Río de Janeiro cambiará de cara en 2012. De la mano del arquitecto español Santiago Calatrava, la futura ciudad olímpica renovará su degradada zona portuaria y levantará allí el Museo del Mañana, un edificio ‘verde’ que se asomará sobre la bahía de Guanabara para estimular a los visitantes a vivir de forma sostenible.
Con una inversión prevista de 130 millones de reales (unos 74 millones de dólares), la obra forma parte del proyecto Puerto Maravilla, lanzado el pasado año con el fin de recuperar una región céntrica en la que apenas viven ya unos 20.000 habitantes.
«Queremos revitalizar la zona con viviendas, comercios y cultura para llevar hasta allí el crecimiento del resto de la ciudad», explicó este lunes el secretario municipal de Desarrollo, Felipe Goés, convencido de que la próxima construcción de Calatrava «será un nuevo símbolo de Río a la altura de Maracaná y del Pan de Azúcar».
«Nuestro objetivo es reconquistar territorios urbanos para devolverlos a la vida carioca», insistió Hugo Barreto, secretario general de la Fundación Roberto Marinho, que participa en la iniciativa junto al Ayuntamiento de Río.
El arquitecto ha desvelado en Río de Janeiro las claves de su «proyecto museístico más importante»
EFE / RÍO DE JANEIRO
El arquitecto español Santiago Calatrava ha presentado en Río de Janeiro la maqueta de su próximo proyecto, el Museo del Mañana, una institución dedicada a la sostenibilidad y la ecología que será construido en la zona portuaria de la ciudad. «Este es el proyecto museístico más importante que he hecho en toda mi carrera», señaló Calatrava, quienuna vez más se inspiró en el mundo vegetal para diseñar las líneas del edificio, esta vez en las formas de la selva atlántica característica de la región.
En una original presentación del proyecto, Calatrava hizo en directo un boceto de lo que será el Museo del Mañana, donde se presentarán exposiciones sobre ciencia, tecnología y conocimiento con el objetivo de concienciar sobre el futuro y la necesidad de adoptar actitudes más ecológicas.
«La intención es hacer un museo con un impacto económico ínfimo: con materiales reutilizables y que sea enérgicamente suficiente», señaló Calatrava, quien espera que el edificio sirva de ejemplo para una filosofía de vida más sostenible.
Es la obra más importante del arquitecto español Santiago Calatrava y costará u$s 74 M. El museo se construirá en la zona portuaria y la inauguración está prevista para la cumbre internacional Río+20, en 2012.
Santiago Calatrava presenta el Museo del Mañana en Río de Janeiro
El arquitecto español explica que será una institución dedicada a la sostenibilidad y la ecología construida en la zona portuaria de la ciudad
El arquitecto español Santiago Calatrava ha presentado este martes en Río de Janeiro la maqueta de su próximo proyecto, el Museo del Mañana, una institución dedicada a la sostenibilidad y la ecología que será construido en la zona portuaria de la ciudad.
«Este es el proyecto museístico más importante que he hecho en toda mi carrera», señaló el arquitecto, quien una vez más se inspiró en el mundo vegetal paradiseñar las líneas del edificio, esta vez en las formas de la selva atlántica característica de la región.
Implantación. En sombreado, el edificio existente de la Universidad. El nuevo bloque recompone las circulaciones de todo el conjunto. Foto: Clarin Arquitectura
En Santa Fe, un proyecto que amplía al edificio de la Universidad Católica parte de la idea de que un ámbito educativo debe promover la interacción entre los profesores, los alumnos y el entorno.
PorDaniel Moya
En Guadalupe, un barrio jardín ubicado en las afueras de Santa Fe, los arquitectos Javier Mendiondo y Lucila Gómez proyectaron un nuevo bloque aulario que amplía al edificio de la Universidad Católica de esa provincia. Lo hace sumando al edificio existente 11 aulas y un Salón de usos múltiples.
La obra, que se emparenta con la escala del entorno en el que se emplaza, fue seleccionada por el jurado argentino de la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo, que este año se realizará en el mes de octubre, en Medellín; y quedó en la primera selección de obras del jurado iberoamericano.
“Proyectar un edificio educativo requiere una primera reflexión sobre el rol que tiene la educación en la sociedad, y sobre el entendimiento de la capacidad que tiene la arquitectura para transmitir valores fundantes”, adelantan los proyectistas. En la explicación de su propuesta, que ganó el concurso interno realizado por la Universidad, en 2004; los autores parafrasean al pedagogo Franceso Tonucci, cuando él afirma que sólo los educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos. Además, este pedagogo señala que todos sabemos algo, que todos ignoramos algo y que, por eso, aprendemos siempre.
“En ese sentido, un edificio universitario debe garantizar, con su espacialidad, que el proceso educativo se desarrolle en un marco de apertura hacia la interacción de las partes; y en donde los actores participen con sus propios saberes, ignorancias y aprendizajes”, explican Mendiondo y Gómez.
A partir de estos conceptos fue concebido el bloque que amplía al edificio de la universidad Católica de Santa Fe. Desde la idea de que la educación universitaria es un hecho colectivo en donde este diálogo entre las partes manifiesta el hecho mismo del aprendizaje y de la enseñanza.
El edificio preexistente, de 12.000 m2, se emplaza en un barrio ajardinado, cuyas características distintivas son la densa forestación, la baja densidad edilicia y el uso de la calle como espacio de encuentro de los vecinos. “El programa planteaba sumarle al bloque 2.000 m2 más. Para los autores, “todo un desafío para el proyecto ya que no queríamos acentuar esa relación discordante entre el entorno y el edificio universitario”, resaltan los autores.
Con su proyecto «Éclats», 3.000 paraguas con una luz incorporada, la española amplió la arquitectura de la nueva sede de una de las colecciones de arte moderno más sobresalientes de Europa
JAVIER DÍAZ-GUARDIOLA |MADRID
Una llamada en diciembre de 2009 al estudio de Maider López marcaría cómo serían los actos de inauguración de la nueva sede que el Pompidou preparaba en Metz, que el pasado 15 de mayo abrió definitivamente sus puertas. Los responsables de esta institución artística sabían de la trayectoria de la española–que ya había participado en las celebraciones del X aniversario del Guggenheim-Bilbao– y contaban con que no les defraudaría: «Tenían muy claro que querían un proyecto que invitara a la participación ciudadana y que tuviera presente la potente arquitectura del nuevo edificio», explica la propia Maider López.
La donostiarra se puso a darle vueltas, y tras visitar el inmueble, diseñado por Shigeru Bany Jean de Gastines, y desechar alguna idea, «porque se desarrollaba en un plano más íntimo», vio finalmente la luz, nunca mejor dicho: «Me di cuenta de que el contexto real de la inauguración iba a ser el exterior del museo, y que la misma marca Pompidou arrastraría a muchísimas personas. Había que pensar en algo a esa escala».
Y así fue. López se imaginó entonces el nuevo edificio-icono como un núcleo sólido, y a las personas que pulularan a su alrededor, como pequeños átomos «que se relacionan libremente y que libremente hacen suyo el espacio público». El día marcado, el pasado día 15, a la hora señalada, las 21,15 horas, la artista comenzó a distribuir entre los convocados y con la ayuda de unos 150 voluntarios de la ciudad hasta 3.000 paraguas, blancos como la superficie del edificio. Las existencias se agotaron en cuestión de minutos y muchos, muchísimos más se quedaron con las ganas de recibir uno.
ARQUITECTURA | PROYECTO INTERNACIONAL | GREEN POINT STADIUM
El nuevo estadio de Ciudad del Cabo es una obra monumental que, a pesar de eso, busca ser amigable con el paisaje natural. Fue ideado para ser la «postal» del Mundial de fútbol, en un sitio turístico emblemático.
Es lo normal, o debería serlo, que una obra de arquitectura considere el entorno urbano en que se emplaza, ya sea para adaptarse o sobresalir en él, e incluso modificarlo. Mucho menos frecuente, en cambio, es que el proyectista deba operar directamente sobre un entorno natural imponente con un proyecto de gran escala. Esto último es lo que sucede con el estadio de Green Point, en Ciudad del Cabo, donde el 11 de junio se jugará el partido inaugural de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010.
Ubicada en una franja vecina a la playa sobre el Océano Atlántico, que baña al Cabo de Buena Esperanza por el oeste, y enmarcada por la cadena de elevaciones (Table Mountain, Devil’s Peak y Signal Hill) que rodea a la ciudad, la zona de Green Point Common, donde ya existía un viejo estadio destinado al rugby, fue elegida por la FIFA y el gobierno sudafricano para que fuera la «postal» del campeonato. De hecho, ese mismo paisaje, con el telón de fondo de Table Mountain y su cúspide amesetada, ya era una de las imágenes turísticas más famosas del país sin necesidad de ninguna obra humana.
Nuevo estadio de Ciudad del Cabo, situado en el barrio de Green Point (Foto: FIFA)
Por eso, el estadio fue concebido «como un objeto escultural, pero con un respeto genuino por la belleza del paisaje natural de la ciudad», según cuenta Henning Rasmuss, socio de Paragon Architects, uno de los cinco estudios locales (los otros son Comrie + Wilkinson, Jakupa, Munnik +Visser y Louis Karol) y uno alemán (GMP Architekten, de Hamburgo, líder del proyecto) que se asociaron a los alemanes en el equipo Stadium Architects Joint Venture, después de haber sido elegidos en concurso de antecedentes. Efectivamente, este cuenco abierto hacia afuera, etéreo y con un techo ondulante que suaviza la lógica volumétrica, intenta no competir con lo que Rasmuss llama «el dramatismo» de Table Mountain pero sí mimetizarse con el océano.
Con el mismo criterio de discreción, su fachada continua, leve y etérea, una membrana uniforme confeccionada con tiras horizontales de fibra de vidrio, parece fundirse en el paisaje más que violentarlo. «La carcaza traslúcida absorbe y refleja la luz solar, se vuelve roja al atardecer, azul de noche y plateada en los días nublados», explican en GMP, el único del equipo con expertise en estadios, y responsable también de la sede en Durban.
Por otra parte, su techo constituye la «quinta fachada» del estadio, casi como un requerimiento del programa, ya que fue concebido para que las cámaras de televisión lo filmen desde el cielo para transmitir las imágenes a todo el planeta, sobre todo durante la ceremonia de apertura. Su forma sutil de amplias curvas y contracurvas, que alternan superficies cóncavas y convexas, fue realizada con piezas de vidrio laminado sostenidas por cables de acero (aseguran que es la estructura más grande del mundo con estas características) y está recubierto con una membrana en su interior.
Para el interior del estadio, explican que se siguieron los principios del diseño de salas de teatro, donde la distancias desde el espectador hasta el escenario (el campo de juego en este caso) se acortan lo máximo posible, las líneas de visión se maximizan y, sobre todo, los niveles de luz se concentran en la cancha, dejando a las tribunas en una semioscuridad con luz natural o artificial.
Jacob Zuma, el presidente de Sudáfrica, inauguró el Soccer City, el estadio donde se disputará el primer partido y también la final. Allí se jugó el primer partido de fútbol profesional antes el comienzo del Mundial. Un detalle: hubo demoras por la cantidad de gente que asistió al encuentro.
Vista del emplazamiento y del barrio sant Joan. | Elmundo.es.
ARQUITECTURA | ‘B14 Matet entre Vies‘ constará de 500 viviendas
El 30% de los hogares será de renta libre y un 70% de protección oficial
Europa Press | Tarragona
El proyecto de viviendas ‘B14 Matet entre Vies‘ llevado a cabo por el equipo francés formado por Aurélien Delchet, Gimena Repetto y Alexis Traficante en el noreste de Reus ha sido ganador de la décima edición del Concurso internacional de arquitectura Europan 10.
La propuesta premiada tiene como objetivo convertir una zona principalmente rural sin acceso posible debido a la existencia de dos vías ferroviarias en un nuevo barrio residencial.
El proyecto arquitéctonico cuenta con la construcción de al menos 500 viviendas, de las cuales un 30% serán de renta libre, otro 30% de viviendas de protección oficial en régimen general y un 40% en régimen concertado.
Un proyecto de viviendas en Reus, del equipo francés formado por Aurélien Delchet, Gimena Repetto y Alexis Traficante y promovido por la Generalitat y el Ayuntamiento, ha sido uno de los ganadores del X Concurso internacional de arquitectura Europan 10.
La propuesta premiada tiene como objetivo convertir una zona de Reus, situada entre vías, en un nuevo barrio residencial con unos 500 viviendas, el 70% de protección oficial
Los programas de dibujo con computadora no pueden reemplazar al lápiz y al papel como instrumento para clarificar y plasmar ideas.
Ariel Cristofalo. Especial para Clarín
«El tiempo pasa y nos vamos poniendo tecnos«, cantó Luca Prodan un día de 1986. Nunca hubiera imaginado el frontman de Sumo que tantos años después, su frase podría encabezar una nota de arquitectura. Para el caso de la representación arquitectónica, la cita encaja muy bien. Más o menos para la misma época en la que Luca decía esto, mediando los años 80, aparecían las primeras versiones de los programas de diseño asistido por computadora para dibujos en 2D y 3D. Claro que, en versión DOS, no eran nada prácticos ni difundidos como los actuales. Hoy han ganado mucho terreno en el ámbito profesional y académico, pero aún así, el dibujo a mano no pasa de moda. Ni pasará.
Más allá de la comodidad y la utilidad probadas de programas como el AutoCad o el Sketch Up, por ejemplo, los especialistas y formadores aseguran que la herramienta del dibujo a mano es irremplazable. «Por empezar, considero que hay un error semántico muy común a la hora de mencionar este tipo de programas de computación como herramientas de diseño asistido», empieza a explicar el arquitecto chileno Iván Cartes, decano de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño de la Universidad de Bío-Bío. Y continúa: «Cuando se dice aquello, se desestima totalmente al real proceso de diseño para un proyecto arquitectónico, que por cuestiones pedagógicas e innatas, debe comenzar con un lápiz y una hoja de papel, bocetando una y otra vez.
«El boceto a mano es más rápido, no depende del consumo energético y expresa una idea inicial clara. El croquis es connotativo y selectivo: realza lo que quieres mostrar y comunicar. Y es más demostrativo, porque sitúa al observador en el plano que necesitas y recrea un ambiente que es capaz de restituirse como experiencia sensorial.
Particularmente sigo opinando que lo que distingue a un buen arquitecto es la calidad de su mano alzada. Que el ordenador y el CAAD no son más que herramientas para la modelación, la visualización y la comunicación de los proyectos – como cualquier otra herramienta para un fin. Y que todas las modalidades se potencian con la mano alzada que es la esencia del oficio (además de la geometría, expresarse por escrito para transmitir idea y cuantificarlas, su expresión numérica, el paradigmático ¿cuánto pesa su edificio? de B. Fuller)
Bastante escribí sobre lo que dimos en llamar «diseño híbrido» (también proyectación híbrida, buscar en TyC o CuminCAD y dejar de preocuparse tanto por el 2D y el 3D, que en la mente del arquitecto sus ideas y obras siempre son multidimensionales)
Actualización: Afiche recuperado del SIGraDi 2002 – UCV, Caracas
Las ciudades se levantarán sobre terrenos vírgenes en Pekín, Shanghai, Shenzhen y Hainan. (Imagen: EFE)
El proyecto de Dataga requerirá una inversión de 2.000 millones.
Supone la construcción de cuatro nuevas ciudades en el país asiático, con una inversión inicial de 500 millones de euros cada una.
Tendrán 50.000 viviendas de lujo, dirigidas a la población más rica.
EP.
La empresa española Dataga promueve en China el que, según sus datos, es el mayor proyecto residencial, turístico y de ocio de Asia, que requerirá una inversión de unos 2.000 millones de euros, informó la compañía.
El proyecto supone la construcción de cuatro nuevas ciudades, con una inversión inicial de 500 millones de euros cada una, y que sumarán unas 50.000 viviendas de lujo, dirigidas a los segmentos más ricos de la sociedad china. Se trata de ciudades de nueva construcción que se levantarán sobre terrenos vírgenes en Pekín, Shanghai, Shenzhen y Hainan, esta última, importante destino turístico.
Los nuevos núcleos urbanísticos contarán con todos los servicios con que cuenta una ciudad, dado que se les dotará de centros deportivos, colegios, hospitalesy oferta de ocio, turística y cultural. Dataga ha acordado el desarrollo del proyecto con autoridades chinas, organismos públicos y privados, fondos y bancos asiáticos.
La promotora inmobiliaria española Dataga ha iniciado la tarea de sondear el interés de fondos e inversores privados asiáticos sobre su plan de levantar cuatro macrocomplejos residenciales en las áreas chinas de Pekín, Shanghai, Shenzhen y Hainan. La inversión inicial es de 2.000 millones de euros y está prevista la habilitación de 50.000 viviendas con las consiguientes dotaciones comerciales, sanitarias, educativas, deportivas, hoteleras o de ocio.
Controlada por el empresario David Taboada, Dataga dirigirá su oferta a la clase alta del país asiático, con precios a partir de tres millones de euros por villa. Los primeros desarrollos, con arranque previsto para el último trimestre del año, serán los de Pekín y Hainan, sobre 2.100 hectáreas de suelo. Cada uno contará con 13.600 viviendas, cinco hoteles de lujo, campos de golf y parques temáticos.
La arquitectura no es garantía de felicidad, es una promesa. Puede provocar mayor o menor goce visual, puede tener mayor o menor utilidad funcional, pero (para ser considerada arquitectura) debe tratar de acercarse a esa sintonía que nos hace sentir bien. Claro que, como toda promesa, el problema de la arquitectura es la distancia entre las expectativas que despierta y la posibilidad real de satisfacerlas. Un riesgo que vale la pena correr.
Hoy, la imagen ha eclipsado a las otras cualidades de los edificios y las promesas que la arquitectura solía hacer parecen menos comprometedoras. Una imagen fuerte y llamativa alcanza para satisfacer a muchos.
Peter Eisenman asegura que lo que llevó a que los edificios sean cada vez más mediáticos es que los inversores quieren que salgan en los diarios, los periodistas necesitan noticias y los arquitectos les siguen el juego a los dos. «Nos hemos obsesionado con el deseo de algo material que palpar, gozar», asegura Eisenman y dictamina que no se puede entrar en un edificio, tomar imágenes y salir sin pensar sobre él. Pero, mal que le pese a Eisenman, cuando la voracidad informativa carece de sentido crítico, la gente prefiere imágenes fáciles de digerir y suficientemente fuertes como para recordar. Entendida así, la arquitectura es una promesa fácil pero efímera, un placebo que nos hace felices por un momento y nos deja huérfanos después.
Unos días atrás os recomendábamos una entrevista a Peter Eisenman en inglés realizada por Designboom. Esta vez os la ofrecemos totalmente en Español, cortesía de Kredo quien se tomó el tiempo de realizar la traducción. Peter Eisenman
Arquitecto y Educador, nació en 1932 en Newark, New Jersey, EE.UU. Recibió un grado de Bachillerato en Arquitectura de la Universidad de Cornell en 1955, una Maestría de Arquitectura de la Universidad de Columbia, postgrados M.A. y Ph.D. de la Universidad de Cambridge, y Doctor Onoris Causa por la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Illinois, Chicago.
Brasilia ha sido construida en tres años y medio - ABC (España) Hemeroteca digital
m; í í v. v- En el corto espacio de tres años y medio se ha transformado un paraje casi desértico, de Brasilia, la ciudad más moderna del mundo, ha sido inaugurada el jueves último. Surge como ejemplo de urbe futura en el mundo actual. La nueva capital brasileña, construida a 1.500 kilómetros de las costas y a 1.200 metros de altitud, es el punto de encrucijada de las redes ferroviarias y de las pistas más importantes del país. Su arquitectura responde a las más depuradas técnicas modernas. El artífice de esta obra revolucionaria es el arquitecto Oscar Niemeyer. Su proyecto de ciudad es HA SIDO CONSTRUIDA EN TRES AÑOS Y MEDIO.
Brasilia nació mucho antes de su fundación, acontecimiento que cumple esta semana 50 años. Nació como un modelo abstracto en la cabeza de los pioneros del Movimiento Moderno a comienzos del siglo XX y como un deseo en el corazón de los brasileños desde sus más remotos orígenes coloniales (ver La historia…). Ese encuentro de voluntades no podía haberse producido en otra época que no fuera el final de los 50. Por caso, mucho antes, cuando en los Estados Unidos decidieron crear la capital de una nación joven, la construyeron siguiendo los patrones clásicos que le impusieron a Washington el sello imperial que ofrecía la antigüedad. Brasilia, por el contrario, para tomar forma se alimentó de lo que no existía. Encontró inspiración en el optimismo futurista, en la esperanza positivista y cartesiana que ofrecían las vanguardias de su época. Tres años y diez meses, los «mil días» establecidos por el presidente Juscelino Kubitschek (JK), fue el tiempo que demandó la construcción de la capital más joven de Latinoamérica. Se inauguró el 21 de abril de 1960. Fue una proeza técnica y política llevada a cabo por los brasileños más brillantes de su momento, destacados profesionales del urbanismo, la arquitectura y la ingeniería, así como paisajistas y artistas.
ARQ coincide en su edición número 400 con el 50 aniversario de la inauguración de Brasilia. Por eso el tema central de esta edición especial está dedicado a la capital brasileña. Y además, para completar el festejo, esta entrega viene con la revista DNI de regalo.
El 21 de abril de 1960 se inauguró Brasilia, el gran sueño urbano del Movimiento Moderno que, como pocos, se convirtió en realidad. Hoy, una realidad mucho más compleja de la que imaginó Lucio Costa con esos dos trazos que formaban un avión de cara al futuro. Ahora, ese dibujo, esa maqueta escala 1:1 con sus magníficos edificios, dejó de ser, como dice Roberto Segre, una «ciudad» para convertirse en un sistema urbano complejo con ciudades satélite, más en concordancia con las contradicciones políticas, económicas, sociales y culturales del Brasil contemporáneo. Brasilia fue una proeza técnica, política y estética. Toda una epopeya realizada en tan solo 1.000 días. Los suficientes como para empezar a cambiar la historia, equilibrar el basto territorio brasileño y construir casi de la única mano de Niemeyer una constelación de edificios magníficos que, vistos uno por uno, emocionan; pero que en conjunto adquieren una potencia tal que ratifican lo que el presidente Juscelino Kubitschek quiso lograr: la ciudad más bella del mundo.
Cómo se revaloriza Brasilia frente a los problemas de otras grandes operaciones urbanas como Barcelona, Dubai y Bogotá.
Marcelo Corti . Especial para Clarín
Para Bill Gates es más fácil: un programa informático mal diseñado se retira del mercado, se reelabora y en pocos meses está de nuevo a la venta. Pocos se acuerdan del error original. Con las ciudades es distinto. Los edificios que las componen y las infraestructuras que las hacen viables son muy caras y necesariamente deben amortizarse en el tiempo. Las ciudades se renuevan cada 50, 70 o 100 años, sus trazados permanecen por siglos.
Apenas inaugurada Brasilia, las críticas hicieron pensar que había fracasado en su concepción urbana, más allá de la belleza de algunos de sus edificios. Fue el modelo mismo de la ciudad de la Carta de Atenas el que sufrió aquellos embates. Se cuestionaban los paradigmas de especialización funcional, disolución del tejido urbano y el espacio público y la alta demanda de movilidad que requería su funcionamiento. Estas cuestiones aparecían ya en grandes operaciones urbanas y especialmente en las reconstrucciones de las ciudades europeas luego de la Posguerra, pero en Brasilia y su antecesora Chandigarh se manifestaban por primera vez a escala de una gran ciudad construida por completo con las concepciones de la vanguardia. Se sumaba, además, la desaforada pretensión de determinar hasta el último detalle de una ciudad de 500.000 habitantes desde un único centro de decisiones.
Roberto Segre. doctor en planeamiento regional y urbano, docente
para conmemorar el 50° aniversario de Brasilia, ríos de tinta fluirán en libros, revistas, ensayos, entrevistas… Pero ¿qué es lo que se desea conmemorar? Porque, con certeza, todos los textos estarán acompañados de fotos del Eje Monumental, del Congreso Nacional o de la Plaza de los Tres Poderes. Pero ¿se resume Brasilia en estas imágenes? Ellas representan Brasilia, sin duda. Y éste es el primer punto fundamental. Lucio Costa y Oscar Niemeyer consiguieron una proeza única en el siglo XX. Crear la imagen icónica de una ciudad moderna, reconocida no solamente en Brasil sino en el mundo entero. O sea, la arquitectura monumental de Brasilia, que representa al estado brasileño, tuvo la misma repercusión popular que el fútbol, el carnaval y la Bossa Nova. Esto nunca había ocurrido con la arquitectura, que identificara a una ciudad nueva. Los íconos históricos siempre estuvieron en ciudades tradicionales: la Basílica de San Pedro en el Vaticano, la Torre Eiffel en París, el Empire State en Nueva York.
BRASILIA — La ciudad de Brasilia, con su formato de un pájaro en vuelo, constituye el símbolo del antiguo sueño brasileño de unión e integración nacional, y a sus 50 años es una obra mayor que el arquitecto centenario Oscar Niemeyer ayudó a definir y diseñar con líneas sinuosas y cemento armado.
Obra conjunta del urbanista Lúcio Costa, el paisajista Roberto Burle Marx y Niemeyer, la capital brasileña que festeja su cincuentenario esta semana nació ya innovadora, diferente de todas las otras ciudades del país, pero fueron los edificios futuristas del arquitecto nacido en 1907 los que la tornaron instantáneamente famosa.
Los edificios que dotaron a Brasilia de su prestigio fueron surgiendo de a poco, pero el modernista edificio del Congreso, con sus semiesferas invertidas y avenidas pasando por el techo, así como la monumental Catedral se convirtieron de inmediato en iconos del país.
Considerada por sus admiradores como la obra maestra del modernismo en la arquitectura y por sus detractores como una artificial «Isla de la Fantasía», la capital federal brasileña, Brasilia, cumple el miércoles 50 años de existencia tan rodeada de polémicas como cuando fue inaugurada, el 21 de abril de 1960.
Noticias EFE
Eduardo Davis
Brasilia, 16 abr (EFE).- Brasilia, que celebra este 21 de abril cinco décadas de su fundación, nació como un proyecto de desarrollo para el centro y el oeste del país, pero en los últimos años se ha convertido en un estratégico polo de poder suramericano.
La ciudad que reemplazó a Río de Janeiro como capital de Brasil comenzó a construirse en 1956, fue inaugurada el 21 de abril de 1960 y supuso la coronación del sueño del entonces presidente, Juscelino Kubitschek, quien aspiraba a promover el desarrollo al interior de de un país con dimensiones continentales y volcado al Atlántico.
La epopeya que supuso la edificación de una ciudad en medio de la nada, donde solamente había un cruce de caminos de tierra distantes unos 200 kilómetros de la urbe más próxima, despertó la curiosidad de numerosas personalidades extranjeras ya desde su concepción.
Río de Janeiro, Brasil.- Hace casi dos décadas, cuando algunos amigos le preguntaron cómo le gustaría ser recordado, dijo que desearía ver en su lápida una frase sencilla: «Oscar Niemeyer, brasileño, arquitecto. Vivió entre amigos, creyó en el futuro«.
Ahora, a los 102 años de edad cumplidos en diciembre, Niemeyer se limitará a seguir de lejos los festejos por el cincuentenario de la fundación de Brasilia, la ciudad que, con Lucio Costa, hizo nacer en la desploblada y árida región centrooccidental de Brasil, en el estado de Goiás, y que se inauguró el 21 de abril de 1960.
Niemeyer, a quien jamás le gustó viajar en avión, siente ahora el peso de los años, y limita sus desplazamientos al trayecto entre su departamento y su oficina, ambos en el barrio de Copacabana, en Río de Janeiro.
Pero sigue trabajando activamente -ayudado por Vera, 40 años más joven, con quien se casó hace poco más de tres años- en varios proyectos, entre ellos las reformas de varios monumentos y edificios que instaló en Brasilia, como el Palacio del Planalto, la sede del gobierno, reformado con ocasión de los festejos de medio siglo de la ciudad a un costo estimado en unos 57 millones de dólares.
En una entrevista reciente, el arquitecto aseguró que, mirando hacia atrás, está en general satisfecho por su obra más famosa: «Creo que no modificaría nada de gran importancia», aseveró.
Sin embargo, rechazó la idea de que es un «ícono» de la ciudad declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y considerada como un símbolo mismo de la arquitectura modernista del siglo XX.
«Soy muy consciente del cariño, de la apreciación que me tiene la gente de Brasilia. Eso me conmueve especialmente… Pero no me considero como un ícono de Brasilia. Me gustaría ser recordado como uno de los arquitectos que contribuyeron a concretar el sueño favorito del presidente Juscelino Kubitschek (1955-1961), agregó.
La construcción de la ciudad comenzó en 1956, siendo Lúcio Costa el principal urbanista y Oscar Niemeyer el principal arquitecto. En1960, se convirtió oficialmente en la capital de Brasil. Junto con Putrajaya (la capital administrativa de Malasia) y Naypyidaw (la nueva capital de Birmania) es una de las ciudades capitales de más reciente construcción en el mundo.
Brasilia se localiza en el Distrito Federal, el cual no tiene las mismas fronteras que la ciudad. El Distrito Federal se encuentra rodeado por el estado brasileño de Goiás, excepto por una corta frontera que comparte con Minas Gerais.
Fue trazada sobre un plano y construida en apenas tres años.
Reúne algunas de las obras más espectaculares de Niemeyer.
Es la única ciudad construida en el siglo XX que es Patrimonio de la Humanidad; tiene forma de avión.
RAFA VIDIELLA.
Es, quizá, la ciudad menos brasileña de Brasil. Nada de playas y mar, mucho fútbol y naturaleza exuberante: aquí lo que resalta es la huella humana. La de políticos como Lula, que gobierna desde el Palacio del Planalto; la del arquitecto Oscar Niemeyer, autor de éste y otros edificios de la ciudad, o la de Lucio Costa, el urbanista que trazó la capital futurista del que, según el escritor Stefan Zweig, sería siempre «el país del futuro».
Futuro… Ésa es la palabra más idónea para definir lo que uno encuentra aquí, en medio del inmenso Brasil. Ya desde el cielo impresiona: cualquiera que llegue en avión verá, desde el aire, su fascinante trazado, mezcla de avión y de cruz. Un guiño estético de la única ciudad construida en el siglo XX que es Patrimonio de la Humanidad.
Un guiño racional de una ciudad diseñada sobre un plano, en la que las alas agrupan viviendas y comercios y el fuselaje avenidas y oficinas federales. La cabina, por supuesto, es ocupada por la plaza de los Tres Poderes, que reúne al Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Así quedarán las primeras viviendas que los vecinos reconstruyen con ayuda de dos arquitectos. | Fotos: http://eva.pescomaggiore.org
ITALIA | Los vecinos lo reconstruyen
Su primer inquilino, un agricultor de 52 años, llevaba un año en una caravana
Con 150.000 euros, el coste de un chalé en la zona, se construyen siete casas
El proyecto ha recibido ya 85.000 euros en donaciones privadas
Irene Hdez Velasco (Corresponsal) | Roma
En Pescomaggiore, una pequeña localidad de montaña a unos 10 kilómetros de L’Aquila, no olvidarán jamás la madrugada del 6 de abril del año pasado. A las 3,32 horas de ese día el terremoto que sacudió toda la región italiana de Los Abruzos causó también importantes estragos en este coqueto pueblo medieval.
Pero aquí lo tuvieron muy claro desde el principio: «Decidimos inmediatamente que no dejaríamos el destino de nuestras casas en manos de constructores y políticos sin escrúpulos», explica Antonio Cacio, presidente de Misa, una asociación de promoción social de Pescomaggiore.
Así las cosas, los vecinos de la localidad optaron por arremangarse y ponerse ellos mismos manos a la obra para construir viviendas en las que alojar a las personas que habían perdido su casa a causa del seísmo. La idea era aprovechar el terreno cedido por un lugareño para levantar ahí un poblado ecológico, que se integrara bien con el entorno del lugar, compuesto por casas provisionales de rápida construcción y de bajo impacto ambiental, lo suficientemente baratas como para que el proyecto pudiera ser autofinanciado por los paisanos de Pescomaggiore y de fáciles de realizar para permitir que los vecinos pudieran ponerlas ellos mismos en pie.
Muchos consideraron la idea la fantasía de un puñado de locos. Paro ahora el sueño se ha hecho realidad. En Pescomaggiore ya se han concluido las dos primeras viviendas en las que alojar a las familias a las que el terremoto dejó en la calle. Se trata de casa de dos o tres habitaciones, fabricadas sin apenas cemento y utilizando materiales naturales, procedentes de la zona y baratos: balas de paja y madera.
En realidad, no es nada habitual que en esta zona del centro de Italia se emplee paja para levantar viviendas. La idea se les ocurrió a Paolo Robazza y Fabrizio Savini, los arquitectos detrás del proyecto de Pescomaggiore, mientras contemplaban los numerosos campos de cereales que rodean esta localidad. La historia de la reconstrucción la cuentan en una web que traducida a seis idiomas.
In 2003, Governors Island was deeded to the people of New York
ARQUITECTURA | Un puñado de artistas la habitan
Julio Valdeón Blanco | Nueva York
El alcalde Bloomberg tiene un sueño para la isla del Gobernador con cañones orientados a la Estatua de la Libertad. La isla, cedida por el gobierno federal al Estado y la ciudad de Nueva York en 2003 al precio de un dólar, queda al fin en manos de esta última; por 260 millones ese peñón yacente al costado del bajo Manhattan revivirá como puerto para niños y turistas, como un barco mental que navegue contra los vientos que azotan desde el Atlántico.
Primero holandesa y luego inglesa, la isla fue comprada a los indios Manahata por un puñado de nueces. Bastión durante la Guerra de Independencia y la Guerra Civil, su destino estuvo asociado a la Marina, con fortines para los soldaditos que embarcaban rumbo al teatro de la muerte en Europa, en el 14 y también durante la lucha contra el fascismo.
Desde los sesenta perteneció a la Guardia Nacional, que mantenía acantonados más de 3.000 empleados. A mediados de los noventa fue abandonada. Nadie quería ya aquel islote con muros del XIX, flipado por los vendavales, que sirvió a Reagan para encender los reflectores durante los actos del cumpleaños de la Estatua, hermano pobre de la isla Ellis, a la que acudían los apátridas del mundo con su hatillo de utopías dispuestos a renacer en América.
El plan de Adriaan Geuze, arquitecto paisajista holandés del estudio West 8, reinventa el esqueleto del peñón con magníficos parques y colinas fabricadas con las piedras de los barracones. Es fascinante e hiperbólico, quizá el más audaz que se haya planteado en décadas. Sobresalen las afiladas gargantas, apuntadas hacia los lugares sagrados de Nueva York, el paseo junto al agua y el promontorio con perspectiva de 360º, desde el que asomarse a la violencia de los rascacielos del Downtown, la silueta de Brooklyn o la entrada del océano. Se trata de un plan imaginativo, solvente, hermoso y delicado, con esa pizca extra de monumentalidad fundido a fuego en el carácter de Nueva York.
Aunque en los últimos años se habían construido algunas instalaciones, y aunque sólo en 2009 la visitaron más de doscientas mil personas durante el verano, cuando permanece abierta, la isla apenas está habitada un puñado de artistas, que ejercen siempre el papel de pioneros que hubieran sustituido las caravanas, goletas de la llanura, por caballetes.
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