiendo la concesión y las condiciones legales que puso ‘ad hoc’ el Consistorio a quien quisiera quedarse con el monumento histórico artístico.
Un documento copia literalmente decenas de párrafos del otro y las exigencias que pone la Alcaldía calcan lo que ofrece la Sociedad General de Autores. El plazo para presentarse se abrió el 11 de agosto, aprovechando el verano. Así las cosas, sólo se presentó al concurso público una persona jurídica: la SGAE, que se hizo con la adjudicación del Palacio del Infante don Luis.
Mientras que en «El Jueves» revista de humor La SGAE y su palacete: ¡manda cojones, los que van de víctimas!
Bautista justifica la adquisición del palacio del Infante Don Luis: «¡Es el único edificio que me hace juego con el coche!»
El déficit de la SGAE llega a 1,3 millones
La sociedad de gestión de derechos de autor recauda un 11,3% menos.- Su presidente lamenta «la sangría» que suponen las descargas ilegales EFE – Madrid –
La SGAE quiere trasladarse al Palacio del Infante Don Luis de Boadilla.
Aseguran que el proyecto está fuera de la Ley de Patrimonio Histórico.
Unas 300 personas se concentraron el domingo en la explanada del Palacio del Infante Don Luis de Boadilla en contra de que la Sociedad General de Autores (SGAE) traslade su sede al edificio, ya que consideran que el proyecto «está fuera de la Ley de Patrimonio Histórico».
Según explicó la presidenta de la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla, Paloma Olmedo, la concentración transcurrió «muy bien» y asistió más gente de la que se esperaba. Además, los asistentes portaron pancartas con lemas como ‘El Palacio es de Boadilla’, y alguna «más subida de tono», según Olmedo.
El Ayuntamiento rescindirá el contrato que cedía a la sociedad de autores el Palacio de Boadilla.
La Comunidad impide las obras.
D. FERNÁNDEZ.
La Sociedad General de Autores (SGAE) ya no podrá tener su nueva y faraónica sede en Boadilla del Monte. El Ayuntamiento de esta localidad (PP) ha decidido rescindir el contrato de cesión gratuita para que la SGAE convirtiera el Palacio del Infante Don Luis en sus nuevas oficinas. Y ha tomado esta decisión porque el Tribunal Superior de Madrid va a declarar ilegales en próximas fechas las obras que tenía previsto realizar la SGAE en este palacio.
Tal y como estaba previsto, la Sociedad General de Autores(SGAE) se ha quedado definitivamente sin su flamante sede en Boadilla del Monte. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJ) ha anulado la adjudicación que realizó elAyuntamiento de la localidad del palacio del Infante Don Luis al organismo regulador de los derechos de autor.
Instalación de Hito Steyerl en los edificios Brückenkopf, en Linz (Austria)
En principio parecería haber sólo dos formas de enfrentarse a un edificio nazi: derribarlo o conservarlo. Sin embargo, las intervenciones artísticas surgen como una alternativa simbólica para no olvidar el pasado sin dejar de mirar al futuro. Aquí, el testimonio de una experiencia.
Por: Hito Steyerl*
En realidad, ninguna de las dos posibilidades originales es viable. Dejar semejante edificio tal como está significa estar implícitamente de acuerdo con su estética y su mensaje político. Por otra parte, derribarlo supone borrar un testimonio de un período histórico del que muchos – por diferentes razones-prefieren hacer caso omiso. Derruirlo no sólo equivale a quitar importancia a la historia fascista sino que – de modo más importante-minimiza su legado en el presente. ¿Echarlo abajo o conservarlo? Las dos opciones son pésimas. ¿Y entonces qué? Analicemos una obra de arte que he instalado hace poco en Linz, El edificio, en los edificios Brückenkopf.
*Hito Steyerl (Munich, 1966) es autora de videos documentales, entre los que destacan ‘November’ (2003) y ‘Lovely Andrea’ (2007) con los que ha participado en numerosas exposiciones. Recientemente ha publicado un libro que recoge sus ensayos, ‘Die Farbe der Wahrheit’ (El color de la verdad, Turia + Kant, 2008)
Hasta los McDonald’s son discretos en el Casco Histórico mexicano...
Un viaje a Ciudad de México permitió ver la eficiencia e inteligencia con que se administra el Casco Histórico en particular y el patrimonio edificado en general. Leyes claras, entidades específicas y sensibilidad al tema.
En noviembre visité Ciudad de México para conocer de cerca la experiencia que desde hace más de 20 años se desarrolla para revitalizar el Centro Histórico. La importancia del proyecto que desarrollan el sector público y el privado nos impulsó a invitar al director general del Centro Histórico y al director ejecutivo de la Fundación del Centro Histórico para compartir la experiencia. Dictarán una conferencia que se llevará a cabo el mes próximo en la Legislatura porteña.
Visitamos el Centro Histórico de México junto a Facundo de Almeida, mi jefe de asesores, guiados por las máximas autoridades del área: Alejandra Moreno Toscano, titular de la Autoridad de Centro Histórico, e Inti Muñoz, director general del Fideicomiso del Centro Histórico. Mientras caminábamos, una vecina, propietaria de un pequeño local gastronómico, salió para agradecer a los funcionarios el trabajo que han realizado y relatarnos cómo este cambio en el barrio había impulsado su comercio.
Era la dueña de La Sirenita, un modesto restaurant al paso. Estaba muy elegante, ya que había participado de un programa de formación destinado a mejorar la calidad de la atención y de los servicios en el Centro Histórico. Las autoridades habían retirado la marquesina del frente de su negocio, porque no cumplía con las normas vigentes, pero ella no estaba molesta. Al contrario, hizo notar que ya habían pasado los arquitectos a tomar medidas para hacer una nueva, adecuada a las características del Centro Histórico.
Las marquesinas, carteles y anuncios están prohibidos en el área y sólo pueden colocarse pequeñas letras aplicadas sobre la fachada, de color y tamaño uniforme y sin salientes, que hasta las grandes empresas respetan, dejando de lado sus logotipos y colores institucionales.
* Diputada porteña (CC), Presidente de la Comisión de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico de la Legislatura porteña.
Este año el 4 de julio, Día de la Independencia de EE UU, tendrá una sorpresa, ya que ese día se reabrirá al público la corona de la Estatua de la Libertad de Nueva York, que ha permanecido cerrada desde los atentados del 11-S, anunció el secretario de Interior, Ken Salazar.
El acceso a la corona de la Estatua de la Libertad será reabierta al público por primera vez tras los atentados del 11-S el próximo 4 de julio, Día de la Independencia en EEUU, según ha anunciado este mismo viernes Ken Salazar, secretario de Interior.
Salazar ha comentado en televisión que en los primeros días sólo podrán acceder los turistas en grupos de 10 personas, hasta los 30 por hora, y con la guía de un guardia de seguridad.
Fue cerrada durante casi ocho años tras los atentados del 11 de septiembre de 2001; unas 14.000 personas visitan el regalo entregado por el gobierno francés en 1886
La Estatua de la Libertad reabrió sus puertas después de ocho años La corona de la estatua permanecía cerrada al público desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Para subir, habrá que comprar los tickets por Internet, que ya están agotados hasta el próximo invierno.
3 de mayo de 2009.- Cuando oí hablar de la campaña ‘Salvemos el Huevo’, pensé que se trataba de una broma. El equívoco no duró más de unos segundos, los necesarios para que cualquier persona familiar con Beirut repase mentalmente cuántos huevos conoce que deban ser rescatados. Solo hay uno: el Beirut City Center, un cine modernista levantado en los años 70, mutilado superviviente de la guerra, en contínuo peligro de derribo por su estratégico y codiciado emplazamiento. Conocido también como «la cúpula», «el jabón» o «la burbuja» por su forma ovalada, el Huevo se ha convertido en una parte inherente de Beirut como lo pueda ser la Corniche o la Plaza de la Estrella. Es una de las pocas construcciones previas al conflicto que perviven en el centro de Beirut y se ha convertido, con los años, en parte de su identidad cultural.
El estudio Antonini-Schön-Zemborain propuso un mix comercial y simbólico para la fusión de estos dos sectores de la capital del Líbano, castigados por 15 años de guerras internas
Un grupo de vecinos de la capital del Líbano busca salvar de su destrucción al Beirut City Center, un cine construido en los años 70 que está en terrenos de alto valor
Una grúa eleva la cruz recién restaurada para colocarla en la Torre de Bellesguard.
La cruz modernista vuelve a su lugar original tras invertir 600.000 euros en su restauración
JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS – Barcelona
El jardín de la Torre de Bellesguard construida por Antoni Gaudí a principios del siglo XX permanece abierto a todas las personas que quieran visitarlo, pero la mayoría de los que suben a esta parte de la ciudad para admirar la obra del arquitecto son turistas. Este miércoles tuvieron premio. Pudieron ver y fotografiar cómo una enorme grúa elevaba a más de 30 metros de altura la cruz de cuatro caras y cinco toneladas creada por Gaudí para coronar este edificio modernista tras permanecer un año en tierra. En mayo de 2008 los dueños de la vivienda y los responsables municipales de patrimonio decidieron que era mejor bajarla y proceder a reparar las fisuras y deformaciones observados en su estructura.
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