(Del lat. architectus, y este del gr. ἀρχιτέκτων). 1. m. y f. Persona que profesa o ejerce la arquitectura. MORF. U. t. la forma en m. para designar el f. Laura es arquitecto. DRAE.
Más de 4.500 fotos y dibujos en color ilustran este manual de 800 páginas
Amaya García | Madrid
Casas particulares, embajadas, centros comerciales, aeropuertos, museos, cafés… La editorial Phaidon vuelve con un proyecto a lo grande, el volumen ‘Atlas de arquitectura mundial del siglo XXI‘, un apasionante recorrido por más de mil edificios reflejo de la ebullición creativa que ha acompañado este siglo.
El libro, que espera continuar con el éxito cosechado por el ‘Atlas Contemporáneo de la Arquitectura Moderna‘ (2004), recoge 1037 edificios de 89 países firmados por 653 arquitectos. Una completa radiografía que pone sobre la mesa cada tipología de edificio que existe en el mundo.
Los cuatro mapamundis de gran escala que recoge el volumen, todos basados en datos de la London School of Economics, ayudan a contextualizar la información y acercarse a aspectos tan interesantes como el crecimiento del gasto en construcción y la renta per cápita de cada país.
Manual imprescindible para arquitectos, estudiantes de la materia y diseñadores, este atlas también ha querido conquistar a un amplio abanico de lectores presentando la información de una manera útil y sencilla. Sus extensos índices son excelentes aliados en esta tarea.
Más de 4.500 fotos y dibujos en color ilustran la obra, que muestra edificios de Oceanía, Asia, Europa, Norteamérica y Suramérica. Los que quieran ir un paso más allá de las páginas del libro también pueden (ver su descripción en línea aquí).
Sobre el proyecto para construir el denominado Museo de la Tolerancia de Jerusalén, una iniciativa que no hace sino desatar furias por diversos motivos, se amontonan los escollos. El último, pero de gran relevancia, la espantada del arquitecto Frank Gehry, cuya empresa advirtió al Centro Simon Wiesenthal, patrocinador del museo, de que no podrá utilizar su diseño de titanio, cristal y piedra. El motivo de la retirada: la petición de la fundación para que el arquitecto redujera la magnitud de la obra y su coste financiero, que en plena crisis económica rondaba los 175 millones de euros. «Ya no estamos implicados en el proyecto», ha afirmado Craig Webb, uno de los socios de la firma Gehry Partners. Y, en efecto, en la página web del Centro Simon Wiesenthal, el apartado dedicado al Museo de la Tolerancia está en construcción. Cualquier referencia al proyecto inicial ha desaparecido. Mientras, los responsables de las instituciones, de la fundación y de la empresa del laureado arquitecto guardan silencio
Casa Eames, California. Foto: es.WikiArquitectura.com
De bajísimo costo, el hogar de Charles y Ray Eames acaba de cumplir 60 años y conserva intacto su encanto. ¿La explicación? Es la más pura expresión de la sensibilidad de sus diseñadores, pioneros del reciclado.
Alice Rawsthorne. Crítica de diseño
Ocho obreros trabajaron exactamente una jornada y media para armar la estructura, de 11 toneladas de acero. Las paredes se hicieron con paneles prefabricados, y las ventanas elegidas fueron las que por lo general se colocaban en las fábricas. La escalera fue encargada a través de un catálogo de materiales de construcción para barcos. ¿Y cuál fue el costo? El costo fue: U$S 10 por metro cuadrado.
Corría el año 1949, y la factura no incluyó el trabajo de los dueños – que eran quienes habían diseñado la casa – ni el de sus empleados. Aun así, 10 dólares por metro cuadrado era muy barato, sobre todo en comparación con los U$S 110,50 que por entonces costaba construir un metro cuadrado de una casa estadounidense típica. Y parece todavía más barato si se tiene en cuenta que la casa fue ocupada por sus dueños y diseñadores, Charles y Ray Eames, durante casi cuarenta años. Los Eames llegaron a ser los diseñadores industriales más famosos de Estados Unidos, y su nuevo hogar habría de ser una de las residencias más influyentes –y más queridas– del siglo XX.
La Casa Eames, situada en Pacific Palisades, California, cumplió 60 años en junio y lo celebró con un picnic en los jardines. La creatividad con que fue armada la estructura prefabricada deslumbró a los arquitectos y diseñadores de la época, y aún hoy resulta deslumbrante. Además, los Eames crearon un lugar excepcionalmente hermoso para vivir y trabajar. Preservada por la Eames Foundation como un Hito Histórico Nacional, la Casa Eames es muy seductora. No conozco a nadie que haya estado allí y no se haya enamorado de ella.
Las Casas del Año (Argentina, Diario Clarín – Suplemento Arquitectura)
Cuáles son las principales tendencias que influyen en los proyectos locales. Análisis de las 15 casas que componen el nuevo coleccionable de Diario de Arquitectura. Cómo manejar los costos y la tecnología.
Cubos, cajas, cajones, cajoncitos, prismas de todas las proporciones parecen envolver lo que hoy se llama «casa». En este fin de década, lo último de la producción arquitectónica argentina muestra que, cuando de viviendas unifamiliares se trata, el lenguaje moderno parece ser dominante y la expresión prismática, hegemónica. Esta característica habla del momento cultural que está atravesando la profesión en el que el lenguaje ha adquirido un papel preponderante. Eso se nota en las casas, ya que, desde que la arquitectura obtuvo la denominación de moderna, la vivienda unifamiliar es el tema predilecto de los arquitectos. No por casualidad fue esta la tipología que sirvió de vehículo para los primeros manifiestos del Movimiento Moderno. Basta con ver los proyectos de Le Corbusier, Adolf Loos o del holandés Guerrit Rietveld, obras que revolucionaron la estética y el concepto de las casas para expandirse a toda la profesión.
Así, objeto de deseo para la clase media y oportunidad expresiva para los arquitectos, las casas siguen dando indicios del camino que transita la arquitectura en cada lugar y en cada tiempo.
Para abordar este tema, Diario de Arquitectura seleccionó 15 proyectos construidos por sus lectores. Este conjunto forma la actual edición de Casas del Año, un coleccionable que busca analizar el panorama profesional a través de los temas de diseño más habituales, sus costos de construcción y tecnologías disponibles.
Tal vez, Adolf Loos pueda ser considerado como el primer arquitecto moderno. Fue pregonero de un cambio revolucionario que sigue golpeando nuestras puertas. En pleno Academicismo, este austríaco veía como decadentes a las vanguardias de su tiempo. Criticaba el exagerado mimo artístico con el que sus colegas secesionistas adornaban edificios. «Dónde quedará el trabajo de Olbrich dentro de 10 años», se preguntaba. Y así fue; superado por la historia, el magnífico trabajo de Olbrich se convirtió en una pieza de museo que solo nos recuerda una época que pasó definitivamente. El ADN de Loos está presente en cada proyecto que encarna con valentía su carácter contemporáneo.
Loos asoció el ornamento con el delito, afirmó que la arquitectura no tenía nada de arte y que la ausencia de adornos era signo de fortaleza espiritual.
Venecia, en Italia, se está hundiendo. Para salvarla, Rachel Amstrongdice que necesitamos superar la arquitectura hecha de materiales inertes y hacer arquitectura que crezca por sí misma. Ella propone un material «no del todo vivo» que se hace sus propias reparaciones y, además, captura el carbono.
Mi blog alcanzó 50 seguidores (followers) vía Twitter – gracias a todos, intentaré reseñarlos en los próximos #followfriday de #arquitectura
Actualización: 13 de enero de 2009
@arquitectonico celebrando que ya contamos en el Blog con más de 50 seguidores vía Twitter tenemos invitaciones a Google Wave para quienes las soliciten
William McDonough´s book, written with his colleague, the German chemist Michael Braungart, is a manifesto calling for the transformation of human industry through ecologically intelligent design. Through historical sketches on the roots of the industrial revolution; commentary on science, nature and society; descriptions of key design principles; and compelling examples of innovative products and business strategies already reshaping the marketplace, McDonough and Braungart make the case that an industrial system that «takes, makes and wastes» can become a creator of goods and services that generate ecological, social and economic value.
In Cradle to Cradle, McDonough and Braungart argue that the conflict between industry and the environment is not an indictment of commerce but an outgrowth of purely opportunistic design. The design of products and manufacturing systems growing out of the Industrial Revolution reflected the spirit of the day-and yielded a host of unintended yet tragic consequences.
Arquitecto y fundador de William McDonough+Partners, Architecture and Community Design. Desde 1994 hasta 1999 fue decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Virginia. En 1999, la revista Time le concedió el título de «Héroe del Planeta», porque «su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de manera demostrable y práctica». En 1996 recibió el Premio Presidencial de Desarrollo Sostenible, máximo galardón en los Estados Unidos en materia de medio ambiente. También ha sido galardonado por el Presidente Bush, tiene el premio Geen Award de la Universidad de Columbia y pertenece al Consejo Asesor de la Fundación medioambiental del Príncipe Carlos de Inglaterra.
Junto al químico Michael Braungart ha escrito el libro De la cuna a la cuna y, en 1995, crearon la compañía McDonough Braungart Design Chemistry para el desarrollo de productos y sistemas, con el objetivo de ayudar a las empresas en la implantación de un protocolo de diseño sostenible, único en el mundo.
Construcción: Armas contra el ladrillo [William McDonough].
La arquitectura de bajo costo imagina espacios que refutan la solución tradicional del apartamento. Las propuestas de los estudios sensibles a problemáticas como el difícil acceso a la vivienda y a la sobreexplotación del medio ambiente están introduciendo cambios en el esquema productivo industrial.
Michael Braungart es un Químico y fundador de la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA) en Alemania. Anteriormente había sido director de la sección de química de Greenpeace. Desde 1984 ha estado ofreciendo conferencias en empresas, instituciones y universidades, sobre nuevos conceptos críticos para la química ecológica y la gestión de los flujos de materiales. Ha recibido multitud de distinciones y premios, y ha sido profesor invitado por diversas organizaciones, como la Heinz Endowment o la W. Alton Jones Foundation, entre otras.
Superar la ecoeficiencia para allanar el camino a la ecoefectividad
De la cuna a la cuna
Título original: Cradle to cradle
Autor: Michael Braungart y William McDonough
Editorial: McGraw-Hill
Año de publicación: Madrid, 2005
Hace poco visitamos la pequeña ciudad holandesa de Venlo porque nos habían contado que sus empresas e industrias se habían vuelto locos por el cradle to cradle (de la cuna a la cuna, en español) y se habían sumado incondicionalmente a la Próxima Revolución Industrial. ¿De qué va eso del cradle to cradle, un concepto que apenas se conoce (aún) en España, pero que ya ha causado un gran revuelo en Estados Unidos y Europa en general?
El manifiesto del arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart en su libro Cradle to cradle es un llamamiento a la transformación de la industria humana mediante el diseño ecológicamente inteligente. En su opinión, la industria y el medio ambiente no son contrarios ni enemigos, sino que, combinándose, pueden ofrecer oportunidades al comercio para mejorar la gestión del consumo en beneficio de las empresas, pero también de las personas y del planeta.
La “sostenibilidad” está hoy de moda en el mundo del diseño. El mercado “verde” está experimentando un rápido auge y el diseño ecológico (“ecodiseño”) ayuda a las empresas a destacarse de la competencia. Hoy existe una nueva generación de ingenieros y arquitectos sensibilizados por los problemas medioambientales que enfocan su trabajo pensando en el ciclo total de vida del producto, es decir, desde el proceso de fabricación, hasta el final de la vida de un producto. Su finalidad es que se construyan fábricas no contaminantes en las que se elaboren productos seguros para el medio ambiente y 100% reciclables, concibiendo con ese fin nuevos métodos industriales y analizando todas las materias primas que se utilizan para la fabricación. Varios productos fabricados conforme a esos principios van hoy acompañados de una nueva marca de certificación, a saber, Cradle to Cradle ™ (C2C), con la que se quiere denotar esa preocupación por lo que pasa con un producto desde que es creado y hasta el final de su vida.
La marca de certificación C2C es obra de una de las figuras prominentes del movimiento, el arquitecto y diseñador industrial William McDonough, que escribió en 2002 el libro “Cradle to Cradle” en colaboración su socio, el químico alemán Michael Braungart. El enfoque de McDonough difiere del de los ecologistas tradicionales en la medida en que, en lugar de aspirar a que se reduzca el consumo, su finalidad es promover una nueva revolución industrial: la reinvención de procesos industriales que aporten soluciones saludables y crear una industria en la que “todo pueda reutilizarse, ya sea que el producto vuelva a la tierra en tanto que ‘nutriente biológico’ no tóxico o vuelva a la industria en tanto que “nutriente técnico” que pueda ser reciclado una y otra vez”.
Rem Koolhas (Rotterdam, 1944), fue periodista antes de ser arquitecto y fundar el estudio OMA, donde divide su tiempo entre escribir ensayos y proyectar edificios Foto:Pritzker Prize
Nacido en Rotterdam en 1944, fue periodista antes de ser arquitecto y fundar el estudio OMA, donde divide su tiempo entre escribir ensayos y proyectar obras de pequeña, mediana y gran escala
Por Alejandro Rapetti
Para LA NACION
Remmet Koolhaas nació el 17 de noviembre de 1944 en Rotterdam, Holanda, y en su adolescencia vivió en Indonesia. En sus inicios se dedicó al periodismo, trabajó en el rotativo de La Haya para luego dedicarse a estudiar Arquitectura en la Architectual of Association de Londres. De regreso a los Países Bajos, en 1975 junto a tres socios abrió su estudio al que bautizó Office for Metropolitan Architecture (OMA), hoy convertido en una destacada firma internacional con oficinas en Europa (OMA Rotterdam), América del Norte (OMA Nueva York) y Asia (OMA Pekín).
Koolhaas es también un destacado teórico de la arquitectura que ha publicado numerosas obras. Entre las más destacadas se encuentran S, M, L, XL, Mutaciones, Content y Delirious New York: A Retroactive Manifesto for Manhattan. A Koolhaas le interesan, sobre todo, los proyectos a gran escala y siempre ha defendido la libertad de modelos y una arquitectura de lo esencial que manifiesta su interés por el futuro, en estrecha comunicación con su ritmo vertiginoso y sus configuraciones en cambio permanente. No es casual que sus escritos ganaran importante repercusión aun antes de ser volcados a la construcción, y muchos de sus más celebrados diseños jamás salieron del tablero de su estudio. Distinguido por sus proyectos edilicios de clara consistencia física, en los que la masa adquiere un carácter predominante, en 2000 recibió el Premio Prizker, máximo galardón internacional de arquitectura. En el momento de otorgarle el premio, el jurado lo describió como un visionario y un filósofo.
Desde entonces, Koolhaas es profesor invitado en la Universidad de Harvard y se ha convertido en uno de los arquitectos más influyentes y destacados del ámbito internacional.
Exterior e interior del Dansk Radio Byen, en Copenhague, ideado por Jean Nouvel.-
REPORTAJE: Diseño
Los auditorios del siglo XXI reclaman a los arquitectos imaginación para hacerlos adaptables a múltiples usos
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA – Madrid
Los auditorios ya no son -ni serán- lo que eran. Este siglo XXI premia la versatilidad. Y la tendencia es que este tipo de edificios dedicados a la celebración de actos están dejando de ser únicamente lugares cerrados para escuchar música. Ahora se trata de sacarles más partido y de acondicionarlos para otros usos, como bailes o comidas. «Ya nadie construye una ópera tipo París, eso se acabó, ahora todo el mundo busca la versatilidad», afirma Juli Capella (Barcelona, 1960), que ha publicado el libro Seating together Arquitecturade auditorios en el siglo XXI. La edición es de Figueras, una de las empresas de asientos punteras en el mundo. Sirvan dos ejemplos: en la Casa Blanca colocó los asientos de la sala de prensa y también los de la sala de la cúpula de Barceló en la ONU.
En Seating together, el arquitecto Capella realiza un breve repaso por la historia de los espacios celebrativos. Desde las pirámides hasta los teatros griegos, que introducen la gran novedad: las gradas ocupan la hondanada y el escenario la parte más baja, de forma que el espectador asiste sentado a la función. O cómo se sofistican en el siglo XVIII y la huella que dejará en estos templos del entretenimiento el art déco o la Bauhaus en el XX. De los 29 auditorios que repasa el libro, realizados durante los nueve años de este siglo,
Incrustada en el macizo central de Francia, la ciudad de Millau se ha convertido en el epicentro de un interesante plan de huida: una región lejos de todo -incluso de la cobertura telefónica en algunas de sus gorges-, pero igualmente cercana a la frontera pirenaica y repleta de posibilidades.
Reservas naturales, actividades al aire libre, rutas históricas en ciudades templarias, una exquisita degustación de auténtico queso Roquefort y una de las grandes obras de un arquitecto con estrella, Norman Foster: el puente más alto del mundo.
REPORTAJE: Realidades y utopías de la arquitectura
La nueva torre Khalifa en Dubai(Burj Dubai), de 818 metros, ha resucitado el interés por los rascacielos
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Hay consenso entre ingenieros y arquitectos: la altura de un rascacielos podría ser ilimitada. «Si el Everest mide 8.850 metros, el hombre pude reproducirlo», explica Miguel Ruano, arquitecto jefe del hotel Arts, de 154 metros, en Barcelona. «Otra cosa es el coste». «Y otra que tenga sentido», apunta Carlos Rubio, autor junto a Enrique Álvarez Sala, de la torre Sacyr de 236 metros, al final de la Castellana madrileña. Ambos coinciden en que la fibra de carbono o el hormigón armado de alta resistencia ofrecen mayor dureza que los materiales naturales y permiten levantar estructuras hasta alturas sin límites. Eso hace que el problema actual no sea tanto el tamaño de los rascacielos como su rentabilidad. «Hay un umbral para lo absurdo. Por encima de 300 metros la planta queda tan repleta de ascensores y su uso tan reducido que resulta más rentable levantar dos torres de 300 metros que una de 600», explica Rubio.
¿Hasta dónde subir? Arquitectónicamente, lo más sorprendente del 11-S no fue que las Torres Gemelas se cayeran sino que tardaran tanto en hacerlo. «Ningún edificio está preparado para aguantar el peso adicional de un avión con pasajeros más el impacto de ese avión. El World Trade Center lo hizo». Ruano ilustra así la resistencia de las estructuras actuales: la mayoría redundantes, sobre calculadas. Si el récord de la torre Khalifa -la más alta del mundo: de 818 metros y 160 plantas- tarda en batirse no será por cuestiones técnicas. Es más, experto en Dubai, Ruano cree que no pasarán cinco años antes de que aparezca allí mismo una nueva torre. «De 1.200 ó 1.400 metros». Ante la incredulidad de las cifras el arquitecto explica que hace 10 años el incrédulo era él, cuando le hablaban de una isla con forma de palmera en cinco kilómetros ganados al mar. Hoy hay tres islas con esa forma. Una de 15 kilómetros. «Hay un antes y un después de Dubai. Lo que en otros países supondría 50 años de consultas y permisos previos, allí sucede de inmediato», explica.
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