Rijksmuseum o Museo Nacional de Amsterdam -EFE / Publico.es
ISABEL FERRER – La Haya –
La reforma del museo nacional de Ámsterdam (Rijksmuseum) ha entrado en su recta final. El acceso principal a la gran galería, a pie de calle, respetará la autonomía de los ciclistas. Al mismo tiempo, permitirá el movimiento de peatones y visitantes. El nuevo diseño, firmado por los arquitectos españolesAntonio Cruz y Antonio Ortiz, al igual que el resto de los trabajos del centro, ha logrado el apoyo unánime del Ayuntamiento local y de la poderosa Federación Ciclista. Sus socios consideraban peligroso compartir el arco exterior del museo que ahora albergará la entrada con los miles de turistas que se esperan a partir de 2013, fecha de conclusión de las obras.
Se podría decir que la nueva terminal aérea de Carrasco, Uruguay, proyectada por Rafael Viñoly, pone en cuestión a gran parte de la arquitectura de los aeropuertos de todo el mundo. Esto sucede porque, hoy, cualquier aeropuerto remite a la construcción más exitosa de Marc Augé: el concepto de no-lugar. El pensador francés designó así a aquellos espacios de transitoriedad que no tienen las características necesarias para ser considerados «lugares».
En Carrasco, Viñoly rompe el vínculo establecido por Augé entre aeropuerto y no-lugar, tanto al intensificar la calidad del espacio (que resulta inolvidable en oposición a la indiferenciada categoría espacial del no-lugar), como al envasar el programa en un extraordinario objeto arquitectónico imaginado sobre el patrón morfológico de la topografía uruguaya.
Justamente, el gesto que cautivó al empresario Eduardo Eurnekian, presidente de la empresa concesionaria del aeropuerto fue el único trazo de lápiz con el que Viñoly describió el proyecto: una suave curva que evoca a las lomadas charrúas. Fue el instante inefable en que una línea pone en funcionamiento la maquinaria arquitectónica.
Así, el aeropuerto de Carrasco fue construido sobre una idea poderosa que el propio Viñoly describe como muy simple: «Un gran techo debajo del cual se ubican todas las funciones».
Sin embargo, para conseguir mantener la simplicidad del gesto inicial fue necesario desarrollar una estructura extremadamente compleja, una enorme cubierta de 366 metros de largo por 131 de ancho, triplemente curvada. Una cáscara que flota sobre las tres plantas del edificio. La sección longitudinal del techo es una extensa curva simétrica que se alarga hasta apoyar ambos extremos en el suelo. En el sentido transversal, la curva es asimétrica con el ala más alta y extendida hacia el lado de las espigas de embarque, y la más corta y baja, hacia el lado de los accesos. La tercera curvatura del techo se verifica en su proyección en planta, una figura suavemente curvada por sus cuatro lados, más pronunciada por el lado de la pista.
Por debajo de la cubierta, el edificio propiamente dicho es un dispositivo organizador de la rutina del aeropuerto. Las áreas de llegadas y de partidas, están proyectadas como bandejas superpuestas. En la planta baja están ubicados los arribos y en el primer piso las partidas, articulados por el hall público y las cuatro espinas que conectan con las mangas. Por sobre el nivel de partidas, en el segundo piso, se ubica la terraza cubierta de uso público con servicio de gastronomía y locales.
Maqueta de la VitraHaus que el estudio de arquitectura Herzog & de Meuron ha proyectado en Alemania.-
REPORTAJE: Diseño
La escala intermedia y las apuestas por varios estilos marcan la arquitectura y el diseño que viene en 2010
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid –
Con Kazuyo Sejima como comisaria de la próxima bienal de Venecia y el Centro Pompidou de Metz, de otro japonés, Shigeru Ban, a punto de inaugurarse al norte de París, parece que los iconos y las estrellas arquitectónicas hablarán otro idioma en 2010. La sostenibilidad, o el intento por lograr una arquitectura menos dañina a base de edificios con menos medios pero con más ideas, está presente en varios inmuebles a punto de estrenarse. Pero también lo está un cambio de escala. La arquitectura está cambiando. Más comprometidas con su trabajo que con las cifras de su empresa, parece que las nuevas estrellas quieren serlo menos. No sucederá en un año. Pero es de esperar que el camino sea sin retorno. Se podría augurar que los arquitectos se divertirán más vigilando las obras que los libros de cuentas. Por eso, de seguir la economía su curso de castigo, se va a acabar el aburrimiento. Sólo los ingeniosos triunfarán. Algunos hasta reinventándose.
No es el caso de Niemeyer, que inaugurará en Avilés otra obra magna, sin duda también emblemática, en la que nunca ha estado. Pero podría serlo el del estudio de arquitectura suizo Herzog & de Meuron que, en un pequeño pueblo alemán, Weil am Rhein, ultima un edificio que combina la gran y la pequeña escala. El encargo tenía truco. Lo hizo un experto en arquitectura, Rolf Fehlbaum, propietario de la futura VitraHaus -un espacio sque servirá para exhibir la colección de la firma de mobiliario Vitra – que ya tuvo el olfato de invitar a Frank Gehry -autor del Vitra Museum- y a Tadao Ando para construir en Europa hace más de 20 años. También fue el primer cliente deZaha Hadid. Fehlbaum llevaba años detrás de Herzog & de Meuron y ahora, en la primavera de 2010, los devolverá a la pequeña escala sin renunciar a la grande.
El diseño, el arte, la funcionalidad y el confort se conjugan de forma magistral en St. Martins Lane, un hotel boutique que el audaz empresario neoyorquino Ian Schrager proyectó en el West End londinense y en el que ha dejado su inconfundible sello el polifacético diseñador Phillip Starck.
Patricia Osuna
Una loa al surrealismo, puro elogio del arte y del diseño. Así fue concebido en 1999 el St. Martins Lane, un hotel boutique del West End londinense que luce sin ambages la etiqueta de provocador, original, elegante y armónico. Eso sí, no se trata de un mero escaparate. St. Martins Lane es capaz de conjugar la decoración —de un gusto exquisito— con la funcionalidad y el confort.
El artífice de tan innovadora fórmula no es otro que Ian Schrager, empresario neoyorquino y promotor —junto a Steve Rubell— de las célebres discotecas Studio 54 y Palladium, templos del hedonismo y la psicodelia donde lo más granado de la jet set norteamericana y europea dio rienda suelta a sus excesos nocturnos en los 70 y 80.
Impulsado por el éxito que cosechó en Manhattan, Schrager decidió entonces introducir el avant-garde en el anquilosado sector hotelero. Morgans, en Nueva York, encabezaría una larga lista de hoteles con personalidad propia: el Delano en Miami, el Mondrian en Los Ángeles, Hudson en Nueva York o el Clift en San Francisco. Después llegó el momento de cruzar el charco. Recaló en Londres y, con la mejor tarjeta de presentación posible -la de haber sido el acuñador del concepto de boutique hotel– inauguró St. Martins Lane.
Para su proyecto londinense contó con la colaboración del polifacético diseñador francés Phillip Starck. El resultado: un hotel as theatre en el que los espacios comunes son improvisados escenarios teatrales donde el cliente —un amplio espectro de trotamundos y viajeros de la upper class— actúa sin guión.
Más de 1.500 artesanos han trabajado a las órdenes del decorador Jacques Garcia para borrar todo rastro del estilo art-dèco que lucía desde su última remodelación de 1986 y devolverle su regusto original árabe-andaluz. Aliñado, eso sí, con la audacia del diseñador de interiores favorito de Francia, que ha querido demostrar que el verdadero arte marroquí no tiene que ver con la marroquinería y los oropeles.
La mano de García, un enamorado de La Mamounia anterior a la reforma del 86, se palpa en cada estancia sin ser, en absoluto, un hotel de diseño. Su algo anodino edificio rosado, a cuya imagen se levantó todo el Marrakech del siglo XX, es lo único que no se ha tocado de este mito erigido en los años veinte sobre un espléndido jardín de 8 hectáreas que, cercado por las murallas almorávides de la ciudad, el sultán Sidi Mohamed ben Abdallah regaló a su hijo Mamoun en el siglo XVIII.
Del interior, sin embargo, no se ha conservado nada. Todo se liquidó el pasado junio en una subasta en la que coleccionistas y nostálgicos pujaron por hasta la última butaca o cucharilla de té. Del viejo La Mamounia apenas queda el fresco de Majorelle en el techo de la galería…
Esta tarde el Rey Don Juan Carlos ha inaugurado sobre las 17.30 horas la famosa «columna» de plaza de Castilla que ha regalado Caja Madrid a la ciudad como homenaje a su tercer centenario. Le han acompañado la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor; el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa; el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón y varios consejeros de la entidad bancaria.
El monolito, en cuya inauguración se ha recordado que «no se trata de un obeslico, sino de una columna» mide 93 metros, tiene un diámetro de 2 metros y pesa 572 toneladas; la recubren 493 lamas de bronce revestidas de pan de oro y se apoya sobre tres patas que descansan en el túnel bajo el que circula el tráfico.
Tras algunos discursos de agradecimiento y la descripción de la obra, el rey ha accionado mediante una palanca el mecanismo eléctrico que pone en funcionamiento la columna.
Acompañados por Alberto Ruiz-Gallardón y el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa Los Reyes inauguran el Obelisco de Calatrava en Plaza de Castilla
El monumento es un homenaje al tercer centenario de la caja madrileña, así como la primera obra de Calatrava en la capital. El obelisco mide 93 metros de altura y dos metros de diámetro, y está construido con acero de espesores variables.
Los arquitectos superan los tópicos de las edificaciones prefabricadas – Son más polivalentes y ecológicas
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
No más cabañas para Heidi. Algo está cambiando en las viviendas prefabricadas. Aunque el prototipo de estas construcciones continúa estando más cerca de la casa de la pradera de Laura Ingalls, o del refugio alpino de Heidi, que del racionalismo perseguido por la Bauhaus, algunos arquitectos ya han dicho basta. Apoyándose en nuevos materiales económicos y ecológicos, defendiendo las virtudes de la construcción limpia y en seco (sin hormigón, con planchas prefabricadas) y aprovechando el cambio de mentalidad, que está propiciando la crisis, muchos quieren cambiar las cosas.
El equipo madrileño Nolaster (compuesto por seis arquitectos en la treintena) ha levantado en Cedeira (A Coruña) una vivienda sólida y sin embargo experimental. Los plazos: dos días de montaje, uno de transporte y tres meses de fabricación en una nave hablan forzosamente de nuevos tiempos. Pero también lo hacen los materiales: paneles de viroc (una mezcla de hormigón y virutas de madera patentada por una empresa portuguesa), suelos de bambú y contraventanas-protectores de acero cortén. La casa, sin embargo, no tiene ninguna urgencia por comunicar esa revolución. Todo lo contrario: de lejos, recrea la arquitectura lógica de Galicia: levantada del suelo y con cubierta a dos aguas. De cerca, permite observar que el acero cortén -que cierra y protege la vivienda- está perforado por el hueco de una imagen fotográfica, la de uno de los bosques de la zona. También dentro se notan los cambios. El interior es holgado y polivalente. Con espacios de doble altura, una chimenea que cuelga del techo y un gran comedor-cocina-salón, que ocupa buena parte de los 150 metros cuadrados de la vivienda, queda espacio para dormitorios, baños y una terraza con suelo de madera.
André Ricard repasa los hitos del diseño que han marcado época
MARÍA JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid –
André Ricard (Barcelona, 1929), uno de los grandes pioneros del diseño español, está de mudanza. Como su actividad se centra fundamentalmente en impartir conferencias, ya no necesita un gran estudio para trabajar y ha instalado su despacho debajo de su casa. «Así ya no tengo que coger el coche».
Acaba de publicar su octavo libro, Hitos del diseño (Ariel), en el que explica a través de 100 objetos y sus correspondientes imágenes -desde el reloj Swatch hasta el coche monovolumen- cómo entiende el diseño. «Me decidí a escribir cuando me di cuenta de la importancia y la necesidad de los objetos. De lo decisivo que resulta para la especie humana crear esas prótesis cuando el ser humano no alcanza a todo. Si nos dejan en una isla desierta lo primero que hacemos es diseñar», afirma sin dudar. Por ejemplo, un peine: «Son dedos más finos que peinan mejor que la mano».
Creador de objetos tan familiares -y celebrados- como el cenicero Copenhague, la vajilla Compact o los interruptores de luz Ibiza, Ricard, hombre cosmopolita y viajero, iba para pintor. Hasta que a mediados de los años cincuenta, en Nueva York, se enteró de que existía el diseño. Y lo importó a España. «Entonces éramos un país acomplejado y de segunda fila, pero no lo éramos intelectualmente y vimos que podíamos hacer cosas con personalidad propia, como demostraron Miguel Milá con su lámpara TMM o las vinagreras de Ramón Marquina».
Nigel Holmes comenzó su carrera a principios de los años 70 como diseñador de revistas y diarios en su Londres natal, pero en 1977 viajó a Nueva York para crear el departamento de gráficos de la revista Time. Desde allí se convirtió en uno de los precursores de la infografía moderna y 16 años después creó su propia empresa, Explanation Graphics.
Video: Las claves del diseño de información, según Nigel Holmes (en inglés)
Este informe, iniciativa de Asprima, analiza cómo se mejora la calificación de un inmueble
La relación «más coste y mejor eficiencia energética» es buena para todos
Repaso del estudio, tiempo y rentabilidad
La importancia de la orientación y ayudas para rehabilitar
BENITO MUÑOZ
MADRID.- La eficiencia energética no debería ser una moda pasajera, como muchos creen, sino la base para pensar en el futuro de la construcción en España. Un edificio puede ser mejorado hasta cumplir el máximo rigor exigido por el Código Técnico de la Edificación, el texto legal que marca el camino a seguir.
Hasta ahora, decenas de experimentos se vienen haciendo en el mundo para paliar el derroche energético. Pero lejos de realizar estudios sólo teóricos, que quedan muy bien cuando se habla de ellos, la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), empujada por la iniciativa de la Fundación Asprima (Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid), ha finalizado la primera fase de un ambicioso proyecto llamado Precost&e cuyo epígrafe principal lo dice prácticamente todo: Evaluación de los costes constructivos y consumos energéticos derivados de la clasificación energética de las viviendas.
Butaca Serena de Ecolingus y cintas de hilo de polipropileno.
El mayor exportador de sillas español patenta una madera tratada para exterior
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Se quedaban a medias. El mayor exportador de sillas español veía cómo en la mayoría de los hoteles que amueblaban sus pedidos no salían de los salones. Y querían llegar a las terrazas y a los jardines sin dar la mano al plástico y sin perder su seña de identidad: la madera. Ése era el material que trabajaba Paco Andreu hace más de medio siglo, cuando fundó la empresa y cortaba las sillas a mano y las repartía en un carro. La identificación con la madera les llevó, con los años, a adquirir bosques en Navarra y Bulgaria y serrerías en Estados Unidos.
Las maderas empleadas en mobiliario exterior suelen ser tropicales, como el iroko o la teka, y de crecimiento rápido. Ese crecimiento veloz está causando la sobreexplotación de buena parte de los bosques de la Amazonia y la cuenca del Congo y ha hecho que unos árboles que antes se talaban cuando tenían 20 años se corten ahora con sólo cinco, con la consecuente pérdida de grosor en el tronco. Además, esas maderas deben transportarse desde lugares remotos, y su traslado genera una emisión de CO2 que el empleo de materiales locales evita.
En la fábrica de Andreu World (Premio Nacional de Diseño 2008) querían evitar las prisas y, en lo posible, el CO2. Así, decidieron continuar trabajando con las maderas que conocen, las de crecimiento lento: se empeñaron en llevar el haya y el roble macizo al exterior. ¿Cómo protegerlas de la lluvia y el sol? Jesús Llinares viajó incansablemente por el norte de Italia y los países escandinavos buscando soluciones. El director de la empresa valenciana averiguó que fueron los vikingos quienes comenzaron a tratar térmicamente la madera para proteger sus viviendas. También que el tratamiento térmico se empezó a estudiar a fondo en Alemania, en los años treinta, y que en los noventa la construcción de saunas y pavimentos exteriores de madera hizo avanzar la resistencia de las maderas frondosas a la intemperie. Tras tres años de pesquisas han registrado como marca la madera y el proceso Ecolingus, que permite el uso exterior de maderas como el haya y el roble, tras someterlas a un proceso de secado y de alta presión.
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