(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη). amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. DRAE.
Los cazadores del Paleolítico habitaron la cueva de Altamira desde hace 22.000 años, 4.000 antes de lo que se pensaba, un descubrimiento que da un nuevo sentido a sus pinturas más antiguas, un puñado de figuras rojas hasta ahora encuadradas en un período cultural, el Solutrense, en el que sus características «chirriaban».
Así lo revela un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo de Altamira, revisando las excavaciones que se hicieron en la cueva a principios del siglo XX por pioneros como Alcalde del Río, Breuil u Obermaier, cuyas conclusiones se recogen en un artículo todavía no publicado: «La cueva de Altamira: nuevos datos sobre su yacimiento arqueológico (sedimentología y cronología)».
Como señalan sus autores, resulta paradójico, pero el conocimiento que se tenía de las ocupaciones humanas de la más famosa de las cuevas paleolíticas del mundo era escaso, porque fue una de las primeras en descubrirse (1879) y porque fue excavada muy pronto, con técnicas que a veces consistían en vaciar el yacimiento a pico y pala en busca de determinadas piezas arqueológicas.
Un grupo de investigadores del Museo de Altamira ha descubierto que la cueva de Altamira fue habitada hace 22.000 años, 4.500 años antes de lo que se pensaba, según declaraciones a Europa Press del director del Museo Altamira, José Antonio Lasheras.
Este descubrimiento ha permitido «entender mejor lo que ocurría en el techo» de Altamira, dijo, y adjudicar ciertas pinturas al periodo Gravetiense. En concreto, se han asociado a esta época algunas figuras rojas, manos y caballos que no se pueden datar con Carbono 14 y que se adscribían al período más antiguo de Altamira, el Solutrense.
Asimismo, se han establecido unos límites cronológicos «más concretos» respecto a la permanencia de grupos humanos dentro de la cueva. También ha desvelado datos nuevos sobre la fauna consumida, y la vegetación, entre otros.
Entre 2004 y 2006, los investigadores del Museo y de las Universidades Politécnica y Complutense de Madrid han revisado y limpiado la tierra suelta que quedó en el interior de la cueva tras la excavación que se realizó a principios del siglo XX.
Más de 9000 metros cuadrados de diseño, arquitectura y paisajismo, concentrados en la Tribuna II del hipódromo de Palermo Foto: LA NACION / Graciela Calabrese
La muestra de diseño, arquitectura y paisajismo se podrá visitar hasta el 18 de octubre
Laura Reina
LA NACION
Hoy es el día. Las puertas de la Tribuna II, en el Hipódromo Argentino de Palermo, se abrirán de par en par para recibir a los primeros huéspedes de Casa FOA, la muestra de diseño, arquitectura y paisajismo más importante del país.
Desde hoy hasta el 18 de octubre, de 12 a 20, se podrá visitar esta muestra que tiene la particularidad de estar debajo de la tribuna que supo albergar a fervorosos burreros y porteños que la elegían como centro de reunión y esparcimiento. Hoy, este edificio pertenece a la empresa Times Square, y es usado para eventos de todo tipo.
Este año todas las apuestas serán al 25, la cantidad de años que cumple la muestra, y al 47, el número de expositores que participan, de un total de 200 proyectos presentados.
La creatividad japonesa destaca en la 30ª edición del festival, que estrena centro de exposiciones
R. BOSCO / S. CALDANA
Una modelo se pasea luciendo en la piel de sus brazos y piernas un dibujo geométrico que recuerda las pinturas corporales de las mujeres norteafricanas o del teatro kabuki; pero la tintura es un potente conductor de electricidad, por lo que la mujer se convierte en una especie de interruptor, capaz de comunicar directamente con aparatos electrónicos.
Esta pintura, junto a unos pequeños electrodos que completan el circuito, permite encender una bombilla tan sólo sujetándola con las manos, transmitir datos de una persona a un ordenador o crear composiciones audiovisuales. Según sus creadores, «su potencial es ilimitado y en el futuro se empleará en el campo de la creación artística, la comunicación y la medicina».
El proyecto, desarrollado por un grupo de posgraduados del Royal College of Art de Londres, se presenta en Human Nature, la principal exposición del festival Ars Electronica, que se celebra del 3 al 8 de septiembre, en la ciudad austriaca de Linz.
Triple fiesta
La exhibición promete estar a la altura de la triple celebración: el 30º aniversario del festival, la primera edición en el nuevo edificio (que pone a disposición de la creatividad de los artistas los 40.000 LED de su fachada) y la capitalidad cultural de Linz.
La creatividad y habilidad japonesas protagonizan un programa que analiza la relación entre el ser humano, la naturaleza y la tecnología, en el Antropoceno, una nueva era que se caracteriza no sólo por el masivo e irreversible impacto del hombre en el planeta, sino en los fundamentos de la propia vida humana, tal como demuestran la biotecnología y la ingeniería genética.
Arranca hoy la 30ª edición de Ars Electrónica en Linz (Austria), lugar en el que se van a dar encuentro algunas de las mejores propuestas actuales que aunan los tres conceptos principales de la muestra: arte, tecnología y sociedad. Este año la creatividad y habilidad de los artistas e investigadores japonenes son las protagonistas de un programa que en esta edición analiza la relación entre el ser humano, la naturaleza y la tecnología, en el Antropoceno, una nueva era marcada no sólo por el tremendo impacto del hombre en el planeta Tierra, sino también por los propios fundamentos de la vida humana. Ejemplos de ello son la biotecnología y la ingeniería genética, dos materias en pleno desarrollo en nuestro tiempo.
En Mini-Europe, todos los monumentos han sido reproducidos hasta en sus más mínimos detalles.
Desde los escenarios naturales más bellos hasta las construcciones históricas más impactantes. Todo tiene cabida: los palacios y jardines, los castillos y las torres, las catedrales, las plazas… los emblemas, en fin, de cada lugar en cuestión, eso sí, reducidos en tamaño a una escala menor que 1:1.
Unas veces como negocio, otras como altruísmo – algunos destinan sus beneficios a obras benéficas – y otras, como mera información turística, estos mini-mundos abiertos a los visitantes más curiosos invitan a sentirse como Gulliver en el maravilloso país de los enanos. Y están por todos los rincones…
Modelos de edificaciones y paisajes a escala fascinan a niños y adultos en todo el mundo, desde fines del siglo XIX. Un recorrido por los parques temáticos más famosos, incluyendo La República de los Niños en La Plata.
EDWARD BARBER and JAY OSGERBY set up their practice in 1996 combining architecture, furniture and product design. They have worked for manufacturers including Cappellini, Flos, Established & Sons, Venini and Magis as well as developing products for Panasonic, Pantone, Swarovski and Coca Cola. Edward and Jay were made Royal Designers for Industry in 2007.
From ingenious coat hangers to looped tables, BarberOsgerby are the quiet champions of beautifully made and deceptively simple pieces. For Super Contemporary BarberOsgerby have designed the Listening Station. Find out more about the design and see exclusive videos at http://www.supercontemporary.co.uk/
La moneda de las Repúblicas Transnacionales Unidas. | Meritxell Mir
La muestra de Bienne (Suiza) reflexiona sobre la creatividad en las ciudades
La utopía es el tema central de 50 propuestas procedentes de todo el mundo
Para visitar la exposición de arte contemporáneo que hay repartida por la ciudad suiza de Bienne es necesario desayunar primero un bocadillo de curiosidad, un buen vaso de espirítu aventurero y un ‘croissant’ untado de imaginación. Si no, será difícil descubrir que tras una tapa de alcantarilla, una valla publicitaria o un anuncio pegado en una farola hay una propuesta artística.
«El arte urbano pasa desapercibido la mayoría de las veces porque en la calle hay demasiada información alrededor de la obra: señales de tráfico, carteles, gente…», explica Simon Lamunière, director de la 11ª edición de la Swiss Sculpture Exhibition, que se celebra hasta el 25 de octubre en esta ciudad helvética bilingüe.
Jugando con esa idea, Lamunière ha escogido obras de arte y las ha integrado en el paisaje urbano de tal manera que en muchos casos cuesta distinguirlas de ese ruido informativo de la ciudad al que se refiere. Encontrarlas es como un juego de habilidad, a no ser que se consulte la guía que la organización de la muestra ha editado para la ocasión.
«Muchas de las obras pueden parecer objetos corrientes, pero el mensaje que transmiten no lo es», asegura Lamunière.
Pájaro rojo en el Bronx Jon Naar es fotógrafo y uno de los primeros escritores que se interesó por la cultura del graffiti.
Una muestra en París eleva el ‘graffiti’ a la categoría de arte más allá del tópico
ANA TERUEL – París
Hace tiempo que el graffiti artístico, un arte nacido sobre la chapa de un tren neoyorquino hace más de 30 años, dejó la clandestinidad de las calles para dejarse caer en brazos de museos y galerías. Y sin embargo, la Fundación Cartier ha logrado con su exposición (Nacido en la calle: Graffiti, hasta el 29 de noviembre en París) sortear los tópicos de ese asombroso viaje. Lo hace con la forma de una retrospectiva de la parte neoyorquina del asunto, claro, pero también con la vista puesta en el futuro y en nuevas capitales (como São Paulo), más vibrantes y frescas, de un arte orgullosamente bastardo.
Para la ocasión, la Fundación ofrece su muro exterior a los graffiteros callejeros de la ciudad que desembarcan a diario con sus sprays de pinturas y sus cascos de música, y redecoran el mural a la vista de los transeúntes. «Pintar aquí es un lujo», comenta Ezty, agente comercial «de lunes a viernes» que dedica su tiempo libre a la pintura urbana. «Estamos expuestos al público, no escondidos tras una pared o a oscuras».
Como parte de la muestra, una docena de artistas han sido invitados a invadir in situ los espacios del imponente edificio, ideado por Jean Nouvel. Graffiteros consagrados como el veterano neoyorquino JonOne y jóvenes representativos de las nuevas olas como el chileno Basco Vazko y el brasileño Cripta -representante del pixaçao, una variante de graffiti propio de São Paulo- han realizado especialmente para la muestra gigantescas obras efímeras en diferentes soportes, incluidos las paredes y fachadas del inmueble.
El graffitero Barry McGee no es nuevo en las salas de los museos. También conocido como Ray Fong o Twist, el trabajo de Mc Gee ha llegado hasta la Bienal de Venecia.– BARRY MCGEE
El graffiti nació espontáneamente como un arte de la calle, sin pretensiones más lejanas que la de inmortalizar un nombre, una firma o un dibujo rápido sobre paredes y objetos. Desde hace tres años, el graffiti que iluminaba o ensuciaba, al decir de otros, los trenes del subterráneo en Nueva York empezó a extenderse más allá de los barrios suburbiales del Bronx para llegar al Soho, codeándose con los más altos valores del arte contemporáneo. La galería Sidney Janis, especializada en obra de artistas de mucho prestigio, ha traído este año, en su primera visita a la feria de Arco, a seis de estos jóvenes pintores.Torrick Ablack, Toxic, uno de estos artistas del aerosol, empezó pintando en el metro cuando tenía 13 años. Tenían que esconderse de la policía, que les perseguía y arrestaba por hacer estos enormes diseños multicolores que cubrían lados enteros de los trenes subterráneos. «Ahora ya no me atraparían», dice cuatro años después.
Entradas anteriores en ArquitecturaS dedicadas al Graffiti:
El director de escena francés Jacques Heim, en Madrid / IGNACIO GIL
TZIAR REYERO | MADRID
El coreógrafo francés Jacques Heim aterrizó ayer en la capital para presentar, simpático y burlón, su particular sello artístico, que le ha catapultado a lo más alto, el Circo del Sol. Escoltado por un grupo de diez bailarines -«glariadores», según él-, el director del Diavolo Dance Theatre ha creado un espectáculo «indescriptible».
– Dice usted que en otra vida habría sido arquitecto. ¿Qué relación guarda con su trabajo?
– Hay una fuerte asociación entre el Diavolo y la arquitectura.Las dos tratan del espacio, de estructuras, del tiempo, del movimiento. En realidad, no me considero un coreógrafo, sino un arquitecto del movimiento. Los arquitectos y los coreógrafos hablamos el mismo lenguaje.
Brad Pitt es un «apasionado» de la arquitectura y, de hecho, tiene varios estudios abiertos en Los Ángeles, Berlín y otros lugares, y trabaja en un proyecto de reconstrucción de la ciudad de Nueva Orleans, arrasada por el huracán Katrina.
El actor ha acudido a la ciudad acompañado por miembros de su equipo de arquitectos «para ver las posibilidades de trabajar en alguno de los proyectos que se van a desarrollar» en Avilés, según ha explicado a los periodistas el presidente del Gobierno del Principado, quien, junto a la alcaldesa de la ciudad, Pilar Varela, y otras autoridades, ha mantenido una reunión de trabajo con Pitt.
El artista, que pernoctará en un hotel de la ciudad y visitará las obras de construcción del edificio diseñado por Oscar Niemeyer a orillas de la ría local, ha conocido de mano del presidente regional todos los pormenores del plan Isla de la Innovación.
El actor estadounidense Brad Pitt ha visitado hoy Avilés por sorpresa y ha mostrado al presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, su interés en participar en el proyecto arquitectónico Isla de la Innovación planeado para el entorno del futuro Centro Cultural Oscar Niemeyer.
Brad Pitt, conocido mundialmente por su faceta cinematográfica, es un «apasionado» de la arquitectura y, de hecho, tiene varios estudios abiertos en Los Ángeles, Berlín y otros lugares, y trabaja en un proyecto de reconstrucción de la ciudad de Nueva Orleans, arrasada por el huracán Katrina.
«En principio está interesado en participar en la Isla de la Innovación, pero hasta que no esté redactado el plan especial, va a ser imposible entrar en el detalle de dónde se puede ubicar el tipo de cosas que se van a hacer», según ha recalcado el presidente regional.
Urbanismo en la ría de Avilés en torno al Niemeyer. (Enlace inferior lleva a galería de imágenes)
El actor estadounidense visita las obras del Centro Cultural Oscar Niemeyer en la ciudad asturiana
EFE – Oviedo
Brad Pitt es un enamorado de la arquitectura. El actor estadounidense ha visitado este mediodía las obras del futuro Centro Cultural Oscar Niemeyer que se está construyendo junto a la ría de Avilés (Asturias) y que forma parte del proyecto Isla de la Innovación. Pitt, protagonista de películas como Seven o Troya, se ha mostrado entusiasmado con la iniciativa, según ha explicado la alcaldesa de la ciudad asturiana, Pilar Varela, tras revisar el conjunto de las obras. El objetivo de la visita de Pitt será definir su participación en este innovador proyecto.
Varela ha asegurado que el actor ha quedado prendado de una parte fundamental de la obra: la sostenibilidad. Al parecer, Pitt está muy interesado en todo lo relacionado con este aspecto, una de las señas de identidad de los varios estudios de arquitectura que el estadounidense tiene abiertos en ciudades como Los Ángeles y Berlín, entre otras. La alcaldesa ha indicado que esto es lo que también se busca en Avilés con la Isla de la Innovación.
Pitt ha estado acompañado por el director de la Fundación Oscar Niemeyer, Natalio Grueso, y la consejera de Cultura, Mercedes Álvarez. Según la consejera, Pitt «está muy interesado en apoyar el proyecto, tanto el la parte cultural como la arquitectónica».
En su próxima película no da vida a ningún encargado de obra. Si Brad Pitt fue visto ayer entre andamios y protegido por un casco es por su manifiesto interés en el Centro Internacional Oscar Niemeyer, que se construye en Avilés. El protagonista de «Malditos bastardos», película que se estrena en España el próximo día 18, le comunicó al presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, que tiene la firme voluntad de participar en el proyecto arquitectónico Isla de la Innovación, planeado para el entorno del futuro centro diseñado por el célebre arquitecto brasileño que le da nombre.
Las autoridades mexicanas estudian convertir en centro cultural una casa decorada con murales del pintor en Acapulco
La casa pertenecía a la coleccionista Dolores Olmedo, amiga de Rivera. Sus herederos la pusieron en venta el año pasado pero no ha encontrado comprador. EFE– México
Las autoridades mexicanas estudian la compra de una casa con vistas al mar en Acapulco, propiedad de los herederos de la fallecida coleccionista Dolores Olmedo, en cuyas paredes su amigo, el pintor Diego Rivera (1886-1957), dejó cinco murales con motivos prehispánicos. «Es una casa en un lugar extraordinario de Acapulco, con unos murales en sí maravillosos, de Diego Rivera, que han sido restaurados por el Centro de Restauración de Bellas Artes hace relativamente poco tiempo», ha dicho el titular de la Secretaría Cultural y Artística del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes «Conaculta«, Fernando Serrano Migallón.
El funcionario considera que el lugar tiene «un valor artístico notable» por los murales y por la actividad artística que desarrolló poco antes de morir el que fuera esposo de la también pintora Frida Kahlo (1907-1954). Serrano considera que es «viable» hacerse con la casa y convertirla en un «centro cultural en el más amplio sentido», con actividades didácticas, conciertos, espectáculos y otro tipo de actividades. «Para poder proceder a hablar seriamente con los dueños del terreno tendrían que coincidir tres voluntades: la del municipio de Acapulco, la del estado de Guerrero, y la del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes», ha explicado.
Una mansión ubicada en el balneario mexicano de Acapulco posee seis murales del genial artista mexicano. Tres de ellos están en el interior de la casa y casi nadie los conoce. Ahora, los propietarios venden la propiedad en un precio base de seis millones de dólares.
En la ‘Casa de los vientos’, construida sobre un acantilado en la época de esplendor de Acapulco, «hay (tres) murales dentro que no se conocen, sólo se conocen los que dan a la calle», que han convertido a esta residencia en un ícono cultural e histórico del centro turístico, dijo a la AFP Carlos Phillips, hijo de la fallecida Dolores Olmedo, dueña original del inmueble.
La casa, construida en 1940 por Olmedo, una sofisticada coleccionista de arte mexicana y amiga cercana de los pintores Frida Kahlo y Diego Rivera, guarda entre sus muros la historia de afecto que el artista mantuvo con Dolores. Rivera pintó esos murales en el ocaso de su vida entre 1955 y 1957, año de su muerte.
Esquina de las calles Costa Rica y Borges, en el barrio bonaerense de Palermo.
La casa del autor de ‘El Aleph‘ era de las pocas con dos plantas y jardín en Palermo, un oasis en un arrabal de laburantes y malevos. Hoy es uno de los epicentros ‘chic’ de la capital argentina.
No nací en Buenos Aires pero soy del barrio de Palermo. Siempre he pensado que es el mejor rincón de la capital argentina. Para mi amigo El Chino, la ciudad que queda afuera de las avenidas Santa Fe, Coronel Díaz, Córdoba y Juan B. Justo es el extrarradio. «Nací, vivo y moriré en mi Palermo», repite cada vez que le cuento que Almagro o Caballito, barrios importantes de mi adolescencia, también son agradables para residir. Cuando me lo dice, me quedo cortado medio segundo, y ahí nomás le doy la razón. ¡Qué diantres! Yo tampoco querría vivir en otro lado.
El Palermo del que hablo es el de Jorge Luis Borges. Y en el centro está la manzana a la cual dedica uno de sus poemas más populares, Fundación mítica de Buenos Aires: Prendieron unos ranchos trémulos en la costa, / durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo, / pero son embelecos fraguados en la Boca. / Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo. / Una manzana entera pero en mitá del campo, / expuesta a las auroras y lluvias y sudestadas. / La manzana pareja que persiste en mi barrio: / Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Borges vivía en una casa de dos plantas de Serrano al 2100, esquina con Guatemala. Era la primera década del siglo XX y la vivienda era una de las pocas de dos alturas y jardín privado. El resto eran casas bajas, bien modestas. Un arrabal de laburantes y malevos, tan auténticamente porteño como creo que sigue siendo hoy, a pesar de haberse convertido en un punto chic de la ciudad, abarrotado de tiendas y bares fashion y restaurantes cool que conviven con alguna parrilla for export.
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