La Avenida Roque Sáenz Peña vinculó simbólicamente en su trayecto al Poder Ejecutivo Nacional con el Judicial. Este eje es uno de los espacios más homogéneos de la ciudad a partir de una reglamentación edilicia que establecía alturas y otros elementos que favorecían la composición de cada fachada «a columna» (basamento, desarrollo y remate) y la continuidad de líneas de balcones, cornisas y acabados. En este contexto, y por encargo de los hermanos Massimiliano y Miguel Bencich, dueños de una empresa constructora, el arquitecto francés Eduardo Le Monnier diseñó en 1927 dos edificios enfrentados que conjugan elementos del clacisismo y el academicismo francés. La lámina que acompaña hoy esta edición corresponde al Edificio Bencich, de Av. Pte. Roque Sáenz Peña 615. Armónico, rematado por dos cúpulas que se ven favorecidas por la perspectiva diagonal, la altura respeta a rajatablas la zonificación, marca registrada de Diagonal Norte.
El remate de ambos edificios (Bencich y Miguel Bencich) se da por sus magníficas cúpulas que cierran de alguna manera estas cuatro esquinas determinadas por la Avenida Roque Sáenz Peña, Florida, Bartolomé Mitre y Rivadavia. El Edificio Bencich cuenta con balcones en el segundo y noveno piso y sus revestimientos exteriores están realizados con símil piedra parís. A pedido expreso de los constructores, Le Monnier diseñó un edificio de oficinas. Actualmente es un bien de Patrimonio Histórico. En esta obra se manifiesta su gran capacidad para componer volúmenes y para resolver los detalles. El orden de la fachada resulta monumental, y el remate, logrado a través de las dos grandes cúpulas de cinco pisos, refuerza la escala del edificio y la perspectiva de la Diagonal.
IMAGINACIÓN. KOOLHAAS PIDE CREATIVIDAD PARA HACER QUE LO QUE SE PRESERVA PUEDA MANTENERSE VIVO, A LA VEZ QUE EVOLUCIONA. Foto: Clarín.com, Arquitectura
En la Bienal, donde recibió el León de Oro a la trayectoria, Rem Koolhaas habló de las ideas que trajo a la muestra.
¿Por qué evita pronunciar la palabra patrimonio? –Desde hace años, siento la necesidad de abordar el tema de la preservación, en especial en estos últimos siete años, cuando se nos pidió estudiar la extensión del Museo del Hermitage de San Petersburgo. Siempre me resultó difícil participar en la Bienal de Venecia. Este año, mucho antes de saber que obtendría el León de Oro, me dije que era el momento de poner las cosas en claro. Es una reflexión, e incluso una verdadera angustia personal, aunque los socios de la agencia participen en este trabajo.
–¿Cuáles son las propuestas que usted trajo a Venecia? –Diría que hemos llegado a la siguiente conclusión: por un lado, hay una verdadera obsesión en torno a la idea de preservación. Esto nos remonta a los primeros tiempos después de la Revolución Francesa, luego, todo fue codificado, reglamentado. Pero, a partir de la preservación de los monumentos históricos, de la arquitectura gloriosa, el campo de la preservación no ha dejado de ampliarse… –¿Se refiere a la lista del Patrimonio mundial de la Unesco? –No sólo a eso, aunque si es verdad que en la actualidad incluye tanto palacios, ciudades, como el campo de concentración de Auschwitz, paisajes naturales, etc., no puedo menos que estar de acuerdo con esas elecciones. Ellos son perfectamente conscientes de los problemas que yo denuncio, y hay que ayudarlos a encontrar soluciones. En la Unesco los criterios de selección son elásticos y ambiguos. Asimismo, no se reflexiona sobre la manera en la que se busca detener el paso del tiempo, cómo lo que se preserva puede permanecer vivo a la vez que evoluciona. Salvo por razones de imposibilidad financiera, hay que dejar de embalsamar las ciudades, monumentos o partes enteras del mundo. Hace falta creatividad, dar libertad a la imaginación.
–Su segunda afirmación se focaliza en la arquitectura llamada moderna… –Sí, en la voluntad empecinada, en todo el mundo, de hacer desaparecer todas las huellas de la arquitectura de las décadas posteriores a la Segunda Guerra. El número de edificios que desaparecen es realmente increíble, como si se tratara de erradicar el pensamiento social que le pertenece. No se trata sólo de estética arquitectónica o urbana. Las consecuencias de ese hecho son fundamentalmente políticas, aunque sólo sea en la medida en que esas destrucciones conducen a borrar testimonios de la historia.
María Sola opina acerca de la entrevista a Rem Koolhaas … “Para dejar de embalsamar las ciudades primero habría que tenerlas embalsamadas. Los americanos todavía no hemos embalsamado nada y menos los argentinos. La macana es que esto va derecho a las facultades de arquitectura y los ‘intérpretes’ bajan este discurso a los chicos sin contexto. Eso pasa en Europa, donde el dolor que les produjo la demolición de ciudades por los bombardeos de la Segunda Guerra les hizo aferrarse en exceso a un patrimonio edilicio al que muchas veces le falta oxígeno para estar bien habitado. Trasladar este concepto a la Argentina, donde ni siquiera se aplican los criterios de preguerra europeos sería letal para los escasos bienes patrimoniales que nos quedan.”
Siluetas de las edificaciones ocultas bajo el sembrado (Cuaderno de Ciencias)
Los ingleses los llaman «cropmarks«, que literalmente significa marcas en las cosechas. Y no, no tienen nada que ver con los tristemente famosos y pseudocientíficos círculos en los sembrados, sino con esa otra noble y distinguida ciencia auténtica llamada arqueología.
Pero antes de entrar en detalle, dejadme explicar brevemente los conceptos básicos de lo que es una marca en la cosecha y su relación con la arqueología aérea.
Cuando el suelo en el que se cultiva algún cereal esconde restos de edificaciones enterradas a pocos centímetros del suelo, los desniveles de estas estructuras pueden provocar leves variaciones en la velocidad de crecimiento de las plantas cultivadas sobre ellas.
Es sencillo entender que cuanto más se adentre en el mantillo la edificación enterrada, menos espacio deja a las raíces de las plantas, y por tanto, menos crecen los cereales sobre ellas (véase diagrama de vegetación superior).
La diferencia de altura puede ser mínima e imperceptible cuando uno camina por el sembrado, pero en años muy secos como este 2010, un arqueólogo que sobrevuele a baja altura los campos en una avioneta, podrá divisar fácilmente en los campos las siluetas de las edificaciones ocultas bajo el sembrado (véase imagen inferior).
En un reciente artículo de la BBC, Dave MacLeod, veterano investigador de English Heritage (una organización que promueve y protege los espacios históricos de Inglaterra), comenta que los últimos veranos habían sido bastante decepcionantes en cuanto a descubrimientos arqueológicos, pero que el 2010 ha sido el mejor año desde la fructífera campaña de la sequía de 1976.
Archaeologists in Jordan Unearth 3,000-Year-Old Iron Age Temple with a Trove of Figurines
El santuario y las figuras y vasijas hallados muestran los complejos rituales religiosos del antiguo reino bíblico moabita.
Es un santuario del siglo VIII antes de Cristo. Y está a solo de 32 kilómetros de la ciudad de Amán, la capital de Jordania. Lo descubrieron en los últimos meses un grupo de arqueólogos.
El director de antigüedades, Ziad al-Saad, dijo que los arqueólogos desenterraron el santuario en Khirbat ‘Ataroz cerca de la ciudad de Mabada, a 32 kilómetros al sudoeste de Amán, la capital del país.
El templo consta de una habitación principal de 30 x 13 metros. Tiene dos antecámaras y un patio.
El santuario y las figuras y vasijas -trabajadas en piedra caliza y basalto o moldeados con arcilla y bronce- muestran los complejos rituales religiosos del antiguo reino bíblico moabita en Jordania, explicó al-Saad.
«Hoy tenemos las pruebas materiales, las pruebas arqueológicas sobre el nivel de progreso de la tecnología y la civilización en ese período de la historia», afirmó.
Los moabitas, cuyo reino se ubicaba en las costas orientales montañosas jordanas sobre el Mar Muerto, estaban íntimamente vinculados con los israelitas, aunque ambos pueblos estaban en frecuente conflicto. Los babilonios conquistaron a los moabitas en el 582 AC.
Son tres amigos de Birmingham, Inglaterra. Tres obreros de la construcción que hace dos años compraron una propiedad en Santaballa (Lugo) por un precio tirado en el mercado pero que supone una fortuna en horas de trabajo dedicadas: 47.000 euros por una casa de más de 500 metros cuadrados, pozo, jardín y unas increíbles vistas a los montes gallegos.
¿El problema? Que antes de la llegada de ‘los tres amigos’ (así es como les conocen ya los vecinos de la zona) la casa estaba abandonada, semiderruida, y la finca era más jungla que jardín.
Las condiciones pueden parecer un poco extremas, pero no son los únicos que han decidido acatarlas e incluso ser felices con ellas. En pocos kilómetros a la redonda conviven otros seis ingleses que han llegado a Galicia de casualidad, pero con el mismo plan de vida.
Todos han comprado una propiedad a un precio irrisorio si se compara con el resto del mercado inmobiliario y la están reconstruyendo con sus propias manos. Y con mucha paciencia. Estos tres amigos, por ejemplo, pasan los inviernos en Inglaterra trabajando para ahorrar el dinero que luego se gastan en la reconstrucción de la casa durante el verano. Para ellos supone una inversión de futuro pero también un pasatiempo.
The deserted walled medieval town of Craco had a village located on its site as far back as the 500s AD. Over time, however, it was plagued by, well, plagues … as well as agricultural droughts, rogue banditry and finally insurmountable seismic activity which threatened to bring the whole town down. In the 1960s the last of the residents were evacuated for fear of an earthquake that could level the entire site and the town has since sat entirely abandoned high up on a 400-foot cliff.
Paseando por las solitarias calles de este lugar, se pueden escuchar los ecos de miles de niños que corretearon por sus empinadas cuestas. Imaginar los pasos apresurados de las viejas que, al son de las campanas de la iglesia parroquial de San Nicola, acuden presurosas a la misa de doce.
Sin prisa y con el silbido de la brisa que siempre sopla en el valle de Cavone como único compañero, las destartaladas fachadas de palacios como el palazzo Grossi, el Madonna, el Carbone o el Simonetti van guiando el rumbo del caminante hacia las ruinas del viejo castillo. Fortaleza que durante muchísimos siglos acogió a las familias más poderosas del sur de Italia.
Craco is located in the Region of Basilicata and the Province of Matera. About 25 miles inland from the Gulf of Taranto at the instep of the “boot” of Italy. This medieval town is typical of those in the area, built up with long undulating hills all around that allow for the farming of wheat and other crops. Craco can be dated back to 1060 when the land was in the ownership of Archbishop Arnaldo, Bishop of Tricarico. This long-standing relationshop with the Church had much influence over the inhabitants throughout the ages.
From the hustle and bustle and the chaos to the silence and most absolute desolation: Once upon a time, cities that are now completely deserted use to be immersed in the everyday din of noisy life. A continuous flow of people and cars and the roar of civilization were witnesses of their essence till the day everything stopped. They were completely abandoned, left empty and silent.
Craco is a comune and medieval village located in the Region of Basilicata and the Province of Matera in Italy. About 25 miles inland from the Gulf of Taranto at the instep of the “boot” of Italy. The medieval village of Craco is typical of the hill towns of the region with mildly undulating shapes and the lands surrounding it sown with wheat.
Craco was built on a very steep summit, for defensive reasons, giving it a stark and striking appearance and distinguishing it from the surrounding lands which are characterized by soft shapes. The center, built on the highest side of the town, facing a ridge runs steeply to the southwest where newer buildings exist. The town sits atop a 400 meter high cliff that overlooks the Cavone River valley. Throughout the area are many unique vegetation-less mounds formed by intensive erosion that are called «calanchi.»
TURISMO | Ha sido rehabilitada y acaba de ser reabierta
La recuperación del Pazo y las sendas peatonales abren la isla a los visitantes
El último habitante dejó el terreno en 1972 y desde entonces estaba abandonado
El Gobierno central adquirió el enclave en 2007 por 8,5 millones de euros
El islote pertenece al Parque Nacional de las Islas Atlánticas desde el año 2002
Natalia Puga | Isla de Sálvora
Desde el año 2002 está integrada en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas y aparece asociada a momentos claves de la historia de Galicia como las incursiones de los piratas normandos y sarracenos en la Edad Media o la aparición de la industria de la salazón de pescado en el siglo XVIII. Pese a todo, la isla de Sálvoraes la gran desconocida de la costa gallega y muy pocos han pisado alguna vez las 190 hectáreas que ocupa en la Ría de Arousa.
Para poner en valor su riqueza medioambiental e histórica, la isla acaba de ser objeto de una importante rehabilitación de sus edificios principales, el Pazo y la capilla, y, a partir de ahora, 24 navieras diferentes podrán organizar visitas turísticas guiadas a la isla de Sálvora y llenarla de vida cuarenta años después de que su último habitante la abandonase para instalarse en tierra firme en 1972.
Pazo (Palacio) de la Isla de Sálvora. Foto: Guía Turística - Municipio de Cangas
La riqueza de la isla de Sálvora no sólo está en los secretos históricos que guarda o en la capacidad productiva del mar que la circunda, sino que tiene un importante valor por las plantas y árboles que alberga, de ahí que la actuación de recuperación del islote prestase especial atención a recuperar su flora autóctona eliminando todo lo que no está relacionado con la naturaleza de esta isla, como las plantas alóctonas que la invadían.
La actuación integral que ha permitido volver a poner Sálvora en el mapa y potenciarlo como lugar de interés turístico empezó en marzo de 2007, cuando Caixa Galicia se la compró por 8,5 millones de euros a los herederos de José María Otero Goyanes, marqués de Revilla, quienes habían cedido su uso al empresario Ramiro Carregal Rey, presidente de la conservera Frinsa, de Ribeira.
Arqueólogos estadounidenses y egipcios han descubierto las ruinas de un asentamiento humano que data del Segundo Período Intermedio (1650-1550 a.C.) en un oasis de Egipto, informó hoy el ministro de Cultura, Faruk Hosni. El yacimiento arqueológico fue hallado en el oasis de Al Jarga, en el desierto Occidental, precisó el ministro en un comunicado difundido por el Consejo Supremo de Antigüedades egipcias (CSA).
El descubrimiento se llevó a cabo durante operaciones de rastreo arqueológico para determinar, fotografiar y documentar las rutas comerciales que eran usadas en la antigüedad entre Egipto y Sudán, explicó Hosni. Por su parte, el secretario general del CSA, el egiptólogo Zahi Hawas, destacó que los vestigios del asentamiento humano se extienden a lo largo de un kilómetro de norte a sur y con un ancho de unos 250 metros de este a oeste.
Asimismo, indicó que el lugar está ubicado en la ruta de las caravanas comerciales que transitaban entre Egipto y la región sudanesa que actualmente es conocida como Darfur. «Las ruinas descubiertas en el lugar indican que los habitantes de la zona formaban parte de un gran complejo administrativo y de servicios», subrayó Hawas. Por su parte, el jefe de la misión arqueológica egipcio-estadounidense, John Coleman Darnell, de la Universidad de Yale, reveló que en las excavaciones se hallaron restos de enormes edificios de adobe con salas y pasillos, similares a los descubiertos anteriormente en el valle del Nilo.
El Cairo. (Reuters/EP).- Un grupo de arqueólogos ha descubierto los restos de un asentamiento de 3.500 años de antigüedad en un oasis situado 200 kilómetros al sur de El Cairo, ha informado el miércoles el Ministerio de Cultura.
La ciudad encontrada es mil años más antigua que las halladas hasta la fecha. Los expertos, de la Universidad de Yale (EEUU), estaban buscando rutas en el Desierto Occidental cuando dieron con este hallazgo en el oasis de Umm el Kharga. El asentamiento está junto a una ruta que conectaba el valle del río Nilo con el oasis y que dirigía a la región sudanesa de Darfur. Se cree que data de la recta final del Imperio Medio (1786-1665 a.C
Un verano atrás, la casa de subastas Christie’s divulgó con orgullo que se disponía a sacar al mercado una joya arquitectónica única en el mundo: la Ennis House, construida en 1924 por Frank Lloyd Wright en lo alto de una colina en la urbanización Los Feliz Hills, en Los Ángeles, por fabuloso precio de 15 millones de dólares. Sin embargo, combinación de factores -coyuntura económica y lo peculiar del lote- no favorecen el cambio de manos, hasta el punto que el precio de la propiedad fue rebajado primeramente a 10 millones y, este verano, a 7,5 millones, justo la mitad de la oferta de partida.
Para su actual propietario, la Fundación Ennis House -antiguo Trust para la Conservación del Patrimonio Cultural- la decisión entonces fue tan necesaria como dura. «A pesar de las conversaciones mantenidas con numerosos inversores potenciales, no hemos hallado los fondos suficientes para sufragar el mantenimiento», expresaron.
Tenían que encontrar un nuevo dueño lo suficientemente sensible como para adquirir la casa y cubrir así los costes de reparación efectuada en 2005 a raíz del terremoto de 1994 que casi consigue echar abajo el inmueble. Las obras requirieron una inversión de 6,5 millones de dólares en reponer bloques de piedra sustraídos, contener uno de los muros y afianzar la situación de la Fundación. Una de las promotoras de la colecta de hace un lustro fue Diane Keaton, que figura entre los 11 miembros de la institución conservadora.
La entidad, que acusó a su último propietario privado, Augustus O. Brown, de abandonarla a su suerte, se dedicó afanosamente a la captación de fondos -ya en 2002 la casa recibió 100.000 dólares de la Fundación Getty para una reparación urgente- pero las donaciones fueron insuficientes.
La Ennis House, de inspiración indígena mexicana, es un auténtico tesoro de la arquitectura mundial y precisamente por eso resulta tan difícil encontrarle comprador. Hilton & Hayland, la lujosa agencia local responsable de su venta -junto a su socio internacional Christie’s-, no ceja en su empeño y exhibe con gusto el inmueble en su escaparate virtual.
El verano pasado, Christie’s Great Estates informó de que se disponía a sacar al mercado una joya arquitectónica: la Ennis House, construida en 1924 por Frank Lloyd Wright en Los Ángeles (EE.UU.), por un precio de 15 millones de dólares (11,8 millones de euros). Sin embargo, la ausencia de compradores ha hecho que el precio de la propiedad fuera rebajado inicialmente a 10 millones de dólares (7,8 de euros) y, este verano, a 7,5 millones (5,9 millones de euros), justo la mitad de la oferta de partida.
The Ennis House is a residential dwelling in the Los Feliz neighborhood of Los Angeles, California, USA, south of Griffith Park. The home was designed by Frank Lloyd Wright for Charles and Mabel Ennis in 1923, and built in 1924. Wikipedia.
Ten months after it was listed for $15 million, the Frank Lloyd Wright-designed Ennis House is still for sale. In February, the price was dropped to $10.5 million.
Built in 1924 for Charles and Mabel Ennis on a hilltop in Los Angeles, the 6,000-square-foot Ennis House is the largest of Wright’s four textile-block-style dwellings. The house, which is listed on the National Register of Historic Places, has been a popular location for movies, music videos, and photo shoots.
In recent years, the Ennis House Foundation, which owns the landmark, has spent $6.5 million on repairs due to earthquake and rain damage. Still, the house requires $6 million worth of work. To prevent demolition and guide future renovations, the foundation has put a conservation easement on the property.
The Ennis-Brown House
«No house should ever be on a hill or on anything. It should be of the hill. Belonging to it. Hill and house should live together each the happier for the …»
Los Angeles often feels like another planet to non-natives, from the confluence of cultures to the often unearthly architecture. In Architecture of the Sun: Los Angeles Modernism 1900-1970,Thomas S. Hines serves as our ambassador to this brave new world on the left coast that served as the perfect environment for international architectural styles to find room to grow in the United States. Hines, Professor Emeritus of History and Architecture at UCLA, where he teaches cultural, urban, and architectural history, sees L.A. as a prime “consumer and translator of modernist architectures developed elsewhere,” and, thus, “presents a seductive case study of the effect upon modernism of regional patterns and imperatives—and vice versa.” California dreaming in steel, glass, and stone thus continues the dreams of European modernists while simultaneously engaging the local flavors of the City of Angels. Hines’ voyage of discovery through the manmade landscape of Los Angeles is a strange, and stirring, trip.
Escultura de José María Labra, instalada en los Jardines de Cala Ratjada. ABC.es
Cultura
Los jardines escultóricos de la Fundación Bartolomé March en Cala Ratjada, restaurados por completo, vuelven a abrir sus puertas al público.
JOSEP MARÍA AGUILÓ / PALMA DE MALLORCA
La localidad mallorquina de Cala Ratjada, ubicada en el municipio de Capdepera, vivió ayer una jornada llena de emoción para los amantes del arte, con motivo de la reapertura de los jardines escultóricos de la Fundación Bartolomé March de Sa Torre Cega, restaurados por completo tras los graves destrozos ocasionados por el temporal que azotó toda la isla de Mallorca en el mes de noviembre de 2001. El vendaval provocó entonces importantes daños en los árboles y en las esculturas de los jardines, que ahora han recuperado el esplendor que habían tenido y mantenido a lo largo de las últimas décadas.
El acto oficial de ayer contó con la asistencia de Sus Majestades los Reyes, así como con la presencia de los principales representantes políticos de Baleares, entre ellos el presidente del Gobierno autonómico, Francesc Antich, y el alcalde de Capdepera, José Andrés Gallego. Entre las personalidades de diferentes ámbitos que asistieron igualmente a este evento se encontraban, entre otras, el presidente de la Fundación Bartolomé March, Luis Alberto Salazar-Simpson; el presidente de la Fundación Banco Santander, Antonio Escámez Torres; el presidente de honor de Vocento, Santiago de Ybarra, y su esposa, Mercedes Baptista; Maritín Cencillo, viuda de Bartolomé March, y otros representantes de la familia.
Don Juan Carlosy Doña Sofíallegaron en helicóptero a la sede de la Fundación Bartolomé March en Cala Rajada, donde visitaron una exposición de paisajes.
M. ELENA VALLÉS. PALMA. Michelle llegó (haciendo ruido) y se fue casi tan rápido como había llegado. La estampa del día la logró ella. Tras su visita, los Reyes, ayer de secundarios, debían cumplir con su agenda: en rojo la inauguración de los remozados jardines de sa Torre Cega. Don Juan Carlos y Doña Sofía llegaron en helicóptero a las 19.30 horas a la sede de la Fundación Bartolomé March de Cala Rajada. Y alcanzaron un mirador del chalé montados en un cochecito de golf con el que los propietarios de la fundación se desplazan por unos modestos jardines de 70.000 metros cuadrados. Los fotógrafos les esperaban varios metros por debajo, una instantánea difícil. Suerte que Casa Real relajó el protocolo y permitió a los gráficos, –con una hora y media de carretera a cuestas– retratar toda la inauguración de unos espacios que llevaban cerrados desde 2001, cuando el temporal arrasó más de 500 pinos y dañó algunas esculturas exteriores.
El Grupo se creó con la finalidad de actuar de manera conjunta en la defensa del patrimonio histórico y cultural de estas ciudades y en el mantenimiento y potenciación de determinadas formas de vida que estos núcleos históricos necesitan, realizando proyectos y propuestas comunes, estableciendo políticas de intercambios de experiencias, afrontando problemáticas comunes.
Todo ello manteniendo la personalidad de cada una de estas ciudades y reconociendo que la riqueza de un conjunto histórico estriba en su individualidad.
A través de las actuaciones desarrolladas en el marco de la Asociación se ha creado una imagen que se relaciona con calidad y belleza, una imagen que se potencia de manera especial en el ámbito turístico.
La Arquitectura pertenece a las Artes Mayores y es también una de las Artes Visuales. Cualquiera se ha conmovido con una obra: la Arquitectura es arte inevitable, ya que habitamos espacios construidos.
Por Graciela de Kuna, arquitecta y magister en educacion por el arte
Una arquitecta del equipo que emplea Casinos de Misiones para la reforma del Hotel de Turismo de Posadas preguntó irónicamente: “Y qué, ¿acaso es una obra de arte?” El edificio de Hotel y Oficinas para el IPSM (Instituto de Previsión Social de Misiones) fue proyectado por los arquitectos Mario Soto y Raúl Rivarola. Se terminó de construir en 1964 y desde entonces se ha transformado en un referente de la arquitectura del Movimiento Moderno en Argentina.
Su concepción puede ser leída en el contexto de la provincialización de Misiones (1953) anteriormente Territorio Nacional dependiente de Corrientes. En ese marco, con la participación de Testa, Dabinovic, Rossi, Gaido, Sigal, Vapñarsky, Winograd, entre otros, se concursaron edificios contenedores de anhelos de progreso y resultantes de diversos programas, entre ellos el Parador Turístico de San Javier, sobre el río Uruguay y la Escuela Normal N° 1.
Educación y turismo fueron los ejes impulsores que encontraron en Soto y Rivarola representantes dignos de formalizarlos.
“Y qué, ¿acaso es una obra de arte?”, preguntó con fastidio la arquitecta del equipo que lo reestructura ante el requerimiento de los colegas reunidos en torno al nuevo proyecto. La tensa reunión, convocada por el presidente del Colegio de Arquitectos de Misiones, era para que presentaran su propuesta de reformulación. Es que el Hotel (foto) debía ser actualizado según las normas de seguridad, a casi 60 años de su construcción, hay nuevas funciones, necesidades y requerimientos que solicitaban de una espacialidad diferente, más todo ello no amerita su casi destrucción para ser utilizado como mera estructura de soporte del nuevo y lujoso hotel para el IPSM.
No se trata de una obra cualquiera, sino de la actualización de una acreditada obra de arquitectura del Movimiento Moderno en nuestra tierra, que figura en los libros de Historia de la Arquitectura Argentina, se estudia en la mayoría de las facultades del país y es reconocida nacional e internacionalmente. En 2008, la lucha para rescatarlo y evitar su fatal casi desaparición recibió apoyo importante de la comunidad arquitectónica, de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), DO.CO.MO.MO. (Comité Internacional de Documentación y Conservación de Edificios, Sitios y Desarrollos Urbanos del Movimiento Moderno), entre otros.
La pregunta del comienzo, tan despectiva, disparó otra: ¿es el Hotel una obra de arte? O para ir un poco más allá y generalizar: ¿es la obra de arquitectura, arte? Es una pregunta que atraviesa su historia, la Arquitectura, perteneciente a las llamadas Artes Mayores, luego del Renacimiento (junto con la Pintura y la Escultura) también se diferenciaba por ser un Arte Utilitario. En tiempos de la industrialización, inclinándose por la segunda en el contraste entre “Arte por el Arte” o “Arte para la Sociedad”, será madre de las Artes del Diseño, desarrollando el Textil, de Indumentaria, de Moda, Teatral, Gráfico, Industrial, etc.; pero también ancla en las Artes Visuales. En fin, pertenece a distintos órdenes y sobre todos, sin dudar, a las Artes. De hecho, es usual hablar de la emoción, la fruición, la alegría que una inesperada o pequeña obra puede suscitar.
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