(Del lat. publicatĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de publicar. 2. f. Escrito impreso, como un libro, una revista, un periódico, etc., que ha sido publicado. DRAE.
Lúgubres, tétricos, plácidos y siempre misteriosos. Los edificios abandonados son un objetivo suculento y los exploradores urbanos se cuelan en ellos atraídos por su misterio. Con fotos y vídeos, capturan esencias y descongelan el pasado. Te invitamos a conocer la exploración urbana: un movimiento mundial consolidado en Europa y cada vez más presente en España.
HELENA CELDRÁN.
Un buen día los habituales del edificio recogen sus cosas y se marchan. Cierran la puerta sin intención de volver a abrirla. Sólo quedan los objetos, el polvo, el silencio del deterioro. Más tarde se cuelan la hiedra, el musgo o la paloma que entra por un cristal roto y se deja morir en una de las salas vacías.
Pertenecen a lo que nunca vemos y conviven silenciosos con el paisaje. Todos sabemos de algún lugar abandonado: fábricas obsoletas, instituciones que perdieron su función, negocios en quiebra, casas que no interesan a nadie….Su pasado está en cada objeto que los antiguos pobladores han dejado dentro.
Los exploradores urbanos—miembros de un movimiento espontáneo que ya se extiende por los cinco continentes— se adentran en cualquier construcción que esté inhabitada. Les interesa el vacío, la soledad, lo detenido en el tiempo. Para todos, una sola norma: «No dejes nada más que huellas, no tomes nada más que fotos». Los abandonos, así los llaman, son como obras de arte, hay que preservarlas y respetarlas para que el mayor número de personas las disfrute.
El Escritor, en 2004 - Foto Archivo LaNacion.com.ar
Tenía 75 años; era columnista de los diarios LA NACION, The New York Times y El País de España; el autor de la novela Santa Evita padecía cáncer.
Fue columnista de los diarios LA NACION, The New York Times y El País de España. También escribió libretos de cine y televisión, y fue crítico cinematográfico, además de integrar el equipo de dirección del semanario Primera Plana. También dirigió la Opinión Cultural y la revista Panorama. Además, formó parte del equipo creador del diario Página 12.
Su vida y obra
«Las ficciones son nuestra forma de rebelión.» La relación del periodista y escritor Tomás Eloy Martínez con la escritura comenzó con una transgresión. Escribió su primer cuento cuando tenía menos de diez años para burlar el castigo de sus padres, que le habían prohibido leer. Ese gesto, el de llevar al máximo los límites, caracterizó toda su trayectoria.
El fallecimiento del extraordinario escritor y periodista generó conmoción; el velatorio será mañana en Parque Memorial de Pilar desde las 8.30; diarios del mundo reflejaron la noticia; mensajes de afecto de lectores
Escribió La pasión según Trelew, mandado a quemar durante la dictadura, y Santa Evita, la novela argentina más traducida de la historia. En 2002 obtuvo el Premio Alfaguara por El vuelo de la reina. También fue autor de ensayos y guiones de cine.
@darioalvarez «Murió Tomás Eloy Martinez :: Notife.com -» http://bit.ly/cHXIyp Adiós a un Maestro de periodistas, escritor brillante, tucumano universal
Mi comentario en Facebook: Dario Alvarez recuerdo su valioso trabajo en los días fundacionales del «Diario de Caracas»… y la cantidad de claves que encontré en sus escritos de esa vivencia en el exilio… gracias Maestro TEM, descansa en paz (maldito cáncer, se lleva a los mejores antes de tiempo y con tanto dolor ;-(
Planta de la Catedral-Mezquita de Córdoba - ElPaIs.es
Tras 30 años de trabajos de restauración, el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero dibuja en toda su inmensidad el monumento cordobés por primera vez en 12 siglos
ELSA FERNÁNDEZ – SANTOS – Córdoba
Las piedras también hablan. Incluso gritan a quienes quieren escucharlas. Gabriel Ruiz Cabrero lo cree firmemente y por eso cuando toca una columna de la Mezquita de Córdoba, donde desde hace 30 años se encarga de las labores de restauración y conservación junto a su colega Gabriel Rebollo, afirma sin sonrojarse que esa columna no es de las amorosas, «ésta es de las frías y arenosas». Su piel de granito parece tersa, pero siglos de sombra y esquinazo han agriado su carácter, «no es de las acariciables», remata el arquitecto. Ruiz Cabrero (Madrid, 1946) acaba de reunir en el libro Dibujos de la Catedral de Córdoba. Visiones de la Mezquita (editado por This side Up y el Cabildo Catedral de Córdoba) todas las secciones, plantas y alzados del monumento tal y como lo conocemos hoy.
Más de 4.500 fotos y dibujos en color ilustran este manual de 800 páginas
Amaya García | Madrid
Casas particulares, embajadas, centros comerciales, aeropuertos, museos, cafés… La editorial Phaidon vuelve con un proyecto a lo grande, el volumen ‘Atlas de arquitectura mundial del siglo XXI‘, un apasionante recorrido por más de mil edificios reflejo de la ebullición creativa que ha acompañado este siglo.
El libro, que espera continuar con el éxito cosechado por el ‘Atlas Contemporáneo de la Arquitectura Moderna‘ (2004), recoge 1037 edificios de 89 países firmados por 653 arquitectos. Una completa radiografía que pone sobre la mesa cada tipología de edificio que existe en el mundo.
Los cuatro mapamundis de gran escala que recoge el volumen, todos basados en datos de la London School of Economics, ayudan a contextualizar la información y acercarse a aspectos tan interesantes como el crecimiento del gasto en construcción y la renta per cápita de cada país.
Manual imprescindible para arquitectos, estudiantes de la materia y diseñadores, este atlas también ha querido conquistar a un amplio abanico de lectores presentando la información de una manera útil y sencilla. Sus extensos índices son excelentes aliados en esta tarea.
Más de 4.500 fotos y dibujos en color ilustran la obra, que muestra edificios de Oceanía, Asia, Europa, Norteamérica y Suramérica. Los que quieran ir un paso más allá de las páginas del libro también pueden (ver su descripción en línea aquí).
Arquitectura y Diseño: su ciencia, arte y técnica encuentran aquí espacio. Noticias, proyectos, críticas, comentarios, comunicación y de ser posible, cooperación en las áreas temáticas.
Las Casas del Año (Argentina, Diario Clarín – Suplemento Arquitectura)
Cuáles son las principales tendencias que influyen en los proyectos locales. Análisis de las 15 casas que componen el nuevo coleccionable de Diario de Arquitectura. Cómo manejar los costos y la tecnología.
Cubos, cajas, cajones, cajoncitos, prismas de todas las proporciones parecen envolver lo que hoy se llama «casa». En este fin de década, lo último de la producción arquitectónica argentina muestra que, cuando de viviendas unifamiliares se trata, el lenguaje moderno parece ser dominante y la expresión prismática, hegemónica. Esta característica habla del momento cultural que está atravesando la profesión en el que el lenguaje ha adquirido un papel preponderante. Eso se nota en las casas, ya que, desde que la arquitectura obtuvo la denominación de moderna, la vivienda unifamiliar es el tema predilecto de los arquitectos. No por casualidad fue esta la tipología que sirvió de vehículo para los primeros manifiestos del Movimiento Moderno. Basta con ver los proyectos de Le Corbusier, Adolf Loos o del holandés Guerrit Rietveld, obras que revolucionaron la estética y el concepto de las casas para expandirse a toda la profesión.
Así, objeto de deseo para la clase media y oportunidad expresiva para los arquitectos, las casas siguen dando indicios del camino que transita la arquitectura en cada lugar y en cada tiempo.
Para abordar este tema, Diario de Arquitectura seleccionó 15 proyectos construidos por sus lectores. Este conjunto forma la actual edición de Casas del Año, un coleccionable que busca analizar el panorama profesional a través de los temas de diseño más habituales, sus costos de construcción y tecnologías disponibles.
Tal vez, Adolf Loos pueda ser considerado como el primer arquitecto moderno. Fue pregonero de un cambio revolucionario que sigue golpeando nuestras puertas. En pleno Academicismo, este austríaco veía como decadentes a las vanguardias de su tiempo. Criticaba el exagerado mimo artístico con el que sus colegas secesionistas adornaban edificios. «Dónde quedará el trabajo de Olbrich dentro de 10 años», se preguntaba. Y así fue; superado por la historia, el magnífico trabajo de Olbrich se convirtió en una pieza de museo que solo nos recuerda una época que pasó definitivamente. El ADN de Loos está presente en cada proyecto que encarna con valentía su carácter contemporáneo.
Loos asoció el ornamento con el delito, afirmó que la arquitectura no tenía nada de arte y que la ausencia de adornos era signo de fortaleza espiritual.
William McDonough´s book, written with his colleague, the German chemist Michael Braungart, is a manifesto calling for the transformation of human industry through ecologically intelligent design. Through historical sketches on the roots of the industrial revolution; commentary on science, nature and society; descriptions of key design principles; and compelling examples of innovative products and business strategies already reshaping the marketplace, McDonough and Braungart make the case that an industrial system that «takes, makes and wastes» can become a creator of goods and services that generate ecological, social and economic value.
In Cradle to Cradle, McDonough and Braungart argue that the conflict between industry and the environment is not an indictment of commerce but an outgrowth of purely opportunistic design. The design of products and manufacturing systems growing out of the Industrial Revolution reflected the spirit of the day-and yielded a host of unintended yet tragic consequences.
Arquitecto y fundador de William McDonough+Partners, Architecture and Community Design. Desde 1994 hasta 1999 fue decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Virginia. En 1999, la revista Time le concedió el título de «Héroe del Planeta», porque «su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de manera demostrable y práctica». En 1996 recibió el Premio Presidencial de Desarrollo Sostenible, máximo galardón en los Estados Unidos en materia de medio ambiente. También ha sido galardonado por el Presidente Bush, tiene el premio Geen Award de la Universidad de Columbia y pertenece al Consejo Asesor de la Fundación medioambiental del Príncipe Carlos de Inglaterra.
Junto al químico Michael Braungart ha escrito el libro De la cuna a la cuna y, en 1995, crearon la compañía McDonough Braungart Design Chemistry para el desarrollo de productos y sistemas, con el objetivo de ayudar a las empresas en la implantación de un protocolo de diseño sostenible, único en el mundo.
Construcción: Armas contra el ladrillo [William McDonough].
La arquitectura de bajo costo imagina espacios que refutan la solución tradicional del apartamento. Las propuestas de los estudios sensibles a problemáticas como el difícil acceso a la vivienda y a la sobreexplotación del medio ambiente están introduciendo cambios en el esquema productivo industrial.
Michael Braungart es un Químico y fundador de la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA) en Alemania. Anteriormente había sido director de la sección de química de Greenpeace. Desde 1984 ha estado ofreciendo conferencias en empresas, instituciones y universidades, sobre nuevos conceptos críticos para la química ecológica y la gestión de los flujos de materiales. Ha recibido multitud de distinciones y premios, y ha sido profesor invitado por diversas organizaciones, como la Heinz Endowment o la W. Alton Jones Foundation, entre otras.
Superar la ecoeficiencia para allanar el camino a la ecoefectividad
De la cuna a la cuna
Título original: Cradle to cradle
Autor: Michael Braungart y William McDonough
Editorial: McGraw-Hill
Año de publicación: Madrid, 2005
Hace poco visitamos la pequeña ciudad holandesa de Venlo porque nos habían contado que sus empresas e industrias se habían vuelto locos por el cradle to cradle (de la cuna a la cuna, en español) y se habían sumado incondicionalmente a la Próxima Revolución Industrial. ¿De qué va eso del cradle to cradle, un concepto que apenas se conoce (aún) en España, pero que ya ha causado un gran revuelo en Estados Unidos y Europa en general?
El manifiesto del arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart en su libro Cradle to cradle es un llamamiento a la transformación de la industria humana mediante el diseño ecológicamente inteligente. En su opinión, la industria y el medio ambiente no son contrarios ni enemigos, sino que, combinándose, pueden ofrecer oportunidades al comercio para mejorar la gestión del consumo en beneficio de las empresas, pero también de las personas y del planeta.
La “sostenibilidad” está hoy de moda en el mundo del diseño. El mercado “verde” está experimentando un rápido auge y el diseño ecológico (“ecodiseño”) ayuda a las empresas a destacarse de la competencia. Hoy existe una nueva generación de ingenieros y arquitectos sensibilizados por los problemas medioambientales que enfocan su trabajo pensando en el ciclo total de vida del producto, es decir, desde el proceso de fabricación, hasta el final de la vida de un producto. Su finalidad es que se construyan fábricas no contaminantes en las que se elaboren productos seguros para el medio ambiente y 100% reciclables, concibiendo con ese fin nuevos métodos industriales y analizando todas las materias primas que se utilizan para la fabricación. Varios productos fabricados conforme a esos principios van hoy acompañados de una nueva marca de certificación, a saber, Cradle to Cradle ™ (C2C), con la que se quiere denotar esa preocupación por lo que pasa con un producto desde que es creado y hasta el final de su vida.
La marca de certificación C2C es obra de una de las figuras prominentes del movimiento, el arquitecto y diseñador industrial William McDonough, que escribió en 2002 el libro “Cradle to Cradle” en colaboración su socio, el químico alemán Michael Braungart. El enfoque de McDonough difiere del de los ecologistas tradicionales en la medida en que, en lugar de aspirar a que se reduzca el consumo, su finalidad es promover una nueva revolución industrial: la reinvención de procesos industriales que aporten soluciones saludables y crear una industria en la que “todo pueda reutilizarse, ya sea que el producto vuelva a la tierra en tanto que ‘nutriente biológico’ no tóxico o vuelva a la industria en tanto que “nutriente técnico” que pueda ser reciclado una y otra vez”.
Exterior e interior del Dansk Radio Byen, en Copenhague, ideado por Jean Nouvel.-
REPORTAJE: Diseño
Los auditorios del siglo XXI reclaman a los arquitectos imaginación para hacerlos adaptables a múltiples usos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
Los auditorios ya no son -ni serán- lo que eran. Este siglo XXI premia la versatilidad. Y la tendencia es que este tipo de edificios dedicados a la celebración de actos están dejando de ser únicamente lugares cerrados para escuchar música. Ahora se trata de sacarles más partido y de acondicionarlos para otros usos, como bailes o comidas. «Ya nadie construye una ópera tipo París, eso se acabó, ahora todo el mundo busca la versatilidad», afirma Juli Capella (Barcelona, 1960), que ha publicado el libro Seating together Arquitecturade auditorios en el siglo XXI. La edición es de Figueras, una de las empresas de asientos punteras en el mundo. Sirvan dos ejemplos: en la Casa Blanca colocó los asientos de la sala de prensa y también los de la sala de la cúpula de Barceló en la ONU.
En Seating together, el arquitecto Capella realiza un breve repaso por la historia de los espacios celebrativos. Desde las pirámides hasta los teatros griegos, que introducen la gran novedad: las gradas ocupan la hondanada y el escenario la parte más baja, de forma que el espectador asiste sentado a la función. O cómo se sofistican en el siglo XVIII y la huella que dejará en estos templos del entretenimiento el art déco o la Bauhaus en el XX. De los 29 auditorios que repasa el libro, realizados durante los nueve años de este siglo,
SARRAMONE busca las huellas del fenómeno en la literatura, el ensayo y el tango, entre otras fuentes posibles. (Archivo Gral de la Nación)
El escritor Alberto Sarramone investigó el impacto inmigratorio a principios del siglo XX. Allí rastreó los orígenes de una nacionalidad argentina que se presenta como una pregunta de respuesta incierta.
En Inmigrantes y criollos en el Bicentenario, bajo la égida de un enfoque predominantemente sociológico, Alberto Sarramone se aboca a la tarea de mensurar el impacto inmigratorio en la formación de la nacionalidad argentina, ese aluvional crisol de razas que torna temeraria y, en muchas ocasiones, imposible de responder la pregunta por el ser nacional (una extraña quintaesencia que se pretende prototipo de rasgos y características singulares y, a un tiempo, compartidas). El peso que comportó el carácter inmigratorio se ilustra con clari dad en la progresión de carácter numérico: en el Censo Nacional de 1895, una de cada cuatro per sonas era extranjera; en el Censo de 1914, una de cada tres, pero los dos tercios de argentinos res tantes eran hijos o nietos de inmigrantes. Pero si en el resto de América latina hay fundamentos suficientes para hablar –según la expresión ya consagrada de Haya de la Torre– de «pueblos indoamericanos», en Argentina, señala el autor, se torna inevitable la expre sión «euro-americano» en virtud de la genealogía inmigratoria.
En términos generales, indica Sarramone, no sería un error des estimar la figura paradigmática del inmigrante que arriba «con una mano atrás y otra adelante», tal y como reza el lugar común, no pudieron salir de su tierra quienes eran extremadamente pobres en tanto que el pasaje en barco había que pagarlo y no era barato, aun viajando en clase hacinada y económica.
Según las cifras del Censo de 1914, el cincuenta por ciento de la población que moraba en Bue nos Aires era inmigrante; no en vano unos años antes, en 1887, Sarmiento se interroga: «¿Estamos en Italia o en Buenos Aires?, ¿en Europa o en América?» Julio Argentino Roca reflexiona: «Buenos Aires no es la Nación porque es una provincia de extranjeros», y Juárez Celman abunda: «Seré el presidente de la inmigración». Notablemente, nada afectó la intensidad del flujo inmigratorio, ni siquiera la tristemente célebre Ley de Residencia, promulgada en 1902 (y recién abolida en 1958) e inspirada en las huelgas de fines del siglo XIX, que autorizaba al Poder Ejecutivo a expulsar del país a cualquier extranjero que «comprometa la seguridad o perturbe el orden público». El sentimiento enraizado en una genuina xeno fobia, el temor a lo radicalmente otro, la inmigración externa o la migración interna contempladas como una de las formas más vejatorias de invasión al espacio propio y (en principio) intocado alimentaron manifestaciones lite rarias tan disímiles en tiempos y ejecución como las novelas En la sangre (Eugenio Cambaceres), La Bolsa (Julián Martel) y los cuentos «Casa tomada» (Julio Cortázar) y «Cabecita negra» (Germán Roz enmacher). No menos evidentes resultan los aportes inmigratorios a la formación del porteño de fines del siglo XIX y principios del XX, nacido y crecido –como bien apunta Sarramone– al calor de movimientos socioculturales propios y extraños; la presencia de la inmigración italiana en los nombres del tango es considerable: D’Arienzo, De Caro, Piazzo lla, Franchini, Di Sarli, Discépolo, Pugliese, Troilo, Canaro, Bassi y un larguísimo etcétera. Así como los títulos de algunas letras: des de «Giusseppe el zapatero» hasta «Canción del inmigrante». En este marco resulta, cuanto menos, astigmático el fervoroso anhelo de Ricardo Rojas proponiendo «restaurar el alma nacional» o la malhadada descripción de Leopoldo Lugones definiendo a los grupos inmigratorios como «la plebe ultramarina».
Algunos «han transformado la ciudad donde ese ubican», dice la editora
La nueva arquitectura será ecológica está enraizada en su entorno
María Pérez | Madrid
Edificios que nacen del paisaje o que se camuflan en él, enormes construcciones de estructuras que desafían la gravedad, como los estudios de la televisión china en Pekín (OMA), o viviendas que regalan espacios casi irreales, como la casa-linterna anillada que habita en el bosque Karuizawa (Japón) gracias a la imaginación de Makoto Takei+Chie Nabeshima y TNA.
Las 36 viviendas y 38 edificios (estadios de fútbol, museos, rascacielos…) seleccionados por la señera editorial Phaidon en ‘Construir el nuevo milenio‘ y ‘Vivir el nuevo milenio‘ son, según la directora de la firma, Emilia Terragni, las mejores creaciones de la última década, los exponentes de las tendencias del nuevo siglo.
Hay obras arriesgadas y otras con un aire más tradicional, con innovaciones aparentemente menos espectaculares, pero que constituyen grandes piezas arquitectónicas. Por ejemplo, la Casa Du Plessis, guarecida en una moderna caja de roca que Márcio Kogan ‘camufló’, mimetizada con el entorno de selva, mar y montaña que la rodea en Brasil, explica Terragni.
Casa ‘al revés’, ventana al mar
«Nos interesaban las áreas que no son tan populares, como Latinoamérica. Ver si los edificios seguían las tendencias del resto del mundo», cuenta la editora.
Y descubrieron que en esas zonas «están desarrollando una arquitectura muy relacionada con los paisajes y con los materiales típicos del país», como la Casa Larrain, que Cecilia Puga Larrain diseñó en Bahía Azul (Chile) como una ventana al mar y que desde fuera aparenta ser una casa al revés que hace equilibrios sobre otra exactamente igual pero en posición ‘normal’.
«En China se tendía a los edificios grandes y espectaculares y ahora están volviendo a la tradición, pero con una visión moderna«, cuenta Terragni.
Ya no se trata de aplicar los preceptos del estilo internacional a pies juntillas. Este nuevo siglo es el de la combinación de la tradición local y los preceptos aprendidos, que tenían menos que ver con el entorno y su gente, cuenta Terragni: «No es una reacción de rechazo, los arquitectos simplemente aplican lo que funciona».
Construcciones «de ciencia ficción»
El presente de la arquitectura es, además, verde. Los nuevos edificios son energéticamente eficientes y están moldeados con los materiales que abundan a su alrededor, algo que se nota especialmente en las viviendas, en cuyo diseño está cada vez más presente la preocupación por sus moradores.
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