Panorama of Jaisalmer from top of Maharaja Palace - Wikipedia
Durante décadas, esta pequeña joya arquitectónica del color de las dunas que la rodean, estuvo completamente abandonada y olvidada. En la actualidad, y gracias al turismo, Jaisalmer vuelve a revivir parte de su esplendoroso pasado.
Texto | Fotos: Gerardo Olivares
Después de pasar ocho días retenidos en la frontera peleando con la interminable burocracia del gobierno indio, por fin entramos en este vasto país formado por mil mundos. Circulamos por la mítica Grand Trunk Road, una carretera de 3.000 kilómetros de longitud que une Kabul con Calcuta atravesando todo el norte de la India.
En el interior del camión nadie abre la boca, vamos muy pendientes de la carretera porque cada kilómetro recorrido, cada adelantamiento, cada cruce y cada travesía de una población se convierte en una especie de ruleta rusa; jamás he viajado por una carretera tan peligrosa como esta, exceptuando la que une Lagos y Benín City, en Nigeria. Es difícil describir lo que supone viajar por la India en tu propio vehículo. Si os gusta el riesgo y las emociones fuertes venid aquí, saldréis muy satisfechos.
Nos dirigimos a Jaisalmer, la Ciudad Dorada y puerta de entrada del desierto del Thar, un lugar bello y aislado al que los nómadas rabari se refieren a él como la Casa de la Muerte. Jaisalmer fue en el siglo XVI un importante enclave en las rutas de las caravanas del Medio Oriente y de Asia Central. La antigua ciudadela se levanta, como un gigantesco castillo de arena, a más de 80 metros de altura sobre la colina de Trikuta.
Brasilia ha sido construida en tres años y medio - ABC (España) Hemeroteca digital
m; í í v. v- En el corto espacio de tres años y medio se ha transformado un paraje casi desértico, de Brasilia, la ciudad más moderna del mundo, ha sido inaugurada el jueves último. Surge como ejemplo de urbe futura en el mundo actual. La nueva capital brasileña, construida a 1.500 kilómetros de las costas y a 1.200 metros de altitud, es el punto de encrucijada de las redes ferroviarias y de las pistas más importantes del país. Su arquitectura responde a las más depuradas técnicas modernas. El artífice de esta obra revolucionaria es el arquitecto Oscar Niemeyer. Su proyecto de ciudad es HA SIDO CONSTRUIDA EN TRES AÑOS Y MEDIO.
Brasilia nació mucho antes de su fundación, acontecimiento que cumple esta semana 50 años. Nació como un modelo abstracto en la cabeza de los pioneros del Movimiento Moderno a comienzos del siglo XX y como un deseo en el corazón de los brasileños desde sus más remotos orígenes coloniales (ver La historia…). Ese encuentro de voluntades no podía haberse producido en otra época que no fuera el final de los 50. Por caso, mucho antes, cuando en los Estados Unidos decidieron crear la capital de una nación joven, la construyeron siguiendo los patrones clásicos que le impusieron a Washington el sello imperial que ofrecía la antigüedad. Brasilia, por el contrario, para tomar forma se alimentó de lo que no existía. Encontró inspiración en el optimismo futurista, en la esperanza positivista y cartesiana que ofrecían las vanguardias de su época. Tres años y diez meses, los «mil días» establecidos por el presidente Juscelino Kubitschek (JK), fue el tiempo que demandó la construcción de la capital más joven de Latinoamérica. Se inauguró el 21 de abril de 1960. Fue una proeza técnica y política llevada a cabo por los brasileños más brillantes de su momento, destacados profesionales del urbanismo, la arquitectura y la ingeniería, así como paisajistas y artistas.
ARQ coincide en su edición número 400 con el 50 aniversario de la inauguración de Brasilia. Por eso el tema central de esta edición especial está dedicado a la capital brasileña. Y además, para completar el festejo, esta entrega viene con la revista DNI de regalo.
El 21 de abril de 1960 se inauguró Brasilia, el gran sueño urbano del Movimiento Moderno que, como pocos, se convirtió en realidad. Hoy, una realidad mucho más compleja de la que imaginó Lucio Costa con esos dos trazos que formaban un avión de cara al futuro. Ahora, ese dibujo, esa maqueta escala 1:1 con sus magníficos edificios, dejó de ser, como dice Roberto Segre, una «ciudad» para convertirse en un sistema urbano complejo con ciudades satélite, más en concordancia con las contradicciones políticas, económicas, sociales y culturales del Brasil contemporáneo. Brasilia fue una proeza técnica, política y estética. Toda una epopeya realizada en tan solo 1.000 días. Los suficientes como para empezar a cambiar la historia, equilibrar el basto territorio brasileño y construir casi de la única mano de Niemeyer una constelación de edificios magníficos que, vistos uno por uno, emocionan; pero que en conjunto adquieren una potencia tal que ratifican lo que el presidente Juscelino Kubitschek quiso lograr: la ciudad más bella del mundo.
Cómo se revaloriza Brasilia frente a los problemas de otras grandes operaciones urbanas como Barcelona, Dubai y Bogotá.
Marcelo Corti . Especial para Clarín
Para Bill Gates es más fácil: un programa informático mal diseñado se retira del mercado, se reelabora y en pocos meses está de nuevo a la venta. Pocos se acuerdan del error original. Con las ciudades es distinto. Los edificios que las componen y las infraestructuras que las hacen viables son muy caras y necesariamente deben amortizarse en el tiempo. Las ciudades se renuevan cada 50, 70 o 100 años, sus trazados permanecen por siglos.
Apenas inaugurada Brasilia, las críticas hicieron pensar que había fracasado en su concepción urbana, más allá de la belleza de algunos de sus edificios. Fue el modelo mismo de la ciudad de la Carta de Atenas el que sufrió aquellos embates. Se cuestionaban los paradigmas de especialización funcional, disolución del tejido urbano y el espacio público y la alta demanda de movilidad que requería su funcionamiento. Estas cuestiones aparecían ya en grandes operaciones urbanas y especialmente en las reconstrucciones de las ciudades europeas luego de la Posguerra, pero en Brasilia y su antecesora Chandigarh se manifestaban por primera vez a escala de una gran ciudad construida por completo con las concepciones de la vanguardia. Se sumaba, además, la desaforada pretensión de determinar hasta el último detalle de una ciudad de 500.000 habitantes desde un único centro de decisiones.
Roberto Segre. doctor en planeamiento regional y urbano, docente
para conmemorar el 50° aniversario de Brasilia, ríos de tinta fluirán en libros, revistas, ensayos, entrevistas… Pero ¿qué es lo que se desea conmemorar? Porque, con certeza, todos los textos estarán acompañados de fotos del Eje Monumental, del Congreso Nacional o de la Plaza de los Tres Poderes. Pero ¿se resume Brasilia en estas imágenes? Ellas representan Brasilia, sin duda. Y éste es el primer punto fundamental. Lucio Costa y Oscar Niemeyer consiguieron una proeza única en el siglo XX. Crear la imagen icónica de una ciudad moderna, reconocida no solamente en Brasil sino en el mundo entero. O sea, la arquitectura monumental de Brasilia, que representa al estado brasileño, tuvo la misma repercusión popular que el fútbol, el carnaval y la Bossa Nova. Esto nunca había ocurrido con la arquitectura, que identificara a una ciudad nueva. Los íconos históricos siempre estuvieron en ciudades tradicionales: la Basílica de San Pedro en el Vaticano, la Torre Eiffel en París, el Empire State en Nueva York.
BRASILIA — La ciudad de Brasilia, con su formato de un pájaro en vuelo, constituye el símbolo del antiguo sueño brasileño de unión e integración nacional, y a sus 50 años es una obra mayor que el arquitecto centenario Oscar Niemeyer ayudó a definir y diseñar con líneas sinuosas y cemento armado.
Obra conjunta del urbanista Lúcio Costa, el paisajista Roberto Burle Marx y Niemeyer, la capital brasileña que festeja su cincuentenario esta semana nació ya innovadora, diferente de todas las otras ciudades del país, pero fueron los edificios futuristas del arquitecto nacido en 1907 los que la tornaron instantáneamente famosa.
Los edificios que dotaron a Brasilia de su prestigio fueron surgiendo de a poco, pero el modernista edificio del Congreso, con sus semiesferas invertidas y avenidas pasando por el techo, así como la monumental Catedral se convirtieron de inmediato en iconos del país.
Considerada por sus admiradores como la obra maestra del modernismo en la arquitectura y por sus detractores como una artificial «Isla de la Fantasía», la capital federal brasileña, Brasilia, cumple el miércoles 50 años de existencia tan rodeada de polémicas como cuando fue inaugurada, el 21 de abril de 1960.
Noticias EFE
Eduardo Davis
Brasilia, 16 abr (EFE).- Brasilia, que celebra este 21 de abril cinco décadas de su fundación, nació como un proyecto de desarrollo para el centro y el oeste del país, pero en los últimos años se ha convertido en un estratégico polo de poder suramericano.
La ciudad que reemplazó a Río de Janeiro como capital de Brasil comenzó a construirse en 1956, fue inaugurada el 21 de abril de 1960 y supuso la coronación del sueño del entonces presidente, Juscelino Kubitschek, quien aspiraba a promover el desarrollo al interior de de un país con dimensiones continentales y volcado al Atlántico.
La epopeya que supuso la edificación de una ciudad en medio de la nada, donde solamente había un cruce de caminos de tierra distantes unos 200 kilómetros de la urbe más próxima, despertó la curiosidad de numerosas personalidades extranjeras ya desde su concepción.
Río de Janeiro, Brasil.- Hace casi dos décadas, cuando algunos amigos le preguntaron cómo le gustaría ser recordado, dijo que desearía ver en su lápida una frase sencilla: «Oscar Niemeyer, brasileño, arquitecto. Vivió entre amigos, creyó en el futuro«.
Ahora, a los 102 años de edad cumplidos en diciembre, Niemeyer se limitará a seguir de lejos los festejos por el cincuentenario de la fundación de Brasilia, la ciudad que, con Lucio Costa, hizo nacer en la desploblada y árida región centrooccidental de Brasil, en el estado de Goiás, y que se inauguró el 21 de abril de 1960.
Niemeyer, a quien jamás le gustó viajar en avión, siente ahora el peso de los años, y limita sus desplazamientos al trayecto entre su departamento y su oficina, ambos en el barrio de Copacabana, en Río de Janeiro.
Pero sigue trabajando activamente -ayudado por Vera, 40 años más joven, con quien se casó hace poco más de tres años- en varios proyectos, entre ellos las reformas de varios monumentos y edificios que instaló en Brasilia, como el Palacio del Planalto, la sede del gobierno, reformado con ocasión de los festejos de medio siglo de la ciudad a un costo estimado en unos 57 millones de dólares.
En una entrevista reciente, el arquitecto aseguró que, mirando hacia atrás, está en general satisfecho por su obra más famosa: «Creo que no modificaría nada de gran importancia», aseveró.
Sin embargo, rechazó la idea de que es un «ícono» de la ciudad declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerada como un símbolo mismo de la arquitectura modernista del siglo XX.
«Soy muy consciente del cariño, de la apreciación que me tiene la gente de Brasilia. Eso me conmueve especialmente… Pero no me considero como un ícono de Brasilia. Me gustaría ser recordado como uno de los arquitectos que contribuyeron a concretar el sueño favorito del presidente Juscelino Kubitschek (1955-1961), agregó.
La construcción de la ciudad comenzó en 1956, siendo Lúcio Costa el principal urbanista y Oscar Niemeyer el principal arquitecto. En1960, se convirtió oficialmente en la capital de Brasil. Junto con Putrajaya (la capital administrativa de Malasia) y Naypyidaw (la nueva capital de Birmania) es una de las ciudades capitales de más reciente construcción en el mundo.
Brasilia se localiza en el Distrito Federal, el cual no tiene las mismas fronteras que la ciudad. El Distrito Federal se encuentra rodeado por el estado brasileño de Goiás, excepto por una corta frontera que comparte con Minas Gerais.
Fue trazada sobre un plano y construida en apenas tres años.
Reúne algunas de las obras más espectaculares de Niemeyer.
Es la única ciudad construida en el siglo XX que es Patrimonio de la Humanidad; tiene forma de avión.
RAFA VIDIELLA.
Es, quizá, la ciudad menos brasileña de Brasil. Nada de playas y mar, mucho fútbol y naturaleza exuberante: aquí lo que resalta es la huella humana. La de políticos como Lula, que gobierna desde el Palacio del Planalto; la del arquitecto Oscar Niemeyer, autor de éste y otros edificios de la ciudad, o la de Lucio Costa, el urbanista que trazó la capital futurista del que, según el escritor Stefan Zweig, sería siempre «el país del futuro».
Futuro… Ésa es la palabra más idónea para definir lo que uno encuentra aquí, en medio del inmenso Brasil. Ya desde el cielo impresiona: cualquiera que llegue en avión verá, desde el aire, su fascinante trazado, mezcla de avión y de cruz. Un guiño estético de la única ciudad construida en el siglo XX que es Patrimonio de la Humanidad.
Un guiño racional de una ciudad diseñada sobre un plano, en la que las alas agrupan viviendas y comercios y el fuselaje avenidas y oficinas federales. La cabina, por supuesto, es ocupada por la plaza de los Tres Poderes, que reúne al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Jardín surrealista de James en Xilitla (foto de Christian von Wissel). Wikipedia
Edward Frank Willis James fue un millonario, poeta, escultor y mecenas ligado al movimiento surrealista, nacido en agosto de 1907 en Greywalls, en Escocia y muerto en 1984.
Su nombre le fue dado por sus padres, William James (magnate estadounidense de los ferrocarriles) y Elisabeth Evelyn Forbes, en honor del rey Eduardo VII, a quien conocían personalmente (junto con otros miembros de la nobleza europea). Las frecuentes visitas del rey a la propiedad de la familia James, llamada West Dean en Sussex, hicieron correr durante toda su vida el rumor de que el verdadero padre biológico de Edward era en realidad Eduardo VII.
Hacia el verano de 1922, James comienza a escribir poesía. En ese mismo año gana el prestigioso Geoffrey Gunther Memorial Drawing Prize otorgado por Eton, la escuela pública más prestigiosa de Inglaterra. En octubre de 1926, James ingresa a Oxford.
En los años 30, James se vincula con el movimiento surrealista y escribe poemas en la revista Minotaure. En octubre de 1937, junto con Salvador Dalí, James propone a Luis Buñuel (por la influencia que éste tenía entre los republicanos) comprar con sus recursos un bombardero checoslovaco para emplearlo en la Guerra Civil Española, a cambio del préstamo de una serie de obras maestras del Museo del Prado (con el objeto de exhibirlas en todo el mundo para recaudar recursos para los republicanos y devolverlas a España al final del conflicto). Buñuel rechaza la propuesta.
James fue el principal patrocinador del pabellón surrealista de la Feria Mundial de 1939 en Nueva York. La organización de esta provocaría un conflicto que separaría definitivamente a Dalí de James.
En 1944, James llega a México para visitar a su compañero de Oxford, Geoffrey Gilmore, y con el proyecto de «situar un Jardín del Edén» en ese país. Acompañado de Roland McKenzie y de Plutarco Gastélum, elige un terreno al borde del río Santa María, en Xilitla, en lo alto de la Sierra Huasteca del noreste de México. Se instala allí y, con ayuda de trabajadores huastecos, construye un jardín surrealista.
Las Pozas: Edward James’ fantasy stands tall in a jungle in Mexico
by Michael Kernan
We jounce for five hours in a pickup truck heading west from Tampico over the dusty Mexican plain to the Sierra Madre, up and up into a green world-peaks as sudden as the mountains of Moorea, tree-covered jagged ranges huge enough to be the molars of God, past coffee plantations, ramping bougainvillea, banana trees, crashing streams-and on to the very top, through the steep hilltop town of Xilitla to reach at last the hidden city that Edward James, the eccentric British Surrealist, built in the deepest jungle, a swirling dream in concrete, a fantasy of shapes that marries Gaudi, Escher, Borromini, Simon Rodia and the Emerald City of Oz.
Xilitla se encuentra a tan sólo 350 kilómetros de la ciudad de México, en el corazón mismo de la Huasteca potosina. El sitio fue fundado a mediados del siglo XVI por misioneros agustinos, quienes erigieron un convento que hoy está considerado como el edificio colonial más antiguo de San Luis Potosí
Texto: Rafael Doniz.
Descubrí esta maravilla por casualidad, a través de «Imagenio», haciendo zapping que me llevo al Canal «Viajar«
Acogiendo el llamado del Comité Internacional del ICOMOS y de la UNESCO, y bajo el amparo de los textos doctrinales de ambas instituciones, el equipo de Patrimonio y Sitios [P+S] conmemora el Día Internacional del Monumento 2010 con el evento «PATRIMONIO y AGRICULTURA en tiempos de cambios globales». Así hacemos nuestros, tanto el tema «Patrimonio de la Agricultura» propuesto por el Comité Internacional de ICOMOS como el de «Cambios Globales», que la UNESCO fijó para el trienio 2009-2011.
Adjuntamos la presentación del evento, el afiche, y el programa con las ponencias de destacados expertos del Perú, Italia, Inglaterra y EE.UU.
Hacemos público nuestro agradecimiento a la Municipalidad de Miraflores y la UNIFÉ por sus auspicios.
El ingreso es libre.
Día Internacional de los Monumentos y Sitios se celebra el 18 de abril de cada año en todo el mundo con diferentes tipos de actividades como, entre otras, visitas a monumentos y sitios patrimoniales, conferencias, mesas redondas y notas periodísticas.
La distinguida tienda será restaurada para volver a abrir sus puertas al público. El arquitecto a cargo del proyecto contó detalles en una recorrida por el viejo edificio de siete pisos de San Martín y Córdoba (Buenos Aires, Argentina)
UNIONE OPERATI ITALIANI. Así se llama el edificio que está en Sarmiento 1374 y que fue la sala de conciertos que precedió en Teatro Colón.
Por su fachada y sus salones es considerado una de las joyas del patrimonio porteño. Cerrado hace 5 años, se inunda cada vez que llueve y corre riesgo de derrumbe. En el interior, faltan piezas de valor.
Fue una de las primeras salas de conciertos y el edificio más importante que tuvo la colectividad italiana en Argentina. Hoy es una estructura al borde del colapso, cuya fragilidad pone en riesgo la belleza que desde hace 125 años habita en sus paredes. Ubicado en pleno centro porteño, Sarmiento 1374, el edificio Unione Operai Italiani (Unión de Obreros Italianos) sorprende a quien levanta la vista con un frente cubierto de motivos florales, angelitos y cuatro jóvenes semidesnudas detenidas en el tiempo y el espacio. Pero su planta baja está tapiada y su interior, destruido.
Los especialistas dicen que es una de las joyas del patrimonio de la Ciudad. Tiene un sector construido en 1884 que incluye al mejor salón hecho en Buenos Aires para esa época. Su pabellón de acceso y su fachada fueron diseñadas en 1913 por Virginio Colombo, uno de los grandes maestros del art noveau que tuvo Argentina. «Su salón principal, el Augusteo, fue entre 1885 y 1920, escenario de los más prestigiosos músicos de la época. Por allí pasaron grandes orquestas sinfónicas de distintas partes del mundo. En una ciudad que carece de salas para conciertos, es gravísimo que se pierda este lugar y que nadie haga nada», protestó Lucio Videla, vicedirector del Instituto de Musicología de la Ciudad.
Propiedad de la asociación italiana Unione e Benevolenza -que tiene su sede central a la vuelta, sobre Perón- el edificio de cuatro pisos está cerrado desde hace aproximadamente cinco años. En sus orígenes, funcionó allí una escuela donde los hijos de los inmigrantes aprendían el castellano, un hotel para gente de la colectividad y el gran salón Augusteo, que en la década del 90 comenzó a alquilarse para bailes y fiestas.
El 29 de junio de 2006, un incendio provocó la caída de cuatro pisos y graves daños en el techo del salón principal. Desde ese entonces, cuando llueve, se inunda.
Miramos una iglesia altísima, confirmamos que es la indicada en el mapa, nos sacamos una foto adelante, damos una vuelta por adentro y seguimos. O sea, no estuvimos. Pero tenemos otra oportunidad. El niño que llevamos dentro nos contradice y se queda frente a la iglesia.
Está en silencio, porque lo ha dejado sin habla la maravilla que ve. No lo arranquemos para apurarlo hacia otro prodigio que tampoco apreciaremos. Respetémoslo, algo ha visto. Ha visto el descomunal trabajo de los hombres para erigir aquello. Ha visto la filigrana de la belleza tallando cada detalle. Ha visto la vida de los salteños transcurriendo alrededor de esa iglesia. Y ha visto el tiempo. El transcurrir de los siglos. Alguien debió colocar un banco donde está parado el niño, para que uno pueda explorar el milagro de la laboriosidad humana.
A cada paso en este recorrido por los monumentos históricos y arquitectónicos de Salta capital quedamos maravillados.
Cómo llegar. De Buenos Aires a Salta, por la Ruta 9, son 1.530 km. Aerolíneas Argentinas tiene tres vuelos diarios, desde $ 800 ida y vuelta. Flechabus, Andesmar, Chevallier y otras empresas de ómnibus tienen diferentes servicios, con precios promedio desde $ 450.
Dónde alojarse. A cuatro cuadras de la Plaza 9 de Julio, el Hotel Almería ofrece hab. dobles desde $ 341. A metros del Cabildo, el tradicional Hotel Colonial tiene tarifas desde $ 200. También en el casco histórico, el Hotel del Antiguo Convento tiene una tarifa de $ 230 en habitación doble.
INFORMACIÓN:
Casa de la Provincia de Salta: Av. Roque Sáenz Peña 933, Capital. Tel. (011) 4326-1314.
In 2003, Governors Island was deeded to the people of New York
ARQUITECTURA | Un puñado de artistas la habitan
Julio Valdeón Blanco | Nueva York
El alcalde Bloomberg tiene un sueño para la isla del Gobernador con cañones orientados a la Estatua de la Libertad. La isla, cedida por el gobierno federal al Estado y la ciudad de Nueva York en 2003 al precio de un dólar, queda al fin en manos de esta última; por 260 millones ese peñón yacente al costado del bajo Manhattan revivirá como puerto para niños y turistas, como un barco mental que navegue contra los vientos que azotan desde el Atlántico.
Primero holandesa y luego inglesa, la isla fue comprada a los indios Manahata por un puñado de nueces. Bastión durante la Guerra de Independencia y la Guerra Civil, su destino estuvo asociado a la Marina, con fortines para los soldaditos que embarcaban rumbo al teatro de la muerte en Europa, en el 14 y también durante la lucha contra el fascismo.
Desde los sesenta perteneció a la Guardia Nacional, que mantenía acantonados más de 3.000 empleados. A mediados de los noventa fue abandonada. Nadie quería ya aquel islote con muros del XIX, flipado por los vendavales, que sirvió a Reagan para encender los reflectores durante los actos del cumpleaños de la Estatua, hermano pobre de la isla Ellis, a la que acudían los apátridas del mundo con su hatillo de utopías dispuestos a renacer en América.
El plan de Adriaan Geuze, arquitecto paisajista holandés del estudio West 8, reinventa el esqueleto del peñón con magníficos parques y colinas fabricadas con las piedras de los barracones. Es fascinante e hiperbólico, quizá el más audaz que se haya planteado en décadas. Sobresalen las afiladas gargantas, apuntadas hacia los lugares sagrados de Nueva York, el paseo junto al agua y el promontorio con perspectiva de 360º, desde el que asomarse a la violencia de los rascacielos del Downtown, la silueta de Brooklyn o la entrada del océano. Se trata de un plan imaginativo, solvente, hermoso y delicado, con esa pizca extra de monumentalidad fundido a fuego en el carácter de Nueva York.
Aunque en los últimos años se habían construido algunas instalaciones, y aunque sólo en 2009 la visitaron más de doscientas mil personas durante el verano, cuando permanece abierta, la isla apenas está habitada un puñado de artistas, que ejercen siempre el papel de pioneros que hubieran sustituido las caravanas, goletas de la llanura, por caballetes.
Diseño urbanístico futurista de Antonio Sant'Elia. Wikipedia.
Monumental muestra en la Fundación Proa, con obras que vienen del Museo de Trento, dueño del mayor patrimonio futurista del mundo. Pintura, música, danza, fotografía, moda y objetos de un movimiento revolucionario cuyo efecto aún no ha terminado.
Por Rodrigo Alonso
Para LA NACION – Buenos Aires, 2010
Por algún motivo difícil de precisar, la historia del arte nos ha legado una versión simplificada del futurismo, el movimiento artístico creado por Filippo Tommaso Marinetti en 1909. Los libros suelen datar su origen en los años previos a la Primera Guerra Mundial, e identificarlo con las producciones de poetas, pintores y escultores como el mismo Marinetti, Umberto Boccioni, Carlo Carrà o Giacomo Balla. Pero ésa es sólo una parte de la historia, como lo demuestra El universo futurista: 1909-1936 , la exposición curada por Gabriella Belli, directora del Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto (MART), que se presenta en la Fundación Proa.
El futurismo nació con un manifiesto, como la mayoría de las vanguardias artísticas de comienzos del siglo XX. Allí, Marinetti arremetía contra las academias y los museos que ensalzaban el glorioso pasado italiano y paralizaban a los jóvenes creadores. Con prosa combativa, abogaba por la destrucción de la tradición y la celebración de la vida moderna, las máquinas, la velocidad y el dinamismo urbano. En una frase, hoy famosa, resumía esta postura estética: «Declaramos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo… un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia«.
…un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.1
El Futurismo surgió en (Milán) Italia, impulsado por Filippo Tommaso Marinetti. Este movimiento buscaba romper con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales a la poesía, el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso y la bofetada irreverente. Tenía como postulados: la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.
Edificio Telefónica, en la Gran Vía. Hasta 1953 fue el edificio con más altura en Madrid. Foto: Wikipedia
Reportaje
El arquitecto del rascacielos de Telefónica amenazó con dimitir para preservar su aspecto. De Cárdenas se exilió tras la guerra. Sus hijas recuerdan la vida del edificio. El inmueble de la red de San Luis recibió 120 impactos que el creador documentó en un plan
MARÍA MARTÍN – Madrid
Bucear en la biografía de Ignacio de Cárdenas (Madrid, 1898-Segovia, 1979) es encontrarse en un mar de contradicciones. El arquitecto pasó gran parte de su vida nadando a contracorriente en defensa de sus ideas y, sobre todo, de su criterio artístico, muy avanzado para la época.
El padre de De Cárdenas, que pertenecía a la nobleza criolla, fue un periodista nacido en La Habana que emigró a Madrid en el siglo XIX. De su familia de 16 hermanos, surgieron, entre las mujeres, siete vocaciones religiosas. Y él «era el único de su familia que tiraba, ya no a la izquierda, sino al centro», recuerda su nieto Juan Manuel Matute de Cárdenas.
Su familia poco quiere hablar de los conflictos que provocaron en casa las ideas de su padre en un momento tan convulso como la Guerra Civil, pero los hubo y graves. «Es una herida ya cicatrizada y mi padre nunca habló con rencor», resuelven Inés y Elena de Cárdenas, las únicas hijas del arquitecto que quedan vivas.
Menos dolorosas, pero igual de conflictivas fueron las discordias entre De Cárdenas y sus jefes durante la construcción de su primera obra, «su hija la mayor», como él llamaba a la Telefónica.
La construcción del que, dicen, fue el primer rascacielos de Europa, de casi 90 metros de altura, fue un encargo de la International Telephone and Telegraph Company (ITT) para que su filial española instalase allí la primera central de telecomunicaciones del país. La estética del edificio, así como su ubicación, tenían un claro objetivo: halagar a posibles accionistas, una clase burguesa y conservadora.
El proyecto se encargó inicialmente en 1925 al afamado arquitecto Juan Moya, diseñador de la fachada de la Casa del Cura, que impuso que De Cárdenas, su joven alumno de 27 años, colaborase con él y compartiese honorarios. Según contó el mismo De Cárdenas en sus diferentes escritos, recogidos en el libro de Pedro Navascués sobre el edificio, Moya se lanzó a una decoración demasiado barroca de la fachada, encuadrando cada ventana con hojarasca retorcida, conchas y angelotes, lo que empezaba a espantar al joven arquitecto. «Como la Telefónica quería que hiciésemos algo muy español, nos inclinamos al Barroco de Madrid. Moya gozando con hacer otra vez algo muy barroco y yo aguantando mis aficiones a lo que entonces se llamaba estilo cubista, harto de tanto Renacimiento español».
POR MIGUEL OLIVER
FOTOS IGNACIO GIL
MADRID. El Edificio Telefónica «nació» en Nueva York. Su arquitecto, Ignacio de Cárdenas, lo concibió tras un estudio previo realizado en el estudio de Lewis S. Weeks en Manhattan. De ahí su inspiración americana. Situado en el número 28 de la Gran Vía, se construyó entre 1926 y 1929. Desde entonces no sólo fue el edificio más alto de Madrid -con sus 89,30 metros y sus 15 plantas de techos altos-, sino también el primer rascacielos de Europa.
Su hegemonía en la capital duró casi 25 años -hasta 1953-, cuando se inauguró el Edificio España, en Plaza de España, con 117 metros.
Ignacio de Cárdenas era responsable del departamento de edificaciones de la Compañía Telefónica Nacional de España. Para proyectar el nuevo edificio viajó a Estados Unidos, donde se reunió con su homónimo de la compañía telefónica norteamericana. De ahí deriva la inspiración yanqui del edificio. Sin embargo, fue matizada por Cárdenas en el proyecto definitivo.
Declarado por la Unesco en 1973 Patrimonio de la Humanidad, las ruinas de Persépolis se convirtieron en el símbolo de un vasto imperio. Hace tres décadas estuvieron a punto de desaparecer por la sinrazón del ser humano. El mismo destino estuvo a punto de sufrir 2.500 años antes. Pero la belleza de una de las grandes maravillas del mundo antiguo ha sobrevivido.
Texto | Fotos: Gerardo Olivares
Era una calurosa mañana de principios de agosto cuando abandonamos la ciudad iraní de Isfahán rumbo al sur. Atravesando los últimos barrios de la ciudad, el termómetro de nuestro camión marcaba 27ºC. Solo eran las ocho de la mañana y en unas cuantas horas el calor sería tan insoportable que incluso podríamos freír un huevo sobre la chapa del camión. Unos días antes, viajando de Teherán a Isfahán, el termómetro alcanzó los 56ºC.
Viajábamos a través de la Ruta 65 en dirección a las fabulosas ruinas de Persépolis, una de las grandes maravillas del mundo antiguo. Entre las páginas de mi guía Lonely Planet sobre Irán, guardaba una foto de mi padre hecha en el invierno de 1972. En ella aparecía él, elegantemente trajeado con chaqueta y corbata, posando entre antiguas columnas de lo que fue la capital de un vasto imperio construido hace 2500 años. «No dejes de visitar Persépolis y Palmira…» me dijo, con la emoción aun en sus ojos, antes de iniciar mi largo viaje por La Ruta de Samarcanda.
Persépolis (del griegoΠερσέπολις, Persépolis, literalmente «la ciudad persa»), en antiguo persa: Pars, en persa moderno: تخت جمشید,Tajt-e Yamshid «el trono de Yamshid», fue la capital del Imperio persa durante la época aqueménida. Se encuentra a unos 70 km de la ciudad de Shiraz, provincia de Fars, Irán, cerca del lugar en que el río Pulwar desemboca en el Kur (Kyrus) (29°56′4″N 52°53′25″E).
Su construcción, comenzada por Darío I, continuó a lo largo de más de dos siglos, hasta la conquista del Imperio persa por Alejandro Magno.
Universities are entrusted with the increasingly important responsibility of creating, sharing, and fostering use of knowledge on behalf of society, and to that end, are the recipients of tremendous investments of time, money, space, authority and freedom. Universities have embraced this role in diverse fashions, varying by tradition, period, and discipline, but we now ask them to go further. As we progress ever more deeply into a networked age, our knowledge institutions are faced with concomitant opportunities. They are challenged by society to become a driving force to create and disseminate knowledge – using innovative, effective, and dynamic approaches – derived from and for the networked world.
The website for the COMMUNIA 2010 Conference is now fully operative, including a draft programme, useful information and an announcement list subscription: http://www.universities-and-cyberspace.org
University and Cyberspace
Reshaping Knowledge Institutions for the Networked Age
28-30 June 2010, Torino, Italy
Co-organized by NEXA Center for Internet & Society at the Politecnico di Torino and Berkman Center for Internet & Society at Harvard University, the event is the third and final Conference of the COMMUNIA Project: http://communia-project.eu/
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