Bioarte y audiovisuales caracterizan Le Fresnoy, un centro único en Europa
Roberta Bosco– Tourcoing
El hombre se acerca a la que parece una pintura abstracta y vierte un poco de agua en unos agujeros detrás de la supuesta tela. El hombre es el brasileño Eduardo Kac, pionero del bioarte y la obra que está alimentando no es una pintura, sino un biotopo, un ecosistema de bacterias y otros organismos, que van desarrollándose, según la luz, la temperatura y otros factores ambientales, que determinan su forma, color y actividad. El biotopo se presenta en Panorama, la exposición que reúne todas las producciones de 2009 de Le Fresnoy Studio Nacional des Arts Contemporains, una mezcla de escuela de arte, centro de cultura y centro de producción experimental, situado en Tourcoing, una ciudad del norte de Francia, al lado de Lille y de la frontera con Bélgica.
El ministro de Cultura griego, Antoni Samaras, ayer con la pieza original del Partenón que ha devuelto el Vaticano.
Reportaje
Durante la inauguración del Nuevo Museo de la Acrópolis, el ministro de Cultura recoloca en el friso procedente del templo, como acto simbólico, un trocito devuelto por el Vaticano
JACINTO ANTÓN (ENVIADO ESPECIAL) – Atenas
“Ha llegado el momento de cerrar las heridas del Partenόn con el retorno de las esculturas que le pertenecen”. De esta manera tan expresiva abordo ayer el polέmico tema de los mάrmoles exiliados en su discurso de inauguraciόn del Nuevo Museo de la Acrόpolis el presidente de Grecia, Karolos Papouliuas. En el curso de una ceremonia que contό con una amplia representaciόn de gobiernos de todo el mundo –ninguna de Gran Bretana (no era el día) ni de, lo que es menos explicable, Espana-, el nuevo equipamiento ateniense abriό sus puertas al pie de la Acrόpolis envuelto en luz, proyecciones y una música melancólica. Rodeado, también, de grandes medidas de seguridad, con centenares de musculados policías en plan “esto es… Esparta” aunque no fueran lacedemonios sino áticos –y de altura-. Por su parte, el primer ministro Costas Karamanlis, sobrino de Konstantinos Karamanlis, que con Melina Mercouri fueron los dos grandes impulsores del museo, vinculó también el nuevo centro al clamor “de toda la humanidad” por la reunificación de los mármoles del Partenón y la devolución de los que faltan, en manos del British Museum de Londres. Mucho más tibio en cuanto al espinoso asunto del retorno estuvo en su parlamento el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, que se limitó a expresar sus votos por una “solución satisfactoria mutua” entre Gran Bretana y Grecia. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea –que ha aportado fondos para el proyecto- ya es que ni mencionó los mármoles, aunque eso sí, soltó una estupenda cita del Adriano de la Yourcenar sobre cómo las acropolis griegas han fecundado el mundo.
‘Es hora de curar las heridas del monumento con el regreso de los frisos’
Los mármoles del Partenón fueron expoliados en el S. XIX por el Reino Unido
‘No podemos legalizar el saqueo de hace dos siglos’, dice el ministro de Cultura
Efe | Atenas
El nuevo Museo de la Acrópolis fue inaugurado este sábado en Atenas en medio de una gran expectación y con la renovada esperanza de conseguir el retorno a Grecia de los mármoles del Partenón expoliados a principios del siglo XIX por el Reino Unido y que se exhiben en Londres.
En presencia de unos 300 invitados, como el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, y el secretario general de la UNESCO, Koichiro Matsuura, el presidente griego Carolos Papulias, declaró que «ha llegado la hora de curar las heridas del monumento con el regreso de los frisos (expoliados)».
Barroso dijo que «después de tantos años de trabajo todos los países del mundo estaban esperando» el nuevo museo de la Acrópolis que esté «en plena armonía con la roca sagrada».
El moderno edificio de cristal, cemento y hierro, con 14.000 metros cuadros de espacio de exposición construido en el barrio Makriyanis, a 300 metros de la roca sagrada, alberga más de 4.000 piezas arqueológicas exclusivas de la Acrópolis y restos de las ciudades descubiertas durante las excavaciones.
Es la primera vez en la historia museística griega que los visitantes pasean entre valiosas estatuas clásicas. «¿Y si tropezamos con ellas? ¿Se podrán tocar?», pregunta Yanis, esperando ayer para entrar con un billete electrónico, uno de los 750 visitantes para cada uno de los tres primeros días «de ensayo».
Al salir entusiasmado comenta que nunca pensó que podría observar desde tan cerca las obras maestras de la Antiguedad (tocar sólo pueden tocar las esculturas los ciegos). Los guardas de las salas, perfectamente uniformados (algo único en museos estatales) vigilan y seguro que piensan cómo se sentirán cuando haya casi mil visitantes por hora.
Inauguró el sábado último el nuevo edificio de 14.000 m2, exhibiendo calcos de yeso en lugar de las obras originales del templo principal, realizadas por Fidias
El museo ruso abre una sede permanente en Ámsterdam – Una muestra sobre los zares inaugura la apuesta de la pinacoteca por convertirse en marca global
ISABEL FERRER – Ámsterdam
El nuevo Museo del Hermitage de Ámsterdam abre al público sus 9.000 metros de salas de exposiciones
Mijaíl Piotrovski, director del Museo del Hermitage, estaba ayer de muy buen humor. Tanto, que durante la presentación en Ámsterdam de la primera sede del gran museo fuera de los refinadas fronteras de San Petersburgo, se permitió bromear con la historia reciente de su país. «Espero que me hagan ustedes las preguntas adecuadas para mis respuestas», dijo, parafraseando a Henry Kissinger, antiguo secretario de Estado estadounidense en plena guerra fría. De esa forma inequívocamente lúdica, pretendía demostrar la misma seguridad del político y teórico de la diplomacia. Aunque en su caso hablara de arte y de las bondades de la nueva sala holandesa.
Abierta en un antiguo asilo del siglo XVII que conserva la fachada pero luce un interior ultramoderno, acogerá de forma periódica las colecciones de la famosa pinacoteca de la ciudad que Pedro el Grande fundó en 1703 a orillas del río Neva.
La capital holandesa acoge la primera sede del Hermitage fuera de Rusia
La reina Beatriz y Dmitry Medvedev inauguran el 19 de junio el centro
La primera exposición recrea el fastuoso protocolo de la corte rusa en 1900
El arte y moderno y Alejandro Magno serán objeto de próximas muestras
Javier Mazorra | Ámsterdam
No es la primera vez que la corte de los Romanov se traslada fuera de sus fronteras, pero nunca lo había hecho de una forma tan espectacular y grandiosa. En estos últimos años hemos podido ver retazos de ese mundo de zares en el Royal Scottish Museum de Edimburgo, en el Palacio Real de Lisboa, en la Somerset House de Londres e incluso en la Nieuwe Herengracht de Ámsterdam. Con toda la pompa y circunstancia, la capital holandesa inaugura ahora su gran museo del Hermitage.
La reina Beatriz de Holanda y el presidente de Rusia Dmitry Medvedev inaugurarán el 19 de junio la única sede permanente de la máxima institución cultural rusa fuera del país. Los más de 1.800 objetos procedentes del Palacio Imperial de San Petersburgo prometen convertirse en una de las exhibiciones más grandes jamás organizadas en los Países Bajos.
300 años después de su nacimiento a orillas del río Neva, en San Petersburgo, el museo del Hermitage, una de las mayores colecciones de arte del mundo, traspasa las fronteras rusas y se instala en Amsterdam.
“Menos de un tres por ciento de los tres millones de obras de arte que posee el Hermitage de San Petersburgo están a la vista”, comentó el jueves Mikhail Piotrovsky, director del museo en Rusia, en la presentación a la prensa de las instalaciones holandesas.
Una vista del nuevo Museo de la Acrópolis – inaugurado hoy
Reportaje
El Nuevo Museo de la Acrópolis, que abre con polémica por su diseño, se presenta como el argumento definitivo para la ‘repatriación’ de las obras llevadas por Lord Elgin
En su pequeño parterre de geranios rojos, coronada cuando sopla el aire por las hojas de un olivo y un laurel, Melina Mercouri sonríe. No es la de su estatua una sonrisa plácida, sino irónica, desafiante, un punto feroz, la sonrisa de una Atenea, la diosa armada vieja patrona de la ciudad. El retrato de la Mercouri no es muy bueno -¡y algún desaprensivo le ha roto la nariz!-, carece de aquel aliento a mito y tabaco que percibías cuando te acercaba su rostro (tenía la desconcertante costumbre de besar en los labios a los periodistas jóvenes) pero la mirada es la suya. Y hoy tiene motivos para sonreír: a sus espaldas, muy cerca, a unos metros siguiendo la calle Dionisyou Aeropagitu que conduce hacia la peña sagrada donde reina el Partenón, su gran sueño, y el de tantos griegos, se ha materializado por fin, y a lo bestia.
En pleno barrio Makriyianni, donde será inaugurado hoy con una impresionante ceremonia por el presidente de Grecia, Karolos Papoulias, se alza el Nuevo Museo de la Acrópolis, un edificio ultramoderno, enorme, ampuloso y extravagante por lo fuera de contexto (alguien lo ha comparado con una nave espacial aterrizada en medio de Atenas y no son pocos los que encuentran su diseño agresivo). Los números del museo son dignos de una gigantomaquia: 21.000 metros cuadrados (14.000 dedicados a exposición, es decir 10 veces más que el viejo museo situado allá arriba junto al Partenón), 130 millones de euros, 4.000 objetos, 16.000 metros cuadrados de mármol y 4.390 de cristal usados en la construcción, una previsión de 2 millones de visitantes al año, 10.000 al día, mil por hora… Es difícil decir si esto es en lo que pensaba la actriz y ministra al lanzar la convocatoria de concurso internacional para el nuevo equipamiento en Atenas en 1989 (cuántos cambios, aplazamientos, sinsabores desde entonces), cuando recalcó, conmoviéndonos a todos los presentes con la pasión de sus palabras y sus ojos anegados de melancolía y de furia, que ese nuevo museo serviría especialmente como expresión del deseo y la voluntad de los griegos de recobrar los polémicos «mármoles exiliados», las piezas que el conde de Elgin se llevó de la Acrópolis hace 200 años y que se exhiben en el British Museum de Londres.
Tras años de retrasos y polémicas, los monumentos de la Acrópolis de Atenas, un tesoro milenario y de valor incalculable, tendrán por fin el marco que se merecen en un nuevo museo que se inaugura hoy con una gran fiesta.
El edificio es un gigante de cristal, hierro, mármol y cemento, que costó unos 130 millones de euros a Grecia y a la UE. En sus tres plantas principales alberga reliquias de hasta 2.500 años de antigüedad encontradas durante diversas excavaciones en la roca sagrada de la Acrópolis.
Dimitris Pandermalis, responsable del conjunto arqueológico, destaca que el diseño del museo «traslada al visitante a la antigua Acrópolis y a la vida en la antigüedad».
Pandermalis resaltó la gran importancia de la luz natural que se utiliza en el edificio, «que ofrece un panorama y una sensación completamente distinta a diferentes horas del día».
Campana de vidrio soplado negro - Javier Pérez, claustro de la Catedral de Burgos.-
Las obras de ambos artistas dialogan con la iconografía del monumento gótico
ÁNGELES GARCÍA– Madrid
El misterio y la belleza de la liturgia de la Iglesia católica ha inspirado una buena parte de la historia del arte. Su especial iconografía ha fascinado en el mundo antiguo, pero también en el arte contemporáneo. La intervención de Miquel Barceló en la catedral gótica de Palma de Mallorca es uno de los ejemplos más conocidos. Hace cinco años que la catedral de Burgos abrió sus puertas al talento de artistas contemporáneos. Una vez más, la escenografía de cálices, casullas, cruces o campanas ha sido transformada por dos representantes del arte más actual: Javier Pérez (Bilbao, 1964) y Alberto Corazón (Madrid, 1946). Las intervenciones de estos dos artistas se podrán contemplar hasta finales de septiembre.
A lo largo de las pasadas ediciones han participado artistas como Carmen Calvo y Miquel Navarro (2005); Martín Chirino y Gerardo Rueda (2006), José Manuel Ballester y Stephan Balkenhol (2007) y Bernardí Roig y Marina Núñez (2008). Rafael Sierra, el comisario de esta iniciativa, explica que ha escogido a Pérez y Corazón después de seguir su trayectoria durante muchos años: «Si se observa la lista de artistas, se ve que el proyecto de Burgos no es homogéneo, sino más bien todo lo contrario. De Javier Pérez me interesa la capacidad que tiene para enfrentarse a los grandes espacios, y de Alberto Corazón, la habilidad que tiene para integrar lenguajes».
Benedicto XVI quiere reestablecer un diálogo con artistas contemporáneos para promover obras apropiadas para las iglesias modernas construidas por arquitectos como Renzo Piano y Richard Meier.
CIUDAD DEL VATICANO (AP). -La antigua tradición del Vaticano de patrocinar las artes ha posibilitado la existencia de monumentos a la cristiandad como la Basílica de San Pedro y piezas renacentistas como la Capilla Sixtina.
Bajo el papa Benedicto XVI, la Santa Sede buscando revivir su papel cultural, con planes para montar su propio pabellón durante la Bienal de Venecia en 2011, el mayor festival internacional de arte contemporáneo, y comenzar un «diálogo´´ con artistas contemporáneos que no ha existido durante décadas.
«Entendemos la necesidad urgente de un diálogo renovado entre estética y ética, entre belleza, verdad y bien, no sólo por el arte contemporáneo, sino por la realidad diaria´´, dijo el papa Benedicto XVI en un mensaje a las academias pontificias en noviembre.
El monseñor Gianfranco Ravasi, que encabeza el Consejo Pontificio para la Cultura, dijo que el objetivo es restablecer los lazos con el mundo del arte contemporáneo para el beneficio tanto de la fe como del arte.
«Los grandes símbolos religiosos, las grandes historias y las grandes figuras de la espiritualidad pueden estimular un arte que carece de mensaje cada vez más´´ o es blasfemo, dijo Ravasi en una entrevista reciente.
Ravasi agregó que espera inspirar un arte que sea apropiado para las numerosas iglesias modernas construidas en décadas recientes por arquitectos como Renzo Piano y Richard Meier.
Hasta el 4 de octubre se proyectarán documentales de Walter Gropius, László Moholy-Nagy, Wassily Kandisnky y Oskar Schlemmer dentro de la exposición Bauhaus in Aktion, en el mítico edificio de la ciudad de Dessau.
DESSAU-ROALAU, Alemania (dpa). -El arquitecto Walter Gropius y su equipo son los protagonistas de una serie de películas que a partir del lunes podrán verse en la Bauhaus de la ciudad germano-oriental de Dessau, informaron los organizadores.
Las cintas se mostrarán en el marco de la exposición «Bauhaus in Aktion«, que será inaugurada el lunes en el edificio de la antigua Universidad Bauhaus en Dessau, considerado como la obra maestra del racionalismo europeo.
La exposición mostrará documentales de los maestros y estudiantes de esta escuela de arte, diseño y arquitectura fundada en Weimar en 1919 por Gropius. Hasta el 4 de octubre, los visitantes podrán hacerse una idea del trabajo y la vida que se llevaba en la Universidad Bauhaus de Dessau, donde fue trasladada la escuela en 1925.
Todo en Movimiento es el título de la obra de Erni, una pieza de 60 metros de largo
La obra fue encargada al artista suizo Hans Erni, que acaba de cumplir 100 años, y a quien de este modo se reivindica por las censuras que sufrió en el pasado por su ideología política.
Por: Marta Hurtado (EFE)
Rostros africanos, asiáticos y latinos, palomas, y el azul como fondo, decoran desde hoy el muro de entrada de la sede europea de la ONU en Ginebra, gracias a una enorme obra en azulejos que el centenario artista suizo Hans Erni ha pintado en honor a la paz.
Todo es movimiento es el título que Erni ha escogido para su última obra, una enorme pieza de 60 metros de largo por 2 de ancho, que será la primera impresión que obtendrán a partir de ahora todos los que entren al Palacio de Naciones, la sede europea de la ONU.
«El muro permitirá que las ideas lo atraviesen, que todos los pueblos del mundo y sus ideas entren a la ONU con un fuerte imagen de paz», dijo Erni, emocionado, en el acto de inauguración que organizó el ayuntamiento de Ginebra.
«Erni es el artista de todos los suizos, de esos suizos que quieren estar abiertos al mundo», dijo a su vez el consejero cantonal Lauren Motinot.
La muestra no se publicitó hasta unas horas antes de su inauguración
Se recogen más de 100 obras del esquivo artista, incluyendo 70 inéditas
Él mismo insistió en montar la exhibición en Bristol, su ciudad natal
Reuters | Londres
El grafitero anónimo Banksy, genuino artista de culto, regresa a su Bristol natal para lanzar su mayor exposición hasta la fecha. Y como era de esperar en un hombre que mantiene su identidad en secreto, el proyecto ha estado envuelto en misterio: ni los medios, ni los políticos locales, ni siquiera los trabajadores del museo han tenido noticia del evento hasta este viernes, sólo un día antes de la inauguración de la muestra.
Más de 100 obras, incluyendo 70 trabajos inéditos, conforman esta enigmática exhibición. La BBC parece haber conseguido una cita de Banksy, quien ha declarado: «Es la primera muestra en la que el dinero del contribuyente se utiliza para colgar mis pinturas, en lugar de para rasparlas y borrarlas de la pared. Esta exposición es mi visión del futuro».
Muchas de las obras de Banksy están ocultas entre las más tradicionales pinturas del museo de Bristol, emulando un truco que el propio artista utilizó en 2003 para infiltrar uno de sus trabajos en la Tate Britain londinense. El engaño pasó inadvertido durante horas, en las que la obra permaneció orgullosamente colgada en la pared de la prestigiosa galería.
El artista callejero expondrá por primera vez en un museo del Reino Unido
EFE – Londres
Las obras del grafitero inglés Banksy han llegado por primera vez a un museo del Reino Unido, en una exposición cuya preparación ha estado rodeada del secretismo que siempre acompaña a esta figura internacional cuya identidad sigue siendo un misterio . El museo municipal de Bristol (la ciudad donde se crió) ha sido el lugar elegido por Banksy. Hasta ahora nunca había realizado una exposición de estas características en su país, aunque sus obras, expuestas previamente en museos de Estados Unidos e Israel, son iconos mundiales tras aparecer en las calles de numerosas ciudades, especialmente en Londres.
El museo municipal de Bristol ha sido el lugar elegido por Banksy, seudónimo de este popular artista del graffiti cuya identidad se desconoce pese a ser una de las grandes figuras internacionales de la cultura pop de las últimas décadas.
Hasta ahora nunca había realizado una exposición de estas características en su país, aunque sus obras, expuestas previamente en museos de EE.UU. e Israel, son iconos mundiales tras aparecer en las calles de numerosas ciudades, especialmente en Londres.
Un centenar de trabajos ocupan ahora el museo de Bristol, donde muy pocas personas sabían que la razón por la que se habían cerrado sus instalaciones era que Banksy preparaba una exposición.
Una de ellas era la directora del museo, Kate Brindley, que en declaraciones a la BBC reconoció «la ironía» de que el Ayuntamiento esté sufragando los gastos de la exposición de la persona a la que «persiguió» durante años por sus graffitis en lugares públicos.
En una declaración, Banksy destacó que «este es el primer espectáculo que monto en el que el dinero de los contribuyentes se utiliza para colgar mis obras en vez de para borrarlas».
Nadie conoce a Banksy, el grafitero de Bristol que se ha convertido en el más grande artista de su calle… Y de cualquier calle del mundo. Hoy ha presentado en el Festival de Berlín su primera película, “Exit through the gift shop”, y seguirá siendo un desconocido, pues, como era previsible, no vino, y si vino, nadie se enteró.
Antes de la proyección, un vídeo en el que salía un tipo camuflado que decía ser él se excusaba por no estar allí con la película. Él se lo perdió, pues obtuvo un gran éxito y nadie sabía a quién felicitar por ello.
Como una proa que se yergue en el cruce del Canal Grande con el de la Giudecca –las dos grandes vías que surcan Venecia–, el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Pinault en la Punta Della Dogana, (los viejos depósitos de la aduana) ha sido el eje de todos los comentarios a favor y en contra en estos días previos a la apertura oficial de la Bienal.
Nunca la democrática parada del «vaporetto» en iglesia de La Salute, frente a la plaza de San Marcos, se vio tan perturbada por lanchas taxis y gente glamorosa que subía y bajaba de las embarcaciones con vestidos Prada y bolsos Louis Vuitton.
«Me piace molto este Pinaultbourg», aprobó displicente uno de esos elegantísimos italianos con acceso irrestricto al nuevo espacio de arte contemporáneo que desde ahora tendrá a cargo el millonario francés François Pinault, cuyas inversiones cubren un rango tan diverso como la casa de subastas Christie’s, el Carrefour y la cadena de librerías FNAC. Su irónica alusión al Pompidou, que los franceses llaman familiarmente Beaubourg tiene que ver con que fue este centro el primero en priorizar la atención en el edificio más que en la colección.
Con el centro que se inauguró ayer en Venecia ocurre algo parecido. Por largos años en desuso, este edificio del Siglo XVI, magníficamente acondicionado por el arquitecto japonés Tadao Ando, vuelve a escena para convertirse en el «símbolo veneciano del nuevo milenio». Sus amplias salas de piedra y ladrillo centenario, con vista al Gran Canal, lucen magníficas debajo de las vigas de pinotea de la estructura original. En el interior, y ante la tremenda expectativa generada por la arquitectura, las obras, por último, empiezan a ser relegadas a un segundo plano. Podría decirse, por otro lado, que el conjunto de obras de la colección exhiben una singularidad: representan a la constelación de artistas estrellas pero no siempre sus obras más rutilantes.A la entrada, la muestra impacta con un caballo tamaño natural que incrusta su cabeza en uno de esos muros, obra emblemática del italiano Maurizio Cattelan. Más adelante una escena dantesca de los ingleses Jack & Dinos Chapman. Se trata de Fucking Hell (maldito infierno) una escena de guerra en miniatura. Diríase que un infierno de Bosch en registro contemporáneo que vale la visita por sí mismo.
Un niño de plástico observa asombrado la rana que sostiene en la mano derecha. Está allí, blanco, mirando la plaza San Marcos, ajeno a los turistas. Lo fotografían desde el vaporetto porque saben que será un nuevo icono, esta vez moderno, de Venecia, esa «señora» harta ya de que la consideren un parque temático de lo viejo.
El niño de la rana está en la punta del triángulo que forma la antigua aduana del mar reconvertida ahora en museo de arte contemporáneo tras una brillante intervención del arquitecto japonés Tadao Ando. Parece una escultura clásica, alejandrina, pero su autor es un artista californiano actual (Charles Ray), que ha tenido el privilegio de dejar su sello en la desembocadura del Gran Canal gracias al multimillonario francés François Pinault. Éste se mostraba exultante ayer en la presentación del nuevo centro de arte, que exhibe parte de su colección y que abrirá al público el sábado, víspera del inicio de la 53ª edición de la Bienal de Venecia.
Pinault, de 72 años, tiene que demostrar varias cosas estos días. En 2007 ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento de Venecia, empeñado en darle vida a este antiguo edificio del siglo XVII, abandonado y casi en ruinas, que durante siglos fue aduana de mar. Competía por dotar al lugar de un nuevo museo con la Fundación Guggenheim, que aportaba un proyecto de Zaha Hadid, y las controversias fueron fuertes. Ayer, pues, era su día. Más importante incluso que cuando en 2006 presentó por primera vez su colección en el Palazzo Grassi de Venecia, antes emblema de Fiat y desde entonces propiedad de un hombre que comenzó siendo empresario de maderas y se ha retirado como dueño de un imperio que incluye desde Gucci a la FNAC pasando por un equipo de fútbol o la casa de subastas Christie’s. Este último aspecto, por cierto, justifica -más que su propia colección- que algunos medios consideren a Pinault la persona más influyente del arte contemporáneo.
LA ENTRADA A SAN PEDRO. Bernini diseñó el pórtico con la idea de "modelar toda la ciudad de Roma con sus manos, como si fuese una inmensa escultura".
Aprobado en 1657 por el Papa Alejandro VII, el monumental complejo diseñado por Gian Lorenzo Bernini será restaurado en su totalidad. El plan, que se prolongará durante cuatro años, abarca las 284 columnas y todos los santos y figuras que coronan los dos brazos de la Columnata.
La monumental Columnata de Bernini, en la plaza de San Pedro, será sometida a una restauración que durará cuatro años, informó hoy el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.
Paolucci precisó que el 11 de junio será presentado en la Feria de Milán el plan de restauración de las 284 columnas que conforman el espacio ideado por Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) en 1657, cuando el papa Alejando VII aprobó el proyecto del pórtico de San Pedro.
Además de las columnas, también serán restaurados todos los santos y figuras que coronan los dos brazos de la columnata.
Desde hace varias semanas se analiza un grupo de columnas de la parte izquierda y en fechas próximas comenzará la restauración del complejo monumental.
La restauración de la monumental Columnata de Bernini de la plaza de San Pedro durará 42 meses y costará de 10 a 20 millones de dólares (7,1 y 14,2 millones de euros), dijo hoy el secretario del Governatorato (el gobierno que gestiona Ciudad del Vaticano), obispo Renato Boccardo.
Durante la presentación del proyecto de restauración en la Feria de Muestras de Milán, Boccardo dijo -citado por medios locales- que el Vaticano no pagará nada, ya que los costes se cubrirá con diferentes patrocinadores privados.
Trabajarán sobre las 284 columnas que conforman el espacio ideado por Gian Lorenzo Bernini en 1657. Se revisarán cubiertas y canalones de agua, y se retirarán los arreglos viejos
Una de las salas de la 40º edición de 'Art Basel'. | M. M.
ARTE | 40 aniversario de Art Basel
La feria de arte más prestigiosa del mundo mira la crisis con optimismo
Miró y Picasso comparten sala con piezas de artistas emergentes
España estará representada por nueve galerías
Meritxell Mir | Basilea (Suiza)
Sentada a orillas del canal francés de Sant Louis, Anne Lahumière contaba el dinero que había conseguido vender con su galería en Art Basel. Corría el año 1970 y la que rápidamente se convertiría en la feria de arte contemporáneo más importante del mundo había abierto sus puertas por primera vez. En 2009, ni Lahumière ni ninguno de los 300 galeristas que participan en la presente edición de la muestra suiza se atrevería a contar sus millonarias ventas en un lugar tan poco discreto.
«Art Basel ha cambiado de forma extraordinaria», asegura esta galerista de París, que no ha fallado a ninguna de las 40 ediciones de la feria. «Al principio estaba abierta a cualquier galería que quisiera exhibir sus piezas de arte», recuerda. «En cambio, hoy, hay un comité de selección muy estricto» que se encarga de que lo mejor de Miró y Picasso comparta sala con piezas de artistas emergentes, como Horowitz o Elmgreen & Dragset que rejuvenecen su arte. Todo un manjar para coleccionistas y amantes del arte.
Art Basel, la feria de arte más importante del mundo, es, por naturaleza, el termómetro del mercado. Los síntomas de la crisis se han venido sintiendo también en este sector, aunque hasta ahora no se sabía a ciencia cierta si se trataba realmente de una enfermedad o era sólo hipocondria.
La 40ª edición de la feria suiza, que abre hoy sus puertas al público hasta el domingo, vivió ayer una jornada sólo para coleccionistas y profesionales. Con el termómetro en la boca se puede decir ya que el mercado del arte goza de una salud razonablemente envidiable para otros sectores del comercio y las finanzas. «La crisis suele favorecer a las ferias», decía ayer en Basilea Lourdes Fernández, directora de Arco. «Los coleccionistas y los responsables de museos tienen la oportunidad de ver galerías de todo el mundo con sus mejores piezas, y tienen tiempo para pensar antes de decidirse. Es lo que pasó en la última edición de Arco, que fue mucho mejor de lo que pensábamos. Creo que estamos viviendo un momento muy importante».
BASILEA.- Con gorra very british color beige, anteojos negros y sonrisa permanente, Brad Pitt hizo su entrada triunfal en Art Basel 40 seguido por una nube de flashes. Recorrió las galerías del primer piso y se detuvo para comprar una pintura enorme de 3 x 2 metros en la galería Zwirner. La pintura en colores vibrantes está inspirada en la carreras de Fórmula 1 y está cotizada en un millón de dólares, bastante menos que la reserva que hizo el ruso Roman Abramovich para quedarse con el stand que exhibe una «sala Andy Warhol» de 11 metros de largo. El galerista suizo Bsichoferger pide por ella 74 millones de dólares, el ruso quiere que la obra integre el museo que su novia Dasha Zhukova acaba de inaugurar en Moscú. Ya se sabe el amor no tiene precio.
Contrariamente a los pronósticos, el ambiente en Art Basel es positivo, no de euforia. Conocedora del mercado y sus variables, Ana Sokolov, colombiana con base en Nueva York, ex Christie´s, se pasea con medias turquesa y minifalda por el collectors lounge. Su sonrisa lo dice todo «Esta todo ok, hay buenas cosas y los compradores están firmes «, comenta Sokolov, quien además de consultora de grandes inversores, tiene una lista de coleccionistas a quienes compra directamente.
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