El 17, 18 y 19 de Noviembre del 2010 la Universidad de los Andes sera sede del XIV Congreso de la Sociedad Iberoamericana de Grafica Digital, ofreciendo una gran oportunidad de debate internacional respecto a los desafios que nos impone la utilización de la tecnologia digital en la producción de arquitectura, ingeniería, urbanismo, diseño industrial y artes en general.
Conociendo su interés y la calidad de su producción académica, nos gustaría invitarlos a participar de este importante evento enviando sus resumenes entre el 15 de Enero hasta el 1 de Abril del 2010 a el sitio
El tema de este año es «Disrupcion, Modelacion y Construccion: Dialogos Cambiantes«. El congreso SIGraDi 2010 en Bogotá propone una reflexión en torno a la discontinuidad y la continuidad en los procesos de creación y desarrollo de proyectos en diversas disciplinas.
JERUSALEN.- «No lo dudamos ni un minuto. Apenas llegamos al lugar, tuvimos claro: estábamos frente a una calle clave de Jerusalén en la época bizantina. Estuvimos seguros al respecto de inmediato». El Dr. Ofer Sion, el arqueólogo israelí que encabezó las excavaciones en cuyo marco fue hallada la calle en cuestión, habla con firmeza y claridad, pero no oculta su emoción. Es la primera vez que se excava en la zona por la cual se le dio a él la responsabilidad y siente que tuvo un privilegio poco común.
«Es algo sin precedentes, estamos muy emocionados», dice a lanacion.com. «No es que el hallazgo nos haya revolucionado los conocimientos que teníamos sobre Jerusalén, sino que constituye una prueba concreta, en el terreno, que confirma lo que sabíamos por otras fuentes, escritos y mapas antiguos».
La referencia más clara al respecto es el conocido mapa de Mabada, un antiguo mosaico de 8 metros x 16, que data del siglo VI – VII , hallado en una iglesia en Jordania. El mapa mosaico presentaba la tierra de Israel en el período bizantino, en forma esquemática, poniendo énfasis en construcciones cristianas. Allí se ve que la entrada a Jerusalén desde el oeste era por un gran portón que conducía a una calle central en esa parte de la ciudad.
Excavación. La mayoría de los edificios importantes que aparecen en el mapa de Madaba existen hasta el día de hoy, como por ejemplo el Santo Sepulcro. Sin embargo, hasta ahora, no se había descubierto la calle más movida de la ciudad en el período en que la ciudad estaba bajo el dominio cristiano de Bizancio.
Probablemente sea la primera vez que escuchan el nombre Ray Anderson. Sin embargo, en el mundo de la sustentabilidad, Ray Anderson es conocido como uno de sus padrinos. Es Ingeniero Industrial y desde 1973, CEO y fundador de la empresa de alfombras modulares más grande del mundo llamada Interface.
A pesar de que Interface forma parte de una industria altamente dependiente del petróleo, tanto a nivel de materiales como de energía, en 1995 Anderson se comprometió a dar el ejemplo y llegar al año 2020 con un impacto nulo sobre el medio ambiente.
Esto implica no dejar huella alguna, como si Interface no existiera a nivel ambiental, alcanzando lo que él mismo denomina la «Cima del Monte Sustentabilidad«. Para cumplir dicha misión, Anderson tomó conciencia de la necesidad de encontrar alternativas al sistema clásico de producción industrial consistente en «extraer, fabricar y desechar» que actualmente domina nuestra civilización.
Indicios de un circuito cerebral de navegación que se superpone al de la memoria autobiográfica
EL PAÍS – Madrid –
¿Cómo sabemos dónde estamos en cada momento? ¿Cómo procesamos la información de nuestros sentidos para situarnos en un contexto determinado? El cerebro humano dispone de neuronas en el circuito de la memoria que son capaces de situar espacialmente al sujeto como en una red de coordenadas, indican experimentos realizados por investigadores de varias instituciones londinenses, liderados por Neil Burgess . Hasta ahora este tipo de neuronas sólo se había identificado en roedores, en los que se disparan periódicamente para que tenga una representación actualizada del lugar en que se encuentran.
* Su concha en espiral tiene 3 capas que lo protegen y mitigan las fracturas
* El estudio de su robusto caparazón podría mejorar el blindaje militar
* Podrían diseñar cascos y sistemas de protección de deportistas más eficaces
Teresa Guerrero | Madrid
El blindaje de vehículos y la protección de soldados podría mejorarse gracias a un sorprendente aliado: un caracol hallado en el Océano Índico.
El robusto caparazón del ‘Crysomallon squamiferum’ podría inspirar nuevos materiales para los blindajes militares, según un estudio publicado esta semana en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS).
A lo largo de millones de años, el caparazón de los moluscos ha evolucionado para maximizar su protección frente a las amenazas de su entorno. Su ‘armadura natural’ debe protegerlo de los depredadores y mantener su hidratación. Al mismo tiempo, debe resultar ‘cómoda’ para que el caracol pueda llevar a cabo actividades cotidianas como alimentarse, moverse y reproducirse.
Se construye con madera cortada con técnicas de fabricación digital.
Se llama FAbLabhouse y produce más energía de la que necesita.
En esta aventura de innovación participan empresas y universidad.
P. CARO.
El Instituto de Arquitectura Avanzada de Catalunya (IaaC) está iniciando el proceso de fabricación de la primera casa solar de Barcelona. Se trata de una vivienda autosuficiente que se construye en base a técnicas de fabricación digital.
Este ambicioso proyecto participará el mes de junio en Madrid en el concurso Solar Decathlon, que contará con la participación de una veintena de universidades internacionales.
A la casa se la conoce como ‘FabLabhouse‘ por su carácter experimental y se presenta este jueves mismo en la sede del IaaC, ubicada en el distrito tecnológico de Barcelona, el 22@.
Una de las particularidades de esta construcción es que será capaz de producir más energía de la que necesita para funcionar. Esta innovación arquitectónica se llevará a cabo a partir de tecnologías verdes y supondrá un ejemplo de edificación de nueva generación que esperan que asalte en breve el mercado inmobiliario.
MADRID.- Cuando el presupuesto aprieta, son la técnica aplicada, la innovación y los pequeños detalles los que marcan la distancia entre unas viviendas habitables y cómodas y otras infames e ‘invivibles’. De esas últimas, gran parte de los arquitectos coincide en señalar que la periferia de Madrid se ha llenado de ejemplos. Las otras, en cambio, son escasas y sólo resultan del oficio y el interés real de sus autores por el bienestar de sus habitantes.
Entre esos estudiosos del habitar, voluntariamente ajenos al ‘star-system’ y al glamour del negociode la arquitectura moderna, hay que situar a María José Aranguren y José G. Gallegos, cuyo estudio puede presumir de un envidiable plantel de proyectos, sólido en especial en el apartado residencial y restauración.
Por eso resulta difícil imaginar cómo en un municipio como Villanueva de la Cañada (con 16.400 habitantes y situado al noroeste de Madrid), un mar de chalés, adosados -muchos a medio construir- y avenidas sembradas de glorietas, pudo apostar por uno de sus proyectos: dos manzanas de 255 viviendas de protección oficial que, recién terminados, comienzan ahora a llenarse de vida.
«Lo primero fue idear una disposición diferente a los típicos bloques adosados que rodean una piscina», explica Aranguren, quedando los módulos distribuidosen forma de esvástica y unidos en sus extremos por galerías acristaladas. A ras de suelo, el complejo se presenta como un laberinto, una idea que sus autores desarrollaron en la reciente exposición berlinesa donde presentaron el proyecto.
Estudio Aranguren & Gallegos, creado en 1983. Premio de Arquitectura y Urbanismo del Ayto. de Madrid (Encinar de los Reyes – 2000); Premio COAM, Premio Asprima y Premio CAM por «65 viviendas PAU de Carabanchel» (2004).
255 VPO en Villanueva de la Cañada (Madrid – 2009)
Qué es:
Dos manzanas (113 +143 pisos), para 1.020 habitantes, dispuestas en 34.109 m2, (820 €/m2 por vivienda). 765 ventanas con 72.675 perforaciones.
Morfología:
Bloques de tres niveles espaciados, dispuestos en forma de esvástica; revestimientos de chapa industrial; ventanas de 1,80×1,80 con parasoles corredizos lacados.
Una cantera abandonada en la isla griega de Creta, atravesada por una complicada red de túneles subterráneos, podría ser el lugar del mítico laberinto diseñado por Dédalo para encerrar al Minotauro. Un equipo anglo-británico de expertos que llevó a cabo una expedición a esa cantera el pasado verano cree que el lugar, próximo a la ciudad de Gortina, en el sur de la isla, tiene tanto derecho a esa reivindicación como el palacio de Cnossos, situado en el norte.
Los arqueólogos creen que ese complejo de cuevas próximo a Gortina, que fue la antigua capital romana de Creta, es un candidato muy plausible a haber sido en la antigüedad el lugar del laberinto de la leyenda griega, según informa hoy el diario británico «The Independent».
Según esa leyenda, el rey Minos mandó construir el laberinto para encerrar allí al minotauro, una bestia feroz nacida de la unión entre su esposa, Parsifae, y un toro del que ella se había enamorado por intervención de un Poseidón enfurecido con el monarca.
Nicholas Howarth, geógrafo de la Universidad de Oxford, que encabezó la expedición, dijo que la asociación de Cnossos con el Laberinto se vio reforzada por la reconstrucción que hizo a principios del siglo XX de las ruinas de su palacio minoico. «La gente va allí no sólo a ver esas polémicas ruinas excavadas y reconstruidas por Evans sino también en busca de una conexión del palacio con el pasado mítico de la Época Heroica. Es una vergüenza que quienes visitan Cnossos no hayan oído hablar de que hay otros posibles candidatos a haber albergado el mítico laberinto», declaró Howarth al periódico inglés.
La energía geotérmica es la que puede ser obtenida por el hombre mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra.
Si bien no es noticia a nivel tecnológico y se estima que la humanidad la utilizó desde la era paleolítica, es una fuente de energía limpia muy estudiada en los últimos tiempos.
Aunque no puede ser considerada una fuente de energía renovable en términos estrictos, sigue siendo más difícil de agotar comparada con la de los combustibles fósiles, dado que nuestro planeta posee un volumen y masa inmensos en comparación con la superficie de la corteza, en la cual habitamos los humanos y demás seres vivos.
Sin duda, el consumo de energía para la climatización de hogares y de oficinas a nivel mundial es inmenso. En países como Canadá o en la península escandinava, con inviernos largos y temperaturas bien por debajo del congelamiento, se requiere quemar cantidades significativas de combustible para mantener la temperatura ambiente a niveles agradables.
La energía geotérmica nos permite reemplazar o complementar estos sistemas de climatización con muy poco consumo de energía adicional e impactos despreciables a nivel ambiental.
No es requisito estar ubicado cerca de aguas termales, géiser o contar con alguna característica geográfica especial para el aprovechamiento de la energía geotérmica a nivel residencial. La temperatura de la tierra a partir de los 2 metros de profundidad oscila entre los 10 y 13 grados Celsius a lo largo de todo el año.
En el invierno, un sistema geotérmico absorbe este «calor» y lo transfiere al hogar. Durante el verano, el sistema toma el calor del hogar y lo transfiera a la tierra.
La temperatura ambiente anual, el nivel de humedad y tipo de suelo así como la cubierta vegetativa tienen una incidencia significativa sobre la temperatura de la tierra.
Egipto mostró el lunes una serie de tumbas de más de 4.000 años de antigüedad descubiertas recientemente y dijo que pertenecieron a trabajadores de las grandes pirámides de Giza que no eran esclavos como se ha creído popularmente sino personas cercanas al rey.
Las fosas de 2,74 metros (nueve pies) de profundidad tenían unos 12 esqueletos de los constructores de pirámides perfectamente conservados por la arena seca del desierto. En ellas también había vasijas que alguna vez tuvieron cerveza y pan para la vida en el más allá.
Las tumbas de ladrillos de arcilla fueron descubiertas la semana pasada muy cerca de la parte trasera de las pirámides y se amplían más allá de un sitio de entierros descubierto por primera vez en la década de 1990.
Datan del tiempo de la cuarta dinastía (2575 a.C. a 2467 a.C.), el tiempo en el que se erigieron las grandes pirámides de Egipto a las afueras de lo que ahora es El Cairo.
El antiguo historiador griego Herodoto describió alguna vez a los constructores de las pirámides como esclavos y creó lo que los egiptólogos consideran un mito que fue propagado por las películas de Hollywood.
Nuevas tumbas encontradas en Giza apoyan la visión de que las Grandes Pirámides fueron construidas por trabajadores libres y no por esclavos, dijo el jefe de arqueología de Egipto.
En distintos medios se han representado a esclavos que trabajan duro en el desierto para construir las pirámides, sólo para encontrar una muerte miserable.
Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo cual indica que esta gente no era por ningún motivo esclava, dijo en un comunicado Zahi Hawass, arqueólogo que encabeza el equipo de excavación egipcio.
SARRAMONE busca las huellas del fenómeno en la literatura, el ensayo y el tango, entre otras fuentes posibles. (Archivo Gral de la Nación)
El escritor Alberto Sarramone investigó el impacto inmigratorio a principios del siglo XX. Allí rastreó los orígenes de una nacionalidad argentina que se presenta como una pregunta de respuesta incierta.
En Inmigrantes y criollos en el Bicentenario, bajo la égida de un enfoque predominantemente sociológico, Alberto Sarramone se aboca a la tarea de mensurar el impacto inmigratorio en la formación de la nacionalidad argentina, ese aluvional crisol de razas que torna temeraria y, en muchas ocasiones, imposible de responder la pregunta por el ser nacional (una extraña quintaesencia que se pretende prototipo de rasgos y características singulares y, a un tiempo, compartidas). El peso que comportó el carácter inmigratorio se ilustra con clari dad en la progresión de carácter numérico: en el Censo Nacional de 1895, una de cada cuatro per sonas era extranjera; en el Censo de 1914, una de cada tres, pero los dos tercios de argentinos res tantes eran hijos o nietos de inmigrantes. Pero si en el resto de América latina hay fundamentos suficientes para hablar –según la expresión ya consagrada de Haya de la Torre– de «pueblos indoamericanos», en Argentina, señala el autor, se torna inevitable la expre sión «euro-americano» en virtud de la genealogía inmigratoria.
En términos generales, indica Sarramone, no sería un error des estimar la figura paradigmática del inmigrante que arriba «con una mano atrás y otra adelante», tal y como reza el lugar común, no pudieron salir de su tierra quienes eran extremadamente pobres en tanto que el pasaje en barco había que pagarlo y no era barato, aun viajando en clase hacinada y económica.
Según las cifras del Censo de 1914, el cincuenta por ciento de la población que moraba en Bue nos Aires era inmigrante; no en vano unos años antes, en 1887, Sarmiento se interroga: «¿Estamos en Italia o en Buenos Aires?, ¿en Europa o en América?» Julio Argentino Roca reflexiona: «Buenos Aires no es la Nación porque es una provincia de extranjeros», y Juárez Celman abunda: «Seré el presidente de la inmigración». Notablemente, nada afectó la intensidad del flujo inmigratorio, ni siquiera la tristemente célebre Ley de Residencia, promulgada en 1902 (y recién abolida en 1958) e inspirada en las huelgas de fines del siglo XIX, que autorizaba al Poder Ejecutivo a expulsar del país a cualquier extranjero que «comprometa la seguridad o perturbe el orden público». El sentimiento enraizado en una genuina xeno fobia, el temor a lo radicalmente otro, la inmigración externa o la migración interna contempladas como una de las formas más vejatorias de invasión al espacio propio y (en principio) intocado alimentaron manifestaciones lite rarias tan disímiles en tiempos y ejecución como las novelas En la sangre (Eugenio Cambaceres), La Bolsa (Julián Martel) y los cuentos «Casa tomada» (Julio Cortázar) y «Cabecita negra» (Germán Roz enmacher). No menos evidentes resultan los aportes inmigratorios a la formación del porteño de fines del siglo XIX y principios del XX, nacido y crecido –como bien apunta Sarramone– al calor de movimientos socioculturales propios y extraños; la presencia de la inmigración italiana en los nombres del tango es considerable: D’Arienzo, De Caro, Piazzo lla, Franchini, Di Sarli, Discépolo, Pugliese, Troilo, Canaro, Bassi y un larguísimo etcétera. Así como los títulos de algunas letras: des de «Giusseppe el zapatero» hasta «Canción del inmigrante». En este marco resulta, cuanto menos, astigmático el fervoroso anhelo de Ricardo Rojas proponiendo «restaurar el alma nacional» o la malhadada descripción de Leopoldo Lugones definiendo a los grupos inmigratorios como «la plebe ultramarina».
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