Tokio, 12 oct (EFE).- Toyo Ito, uno de los arquitectos japoneses más influyentes, aseguró hoy que la arquitectura es una labor de equipo y que su función es servir a la sociedad, antes de recibir mañana el galardón Praemium Imperiale de Japón.
«Hay muchos arquitectos que trabaja para expresarse solo a sí mismos, esa es la lógica del siglo XXI, pero tenemos que cambiarlo», apuntó Ito, de 69 años y que considera que este Praemium Imperiale, máximo galardón a las artes de Japón, es el «premio a un equipo».
Con el Pritzker para los dos creadores del estudio SANAA (fundado en 1995), son ya cinco los japoneses que poseen ese reconocido premio, entre los que no figura Toyo Ito pese a ser uno de los arquitectos nipones más valorados en el extranjero.
En rueda de prensa, Ito apuntó hoy que «la arquitectura nipona es muy valorada en el extranjero», pero resaltó que no lo es tanto en Japón, donde los avances tecnológicos y la alta calificación de los operarios, sin embargo, permiten un gran desarrollo.
«Creo que los arquitectos japoneses hoy en día tienen mucha técnica para expresarse y un alto nivel pero, por otro lado, tengo cierta preocupación y a veces me pregunto a quién sirve la arquitectura», indicó.
Ito explicó a los periodistas que en Europa los arquitectos son más «respetados» y que, cuando pudo viajar al viejo continente para elaborar proyectos hace años, fue cuando recuperó la confianza en su profesión.
Buildings and the "Stairway to Hell", inside of Hashima Island - Foto: Wikipedia.
Leo en ALT1040, un curioso top ten de ciudades abandonadas en el mundo. Una de ellas es Gunkanjima, una isla en Japón, cercana a la prefectura de Nagasaki, que en la década de los 40/50 tuvo su momento de mayor esplendor y fue uno de los lugares con mayor densidad poblacional del planeta Tierra.
Todos los habitantes de la isla, dependían de la producción de las minas de carbón, las cuales en la década de los 70 quedaron completamente agotadas. Es por ello que todos sus habitantes debieron migrar hacia otros lados. La empresa que comenzó a construir la ciudad en la isla (Mitsubishi) fue la encargada de decretar el cierre de la mina.
En la costa de Nagasaki, Japón, se encuentra una de las islas abandonadas más famosas del mundo, la isla de Hashima, también apodada “Gunkanjima” o “barco de guerra” en japonés, por la silueta que adquirió cuando fue amurallada para protegerla de los envites del mar.
La fascinación que despierta contemplar una ciudad moderna abandonada como Prypiat o Varosha, probablemente se deba a la estampa apocalíptica que supone ver hecho realidad el futuro que aguarda al mundo cotidiano que nos rodea; ciudades otrora bulliciosas, convertidas en naturalezas muertas, con sus calles desiertas y las sombras fantasmagóricas de sus edificios deshabitados, descomponiéndose lentamente con el paso del tiempo.
Sin embargo Hashima tiene algo que la hace especial; no fue abandonada por causas de fuerza mayor, guerras o un desastre nuclear, fue abandonada por motivos económicos. Al cerrarse la única explotación minera de la isla, sus empleados perdieron su trabajo de la noche a la mañana y se vieron obligados a abandonar la isla, seguidos por todo el sector subsidiario y de servicios creado alrededor, que se desmoronaba como un castillo de naipes.
Hashima Island (端島?, or correctly Hashima, as -shima is Japanese for island), commonly called Gunkanjima or Gunkanshima (軍艦島; meaning Battleship Island), is one among 505 uninhabited islands in the Nagasaki Prefecture about 15 kilometers from Nagasakiitself. The island was populated from 1887 to 1974 as a coal mining facility. The island’s most notable features are the abandoned concrete buildings and the sea wall surrounding it. It has been administered as part of Nagasaki, Nagasaki since 2005; it had previously been administered by the former town of Takashima.
21st Century Museum of Contemporary Art Kanazawa, Ishikawa, Japan - Foto: Pritzker Prize
ARQUITECTURA / PREMIO PRITZKER / SANAA
Con apenas 15 años de trabajo conjunto, los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa ganaron el Pritzker 2010. Las razones: una arquitectura potente, pero a la vez delicada, que contempla al usuario y al entorno.
Graciela Baduel.
gbaduel@clarin.com
Por una arquitectura que es a la vez delicada y potente, precisa y fluida, ingeniosa pero no abierta o exageradamente inteligente; por la creación de edificios que interactúan bien con sus contextos y las actividades que contienen, creando un sentido de plenitud y de riqueza vivencial; por un lenguaje arquitectónico singular que surge de un proceso de colaboración que es único e inspirador; por sus notables edificios realizados y la promesa de nuevos proyectos juntos».
Por todas estas razones, con apenas 15 años de trabajo en conjunto, y poco más de un lustro de reconocimiento internacional, Kazuyo Sejima (54) y Ryue Nishizawa (44) fueron distinguidos con el máximo galardón de la arquitectura. Es la cuarta vez que el premio recae en arquitectos japoneses, la tercera en que se otorga a una dupla y Sejima es la segunda mujer galardonada (ver Todos los ganadores… en pág. 8).
El Pritzker, que otorga cada año la familia dueña de la cadena hotelera Hyatt, esta vez se entregará en Ellis Island, Nueva York. Y hasta allí irán a recibirlo el 17 de mayo los miembros de SANAA (Sejima and Nishizawa and associates), responsables de una veintena de obras, principalmente en su país, Europa y los Estados Unidos. El premio viene a coronar la rápida carrera del estudio en el ranking de la arquitectura global: desde que ganaron el León de Oro en la Bienal de Venecia (2004) gracias al Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI, ubicado en Kanazawa (Japón), no paran de crecer.
Algo de eso se verifica en su primera obra en los Estados Unidos, el Pabellón de Vidrio del Museo de Arte de Toledo, en Ohio, terminado en 2006, donde grandes paneles curvos y transparentes se funden con el paisaje. También en su proyecto para la Serpentine Gallery del año pasado, una estructura etérea de acero inoxidable que reflejaba las gotas de lluvia y amplificaba el canto de los pájaros. Y en el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, una serie de cajones transparentes mal apilados que se adapta al perfil industrial del Bowery, en la zona sur de Manhattan.
Sejima y Nishizawa comenzaron a trabajar juntos en 1995, aunque mantienen proyectos independientes. Una de sus primeras obras, el O-Museum en Nagano (Japón), está enclavado en la ladera de una montaña y se adapta a la topografía de manera tal que no interfiere las vistas de las ruinas de castillo del siglo XIV.
EDITORIAL Lo que parece sencillo
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Berto González Montaner. Editor jefe ARQ
bmontaner@clarin.com
Qué contraste entre la complejidad formal y la carga figurativa del edificio Otto Wulff diseñado por el arquitecto danés M. R. Rönnow en 1913 en el centro porteño y la ascética, abstracta y sensual geometría de las obras del estudio japonés SANAA, reciente ganador del premio Pritzker de la arquitectura.
Rönnow proyectó en la intersección de Belgrano y Perú un edificio cargado de símbolos, rematado por una cúpula con la imagen del Kaiser Francisco José I de Hasburgo (página 28). Un edificio de basamento, desarrollo y remate, ornamentado además con la fauna autóctona y con figuras que representan al herrero, el albañil, el carpintero y hasta al arquitecto que lo construyó.
En cambio SANAA con sus obras no quiere representar nada.
No quiere edificios parlantes. Kazuyo Sejima y Rue Nishizawa se preguntan ¿qué clase de espacio puede ser usado por la gente y que lo disfrute? Y llegan a las soluciones más apropiadas trabajando sobre el programa.
Hace 15 años que Kazuyo Sejima (Ibaraki, 1956) y Ryue Nishizawa (Tokio, 1966) fundaron SANAA (Sejima and Nishizawa and Associates ). Sejima, con sus casas carentes de jerarquías y sus edificios forzados hasta la máxima ligereza, era entonces la gran promesa de la arquitectura mundial. Nishizawa era autor de una obra corta pero exquisita, un proyectista brillante que solicitó trabajar con ella.
Cuando los encargos crecieron, Sejima no dudó en hacerlo socio para afrontar juntos el Teatro de Almere, en Holanda. Desde entonces firman a dúo los grandes proyectos que los han llevado a trabajar por todo el planeta. Y reservan una parcela privada para firmar trabajos individuales.
La nueva sede del museo de Louvre, situada en la localidad francesa de Lens, está llamada a ser uno de los buques insignia de Sejima y Nishizawa. El complejo se halla en medio de un espacio de 240.000 metros cuadrados (que antes fue una mina). Su estructura consta de una serie de capas ligeras colocadas en diferentes volúmenes, de cristal y acero inoxidable, que harán que tanto la colección, de diferentes movimientos artísticos, interactúe de forma natural, con los asistentes, que además también se verán involucrados con la naturaleza del lugar.-
Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANAA) han sido los ganadores del Premio Pritzker de arquitectura de este año, distinción que se otorga anualmente a un arquitecto vivo cuyos trabajos realizados demuestren una combinación de talento, visión y compromiso, y que haya contribuido de forma significativa a la humanidad y al medio ambiente mediante la práctica de la arquitectura.
Según el jurado, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa son los receptores de este prestigioso galardón “Por su arquitectura que es delicada y poderosa de forma simultánea, precisa y fluida, ingeniosa pero no demasiado inteligente (o abiertamente inteligente); por la creación de edificios que interactúan de manera satisfactoria con su contexto y las actividades que recogen, creando una sensación de gran riqueza experimental; por un lenguaje arquitectónico muy singular que brota de un proceso de colaboración; por el gran numero de edificios construidos y la promesa de los nuevos”.
Los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa fueron los galardonados del premio Pritzker 2010; los arquitectos cuentan con proyectos en Taiwán, Estados Unidos, Reino Unido y su país natal.
Kazuyo Sejima and Ryue Nishizawa, partners in the Japanese architectural firm Sanaa, have won the 2010 Pritzker Architecture Prize, the profession’s highest honor.
March 28 (Bloomberg) — Big square windows appear to have landed at random on the walls of the Zollverein School of Management and Design in Essen, Germany, as if dropped there by a passing breeze. It’s the work of Japanese architects Kazuyo Sejima and Ryue Nishizawa, who today won their profession’s most prestigious award.
The pair was given the Pritzker Prize by the Hyatt Foundation in Chicago. They will share the $100,000 prize, given annually since 1979 for “significant contributions to humanity and the built environment through the art of architecture.” Sejima and Nishizawa will be presented the award in a May 17 ceremony on Ellis Island in New York Harbor.
Sejima, born in 1956, and Nishizawa, born in 1966, are principals of the Tokyo-based architecture firm SANAA. In their work for museums, universities and companies such as Christian Dior SA and Novartis AG, their highly formal design process has produced buildings of compelling authority. In others, especially New York’s New Museum of Contemporary Art, the result has been a parched minimalism.
Se trata de la más alta distinción en el mundo de la arquitectura y el jurado ha destacado su exploración del espacio, la transparencia, las luces y los nuevos materiales
Extremadamente sofisticada, la producción de los estudios emergentes combina innovación tecnológica y obsesión por la belleza.
No es fácil trazar un panorama de la actual arquitectura japonesa. Si bien las figuras más destacadas internacionalmente, Kazuyo Sejima + Ryue Nishizawa (SANAA), Shigeru Ban, y los ya clásicos Toyo Ito o Tadao Ando delinearon en Occidente una característica forma del quehacer arquitectónico, en Japón las producciones están mucho más diversificadas; lo que termina por crear un horizonte arquitectónico sumamente complejo. Una gran cantidad de arquitectos jóvenes, establecidos no solamente en Tokio, sino a todo lo largo del territorio japonés, componen una cultura arquitectónica extremadamente sofisticada, donde pesan tanto la innovación como la calidad de la factura constructiva. Más allá de lo fragmentario que pueda resultar cualquier intento de clasificación de la arquitectura japonesa del siglo XXI, ciertamente es posible señalar preocupaciones generalizadas y emergentes constantes para construir una configuración, un posible mapa de orientaciones e intereses.
En primer lugar cabe hablar del sentido de experimentación y de innovación que realizan en su gran parte los arquitectos japoneses. Por supuesto, la experimentación no se limita a un área de desarrollo en particular, sino que incluye tanto a la tecnología como a la formalización, e incluso a la vertebración funcional de los edificios. La investigación sobre los materiales, sobre las relaciones físicas entre el hombre y sus objetos, y sobre las modalidades de hábitat asumen en Japón una fuerte orientación pragmática. La ardua búsqueda encarada por los arquitectos japoneses indefectiblemente lleva a aplicaciones tendientes a perfeccionar los objetos arquitectónicos.
Gran parte de sus hallazgos parecen derivarse directamente de las extraordinarias condiciones de producción japonesas: es sabido que el alto valor del suelo, particularmente en Tokio, y en gran medida en las grandes ciudades japonesas, abre una brecha en las nociones de permanencia y durabilidad de la arquitectura.
La inestabilidad de la arquitectura frente al valor del piso urbano, genera, por una parte, una exacerbación del diseño en términos de optimización del espacio disponible, y por la otra, un vertiginoso achicamiento del tiempo de vida útil programado para el objeto arquitectónico.
Gran parte de la producción arquitectónica japonesa parece estar resuelta en términos de diseño industrial, por lo que no es ocioso hablar de objetos arquitectónicos, más que de edificios.
Claro que la noción de industrialización no deja de lado el problema de la belleza. De la misma manera en que se fabrican notebooks o celulares donde a la carrera por la superación tecnológica se yuxtapone el obsesivo desarrollo de la apariencia, la arquitectura japonesa construye sus productos. Mucha de la nueva arquitectura japonesa es como un celular de última generación: perfecta, hermosa… y efímera.
Junto a la hiperactualización de los modelos, no dejan de aparecer reiteradamente tecnologías tradicionales, particularmente ligadas al uso de la madera como material de construcción. Sin embargo, es muy posible que el uso de las tecnologías tradicionales esté más vinculado a la operatividad constructiva que a la restauración o mantenimiento de los valores históricos.
En este sentido, es interesante como en un edificio de oficinas de nueve plantas proyectado por Kawai Architects, Shijyo Mokusei, la estructura de hormigón armado se complementa con los cerramientos de entablonado de madera espigada, de uso tradicional en la construcción de la vivienda. Shijyo Mokusei resulta un edificio extraño y paradójico, donde la estrategia constructiva permitió hacer un extraordinario ejemplo de experimentación iconográfica y, a la vez, un edificio de una gran sencillez y operatividad constructivas. El uso de la madera en sus formas tradicionales ocupa un lugar importante en la construcción de viviendas experimentales. Kenji Tagashira la utilizó para el proyecto de su casa en Imafuko. En un delgado terreno de 3 metros de ancho y 18 metros de largo, Tagashira proyectó algo así como un módulo mínimo habitable, una increíble –y extrema– caja construida con madera donde se alinean dos patios, un baño de cristal, la cocina y el dormitorio en el entrepiso.
Japón tiene una de las tierras más caras del planeta. En los tan solo 374.744 km2, algo más que la superficie de la Provincia de Buenos Aires, concentra casi 130 millones de habitantes, más de 3 veces la población argentina. Además, el 73% de la isla es montañosa y para colmo está asolada por terremotos y tsunamis. Sin embargo, a pesar del mar de dificultades, es cuna de grandes arquitectos. Algunos, para intentar aclararnos el éxito japonés, usarán la célebre frase de Bill Clinton: «es la economía, idiota». Pero no alcanza de consuelo. Tadao Ando, Toyo Ito, Shigeru Ban y Sejima+Nishizawa (SANAA) han marcado el camino en las últimas décadas. Pero también hoy hay una importante camada de arquitectos jóvenes y estudios emergentes que se han metido a fondo con la innovación tecnológica, la reflexión sobre los nuevos modos de habitar y la exploración formal, sin descuidar ninguna de ellas (páginas 14 a 19). Como dice Norberto Feal, «mucha de la nueva arquitectura japonesa es como un celular de última generación: perfecta, hermosa… efímera.»
Algo de este sabor oriental tiene el dormitorio-estar diseñado por Kucher, Barranco, Quiquisola que desarrollamos, en detalle y con todos sus costos, en el nuevo coleccionable M2 Casa FOA, que a partir de hoy sale semanalmente. No solo por la concepción del espacio, etéreo y multifuncional, sino porque está alineado con la idea de la arquitectura como un todo, que incluye la búsqueda de nuevas soluciones funcionales y tecnológicas.
Arriba, los graves efectos del tifón Etau en la ciudad de Sayo, al oeste. Abajo, los más leves del fuerte terremoto en Shizuoka, en el centro del país. | AFP
El terremoto de Shizuoka (6,5 grados) fue más poderoso que el de L’Aquila (5,8)
Las construcciones niponas – en hormigón y madera – se rigen por criterios de elasticidad
CARLOS AVILÉS | JOSE F. LEAL
MADRID.- Japón se levantó la noche pasada sobresaltado por el terremoto de 6,5 grados de magnitud – el de L’Aquila fue de 5,8 grados – registrado en la provincia de Shizuoka, cuyo saldo fue un fallecido y 60 heridos, en medio de un dantesco panorama de tifones y aludes que amenazan todo el Lejano Oriente. No obstante, ni en éste ni en casi ninguno de los poderosos temblores que se suceden en el archipiélago nipón -a razón deun millar cada año- se cae un solo edificio. ¿Por qué no se caen las casas japonesas?
La respuesta hay que buscarla en los soberbios métodos de ingeniería antisísmica civil del país y en la inercia constructiva de los japoneses, que desde la Edad Media usan la madera – resistente y flexible – y, ahora, hormigón en sus estructuras atendiendo a la elasticidad de ambos materiales para resistir temblores de tierra.
«Las estructuras de Japón son de un sobredimensionamiento tan increíble a primera vista que parecen salidas de otro planeta. Comparadas con las de España, pensaríamos que alguien ha querido pegar un ‘pelotazo’ a cuenta de la estructura», afirma el arquitecto Eduardo Arroyo, del estudio NOMAD.
De visita en Japón, el arquitecto español Alejandro Zaera Polo dijo que el sector está hiperdimensionado y habrá una reconversión muy fuerte.
TOKIO (EFE). -El arquitecto español Alejandro Zaera-Polo confesó el viernes último su esperanza en que la crisis que atraviesa el sector de la construcción, entre otros, «sirva para elevar la calidad de la arquitectura».
En una entrevista con Efe, el arquitecto, de visita estos días en Japón, explicó que «va a haber una reconversión muy fuerte del sector» y mostró su esperanza en que contribuya a «eliminar esa parte de poca calidad» arquitectónica. Zaera-Polo (Madrid, 1963) viajó a Japón para participar como ponente en varias conferencias organizadas por la Universidad de Tokio y el arquitecto japonés Hitoshi Abe, afincado en Los Ángeles.
«Es un sector que está hiperdimensionado y España es el paradigma», indicó el creador, que prepara dos proyectos para el Reino Unido, donde reside, entre ellos la estación de tren de Birmingham.Aunque para Zaera-Polo, el sector del ladrillo está condenado «claramente a disminuir» tanto en Europa como en Estados Unidos, donde estaba «básicamente nutrido por la especulación», «todavía hay muchas cosas que hacer» en países como la India, China o Malasia.
FOREIGN OFFICE ARCHITECTS Offices in Japan and the UK, this international firm shows its portfolio of built and unbuilt work. Residential to large scale commercial projects.
Nakagin Capsule Tower Building - Torre Cápsula por jumbo185usa en FlickrLA C.3
Raro ejemplo del Metabolismo japonés, la obra de Kisho Kurokawa podría terminar bajo la picota. Su estructura está deteriorada y sus residentes prefieren tirarla abajo. Ninguna institución está interesada en restaurarla. Por qué debería mantenerse en pie.
Qué tan viejo tiene que ser un edificio para que apreciemos su valor? ¿Cuándo se impone su importancia cultural a las consideraciones prácticas? Son preguntas en las que se piensa de inmediato en relación con la probable destrucción de la histórica Torre Cápsula de Nakagin, de Kisho Kurokawa, en Tokio.Se trata de un raro ejemplo del Metabolismo japonés, un movimiento cuyas visiones urbanas fantásticas se convirtieron en emblemas del resurgimiento cultural del país después de la guerra. La Torre Cápsula, de 1972, se encuentra muy deteriorada. Sus habitantes aprobaron hace dos años la demolición y ahora buscan que un desarrollador la reemplace por una torre más grande y moderna. Si el edificio sigue en pie es gracias a la crisis financiera actual más que por algún tipo de comprensión de su valor histórico.
Sin embargo, la demolición sería una gran pérdida. La Torre Cápsula no sólo es una obra arquitectónica magnífica, es la cristalización de un ideal cultural de amplio alcance. Su existencia es también un poderoso recordatorio de caminos que no se siguieron, de la posibilidad de mundos conformados según sistemas de valores diferentes. El movimiento Metabolista, que fundó un grupo de arquitectos a fines de la década de 1950, buscaba crear modelos urbanos flexibles para una sociedad en rápido cambio. Ciudades flotantes. Ciudades inspiradas en plataformas petroleras. Edificios que recordaran bandas de ADN. Esas propuestas reflejaban la transformación de Japón de una sociedad rural en una urbana. Sin embargo, también reflejaban tendencias más universales, tales como la dislocación social y la fragmentación de la familia tradicional. De los cinco miembros del grupo, Kurokawa era el más glamoroso. Atractivo y atildado, era un habitué de los clubes nocturnos de Tokio. Su Disco Cápsula Espacial, inaugurada en la década de 1960, era uno de los lugares de moda entre la gente joven creativa.
El último diseño del tren japonés de alta velocidad recorrerá las calles a partir de 2011, con una nueva paleta de colores, a una velocidad de 300 kilómetros por hora
TOKIO (EFE).- El último modelo del Shinkansen o tren bala japonés, que en sus cuatro décadas de historia siempre ha destacado por su estética futurista, funcionará desde 2011 a 300 kilómetros por hora, y a partir de marzo de 2013, a 320 kilómetros por hora, la máxima velocidad alzanzada por un medio de transporte en este país, informó la compañía JR.
Tras 44 años funcionando en Japón con una demora media de menos de un minuto y sin haber sufrido jamás un accidente mortal, el nuevo Shinkansen de la serie E5 incorporará una nueva imagen, con un morro muy pronunciado y los innovadores colores verde, rosa y blanco.
¿Se puede proyectar una casa en un terreno de 3,20 por 29,30 por 0,70 metros, con una codificación que exige retiros de 50 centímetros de las líneas medianeras? ¿Y una vivienda donde la mampostería reemplace al equipamiento? Los diseños de Yasuhiro Yamashita, alma mater de Atelier Tekuto, derrochan imaginación en los contextos menos pensados. Yamashita nació en Japón en 1960 y a los 26 años se graduó en el Shibaura Institute of Tecnology and Civil Engineering. Abrió su estudio en Tokio en 1991 y, desde sus primeros trabajos, centró su reflexión tecnológica en el problema de las cubiertas delgadas. Por ejemplo, en la Penguin House, proyectada para un músico y su esposa, utilizó por primera vez una piel metálica de sólo 5 milímetros, constituida por placas de acero recubiertas con una película de tipo cerámico desarrollada en la NASA, resistente al calor y capaz de rechazar agentes contaminantes y poluciones presentes en el aire.
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