Se proyecta en el festival ‘¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster?’
El documental es obra de los españoles Norberto López Amado y Carlos Carcas
Luis Martínez | Berlín
«¿Cuánto pesa su edificio?, señor Foster». En una ocasión, el visionario Buckminster Fuller sorprendió al entonces joven arquitecto con esta pregunta. No supo qué decir. Al día siguiente, tenía la respuesta. Pesaba demasiado. Y la mayor parte de los kilos se encontraban en los cimientos. En ese momento, lo tuvo claro, algo tenía que cambiar. Lo que cambió fue su vida. Toda ella.
Empezaba la carrera del arquitecto planetario. No hay continente que no cuente con una obra suya. El viaducto de Millau en Francia, el aeropuerto de Pekín, la ciudad de Masdar en Abu Dhabi… Una vida esparcida por el mundo. De contarlo se encargan los documentalistas españoles Norberto López Amado y Carlos Carcas en una cinta que toma como título la pregunta-probación de Fuller. La película, que se presentó en la sección Panorama de la Berlinale, es un recorrido por la obra, vida y viajes de un hombre obsesionado con su trabajo, los aviones y el esquí. Norman Foster (Manchester, 1935) recibe a EL MUNDO.es en el hotel Adlon, a pocos metros de su cúpula del Reichstag.
Presentó en la Berlinale un documental sobre su vida y obra.
En él abre las puertas de su intimidad y habla del cáncer que sufrió.
Cree que, para ser arquitecto, uno debe ser «optimista y curioso».
RAFA VIDIELLA.
El arquitecto, uno de los más conocidos del mundo, estuvo en Berlín para presentar How much does your building weigh, Mr. Foster?, un documental sobre su persona dirigido por los españoles Norberto López y Carlos Carcas. Compartimos veinte minutos con Foster en exclusiva para hablar de su vida, de la película y de cómo seguir mirando al cielo en tiempos de pesimismo.
Este documental narra la trayectoria vital de uno de los arquitectos más emblemáticos del siglo XXI y su inquebrantable pasión por mejorar la calidad de vida a través del diseño. Además, recoge los orígenes de Norman Foster y cómo sus sueños e influencias inspiraron la creación de edificios como el aeropuerto de Pekín (el más grande del mundo), el Reichstag, el edificio Hearst de Nueva York y construcciones como el puente más alto del planeta, el viaducto Millau, en Francia, entre otros. (ART COMMISIONERS)
Countries, shoppings, villas y violencia. De paso por Buenos Aires, el experto catalán alertó sobre los riesgos de fractura de nuestras ciudades y arriesgó ideas para actuar frente a la desigualdad.
Por: HORACIO BILBAO
La mayoría de los líderes políticos no entiende qué es la ciudad. Lo dice el geógrafo y urbanista catalán Jordi Borja, que habla de Buenos Aires como de su Barcelona, dos lugares que le son bien conocidos. Y su sentencia es un reclamo y una observación sobre las asimetrías pornográficas que produce el mercado inmobiliario desregulado, sobre todo en el tercer mundo. Con desigualdades
y conflictos a la vista por todos lados, critica los procesos de segregación urbana, tilda de barbaridad que se sigan construyendo tantos countries en el Gran Buenos Aires y dice que «la ideología del miedo es una forma de legitimar la desigualdad social». Mercados, política y miserias en la ciudad global.
En nuestras ciudades la brecha entre ricos y pobres es cada vez más palpable, ¿se puede intervenir contra esa inercia? En varios aspectos. Leyendo Clarín, encuentro que en el Gran Buenos Aires hay alrededor de 500 emprendimientos de barrios cerrados. Esto es una barbaridad. Es la disolución de la ciudad, la multiplicación de guetos. Y es crear una sociedad tribalizada que acabará con expresiones de violencia. Los poderes públicos no deberían permitirlo. Desde el planeamiento se lo puede limitar imponiendo altos costos de urbanización a los promotores y por tanto a los potenciales compradores. Este fenómeno es nefasto.
¿Qué otros aspectos le preocupan? La precarización de la vida. Cada vez hay más incertidumbre e inseguridad respecto a la salud, la educación, el empleo, por lo que la gente, al vivir de manera más inquieta, tiende a comportamientos generados por la angustia. Y aquí aparece otro aspecto: el miedo. El miedo a la ciudad, el miedo a los otros, que muchas veces tiene una base poco objetiva pero que es la forma de sublimar las incertidumbres del presente y del futuro. A veces estimulada por los medios de comunicación y por grupos económicos y políticos, la ideología del miedo es una forma de legitimar la desigualdad social y la exclusión.
Con ese miedo, junto a los countries, crecen los shoppings ¿integran el mismo fenómeno? Sí, pero hay diferencias. Están los que se erigen cual catedrales en el desierto, a los que se llega en auto, y esos son comparables a los barrios cerrados. En el sentido que fragmentan la vida urbana. Pero hay ejemplos de shoppings que se integran a la vida de la ciudad generando espacio público. Algunos son un plus de calidad para la vida urbana porque generan plazas y nuevas calles. A los shoppings como a las torres no hay que defenderlos a ultranza ni satanizarlos.
Barcelona, 1941.
Geografo y urbanista
Dirige el Proyecto de Gestión de Ciudades en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Fue vicealcalde de la ciudad de Barcelona y entre sus libros más conocidos están La ciudad conquistada; Urbanismo en el siglo XXI y Local y Global, en coautoría con Manuel Castells.
El diseñador italiano nos cuenta acerca de las particularidades que caracterizan al paisajismo en su país natal.
Luciano Giubbilei nació en Siena, la Toscana, y se mudó a Inglaterra en 1994 para estudiar en la Escuela de Diseño Inchbald. Después de recibirse, trabajó como asistente del diseñador Anthony Paul, y luego armó su propio estudio de diseño en Londres. Desde entonces, ha realizado trabajos en Inglaterra, varios lugares de Europa y los Estados Unidos. Dos de sus jardines han recibido premios de la Asociación Británica de Industrias del Paisaje (BALI). Actualmente, trabaja en un libro con sus diseños. www.lucianogiubbilei.com
¿Hacia dónde cree que va el paisajismo en su país?
Nuestros hogares se han vuelto más y más importantes, y la conciencia sobre los espacios exteriores y su valor se han diseminado a través de todas las capas de la sociedad. Siento que nuestra necesidad como comunidad es tener naturaleza alrededor nuestro. Así que supongo que prestar atención a los espacios públicos es lo más importante.
¿Cuál es la situación de su país en cuanto a clima, suelos, urbanismo?
Trabajo en Inglaterra y en varios lugares de Europa. Desde el año pasado comencé a trabajar en los Estados Unidos y en lugares diferentes entre sí. En definitiva, tiene más que ver con el tipo de cliente y proyecto que con las condiciones de la locación.
¿Qué tipo de trabajos realiza con mayor frecuencia?
Principalmente, jardines en residencias privadas. Sin embargo, estoy trabajando para un Banco y realizando la segunda fase del proyecto, con un jardín conceptual.
Entrevista Presidente del Consejo de Arquitectos (España)
Recién llegado al cargo, este arquitecto nacido en Barcelona en 1950 y con despacho en Manresa, aboga por dar un vuelco a la profesión y superar los retos.
Lola Fernández – Madrid – 18/01/2010
Afronta la presidencia del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) con mucha «ilusión pero también con esfuerzo». Asegura que la profesión atraviesa en estos momentos una «triple crisis» que, en su opinión, podría calificarse como la peor de su historia. «Mi ventaja es que cuento con un equipo, un proyecto y el apoyo de los arquitectos».
Señala que los arquitectos padecen no sólo una crisis económica, sino profesional e institucional, un panorama nada alentador.
Sin duda. Vivimos la peor crisis de nuestra historia, una triple crisis. Actualmente visamos un 10% de los proyectos de vivienda de hace tres años. A esto hay que sumar la crisis profesional, con el Plan Bolonia y la Ley de Servicios Profesionales, y la crisis institucional, con una hiperregulación compulsiva.
Respecto a la carta que escribió a Zapatero como decano de Cataluña y en la que exponía los problemas de la profesión, ¿recibió respuesta?
Sí, fue una respuesta cortés y amable del jefe de Gabinete.
En esa carta, no disimulaba el malestar de la profesión respecto a los concursos públicos?
Sí, en una situación de crisis, de indigencia económica, hemos denunciado las graves irregularidades que aparecen en los concursos públicos. Vemos adjudicaciones a dedo, jurados sin arquitectos. Nos proponemos impulsar una catarsis no sólo por la vía legislativa. Pretendemos un acceso universal y constitucional. Cuando los arquitectos se presentan a un concurso, millones de euros se van a la cloaca. Creemos que no es constitucional, porque se trata de hacer un trabajo que luego no es remunerado. En otros países se intenta paliar esto con concursos que se acerquen a la media aritmética y no al precio más bajo como ocurre en España, que puede ir en detrimento de la calidad. En definitiva, hay que profesionalizar los concursos públicos con rigor jurídico, con la implicación de abogados y arquitectos.
Jaron Lanier es informático, artista y gurú de la cultura digital. En los 80, acuñó y difundió la expresión «realidad virtual«. Figura entre los 100 más notables de la industria tecnológica. Defensor del software libre, acaba de publicar You are not a gadget (Usted no es un gadget), un manifiesto en el que, ahora, advierte sobre las trampas y decepciones de la red.
Por: Por Franco Torchia.
El comienzo es simple: neoyorquino al 100%, a principios de la década del 80, Jaron Zepel Lanier elaboró una categoría novedosa, suficientemente elegante y muy prometedora: «realidad virtual«. Tenía no más de veintidós años. La fórmula era producto de sus investigaciones, por lo que su primer alcance terminológico se circunscribió al ámbito de los productos que comenzó a desarrollar desde la empresa que fundó por entonces, la primera en el mundo dedicada a vender «realidad virtual». Claro que semejante concepto fue provocando otras resonancias. Habría que decir, muy oportunamente, otras aplicaciones. Por ejemplo, avatar. Así, la historia de este científico, conferenciante, compositor y artista visual es, también, la suma de alusiones, referencias y desvíos que «lo virtual» y «lo real» acumulan en su derrotero semántico. Es la historia de Internet – o una parte considerable de ella -. La de sus conquistas y su expansión. Pero ahora, también, la de sus fracasos. Sus peligros. Y casi, casi, dirá Lanier, la de su amenaza.
El arranque de You are not a gadget(Usted no es un gadget) de Jaron Lanier incluye una advertencia: algo así como que «hay que ser alguien antes de compartir algo de lo propio con otra persona». Un énfasis enmarca todo el comienzo del libro, que recopila posts y artículos que el informático escribió en los últimos años, y que ya levantó polémica en decenas de blogs de Estados Unidos. En su página Web – cuyo ¿intencional? diseño remite a un estado primitivísimo de la red – Lanier puso a disposición la agenda de presentaciones del texto, en Inglaterra y Estados Unidos. Además, en el manifiesto, que ocupa las casi treinta páginas iniciales (y que se vende por separado en Amazon) un tono sentimental acompaña un contenido básico, como cuando el autor dice que las palabras del libro fueron escritas por una persona y no por una computadora. En varias entrevistas, Lanier ha insistido en que ese discurso elemental responde a sus verdaderas intenciones. «Es a Usted, a la persona, rareza entre mis lectores, a la que espero encontrar», insiste.
Lanier Básico
Nació en Nueva York el 3 de mayo de 1960. Es informático, compositor, artista visual y autor. Fundó, a principios de los años 80, VPL Research, la primera compañía de venta de productos de «realidad virtual», en la que desarrolló mecanismos para el cine, la televisión y la medicina. Luego, trabajó como desarrollador y asesor para varias empresas. En 2006 se doctoró en Tecnología en el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey. Compuso una banda sonora para cine, y varias piezas de cámara y orquesta. Expuso sus pinturas y sus dibujos en galerías de Europa y EE.UU. y en 2005 fue seleccionado por las revistas Prospect y Foreign Policy como uno de los 100 intelectuales más influyentes del mundo. Escribió para Wired, The Wall Street Journal y Discover entre otros medios.
Jaron Lanier, uno de los popes de Sillicon Valley de los 80 y pioneros de la realidad virtual, acaba de publicar un manifiesto en contra los que ven al Internet como un Dios emergente o una nueva utopía social. «You are not a Gadget» es un tratado de humanismo cibernético que nos obliga repensar lo que cada día damos más por sentado.
Es uno de los padres de la realidad virtual, se hartó de lo que él mismo ayudó a crear y escribió un libro. En No somos computadoras, dice que la web se convirtió en una criatura sobrehumana.
Nadie quiere a Jaron Lanier. Quizá sea por sus rastas (o dreadlocks, como les gusta decir a los seguidores del movimiento rastafari). O por su prepotencia neoyorquina. O, tal vez, por la costumbre de tocar el laúd árabe (el oud) a altas horas de la noche. Nadie lo quiere porque este músico y programador pionero de la cultura digital, aquel que parió casi literalmente la realidad virtual en los 80, hace aquello que no abunda en Silicon Valley: piensa (más allá de los negocios y del número de seguidores en Twitter), critica, cuestiona. Y, al hacerlo, enoja. Mucho.
Arquitectura y Diseño: su ciencia, arte y técnica encuentran aquí espacio. Noticias, proyectos, críticas, comentarios, comunicación y de ser posible, cooperación en las áreas temáticas.
Las Casas del Año (Argentina, Diario Clarín – Suplemento Arquitectura)
Cuáles son las principales tendencias que influyen en los proyectos locales. Análisis de las 15 casas que componen el nuevo coleccionable de Diario de Arquitectura. Cómo manejar los costos y la tecnología.
Cubos, cajas, cajones, cajoncitos, prismas de todas las proporciones parecen envolver lo que hoy se llama «casa». En este fin de década, lo último de la producción arquitectónica argentina muestra que, cuando de viviendas unifamiliares se trata, el lenguaje moderno parece ser dominante y la expresión prismática, hegemónica. Esta característica habla del momento cultural que está atravesando la profesión en el que el lenguaje ha adquirido un papel preponderante. Eso se nota en las casas, ya que, desde que la arquitectura obtuvo la denominación de moderna, la vivienda unifamiliar es el tema predilecto de los arquitectos. No por casualidad fue esta la tipología que sirvió de vehículo para los primeros manifiestos del Movimiento Moderno. Basta con ver los proyectos de Le Corbusier, Adolf Loos o del holandés Guerrit Rietveld, obras que revolucionaron la estética y el concepto de las casas para expandirse a toda la profesión.
Así, objeto de deseo para la clase media y oportunidad expresiva para los arquitectos, las casas siguen dando indicios del camino que transita la arquitectura en cada lugar y en cada tiempo.
Para abordar este tema, Diario de Arquitectura seleccionó 15 proyectos construidos por sus lectores. Este conjunto forma la actual edición de Casas del Año, un coleccionable que busca analizar el panorama profesional a través de los temas de diseño más habituales, sus costos de construcción y tecnologías disponibles.
Tal vez, Adolf Loos pueda ser considerado como el primer arquitecto moderno. Fue pregonero de un cambio revolucionario que sigue golpeando nuestras puertas. En pleno Academicismo, este austríaco veía como decadentes a las vanguardias de su tiempo. Criticaba el exagerado mimo artístico con el que sus colegas secesionistas adornaban edificios. «Dónde quedará el trabajo de Olbrich dentro de 10 años», se preguntaba. Y así fue; superado por la historia, el magnífico trabajo de Olbrich se convirtió en una pieza de museo que solo nos recuerda una época que pasó definitivamente. El ADN de Loos está presente en cada proyecto que encarna con valentía su carácter contemporáneo.
Loos asoció el ornamento con el delito, afirmó que la arquitectura no tenía nada de arte y que la ausencia de adornos era signo de fortaleza espiritual.
Venecia, en Italia, se está hundiendo. Para salvarla, Rachel Amstrongdice que necesitamos superar la arquitectura hecha de materiales inertes y hacer arquitectura que crezca por sí misma. Ella propone un material «no del todo vivo» que se hace sus propias reparaciones y, además, captura el carbono.
William McDonough´s book, written with his colleague, the German chemist Michael Braungart, is a manifesto calling for the transformation of human industry through ecologically intelligent design. Through historical sketches on the roots of the industrial revolution; commentary on science, nature and society; descriptions of key design principles; and compelling examples of innovative products and business strategies already reshaping the marketplace, McDonough and Braungart make the case that an industrial system that «takes, makes and wastes» can become a creator of goods and services that generate ecological, social and economic value.
In Cradle to Cradle, McDonough and Braungart argue that the conflict between industry and the environment is not an indictment of commerce but an outgrowth of purely opportunistic design. The design of products and manufacturing systems growing out of the Industrial Revolution reflected the spirit of the day-and yielded a host of unintended yet tragic consequences.
Arquitecto y fundador de William McDonough+Partners, Architecture and Community Design. Desde 1994 hasta 1999 fue decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Virginia. En 1999, la revista Time le concedió el título de «Héroe del Planeta», porque «su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de manera demostrable y práctica». En 1996 recibió el Premio Presidencial de Desarrollo Sostenible, máximo galardón en los Estados Unidos en materia de medio ambiente. También ha sido galardonado por el Presidente Bush, tiene el premio Geen Award de la Universidad de Columbia y pertenece al Consejo Asesor de la Fundación medioambiental del Príncipe Carlos de Inglaterra.
Junto al químico Michael Braungart ha escrito el libro De la cuna a la cuna y, en 1995, crearon la compañía McDonough Braungart Design Chemistry para el desarrollo de productos y sistemas, con el objetivo de ayudar a las empresas en la implantación de un protocolo de diseño sostenible, único en el mundo.
Construcción: Armas contra el ladrillo [William McDonough].
La arquitectura de bajo costo imagina espacios que refutan la solución tradicional del apartamento. Las propuestas de los estudios sensibles a problemáticas como el difícil acceso a la vivienda y a la sobreexplotación del medio ambiente están introduciendo cambios en el esquema productivo industrial.
Michael Braungart es un Químico y fundador de la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA) en Alemania. Anteriormente había sido director de la sección de química de Greenpeace. Desde 1984 ha estado ofreciendo conferencias en empresas, instituciones y universidades, sobre nuevos conceptos críticos para la química ecológica y la gestión de los flujos de materiales. Ha recibido multitud de distinciones y premios, y ha sido profesor invitado por diversas organizaciones, como la Heinz Endowment o la W. Alton Jones Foundation, entre otras.
Superar la ecoeficiencia para allanar el camino a la ecoefectividad
De la cuna a la cuna
Título original: Cradle to cradle
Autor: Michael Braungart y William McDonough
Editorial: McGraw-Hill
Año de publicación: Madrid, 2005
Hace poco visitamos la pequeña ciudad holandesa de Venlo porque nos habían contado que sus empresas e industrias se habían vuelto locos por el cradle to cradle (de la cuna a la cuna, en español) y se habían sumado incondicionalmente a la Próxima Revolución Industrial. ¿De qué va eso del cradle to cradle, un concepto que apenas se conoce (aún) en España, pero que ya ha causado un gran revuelo en Estados Unidos y Europa en general?
El manifiesto del arquitecto estadounidense William McDonough y el químico alemán Michael Braungart en su libro Cradle to cradle es un llamamiento a la transformación de la industria humana mediante el diseño ecológicamente inteligente. En su opinión, la industria y el medio ambiente no son contrarios ni enemigos, sino que, combinándose, pueden ofrecer oportunidades al comercio para mejorar la gestión del consumo en beneficio de las empresas, pero también de las personas y del planeta.
La “sostenibilidad” está hoy de moda en el mundo del diseño. El mercado “verde” está experimentando un rápido auge y el diseño ecológico (“ecodiseño”) ayuda a las empresas a destacarse de la competencia. Hoy existe una nueva generación de ingenieros y arquitectos sensibilizados por los problemas medioambientales que enfocan su trabajo pensando en el ciclo total de vida del producto, es decir, desde el proceso de fabricación, hasta el final de la vida de un producto. Su finalidad es que se construyan fábricas no contaminantes en las que se elaboren productos seguros para el medio ambiente y 100% reciclables, concibiendo con ese fin nuevos métodos industriales y analizando todas las materias primas que se utilizan para la fabricación. Varios productos fabricados conforme a esos principios van hoy acompañados de una nueva marca de certificación, a saber, Cradle to Cradle ™ (C2C), con la que se quiere denotar esa preocupación por lo que pasa con un producto desde que es creado y hasta el final de su vida.
La marca de certificación C2C es obra de una de las figuras prominentes del movimiento, el arquitecto y diseñador industrial William McDonough, que escribió en 2002 el libro “Cradle to Cradle” en colaboración su socio, el químico alemán Michael Braungart. El enfoque de McDonough difiere del de los ecologistas tradicionales en la medida en que, en lugar de aspirar a que se reduzca el consumo, su finalidad es promover una nueva revolución industrial: la reinvención de procesos industriales que aporten soluciones saludables y crear una industria en la que “todo pueda reutilizarse, ya sea que el producto vuelva a la tierra en tanto que ‘nutriente biológico’ no tóxico o vuelva a la industria en tanto que “nutriente técnico” que pueda ser reciclado una y otra vez”.
REPORTAJE: Realidades y utopías de la arquitectura
La nueva torre Khalifa en Dubai(Burj Dubai), de 818 metros, ha resucitado el interés por los rascacielos
ANATXU ZABALBEASCOA – Madrid
Hay consenso entre ingenieros y arquitectos: la altura de un rascacielos podría ser ilimitada. «Si el Everest mide 8.850 metros, el hombre pude reproducirlo», explica Miguel Ruano, arquitecto jefe del hotel Arts, de 154 metros, en Barcelona. «Otra cosa es el coste». «Y otra que tenga sentido», apunta Carlos Rubio, autor junto a Enrique Álvarez Sala, de la torre Sacyr de 236 metros, al final de la Castellana madrileña. Ambos coinciden en que la fibra de carbono o el hormigón armado de alta resistencia ofrecen mayor dureza que los materiales naturales y permiten levantar estructuras hasta alturas sin límites. Eso hace que el problema actual no sea tanto el tamaño de los rascacielos como su rentabilidad. «Hay un umbral para lo absurdo. Por encima de 300 metros la planta queda tan repleta de ascensores y su uso tan reducido que resulta más rentable levantar dos torres de 300 metros que una de 600», explica Rubio.
¿Hasta dónde subir? Arquitectónicamente, lo más sorprendente del 11-S no fue que las Torres Gemelas se cayeran sino que tardaran tanto en hacerlo. «Ningún edificio está preparado para aguantar el peso adicional de un avión con pasajeros más el impacto de ese avión. El World Trade Center lo hizo». Ruano ilustra así la resistencia de las estructuras actuales: la mayoría redundantes, sobre calculadas. Si el récord de la torre Khalifa -la más alta del mundo: de 818 metros y 160 plantas- tarda en batirse no será por cuestiones técnicas. Es más, experto en Dubai, Ruano cree que no pasarán cinco años antes de que aparezca allí mismo una nueva torre. «De 1.200 ó 1.400 metros». Ante la incredulidad de las cifras el arquitecto explica que hace 10 años el incrédulo era él, cuando le hablaban de una isla con forma de palmera en cinco kilómetros ganados al mar. Hoy hay tres islas con esa forma. Una de 15 kilómetros. «Hay un antes y un después de Dubai. Lo que en otros países supondría 50 años de consultas y permisos previos, allí sucede de inmediato», explica.
El creador del Beaubourg de París sigue siendo uno de los arquitectos más activos, con proyectos en todo el mundo. Se considera «un artesano». «Mi trabajo se basa en la verdad», afirma
LUCIA MAGI
Su estudio es una caja de cristal en equilibrio entre mar y montaña. Descansa en la ladera de una colina, justo encima de la bahía de Punta Nave, unos 30 kilómetros al oeste de Génova. Se accede por un ascensor transparente que trepa a cielo abierto hasta la puerta. Los cincos niveles de este fortín de luz son un hervidero de gente reunida alrededor de diferentes mesas, examinando dibujos, escrutando maquetas o charlando en los pasillos con un rotulador entre los labios. Renzo Piano se para, asiente con la cabeza, se toca la barba meditativo, sonríe. Su estudio, el Renzo Piano Building Workshop, es uno de los más activos y laboriosos del mundo. En este momento cuenta con 27 obras en curso: desde el campus de la Columbia University hasta el Tower Bridge de Londres; de un monasterio de monjas en Ronchamp, Francia, a Gandía, Valencia, donde acaba de arrancar la calificación urbana del puerto. La Fundación ICO de Madrid le homenajeará con una retrospectiva a finales de septiembre. A sus 72 años -nació en Génova en 1937- parece inagotable. Salta de un rincón a otro del planeta, dividiéndose entre la sede italiana del RPBW, la de Nueva York y la más antigua, abierta en 1981 en París, donde vive. Luego controla las obras in situ, observa, come entre los andamios, habla con trabajadores y vecinos.
Reclamo publicitario de The Icecreamists, helados punk y sexy que hacen las delicias de los madurialistas.- ElPais.es
Los expertos predicen que éste va a ser el año de la localización
XAVI SANCHO – Barcelona
– Qué es el dónde. Si nos debemos ajustar a las predicciones realizadas por algunos de los gurús de las tendencias globales, la principal conclusión respecto a 2010 es que éste será el año de la localización. Más que nunca, el código postal definirá las manifestaciones culturales y estéticas, las formas de relacionarnos y los nuevos estereotipos posmodernos. Según Ane Lise Kjaer, experta en definir prototipos a partir de tendencias incipientes, «este año vendrá marcado por lo emocional y por los contrastes entre lo público y lo privado, pero sobre todo, entre lo local y lo universal». Más que si habrá películas de gángsters o discos de soul, este año nos vamos a preocupar, más que nunca y con la idea de que será así siempre, por el dónde. Atrás quedan el cómo de la primera mitad del siglo XX, el qué de la era dorada del pop y el cuándo de la época del revival.
– Ultralocalizadores. En un reciente artículo publicado por Pat Cushmore, fundador de Mashable, en la CNN, la localización y los instrumentos utilizados para ello (Google lattitude, Gowalla, Foursqaure…) pasarán de ser un servicio online a convertirse en una capa más del entramado de Internet. La nueva generación de móviles ya trae GPS y la fiebre por informar de dónde están las cosas en tiempo real se extiende como un virus. En Los Ángeles, Kogi Korean BBQ es popular por su comida y por sus cuatro furgonetas que recorren la ciudad y se apostan cada día en diferentes esquinas. Mediante twitter, su web y tu smartphone puedes saber a qué lugar exacto debes ir para tomarte tu burrito. Los ayuntamientos de Río y São Paulo avisan vía twitter del estado del tráfico mientras Obama pone webcams en la Casa Blanca.Nike ha creado un dispositivo genial a través del cual te puedes seguir a ti mismo mientras practicas footing. Este año no podrás esconderte.
– Madurialismo. Según el servicio de búsqueda y reconocimiento de tendencias Trendwatching, esta palabra, que nace de la mezcla entre maduro y materialista, es lo último en definición de personajes atrapados en el síndrome de Peter Pan pero necesitados cada año de enmarcarse en una nueva nomenclatura. Como los Kidults de hace un par de temporadas, son adultos con alma de niño. Esta vez no quieren productos que recuerden a sus años mozos, sino que buscan helados sexys, chupa chups eróticos, chocolates para adultos o batidos de leche con alcohol. Valor lleva ya años con aquello del chocolate, placer adulto, y Chupa Chups ha fabricado cascos de moto y ha utilizado señoras muy agraciadas en sus campañas. Pero la guinda ha llegado con The Icecreamists, unos británicos que fabrican helados punk y sexy. Más cerca de Agent Provocateur que de Frigo, acaban de lanzar su helado Sex Pistols.
– Orgullo urbano. Otra de las entradas del informe Trendwatch incide en la ciudad como eje alrededor del que, cada vez más, se van a estructurar las filiaciones personales y la construcción de las realidades culturales. Pese a lo poco sensato que parece hablar de ciudades como sustitutivo de naciones en año de Mundial de Fútbol, podemos marcar Manchester y Bucarest como las dos urbes desde las que nos podrían llegar algunas de las más interesantes y modernas apuestas culturales. Pero la ciudad que más de moda se va a poner este año va a ser, sin duda, Bundy, una localidad australiana que ha prohibido el agua embotellada y que, según los expertos, es precursora en el absolutismo ecológico.
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