Generalmente se entiende – en el lenguaje común y corriente- algo así como propiedad heredada de los ancestros. Así, por ejemplo, la RAE da como primera acepción del termino “Hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes.” Pero también hay “patrimonios” a los cuales los individuos tienen acceso como miembros de comunidades más amplias, tales como los patrimonios regionales y/o nacionales (por ejemplo: Patrimonio industrial; Patrimonio Nacional de España ; Patrimonio histórico (España))- pero además hay los denominados patrimonios culturales (ver también Patrimonio Cultural Inmaterial, Patrimonio arquitectónico, etc ); e incluso Patrimonio de la humanidad. Wikipedia.
Escalera con torre facetada de mármol negro, baranda cromada. Para el rincón que deja libre, se encargó un sillón a medida (Monica Maestri)
Una señorial mansión art déco en Palermo Chico se reformó para obtener ambientes amplios y luminosos.
Villa Naghena es el nombre que la decoradora Julia Combastet eligió para esta casa art déco, donde ella y su familia pasarán, desde ahora, algunas temporadas en Buenos Aires. Decoradora autodidacta, su vida laboral siempre estuvo ligada al diseño, ya sea trabajando en fotografía y moda en París o, todo un privilegio, como asistente de Philippe Starck. «He hecho varios trabajos, pero creo que decorar la casa propia es el trabajo más satisfactorio que puede hacer un diseñador de interiores: se trabaja a partir del instinto, no hay tantas reglas y, por supuesto, uno se atreve a correr más riesgos.»
Fachada restaurada del teatro Fígaro Adolfo Marsillach.
REPORTAJE: SI LOS EDIFICIOS HABLASEN
Tras décadas de olvido, el teatro luce de nuevo su fachada racionalista
PATRICIA GOSÁLVEZ – Madrid –
Es como jugar a las siete diferencias. Uno se coloca frente a la fachada del teatro Fígaro con dos fotos: una de su inauguración, en los años treinta, y otra de cómo estaba hace una década. En la primera, el Fígaro es un elegante ejemplo de racionalismo. En su fachada, un paño vertical de ladrillo visto juega con las líneas horizontales de tres grandes ventanales. Bajo la marquesina curva unas discretas luces iluminan la calle, y en lo alto hay un precioso cartel con vanguardista tipografía. Al pasar, la gente pensaría que estaba en Berlín o en Nueva York. Era una fachada limpia que miraba a un futuro luminoso.
En la foto de los noventa, el cartel del tejado ha desaparecido. A la fachada le ha crecido otro vertical, y bien feo, como de motel barato. También le ha salido una farola que cuelga sin sentido sobre la marquesina, donde se han sustituido las discretas luces por unos tremendos globos como de aplique de cuarto de baño.
La buena noticia es que el Fígaro actual se parece mucho más al de la foto de los años treinta. «Cuando lo compramos estaba hecho polvo, no entendías la arquitectura original de tantos pegotes como había», dice Antonio del Castillo, uno de los socios propietarios y el arquitecto que se encargó de devolver la dignidad al edificio. La restauración es una de sus aficiones, la otra, investigar la historia de los proyectos que ataca. Con el Fígaro se lo pasó pipa.
De entrada el Fígaro no se iba a llamar Fígaro y no iba a ser un teatro, sino un cine. El Cine Moderno: la primera sala de espectáculos proyectada según los principios del GATEPAC, el Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea. Básicamente: economía formal, asepsia higiénica, alegría en el diseño y democratización de una arquitectura asequible y sana para todos. Se fijaban en las formas funcionales de los barcos y aviones, y un cine era ideal para postular su fe en el futuro y la modernidad. Sin embargo, el dueño, Ildefonso Anabitarte -un pelotari casado con una cantante de zarzuela y propietario también del frontón de enfrente (que está siendo remodelado como hotel)- decidió convertirlo en cine-teatro. En la revista A.C., biblia del GATEPAC, parece que la concesión al pasado no sentó muy bien: «El Fígaro es teatro porque así lo decidió la propiedad cuando estaba avanzada la obra del local que había de llamarse Cine Moderno; es cine porque de cine es su trazado y para ese fin se proyectó, y se llama Fígaro porque lo han bautizado los hermanos Álvarez Quintero». El resultado del cambio fue un escenario enano «sólo apto para comedias y varietés» (según A.C.), que tras sucesivas reformas le ha ido ganando cachitos al patio de butacas.
Para todos los que amen el mundo de la jardinería y del paisajismo la muestra es imperdible. Pero además, es un patrimonio cultural de nuestro país, apto para todo aquel que quiera ver una exquisita exposición y quiera saber más de cómo se proyectaron varios de los espacios públicos más importantes de la ciudad.
La muestra, que ocupa el Patio de los Tilos y tres grandes salas, ha sido montada con profesionalidad y perfección. Todos los detalles están bien cuidados, y se trata de un muestrario de la vasta obra del paisajista francésCarlos Thays en la Argentina. Pueden verse planos, maquetas, fotos antiguas, y hasta estatuas traídas del Parque Tres de Febrero. Toda la realización estuvo a cargo de Ana María Riccardi, quien coordino los grupos de trabajos, y la curaduría estuvo a cargo de Sonia Berjman, experta en patrimonio histórico y gran conocedora de la obra de Thays. Todo esto pudo llevarse a cargo gracias a la ayuda de la Embajada de Francia, el Gobierno de la Ciudad y particulares como la señora Amalia Lacroze de Fortabat que brindaron su apoyo.
Recorrer la muestra es sorprenderse a cada paso. Es que le debemos a Carlos Thays la mayoría de nuestros parques y plazas, y además nos ha dejado una descendencia de cuatro generaciones de paisajistas en nuestro país.
El embajador de Francia Frédéric Baleine du Laurens cerrará su gestión en Buenos Aires con la satisfacción de haber cumplido dos antiguas asignaturas pendientes: la reapertura de la Editorial Sur de Victoria Ocampo y el homenaje Carlos Thays, el paisajista francés que diseñó los parques de Buenos Aires. El viernes, en la embajada palaciega se sucedieron las palabras de Juan Javier Negri, Ubaldo Aguirre, Eduardo Paz Leston y Monseñor Eugenio Guasta destinadas a poner en valor la iniciativa editorial y el primer volumen consagrado a las «Cartas de posguerra», de Victoria, glosado con gracia por Monseñor Guasta al hablar del vocabulario de la gran dama de las letras, con «ecos de un lenguaje paisano y arcaico».
Imagen de La Masía, la vieja casona del Siglo XVIII, en las inmediaciones del Camp Nou.
En la última Eurocopa 2008, el seleccionado de España protagonizó el mayor éxito de su historia futbolística. Superior incluso al cuarto puesto en el Mundial de 1950, al título europeo de 1964 y a la medalla de oro olímpica de 1992, porque además del título se recibió de gran equipo. Luis Aragonés encontró una receta inmejorable para escaparles a las críticas y dosificar los efectos de la no convocatoria a Raúl: juntó en un mismo mediocampo a tres futbolistas forjados en la mejor cantera del mundo, La Masía, esa suerte de factoría que el Barcelona montó en una vieja edificación de principios del siglo XVIII. Xavi, Iniesta y Cesc Fabregas (ya entonces figura del Arsenal) le pusieron su impronta a un equipo que desterró la histórica furia y se animó a jugar para el aplauso.
El histórico edificio en el que el Barcelona deposita futuros fue construido en 1702 y está ubicado cerca del Camp Nou, su enorme estadio. Desde 1979 es la residencia de los jóvenes talentos del Barça. En los 610 metros cuadrados de superficie que ocupa (divididos en dos plantas) alberga, entre otras cosas, una gran cocina, un comedor, un inmenso salón, una biblioteca, los departamentos administrativos del club y dormitorios y vestuarios para 60 promesas.
Tuvo una prehistoria La Masía. Lo cuenta el club, desde su sitio oficial: «En un primer momento, la Masía se usó como taller para la confección de la maqueta y sala de trabajo de arquitectos y constructores del Camp Nou, así también como punto de partida de las visitas de altas personalidades y asociados a las obras de construcción. Una vez inaugurado el estadio del FC Barcelona, el 24 de septiembre del 1957, la Masía cerró sus puertas esperando un destino. En el periodo presidencial de Enric Llaudet este edificio se remodeló y al mismo tiempo se amplió para albergar la sede social del club, que dejaba la Via Laietana para trasladarse al lado del estadio. La nueva sede social fue inaugurada el 26 de septiembre de 1966″.
Sin embargo, la conducción del Barcelona ya proyecta más pasos. Se trata de la nueva Masía del siglo XXI, la que sustituya a la actual de Can Planes. Se ubicará en la Ciudad Deportiva Joan Gamper, un inmenso complejo deportivo ubicado en la localidad catalana de San Juan Despí. Tendrá un presupuesto de ocho millones de euros y contará con más de 6.000 metros cuadrados de superficie. La nueva residencia podría estar en marcha para la temporada 2010-2011.
«Hay que mirar hacia adelante, el cambio es bueno para todos porque las instalaciones son más modernas y funcionales», manifestó Rosell en la cena de fin de temporada.
Casa sobre el Arroyo: Archivo Williams . Foto:Archivo Williams
Aprobada la ley para su expropiación y restauración, se espera que el Ejecutivo provincial confirme el aporte de fondos para la operatoria. La vivienda diseñada por Amancio Williams para su padre en 1945 fue designada Monumento Histórico en 1997 y es considerada una obra maestra del movimiento moderno.
Por Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
MAR DEL PLATA.- El primer paso se dio hace casi tres años, cuando un acuerdo con el dueño permitió tomar medidas imprescindibles para salvaguardar la propiedad. Cerco perimetral, personal de seguridad las 24 horas, tareas de limpieza y colocación de cerramientos, fueron prioridad para mantener a salvo de intrusos y daños la emblemática Casa sobre el Arroyo o Casa del Puente, obra de Amancio Williams que es uno de los símbolos de la arquitectura moderna.
Y días atrás, los legisladores bonaerenses alzaron la mano para avanzar un casillero más hacia la recuperación definitiva de este edificio histórico: aprobaron la expropiación del inmueble, instancia previa a las obras de restauración y su proyectada reapertura como un espacio cultural.
La casa, construida entre 1943 y 1945, sufrió en el inicio de esta década un prolongado período de abandono y descuido. La presencia de intrusos derivó en el saqueo y la destrucción de casi todo el mobiliario y buena parte de la mampostería, en muchos casos como producto de sucesivos incendios, que hoy dejan huellas en las paredes tiznadas y algunos tramos de piso todavía tan negros como carbón.
Por Federico Prack
Editor de La Nacion Arquitectura
Tuve la oportunidad de conocer la Casa sobre el Arroyo en 1996 durante una visita grupal organizada por el arquitecto Claudio Vekstein y a pesar de que habían roto una ventana, de que los últimos moradores alteraron los servicios, todavía se conservaban las lámparas, la chimenea y todos los elementos diseñador por Amancio Williams. Nadie imaginaba una seguidilla de hurtos, los grafittis y hasta un incendio que terminarían por devorar todo menos la estructura de hormigón. La noticia de la expropiación de la Casa sobre el Arroyo puso en una misma vereda a los arquitectos formados con la tradición moderna y a los defensores del academicismo, reclamando que su restauración sea idéntica a la original porque se trata de una obra paradigmática. Es una de las pocas veces que ambos grupos coinciden en cómo proceder, ya que los primeros tienden a diferenciar lo que construyen nuevo de lo existente, mientras que los segundos buscan replicar los métodos y materiales originales.
lanacion.com | Arquitectura | Miércoles 4 de noviembre de 2009
Evidentemente la Casa sobre el Arroyo cobró la categoría de objeto de culto y sin duda lo mejor es que vuelva a tener su aspecto original para volver a visitarla, aunque todos sepamos que no volverá a ser la misma.
Una obra del arquitecto Amancio Williams elogiada por los grandes maestros del Movimiento Moderno, es considerada una de las casas más representativas del siglo XX.
Casa sobre el Arroyo en Mar del Plata, Argentina / Amancio Williams – 1943-1945 Esta casa fue encarada primordialmente como una forma en el espacio que no anulara la naturaleza. La forma es al mismo tiempo, en su totalidad, estructura. Y esta estructura se muestra al desnudo, en su calidad aunténtica: el hormigón que la constituye está a la vista, martelinado y tratado químicamente. Forma, estructura y calidad son pues aquí una sola cosa.
Casa sobre el Arroyo La casa sobre el arroyo de Amancio Williams es una de las obras más importantes de la arquitectura Argentina.
Actualización: 22 de abril de 2011
Patrimonio histórico / Una decisión largamente esperada
Alcalá de Henares es una ciudad con una gran historia a sus espaldas. Una ciudad de renombre en la que nació Miguel de Cervantes, autor de «Don Quijote de La Mancha», en 1547.
Una ruta tras la que descansar probrando la rica gastronomía de esta ciudad en la que prima la cocina castellano – manchega. Sopas de ajo, migas manchegas con chorizo o huevos fritos, y una variedad de platos preparados con verduras frescas de la vega del Henares, además de los más sabrosos asados de cordero y cabritillo.
En 12 años, el museo proyectado por Frank O. Gehry ha cambiado Bilbao. La casa madre neoyorquina celebra su 50º aniversario y el vástago vasco homenajea a Frank Lloyd Wright, arquitecto del museo en Manhattan.
EVA LARRAURI
El Guggenheim mira estos días a la historia de su propio nombre. Las dos exposiciones temporales que coinciden en sus salas hablan de los rasgos que marcaron la personalidad Guggenheim a lo largo del siglo XX, mucho antes de que cuajara la idea de exportar la marca fuera de Estados Unidos: la arquitectura de Frank Lloyd Wright, el autor del edificio en espiral del Guggenheim de Nueva York, y las aportaciones de los coleccionistas privados que se sumaron a los fondos de arte contemporáneo que atesoraba Solomon R. Guggenheim. El cruce de las exposiciones, en plena conmemoración del 50º aniversario del Guggenheim de Nueva York, revela el origen de la casa madre, que hace 12 años heredó el museo de Bilbao e incorporó con éxito a otro edificio de formas impactantes, el diseñado por Frank O. Gehry con sus formas curvas y su cubierta de titanio.
Wright, el arquitecto que buscaba la armonía física y espiritual entre los edificios, los seres humanos que los utilizaban y el entorno, creó al final de una prolífica carrera de siete décadas de duración un museo radicalmente diferente. La obra que cerró su trayectoria surgió de un proceso que se prolongó 16 años. En ese tiempo cambiaron aspectos fundamentales del proyecto, construido con acero y hormigón, pero desde los primeros bocetos estaba presente la rampa en espiral que aumentaba de tamaño al irse elevando. La exposición que se muestra en el Guggenheim de Bilbao recorre toda su carrera, con dibujos, fotografías, maquetas y vídeos de animación de más de 60 proyectos, incluidos los que no llegaron a realizarse. Detrás del talento de Wright en el proyecto del Guggenheim estaba el dinero de Guggenheim y el estímulo de Hilla Rebay, artista y mano derecha del magnate. Rebay encaminó la pasión coleccionista de Guggenheim hacia el arte no objetivo, hacia las nuevas manifestaciones que emergían en el convulso mundo de la primera mitad del siglo XX. La exposición De lo privado a lo público: las colecciones Guggenheim pone el foco de atención en las compras de Rebay que acabaron engrosando la colección y las que con el paso de los años fueron aportando los galeristas Karl Nierendorf y Justin Tannhauser; la sobrina del fundador, Peggy Guggenheim, y la mecenas Catherine S. Dreier, la creadora del primer museo de arte moderno de Estados Unidos. Con sus colecciones llegaron al Guggenheim las obras que configuraron su personalidad.
Interior del Teatro San Martín. Buenos Aires, Argentina.
Por Alejandro Cruz
De la Redacción de LA NACION
El 25 de mayo del año próximo el Teatro San Martín celebrará sus 50 años en el marco del Bicentenario. Un lujo para todos. Sin embargo, casi como una gran paradoja, las necesarias obras de infraestructura que comenzaron en 2001 estarán paralizadas a lo largo del año próximo y la dirección del Complejo Teatral de Buenos Aires tendrá menos dinero para la producción artística (de alrededor de 12 millones pasará a 9).
En realidad, salvo para el Teatro Colón, cuyas obras dependen de Desarrollo Urbano, las grandes inversiones relacionadas con infraestructura del área de Cultura estarán paralizadas. El triste listado abarca a todas las salas del Complejo Teatral, al Centro Cultural San Martín, a la Usina de la Música, al Museo del Cine y el Mamba.
Barco de Ávila se encuentra situado entre las Sierras de Gredos y Béjar
Salpicado de paisajes agrestes y pueblos medio deshabitados a los que ha venido a salvar el turismo rural, este precioso rincón del suroeste abulense, a dos pasos de Gredos, es el destino perfecto para desconectar perdido en medio de la naturaleza. Aquí, este tópico se cumple con creces.
Isabel García
Aquí, el tópico de parajes aparcados en el tiempo desde hace ya muchos lustros se cumple de sobra. Por eso, nadie se sorprende al ver jugar al cinco y caballo a un grupo de lugareños (sillas de mimbre mediante) a la puerta de la casa de uno. O al escuchar a eso de la una y media, dos menos cuarto, el insistente claxon de la furgoneta (hoy toca la que llega de La Horcajada; mañana, de La Carrera, un par de pueblos de alrededor) con el «del pan», el esforzado paisano que cada día (menos los domingos: eso es sagrado) se dedica a hacer kilómetros por la zona cargando con hogazas, pistolas y magdalenas XXL.
En definitiva, un ultramarinos andante a falta de cualquier atisbo de tienda, bar o sucedáneo por las inmediaciones de este Valle del Tormes, al suroeste de Ávila, casi pegado a las cumbres de Gredos y a dos pasos de las provincias de Cáceres y Salamanca. La taberna que hacía las veces de panadería en esta aldea en cuestión (Los Cuartos, dentro del municipio de Santa María de los Caballeros, a 75 kilómetros de Ávila capital) cerró en los 90. Hoy, se conforman con la Casa del Pueblo (antiguo cine-club en el que se reunían los vecinos para ver la única televisión de la zona), reconvertida en bar self-service en verano, cuando aquellos que emigraron con poco más de 14 años vuelven al pueblo con sus hijos y los hijos de sus hijos por vacaciones.
Entonces, el bocinazo del «del pan» basta para congregar a entrañables abuelos con boina y abuelas con pañuelo en busca de queso fresco u hornazo, una especie de empanada rellena de productos de la tierra rociados con manteca: chorizo, lomo, jamón… rociados de manteca. Es uno de los manjares de Ávila en general y de este apacible Valle del Tormes en particular. A menos de dos horas de Madrid por la N-VI, la mayoría de sus pueblos encabeza los ránkings de los menos habitados, no sólo de Castilla y León sino de toda España. Por eso, hace apenas unas semanas que Caballeros salió en los papeles porque aquí no nacía ningún niño desde los años 80. Normal entonces que en invierno no vivan más de 15 ó 20 personas, aunque para muchos ése es precisamente su encanto.
NUEVA YORK (EEUU).- ‘Devonshire House’, un edificio diseñado por Emery Roth en 1928 y situado en el distrito histórico de Greenwich Village en Nueva York (EEUU), ha sido reformado para crear viviendas de lujo. Una joya arquitectónica, inspirada en el hogar londinense de William Cavendish (duque de Devonshire), que destaca por su peculiar uso del ladrillo y la terracota, así como por sus detalles de la época victoriana.
«‘Devonshire House’ ofrece a los compradores lo mejor de ambos mundos«, afirma Jenifer Steig, desarrolladora y vicedirectora general de Devonshire Associates, LLC. «La sólida construcción previa a la guerra y el encantador diseño de Emery Roth han sido mejorados mediante una renovación que ha modernizado por completo el edificio y creado unas residencias de lujo de elegantes interiores».
Hace sólo un mes que estos inmuebles, a los que se prevé que se podrá entrar a vivir en primavera de 2010, se pusieron a la venta, pero ‘Devonshire House’ ya ha conseguido firmar siete contratos y mantiene cuatro a la espera. Una cifra muy positiva teniendo en cuenta que el precio mínimo de adquisición es de 1.050.000 dólares (711.623,18 euros). Actualmente, el edificio cuenta con 28 residencias disponibles y los posibles compradores pueden escoger entre viviendas de una a cuatro habitaciones, además de áticos dúplex con terrazas privadas.
Emery Roth & Sons
About the Company Formerly one of the five oldest American architectural companies, constructed the most buildings of all architects in Manhattan
Arriba, Carla Bruni en el balcón de la mansión. Debajo, vista de la fachada del castillo.
FUE ADQUIRIDO A PRINCIPIOS DE AÑO POR UN EMPRESARIO SAUDÍ
El precio de la mansión asciende ahora a los 19 millones de euros
REUTERS
NUEVA YORK (EEUU).- Si usted siempre quiso vivir como una heredera italiana, supermodelo, estrella ‘pop’ y esposa de un primer mandatario europeo, en el mercado hay un castillo turinés que puede valer la pena. La histórica vivienda en las colinas italianas donde la primera dama de Francia, Carla Bruni-Sarkozy, pasó sus primeros años de vida está nuevamente a la venta, meses después de que un multimillonario saudí comprara la propiedad por 25 millones de dólares (casi 17 millones de euros).
El Castello di Castagneto Po está en las colinas al noreste de Turín, donde Bruni-Sarkozy vivió antes de que la familia se trasladara a París a comienzos de la década de 1970, cuando los grupos guerrilleros marxistas instauraron el temor entre la élite italiana. La propiedad fue vendida por la familia a comienzos de año.
El adquiriente fue el multimillonario empresario de Arabia Saudí, Príncipe Alwaleed bin Talal, quien está catalogado por la revista Forbes como uno de los hombres más acaudalados del mundo. Nunca ha vivido en la mansión y quizás por este motivo ha decicido revender el castillo, de 1950,9 metros cuadrados, por unos 19 millones de euros (28 millones de dólares).
En venta, castillo de infancia de Bruni Un multimillonario saudí vende el Castello di Castagneto Po en 28 mdd, un palacio que nunca habitó; la esposa del mandatario francés vivió en los años 70 en el recinto que cuenta con 40 habitaciones.
Asilah es una ciudad del norte de Marruecos bañada por el Atlántico
Refugio de artistas marroquíes y válvula de escape de muchos europeos que han descubierto, a 45 kilómetros de Tánger, un espacio de tiempo y lugar donde encontrar la comodidad de estar fuera de cobertura. Laberínticas calles, almuecines intempestivos para el visitante de sueño ligero y olas que mecen el sueño son el marco de esta ciudad del norte de Marruecos bañada por el Atlántico.
Almudena Ávalos | Fotos: Sara Janini
La medina de Asilah, abrazada por una inquietante muralla portuguesa del siglo XV, guarda una intimidad celosa y en armonía de blanco y azules por sus enjutas calles. No busques ningún mapa de ella, piérdete, desempolva tu nariz y guíate por el olfato: mar, especias, menta, cuero, pintura… deslízate por los olores hasta el transitado horno o la pastelería, visita la galería de arte, las tiendas y talleres de artesanía, cómprate unas sandalias, entra en un auténtico hamán, sucio y destartalado pero perfecto para hacer una guerra de agua o un videoclip de Shakira. Y sobre todo ten cinco años.
Pero cuando llegues a una gran plaza después de recorrer todas las callejuelas y contemplar los murales que las engalanan, tómate un té a la menta en el único café que hay dentro de la medina. Te encuentras entonces en la Plaza de Ibn Khaldoun donde se celebran conciertos en las semanas del Festival Internacional de Arte y Cultura (Moussem Cultural) y lugar en el que se alza como atalaya el torreón Al Hamra, símbolo de la ciudad, construido también por los portugueses en el siglo XV.
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