Joan Sabaté creó y dirige SaAS, Sabaté associats Arquitectura i Sostenibilitat, un estudio dedicado al desarrollo de proyectos con especial énfasis en los aspectos de innovación tecnológica y sostenibilidad. Sabaté afirma que la arquitectura de nuestro país sufre un estancamiento económico y, sobre todo, conceptual. Sin embargo ve en la crisis una oportunidad para superar el clima de inquietud y de falta de ambición que, según él, dominan ahora mismo la profesión.
-Su trabajo en SaAS va más allá de la arquitectura. ¿Qué ámbitos cubren?
Siempre nos hemos dedicado a la arquitectura pero, además, hacemos investigación y asesoramiento. Son tres patas que van ligadas. Hace 4 años abrimos un área de investigación y estamos trabajando en proyectos europeos y aquí se encuentra LIMA (Low Impact Mediterranean Architecture), que recientemente ha obtenido el premio Acció 21, del Ayuntamiento de Barcelona. Se trata de dos pequeños edificios uno de 45 m2 y uno de 25 m2, con una central de producción de energía, captación solar y una bomba de calor. Estos edificios están totalmente monitorizados, con 120 puntos de control de todos los parámetros. Podemos saber cuánto gastó el edificio, por qué, cómo, en qué punto exacto, y que hay que tocar para modificar el gasto de agua y energía. LIMA analiza todos los impactos de la materia, desde la construcción hasta la deconstrucción, pasando por el uso. Además incorpora el efecto del edificio sobre el usuario, lo que se conoce como biohabitabilidad. La gente se preocupa por cómo afecta a un edificio al medio ambiente pero no tanto por cómo afecta el edificio a los que vivimos o trabajamos.
¿Cómo nos afecta?
Un espacio habitable es simplemente aquel donde puedes hacer actividad y un espacio biohabitable es el que es favorable para tu organismo y se percibe como confort. Por ejemplo, la sensación térmica depende de la temperatura de las superficies, los flujos de aire, de la temperatura del aire y de la humedad. Estos parámetros desde el punto de vista de la energía no son relevantes, pero si hablamos de confort sí lo son. Lo mismo ocurre con la luz. No hay que considerar sólo el número de lux, hay que ver también cómo se reparten, si hay deslumbramiento exterior, si la luz es de calidad. Elementos que no se perciben, como los campos electromagnéticos, las radiaciones gamma y los compuestos orgánicos volátiles, también están relacionados con el confort. La sensación de bienestar o malestar depende de estos factores.
'Villa Metamorphosis' en Nueva York (EEUU) | Foto: Estudio de Ben Ryuki Miyagi - ElMundo.es
ARQUITECTURA | La mejor, en Woodstock – Nueva York
La revista británica Wallpaper premia las mejores viviendas privadas del año
Ana Isabel Jerónimo | Madrid
Una casa con cuatro puntas laterales y tres cúpulas en Woodstock, otra insertada en el interior de la colina en los alpes suizos, un jardín de hormigón en Río de Janeiro, una impoluta casa de pueblo sueca y una mansión con un patio central ovalado son. Las cinco mejores residencias privadas del mundo de 2010 ya tienen nombre.
Un quinteto de vanguardia en Arquitectura residencial. Al menos, así lo estima la revista británica Wallpaper*, que las ha seleccionado como las mejores dentro la séptima edición de los premios Wallpaper* 2011, con los que significa las mejores aportaciones arquitectónicas al mundo del diseño.
Las ‘elegidas’:
# 1. ‘Villa Metamorphosis’: Escultura en el paisaje
Villa Metamorphosis, by architect Ben Ryuki Miyagi - Wallpaper
Ubicada cerca de Woodstock, en Nueva York (EEUU), ‘Villa Metamorfosis‘ destaca por estar diseñada como un objeto más del paisaje. Su creador, el arquitecto Ben Ryuki Miyagi, ha transformado una casa con tejado plano en un nuevo inmueble mediante elementos atípicos como son las tres cúpulas que recogen la luz natural, además de una serie de láminas de policarbonato de punta que transforma todo el edificio en una obra de arte abstracto. Gran parte de los muebles y de las intervenciones escultóricas en los terrenos están coloreados por un simbolismo del arquitecto denominado ‘paisaje de la mitología geométrica‘.
# 2. ‘Villa Val’: Un refugio en la montaña
Villa Vals Worldwide, CMA / Christian Müller Architects, Rotterdam - Zürich
Situado en una colina del municipio de Vals -al suroeste de Suiza-, esta vivienda tan inusual ha sido concebida como el escondite ideal para alojarse en la montaña dada la gran luminosidad natural que consigue captar.
El inmueble tiene cuatro dormitorios, una cocina de última generación, un jacuzzi en el patio y una amplia sala de estar con vistas impresionantes.
Sus arquitectos, Bjarne Mastenbroek y Christian Müller, también diseñaron la instalación de una turbina con el fin de que en la casa se emplee energía neutra.
# 3. ‘Grécia House’: Un paraíso verde en tranquilidad
A pesar de que esta vivienda se encuentre localizada en una de las zonas más concurridas de São Paulo (Brasil), sus puertas principales conducen a la calma de una vivienda compuesta geométricamente de cuatro cajas de hormigón rectangulares y con un amplio jardín interno.
Grecia House, Isay Weinfeld
El complejo, diseñado por el prestigioso arquitecto Isay Weinfeld, incluye cubiertas al aire libre y patios, una larga piscina e interiores decorados con obras de arte y piezas modernistas.
# 4. ‘Townhouse’: Amplitud en el espacio
Los arquitectos de este curioso inmueble, Jonas Elding y Johan Oscarson, han explotado al máximo la superficie de esta parcela, que se halla continua a otras casas de menor altura en la ciudad sureña de Landskrona (Suecia). La residencia, de dos niveles y con una terraza en su parte superior, es mucho más espaciosa que sus vecinas colindantes. En su interior sobresale un modesto patio, pasarelas y escaleras de malla, así como la disposición de planta abierta.
Esta casa de vacaciones, ubicada en una pendiente del municipio chileno de Marbella, se caracteriza por estar diseñada en espiral alrededor de su jardín, que gira en torno a un patio circular.
Los distintos niveles del inmueble están conectados a través de una rampa interna, mientras que las habitaciones privadas se colocan alejadas del patio y las áreas comunes se benefician de un techo de cristal.
Sus creadores, los estudios japoneses Toyo Ito, buscaban sacar el máximo partido al espacio a través de los puntos de vista alargados que presenta la residencia.
La nueva sede la Orquesta del Nuevo Mundo, de Frank Gehry. | Lynne Sladky / AP - ElMundo.es
ARQUITECTURA | Orquesta Nuevo Mundo
Julio Valdeón | Nueva York
Tiene ochenta y un años pero todavía descorcha lágrimas ajenas, de emoción, cuando constatas que Frank Gehry sigue enchufado, dibujando edificios donde la espectacularidad no riñe con la ciudadanía. En los últimos tiempos acaso había repetido demasiado las líneas del Guggenheim, subrayado las líneas rotas que lo encumbraron, los golpes de efecto, con el riesgo de deslizarse hacia el siempre paródico autohomenaje. Aunque el rascacielos que ha levantado en Manhattan, junto al puente de Brooklyn, sea un prodigio, algunos lamentaban que ya no ofreciera sorpresas, que solo lo contratasen inversores obsesionados con el rédito que procura su nombre.
Muy bien. Prejuicios fuera. Gehry acaba de entregar en Miami la nueva sede de la Orquesta del Nuevo Mundo. Con ella remata el que acaso sea su proyecto más personal, elegante, arriesgado, visceral, puro y «democrático» (por decirlo con ) en décadas. A diferencia de otros que ha construido, aquí Mr. Gehry equilibra su sed hiperbólica con una concepción del complejo a la medida del hombre, espectacular pero libre de calorías, el producto de someter sus ambiciones al aeróbic, sin muscular en exceso ni necesitar de un satélite espacial para hacerse una idea de un simple vistazo.
Lo más llamativo es el empeño puesto en derribar barreras. Ya saben, la música clásica ha sido definida como música de hombres muertos. Mural de genios al que nos acercamos en busca de glorias añejas. Frontispicio en mármol con poco que decir respecto al mundo en que vivimos. ¿Tópico? Claro. ¿Falso? Sí, por cuanto desprecia el caudal creado en el último siglo, pero extendido y a pleno rendimiento entre una ciudadanía que contempla los grandes estrenos como una fastuosa mascarada, un ecosistema de lujosas élites que poco puede decirle.
Desde el emplazamiento elegido, lacinados arrabales de Miami Beach, hasta los materiales, todo conspira para engrandecer la ciudad haciéndola más accesible, amable, limpia y optimista. Los espectadores disfrutarán de la orquesta durante los ensayos. Contemplarán los conciertos, si no compraron entrada, merced a proyecciones. Quienes sí tengan boleto estarán sentados casi encima de los músicos, sin fosos ni barreras, reconciliados con la idea de un arte al que sacaron del imaginario colectivo a base de echarpes de oro y aranceles dudosos, rozando con los dedos el vuelo de los violines, contemplando al director en su paseo por las tripas del edificio hasta que salga al escenario.
The Miami New Times calls the reviews “pants-wettingly good.” which strikes us as hyperbolic (if you have wet your pants over this building, you are cooler than us and we’d like to interview you).
But it’s true: the commentary on Frank Gehry’s new symphony space, and of the larger complex it sits in, the New World Center, has been overwhelmingly positive – at least in proportion to the kind of criticism Gehry’s projects generally draw out. To wit: The Times’ Nicolai Ouroussoff says it has ”rough-and-tumble appeal… a return to the kind of project that made him a revolutionary figure in American architecture in the 1980s and ’90s.”
Dutch landscape office West 8‘s contribution to the project must have something to do with the reception, as well: their 2.5 acre Soundscape is, by all accounts, elegant and engaging (the highlight maybe being a 7,000-square-foot outdoor projection screen for art installations).
Vista general del proyecto de Kathryn Gustafson. ElMundo.es
CIUDAD | Anuncio del Ayuntamiento (Valencia, España)
Con una superficie de 260.000 m2, unirá barrios en un entorno paisajístico
Es el proyecto ‘más bonito, el mejor y el más idóneo’, según la alcaldesa
Las obras comenzarán en 10 meses y se ejecutarán en un plazo de dos años
Valencia se convertirá en ‘capital del Mediterráneo‘, según Rodríguez – Piñero
Rodrigo Terrasa | Iván Pérez | Valencia
El despacho de la arquitecta Kathryn Gustafson diseñará el Parque Central de Valencia, según ha anunciado la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. El estudio Gustafson Porter-Borgos Pieper ha sido el elegido entre los cinco candidatos que optabán a diseñar uno de los mayores jardines de la ciudad con el proyecto ‘Aigua plena de seny’, en «homenaje a un poema de Ausiàs March».
Las obras del futuro Parque Central podrían comenzar en el plazo de 10-12 meses, y el período de ejecución estimado será de aproximadamente dos años.
Gustafson Porter Limited se presentó al concurso de ideas con una Unión Temporal de Empresas (UTE) junto a Borgos Pieper Limited, Nova Ingeniería y Gestión S.L. y Grupotec Servicios de Ingeniería S.L. Los otros eran los equipos Aicequip-FOA Office Architects; IDOM Ingeniería-Zaha Hadid Limited; Rogers Stirk Harbour&Partners-Areas Ingeniería y Arquitectura; y Sener Ingeniería y Sistemas-West 8.
Con una superficie de 260.000 metros cuadrados y un coste de 73 millones de euros, el Parque Central es «un hito histórico en el cambio del urbanismo de la ciudad» y el «proyecto más atractivo, importante y seguramente de mayor envergadura económica de Europa», según la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.
El agua, la vegetación, la huerta y la cerámica serán protagonistas del futuro parque urbano de Valencia.
R. CARRIÓN
La diseñadora del futuro Parque Central de Valencia, la paisajista norteamericanaKathryn Gustafson, ha explicado este miércoles que la principal característica de este nuevo espacio es que reflejará la cultura valenciana, de modo que «cuando se esté en el parque se sepa que se está en Valencia» por elementos como el agua, la vegetación, la huerta y la cerámica. Asimismo, ha destacado la vinculación que este entorno tendrá con cada uno de los barrios que lo rodean a través de sus diferentes accesos. Gustafson ha precisado que ha concebido el nuevo enclave como un gran cuenco de cerámica en el que «todo llega al corazón», al centro de los 260. 000 metros cuadrados de superficie de este nuevo pulmón verde.
Composición. Se combinaron dos materiales para definir la envolvente de las tiras y darle variedad a las vistas desde el patio central y el exterior. Clarín.com, Suplemento Arquitectura
Arquitectura
Detalles del conjunto diseñado por el argentino Pablo Notari cerca de Madrid. Las estrategias para evitar la monotonía del conjunto y el uso de los materiales. Perfil del autor.
En una zona de crecimiento de la Ciudad Real, situada a unas dos horas de Madrid, el argentino Pablo Notari Oviedo y la española María Casariego Córdoba proyectaron un conjunto de viviendas de protección oficial (subsidiada) que recompone los bordes de una manzana triangular conformando un patio central. Pablo Notari es argentino, viajó a Europa hace 20 años y decidió quedarse a vivir en España donde, a pesar de la fuerte crisis, no para de trabajar (ver “Un argentino…” en pág. 20). Actualmente es director técnico de Sumar Arquitectura y Urbanismo. Gran parte de los trabajos desarrollados por el estudio son encomiendas obtenidas mediante concursos públicos o privados. Es el caso de estas 118 viviendas y de varios edificios emblemáticos como las oficinas centrales de Airbus España, el Centro Unificado de Seguridad de Alcorcón o el Polideportivo de la Dehesa en Navalcarbón de las Rozas.
La parcela donde se levanta el conjunto tiene forma de triángulo rectángulo, con la hipotenusa orientada hacia el sur y a la calle Virgen de África. Los otros lados limitan con espacios abiertos dado que el complejo forma parte de un área nueva de expansión urbana.
“En todas las ciudades españolas, el crecimiento es planificado. Periódicamente habilitan porciones de suelo no urbano para nuevas construcciones”, explica Notari. Además, por ley, se debe dedicar un porcentaje de lo edificado al desarrollo de vivienda social, que tiene un precio prefijado para la venta y ayuda financiera estatal para el comprador.
Las viviendas se distribuyeron en tres tiras alineadas a los bordes de la parcela, delimitando un corazón de manzana en el que funciona un patio central ajardinado. Al carecer de un entorno urbano consolidado, la vida social del conjunto se planificó hacia adentro. “Se planteó un proyecto que aunara las ventajas de la manzana cerrada y el bloque abierto”, señala Notari. Para eso, los proyectistas definieron el ingreso a las viviendas a través del patio central, con un acceso principal al jardín desde la calle Virgen de África, en el nivel más alto de la parcela. Este es también el nivel de la planta baja y del acceso a los núcleos de circulación vertical.
Siguiendo la misma idea de encierro y apertura, los edificios no se tocan en los extremos agudos, sólo en la arista de ángulo recto. Allí, la construcción no ocupa la planta baja, liberando las vistas hacia el parque interior.
Cuando en 1999 la Xunta de Galicia convocó un concurso internacional para seleccionar al arquitecto que se haría cargo de la construcción de la Ciudad de la Cultura, doce profesionales presentaron sus diseños. La idea de partida, un complejo museístico que abarcaría más de 265.000 metros cuadrados y que convertiría a Galicia en faro de la cultura, se reveló como un reto al que los profesionales más señeros del ámbito arquitectónico no se pudieron resistir. Personalidades internacionales de la talla de Jean Nouvel o Daniel Libeskind y también nacionales —es el caso de César Portela, Ricardo Boffil, Juan Navarro Baldeweg o Manuel Gallego—, participaron en la convocatoria. Finalmente, Peter Eisenman, creador del mítico Memorial del Holocausto de Berlín, fue el elegido por el tribunal. La singularidad conceptual de la construcción que este arquitecto neoyorquino plasmó sobre el papel convenció —y cautivó— al comité de selección.
Tradición y modernidad
El desafío del proyecto Gaiás radicaba en su ubicación, una pequeña colina situada al este de Santiago de Compostela con una superficie aproximada de 70 hectáreas, que da nombre al complejo. La construcción debía sintonizar con este espectacular mirador, por lo que Eisenman tomó como fuente de inspiración las cinco calles medievales que desembocan en la ancestral Plaza del Obradoiro. Al contemplar el resultado final, no cabe duda alguna de que el paso de este emblemático creador por las aulas de la Facultad de Filosofía de Cambridge dejó huella en un proyecto que conjuga, de modo singular, tradición y modernidad. Así, partiendo de la estética deconstructivista que define su estilo, Eisenman moldeó un imponente complejo cuyas particulares ondulaciones son visibles desde numerosos puntos de la ciudad. A la hora de explicar el cometido de su obra, el estadounidense comenta que ha primado el conjunto por encima de todo «buscando generar condiciones en las que el fondo pueda elevarse y la ciudad se deje caer contra él».
Las magnitudes de esta innovadora urbe conllevaron que las obras de construcción se dilatasen diez años en el tiempo. Desde entonces, 100 personas han visitado los siete edificios que componen el macrocomplejo, dentro de un programa de visitas organizado por la Fundación Ciudad de la Cultura. El objetivo de este plan —que sigue activo a día de hoy a través de la página www.cidadedacultura.org/— es aproximar al público a la realidad de una ciudad que muchos sienten lejana. Éste, el sentimiento de desapego, ha sido el principal escollo que el gobierno gallego ha debido salvar durante el último año. Un período en el que la celebración del Año Santo —como el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, explicó a ABC— lejos de ensombrecerlo, ha dado vida al proyecto.
FREDY MASSAD
Una reflexión crítica acerca del monumental proyecto de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela supone integrar dos puntos de partida divergentes: por un lado, la desaforada carrera emprendida por muchas ciudades españolas para proveerse de edificios emblemáticos firmados por arquitectos de renombre en la estela del «efecto Bilbao»; y, por otro, cómo este proyecto supuso la oportunidad clave para materializar un manifiesto conceptual de uno de los mayores y consistentes teóricos de la arquitectura de finales del siglo XX, Peter Eisenman.
Situada en Santiago de Compostela, emblema de la tradición cultural europea y cuya ciudad histórica fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1985, la Ciudad de la Cultura de Galicia se yergue en la cima del monte Gaiás como un hito arquitectónico del nuevo siglo. Mañana martes los Príncipes de Asturias inaugurarán oficialmente este gigantesco complejo, diseñado por el arquitecto estadounidense Peter Eisenman inspirándose en la concha de una vieira peregrina, de 148.000 metros cuadrados, que ha costado 11 años de trabajo y más de 400 millones de euros. Aunque en realidad, solo dos de sus cinco edificios – la Biblioteca de Galicia y el Archivo – comenzarán a funcionar con regularidad. El Museo de Galicia, el Centro de la Música y de las Artes Escénicas y el Centro de Arte Internacional tendrán que esperar.
EL SUEÑO DEL GAIÁS Es difícil saber premonitoriamente si serán precisos esos cincuenta años de andadura para que la sociedad civil toda se sienta orgullosa, en el decir de uno de los miembros del jurado que aprobó el proyecto de Peter Eisenman, Luis Fernández Galiano, de la obra que parcialmente inauguran hoy en el monte Gaiás los Príncipes de Asturias. De atenernos a la primera evidencia ya contrastada por centenares de personas, parece que será mucho antes, a medida que esa misma sociedad contemple en su plena magnificencia artística y arquitectónica el complejo que se erige rivalizando visualmente con la basílica compostelana, ya que cuantos tuvieron esa oportunidad, en todos ellos el criterio es unánime.
El complejo de Peter Eisenman abre este martes, tras más de diez años
Sólo dos de los seis edificios proyectados están terminados
Desde el propio concurso suscitó críticas de técnicos por su grandiosidad
Hasta ahora se han gastado 351 millones; la cifra final alcanzará los 475
Socialistas y nacionalistas intentaron sin éxito redefinir el proyecto
Montse Dopico | Santiago de Compostela
Para algunos, un hito arquitectónico del siglo XXI y una oportunidad para dinamizar Galicia. Para otros, un símbolo del despilfarro y de la concepción de la cultura como espectáculo. La Cidade da Cultura nació rodeada de polémicas. Hoy, más de una década después, abrirán sus puertas dos de los seis edificios que la integrarán: la Biblioteca y el Archivo. El resto tendrá que esperar. El Museo y las oficinas de Servicios Centrales, a la vuelta del verano. El Centro de la Música y las Artes Escénicas, y el Centro de Arte Internacional, lo que haga falta según la disponibilidad presupuestaria.
TRIBUNA | JOSÉ CARLOS BERMEJO BARRERA CATEDRÁTICO DE HISTORIA, UNIVERSIDADE DE SANTIAGO
He tenido el privilegio de recorrer la Ciudad de la Cultura, un auténtico hito en la historia de la arquitectura, pues en ella se ha conseguido superar todo lo que se sabía en el campo de las Bellas Artes. A lo largo de su historia, la humanidad fue construyendo con diferentes tipos de materiales edificios de distintas formas y usos, ya fuese para habitarlos, para albergar fábricas o talleres, o para exhibir el poder, la riqueza y el orgullo de quienes ordenaron construirlos. Todo ello ya no será más que una banalidad.
Frank Gehry llegó a realizar más de 30.000 dibujos hasta dar con la versión definitiva del Auditorio de Walt Disney en Los Ángeles. A pesar de todo, si mantuviéramos una conversación con el arquitecto seguramente nos diría que ya no le gusta. «Cuando acabo de construir un edificio, veo todas las cosas que debería haber hecho y no he hecho», ha dicho más de una vez.
Ésas son algunas de las curiosidades que nos desvela el Vitra Design Museum a través de una exposición sobre Frank Gehry en la que se muestra una selección de 12 proyectos concebidos desde 1997. Dibujos y maquetas originales de gran formato ayudan a comprender el proceso creativo de Gehry, desde que idea el boceto con cuatro garabatos sobre un papel blanco hasta que coloca la última piedra sobre el terreno. Y el lugar en el que se exhiben no podía ser más adecuado: el primer edificio que Gehry hizo en Europa, situado en el campus-fábrica del fabricante suizo de muebles de diseño.
El año de partida de la exposición coincide con el de la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao, que le catapultó a las mieles de la fama arquitectónica internacional. Fue el primero que construyó íntegramente utilizando CATIA, un software pensado para la construcción de aviones y que él mismo adaptó para facilitar la transición de la maqueta a la obra final. Hoy, ese programa es utilizado por centenares de arquitectos en todo el mundo, entre ellos la consagrada Zada Hadid.
A pesar de recurrir a la tecnología, el resultado de sus trabajos parece hecho con cincel y martillo. Como ya hiciera Antoni Gaudí un siglo antes, Gehry disfruta sobrepasando los límites de su disciplina, rompiendo la tradición, imitando las formas de la naturaleza y sorprendiendo con composiciones que a simple vista parecen insostenibles. El arquitecto asentado en California multiplica las maneras de concebir el espacio, el tiempo, los materiales, las formas y cualquier otro elemento que forme parte de la identidad de una construcción. Su objetivo es comunicar un mensaje convirtiendo sus diseños en emociones, como en el caso del Ray and Maria Stata Center del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Sus muros, todos diferentes, parecen improvisados. La flexibilidad del repertorio de Gehry se traslada a su interior, donde los tabiques son móviles para permitir que las salas se configuren en función de las necesidades. Esa ductilidad, fruto de juegos visuales inteligentes, se observa también en el edificio de viviendas de Beekman Street, que finalizará en 2011 en Nueva York. El último tramo de sus 260 metros de altura estará cubierto por un manto de acero ondulado que a modo de tela de seda acaricia el cemento. Es revelador ver el resultado final tras estudiar las decenas de modelos a escala reducida que muestra el Vitra Museum.
Otro de los elementos característicos de las construcciones de Gehry es la combinación de materiales, que le permite hacer transiciones no sólo entre varios elementos de un mismo edificio, sino entre los diferentes bloques. Se observa en la mezcla de ladrillos, acero y yeso del Neue Zollhof de Dusseldorf, o en la de vidrio y madera del DZ Bank de Berlín.
El Ray and Maria Stata Center, 1996-2001. ElMundo.es
Con las formas y las texturas, Gehry siempre busca integrar sus construcciones en el paisaje, para que sean una extensión más de sus alrededores. Así será también en la Fundación Louis Vuitton de París, un complejo de edificios que destila fantasía por los cuatro costados. Grandes extensiones de cristal cubrirán fachadas y techos para que el entorno natural pueda fundirse con el interior del museo, una gran nube blanca en medio del bosque.
Prototipo de los refugios de Shigeru Ban para Haití.| Abitare - ElMundo.es
URBANISMO | Crea refugios temporales con cartón a un coste mínimo
Efe | Tokio
El japonés Shigeru Ban, que ha alcanzado lo más alto de la arquitectura con obras emblemáticas, trata de obtener un «equilibrio» en su profesión con su trabajo solidario en lugares como Haití, Ruanda, Turquía o la India.
Este arquitecto, autor, entre otros edificios, del Centro Pompidou-Metz, y jurado del premio Pritzker (el ‘Nobel’ de Arquitectura) entre 2006 y 2009, construyó este año medio centenar de viviendas provisionales para familias de Puerto Príncipe que quedaron sin hogar a causa del terremoto del pasado enero.
Y lo hizo con el material que es seña de identidad de su trabajo: el papel, o más concretamente cilindros de cartón que, tras recibir un tratamiento con poliuretano, convierte en una sólida base para levantar refugios o viviendas temporales con un coste mínimo.
Shigeru Ban en 2005 durante el acto de colocación de la primera piedra en el Centro Pompidou-Metz. Wikipedia
«El principal desafío en Haití fue logístico, porque casi no había gente que se hubiera librado de los daños del terremoto», explica en una entrevista Ban, de 53 años, desde su despacho de Tokio, sentado en una silla fabricada con cartón.
Casas de papel con coste mínimo
En Haití, detalla, contó con la ayuda de unos 25 estudiantes de la vecina República Dominicana, a los que formó en su pionera «arquitectura de papel» para levantar este verano las casas temporales, ocupadas desde septiembre.
La de Puerto Príncipe no fue su primera experiencia en lugares devastados: en 1994, tras conocer las míseras condiciones de los desplazados en Ruanda, Shigeru Ban llamó a las puertas de la ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) en Ginebra para ofrecerse como consultor.
Así comenzó en 1995 en el país africano su trabajo para dar techo a los más necesitados construyendo refugios y viviendas extraordinarias con materiales ordinarios, principalmente cartón.
Kobe (Japón) tras el gran terremoto de 1995, Turquía en 1999, la India en 2001, Sumatra en 2004, Sichuan (China) en 2008 o L’Aquila (Italia) en 2009 fueron otros lugares a los que Ban llevó su innovadora arquitectura solidaria.
Su próxima meta es abrir una fábrica para producir en serie las viviendas temporales; aún está buscando el lugar para instalarla, pero sería «algún país como Bangladesh», adelanta.
De momento, ya ha hecho llegar la propuesta al bangladeshí Mohamed Yunus, Nobel de la Paz en 2006, cuyo respaldo impulsaría un proyecto para crear «refugios listos para usar inmediatamente después de los desastres naturales», y, a la vez, útiles «para mejorar las condiciones de vida en los barrios de chabolas».
Y es que para Shigeru Ban la arquitectura debe contribuir a mejorar la sociedad, pese a que tradicionalmente los arquitectos trabajan para «enseñar el poder y el dinero de la gente privilegiada a través de sus construcciones», asegura.
«Eso no era lo que yo realmente quería hacer, así que tuve que buscar mi propio equilibrio», insiste Ban, reconocido con galardones como la Gran Medalla de la Academia de Arquitectura de Francia.
Edificios originales (izqda.) y viviendas renovadas (dcha.) en la periferia de París. | ELMUNDO.es
FRANCIA | Plan Nacional de Renovación Urbana
El Gobierno francés lava la cara a los barrios periféricos menos lustrosos
Varios grupos de arquitectos desarrollan una nueva edificación social
‘Que la periferia no parezca periferia y que la VPO no parezca VPO‘
Filosofía plasmada ya en el famoso suburbio Île de France, Clichy-Sous-Bois
Raquel Villaécija | París (Francia)
Son barrios apartados, la cáscara que envuelve el cotizado corazón de la ciudad. Núcleos infravalorados y, en la mayoría de los casos, desatendidos y abandonados a su suerte. Son la uva negra del racimo, los apestados de las grandes ciudades. Su población, pobre, sin muchos recursos ni acceso a grandes lujos. Su arquitectura, pobre también, y poco atractiva. En Francia los barrios de la periferia, la ‘banlieue’, nunca han gozado de una gran popularidad. La austeridad, sí, pero también el ladrillo, los ha estigmatizado. ¿Es el urbanismo feo el que los hace feos?
Para acabar con este lastre, denominador común en la planificación de la mayoría de las ciudades, varios grupos de arquitectos encargados de construir alojamientos sociales en París han desarrollado un nuevo concepto de urbanismo bello. El objetivo es hacer de estos barrios lugares apetecibles.
Parten de la premisa de que es esta arquitectura difícil la que hace difíciles a muchos de estos barrios. Y qué mejor sitio para poner en práctica esta nueva filosofía que uno de los núcleos menos favorecidos de Île de France, Clichy-Sous-Bois. Tristemente conocido por los disturbios provocados tras la muerte de dos jóvenes musulmanes en un enfrentamiento con la policía en 2005, este barrio de la periferia parisina no tiene muy buena fama.
Renzo Piano (izquierda) junto al presidente de la República Italiana Giorgio Napolitano, 2007. Wikipedia
CANTABRIA
El arquitecto Renzo Piano presentó ayer en Santander un avanzado proyecto que prevé una inversión de 60 millones de euros y una doble construcción de 7.000 metros cuadrados
El futuro Centro Botín de Arte y Cultura ya tiene su primer rostro. Renzo Piano ha proyectado un edificio transparente que fundirá la ciudad con la Bahía. En escasas semanas el equipo del arquitecto ha trabajado en un proyecto, ya muy avanzado, que prevé una infraestructura destinada a generar nuevos espacios urbanos. Piano propone un doble edificio, a modo de cubos, que no superará la altura de los árboles. El Centro será una realidad en 2015.
El edificio, impulsado por la Fundación Marcelino Botín, encabezará la transformación del Frente Marítimo, lo que supondrá un nuevo espacio ciudadano en la zona portuaria. La edificación planteada, que se ubicará en el actual aparcamiento del ferry, ha reducido su dimensión respecto al estudio inicial y ocupará finalmente 7.000 metros cuadrados.
El coste de esta infraestructura superará los 60 millones de euros. La intervención arquitectónica y urbanística presentada ayer por Renzo Piano a las autoridades encabezadas por el presidente regional, Miguel Angel Revilla, y a los responsables de la Fundación santanderina, plantea crear numerosos puntos de encuentro que confluyen en un objetivo común y esencial: integrar la ciudad y la bahía.
EL ARQUITECTO ITALIANO PRESENTA LAS PRIMERAS IDEAS DEL CENTRO BOTÍN, QUE INTEGRARA CIUDAD Y LÁMINA DE AGUA DE LA BAHÍA. UNA INVERSIÓN DE 60 MILLONES DE EUROS Y 7 MÁS AL AÑO PARA ACTIVIDADES
Cultura y paisaje. Una combinación con muchas posibilidades de éxito. Con todas si la parte cultural corre a cargo de la Fundación Botín y el paisaje lo pone la Bahía de Santander. Y si se cuenta con un arquitecto de fama internacional, Renzo Piano, ganador del Premio Pritzker, para ejecutar el proyecto y la financiación corre a cargo del presidente del Santander, Emilio Botín, ¿se puede mejorar? Un presupuesto de 60 millones de euros, más 7 millones anuales para programación son las cifras mareantes del proyectado Centro Cultural Botín, cuyas primeras ideas fueron presentadas hoy por Piano y su equipo a las autoridades de Cantabria.
Poco antes de las cuatro de la tarde fueron llegando a la sede de la Fundación Botín el selecto grupo de asistentes a la reunión en la que Piano y su equipo iban a desvelar el secreto mejor guardado de los últimos meses. Las primeras ideas, el estudio de viabilidad, los conceptos básicos sobre los que desarrollar el proyecto definitivo. Y con un objetivo expreso: demostrar con hechos y no sólo palabras que era posible ‘colocar’ sobre el muelle Albareda, entre la ciudad y la lámina de agua de la Bahía, un centro de cultura que no sólo no quita espacio sino que lo potencia y amplía.
El arquitecto italiano exhibe en una retrospectiva en el IVAM las maquetas y los bocetos de sus proyectos.
J. R. S. VALENCIA
«La arquitectura es una aventura que une arte, abismo, poesía… Cuando un arquitecto crea no puede fallar. No es como cuando un pintor se equivoca y tira un cuadro, sino una responsabilidad privada del hombre con su entorno y sin vía de retorno», afirmaba ayer el arquitecto italiano Paolo Riani-su obra se reparte entre Japón, Estados Unidos, Arabía, Rusia o Italia- a quien el IVAM le dedica una retrospectiva.
Dibujos- nueve de ellos donados al instituto valenciano por el creador-, fotografías de sus proyectos realizadas por él mismo, objetos, maquetas originales o diseños se reparten por el museo como homenaje a este creador admirador de Le Corbusier, Alto Mies van der Rohe, Alvar Aalto o Frank Lloyd Wright, quien en una momento de su vida dejó de lado su carrera como arquitecto para ocupar una plaza de senador italiano.
De líneas rectas y claras, formal, un trabajo que renuncia del riesgo para estar al servicio del ciudadano, la obra de Riani era definida ayer por el Catedrático de Arquitectura José María Lozano, comisario de la muestra, como un trabajo «participativo y sostenible».
El IVAM recurre a la arquitectura para su última exposición del año. Después de Félix Candela, el museo dedica la sala 5 a los proyectos del italiano Paolo Riani, quien confesó ayer que desde que salió del vientre de su madre quiso ser arquitecto.
Para Riani, la arquitectura es «una aventura en un territorio desconocido», «una ciencia», «poesía», pero sobre todas las cosas es «un arte».
«La arquitectura es sobre todo aventura», aseguró ayer el arquitecto italiano Paolo Riani durante la inauguración de la exposición que le dedica el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Y a juzgar por los bocetos, maquetas y fotografías que conforman la muestra, para él eso ha sido, una aventura, toda su trayectoria creativa. Riani explicó que ha intentado hacer «una arquitectura como escenario adecuado a la vida de los hombres», y para ello ve imprescindible viajar por el mundo, mejor dicho, «vivir en el mundo, que es distinto de viajar». En Paolo Riani, un mundo de arquitecturas, se exhiben sus trabajos en Italia, Japón, Rusia, Libia, Estados Unidos…
Paolo Riani, a la izquierda junto a la directgora del IVAM, Consuelo Císcar y el comisario de la exposición, José María Lozano, a la derecha. - IVAM / La Vanguardia
Arquitecto y urbanista, político, creador de iconos en todo el mundo, y también en su país natal, Italia; con obra en Florencia y Pisa. La obra de Paolo Riani bebe del arte y de la literatura; y se contextualiza en la “situación real” de cada país. Lo dijo hoy Consuelo Císcar, directora del IVAM de Valencia, al presentar la muestra “Un mundo de arquitecturas” dedicada al arquitecto italiano, que estará en el museo hasta el próximo 13 de febrero. Una exposición que reúne 60 piezas: fotografías realizadas a través de Europa, América, Japón, Rusia y Arabia, una selección de proyectos arquitectónicos y colecciones de objetos (miniaturas de aviones de madera o bellísimas piezas de factura y tamaño original, barcos y piezas de barcos, maquetas de trabajo, etc ) que nos permiten acercarnos a la poliédrica personalidad de Riani, que ha sido senador de la República Italiana, y que ha desarrollado su profesión de arquitecto y profesor universitario en Tokio, Nueva York, y en diversas ciudades italianas como Florencia y Pisa.
Recreación de 'Wuhan Greenland Tower'. | China Daily - ElMundo.es
CHINA | ‘Wuhan Greenland Tower‘
Medirá 606 metros y estará en la ciudad de Wuhan, a orillas del río Yangtsé
Estará acabado en 2015 y conllevará una inversión de 3.400 millones de euros
Efe | Pekín (China)
Un nuevo gigante urbanístico comienza a levantarse en el coloso asiático. La construcción del tercer rascacielos más alto del mundo, que medirá 606 metros, se ha iniciado en la ciudad china de Wuhan, a orillas del río Yangtsé, según informa la agencia de noticias Xinhua.
La llamada ‘Wuhan Greenland Tower‘, que se terminará de construir hacia 2015, es un proyecto a cargo del Shanghai Greenland Group y detrás del que hay una inversión de 4.500 millones de dólares -unos 3.400 millones de euros-.
La ‘Wuham Greenland Tower’ acogerá hoteles de lujo, apartamentos y un centro de conferencias.
El segundo edificio más alto del globo para cuando el rascacielos de Wuhan esté será la Shanghai Tower, de 632 metros de altura, cuya construcción también ha comenzado y se espera finalice en 2014.
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