(Del lat. scientĭa). 1. f. Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales. DRAE.
Pamplona, 7 feb (EFE).- La estructura y su función arquitectónica, vista a través de cuarenta edificios emblemáticos españoles, es el tema sobre el que pivota una exposición y un ciclo de conferencias que se inaugura hoy en la Sala de Armas de la Ciudadela de Pamplona.
El presidente de la Delegación de Navarra del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, la asociación que organiza la muestra, Javier García-Barberena, ha remarcado hoy, en la presentación de esta exposición, la importancia de la estructura, como «soporte de la arquitectura», por lo que no debe «ocultarse en un segundo plano».
Es soporte de, por ejemplo, los cuarenta edificios exhibidos en los paneles de que consta la muestra, que incluyen una explicación técnica, imágenes y planos que reflejan la evolución de las obras de construcciones como la Biblioteca y Filmoteca de Navarra, la Torre Agbar de Barcelona, las torres Isozaki Atea de Bilbao o el edificio de la America’s World Cup de Valencia.
Al margen de estos edificios, en cuyas obras ha participado la empresa BOMA, promotora de la exposición, García-Barberena se ha referido a otros ejemplos arquitectónicos en los que prima la estructura, remontándose para ello hasta los templos griegos y romanos, que eran «pura estructura, todo vigas y columnas».
Joan Sabaté creó y dirige SaAS, Sabaté associats Arquitectura i Sostenibilitat, un estudio dedicado al desarrollo de proyectos con especial énfasis en los aspectos de innovación tecnológica y sostenibilidad. Sabaté afirma que la arquitectura de nuestro país sufre un estancamiento económico y, sobre todo, conceptual. Sin embargo ve en la crisis una oportunidad para superar el clima de inquietud y de falta de ambición que, según él, dominan ahora mismo la profesión.
-Su trabajo en SaAS va más allá de la arquitectura. ¿Qué ámbitos cubren?
Siempre nos hemos dedicado a la arquitectura pero, además, hacemos investigación y asesoramiento. Son tres patas que van ligadas. Hace 4 años abrimos un área de investigación y estamos trabajando en proyectos europeos y aquí se encuentra LIMA (Low Impact Mediterranean Architecture), que recientemente ha obtenido el premio Acció 21, del Ayuntamiento de Barcelona. Se trata de dos pequeños edificios uno de 45 m2 y uno de 25 m2, con una central de producción de energía, captación solar y una bomba de calor. Estos edificios están totalmente monitorizados, con 120 puntos de control de todos los parámetros. Podemos saber cuánto gastó el edificio, por qué, cómo, en qué punto exacto, y que hay que tocar para modificar el gasto de agua y energía. LIMA analiza todos los impactos de la materia, desde la construcción hasta la deconstrucción, pasando por el uso. Además incorpora el efecto del edificio sobre el usuario, lo que se conoce como biohabitabilidad. La gente se preocupa por cómo afecta a un edificio al medio ambiente pero no tanto por cómo afecta el edificio a los que vivimos o trabajamos.
¿Cómo nos afecta?
Un espacio habitable es simplemente aquel donde puedes hacer actividad y un espacio biohabitable es el que es favorable para tu organismo y se percibe como confort. Por ejemplo, la sensación térmica depende de la temperatura de las superficies, los flujos de aire, de la temperatura del aire y de la humedad. Estos parámetros desde el punto de vista de la energía no son relevantes, pero si hablamos de confort sí lo son. Lo mismo ocurre con la luz. No hay que considerar sólo el número de lux, hay que ver también cómo se reparten, si hay deslumbramiento exterior, si la luz es de calidad. Elementos que no se perciben, como los campos electromagnéticos, las radiaciones gamma y los compuestos orgánicos volátiles, también están relacionados con el confort. La sensación de bienestar o malestar depende de estos factores.
Recoge 12 figuras en 3D creadas a partir del diálogo entre geometría y álgebra
Teresa Guerrero | Madrid
¿Qué tienen en común un limón, un cruasán y una peonza? ¿Por qué un árbitro de fútbol evita situarse en el centro del estadio cuando el público grita desde las gradas? Las respuestas están en las matemáticas. La asignatura que tantos quebraderos de cabeza da a muchos estudiantes es una disciplina esencial para entender el mundo que nos rodea y las formas de los objetos que tenemos alrededor.
A pesar de su mala fama, las matemáticas no son aburridas ni difíciles si se explican bien. De hecho, se trata probablemente de uno de los campos en los que la imaginación desempeña un papel más destacado. La Fundación La Caixa y la Real Sociedad Matemática Española se han propuesto demostrarlo con su exposición ‘Imaginary. Una mirada matemática‘, que podrá visitarse hasta el 6 de junio en la sede de Cosmocaixade Alcobendas (Madrid).
A menudo oímos tópicos sobre lo complicadas que son las matemáticas, pero lo cierto es que nos ayudan a entender la complejidad del mundo de la manera más simple posible. En esta exposición vamos a descubrir que, debido a la convergencia entre álgebra y geometría, cualquier ecuación puede dibujarse en el espacio y la figura así generada puede comprenderse a través de su ecuación.
Zitrus. x² + z² = y³ (1 – y)³
Esta figura no es un limón. Es un modelo matemático que nos ayuda a entender mejor las propiedades de la forma que tiene el limón. Las ecuaciones nos permiten construir modelos matemáticos que nos ayudan a estudiar mejor la forma de las cosas.
Los nanomateriales están listos para su uso generalizado en la industria de la construcción, donde pueden ofrecer ventajas significativas para muchas aplicaciones, que van desde la fabricación de hormigón más resistente a ventanas autolimpiantes.
Pero su uso generalizado como materiales de construcción trae aparejados riesgos potenciales para el medio ambiente y la salud en el momento de ser desechados.
Estas son las conclusiones de un nuevo estudio que llevaron a cabo investigadores en ingeniería de la Universidad Rice y que fue publicado … en la revista ACS Nano, de la American Chemical Society.
“Las ventajas de usar nanomateriales en la construcción son enormes”, afirmó el coautor del estudio Pedro Álvarez, profesor de la Escuela de Ingeniería George R. Brown de la Universidad Rice y presidente del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental. “Cuando se tiene en cuenta que el 41 por ciento de toda la energía utilizada en los EEUU es consumida por los edificios comerciales y residenciales, los beneficios potenciales de los materiales que ahorran energía son vastos”.
Científicos estadounidenses y canadienses han creado el material más resistente y fuerte conocido hasta la fecha. Se trata de un cristal metálico compuesto por paladio (90%), plata, germanio, silicio y fósforo.
Este nuevo ‘supermaterial’ es extraordinariamente fuerte y tan resistente como el acero, según publica esta semana la revista ‘Nature Materials’. La fuerza se refiere a su capacidad para soportar peso y su resistencia, a los golpes que puede absorber sin romperse. Esta es la primera vez que los científicos encuentran un material capaz de aunar estas dos características con un grado tal alto de satisfacción. El líder del equipo investigador responsable del hallazgo es Marios Demetriou, del Instituto Tecnológico de California (EEUU),
Normalmente, los cristales metálicos están formados por metales, pero su estructura atómica, en vez de ser cristalina, es similar al cristal de las ventanas. Además, aunque los cristales metálicos son bastante fuertes, cuando empiezan a resquebrajarse, se rompen en seguida. Sin embargo, el nuevo ‘supermaterial’ se deforma antes de romperse.
El mayor inconveniente del nuevo material es su precio. Su compuesto principal, el paladio, vale más de 19.000€/kg así que de momento sólo tendrá aplicaciones médicas, como la curación de fracturas óseas.
LA PLATA.- 2011 verá nacer, imponente, al planetario más moderno de América del Sur. Ubicado en los terrenos del Paseo del Bosque de la ciudad de La Plata, el megaemprendimiento académico contará con la más avanzada tecnología en 3D que permitirá simular fenómenos espaciales y «recorrer» lugares históricos e impensados.
La obra, ideada por un grupo de docentes y alumnos de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que ganó un concurso para el proyecto, comenzará a ser construida en los primeros meses de 2011, estimaron ante La Nacion fuentes de esa entidad educativa, y será financiada por el gobierno provincial, que aportará unos 8.500.000 pesos.
Con el lema «Turismo Cultural y Científico», el moderno edificio, que contará con más de 1200 metros cuadrados, formará parte del atractivo paisaje que otorgan a la capital bonaerense el reconocido Museo de Ciencias Naturales, el Zoológico y el antiguo Observatorio Meteorológico.
El edificio contará con dependencias de administración y producción, una sala de planetario de 642 metros cuadrados, un área pública donde habrá una biblioteca, un salón de usos múltiples, aulas, bar, hall didáctico y un espacio para exposiciones transitorias de 685 metros cuadrados.
No se tratará de un planetario común. En su interior no sólo se reproducirá el sistema solar y otros sistemas planetarios, y curiosidades del espacio, sino que los visitantes podrán disfrutar de documentales sobre la bóveda celeste, lugares históricos y otro material científico en tres dimensiones.
Parque transfronterizo Xurés - Baixo Limia. Darío Álvarez, 2007
El enfoque de expresar en dinero el valor de los ecosistemas gana adeptos. Economistas ecológicos exigen que los costes de la destrucción de la naturaleza se incluyan en la toma de decisiones empresariales.
¿Qué valor tiene un bosque? ¿Cuál es el rendimiento económico que genera una abeja? ¿Y a cuánto asciende el servicio que prestan los manglares? Preguntas que, hasta ahora, no han jugado un papel demasiado destacado en la política medioambiental. El motivo, que hasta la fecha apenas se ha cuantificado económicamente el valor de los servicios que presta la naturaleza. Sin embargo, esta nueva perspectiva económica ha cobrado un nuevo impulso a raíz del estudio que los países miembros del G-8 encargaron en 2007 alPrograma de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Un estudio con un objetivo: calcular el valor económico de la diversidad ecológica del planeta.
El modelo para el denominado Estudio TEEB (The Economics of Ecosystems and Biodiversity, «La economía de los ecosistemas y la biodiversidad») lo constituye el Informe Stern, en el cual el economista británico Nicholas Stern calculó en 2006 los costes de un cambio climático sin freno. «Con el TEEB queremos hacer ver el capital latente que se esconde en la naturaleza. Y conseguir que el valor de la naturaleza influya en mayor medida en la toma de decisiones políticas y económicas», explica Christoph Schröter-Schlaack, quien colabora en la elaboración del estudio a través del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ) de Leipzig.
Recursos forestales valiosos
El informe final del Estudio TEEB se presenta a finales de octubre en Japón. En diciembre, la economía de la naturaleza protagonizará la Cumbre del Clima de Cancún, donde se debatirá cómo contemplar los recursos forestales en un acuerdo climático. Los ministros de medio ambiente, además, discutirán la creación de un fondo de protección de los bosques. Un fondo que financiará a los países en vías de desarrollo que protejan sus bosques en lugar de permitir su explotación económica. Países del sur, como Brasil, Ecuador y Guyana, presentarán sus propios conceptos al respecto. La referencia en cuanto a protección forestal es, según Schröter-Schlaack, Costa Rica.
La utilidad económica de los bosques es inmensa. Según el Estudio TEEB, la deforestación provoca cada año pérdidas de capital natural de entre dos y cinco billones de dólares. Por el contrario, la conservación del bosque amenazado costaría sólo 45.000 millones de dólares.
Es fácil determinar la importancia de las materias primas en la economía mundial, pero no lo es tanto en el caso de los activos naturales del planeta. Las repercusiones de un medio ambiente sano en la economía global son enormes, pero no siempre se tiene consciencia de ello. Los bosques, el suelo, los cursos de agua dulce y los arrecifes de coral son ejemplos de recursos de la Tierra que dan impulso a la economía. Asimismo, hay insectos como las abejas cuyo valor económico supera los 150.000 millones de euros al año, gracias a la polinización.
Sin embargo, la relevancia de muchos de estos «servicios ecosistémicos» pasa desapercibida en muchos casos, motivo por el que desaparecen especies y se degradan ecosistemas, según se indica en el último estudio de TEEB («Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad»), una iniciativa global respaldada por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea. El estudio se presentó con ocasión de la X Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD COP10) en Nagoya (Japón) el 20 de octubre.
Richard Lindzen es uno de los más destacados críticos de la alarma en torno al calentamiento global. Stefan Rahmstorf, igual de destacado, opina justamente lo contrario y sostiene que hay que tomar medidas inmediatas.
¿Son realistas las previsiones que anuncian el calentamiento global? De ser así, ¿cuáles serán las consecuencias para la humanidad? Los investigadores Richard Lindzen y Stefan Rahmstorf tienen opiniones diametralmente opuestas al respecto, pero exponen sus argumentos con igual vehemencia.
Nuestra recomendación diaria de artículos curiosos publicados en la blogosfera, nos lleva hoy hasta «Tecnología Obsoleta«, la bitácora personal de Alejandro Polanco Masa (más conocido como alpoma) en la que podemos encontrar anotaciones tan interesantes como «La torre infernal», que describe los detalles e historia de un escalofriante proyecto iniciado durante la Guerra Fría.
Echando un vistazo a la foto puede parecer que se trata de una torre de comunicaciones situada junto a un poblado cualquiera. Nada más lejos de la realidad, las siglas que forman su nombre – BREN – delantan los extraños fines para los que fue construida; «BREN» es el acrónimo de «Bare Reactor Experiment, Nevada».
Efectivamente se trata de una mastodóntica estructura de 465 metros de altura (más alta que las Torres Petronas) y 345 toneladas de peso, compuesta por 51 secciones de 30 pies de acero de alta tensión y un montacargas, ubicada en el área atómica de pruebas de Yucca Flat, Nevada (EE.UU.) y con el objetivo de realizar todo tipo de experimentos nucleares para determinar las posibles consecuencias que pueden sufrir distintos organismos y tejidos vivos por la radiación.
La torre es sujetada por cinco cables gigantescos que aseguran su estabilidad aguantando vientos de hasta 200 kilómetros por hora. Junto a ella se construyó un poblado con casas que imitan a las que existían en Hiroshima durante el bombardeo atómico para poder elevar el reactor nuclear a distintas alturas de la torre y monitorizar el daño biológico que causaba la emisión en todo el perímetro
A Space Elevator, or more specifically the LiftPort Space Elevator, will consist of a ribbon made of a very strong and very light material, carbon nanotubes, anchored to the Earth’s surface at the LiftPort Station with the other end reaching into space. By making the ribbon long enough, and attaching a small satellite as counterweight, the Earth’s rotation will provide enough centrifugal effect to overcome the pull of gravity and keep the ribbon taut. The LiftPort Space Elevator will then provide a permanent bridge between earth and space. Elevator cars will be robotic «lifters» which will climb the ribbon to deliver cargo and eventually people to orbit or beyond.
Who is LiftPort Group?
LiftPort Group, founded in April, 2003, is a group of companies dedicated to building the LiftPort Space Elevator. Our goal is to provide the world a mass transportation system to open up the vast market opportunities that exist in space, many of which haven’t even been imagined yet, to even the smallest entrepreneur. These new markets can only become viable through safe, inexpensive, routine access to space. Our motto is, «Change the world or go home,» and we strive each day to make that change a reality.
La bacteria se reproduce y sella las grietas - Universidad de Newcastle / NeoTeo / ABC.es
Ciencia
Modificada genéticamente, consigue rellenar grietas en los edificios al reproducirse y segregar una especie de «pegamento» tan resistente como el hormigón.
Científicos de la Universidad de Newcastle ha modificado genéticamente una bacteria que se encuentra en los sueldos de casi todo el mundo para que adquiera la capacidad de rellenar las aberturas y grietas que se producen en estructuras de concreto. Cuando se encuentra en contacto con el cemento, esta bacteria se reproduce y segrega carbonato de calcio y una especie de pegamento que, juntos, poseen una solidez semejante a la del concreto. Sus creadores afirman que es el fin de las grietas, pero ¿no podrían resultar peligrosas?
¿Quien no ha visto una grieta en una pared? Las estructuras rígidas, aún las que mejor han sido construidas, tienen una inconveniente tendencia a rajarse. Por eso los ingenieros refuerzan sus obras más importantes con hierros, buscando la manera de proporcionar mayor solidez al conjunto. Pero aunque no lleguen a poner en peligro la estabilidad de un puente o edificio, las fisuras que se presenten en muros y fachadas deben ser selladas, ya que la acción de la lluvia y demás elementos puede convertir una pequeña grieta en un gran problema. Es difícil estimar cuanto dinero se gasta en el mundo reparando ese tipo de daños, pero seguramente no debe de ser una cifra pequeña.
Tras los primeros pasos de gigante dados por Apollo – Soyuz, SkyLab y Mir, la ISS nos está enseñando, a gran escala, a construir en el Espacio. Tal vez estemos ante el mayor conjunto de innovaciones técnicas de las historia de la humanidad.
Aun me parece que fue ayer cuando descubrimos en la web de NASA los detallados modelos VRML de cada uno de los componentes de la ISS – cuando ya llevábamos tiempo experimentando con tal tipo de recursos, en talleres con entusiasta participación de estudiantes, desarrollando lo que hace una década fue pionera Galería de Modelos en el servidor del LTAD.
Laboratorio en el Espacio - Infografía Clarín.com
El mayor laboratorio orbital duplicará así el tiempo de vida útil previsto al comenzar su construcción.
Convertida en la mayor plataforma de experimentación para acercar el universo a la humanidad, la Estación Espacial Internacional (EEI) cumple hoy diez años habitada en forma permanente. Ése era el lapso de vida útil que le habían pronosticado, pero ahora se ha visto que podrá funcionar al menos hasta 2020 .
Algo similar había ocurrido con su antecesora, la estación soviética Mir: comenzó a construirse en 1986, con una expectativa de cinco años; pero recibió su último módulo en 1996 y duró hasta 2001, ya muy averiada tras un incendio en 1997. Con la caída de la Unión Soviética, la Mir recibió misiones internacionales, primero de la ESA –la Agencia Espacial Europea– y luego en forma conjunta con la NASA.
La agencia espacial estadounidense tenía su propio proyecto de plataforma orbital pero, ante sucesivos recortes presupuestarios, suscribió el proyecto Shuttle-Mir. Éste combinó las capacidades de la estación Mir y los transbordadores de Estados Unidos. En 1993, el vicepresidente estadounidense Al Gore y el primer ministro ruso Víctor Chernomirdin anunciaron los planes para un nuevo laboratorio orbital , que resultó ser la EEI.
La plataforma orbital, situada a unos 400 km. de altitud, fue concebida para hacer experimentos y estará en funcionamiento hasta 2020.
El 2 de noviembre de 2000 llegaron los tres tripulantes de la primera misión
La plataforma orbital está situada a 400 kilómetros de altitud
Se han realizado 150 caminatas espaciales y 600 experimentos científicos
Los expertos creen que podrá seguir en funcionamiento hasta 2020
El hogar de los astronautas a 400 kilómetros de altitud cumple este martes una década. El 2 de noviembre de 2000 llegaban a la Estación Espacial Internacional (ISS) los tres tripulantes de la primera misión: el estadounidense Bill Shepherd y los rusos Sergei Krikalev y Yuri Gidzenko. Desde entonces casi 200 astronautas han sido inquilinos de la plataforma orbital, concebida para realizar experimentos científicos en un ambiente de ingravidez.
Durante estos 10 años se han llevado a cabo 150 caminatas espaciales y más de 600 experimentos que han permitido grandes «avances en medicina, en sistemas de reciclaje y en el conocimieno fundamental del Universo», según afirma el administrador de la NASA, David Weaver.
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