La construcción sostenible es la gran asignatura pendiente en España – Las casas adaptadas al clima y al ahorro energético llaman a la puerta
LLUÍS PELLICER
La construcción es una actividad en la que quienes más innovaron fueron los romanos. Y ahí se quedó, porque la técnica de ir poniendo ladrillo sobre ladrillo sigue imperando en un sector que apenas invierte en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Y no le faltan ni motivos ni desafíos para hacerlo. La sociedad se transforma y da paso a nuevos modelos de hogares; el consumo energético en la vivienda genera una quinta parte de las emisiones de CO2, y falta por resolver los largos plazos de ejecución de una obra. Con todos estos deberes, ¿dónde quedan los prototipos de casas del futuro que se exhiben en las ferias del sector? ¿Será la recesión un revulsivo para invertir en I+D?
Carlos Cottet, Sebastián Colle y Rodolfo Croce - Foto: Edgardo Delfino
Arquitecto y Cliente
El arquitecto Carlos Cottet proyectó su vivienda y otras cuatro unidades en un edificio de PHs existente en Colegiales, que conservó sus patios y muros gruesos, e incorporó aberturas más grandes, lucarnas y terrazas con verde.
Tres puertas alineadas en una fachada que no dice mucho, y adentro un pasillo largo festoneado por enredaderas de un verde intenso que realza las diferentes escalas y visuales del acceso.
Bien al fondo vive el arquitecto Carlos Cottet, en la tercera unidad de un conjunto de cinco PHs que diseñó en 2003, asociado a los arquitectos Sebastián Colle y Rodolfo Croce.
El proyecto se inspira en la historia inmediata del lote (8,66 m x 23 m). Antes, en ese terreno hubo una típica casa chorizo del barrio de Colegiales, de la que se preservó la estructura muraria, clave para decifrar el lenguaje de estas viviendas estratégicamente pensadas para que los habitantes nunca perciban (ni padezcan) la proximidad con el vecino.
Las paredes son altas y las plantas de cada casa tienen tamaños ajustados, pero son simples y funcionales a la vida cotidiana. El Ph que ocupa Cottet comienza en un patio interior pequeño pero con lugar suficiente para incluir una escalera que va a la terraza, una mesa con dos sillas de chapa, macetas con flores, un fresno, un jazmín y una ampelopsis o enamorada del muro que por estos días brota confundida por el calor del otoño.
La arquitectura, reflejo de actividades sociales, no ha permanecido inmune a los efectos de la crisis mundial, mientras la sustentabilidad enfoca sus esfuerzos a la concientización ambiental y protección de vida silvestre. El arquitecto canadiense Christopher Fickert, experto en sustentabilidad, y coordinador del curso de actualización de Posgrado Diseño Sustentable ofrecido por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo, está acreditado por LEED, entidad que lidera la implementación de criterio racional e integración práctica para el proyecto y acondicionamiento edilicio.
-¿Cómo fue su vinculación con la sustentabilidad?
-Desde mi formación académica en Inglaterra el entorno fue condicionante en el diseño. El estudio de la incidencia solar por heliodon y la iluminación natural por cielo artificial son solo dos ejemplos de mi formación. En mi trabajo en la arquitectura hospitalaria descubrimos el poder sanador de la naturaleza, corroborada en la relación con el exterior que ha contribuido en la mejoría de los internados. Es como profesional y como padre que siento debo colaborar a apaciguar los efectos de degradación del ambiente, producto de la negligencia social.
La sustentabilidad no es un valor agregado a la arquitectura, es, y siempre fue, una parte fundamental. Hoy difiere la conciencia del impacto de la edificación sobre el medio ambiente y eso debería evocar a la implementación del criterio por sobre las tendencias corporativas y estilísticas arquitectónicas.
La estructura apaisada y cubierta de cuadrículas de la imagen podría ser una obra de arquitectura efímera o una instalación de arte moderno. En realidad se trata de On&On, la visualización de una casa autosuficiente desde el punto de vista energético en cuya realización trabaja hace meses un equipo interdisciplinar de la Universidad Politécnica de Valencia.
Son unas 40 personas, profesores y estudiantes de distintos departamentos, que colaboran desde el pasado mes de febrero en un objetivo común, participar en la primera edición del Solar Decathlon (SD) Europe, que se celebrará en Madrid entre mayo y junio de 2010.
Un proyecto a largo plazo que culmina su primera fase en la Feria Sima 2009, del 26 al 29 de mayo, en Madrid, donde presentarán una maqueta de la casa, así como un audiovisual que describe su funcionamiento. Empresas como Rockwool, Gesfesa-Edifesa o Sonoide son los principales ‘sponsors’ de esta vivienda súper sostenible. Pese a su contribución, «la mayor dificultad que estamos encontrando es la financiación a causa de la crisis, pero tecnológicamente las cosas las tenemos bastante claras», comenta Ignacio Guillén, coordinador del trabajo.
Fotografía tomada el 14-05-1959 en la que se observa el emplazamiento del Lincoln Center de Nueva York.
La gran institución cultural celebra su 50º aniversario inmersa en los cambios
BARBARA CELIS – Nueva York
Cumplir cincuenta años no es fácil en el mundo de las instituciones culturales. Pero en el caso del Lincoln Center de Nueva York, cuyo señalado aniversario se celebró el lunes, la efeméride ha servido también para lanzar una mirada hacia el futuro. Este centro cultural, el más grande de Estados Unidos, donde residen 12 compañías, desde la Metropolitan Opera a la Orquesta Filarmonica de Nueva York o al New York City Ballet, está inmerso en una profunda remodelación. La aspiración de sus gestores es humanizar esta estructura gigantesca y fría de 64.000 metros cuadrados concebida en una época, los años cincuenta, en que la relación entre espacios públicos, ciudadanos y oferta cultural era muy diferente a la del siglo XXI. «Ahora es imprescindible pensar en cómo maximizar el uso de estos preciosos espacios públicos. Además, hay que conseguir que el visitante se sienta bienvenido», aseguraba recientemente Reynold Levy, presidente del Lincoln Center.
La producción de hábitat construido para un futuro sustentable implica una serie de desafíos a la creatividad y a la responsabilidad profesional en un marco legal e institucional sin el soporte de compromisos regionales ante el Protocolo de Kyoto de políticas nacionales, de normativas locales ni de incentivos económicos, sociales o ambientales. De modo que los hacedores de hábitat son los responsables de configurarlo en sus múltiples escalas de intervención. Tanto en el rol de proyectistas, desarrolladores como de administradores, las iniciativas y prácticas se realizan según cánones convencionales, sin motivaciones, exigencias institucionales y criterios de sustentabilidad.
* La autora integra el Programa de Trabajo Arquitectura para un futuro sustentable, UIA, Región 3 Las Américas
¿Se le va la calefacción por todas las esquinas? ¿Se asa en verano? ¿Tiene unas ventanas por las que siempre entra poca luz o demasiada? Entonces es uno de esos millones de españoles que padecen la ‘arquitectura basura’. Bloques antiguos, o levantados deprisa, sin mirar el diseño, la orientación y el clima local; con aislamientos que no evitan las fugas de energía y el ruido; sin medidas de generación de energía, como los paneles térmicos que convierten el sol en agua caliente.
Mejorar la eficiencia energética de los hogares, responsables de la tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del país, no sólo ahorraría electricidad, gas y dinero, sino que paliaría el cambio climático. El Código Técnico de la Edificación (CTE), la norma reguladora de la construcción en España, obliga a incluir medidas de ecoeficiencia, pero ha llegado tarde. El nuevo CTE, que obliga a emplear los sistemas de eficiencia más modernos, entró en vigor en 2007. Sólo las casas construidas a partir de 2008 incorporan esas exigencias. Y es tarde porque, ya se sabe, ahora mismo se inician muy pocas viviendas en España.
La obra del maestro ha pasado por un proceso de depuración similar al que los cubistas sometían a los elementos de sus naturalezas muertas.
Marcelo Faiden . Arquitecto y docente *
Las naturalezas muertas resultaron ser uno de los medios más fértiles para muchos de los pintores cubistas. Con ellas lograron desplazar el interés que hasta el momento suponía el motivo o el tema a retratar, para concentrarse definitivamente en la consistencia visual que presentaba el lienzo.
El proceso de construcción resultaba aparentemente simple. En primer lugar seleccionaban una serie de objetos cuyas formas ya depuradas por el tiempo traían asociado un alto grado de estabilidad…
… Existen ya una serie de indicios que nos llevan a pensar que el trabajo de Mario Roberto Alvarez ha comenzado a pertenecer al universo de las guitarras, las botellas y las pipas. En primer lugar, cabe mencionar que el paso del tiempo ha hecho un trabajo impecable sobre su obra. (Precisamente, para verificar la acción del tiempo, el autor hace referencia a la obra construida hasta el año 1988.)
Lentamente ha erosionado todo lo que en algún momento se nos presentó como heroico, ideológico o racional, para dejarnos sin antesalas ni argumentos con fecha de caducidad, frente a un modelo de belleza que hoy más que nunca nos resulta propio.
Por otra parte, la universalidad de sus soluciones ha generado un catálogo latente, un material de paso obligado para gran parte de sus colegas.
Quien deba insertar una torre en una manzana consolidada sabe que podrá comenzar estudiando el edificio Panedile I o el Club Alemán; o quien desee diluir la ochava de los bajos de un edificio en altura sabe que en Posadas y Schiaffino encontrará un ejemplo canónico. Pero también estará disponible la obra de Alvarez para quien quiera verificar las múltiples maneras de resolver con criterios de precisión, economía y consistencia tanto un edificio como una cortina de enrollar, una escalera, un pasamano, una carpintería…
* El autor es titular del estudio Adamo-Faiden, profesor de la UBA, UP y doctorando de la ESTA Barcelona.
Vista de la torre norte, Plaza de España (Sevilla, Andalucía)
Pasa por ser el monumento más representativo de Sevilla en todo el siglo XX, ha servido de escenario para el rodaje de películas como ‘Lawrence de Arabia‘ o ‘El ataque de los clones‘ de la saga de la Guerra de las Galaxias y la visitan cada año millares de turistas, pero no atraviesa su mejor momento justo cuando cumple 80 años.
La Plaza de España, el corazón de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 salido de la mente del arquitecto Aníbal González, cumplió el sábado 80 años en pie transitada por la admiración de numerosos visitantes pero acechada también por algunos peligrosos enemigos: los vándalos que han destrozado a lo largo de este tiempo su decoración, y siguen haciéndolo; el abandono por parte de algunos ciudadanos y políticos; la partición administrativa del monumento entre Patrimonio del Estado, del Ministerio de Hacienda, responsable del edificio desde que el general golpista Queipo de Llano lo ocupara militarmente en 1936, y el Ayuntamiento de Sevilla, competente sobre la ría y sus puentes, la plaza y la decoración que la rodea, partición que ha desembocado a menudo en absurdos desencuentros de burócratas; los excrementos de las palomas; el tiempo…
A estos enemigos hay que añadirle, denuncia Antonio Jaramillo, profesor de Ingeniería del Terreno de la Escuela Superior de Arquitectura de Sevilla, otro medioambiental: la desecación del subsuelo sobre el que se asientan las emblemáticas torres Norte y Sur del monumento debido al vaciado de la colindante ría, seca desde 2005, lo que ha provocado, según sus cálculos, que el terreno cediera al perder agua y que la Torre Norte se haya desnivelado 12 centímetros y la Torre Sur, situada en terreno más firme, 5 centímetros.
El arquitecto Gastón Girod, autor del banco Latino, cuenta cómo influye el problema medioambiental y la crisis mundial en su trabajo y en la vida cotidiana.
Por Gastón Girod*
Especial para LA NACION
Como padre, este verano realicé por quinta vez La carrera del Perla Negra . Esta consiste en ir a la playa a buscar residuos dejados por el mar y por la gente. Cada uno busca lo que imagina que le puede servir para el diseño de su barco, y lo que vemos en el camino que no nos sirve, lo llevamos a un basurero.
Atentos, turistas: Londres tiene la peor comida y es la más sucia; París, lejos la más sobrevalorada y Bruselas la más aburrida. Así las calificaron los 2.400 internautas que contestaron una encuesta de la web TripAdvisor en la que se preguntó la opinión de los viajeros respecto a las ciudades europeas.
Entrando en detalles, la capital británica, además de ser considerada la más sucia de Europa, fue elegida como el lugar donde la gente va peor vestida y la más cara. Mientras tanto, otro de los destinos más famosos del viejo continente tampoco salió bien parado: París es visto, por los ojos de los turistas, como la ciudad menos hospitalaria y la segunda más cara.
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