“Seguí combina el rigor artístico con la identidad popular –afirmó el ministro de Cultura, Hernán Lombardi–. Es fantástico que además de estar en museos y las galerías, renueve el espacio público de la Ciudad”.
En la obra que ahora cubre el Edificio del Plata, Seguí rescata con el humor que lo caracteriza figuras de manual escolar, como la del Cabildo. Y también personajes como Borges, el nadador Pedro Candioti, el jugador de RiverAdolfo Pedernera y el de Boca, Severino Varela, aún recordado por el gol que le metió a River de cabeza y con una boina blanca puesta en 1943. Pero además de usar imágenes, el artista refleja mitos y máximas en leyendas escritas a veces en cursiva, a veces en mayúscula, como si el lienzo fuera un cuaderno. “Sean solidarios”; “Alpargatas para todos”, “La Misa Criolla”, “Sargento Cabral” se lee en una gran sopa de letras.
Antonio Seguí creó “Los mitos de mi infancia” por encargo del Gobierno porteño, especialmente para el edificio donde es exhibida . “Traté de reflejar lo que veía en mi pizarra cuando tenía 8 años”, le contó a Lombardi mientras ambos supervisaban la impresión de la reproducción, el lunes pasado, un día antes de regresar a París, donde reside desde 1963.
La restauración de la Acrópolis de Atenas y de sus valiosos edificios es interminable: se sabe cuando empieza un programa, nunca cuando termina. El programa de restauración principal, que se inició en 1983 con la instalación de una grúa en el interior del Partenón, sigue desarrollándose metódicamente. Esta mañana el Presidente de la República griega, Carolos Papulias, ha visitado acompañado por Pavlos Yerulanos, el Ministro de Cultura, los Propileos y la parte norte del Partenón, que se encuentran ya restaurados y sin andamios.
En el caso de los Propileos, que forman la monumental entrada del santuario y fueron construidos en el (siglo) V a.C., se restauraron todas las columnas y el tejado de la galería oriental y de la sala, que habían empezado a deteriorarse desde el s. XVII. Su restauración comenzó en el s. XX dirigida por Nicolás Balanos, pero ahora se ha podido restaurar una zona aún mayor.
Limpia de andamios
Y la parte norte del templo del Partenón se puede ver ahora limpia de andamios y sin las grapas de hierro oxidadas que se habían colocado a principios del siglo pasado. Su destrucción se debió a la tremenda explosión ocurrida en 1687, cuando los turcos defendían la ciudad del ataque de sus enemigos los venecianos, y habían colocado su polvorín dentro de este templo. Las flechas incendiarias de la tropa, bajo el mando del Almirante Morosini, provocaron la explosión y el incendio que destruyó el templo. Ahora la mayor parte de las columnas dañadas se han restaurado, incluyéndose nuevos elementos de mármol provenientes siempre de la misma cantera original, en el Monte Pendéli a las afueras de la capital. Muchos fragmentos han vuelto a ser colocados en sus posiciones correctas y se han sustituido seis metopas esculpidas por fieles copias. Serán expuestas próximamente en el nuevo Museo de la Acrópolis.
El Pabellón de España para la Expo de Shanghái 2010 ha obtenido el Premio Internacional de Arquitectura del Royal Institute of British Architects (RIBA) 2010. La construcción fue diseñada por el estudio Miralles Tagliabue EMBT.
El aspecto de este pabellón combina novedades en tecnología con la utilización del mimbre. Su apariencia orgánica se ha logrado a través de 8. 524 paneles de mimbre de gran tamaño que cubren la fachada y que ocultan un esqueleto de 25. 000 metros de acero tubular, ha recibido el apodo del «pabellón cesto».
Según explica la responsable actual del estudio EMBT, Benedetta Tagliabue, «el material es una fibra natural, una artesanía manual de tradición común a Oriente y Occidente y que, por lo tanto, se convierte en la principal conexión entre España y China». En su propuesta, Tagliabue también intentó apartarse del concepto tradicional de edificio como contenedor y abrió camino a espacios a modo de grandes cestos de mimbre que permiten el flujo sencillo de los visitantes.
El Pabellón de España en Expo Shanghai 2010 diseñado por el estudio de arquitectura Miralles Tagliabue EMBT ha obtenido el permio internacional de arquitectura del Royal Institute of British Architects (RIBA) 2010.
Estos galardones premian la excelencia en el trabajo de sus miembros en todo el mundo y se otorgan a empresas de fuera del Reino Unido, a construcciones en el exterior de las islas y a empresas británicas que construyen fuera de la Unión Europea.
Luis Buñuel practicando boxeo en la Residencia, hacia 1921. ABC.es
Una exposición de la primera visita del arquitecto suizo a España abre los actos que celebran el centenario de la institución.
SUSANA GAVIÑA | MADRID
«La Residencia es una acrópolis sembrada de chopos, donde el señor y la señora Jiménez han creado un centro de estudiantes, escuela de solidaridad, de espíritu de iniciativa, de sólida virtud. Es como un monasterio –sereno y largo-. ¡Menuda suerte para los estudiantes!». Con estas palabras se refiere Charles Édouard Jeanneret-Gris (1887-1965), más conocido como Le Corbusier, a una de las paradas que realizó en su primera visita a España, en mayo de 1928, y que relató en un artículo publicado en un diario de París, «L’Intrasigeant», un mes después de haber desembarcado en nuestro país, invitado por la Sociedad de Cursos y conferencias, para ofrecer dos charlas en la Residencia de Estudiantes.
Una invitación que decidió aceptar tras cumplirse una condición: «Ver las corridas de toros. La que vi –recordaba después- fue, al parecer, excepcionalmente bella. Aquí radica –como tan admirablemente muchos otros ya han apuntado- uno de los fundamentos del carácter español, tal y como lo exigimos». Ahora, ochenta y dos años después de aquella visita, uno de los mayores arquitectos del siglo XX, impulsor de la modernidad, vuelve a la Residencia en forma de exposición.
Renace un cine de barrio. Ahora, que las salas tradicionales se rinden ante las tiendas de ropa y el público conduce kilómetros hasta los macrocines de los centros comerciales, surge la sala Berlanga, en pleno centro de Argüelles, un lugar promovido por la SGAE que promete convertirse en el centro de referencia del cine español, iberoamericano y europeo independiente.
Una sala, la antigua California, en la calle de Andrés Mellado, que después de haber sido sede de la Filmoteca o haber proyectado películas X y también en versión original, rinde homenaje al «maestro del cine español», Luis García Berlanga. El veterano director, en silla de ruedas y sin apenas poder articular palabra, recibió el cariño y los aplausos de las personalidades que asistieron a la reinauguración de la sala. Entre ellas, Andrés Vicente Gómez, el presidente de la SGAE, José Luis Borau o Manuel Gutiérrez Aragón, presidente del Instituto Buñuel e impulsor de la iniciativa.
La sala Berlanga, con 250 butacas, es la más puntera de la capital. Podrán verse películas en 3D, con un proyector de 35 milímetros y uno digital en 4K. El 11 de junio en la sala que aspira a ser el centro de reunión de grandes del cine español abrirá sus puertas al público con el estreno Yo, don Giovani, de Carlos Saura. Los vecinos aguardan con impaciencia.
El Instituto Buñuel de la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) reabrió este miércoles las puertas del antiguo cine California, rebautizado como Sala Berlanga, con la que rinde tributo a Luis García Berlanga. El realizador valenciano, de 88 años, asistió a la reapertura de este cine, que iniciará su andadura cinematográfica el 10 de junio con el estreno de ‘Io, Don Giovani’, de Carlos Saura.
El nuevo cine, preparado para proyectar filmes en 35mm, Digital 4K y 3D, cuenta con un aforo de 250 butacas (ocho de ellas adaptadas para minusválidos), frente a las 541 del antiguo cine, situado en la calle Andrés Mellado de Madrid.
En esta apertura oficial contó con la presencia del propio Berlanga, y se proyectó el documental de José Luis García Sánchez ‘Por la gracia de Luis‘, que gira entorno a la figura del director de cine.
El sitio oficial del Vaticano ofrece un tour virtual por el templo, realizado de forma conjunta con la Universidad Villanova; el proyecto implicó cinco noches de trabajo fotográfico en el recinto.
Estudiantes y profesores de la Universidad Villanova de Estados Unidos crearon el tour virtual con vistas en 360 grados de la Capilla Sixtina . El desarrollo se encuentra disponible en el sitio oficial del Vaticano , y fue un proyecto que demandó dos años de trabajo, gracias a una autorización especial que permitió registrar en formato digital las diversas obras del recinto.
El ‘encuentro recíproco’ entre arquitectura y sociedad centra la exposición
Efe | Roma
El ‘encuentro recíproco’ entre arquitectura y sociedad centrará la duodécima edición de la Bienal de Venecia [presentada este lunes] que se celebrará del 29 de agosto al 21 de noviembre, con la participación de 56 países.
Así lo explicó en Roma la directora de la Exposición Internacional de Arquitectura, la japonesa Kazuyo Sejima(Ibaraki, 1956), que junto a su socio Ryue Nishizawa ha sido galardonada este año con el Premio Pritzker 2010-la más alta distinción en el mundo de esta disciplina-, que recibirán el próximo 17 en Nueva York.
En el contexto de «rápida evolución» que caracteriza al siglo XXI, «imaginar la dirección en la que se mueve la sociedad y los sueños que podrán realizarse en el futuro» son, según Sejima, los objetivos que se plantea una muestra en la que también se pondrá de manifiesto el poder de la arquitectura de «abrir nuevos horizontes«.
Junto a las cuarenta y tres obras participantes, realizadas por estudios, arquitectos, ingenieros y artistas de todo el mundo, la Exposición reunirá las habituales participaciones por países, que se expondrán en los pabellones de los Jardines del Arsenal de Venecia y en el centro histórico de la ciudad, además de varias actividades paralelas.
Una selección que intentará «contribuir a un encuentro recíproco entre individuos y arquitectura y ayudar a las personas a relacionarse entre ellas», aseguró Sejima.
Entre las obras que se exhibirán en la Bienal, estructuras abiertas para ser descubiertas por el público como la del venezolano Christian Kerez o una piedra gigante que acoge a los visitantes en su interior para «invitar a la reflexión y a la meditación», de los chilenos Smiljan Radic y Marcela Correa.
También los proyectos del español Antón García-Abril, que mezclan «elementos industriales pero muy emotivos».
«Cada participante ha sido invitado a ofrecer una interpretación personal» del tema central de esta edición, ‘People meet in architecture ‘ (‘La gente se encuentra en la arquitectura‘), dijo Sejima, lo que permitirá, en su opinión, enriquecer la muestra «con una variedad de miradas más que responder a una visión unívoca».
Para ello, el Palacio de Exposiciones de la Bienal y los jardines del Arsenal formarán un único recorrido expositivo en cuyo interior el visitante podrá moverse libremente y en el que se recurrirá principalmente a la iluminación natural, avanzó la directora.
Un espacio que en la XII Bienal de Arquitectura se abrirá por primera vez a países como Albania, Bahrein, Irán, Malasia, Marruecos y Ruanda, y que contará con presencia hispanoamericana en los pabellones de Argentina, Brasil, Chile, España, México, Uruguay y Venezuela.
Además, en su afán por convertirse en foro de reflexión sobre la arquitectura, la próxima edición del certamen tendrá actividades paralelas como debates semanales y un proyecto de colaboración con varias universidades italianas y europeas.
Bajo el título de ‘I sabati dell’architettura’ (‘Los sábados de la arquitectura’), la exposición reunirá cada semana a arquitectos, críticos y personalidades del sector para recorrer en primera persona la historia de la Bienal.
La organización del certamen ha puesto en marcha también un proyecto de colaboración con varias universidades para fomentar trabajos académicos relacionados con el contenido de la muestra, que podrán ser convalidados por los estudiantes como créditos formativos.
El mas pasado publicamos esta novedad (en exclusiva) ahora nos adelantamos nuevamente a su salida oficial el día cinco. A continuación el ranking «Arquitectura» del prestigioso Wikio para Mayo de 2010.
Aspiramos a publicar mes a mes el ranking, con cierta anticipación a su salida oficial. Les invito a visitar los blogs que aquí se identifican, tienen material realmente muy interesante.
Como de costumbre, en las columnas laterales de la derecha de este blog, se encuentra los «widgets» Wikio que reflejan el ranking general, Cultura y Arquitectura: se actualizan automáticamente cada vez que se registra una novedad.
Con sus 206 metros de alto, llegó a ser el hotel más alto de Europa. :: EFE
REMODELACIÓN | Abrió esta semana
Daniel Utrilla (corresponsal) | Moscú
¿Es venta o castillo?, se preguntaría Don Quijote sin tenerlo del todo claro ante la espigada fachada del hotel Ucrania, una solución intermedia entre fortaleza transilvana y rascacielos de Gotham City.
El hotel Ucrania de Moscú, levantado entre 1949 y 1957 como uno de los siete rascacielos o ‘tartas de boda’ del estalinismo, acaba de reabrir sus puertas tras someterse a una delicada operación quirúrgica. La colosal y austera ‘posada’ soviética es ahora un imponente hotel de lujo que conserva restos de la estética bolcheviquecomo si fueran valiosas piezas de museo de un pasado faraónico.
Bajo la batuta del grupo hotelero Rezidor, el hotel de origen soviético ha sido ‘corroído’ por el lujo. Su remodelación ha durado tres años, costó 300 millones de dólares y ha sido supervisada con lupa por el departamento de Patrimonio Histórico y Cultural de Moscú, que en 2005 lo declaró monumento histórico y lo privatizó en una subasta pública. Aunque no perderá su nombre original, el hotel se presenta como un eslabón de la cadena Radisson Royal.
El edificio fue comprado por 275 millones de dólares pero la operación incluía una condición: que sus nuevos amos lo sometieran a una cuidadosa reforma que conservara su inconfundible fachada.
Su estampa escarpada y monumental, capaz de desatar los instintos alpinistas de Spiderman o King Kong, no ha cambiado desde que se inauguró en 1957. El mismo año en que la URSS lanzó al espacio el primer satélite artificial (Sputnik), la imponente aguja del hotel Ucrania (73 metros de largo) se elevó sobre la mole de 35 plantas que se despliega como la estela petrificada de un cohete en fase de ignición.
Obra del arquitecto Arkadi Mordvinov, el Ucrania sigue siendo el hotel más alto de Europa con sus 206 metros de altura. La estética soviética está presente en la ‘carcasa’ (con gigantescas molduras y bajorrelieves de espigas y estrellas de cinco puntas), en las esculturas broncíneas de obreros y campesinos, y en los 1.200 cuadros que cuelgan en las habitaciones, la mayoría óleos de paisajes de la primera mitad del siglo XX. También se ha restaurado el fresco circular (10 metros de diámetro) del techo del hall, una joya del realismo socialista que representa una bucólica composición campesina en la Ucrania soviética.
Sin embargo, nada queda del hotel en sí, de aquellas habitaciones pequeñas de muebles rancios y alfombras rojas que caracterizaban al Ucrania. Hoy la habitación presidencial vale 500.000 rublos (unos 13.000 euros), mientras que la más barata no baja de 20.000 (510 euros).
«En la época soviética la comodidad era considerada algo burgués», aclara la guía, una joven rubia cuyo porte espigado no cuadra con el canon musculoso de las esculturas de bronce que representan a fornidas madres y campesinas, hoy apostadas junto a las tiendas de marcas de lujo que se insinúan por todo el hall.
Durante la era comunista, los visitantes que accedían al hall monumental del Ucrania creían haber penetrado en el Kremlin o en la ópera. Sin embargo, la ‘grandeza’ del vestíbulo (que se conserva casi como antaño) era la antesala a un mundo pequeño: una vez instalado en las habitaciones el ciudadano soviético se sentía como en casa, con la cama y el mobiliario espartano comprimidos en pequeños y austeros habitáculos.
La reconstrucción del Ucrania ha seguido una filosofía contraria a la de las ‘komunalkas’ (las viviendas comunales que el poder soviético obtenía troceando los espaciosos palacios aristocráticos para dar cabida a varias familias). Ahora se han tirado tabiques para fusionar los modestos habitáculos, dando lugar a números de amplitud aristocrática.
Sin modificar su superficie total (88.574 metros cuadrados) la remodelación ha reducido el número de habitaciones de más de mil a 505, cada una de ellas dotada con óleos exclusivos.
El legendario hotel Ucrania, uno de los siete rascacielos estalinistas de la capital rusa, acaba de abrir sus puertas después de tres años de cuidadosa restauración para ofrecer a sus clientes un verdadero festín de realismo socialista. El más rebuscado lujo capitalista se da cita con el clásico arte socialista soviético en esta majestuosa torre del llamado estilo «imperio estalinista», de 35 plantas y 206 metros de altura con la aguja, que fue en su día el hotel más alto de Europa.
El emblemático edificio del arquitecto Arkadi Mordvínov, construido a mediados de la década de 1960 del siglo pasado, fue declarado por el Ayuntamiento en 2005 monumento histórico y privatizado en una subasta pública cuyas condiciones incluían una respetuosa reforma. Los propietarios desembolsaron 275 millones de dólares en la compra del hotel y otros 300 millones en su reforma, que se realizó durante tres años bajo supervisión del departamento de Patrimonio Histórico y Cultural de Moscú.
«Durante esos tres años se realizó una restauración detallada de las fachadas y de los elementos más valiosos del decorado interno y de los interiores que son considerados patrimonio cultural e histórico de Moscú», explica la portavoz del departamento de Reconstrucción Monumental de la capital, Nadezhda Spiridónova.
El Hotel Ucrania, uno de los más bellos ejemplos del clasicismo arquitectónico soviético, reabrió ayer sus puertas después de un proceso de restauración que se ha llevado a cabo bajo supervisión del departamento de Patrimonio Histórico y Cultural de Moscú a lo largo de los tres últimos años, y cuyo presupuesto ha superado los 300 millones de euros. El más rebuscado lujo capitalista se da cita con el clásico arte socialista en esta majestuosa torre de 35 plantas y 206 metros de altura, que fue en su día el hotel más alto de Europa, levantado al estilo de los grandes edificios construidos durante los años 40 y 50 y que ha dado en llamarse ‘gótico estalinista’.
La reforma del Hotel Ucrania, que ahora pasa a formar parte de la cadena hotelera Radisson Royal, incluyó la renovación exterior del edificio, ornamentado con elementos de simbología soviética como estrellas y gavillas de trigo, y también la de los interiores, cuyas paredes están revestidas ahora con gobelinos y mármoles. Se han restauradas las casi 1.200 obras de arte, entre cuadros, estatuas y bajorrelieves, que adornaron sus dependencias, y que son considerados patrimonio cultural e histórico de Moscú. De hecho, la imaginería soviética sigue presidiendo la mayoría de las estancias. Esa era una de las condiciones necesarias para la reforma de este edificio, declarado monumento histórico en 2005: el respeto total a los elementos ya existentes.
EL DATO
300 millones de euros han hecho falta para la restauración del edificio, un proceso que ha sido supervisado por el departamento de Patrimonio Histórico y Cultural de Moscú.
PANORAMA DESDE EL CENTRO. La instalación de Jorge Tirner, "Fiat Europa", y la de Andrea Cavagnaro en paño lenci, "Lo primero que he de hacer... es crecer hasta recobrar mi propia estatura".
Con un circuito inéditamente colmado de exhibiciones de y sobre las vanguardias históricas, Paraconstrucción, primera versión del proyecto site³, busca (y alcanza) intervenir el centro de la ciudad (Cerrito y Viamonte) y abrir así el juego a los numerosos artistas que, como si fuesen tan sólo usuarios ingeniosos, completan la acción desde la Web.
Por: Franco Torchia
De tanto insistir con la resemantización del tándem público/privado, las ciencias sociales lograron vaciar el vacío propio de ambas nociones. Así, hoy, decir una o invocar la otra es semejante a designar nada o evocar todo. La privacidad es un souvenir del pasado. El espacio público es un lugar común. Por eso ahora, dicen, habría (y habría que decir) intimidad. El mecanismo denominativo tiene sus razones: de los 80 a esta parte, pasó que surgió Internet. Y de fines de los 90 a hoy, pasó que surgieron las redes sociales. El fenómeno crece, los marcos teóricos se agotan y no hay bibliografía que alcance para abarcar la compulsión propia de semejante promiscuidad narrativa. Así estamos.
Con tres muestras totales como aplastante telón de fondo (la inesperada Caminos de la vanguardia cubana en el Malba; la necesaria El periódico Martín Fierroen las artes y en las letras en el Museo Nacional de Bellas Artes, y sobre todo, la imprescindible El Universo Futurista. 1909 – 1936en Proa) Paraconstrucción despliega, con silenciosa identidad, cuatro propuestas que, a 100 años del gesto vanguardista, operan como puntapié de aquello que desde la Web (es decir, desde la intimidadsiglo XXI) pueden continuar, con rechazo, indiferencia o soberbia, los usuarios. Incapaz de superar sus límites etimológicos (el prefijo para advierte sobre la aleatoriedad y la caducidad de lo expuesto), el primer planteo del proyecto concebido por la curadora Jimena Ferreiro Pella cuenta con la colaboración de Patricia Hakim y sorprende con instalaciones de Jorge Tirner, Diego Figueroa, Andrea Cavagnaro y Luciana Lamothe. Promovido por el programa Itaú Cultural, site³promete extender los alcances propios de los emprendimientos patrocinados por grandes empresas.
La ciudad es una de las raíces de la isla esmeralda.
Cork tiene fama de ser el paraíso culinario de Irlanda.
Al besar la piedra de Blarney se te concede el don de la elocuencia.
V.C.
Si eres de los que planeas enseguida el primer viaje del año, ya puedes ir señalando en el mapa la ciudad de Cork, en Irlanda.
Lonely Planet acaba de nombrar a esa ciudad irlandesa como una de las diez mejores del mundo para visitar en el próximo año. Razones no le faltan: acogedora, divertida, interesante, amigable y repleta de historia y de leyenda. Así que Cork es un destino perfecto para deambular por ella y conocer todos sus rincones.
Hoy ya no somos los que éramos. Consecuentemente, la arquitectura tampoco debería ser lo que fue.
Rafael Iglesia. Arquitecto
Se podría decir que la recta, como el camino más corto entre dos puntos, «funciona» como metáfora de la Modernidad, ya que en esta etapa de la Historia, el desafío mayor era ahorrar energía. La arquitectura no escapó a este mandato y respondió organizando racionalmente la ubicación de las puertas y las ventanas, los muros y las personas, optimizando las circulaciones entre ellas, a fin de desarrollar «funciones» pre-vistas. Pero la Modernidad es una clasificación del tiempo y del espacio que estamos abandonando. Hoy Internet es el signo más claro de lo mucho que han cambiado estas dimensiones. También cambian las metáforas con las que entendemos nuestro mundo, la recta pierde significado, ya que estamos entrando en laberintos. Y en ellos, dos puntos vecinos pueden estar muy cerca o muy lejos. Internet es un laberinto, no ahorra distancias como lo hace la recta, las ignora.
En consonancia con esta metáfora, deberíamos trabajar con conceptos que nos permitan interpretar nuestra época, tal como lo hicieron los Maestros en su momento, pero sin olvidar que nuestros paradigmas son muy distintos.
Es decir, la forma de agruparnos, de enclaustrarnos, de relacionarnos, responde según las épocas, a las distintas estructuras, económicas, políticas y sociales, esta última consecuencia de la relación que mantienen las dos primeras. La arquitectura es solo su consecuencia espacial. Y hoy ya no somos los que éramos. Consecuentemente, nuestra «disciplina» tampoco debería ser lo que fue. Nuestro tiempo demanda lugares que no se definan por la organización de las puertas y ventanas y espacios que rompan con la serie de parámetros históricamente determinados. Como se la transmite en los claustros universitarios, donde no buscan, solo reconocen. Para techar otras ecologías culturales estimulando la aparición de otras maneras de relacionarse, y así reencontrarnos con ese vínculo secreto que une las cosas y la carne, los objetos y los hombres. La aparición de «nuevos objetos» será solo su consecuencia.
Jorge Luis Borges nos da una imagen para pensar en el porvenir, a través de esta descripción en El Aleph: «Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es». Y más adelante, como si presumiera el espacio total, sin medidas ni escalas que impone Internet, dice: «El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño».
Debe estar conectado para enviar un comentario.