Los monumentales budas de Bamiyan, tristemente destruidos por los talibanes en 2001 después de sobrevivir casi intactos durante 1.500 años, no eran del color de la piedra, sino que resplandecían antiguamente con fuertes colores. Restauradores de la Universidad Técnica de Munich han analizado cientos de fragmentos de las estatuas que el gobierno islamista talibán hizo saltar por los aires y han comprobado que, originalmente, habían sido pintadas en colores brillantes como el rojo, el blanco y el azul. Además, los científicos han conseguido fijar, por primera vez y de forma fiable, la época de su creación, que situán entre los años 544 al 595 para el buda pequeño, mientras que mayor se construyó entre los años 591 al 644. Los investigadores también han quedado impresionados por su brillante método de construcción.
a consternación en todo el mundo fue muy grande cuando, en marzo hará diez años, fanáticos talibanes hicieron saltar por los aires las dos gigantescas estatuas de buda que, desde el siglo VI, dominaban el valle de Bamiyan en el actual Afganistán. Situadas en la Ruta de la Seda, las dos obras de arte de 55 y 38 metros de altura fueron hasta el siglo X el centro de uno de los monasterios budistas más grandes del mundo. Miles de monjes cuidaban de innumerables lugares de culto en los nichos y grutas excavados en el kilométrico acantilado.
Expertos europeos y japoneses se esfuerzan, desde el derrocamiento del dominio talibán, por orden de la UNESCO y coordinados por el Consejo Internacional de Monumentos y Yacimientos (Icomos), en asegurar los restos de las estatuas y volver a hacerlas accesibles. Científicos de la Cátedra de Restauración, Tecnología del Arte y Ciencias de la Conservación han investigado durante año medio varios cientos de estos fragmentos. Sus conclusiones no sólo ayudan a la comprensión de este patrimonio de la humanidad sino que podrían hacer posible el ensamblaje de las piezas recibidas.
En el mundo entero se le reconoce como uno de los más importantes arquitectos actuales. Menos conocida, sin embargo, es su afición a los toros: el próximo Domingo de Resurrección, Rafael Moneo va a pronunciar en Sevilla el tradicional Pregón Taurino, que organiza la Real Maestranza de Caballería. Con este motivo, charlo con él, para ABC.
—Alguien que ha trabajado en Dinamarca, en Los Ángeles, en Harvard, no es precisamente un castizo. Pero te gustan los toros.
—No hace falta ser un castizo para que a uno le guste la Fiesta. Tú lo sabes de sobra. Yo nací en Tudela y, allí, desde que era niño, el toro estaba muy presente. Como tantos niños, yo jugaba a los toros y estaba interesado por los encierros.
—¿Llegaste a correrlos, alguna vez?
—¡Por supuesto! En mi pueblo, entonces, se corrían vacas: los jóvenes pasábamos miedo y disfrutábamos, venciéndolo. Sufrí alguna voltereta, en los encierros de Cascante. También los corrí en Pamplona, desde los 17 años a los 25.
—¿Ibas también a las corridas?
—Sí: recuerdo haber visto torear a Manolete, en Tudela y en Huesca. Entonces esto era normal, no suponía ninguna singularidad ni compromiso ideológico.
Rafael Moneo en 2009 - Foto: Wikipedia
—¿Te consideras aficionado?
—He mantenido siempre la afición, el interés por la Fiesta, pero no de asistir muchas tardes. He ido a los toros, sobre todo, en San Fermín y en San Isidro, con amigos; también, cuando seguía a algún diestro que me interesaba especialmente.
—¿Cuáles han sido esos toreros?
—Antonio Ordóñez, por la suavidad, la naturalidad, el temple; Paco Camino, por el mando; Antoñete, por el sentido de las distancias, algo tan importante para un arquitecto; ahora, José Tomás, por la sensación que transmite de estar solo con el toro, olvidándose del público.
—La Tauromaquia tiene que ver con la arquitectura: también es un arte.
—Creo que sí: sobre la base de una técnica, de una destreza en el oficio, permite una expresión personal.
—Y aspira a crear belleza.
—Eso es más complejo: no se trata sólo del respeto a un canon, sino de la búsqueda de una plenitud, de un momento en que coincidan plenamente los placeres sensuales y mentales, permitiendo salir a otras vías…
—Eugenio d’Ors aplicaba a los toros los tres estilos de la arquitectura griega: el dórico, de extrema severidad, con Manolete; el corintio, en toreros con muchos adornos; el jónico, de equilibrio clásico, con Domingo Ortega. ¿Crees que se puede hablar de estos estilos en el toreo?
—¿Por qué no? Ahora, José Tomás estaría más cerca del dórico. Lo de Domingo Ortega me parece adecuado, pero también se podría pensar en el estilo jónico del toreo rondeño, o de Luis Miguel, por su dominio…
El arquitecto Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937) ajusta los micrófonos durante el pregón que pronunció ayer en el Lope de Vega.
El pregonero ensalza la tauromaquia a través de la evolución arquitectónica de las plazas · En su presentación, Agustín Díaz Yanes dijo que «Moneo es a la arquitectura lo que Joselito el Gallo y Pepe Luis Vázquez al toreo»
Sevilla, 24 abr (EFE).- El arquitecto navarro Rafael Moneo ha ensalzado hoy la fiesta de los toros a través de la arquitectura de los cosos, en un texto culto y mucho más breve y sobrio que los pregones al uso que la Real Maestranza de Caballería de Sevilla celebra cada Domingo de Resurrección en el teatro Lope de Vega.
La arquitectura de las plazas de toros ha sido el hilo conductor de la intervención de Moneo, quien ha señalado que «se abre una nueva etapa en el calendario, en el transcurrir del tiempo y las costumbres que tan celosamente guarda la ciudad de Sevilla».
La 13 Rue del Percebe, la genial historieta de Ibáñez, cumple hoy 50 años. Hemos vuelto a recorrerla piso a piso
MANUEL DE LA FUENTE
Bonito, lo que se dice bonito, no es. Desde aquí abajo, recién salidos de la alcantarilla (servidumbres de cierta Prensa del cuore), más bien se antoja un hormiguero de esos de los terrarios. Pero aquí nos encontramos, los deseos de nuestro redactor jefe son órdenes: «Quiero un reportaje humano sobre esa puñetera casa de la que todo el mundo habla. Humano, pero si hay que hacer sangre, se hace». Y en esas estamos, a los pies del 13 de la Rue del Percebe, el vitriólico edificio ideado por el arquitecto Ibáñez, hace justamente hoy medio siglo. Felicitemos al maestro, porque este creador de la más genial solución habitacional española soplará el día 15 las velas de su 75 cumpleaños.
Francisco Ibáñez Talavera (Barcelona, 15 de marzo de 1936)
Huele a castañas asadas, a abrigos de entretiempo, a zapatos de Segarra y a jerseys de pico de Sepu. A cine de reestreno, a chuzo de sereno, a pastillas de leche de burra, a sacis. Hay olores que no mueren, que están vivitos, coleando, en la hemeroteca sentimental del NO-DO de nuestra memoria
La portera ya está al loro, cotilla, esta bruja siempre barre para casa: «¿Qué, periodistas, no? No quiero meterme dónde no me llaman, pero qué se les ha perdido a ustedes por aquí», espeta. «Poca cosa, conocer a los vecinos, ver de qué pie cojean, durante cincuenta años nadie ha dejado de hablar de ellos». «Pues empiecen por el tendero. Se llama Chang, pero aquí todos le llamamos Pepe». El tal Pepe es un chino, uno más, y en su colmado no falta de na. Desde chuches hasta chorizo de pueblo para las lentejas, desde tabaco hasta colorante para la paella del domingo. «Yo feliz en Tlece Lue del Pelcebe. Yo no engañal, como antiguo dueño». El antiguo, aquel tendero que ataba los perros con longaniza, con longaniza de estraperlo.
13, Rue del Percebe es una serie de historietas creada porFrancisco Ibáñez. La primera página fue publicada en la revista Tío Vivo el 6 de marzo de 1961 y pronto adquirió enorme popularidad por su estructura novedosa e inusual.
Luces y sombras. Por la noche, el blanco profundo hace brillar el complejo de Guangzhou, en contraste con el distrito financiero de Zhujiang, que aparece como telón de fondo. Foto: Clarín.com, Arquitectura
El gigante chino quiere seguir elevando su estatus de potencia capitalista mundial, paradójicamente bajo el paraguas de un férreo control del estado. La prueba no viene sólo de la mano de inversiones transnacionales multimillonarias sino también de la materialización de edificios de gran escala, firmados por los estudios de arquitectura más prestigiosos del mundo occidental, para quienes China es la nueva meca a la hora de imaginar megaproyectos de vanguardia. Esta vez fue el turno de la angloiraquí Zaha Hadid. La única fémina Pritzker diseñó un complejo teatral de 73.019 mil metros cuadrados totales y capacidad para 2.200 espectadores. Estos edificios con volumetrías irregulares están a orillas del río Perla, en la localidad de Guangzhou, capital de la enorme provincia de Cantón.
Pero el Guangzhou Opera House diseñado por Zaha –con Woody K.T. Yao y Patrik Schumacher como directores de proyecto– es mucho más que un teatro lírico con estándares tecnológicos y constructivos de última generación.
Se trata de un enorme campus artístico-cultural que, además de una moderna y funcional sala lírica y de conciertos, se completa con una sala anexa multifunción, dependencias técnico-escenográficas, salas de grabación y ensayo, recepciones, paseos al aire libre, jardines, terrazas, un museo y otras áreas de esparcimiento.
Sorprendente Zaha. En sus manos la arquitectura parece estar más a tono con el estado de arte de otras industrias. Sus edificios no tienen aleros, parasoles, ni goterones … Todo se resuelve en una piel continua, como en los autos último modelo donde los paragolpes, las ópticas y las manijas ya no se perciben como elementos independientes si no integrados a una forma. Así han conseguido, con un buen uso de la técnica, autos de diseños más aerodinámicos y confortables. Me cuesta entender cómo a estos autos, aun yendo a alta velocidad, no les entra una gota de agua. Y nuestros edificios, que por lo general no se mueven, frecuentemente se llueven.
Con el manejo de la técnica, Zaha hace cada vez más lo que quiere. Esta vez en Guangzhou, China, un auditorio para 2.200 espectadores sobre el Río Perla. Pero Zaha no tiene un pelo de zonza y sabe cuándo el programa manda y en qué lugar puede explotar su frondosa imaginación.
Habiendo publicado ayer el Ranking «Arquitectura« es el turno – sin mayor presentación adicional ni rodeos innecesarios – de presentar la exclusiva para el área Cultura(en la cual también está inscrita este Blog) correspondiente a nuestro nuevo mes.
Renzo Piano, Premio Pritzker de Arquitectura 1998 y Príncipe de Viana de la Cultura 2011 - Foto: http://www.pritzkerprize.com
Pamplona. Renzo Piano (Génova, 14 de septiembre de 1937) concibe la arquitectura como un oficio equiparable al del albañil o el sociólogo, en el sentido de que es «el arte de dar respuesta a una necesidad«. Un aspecto que el nuevo Premio Príncipe de Viana de la Cultura concilia con la excelencia artística y las demandas sociales y medioambientales.
El italiano, ganador del Premio Pritzker en 1998 y uno de los arquitectos más prolíficos de las últimas tres décadas, compartió su visión de su profesión con la sociedad navarra durante el congreso internacional Arquitectura: Más por menos, que organizó la Fundación Arquitectura y Sociedad en junio de 2010 en Baluarte. Piano, autor de obras tan emblemáticas como el Centro Georges Pompidou de París o la reconstrucción de la Postdamer Platz de Berlín, considera la arquitectura como «algo imposible de definir con exactitud», ya que, en su opinión, se trata de un oficio que puede calificarse como «el arte de responder a los deseos, a los sueños». De los arquitectos, comentó en su día en Pamplona que «son como icebergs: sólo se ve una parte», y por debajo está «la cabezonería suprema», el «tesón» que, a su juicio, todo buen profesional debe cultivar «para no quedarse en la superficie de las cosas y saber profundizar».
Pamplona, 25 feb (EFE).-El arquitecto italiano Renzo Piano ha ganado el Premio Internacional Príncipe de Viana de la Cultura 2011, que otorga el Gobierno de Navarra para reconocer la trayectoria de personas o entidades relevantes en el mundo de la cultura.
Renzo Piano (izquierda) junto al presidente de la República Italiana Giorgio Napolitano, 2007. Wikipedia
Al otorgarle el premio, dotado con 40.000 euros, el jurado, presidido por el lingüistaJürgen Untermann, ha valorado de Piano «su dimensión universal, aunque al mismo tiempo está profundamente enraizado en su Génova natal, sede de su fundación y desde donde también opera su estudio».
Su arquitectura, ha destacado el jurado, «usa una tecnología sofisticada, y a la vez se basa en la experiencia artesanal que refleja el nombre de la oficina, Building Workshop, taller de construcción«.
«Esa atención a la dimensión técnica y material de los edificios se conjuga por su parte con un extraordinario respeto al contexto histórico y ambiental donde se ubican, lo que le ha valido ser considerado como un constructor humanista«, ha destacado.
EL DÍA MARCADO, 2 DE JUNIO, EL ITALIANO TIENE QUE ESTAR EN EEUU PARA ENTREGAR EL PRITZKER
El Ejecutivo foral decidió ayer conceder el galardón al heraldista Faustino Menéndez Pidal
A.O.L.
Alfama. El barrio más antiguo de la ciudad de Lisboa, fuente de inspiración de músicos y poetas. Foto: Clarín.com
Un recorrido por la fascinante capital portuguesa, Entre monumentos, plazas y magníficos edificios. El colorido de sus históricos barrios, los reductos Del fado y las huellas de un pasado glorioso.
Calles angostas que cruzan como sorpresas. Adoquines y pendientes, hacia arriba y hacia abajo. Techos rojos y traqueteo de tranvías. Y cerca de todo, el río Tajo –o Tejo, como lo llaman aquí– con su generoso estuario, y claro, el rumoroso mar. En Lisboa, como escribió Fernando Pessoa, “hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga”. Y eso es lo que se respira en la plácida, antigua y bella capital de Portugal.
Esta es una de las pocas capitales europeas con río y mar, en la que el viajero no podrá abstraerse de su impresionante arquitectura, producto de siglos de historia y arte, que fueron plasmados en una diversidad de estructuras como plazas, castillos, iglesias y cientos de monumentos.
En esa urdimbre, el legendario tranvía es algo más que una atracción turística; es, por cierto, uno de los transportes más eficientes de la ciudad. Sus rutas establecidas marcan recorridos atractivos para los visitantes, pues a bordo de estos modernos tranvías se pueden recorrer los históricos barrios. Pero también es una ciudad muy cómoda para caminar.
Puerto de Lisboa - Wikipedia
Lisboa es una de las ciudades más bellas de Europa. Y en eso, mucho tiene que ver la música que la identifica: el nostálgico fado; el más genuino representante de la música popular de Portugal. El barrio de Alfama es el lugar a recorrer para los amantes del fado. “Vive en una calle de Alfama/ y la llaman madrugada/ pero ella, de tan alocada/ ni sabe cómo se llama”, le cantaba al barrio Amalia Rodríguez, la reina del fado. Algunos de los mejores reductos para escuchar fado: O Forcado, Café Luso, Casa do Fado, A Baiuca, A Severa y Adega Mesquita, entre otros tantos.
Influencias culturales
Los primeros pobladores de Lisboa fueron los fenicios, quienes la bautizaron Allis Ubbo, que significa “Puerto encantado”. Luego llegaron aventureros griegos y cartagineses. Pero a los portugueses les fascina la leyenda que dice que Lisboa fue fundada por Ulises, en su largo derrotero entre Troya y su patria, la amada Itaca. En épocas posteriores la cultivaron los romanos y tras la caída del Imperio, llegaron alanos, suevos y visigodos, quienes ocuparon la ciudad hasta que los musulmanes la conquistaron en el siglo VIII.
Tanta historia debía quedar registrada en sus calles, sus edificaciones, sus templos, y algo de eso se respira en la antigua Lisboa que en 1147 pasó a manos cristianas, y que a finales de 1400 se convirtió en el bastión de la ruta marítima hacia la India, con lo que alcanzó su etapa de mayor esplendor.
En esa época de gran desarrollo económico, y convertida ya en imperio colonial, Portugal desplegó el estilo manuelino (corriente estética que se desarrolló en el reinado de Manuel I de Portugal entre 1495 y 1521), cuya arquitectura dejó marcas en todo el territorio. Por doquier el visitante se tropieza con bellos decorados en azulejos –reveladores de la herencia cultural de la dominación árabe–, a lo que se suma la gran preponderancia de la mayólica italiana.
El veinteañero Walter Elias Disney se plantó en California hace ahora 87 años con la intención de convertirse en director de cine. Ni más, ni menos. Aquel sueño de emprendedor terminaría por hacer de la Costa Oeste de Estados Unidos un epicentro mundial de la animación del siglo XX.
Ahora, al pie de la Bahía de San Francisco, su hija Diane quiere «ahondar en la leyenda» y deshacer falsos mitos sobre su padre. Desde hace año y medio está al frente del Museo Familiar Disney, que fundó junto a su hijo Walt.
Reproducción de una fotografía de 1957 en la que aparece Disney junto a su familia en el coche 'Disneyland Autopia'. | Efe.
«Antes era un museo virtual, una web», cuenta Diane Disney a ELMUNDO.es. «La gente nos preguntaba en los cuestionarios ‘¿dónde está el museo real?’. Entonces fue cuando nos dimos cuenta de que era necesario construir uno sobre el suelo«.
La Piedra Rosetta de la animación
Más de 600 objetos, entre recuerdos e instrumental de trabajo de Walt Disney se dan cita en este antiguo centro escolar reconstruido en la zona de ‘Presidio‘, en la periferia de la ciudad de San Francisco. Una explosión iconográfica del universo de los estudios que fundó. Entre este muestrario de ratones, patos, princesas y enanitos, una joya museística recientemente recuperada: elCuaderno de Herman Schultheis.
El Museo expone desde esta temporada un libro de más de 70 años que explica algunos de los secretos que guardaba la animación de finales de los años treinta. «Un libro lleno de recortes y anotaciones sobre cómo se conseguían determinados efectos de animación», señala la historiadora Paula Sigman-Lowery, que ha estado investigando sobre esta obra del animador Schultheis.
«El planteó vender el libro a los estudios Disney por 400 dólares, cuando terminó de editarlo», dice Sigman-Lowerry, «Pero éstos estaban trabajando en otras cosas y no pensaron que aquello fuese importante aquel momento. Así que se lo llevó a casa y poco después, desapareció en los años cincuenta. Era un viajero incansable y explorador, y se marchó a la selva de Guatemala… y no se volvió a saber de él»
El libro, que quedó en manos de su mujer, fue descubierto por unas monjas que heredaron las propiedades familiares, «y allí, en su estudio, en una especie de compartimento secreto, entre otros objetos y material fotográfico, estaba este libro».
Luego de más de cuatro décadas de la muerte de Walt Disney, hay personas que lo ven más como un personaje empresarial fabricado que como una persona de carne y hueso. Para revertir esa imagen sus descendientes construyen un museo en su honor que buscará ser una de las visitas obligadas en San Francisco y que incluirá vitrinas con tecnología interactiva.
El gobierno de Rajasthan, una de las provincias de la India occidental, ha puesto el cartel de ‘en venta’ a cientos de propiedades históricas con el objetivo de obtener ingresos para sus municipios. La vasta zona, plagada de fortalezas, palacios, conocida la ciudad rosada de Jaipur,el pueblo azul o el desierto de Thar, es una de las que más patrimonio histórico atesora del país. Según publica la revista India Today y replica The Guardian, es momento de hacer caja con aquellos que están en peor estado, ya que la administración no puede hacerse cargo de la rehabilitación y explotación.
Entre las propiedades se incluye una fortaleza en Madhorajpura, cercana a Jaipur, por un precio de salida de 771.000 euros. Los lotes también incluyen casas solairegas de familias de mercaderes de los siglos XVIII y XIX por menos de 17.800 euros. Pero, ojo, advierte el diario londinense, quienes pujen por estos inmuebles en ocasiones deberán competir con los propietarios originarios o sus descendientes.
Para los bolsillos más generosos la opción más atractiva es un fabuloso palacio en Badnore, ejemplo de la arquitectura militar india, decorado con motivos que recuerdan batallas lejanas, una puerta a prueba de elefantes y docenas de balcones decorados, que se alquila por 83.000 euros al año.
La nueva sede la Orquesta del Nuevo Mundo, de Frank Gehry. | Lynne Sladky / AP - ElMundo.es
ARQUITECTURA | Orquesta Nuevo Mundo
Julio Valdeón | Nueva York
Tiene ochenta y un años pero todavía descorcha lágrimas ajenas, de emoción, cuando constatas que Frank Gehry sigue enchufado, dibujando edificios donde la espectacularidad no riñe con la ciudadanía. En los últimos tiempos acaso había repetido demasiado las líneas del Guggenheim, subrayado las líneas rotas que lo encumbraron, los golpes de efecto, con el riesgo de deslizarse hacia el siempre paródico autohomenaje. Aunque el rascacielos que ha levantado en Manhattan, junto al puente de Brooklyn, sea un prodigio, algunos lamentaban que ya no ofreciera sorpresas, que solo lo contratasen inversores obsesionados con el rédito que procura su nombre.
Muy bien. Prejuicios fuera. Gehry acaba de entregar en Miami la nueva sede de la Orquesta del Nuevo Mundo. Con ella remata el que acaso sea su proyecto más personal, elegante, arriesgado, visceral, puro y «democrático» (por decirlo con ) en décadas. A diferencia de otros que ha construido, aquí Mr. Gehry equilibra su sed hiperbólica con una concepción del complejo a la medida del hombre, espectacular pero libre de calorías, el producto de someter sus ambiciones al aeróbic, sin muscular en exceso ni necesitar de un satélite espacial para hacerse una idea de un simple vistazo.
Lo más llamativo es el empeño puesto en derribar barreras. Ya saben, la música clásica ha sido definida como música de hombres muertos. Mural de genios al que nos acercamos en busca de glorias añejas. Frontispicio en mármol con poco que decir respecto al mundo en que vivimos. ¿Tópico? Claro. ¿Falso? Sí, por cuanto desprecia el caudal creado en el último siglo, pero extendido y a pleno rendimiento entre una ciudadanía que contempla los grandes estrenos como una fastuosa mascarada, un ecosistema de lujosas élites que poco puede decirle.
Desde el emplazamiento elegido, lacinados arrabales de Miami Beach, hasta los materiales, todo conspira para engrandecer la ciudad haciéndola más accesible, amable, limpia y optimista. Los espectadores disfrutarán de la orquesta durante los ensayos. Contemplarán los conciertos, si no compraron entrada, merced a proyecciones. Quienes sí tengan boleto estarán sentados casi encima de los músicos, sin fosos ni barreras, reconciliados con la idea de un arte al que sacaron del imaginario colectivo a base de echarpes de oro y aranceles dudosos, rozando con los dedos el vuelo de los violines, contemplando al director en su paseo por las tripas del edificio hasta que salga al escenario.
The Miami New Times calls the reviews “pants-wettingly good.” which strikes us as hyperbolic (if you have wet your pants over this building, you are cooler than us and we’d like to interview you).
But it’s true: the commentary on Frank Gehry’s new symphony space, and of the larger complex it sits in, the New World Center, has been overwhelmingly positive – at least in proportion to the kind of criticism Gehry’s projects generally draw out. To wit: The Times’ Nicolai Ouroussoff says it has ”rough-and-tumble appeal… a return to the kind of project that made him a revolutionary figure in American architecture in the 1980s and ’90s.”
Dutch landscape office West 8‘s contribution to the project must have something to do with the reception, as well: their 2.5 acre Soundscape is, by all accounts, elegant and engaging (the highlight maybe being a 7,000-square-foot outdoor projection screen for art installations).
Proyecto ganador del Concurso de la Ciudad del Mar y de la Música Pop de Kaohsiung en Taiwán - 20minutos.es
Cultura
Un equipo de arquitectos españoles gana un concurso internacional para construir un complejo cultural en Kaohsiung, la segunda ciudad de la isla.
PABLO M. DÍEZ / PEKÍN
Seriamente afectada por la crisis y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la arquitectura española se lanza al extranjero para explotar todo su talento. Debido al ascenso de potencias emergentes como China y la India, todas las vistas están puestas en Asia, donde un equipo de arquitectos españoles, Made In, acaba de ganar un disputado concurso internacional para construir el Centro Marítimo de Música Cultural y Popular de Kaohsiung, la segunda ciudad más importante de Taiwán tras la capital, Taipei, con la que está comunicada mediante un «tren bala».
Dicho conjunto, cuyas obras empezarán en breve y durarán hasta 2015, cuenta con un presupuesto de 100 millones de euros y se convertirá en la última joya urbanística de Kaohsiung, una urbe industrial de tres millones de habitantes rodeada de futuristas parques tecnológicos que alberga uno de los puertos con mayor tránsito de mercancías del Lejano Oriente.
Con una superficie de 100.000 metros cuadrados, este centro dispondrá de dos auditorios: uno al aire libre con capacidad para 12.000 personas y otro interior con un aforo de 3.500 espectadores. Además, contará con un museo del mar, otro de la música, ocho salas de conciertos de menor tamaño e incluso una zona comercial no solicitada en las bases. Se trata de un mercado nocturno de 20.000 metros cuadrados que abrirá las 24 horas, como es habitual en esta isla tropical que permanece separada de China desde el final de la guerra civil (1945-49) y cuya soberanía es reclamada por el régimen de Pekín.
Imagen panorámica de la montaña de Tindaya - AFP / ABC.es
Arte
Reactivado el proyecto del escultor de «vaciar» la montaña mágica de Fuerteventura
ITZIAR REYERO / BILBAO
Unos sueños se cierran y otros se abren. Con la herida aún abierta por el cierre de Chillida-Leku, la familia del escultor vasco Eduardo Chillida se aferra ahora a la realización del que fue el otro gran sueño del genio: llenar de espacio el monte Tindaya, situado en el norte de la isla de Fuerteventura. Después de largos años de polémicas, con el rechazo frontal de los grupos ecologistas y diversas asuntos políticos y corruptelas locales que acabaron por enturbiarlo todo, la familia empieza por fin a encarar con algo más de esperanza este 2011, el eterno proyecto de la montaña sagrada de Chillida.
Esa ilusión renovada tiene su razón de ser en la reunión que ayer mantuvieron la viuda del escultor, Pilar Belzunce, e Ignacio, uno de sus hijos, con el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, y representantes del Cabildo de Fuerteventura. Un encuentro que las partes calificaron de «provechoso» y que sirvió para dar «un empujoncito más» a la idea de Chillida de compartir su concepción del espacio y la arquitectura con la naturaleza, mediante el vaciado de la montaña para crear un espacio diáfano en su interior.
Montaña de Tindaya, Fuerteventura. Wikipedia
A través de la firma de un acuerdo, se constituyó la comisión mixta —formada por la familia, el Ejecutivo de las islas y el Cabildo—, que deberá reunirse periódicamente para hacer balance y «agilizar» las gestiones pendientes. Entre otras tareas, queda por decidir la fórmula jurídica que se encargará del desarrollo del proyecto. Ignacio Chillida recordó a ABC que está pendiente la ejecución del plan de expropiación de los terrenos adyacentes donde se pretende construir un paseo de acceso al monumento.
Financiación (y traquita)
Pero, sin duda, el gran escollo a salvar es el asunto de la financiación de la obra, que se estima podría prolongarse cuatro años y cuyo presupuesto ronda los 74 millones de euros. El Gobierno canario avanzó ayer que el proyecto «no costará un euro a las arcas públicas», ya que lo que se pretende es adjudicar la obra a una empresa que, en régimen de concesión, se hará cargo de su futura explotación turística. Está previsto que el concurso público se convoque entre febrero y marzo, según apuntaban ayer diversos medios de comunicación locales.
Además, como ya avanzó el propio escultor en 1994, una vez decidida la ubicación final de su obra, la roca volcánica del interior de Tindaya —la traquita— es una piedra muy apreciada en la decoración exterior y, por tanto, comercializable. A ello habría que sumarle los ingresos obtenidos por el cobro de una entrada para visitar el Parque Nacional que rodea la montaña, incluido un pequeño museo sobre este sueño.
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