A relatively large and permanent settlement, particularly a large urban settlement.Although there is no agreement on how a city is distinguished from a town within general English language meanings, many cities have a particular administrative, legal, or historical status based on local law. Wikipedia.
Aunque sobran los motivos para desear viajar a la capital de la Toscana, y aun a riesgo de padecer el síndrome de Stendhal, esa enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco y confusión cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, éstas son ocho razones para deleitarse en ella.
María Fluxá
«Saliendo de Santa Croce me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme…», confesó Stendhal en su obra Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio. De este modo el escritor decimonónico Henri Beyle, autor de las célebres novelas El Rojo y el Negro y La Cartuja de Parma, definía el síndrome que un siglo más tarde recibiría el nombre de su pseudónimo: la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.
Era lógico que lo padeciera en Florencia. Y es que son muchos los atractivos con los que deleitarse en la capital de la Toscana, cuna del Renacimiento y patria de Dante, cuyo legado del pasado es el más bello testimonio de todo lo sublime que es capaz de crear el hombre.
La muestra no se publicitó hasta unas horas antes de su inauguración
Se recogen más de 100 obras del esquivo artista, incluyendo 70 inéditas
Él mismo insistió en montar la exhibición en Bristol, su ciudad natal
Reuters | Londres
El grafitero anónimo Banksy, genuino artista de culto, regresa a su Bristol natal para lanzar su mayor exposición hasta la fecha. Y como era de esperar en un hombre que mantiene su identidad en secreto, el proyecto ha estado envuelto en misterio: ni los medios, ni los políticos locales, ni siquiera los trabajadores del museo han tenido noticia del evento hasta este viernes, sólo un día antes de la inauguración de la muestra.
Más de 100 obras, incluyendo 70 trabajos inéditos, conforman esta enigmática exhibición. La BBC parece haber conseguido una cita de Banksy, quien ha declarado: «Es la primera muestra en la que el dinero del contribuyente se utiliza para colgar mis pinturas, en lugar de para rasparlas y borrarlas de la pared. Esta exposición es mi visión del futuro».
Muchas de las obras de Banksy están ocultas entre las más tradicionales pinturas del museo de Bristol, emulando un truco que el propio artista utilizó en 2003 para infiltrar uno de sus trabajos en la Tate Britain londinense. El engaño pasó inadvertido durante horas, en las que la obra permaneció orgullosamente colgada en la pared de la prestigiosa galería.
El artista callejero expondrá por primera vez en un museo del Reino Unido
EFE – Londres
Las obras del grafitero inglés Banksy han llegado por primera vez a un museo del Reino Unido, en una exposición cuya preparación ha estado rodeada del secretismo que siempre acompaña a esta figura internacional cuya identidad sigue siendo un misterio . El museo municipal de Bristol (la ciudad donde se crió) ha sido el lugar elegido por Banksy. Hasta ahora nunca había realizado una exposición de estas características en su país, aunque sus obras, expuestas previamente en museos de Estados Unidos e Israel, son iconos mundiales tras aparecer en las calles de numerosas ciudades, especialmente en Londres.
El museo municipal de Bristol ha sido el lugar elegido por Banksy, seudónimo de este popular artista del graffiti cuya identidad se desconoce pese a ser una de las grandes figuras internacionales de la cultura pop de las últimas décadas.
Hasta ahora nunca había realizado una exposición de estas características en su país, aunque sus obras, expuestas previamente en museos de EE.UU. e Israel, son iconos mundiales tras aparecer en las calles de numerosas ciudades, especialmente en Londres.
Un centenar de trabajos ocupan ahora el museo de Bristol, donde muy pocas personas sabían que la razón por la que se habían cerrado sus instalaciones era que Banksy preparaba una exposición.
Una de ellas era la directora del museo, Kate Brindley, que en declaraciones a la BBC reconoció «la ironía» de que el Ayuntamiento esté sufragando los gastos de la exposición de la persona a la que «persiguió» durante años por sus graffitis en lugares públicos.
En una declaración, Banksy destacó que «este es el primer espectáculo que monto en el que el dinero de los contribuyentes se utiliza para colgar mis obras en vez de para borrarlas».
Nadie conoce a Banksy, el grafitero de Bristol que se ha convertido en el más grande artista de su calle… Y de cualquier calle del mundo. Hoy ha presentado en el Festival de Berlín su primera película, “Exit through the gift shop”, y seguirá siendo un desconocido, pues, como era previsible, no vino, y si vino, nadie se enteró.
Antes de la proyección, un vídeo en el que salía un tipo camuflado que decía ser él se excusaba por no estar allí con la película. Él se lo perdió, pues obtuvo un gran éxito y nadie sabía a quién felicitar por ello.
¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? No. Tiene algo de las tres cosas, pero en realidad es la nueva Terminal 1 del aeropuerto de Barcelona, que ha diseñado Ricardo Bofill (Barcelona, 1939) y que algunos ya consideran una de las mejores obras de su larga trayectoria como arquitecto. Lo de Superman es broma, aunque teniendo en cuenta que el edificio, que se inaugura el próximo martes, tiene una superficie de medio millón de metros cuadrados, capacidad para acoger 55 millones de pasajeros al año y una amplísima área de servicios, mucho de super sí tiene. Lo que es más cierto son las otras referencias. «La forma es vagamente metáforica, entre un avión y un pájaro, aunque las metáforas en arquitectura no pueden ser exactas», explicaba ayer el arquitecto en su despacho, frente a una mesa amplia y casi vacía en la que sólo destacaban las hojas en blanco en las que dibuja sus proyectos.
«Empiezo a trabajar siempre con un lápiz y una página en blanco. Me encierro dos días aquí, en el despacho, y sin otras referencias me pongo a trabajar. Solo, porque la arquitectura es cosa de equipo, pero cuando defines el concepto y tienes que plasmar en una línea la síntesis de las ideas de un proyecto estás solo, contigo mismo, con tu experiencia y lo que sabes. Esta parte de definir mentalmente lo que quieres es lo que más me gusta de mi trabajo, lo más difícil y lo más bonito. Es la parte mágica de la arquitectura, lo más creativo».
La nueva terminal de El Prat, la T-1, que empezará a funcionar el próximo miércoles, supondrá en la práctica el estreno de un nuevo aeropuerto para Barcelona, ya que la instalación es cuatro veces mayor que la T-2, donde se concentran las antiguas terminales, y podrá atender a 30 millones de pasajeros.
Como una proa que se yergue en el cruce del Canal Grande con el de la Giudecca –las dos grandes vías que surcan Venecia–, el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Pinault en la Punta Della Dogana, (los viejos depósitos de la aduana) ha sido el eje de todos los comentarios a favor y en contra en estos días previos a la apertura oficial de la Bienal.
Nunca la democrática parada del «vaporetto» en iglesia de La Salute, frente a la plaza de San Marcos, se vio tan perturbada por lanchas taxis y gente glamorosa que subía y bajaba de las embarcaciones con vestidos Prada y bolsos Louis Vuitton.
«Me piace molto este Pinaultbourg», aprobó displicente uno de esos elegantísimos italianos con acceso irrestricto al nuevo espacio de arte contemporáneo que desde ahora tendrá a cargo el millonario francés François Pinault, cuyas inversiones cubren un rango tan diverso como la casa de subastas Christie’s, el Carrefour y la cadena de librerías FNAC. Su irónica alusión al Pompidou, que los franceses llaman familiarmente Beaubourg tiene que ver con que fue este centro el primero en priorizar la atención en el edificio más que en la colección.
Con el centro que se inauguró ayer en Venecia ocurre algo parecido. Por largos años en desuso, este edificio del Siglo XVI, magníficamente acondicionado por el arquitecto japonés Tadao Ando, vuelve a escena para convertirse en el «símbolo veneciano del nuevo milenio». Sus amplias salas de piedra y ladrillo centenario, con vista al Gran Canal, lucen magníficas debajo de las vigas de pinotea de la estructura original. En el interior, y ante la tremenda expectativa generada por la arquitectura, las obras, por último, empiezan a ser relegadas a un segundo plano. Podría decirse, por otro lado, que el conjunto de obras de la colección exhiben una singularidad: representan a la constelación de artistas estrellas pero no siempre sus obras más rutilantes.A la entrada, la muestra impacta con un caballo tamaño natural que incrusta su cabeza en uno de esos muros, obra emblemática del italiano Maurizio Cattelan. Más adelante una escena dantesca de los ingleses Jack & Dinos Chapman. Se trata de Fucking Hell (maldito infierno) una escena de guerra en miniatura. Diríase que un infierno de Bosch en registro contemporáneo que vale la visita por sí mismo.
Un niño de plástico observa asombrado la rana que sostiene en la mano derecha. Está allí, blanco, mirando la plaza San Marcos, ajeno a los turistas. Lo fotografían desde el vaporetto porque saben que será un nuevo icono, esta vez moderno, de Venecia, esa «señora» harta ya de que la consideren un parque temático de lo viejo.
El niño de la rana está en la punta del triángulo que forma la antigua aduana del mar reconvertida ahora en museo de arte contemporáneo tras una brillante intervención del arquitecto japonés Tadao Ando. Parece una escultura clásica, alejandrina, pero su autor es un artista californiano actual (Charles Ray), que ha tenido el privilegio de dejar su sello en la desembocadura del Gran Canal gracias al multimillonario francés François Pinault. Éste se mostraba exultante ayer en la presentación del nuevo centro de arte, que exhibe parte de su colección y que abrirá al público el sábado, víspera del inicio de la 53ª edición de la Bienal de Venecia.
Pinault, de 72 años, tiene que demostrar varias cosas estos días. En 2007 ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento de Venecia, empeñado en darle vida a este antiguo edificio del siglo XVII, abandonado y casi en ruinas, que durante siglos fue aduana de mar. Competía por dotar al lugar de un nuevo museo con la Fundación Guggenheim, que aportaba un proyecto de Zaha Hadid, y las controversias fueron fuertes. Ayer, pues, era su día. Más importante incluso que cuando en 2006 presentó por primera vez su colección en el Palazzo Grassi de Venecia, antes emblema de Fiat y desde entonces propiedad de un hombre que comenzó siendo empresario de maderas y se ha retirado como dueño de un imperio que incluye desde Gucci a la FNAC pasando por un equipo de fútbol o la casa de subastas Christie’s. Este último aspecto, por cierto, justifica -más que su propia colección- que algunos medios consideren a Pinault la persona más influyente del arte contemporáneo.
En realidad, Cuenca son dos ciudades unidas entre sí, la alta y medieval y la baja y moderna
La urbe manchega es, en realidad, dos ciudades. Una es la baja, moderna y actual. Y otra la alta, donde se ubica su admirable casco antiguo, con ese aire medieval todavía impreso en cada calle, cada iglesia y cada plaza, todas acomodadas a las dificultades geográficas del lugar.
Celia Rivera
Bien podría decirse que Cuenca son dos ciudades. La primera, la monumental, está allá arriba, en la parte alta, ubicada en un espolón largo y escarpado en la confluencia de dos cursos fluviales. El trazado de sus enigmáticas calles es fruto de las dificultades del lugar, pero sigue conservando ese aire medieval y los edificios característicos, tanto civiles como religiosos, que le han dado fama. La segunda Cuenca, la de la ciudad baja, es la zona moderna surgida de los ensanches acometidos a partir del siglo XIX. De momento, nos quedamos con esa urbe alta que bien merece una ruta por esos enclaves que resultan de la perfecta fusión entre ciudad y paisaje.
El recorrido por el casco antiguo de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1996 comenzaría (siempre a pie) por las hermosas plazas y calles que dejan entrever en cada rincón sus muchos lustros de historia. Junto a la catedral, la Plaza Mayor es una parada obligada, con su superficie irregular, simulando casi un trapecio, auténtico nudo de coumnicaciones entre los diversos elementos urbanísticos de la parte antigua. Y es que allí está el Ayuntamiento rococó, construido en la época de Carlos III sobre tres arcos de medio punto.
Representación del último gran incendio de la Plaza Mayor, el 16 de agosto de 1790. El fuego dejó a 1.302 personas con su hogar reducido a cenizas, aunque no hubo víctimas mortales
La muestra recoge en paneles reproducciones históricas de la Plaza Mayor, como este grabado de 1862, cuyo original está en el Museo de Historia
El Salón de Bóvedas de la Casa de la Panadería de Madrid albergará, desde finales de mes y hasta el 31 de julio, una exposición con las propuestas planteadas por técnicos expertos y sectores implicados para mejorar la calidad y accesibilidad de la plaza Mayor, dentro de la elaboración del Plan Integral de Calidad Urbana de la zona.
La crisis ha paralizado la ejecución de grandes proyectos en Manhattan, como este singular rascacielos de Herzog & De Meuron, de 56 pisos.
Propiedades
La crisis obliga a suspender la construcción de edificios de prestigiosos arquitectos mundiales
SANDRO POZZI
Hace tres años, en el pico de la burbuja inmobiliaria, el promotor Harry Macklowe pagó 498 millones de dólares por un rascacielos de 40 plantas en el número 1330 de la avenida de las Américas, en Manhattan. Ese mismo edificio, situado en la zona más cara en EE UU, y quizá del mundo, se acaba de vender en una subasta por 100.000 dólares.
Macklowe no podía pagar lo que debía. El nuevo propietario del rascacielos, el fondo de pensión canadiense Otera Capital, asume los 240 millones de su hipoteca. El 31% del edificio, que acoge la redacción estadounidense del diario Financial Times, estaba vacío, a pesar del desplome que desde hace meses se ve en el precio de los alquileres. Otro signo de la crisis que azota el centro del capitalismo tras el infarto de Lehman Brothers. Y no es el primer caso, ni será el último.
Real Capital Analytics calcula que sólo en Nueva York hay propiedades comerciales por un valor superior a los 6.000 millones que afrontan problemas serios de financiación y que pueden acabar subastadas por desahucio. Una situación inédita en décadas. Entre las propiedades en serias dificultades se encuentra el rascacielos de Moinian Group.
LA ENTRADA A SAN PEDRO. Bernini diseñó el pórtico con la idea de "modelar toda la ciudad de Roma con sus manos, como si fuese una inmensa escultura".
Aprobado en 1657 por el Papa Alejandro VII, el monumental complejo diseñado por Gian Lorenzo Bernini será restaurado en su totalidad. El plan, que se prolongará durante cuatro años, abarca las 284 columnas y todos los santos y figuras que coronan los dos brazos de la Columnata.
La monumental Columnata de Bernini, en la plaza de San Pedro, será sometida a una restauración que durará cuatro años, informó hoy el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci.
Paolucci precisó que el 11 de junio será presentado en la Feria de Milán el plan de restauración de las 284 columnas que conforman el espacio ideado por Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) en 1657, cuando el papa Alejando VII aprobó el proyecto del pórtico de San Pedro.
Además de las columnas, también serán restaurados todos los santos y figuras que coronan los dos brazos de la columnata.
Desde hace varias semanas se analiza un grupo de columnas de la parte izquierda y en fechas próximas comenzará la restauración del complejo monumental.
La restauración de la monumental Columnata de Bernini de la plaza de San Pedro durará 42 meses y costará de 10 a 20 millones de dólares (7,1 y 14,2 millones de euros), dijo hoy el secretario del Governatorato (el gobierno que gestiona Ciudad del Vaticano), obispo Renato Boccardo.
Durante la presentación del proyecto de restauración en la Feria de Muestras de Milán, Boccardo dijo -citado por medios locales- que el Vaticano no pagará nada, ya que los costes se cubrirá con diferentes patrocinadores privados.
Trabajarán sobre las 284 columnas que conforman el espacio ideado por Gian Lorenzo Bernini en 1657. Se revisarán cubiertas y canalones de agua, y se retirarán los arreglos viejos
Nace en Vicálvaro un proyecto tecnológico para ayudar a las empresas
J. S. G. – Madrid
El centro histórico de Vicálvaro es una sucesión de casas bajas y antiguas. Muchas de ellas están abandonadas. Es como un pueblo que creció al margen de la vorágine urbanística de Madrid. En el centro del barrio estaba hace unos años la comisaría de policía, que aportaba seguridad a una zona olvidada. Ahora el garaje de ese edificio se ha transformado en un satélite de la Catedral de las Nuevas Tecnologías, un ambicioso proyecto municipal para convertir la nave Boetticher, en Villaverde, en el corazón tecnológico de Madrid.
El centro que hoy se estrena en Vicálvaro ha sido bautizado como Madrid on Rails. El Ayuntamiento pretende convertirlo en una sede donde los pequeños empresarios puedan comenzar a usar las nuevas tecnologías. «La filosofía es potenciar a través de un lenguaje informático web de código abierto la creación de programas que se adapten a estas empresas», comenta el concejal de Economía, Miguel Ángel Villanueva, sentado sobre un cubo violeta que hace las veces de silla. Mientras habla, los siete trabajadores que tendrá el centro se afanan por dejarlo todo terminado para el estreno. «Hemos recibido la primera llamada de un empresario interesándose por esto», comenta al jefe una de las trabajadoras.
Madrid On Rails tiene como hilo conductor, el Software de fuentes abiertas, el Ruby on Rails, el desarrollo ágil, la filosofía Menos es Más y el Software como servicio. Está enfocado a las pequeñas y medianas empresas a las que desde un principio se les ofrecen una serie deherramientas de gestión online (desarrolladas por ASPgems) y un espacio físico desde el que acercarse al Software Libre para descubrir lo que le puede aportar en su negocio.
Madrid On Rails es una de las primeras iniciativas que surge relacionado con La Catedral de Las Nuevas Tecnologías. El centro se encuentra situado en la Calle Lago Ticitaca, 10 en Vicálvaro.
Panorama 1, Paris, Beaugrenelle, 1979 de Thomas Struth, Impresión en Gelatina de Plata. 40,3 X 57,7 cm
Se acaba de inaugurar en la Fundación Proa de Buenos Aires una muestra que presenta 45 obras realizadas desde los años 80 hasta la actualidad por cinco notables fotógrafos alemanes, integrantes de la denominada Escuela de Düsseldorf.
El sábado 30 de mayo quedó inaugurada en la Fundación PROA (a dos pasos de Caminito, en el barrio de la Boca) una muestra que sería el orgullo de cualquier museo o galería internacional, fuese el MoMA de Nueva York o la Tate Gallery de Londres. Se trata de la exhibición Espacios Urbanos, que muestra las imponentes obras de cinco importantísimos fotógrafos alemanes: Andreas Gursky, Candida Höfer, Axel Hütte, Thomas Ruff y Thomas Struth.
La exposición se extenderá hasta fines de junio y es para no perdérsela. Ñ Digital participó de una visita guiada previa a la inauguración, encabezada por la directora de PROA, Adriana Rosenberg; una de las curadoras de la muestra, la altísima italiana Benedetta Carpi de Resmini; el fotógrafo argentino Facundo de Zuviria; y, finalmente la historiadora de arte Valeria González.
Distribuidas en tres pisos de este museo con vista al puerto de la Boca y su emblemático puente de suspensión, las fotos asombran primero por su tamaño, colores brillantes y nitidez. En promedio tienen un metro de alto por un metro y medio de ancho; se dividen entre retratos urbanos y misteriosos interiores (de museos y palacios de justicia despoblados de personas). Son el tipo de imágenes –como los inmensos cuadros de Velazquez, por poner un ejemplo–que se deben apreciar desde la distancia, contemplando el juego de formas y contrastes de luz y color, y también desde muy cerca, parado a centímetros de la copia, para asombrarse con la nitidez de los detalles.
Museo en Roma, de Richard Meier, manchado con los colored de la bandera italiana . Foto: AP
Perspectivas
En Roma, vándalos pintaron la fachada del polémico edificio ubicado en el solar de un museo promovido por Mussolini, y además abandonaron en una plaza construida durante el fascismo, un inodoro y paquetes de papel higiénico.
ROMA (AP). -Vándalos lanzaron globos llenos de pintura roja y verde, los colores de la bandera italiana, contra las paredes de un museo diseñado por el arquitecto estadounidense Richard Meier.
Los vándalos también dejaron un inodoro de porcelana y dos paquetes de papel sanitario cerca del museo Ara Pacis, que está ubicado en una plaza construida durante la era fascista en el centro de Roma, dijo la policía.
La estructura blanca, en forma de bloque, ha provocado controversia desde se le asignó a Meier en 1998 por la administración de centro-izquierda que entonces estaba en el poder. Críticos aseguran que el moderno edificio choca con la arquitectura clásica de Roma.
El actual alcalde de Roma de tendencia derechista, Gianni Alemanno, quien el año pasado amenazó con mover el edificio porque no le gustaba, condenó los actos llamándolos «irresponsables e idiotas´´.
«El fanatismo y el vandalismo no decidirán en el debate sobre las intervenciones que hacemos en la arquitectura y monumentos de la ciudad´´, dijo Alemanno, al tiempo en que señaló que oficiales de su gobierno están en conversaciones con Meier sobre la posibilidad de hacer cambios al edificio para «mejorar su impacto urbanístico´´
ARQUITECTURA | La ciudad inaugura su primer parque elevado
Manhattan inaugura High Line, el primer parque elevado de Nueva York
Recicla la infraestrucura de una vía ferroviaria para convertirla en un paseo
Unirá tres barrios de la bahía oeste de la ‘gran manzana’
Albergará asimismo ‘performances’ y otras expresiones artísticas
Elena Mengual (Enviada especial) | Nueva York
Desde mediados del siglo XIX, el West Side de Manhattan alberga una vía de tren conocida popularmente como ‘Avenida de la muerte‘. Fue bautizada por los neoyorquinos con este sugerente y truculento nombre por la gran cantidad de colisiones, atropellos y otros accidentes que allí tenían lugar.
En la década de los 20, las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto, y construyeron una vía elevada que garantizara el transporte de mercancía industrial sin poner en peligro la vida de las personas: la High Line.
La reconversión industrial quiso que este viaducto poco a poco fuera cayendo en desuso, hasta su total abandono. Mientras las fábricas y naves que la rodeaban iban convirtiéndose en ‘lofts’ y viviendas de lujo, la vía permanecía ahí, cada vez más escondida por la vegetación que crecía a sus anchas. Y claro, los especuladores posaron sus ojos en sus golosos dos kilómetros de longitud.
No contaban con la presión de la asociación Friends of The High Line,una suerte de ejército de inexpugnables galos, formado por vecinos de la zona, que luchó contra viento y marea para evitar la demolición.
Nueva York cuenta desde este martes con un nuevo parque creado a nueve metros de altura sobre una línea de tren abandonada que circulaba por Manhattan por encima del nivel del suelo y se ofrece una perspectiva diferente de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad de los rascacielos.
El proyecto ha requerido de casi diez años de trabajos, y su coste asciende a 152,3 millones de dólares (109 millones de euros).La peculiaridad de este nueva zona verde es que se ha construido sobre una línea ferroviaria abandonada que atravesaba de norte a sur parte de la isla de Manhattan y que en la década de los 30 se usó para transportar mercancías a lo largo de la Décima Avenida.
«En lugar de destrozar esta valiosa pieza de nuestra historia, la hemos reciclado para crear un innovador y estimulante parque que proporcionará más espacio al aire libre para nuestros ciudadanos y creará puestos de trabajo y beneficios económicos para nuestra ciudad», ha dicho Bloomberg.
«A los parques se suele ir para «escapar» de la ciudad, pero a este parque se viene para «surcar» la ciudad, para conocerla desde una perspectiva nunca vista»… El arquitecto Ricardo Scofidio, postrado como un centinela frente a la mole acristalada del hotel Standard, intentaba mentalizar a los primeros visitantes del High Line, que no tardaron en contagiarse de esa extraña sensación de ligereza urbana.
«No hay otra lugar igual en el mundo», confesaba Scofidio. «Es un rincón irrepetible en una ciudad irrepetible. Ni siquiera sé si podemos considerarlo un parque flotante. Hemos procurado interferir lo menos posible con lo que ya estaba ahí, con la herrumbre y la hierba. Su destino final quizás vuelva a ser ése: ser engullido por la propia naturaleza».
En 2 km de tendido de vías del ferrocarril elevado, en el West Side de Manhattan, inauguran un parque lineal proyectado por el estudio local Diller Scofidio+Renfro
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