(Del lat. civĭtas, -ātis). 1. f. Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas. 2. f. Lo urbano, en oposición a lo rural. DRAE.
Una pequeña ermita neoclásica que alberga la pintura monumental más importante del pintor de La Corte de Carlos IV. Un íntimo ábside custodiado por un Cristo de marfil y una imponente lápida dónde leemos: Goya
Para garantizar la conservación de sus pinturas, el edificio fue declarado Monumento Nacional hacia 1900. La guía voluntaria comenta que estos frescos alcanzaron tal trascendencia en su época que la ermita se rebautizó como «la Capilla Sixtina del siglo XVIII«.
Poco después se construyó a su lado una iglesia idéntica con el fin de trasladar las celebraciones religiosas y reservar la original como museo. Esta ermita basa su singularidad en ser el panteón donde descansan los restos mortales del virtuoso pintor desde 1919.
La espiral más famosa del mundo, el Museo Guggenheim de Nueva York, cumple 50 años y lo celebra honrando a su creador, el arquitecto Frank Lloyd Wright. El mítico arquitecto norteamericano que reinventó la relación de la obra con el espacio es objeto de una apasionada retrospectiva en «su» casa, el museo que se comió dieciséis años de su vida. Y que se abrió al público sólo seis meses después de su muerte, en 1959.
Mucho ha llovido desde entonces. Y algunos chuzos cayeron de punta desde el primer día. Los puristas acusan, por ejemplo, al Guggenheim de haberse desviado del «verdadero» espíritu que Frank Lloyd Wright quiso imprimirle casi desde el principio, cuando parece que se dejaron sin respetar algunas instrucciones del creador. Particularmente sobre el color de las paredes (él quería que se pintaran de un blanco mucho más roto) y sobre la inclinación original del museo a ser visitado de arriba abajo, es decir, cogiendo un ascensor hasta arriba lo primero para ir descendiendo a pie por la espiral. En la práctica, muchas exposiciones se plantean en sentido ascendente, es decir, contrario.
La vivienda tiene una superficie construida de 392 m2. | J. F. L.
CASAS DE AUTOR | DIEGO CANO
La vivienda que habita el propio arquitecto fue Premio COAM en 2001
El hormigón y su relación con la naturaleza, protagonistas | Album
JOSE F. LEAL | MARIO VICIOSA | ITXASO GLEZ.
MADRID.- Si el arquitecto Diego Cano Pintos hubiese nacido en el siglo XIX se habría alineado con quienes defendían a capa y espada la teoría de la selección de las especies. Aplicada a la arquitectura, eso sí. Cano defiende que los materiales y las técnicas constructivas tradicionales, depurados por el tiempo, la tradición y el clima -«vernáculas», concreta-, deben ser también la base de los edificios que nos rodean hoy en día.
Cano es hijo del prestigioso Julio Cano Lasso, fallecido en 1996, que desarrolló teorías modernistas y racionalistas, y fue autor del Pabellón de España en la Exposición Universal de Sevilla. Como él, opina que lo racional debe imponerse en la construcción actual y que «a lo largo de estos años se han hecho muchas malas viviendas».
Una de las propuestas para Estambul . Foto: Estambul
Perspectivas
Estambul emprendió un programa de proyectos urbanos para revitalizar zonas degradadas, donde participaron arquitectos como Massimiliano Fuksas y Zaha Hadid.
El 2010 será el año de Estambul, ya que la bella capital de Turquía será sede de la Cultura Europea, encuentro en el que participarán importantes personalidades del viejo continente. Para darle un aspecto aun más cosmopolita, las autoridades municipales emprendieron un programa de proyectos urbanos destinados a solucionar viejos problemas y refuncionalizar áreas que estaban descuidadas. Hubo llamados a concurso y obras adjudicadas.
Carlos Cottet, Sebastián Colle y Rodolfo Croce - Foto: Edgardo Delfino
Arquitecto y Cliente
El arquitecto Carlos Cottet proyectó su vivienda y otras cuatro unidades en un edificio de PHs existente en Colegiales, que conservó sus patios y muros gruesos, e incorporó aberturas más grandes, lucarnas y terrazas con verde.
Tres puertas alineadas en una fachada que no dice mucho, y adentro un pasillo largo festoneado por enredaderas de un verde intenso que realza las diferentes escalas y visuales del acceso.
Bien al fondo vive el arquitecto Carlos Cottet, en la tercera unidad de un conjunto de cinco PHs que diseñó en 2003, asociado a los arquitectos Sebastián Colle y Rodolfo Croce.
El proyecto se inspira en la historia inmediata del lote (8,66 m x 23 m). Antes, en ese terreno hubo una típica casa chorizo del barrio de Colegiales, de la que se preservó la estructura muraria, clave para decifrar el lenguaje de estas viviendas estratégicamente pensadas para que los habitantes nunca perciban (ni padezcan) la proximidad con el vecino.
Las paredes son altas y las plantas de cada casa tienen tamaños ajustados, pero son simples y funcionales a la vida cotidiana. El Ph que ocupa Cottet comienza en un patio interior pequeño pero con lugar suficiente para incluir una escalera que va a la terraza, una mesa con dos sillas de chapa, macetas con flores, un fresno, un jazmín y una ampelopsis o enamorada del muro que por estos días brota confundida por el calor del otoño.
Fotografía tomada el 14-05-1959 en la que se observa el emplazamiento del Lincoln Center de Nueva York.
La gran institución cultural celebra su 50º aniversario inmersa en los cambios
BARBARA CELIS – Nueva York
Cumplir cincuenta años no es fácil en el mundo de las instituciones culturales. Pero en el caso del Lincoln Center de Nueva York, cuyo señalado aniversario se celebró el lunes, la efeméride ha servido también para lanzar una mirada hacia el futuro. Este centro cultural, el más grande de Estados Unidos, donde residen 12 compañías, desde la Metropolitan Opera a la Orquesta Filarmonica de Nueva York o al New York City Ballet, está inmerso en una profunda remodelación. La aspiración de sus gestores es humanizar esta estructura gigantesca y fría de 64.000 metros cuadrados concebida en una época, los años cincuenta, en que la relación entre espacios públicos, ciudadanos y oferta cultural era muy diferente a la del siglo XXI. «Ahora es imprescindible pensar en cómo maximizar el uso de estos preciosos espacios públicos. Además, hay que conseguir que el visitante se sienta bienvenido», aseguraba recientemente Reynold Levy, presidente del Lincoln Center.
Hubo 7.000 invitados a la fiesta de apertura de Dot Baires, con famosos y fuegos artificiales.
Por: Nora Sánchez
Buenos Aires ya tiene su shopping número 15. Ayer, en el barrio de Saavedra, abrió el Dot Baires con una fiesta tan fastuosa que recordó aquellas inauguraciones de centros de compras de los 90. Hubo 7.000 invitados, incluyendo a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (que no asistió), al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri y su novia Malala Groba, Karina Rabolini y Beatriz Nofal, a cargo de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones. Los asistentes se convirtieron en los primeros en recorrer los 160 locales del ahora shopping más grande de la Ciudad, con 189.000 m2 repartidos en cuatro niveles. El último que había abierto fue el Abasto, hace ya 10 años.
El 12 de mayo inauguró el nuevo centro comercial Dot Buenos Aires, desarrollado por IRSA y Grupo San José, con proyecto de PFZ Arquitectos y Fernández Prieto Arquitectos
Hasta los McDonald’s son discretos en el Casco Histórico mexicano...
Un viaje a Ciudad de México permitió ver la eficiencia e inteligencia con que se administra el Casco Histórico en particular y el patrimonio edificado en general. Leyes claras, entidades específicas y sensibilidad al tema.
En noviembre visité Ciudad de México para conocer de cerca la experiencia que desde hace más de 20 años se desarrolla para revitalizar el Centro Histórico. La importancia del proyecto que desarrollan el sector público y el privado nos impulsó a invitar al director general del Centro Histórico y al director ejecutivo de la Fundación del Centro Histórico para compartir la experiencia. Dictarán una conferencia que se llevará a cabo el mes próximo en la Legislatura porteña.
Visitamos el Centro Histórico de México junto a Facundo de Almeida, mi jefe de asesores, guiados por las máximas autoridades del área: Alejandra Moreno Toscano, titular de la Autoridad de Centro Histórico, e Inti Muñoz, director general del Fideicomiso del Centro Histórico. Mientras caminábamos, una vecina, propietaria de un pequeño local gastronómico, salió para agradecer a los funcionarios el trabajo que han realizado y relatarnos cómo este cambio en el barrio había impulsado su comercio.
Era la dueña de La Sirenita, un modesto restaurant al paso. Estaba muy elegante, ya que había participado de un programa de formación destinado a mejorar la calidad de la atención y de los servicios en el Centro Histórico. Las autoridades habían retirado la marquesina del frente de su negocio, porque no cumplía con las normas vigentes, pero ella no estaba molesta. Al contrario, hizo notar que ya habían pasado los arquitectos a tomar medidas para hacer una nueva, adecuada a las características del Centro Histórico.
Las marquesinas, carteles y anuncios están prohibidos en el área y sólo pueden colocarse pequeñas letras aplicadas sobre la fachada, de color y tamaño uniforme y sin salientes, que hasta las grandes empresas respetan, dejando de lado sus logotipos y colores institucionales.
* Diputada porteña (CC), Presidente de la Comisión de Patrimonio Arquitectónico y Paisajístico de la Legislatura porteña.
Atentos, turistas: Londres tiene la peor comida y es la más sucia; París, lejos la más sobrevalorada y Bruselas la más aburrida. Así las calificaron los 2.400 internautas que contestaron una encuesta de la web TripAdvisor en la que se preguntó la opinión de los viajeros respecto a las ciudades europeas.
Entrando en detalles, la capital británica, además de ser considerada la más sucia de Europa, fue elegida como el lugar donde la gente va peor vestida y la más cara. Mientras tanto, otro de los destinos más famosos del viejo continente tampoco salió bien parado: París es visto, por los ojos de los turistas, como la ciudad menos hospitalaria y la segunda más cara.
El puente unirá, en pleno centro, la orilla sur del río capitalino, por el «muelle» de Sir John Rogerson’s, con la norte, por el «muelle» de North Wall. Esta obra de ingeniería y arquitectura, valorada en más de 60 millones de euros, es el segundo hito diseñado por Calatrava para Dublín, cinco años después de la inauguración del Puente de James Joyce, situado frente a la estación de Heuston y la emblemática fábrica de Guinness.
El edificio de la Gestapo, ubicado en la Prinz Albert Strasse, 8, Berlín, hacia 1945.
El antiguo edificio de la Gestapo en Berlín albergará un centro de documentación sobre la represión de las SS.
Un nuevo centro de documentación emplazado sobre la antigua cárcel de la policía secreta nazi, la Gestapo, ofrecerá a partir de 2010 una disección del aparato de represión estatal orquestado por las temidas SS. Tras doce años de exhibición al aire libre junto a un fragmento del muro de Berlín (1961-1989), Topografía del terror se hará un hueco definitivo en el panorama museístico de la ciudad para mostrar los crímenes de las tropas de elite de Adolf Hitler.
La fundación ha celebrado hoy la colocación del techo del edificio de acuerdo con la tradición, en la que el capataz de la obra brinda con los presentes por que el proyecto llegue a buen término y estrella la copa contra la estructura inacabada. El inmueble, una construcción cuadrada y diáfana, tendrá una superficie de 3.546 metros cuadrados, repartidas entre la planta baja y el sótano. El proyecto ha supuesto una inversión de 38 millones de euros, asumida por el Estado y por el gobierno regional de Berlín.
‘The New York Times’ califica la obra de «monumento al ego» del arquitecto español
El arquitecto español Santiago Calatrava ha presentado en Nueva York una exposición sobre la impactante estación que ha diseñado para la zona de Manhattan destruida en los atentados del 11-S, y cuyo diseño original ha sufrido algunas modificaciones. «Éste es un proyecto fundamental para nosotros y, técnicamente, es uno de los mayores retos a los que me he enfrentado», reconoció Calatrava en la inauguración de la muestra, que se podrá visitar en el Instituto Español Reina Sofía hasta el 31 de agosto. Por su parte, el diario The New York Times, ha criticado abiertamente el proyecto, que considera «descorazonador».
Para el rotativo, que recuerda que el presupuesto ha pasado de casi 1.500 millones de euros a los 2.350 millones, el arquitecto valenciano «sigue siendo incapaz de superar el fatal error del proyecto: la llamativa incongruencia entre la extravagancia de la arquitectura y el limitado propósito al que sirve. El resultado es un monumento a un ego creativo que celebra la destreza ingenieril de Calatrava, pero poco más»
A Santiago Calatrava ‘The New York Times’ lo define como alguien borracho de ego, un artista/ingeniero que busca más la huella personal que el beneficio ciudadano. En un artículo incendiario, comenta que es «incapaz de superar el fatal error del proyecto: la incongruencia entre la extravagancia de la arquitectura y el limitado propósito al que sirve».
Como munición, utilizan Grand Central Station, musa del español. Dice el diario neoyorquino que, así como la estación de la 42 enlazó facilidad y belleza, las alas de Calatrava, ese interconectador que vertebrará la Zona Cero, apenas presenta soluciones: «Dentro de unas décadas ejemplificará nuestra incapacidad para dejar de lado los intereses particulares frente a una de las mayores tragedias vividas en América».
16 de Mayo de 2009.- Cuando ‘The New York Times’ disparó esta semana contra la estación de Calatrava en la ‘Zona Cero’ muchos recordamos cómo hace unos años el periódico lo celebraba. No parece ajeno a este volantazo la metralla arrojada por Bloomberg, alcalde de Nueva York, cuando lo acusaba de idear un proyecto faraónico. Carajo, entonces ¿Por qué lo aprobaron? ¿Por qué desplegaron la cansina fanfarria del triunfo si contemplaban una gaviota muerta?
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