Egipto mostró el lunes una serie de tumbas de más de 4.000 años de antigüedad descubiertas recientemente y dijo que pertenecieron a trabajadores de las grandes pirámides de Giza que no eran esclavos como se ha creído popularmente sino personas cercanas al rey.
Las fosas de 2,74 metros (nueve pies) de profundidad tenían unos 12 esqueletos de los constructores de pirámides perfectamente conservados por la arena seca del desierto. En ellas también había vasijas que alguna vez tuvieron cerveza y pan para la vida en el más allá.
Las tumbas de ladrillos de arcilla fueron descubiertas la semana pasada muy cerca de la parte trasera de las pirámides y se amplían más allá de un sitio de entierros descubierto por primera vez en la década de 1990.
Datan del tiempo de la cuarta dinastía (2575 a.C. a 2467 a.C.), el tiempo en el que se erigieron las grandes pirámides de Egipto a las afueras de lo que ahora es El Cairo.
El antiguo historiador griego Herodoto describió alguna vez a los constructores de las pirámides como esclavos y creó lo que los egiptólogos consideran un mito que fue propagado por las películas de Hollywood.
Nuevas tumbas encontradas en Giza apoyan la visión de que las Grandes Pirámides fueron construidas por trabajadores libres y no por esclavos, dijo el jefe de arqueología de Egipto.
En distintos medios se han representado a esclavos que trabajan duro en el desierto para construir las pirámides, sólo para encontrar una muerte miserable.
Estas tumbas fueron construidas al lado de la pirámide del rey, lo cual indica que esta gente no era por ningún motivo esclava, dijo en un comunicado Zahi Hawass, arqueólogo que encabeza el equipo de excavación egipcio.
Las Casas del Año (Argentina, Diario Clarín – Suplemento Arquitectura)
Cuáles son las principales tendencias que influyen en los proyectos locales. Análisis de las 15 casas que componen el nuevo coleccionable de Diario de Arquitectura. Cómo manejar los costos y la tecnología.
Cubos, cajas, cajones, cajoncitos, prismas de todas las proporciones parecen envolver lo que hoy se llama «casa». En este fin de década, lo último de la producción arquitectónica argentina muestra que, cuando de viviendas unifamiliares se trata, el lenguaje moderno parece ser dominante y la expresión prismática, hegemónica. Esta característica habla del momento cultural que está atravesando la profesión en el que el lenguaje ha adquirido un papel preponderante. Eso se nota en las casas, ya que, desde que la arquitectura obtuvo la denominación de moderna, la vivienda unifamiliar es el tema predilecto de los arquitectos. No por casualidad fue esta la tipología que sirvió de vehículo para los primeros manifiestos del Movimiento Moderno. Basta con ver los proyectos de Le Corbusier, Adolf Loos o del holandés Guerrit Rietveld, obras que revolucionaron la estética y el concepto de las casas para expandirse a toda la profesión.
Así, objeto de deseo para la clase media y oportunidad expresiva para los arquitectos, las casas siguen dando indicios del camino que transita la arquitectura en cada lugar y en cada tiempo.
Para abordar este tema, Diario de Arquitectura seleccionó 15 proyectos construidos por sus lectores. Este conjunto forma la actual edición de Casas del Año, un coleccionable que busca analizar el panorama profesional a través de los temas de diseño más habituales, sus costos de construcción y tecnologías disponibles.
Tal vez, Adolf Loos pueda ser considerado como el primer arquitecto moderno. Fue pregonero de un cambio revolucionario que sigue golpeando nuestras puertas. En pleno Academicismo, este austríaco veía como decadentes a las vanguardias de su tiempo. Criticaba el exagerado mimo artístico con el que sus colegas secesionistas adornaban edificios. «Dónde quedará el trabajo de Olbrich dentro de 10 años», se preguntaba. Y así fue; superado por la historia, el magnífico trabajo de Olbrich se convirtió en una pieza de museo que solo nos recuerda una época que pasó definitivamente. El ADN de Loos está presente en cada proyecto que encarna con valentía su carácter contemporáneo.
Loos asoció el ornamento con el delito, afirmó que la arquitectura no tenía nada de arte y que la ausencia de adornos era signo de fortaleza espiritual.
Venecia, en Italia, se está hundiendo. Para salvarla, Rachel Amstrongdice que necesitamos superar la arquitectura hecha de materiales inertes y hacer arquitectura que crezca por sí misma. Ella propone un material «no del todo vivo» que se hace sus propias reparaciones y, además, captura el carbono.
Panorámica de la parte antigua tomada desde la Torre Bujaco. En la misma se pueden observar la torre de la Concatedral de Santa María, las de San Francisco Javier y la Iglesia de San Mateo, además de parte de la muralla que rodea al recinto.
La ciudad extremeña de Cáceres, declarada ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1986, posee uno de los conjuntos monumentales más importantes del mundo.
Destaca su recinto amurallado. En él se encuentra el conjunto de arquitectura civil y religiosa más importante del Renacimiento español que se conserva todavía hoy en excelentes condiciones.
Cáceres es una ciudad del oeste de España, capital de la provincia homónima. Se encuentra situada en la zona central de la antigua provincia romana de la Lusitania, en la comunidad autónoma de Extremadura. Con 93.131 habitantes (INE2009), es la ciudad más grande y poblada de la provincia, acumulando el 22,51% de la población total de la misma. Es además el municipio más extenso de España con una superficie de 1.750,33 km².
La ciudad antigua de Cáceres constituye un privilegiado conjunto monumental único en España. El recinto amurallado de Cáceres contiene el conjunto de arquitectura civil y religiosa más importante del Renacimiento español que se conserva intacto en nuestros días. La gran mayoría de los edificios civiles y religiosos que componen el casco antiguo de Caceres data finales del siglo XIV, y especialmente de las reformas, ampliaciones y nuevas construcciones efectuadas durante el siglo XV y el siglo XVI. Debido a este esplendor monumental, Cáceres fue declarada Monumento Nacional en 1949 y, en 1986, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Mi blog alcanzó 50 seguidores (followers) vía Twitter – gracias a todos, intentaré reseñarlos en los próximos #followfriday de #arquitectura
Actualización: 13 de enero de 2009
@arquitectonico celebrando que ya contamos en el Blog con más de 50 seguidores vía Twitter tenemos invitaciones a Google Wave para quienes las soliciten
William McDonough´s book, written with his colleague, the German chemist Michael Braungart, is a manifesto calling for the transformation of human industry through ecologically intelligent design. Through historical sketches on the roots of the industrial revolution; commentary on science, nature and society; descriptions of key design principles; and compelling examples of innovative products and business strategies already reshaping the marketplace, McDonough and Braungart make the case that an industrial system that «takes, makes and wastes» can become a creator of goods and services that generate ecological, social and economic value.
In Cradle to Cradle, McDonough and Braungart argue that the conflict between industry and the environment is not an indictment of commerce but an outgrowth of purely opportunistic design. The design of products and manufacturing systems growing out of the Industrial Revolution reflected the spirit of the day-and yielded a host of unintended yet tragic consequences.
Arquitecto y fundador de William McDonough+Partners, Architecture and Community Design. Desde 1994 hasta 1999 fue decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Virginia. En 1999, la revista Time le concedió el título de «Héroe del Planeta», porque «su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de manera demostrable y práctica». En 1996 recibió el Premio Presidencial de Desarrollo Sostenible, máximo galardón en los Estados Unidos en materia de medio ambiente. También ha sido galardonado por el Presidente Bush, tiene el premio Geen Award de la Universidad de Columbia y pertenece al Consejo Asesor de la Fundación medioambiental del Príncipe Carlos de Inglaterra.
Junto al químico Michael Braungart ha escrito el libro De la cuna a la cuna y, en 1995, crearon la compañía McDonough Braungart Design Chemistry para el desarrollo de productos y sistemas, con el objetivo de ayudar a las empresas en la implantación de un protocolo de diseño sostenible, único en el mundo.
Construcción: Armas contra el ladrillo [William McDonough].
La arquitectura de bajo costo imagina espacios que refutan la solución tradicional del apartamento. Las propuestas de los estudios sensibles a problemáticas como el difícil acceso a la vivienda y a la sobreexplotación del medio ambiente están introduciendo cambios en el esquema productivo industrial.
Michael Braungart es un Químico y fundador de la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA) en Alemania. Anteriormente había sido director de la sección de química de Greenpeace. Desde 1984 ha estado ofreciendo conferencias en empresas, instituciones y universidades, sobre nuevos conceptos críticos para la química ecológica y la gestión de los flujos de materiales. Ha recibido multitud de distinciones y premios, y ha sido profesor invitado por diversas organizaciones, como la Heinz Endowment o la W. Alton Jones Foundation, entre otras.
Superar la ecoeficiencia para allanar el camino a la ecoefectividad
De la cuna a la cuna
Título original: Cradle to cradle
Autor: Michael Braungart y William McDonough
Editorial: McGraw-Hill
Año de publicación: Madrid, 2005
Hace poco visitamos la pequeña ciudad holandesa de Venlo porque nos habían contado que sus empresas e industrias se habían vuelto locos por el cradle to cradle (de la cuna a la cuna, en español) y se habían sumado incondicionalmente a la Próxima Revolución Industrial. ¿De qué va eso del cradle to cradle, un concepto que apenas se conoce (aún) en España, pero que ya ha causado un gran revuelo en Estados Unidos y Europa en general?
El manifiesto del arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart en su libro Cradle to cradle es un llamamiento a la transformación de la industria humana mediante el diseño ecológicamente inteligente. En su opinión, la industria y el medio ambiente no son contrarios ni enemigos, sino que, combinándose, pueden ofrecer oportunidades al comercio para mejorar la gestión del consumo en beneficio de las empresas, pero también de las personas y del planeta.
La “sostenibilidad” está hoy de moda en el mundo del diseño. El mercado “verde” está experimentando un rápido auge y el diseño ecológico (“ecodiseño”) ayuda a las empresas a destacarse de la competencia. Hoy existe una nueva generación de ingenieros y arquitectos sensibilizados por los problemas medioambientales que enfocan su trabajo pensando en el ciclo total de vida del producto, es decir, desde el proceso de fabricación, hasta el final de la vida de un producto. Su finalidad es que se construyan fábricas no contaminantes en las que se elaboren productos seguros para el medio ambiente y 100% reciclables, concibiendo con ese fin nuevos métodos industriales y analizando todas las materias primas que se utilizan para la fabricación. Varios productos fabricados conforme a esos principios van hoy acompañados de una nueva marca de certificación, a saber, Cradle to Cradle ™ (C2C), con la que se quiere denotar esa preocupación por lo que pasa con un producto desde que es creado y hasta el final de su vida.
La marca de certificación C2C es obra de una de las figuras prominentes del movimiento, el arquitecto y diseñador industrial William McDonough, que escribió en 2002 el libro “Cradle to Cradle” en colaboración su socio, el químico alemán Michael Braungart. El enfoque de McDonough difiere del de los ecologistas tradicionales en la medida en que, en lugar de aspirar a que se reduzca el consumo, su finalidad es promover una nueva revolución industrial: la reinvención de procesos industriales que aporten soluciones saludables y crear una industria en la que “todo pueda reutilizarse, ya sea que el producto vuelva a la tierra en tanto que ‘nutriente biológico’ no tóxico o vuelva a la industria en tanto que “nutriente técnico” que pueda ser reciclado una y otra vez”.
El château data del siglo XVI y su precio es de 3,65 millones de euros
Situado en Lembeye (20 km al norte de Pau), tiene cinco salones y diez dormitorios
ELMUNDO.ES
MADRID.- El Château d’ Arricau-Bordes, el castillo donde el novelista francés Alejandro Dumas encontró la inspiración para escribir ‘Los tres mosqueteros‘ (1844), su obra cumbre, ha colgado el cartel de ‘se vende’. En plena crisis inmobiliaria -que también afecta al país vecino- sus dueños quieren jugar la baza de inmueble legendario y lo han tasado en 3,65 millones de euros. [Álbum]
Localizado en Lembeye (provincia de Gascoña), a 20 km al norte de Pau y a 90 de Biarritz, el château d’ Arricau-Bordes se levantó en el siglo XVI y fue propiedad de Charles de Batz-Castelmore, que fue conde de D’Artagnan y capitán de la guardia de mosqueteros de Luis XIV. Su figura sirvió de inspiración a Alejandro Dumas para crear al mosquetero D’Artagnan, protagonista de la novela ‘Los tres mosqueteros’.
A lo largo de su dilatada historia ha tenido más moradores ilustres, como el abuelo del actual Conde de Monpezat, Henri de Laborde, príncipe consorte de la Reina Margarita II de Dinamarca, en el siglo XIX.
The château that inspired ‘The Three Musketeers’ is up for sale. Adam Edwards profiles a magnificent castle with an illustrious history . By Adam Edwards
Rem Koolhas (Rotterdam, 1944), fue periodista antes de ser arquitecto y fundar el estudio OMA, donde divide su tiempo entre escribir ensayos y proyectar edificios Foto:Pritzker Prize
Nacido en Rotterdam en 1944, fue periodista antes de ser arquitecto y fundar el estudio OMA, donde divide su tiempo entre escribir ensayos y proyectar obras de pequeña, mediana y gran escala
Por Alejandro Rapetti
Para LA NACION
Remmet Koolhaas nació el 17 de noviembre de 1944 en Rotterdam, Holanda, y en su adolescencia vivió en Indonesia. En sus inicios se dedicó al periodismo, trabajó en el rotativo de La Haya para luego dedicarse a estudiar Arquitectura en la Architectual of Association de Londres. De regreso a los Países Bajos, en 1975 junto a tres socios abrió su estudio al que bautizó Office for Metropolitan Architecture (OMA), hoy convertido en una destacada firma internacional con oficinas en Europa (OMA Rotterdam), América del Norte (OMA Nueva York) y Asia (OMA Pekín).
Koolhaas es también un destacado teórico de la arquitectura que ha publicado numerosas obras. Entre las más destacadas se encuentran S, M, L, XL, Mutaciones, Content y Delirious New York: A Retroactive Manifesto for Manhattan. A Koolhaas le interesan, sobre todo, los proyectos a gran escala y siempre ha defendido la libertad de modelos y una arquitectura de lo esencial que manifiesta su interés por el futuro, en estrecha comunicación con su ritmo vertiginoso y sus configuraciones en cambio permanente. No es casual que sus escritos ganaran importante repercusión aun antes de ser volcados a la construcción, y muchos de sus más celebrados diseños jamás salieron del tablero de su estudio. Distinguido por sus proyectos edilicios de clara consistencia física, en los que la masa adquiere un carácter predominante, en 2000 recibió el Premio Prizker, máximo galardón internacional de arquitectura. En el momento de otorgarle el premio, el jurado lo describió como un visionario y un filósofo.
Desde entonces, Koolhaas es profesor invitado en la Universidad de Harvard y se ha convertido en uno de los arquitectos más influyentes y destacados del ámbito internacional.
Exterior e interior del Dansk Radio Byen, en Copenhague, ideado por Jean Nouvel.-
REPORTAJE: Diseño
Los auditorios del siglo XXI reclaman a los arquitectos imaginación para hacerlos adaptables a múltiples usos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
Los auditorios ya no son -ni serán- lo que eran. Este siglo XXI premia la versatilidad. Y la tendencia es que este tipo de edificios dedicados a la celebración de actos están dejando de ser únicamente lugares cerrados para escuchar música. Ahora se trata de sacarles más partido y de acondicionarlos para otros usos, como bailes o comidas. «Ya nadie construye una ópera tipo París, eso se acabó, ahora todo el mundo busca la versatilidad», afirma Juli Capella (Barcelona, 1960), que ha publicado el libro Seating together Arquitecturade auditorios en el siglo XXI. La edición es de Figueras, una de las empresas de asientos punteras en el mundo. Sirvan dos ejemplos: en la Casa Blanca colocó los asientos de la sala de prensa y también los de la sala de la cúpula de Barceló en la ONU.
En Seating together, el arquitecto Capella realiza un breve repaso por la historia de los espacios celebrativos. Desde las pirámides hasta los teatros griegos, que introducen la gran novedad: las gradas ocupan la hondanada y el escenario la parte más baja, de forma que el espectador asiste sentado a la función. O cómo se sofistican en el siglo XVIII y la huella que dejará en estos templos del entretenimiento el art déco o la Bauhaus en el XX. De los 29 auditorios que repasa el libro, realizados durante los nueve años de este siglo,
Incrustada en el macizo central de Francia, la ciudad de Millau se ha convertido en el epicentro de un interesante plan de huida: una región lejos de todo -incluso de la cobertura telefónica en algunas de sus gorges-, pero igualmente cercana a la frontera pirenaica y repleta de posibilidades.
Reservas naturales, actividades al aire libre, rutas históricas en ciudades templarias, una exquisita degustación de auténtico queso Roquefort y una de las grandes obras de un arquitecto con estrella, Norman Foster: el puente más alto del mundo.
REPORTAJE: Realidades y utopías de la arquitectura
La nueva torre Khalifa en Dubai(Burj Dubai), de 818 metros, ha resucitado el interés por los rascacielos
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Hay consenso entre ingenieros y arquitectos: la altura de un rascacielos podría ser ilimitada. «Si el Everest mide 8.850 metros, el hombre pude reproducirlo», explica Miguel Ruano, arquitecto jefe del hotel Arts, de 154 metros, en Barcelona. «Otra cosa es el coste». «Y otra que tenga sentido», apunta Carlos Rubio, autor junto a Enrique Álvarez Sala, de la torre Sacyr de 236 metros, al final de la Castellana madrileña. Ambos coinciden en que la fibra de carbono o el hormigón armado de alta resistencia ofrecen mayor dureza que los materiales naturales y permiten levantar estructuras hasta alturas sin límites. Eso hace que el problema actual no sea tanto el tamaño de los rascacielos como su rentabilidad. «Hay un umbral para lo absurdo. Por encima de 300 metros la planta queda tan repleta de ascensores y su uso tan reducido que resulta más rentable levantar dos torres de 300 metros que una de 600», explica Rubio.
¿Hasta dónde subir? Arquitectónicamente, lo más sorprendente del 11-S no fue que las Torres Gemelas se cayeran sino que tardaran tanto en hacerlo. «Ningún edificio está preparado para aguantar el peso adicional de un avión con pasajeros más el impacto de ese avión. El World Trade Center lo hizo». Ruano ilustra así la resistencia de las estructuras actuales: la mayoría redundantes, sobre calculadas. Si el récord de la torre Khalifa -la más alta del mundo: de 818 metros y 160 plantas- tarda en batirse no será por cuestiones técnicas. Es más, experto en Dubai, Ruano cree que no pasarán cinco años antes de que aparezca allí mismo una nueva torre. «De 1.200 ó 1.400 metros». Ante la incredulidad de las cifras el arquitecto explica que hace 10 años el incrédulo era él, cuando le hablaban de una isla con forma de palmera en cinco kilómetros ganados al mar. Hoy hay tres islas con esa forma. Una de 15 kilómetros. «Hay un antes y un después de Dubai. Lo que en otros países supondría 50 años de consultas y permisos previos, allí sucede de inmediato», explica.
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